ECONOMIA
El Gobierno da por hecho el acuerdo con el FMI y prepara cambios para frenar la sangría de divisas

En un escenario de optimismo, el Gobierno cree haber recibido las señales suficientes para considerar que no habrá sorpresas y el acuerdo con el FMI saldrá sin problemas, incluida la aprobación de fondos frescos para fortalecer las reservas.
De hecho, este jueves el ministro de Economía Luis Caputo ratificó que Argentina le pidió al organismo u$s20.000 millones. Más tarde, la portavoz del Fondo Julie Kozack evitó referirse a una cifra concreta, pero aseguró: «Las discusiones sobre un nuevo programa apoyado por el FMI están muy avanzadas y esto incluye conversaciones por un monto considerable».
Lo cierto es que las señales que llegan desde Washington son muy positivas y definiciones como las del presidente francés, Emmanuel Macron, reflejan que las principales potencias mundiales están dispuestas a brindar otra vez su respaldo a la Argentina, es el análisis que hacen en la Casa Rosada.
Acuerdo con el FMI: Luis Caputo prepara cambios para frenar la sangría de reservas
Por eso, Caputo y su equipo trabajan pensando ya en el día después, y apuntan a medidas que permitan ir cerrando la salida de dólares, que se aceleró en las últimas semanas y llevó al Banco Central a vender casi u$s1.400 millones en ocho días.
La renovada presión sobre los dólares financieros y el libre responden a un mayor nerviosismo de los inversores, pero está sobredimensionado, según el diagnóstico del Palacio de Hacienda. En la misma línea, el vocero presidencial, Manuel Adorni, dijo que no se puede hablar de una corrida porque el dólar subió 50 pesos.
En el mercado, la expectativa está depositada en las casi seguras modificaciones al régimen cambiario una vez que se llegue a un nuevo acuerdo con el FMI.
Esas modificaciones incluirían la desaparición del dólar blend y, tal vez, un menor ritmo de intervención sobre los dólares financieros.
Caputo cree que esto, sumado al ingreso de divisas por la cosecha gruesa, permitirán tranquilidad a la plaza cambiaria.
El mercado está tratando de forzar un nuevo piso para los dólares alternativos, en el orden de los $1.300, según la óptica de referentes del mercado financiero.
Con las reservas al borde de perforar los u$s26.000 millones, los cambistas creen que el Banco Central no tiene poder de fuego para dar mucha más pelea.
El dólar libre cerró el miércoles a $1.310, mientras que tanto el dólar MEP como el contado con liquidación finalizaron al borde de los $1.300, que es el techo que salió a defender el Central en las últimas jornadas. Luego de las declaraciones de Caputo sobre el monto que desembolsará el FMI, cedieron levemente este jueves.
Hay certeza, además, de que los fondos frescos que aportará el FMI no podrán ser usados para intervenir en la plaza cambiaria.
La duda es qué margen de maniobra tendrá Caputo para estirar lo que el mercado empieza a considerar un hecho: un nuevo escalón en la cotización de la divisa.
Dólar blend y ritmo de devaluación, bajo la mira del mercado
El Gobierno busca aguantar hasta las elecciones de octubre antes de aceptar una nueva depreciación del peso, pero los analistas consideran que sería una eternidad y sugieren ir introduciendo cambios a la brevedad.
También hay coincidencia en que el Banco Central no puede seguir dándose el lujo de resignar más de u$s1.200 millones por el dólar blend, y que se necesita que esas dividas se canalicen por el mercado único y libre de cambios.
El año pasado los exportadores derivaron al contado con liqui unos u$s17.000 millones, que dejaron de ir a las reservas del Central, lo que se considera uno de los grandes errores de Caputo.
Ahora, ante la necesidad de fortalecer al BCRA, ya no sería viable mantener este esquema.
Otra de las posibilidades respecto a una posible modificación del régimen cambiario es ir a un esquema de bandas, con una zona de no intervención como la que estuvo vigente entre octubre de 2018 y abril de 2019.
El BCRA se compromete a no participar del mercado mientras el dólar se mantenga debajo del techo estipulado y por encima del piso. Se trataría de una suerte de paso intermedio antes de salir del cepo cambiario, que el Gobierno prometió para fin de año.
Con todo, introducir cambios ahora al esquema cambiario empieza a tornarse razonable. Faltan varios meses para los comicios y en el segundo trimestre entran más dólares de la cosecha. Por lo tanto, esto ayudaría a reducir la presión cambiaria en un contexto de mayor flexibilidad.
Las señales del Gobierno para transmitir tranquilidad al mercado
El Gobierno espera que el nuevo acuerdo con el Fondo sea anunciado en la tercera semana de abril, durante la Asamblea del FMI y el Banco Mundial.
La principal señal que busca transmitir el Gobierno es que se mantendrá a rajatabla la disciplina fiscal, que consideran un capital político a esta altura de los acontecimientos.
A eso buscan sumarle señales más contundentes sobre la desregulación y el achique del Estado -se acaba de publicar una norma que premia a las áreas que más cesantías logren, donde seguirá teniendo un rol clave el ministro Federico Sturzenegger.
Un punto que juega a favor del Gobierno es que la salida del cepo parece cada vez menos traumática porque la demanda de dólares para pagar dividendos se negocia en cuotas y la huida de los pesos en circulación es de naturaleza transaccional.
Dado que el eje de la política económica es el equilibrio fiscal, terminada la transición cambiaria, la Argentina debería adoptar un régimen de flotación, sostuvo el economista Juan Carlos De Pablo.
Advirtió que en política económica no hay nada peor que tener el tiempo en contra y comprometer formalmente al Banco Central (BCRA) a vender dólares a determinado precio.
Dijo que eso «no solamente no generaría confianza, sino que generaría dudas referidas al cumplimiento del compromiso«.
Pero De Pablo advirtió que, a los ruidos propios de la realidad local, en 2025 hay que sumarle el ruido introducido por el demencial uso de los aranceles por parte de Estados Unidos. Igual, dijo que «adoptar compromisos cambiarios locales para neutralizar ruidos internacionales es la mejor manera de poner en tela de juicio la viabilidad de la política económica».
Dijo que el nuevo acuerdo con el Fondo permitirá seguir bajando el riesgo país, impulsar a los inversores institucionales a comprar títulos públicos y que la Argentina pueda renegociar los vencimientos de deuda de 2026.
Además del contacto con Macron, hay canales abiertos de contacto con el gobierno de los Estados Unidos, que tiene un rol central en las decisiones que adopta el FMI. También con Italia, con cuya primera ministra, Georgia Meloni, Milei tiene una relación muy estrecha.
Así, la Argentina, en principio, ya contaría con el apoyo de los países que más gravitan en el Fondo: EEUU, China, Alemania, Italia, Francia y Japón.
El futuro de la política cambiaria recién se conocería cuando se termine de cerrar el acuerdo.
A pesar de la volatilidad de los mercados de estos últimos días, no hay dudas respecto a que el nuevo programa se firmará y que significará un financiamiento importante.
Las negociaciones con otros organismos de crédito, más allá del FMI
En este escenario, trascendió que el Gobierno retomará conversaciones con otros organismos multilaterales, como el BID y el Banco Mundial, para negociar recursos adicionales a los del FMI. Se trata de fondos atados a programas con metas de cumplimiento o bien de libre ejecución que podrían aliviar el frente externo mediante desembolsos superiores al repago de la deuda.
En los próximos 4 años, Argentina debe cancelar vencimientos de capital por u$s14.000 millones con el Fondo y u$s 12.600 millones con los bancos multilaterales. Desde diciembre de 2023 a febrero de 2025, mientras la deuda con el primero se redujo en u$s200 millones (de u$s40.900 a u$s40.700 millones), el pasivo con los otros organismos creció u$s1.500 millones (de u$s33.300 a u$s34.800 millones).
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, viajó a Chile para participar de la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La agenda del funcionario podría incluir al titular del BID, Ilan Goldfajn.
El titular del Banco Mundial, Ajay Banga, visitará Buenos Aires el próximo 2 y 3 de abril para reunirse con Milei y Caputo. Las conversaciones en marcha contemplan el apoyo financiero a las reformas, como el ajuste del esquema de subsidios a la energía eléctrica y el transporte público por colectivos para hacerlos más «eficientes», lo que impacta en las tarifas que pagan los consumidores.
El BID y el BM tienen programas que exigen el cumplimiento de requisitos -como el avance de obras o la implementación de reformas- y desembolsos de libre ejecución, que suelen depender del guiño de Washington.
En comparación con el BID, el BM permite en teoría desembolsos más rápidos por fuera de los proyectos y con mayor facilidad que la negociación con el Fondo. No obstante, para ese tipo de préstamos, existe un convenio entre la entidad y el FMI, por el cual este último tiene que realizar previamente un asesoramiento macroeconómico. «Se está discutiendo la posibilidad de nuevos aportes», señaló una fuente al tanto de las conversaciones.
El plan del BID es financiar infraestructura, energía, telecomunicaciones, agroindustria, minería, instituciones financieras y empresas que buscan aumentar la producción.
También hay interés en apoyar tres proyectos de litio y cobre, ya que Argentina es considerada un «actor clave» en el suministro de minerales críticos.
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ECONOMIA
Inflación: qué dicen los datos de la primera mitad de febrero y qué habría pasado con la nueva fórmula

La inflación de febrero volverá a destacar como problema irresuelto de la política económica, tras la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) a raíz de la decisión del Gobierno de posponer la actualización de la fórmula de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En alimentos, donde ocurrieron los mayores aumentos en los últimos meses, no hubo señales de desaceleración. El relevamiento semanal de precios de la consultora LCG en supermercados registró una inflación semanal de 1% en Alimentos y bebidas durante la segunda semana de febrero, luego de 2,5% en la primera. Se expone así la persistencia de la presión inflacionaria; en las últimas cuatro semanas el promedio mensual de inflación del rubro se aceleró a 2,4 por ciento.
La postergación del cambio metodológico del IPC (sustitución de la canasta de 2004 por la de 2017/2018) habría significado una moderación en el impacto de los Alimentos y bebidas, pues el nuevo método reducía su ponderación del 26,9% al 22,7%, en tanto el peso de las tarifas públicas pasaba del 9,4 al 14,5 por ciento. El Gobierno argumentó que debía consolidarse la desaceleración de precios para modificar la fórmula.
La medición de LCG, basada en relevamientos digitales de precios cada miércoles en cinco cadenas de supermercados, determinó que casi una quinta parte de la canasta monitoreada volvió a mostrar aumentos de precios, lo que evidencia incrementos extendidos, no concentrados en pocos rubros. Esto refuerza la preocupación por el IPC de febrero, que se conocerá en el 12 de marzo.

La mayor suba semanal la tuvo Aceites con 2,4%, por debajo quedó Carnes con una variación de 2,3%, pero con una mayor incidencia. El informe de LCG precisó que el 70% de la inflación semanal se atribuyó al aumento en carnes, mientras que las Verduras atenuaron parcialmente el alza, con una baja de 0,3 puntos porcentuales (p.p.) sobre el índice global. Este comportamiento contrastó con la dinámica de semanas anteriores, en las que los incrementos se repartieron de manera más homogénea entre distintas categorías.
El informe de avance de LCG indicó que la inflación promedio mensual en alimentos y bebidas aceleró 0,8 puntos porcentuales respecto de la medición anterior, a 2,4 por ciento. Este resultado surge de comparar las últimas cuatro semanas con los períodos previos, donde la variación osciló entre 1,6% y 1,8%. Según la consultora, las carnes fueron el principal motor de la aceleración, aportando un 64% de la inflación mensual promedio del rubro.

A nivel de las subcategorías, tanto Frutas como Bebidas e infusiones para consumir en el hogar tuvieron una variación de 1,8%. Mientras que Productos lácteos y huevos una suba menor del 1% y las verduras retrocedieron 3,2%, ayudando a moderar el alza general de la canasta. En el acumulado de las últimas cuatro semanas, los mayores aumentos mensuales se produjeron en Carnes (3,6%) y Aceites (2,4%), mientras que verduras y frutas mostraron caídas o incrementos poco significativos.
Levemente por arriba se ubicó la consultora Analytica que reportó una suba de 1,3% en Alimentos y bebidas en la segunda semana, pero tras un 0,58% en la primera. “El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se dio en verduras (+6,6%) y carnes y derivados (+3,7%). Entre las categorías con menores aumentos se encuentran pan y cereales (+1,1%) y aguas, gaseosas y jugos (+0,9%)”, comentaron.
Sin embargo, hay relevamientos más optimistas para el Gobierno. En la consultora Econviews, registraron una suba de 0,6% en la segunda semana de febrero para una canasta de alimentos y bebidas en supermercado, donde también se destacó Carnes (2,3%) y Verdulería con una deflación del 0,5%.
Este escenario plantea dificultades para el equipo económico, que precisa exhibir una mejora en lo que hasta mediados de 2025 era el principal logro del Gobierno. Desde entonces, la inflación se aceleró mes a mes. En enero, la inflación fue de 2,9%, con un acumulado de 32,4% en los últimos doce meses, por encima de todas las proyecciones de las consultoras privadas (entre 2,4% y 2,6%). El presidente Javier Milei aseguró que hacia agosto el dato de inflación mensual comenzaría con un cero (esto es, que sería inferior al 1%).
El inicio de la fase 4 del programa económico permitió acumular reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y mantener el tipo de cambio controlado, lo que ahorra presión cambiaria sobre los precios, al costo de convalidar tasas elevadas en pesos. Esto deja en suspenso la recuperación de actividad e ingresos. La renovada prioridad es combatir la inflación.
La persistencia inflacionaria y la dispersión de aumentos por rubros y productos desafían la política económica y la gestión de expectativas. Los datos de LCG y Econviews muestran que la aceleración en Alimentos y bebidas, impulsada por las carnes, marcó la agenda de precios y condicionó las decisiones oficiales durante febrero.
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ECONOMIA
Con el mercado en tregua, las consultoras muestran preocupación por el atraso cambiario y la inflación

Las acciones de las empresas de Inteligencia Artificial se volvieron para los inversores un activo delicado de manipular. No saben si comprar o vender porque creen que hay una burbuja que se extiende a todas las empresas a las que les ha modificado la actividad, bajando costos y provocando desempleo.
En ese contexto, la crisis se trasladó a toda la región, que hasta ahora se mantenía al margen. La semana más corta para los mercados argentinos, llegó en el momento oportuno. Habrá dos días de tregua.
En tanto, las consultoras opinaron sobre la agitada semana de la Argentina.
FMyA señaló que la semana fue “tranquila hasta el jueves, cuando los mercados cayeron con fuerza, sin grandes drivers; febrero viene más difícil, luego de un mes donde los mercados llegaron a máximos, con metales y emergentes repuntando. El ruido internacional sigue presente, por ahora sin grandes motivos más que correcciones desde máximos. Y pega a las acciones que ahora están más altas, como Brasil y Argentina”.
Según la consultora que dirige Fernando Marull “el 2,9% de inflación de enero sorprendió (el mercado esperaba 2,4%). En la segunda semana de febrero, la inflación fue de 0,4% y proyectamos 2,3% para el mes, porque los aumentos fuertes son de tarifas (luz y gas). Con el dólar bajando, salarios sin presión y tasas de interés en 2,8% mensual, la inflación tiene que bajar (en febrero solo suben tarifas)”.
Pensando en marzo, indicó FMyA, “estaremos atentos al dólar”. Es un mes de más demanda de dólares “y puede rebotar, pero no tanto ya que en abril y mayo entra la cosecha y habrá más oferta de dólares. En marzo hay presión de inflación (educación) y seguramente se reabran paritarias; imaginamos que por eso el Tesoro busca que no bajen demasiado las tasas de interés”.
Para la consultora F2 que dirige Andrés Reschini, “el dato de inflación de enero en EEUU trajo algo de alivio luego que el mercado acentuara su postura de cautela tras la sorpresa positiva en los datos de empleo. La lectura del headline del Índice de Precios al Consumidor arrojó una variación del 2,39% interanual contra expectativas del 2,5%, mientras que el core estuvo en línea con las proyecciones en 2,5 por ciento. Con esta información vuelven a incrementarse las chances de que la Reserva Federal recorte las tasas más rápidamente. Emergentes cerró entonces una semana positiva tanto para acciones como para renta fija mientras que en la Bolsa local el Merval en dólares anotó un descenso del 4,45% y el Riesgo País subió hasta acercarse a los 520 puntos”.

REUTERS/Agustin Marcarian
De acuerdo a F2, “con la caída del tipo de cambio y la persistencia inflacionaria el tipo de cambio real mostró cierta apreciación que lo devolvió hasta el nivel de julio de 2025. Tal apreciación fue suavizada por el fortalecimiento, sobre todo del real, pero también del resto de las monedas de nuestros principales socios comerciales frente al dólar. Otro factor que influye en el fortalecimiento del peso es el sesgo contractivo de la política monetaria que se mantiene firme más allá de las compras de divisas del BCRA, ya que el Tesoro (vía rollover de deuda superior al 100%) también se encarga de esterilizar”.
El informe agrega que “la baja en el dólar mayorista vino acompañada de un mayor volumen de operaciones en febrero lo que indica que el mercado prefiere andar cubierto ante la chance de que un repunte en el tipo de cambio cause daño en las estrategias de carry trade, un riesgo que se profundiza a medida que cae el tipo de cambio y, más aún, sin que retrocedan las expectativas inflacionarias”.
Para la consultora EconViews que dirige Miguel Kiguel “la semana dejó un sabor agridulce. Por un lado, las buenas noticias son que el Senado dio media sanción a la reforma laboral y que el Banco Central no para de comprar dólares; pero, al mismo tiempo, la inflación se encargó de recordarnos que el partido es largo y el rival no se rinde fácil, a lo que se sumaron datos de empleo que no fueron alentadores. El dato de inflación de enero cayó como un balde de agua fría. El 2,9% dolió no solo por estar arriba de lo esperado, sino porque ya son ocho meses seguidos de aceleración mensual. Si bien la tendencia de los últimos meses tuvo mucho que ver con los aumentos en precios regulados y la carne, la sensación es que la desinflación chocó con una inercia difícil de romper.
En el medio, estuvo la desprolija postergación del nuevo IPC, que sumó ruido innecesario. Sin un ancla clara a la vista, las expectativas vienen ajustando al alza. La última encuesta del BCRA, previa a la publicación del índice de enero, había mostrado un aumento de casi dos puntos y medio en la estimación para 2026, y los precios de los bonos ya marcan una inflación implícita de 27%, en línea con nuestras proyecciones. El desafío hoy es volver a anclarlas”.
El informe agrega que “en el sector externo las cosas se ven mejor. El Banco Central sigue pasando la aspiradora y ya lleva comprados más de USD 2.000 millones en el año, superando el 20% del objetivo anual de US$ 10.000 millones. Estos números son clave para conseguir el waiver en la segunda revisión del programa con el FMI que arrancó estos días ¿De dónde salen los dólares? La oferta sigue firme gracias a las colocaciones corporativas, un fuerte repunte de los préstamos en dólares y un mayor flujo hacia emergentes. En esta materia, el Gobierno tiene un aprobado con creces”.

EconViews destaca que “el super peso volvió a escena. El tipo de cambio se ubicó a más del 10% del techo de la banda. El contexto global ayuda: el dólar está débil y monedas como las de Brasil, México y Chile se apreciaron más del 4% en el año. Con la expectativa de un salto discreto enfriándose, revivió el carry trade. El Gobierno podría haber comprado incluso más, pero dejó apreciar. Sirve para contener precios, pero reabre la vieja pregunta de la competitividad”.
Para el Banco Mariva “la última lectura de la inflación puede haber encendido algunas luces de advertencia, pero es menos problemática si se observa en detalle. Nuestra principal conclusión es que el núcleo que cayó al 2,6% desde el 3% del mes anterior marca un cambio de ritmo tras seis meses consecutivos de aceleración de este componente”.
El informe agrega que “la dinámica monetaria y de divisas de las últimas semanas apunta a una demanda excesiva de dinero. El tipo de cambio ha caído un 4,7% en lo que va de año, a pesar de que la BCRA compró USD 1.900 millones. Parte de este exceso de demanda proviene de una restricción política monetaria implementada por el Tesoro a través de sus licitaciones de deuda. A través de las licitaciones ha absorbido $3,53 billones hasta ahora superando la emisión de pesos del BCRA comprando por $2,74 billones”.
Mariva observa que “la crisis de liquidez no es tan forzada como ocurrió en julio y agosto pasado. En cambio, es más probable que se deba a una recuperación genuina de la demanda de pesos, que a su vez podría ayudar a reducir aún más la inflación en los próximos meses”.
La consultora 1816 destaca que “el BCRA lleva comprados USD 1.907 millones en 2026, lo que significa inyección de $2,7 billones al sistema. Pero la base monetaria interanual cayó, de modo que, al menos hasta aquí, no hubo acumulación de reservas por remonetización, sino más bien compra de dólares del BCRA y esterilización con deuda en pesos del Tesoro. Lo ideal es acumular reservas contra base monetaria (pasivo no remunerado del BCRA), pero en nuestra opinión es preferible hacerlo contra deuda en pesos que no sumar divisas (y también mejor hacerlo contra deuda en pesos que contra deuda en dólares).
En enero la demanda de liquidez suele caer de punta a punta en términos reales (algo que también ocurre en febrero, marzo y abril, aunque en menor medida), así que para continuar comprando divisas los próximos tres meses será necesario que siga la esterilización (puede ser vía mercado primario o vía secundario, como cuando el BCRA vende LELINK). En lo que va de 2026, las compras del Central están vinculadas al crecimiento de los préstamos en dólares, ex tarjetas, que hasta el 9 de febrero aumentaron USD 1.431 millones. Vienen subiendo fuerte por la baja de tasas post elección (desde 8% en octubre hasta 5,5% ahora) y porque continúan aumentando los depósitos en dólares en el sistema, pese a que ya se liberaron las cuentas CERA (ese aumento de depósitos amplía la capacidad de los bancos de prestar en moneda extranjera)”.
A todo esto, el overnite abrió anoche con cautela. Los principales índices de las Bolsas de Nueva York estaban en verde, pero no se mostraban decididos al alza ya que no sobrepasaban 0,5%. El VIX, denominado “índice del miedo”, subía 1,21% y sobrepasaba los 20 puntos lo que enciende alertas.
El oro también se mostraba levemente positivo y el Bitcoin se mantenía en el rango de los USD 68 mil. Aunque en el feriado largo hay inversores de vacaciones, no dejarán de seguir estos indicadores. El miércoles se parece a la eternidad por la exagerada volatilidad que llega desde el exterior.
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ECONOMIA
Comercio electrónico: cuáles fueron las categorías y productos que más crecieron en la Argentina y cuánto pesan las plataformas chinas

El año 2025 se consolidó como un periodo de transformaciones estructurales para el consumo en la Argentina. A pesar de un contexto macroeconómico complejo, caracterizado por el crecimiento inflacionario y una caída prolongada del consumo presencial, las ventas online marcaron cifras crecientes que reflejan la adaptación de consumidores y comercios al entorno digital. Este fenómeno se dio en un marco de competencia globalizada, donde el aumento de la presencia de plataformas y vendedores de origen chino aceleró cambios en la oferta, los precios y las expectativas del mercado local.
De acuerdo con los resultados preliminares del Estudio Anual de Comercio Electrónico 2025, difundido por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) y elaborado junto con Kantar, la facturación del sector alcanzó los $35.326.983 millones de pesos. Este monto representa un crecimiento del 60% en términos nominales durante el año, una cifra que se ubicó por encima de la inflación interanual del 31%, indicando un crecimiento real del canal online dentro del ecosistema comercial argentino. En términos de volumen, el estudio reveló que la cantidad de unidades vendidas aumentó más de un 28% respecto de 2024, alcanzando los 645 millones de productos comercializados.
El ticket promedio de las transacciones registradas en 2025 se situó en $143.128, lo que significó una suba del 55% frente al estudio anterior, mientras que las órdenes de compra crecieron un 3% interanual. Estos indicadores muestran un mercado que combina una mayor cantidad de artículos vendidos con una recomposición de los valores nominales por cada operación realizada. Sin embargo, este crecimiento no fue uniforme entre todos los rubros, destacándose variaciones significativas tanto en facturación como en unidades físicas.
Al analizar las categorías con mayor peso en la facturación total de 2025, el ranking estuvo liderado por Pasajes y turismo, seguido por Alimentos, bebidas y artículos de limpieza; Equipos de audio, imagen, consolas, TI y telefonía; Artículos para el hogar; y Electrodomésticos de línea blanca y marrón. También tuvieron una participación relevante los rubros de Deportes, Cosmética y perfumería, productos Infantiles, Accesorios para motos y autos, y Materiales y herramientas de construcción.

No obstante, el dinamismo más acentuado se observó en aquellas categorías que crecieron muy por encima del promedio general del 60%. En este sentido, sobresalieron especialmente los productos Infantiles, con un aumento del 209% en facturación, seguidos por Materiales y herramientas de construcción con un 117%, Deportes con 71%, Electrodomésticos con 70%, Pasajes y turismo con 68% y Alimentos y bebidas con un 64%. Estos datos reflejan una clara ampliación del uso del canal online hacia rubros que anteriormente tenían una menor penetración digital en el país.
Cuando se observa el ranking por unidades vendidas, el comportamiento de los consumidores argentinos muestra con mayor nitidez los hábitos cotidianos de compra. En este apartado lideran Alimentos y bebidas, seguidos por Herramientas y construcción, Hogar, muebles y jardín, Electrodomésticos y aires acondicionados, rubros Infantiles y Accesorios para vehículos. La lista se completa con artículos de oficina e industria, indumentaria urbana y deportiva, artículos de limpieza y productos de belleza.
En paralelo al crecimiento del mercado interno, el peso de las plataformas internacionales se volvió un factor determinante en la dinámica del sector. Durante 2025, creció la proporción de argentinos que realizan compras en el exterior, fortaleciendo el comercio transfronterizo. Este cambio en los hábitos de consumo digital pone a la comparación de precios y la búsqueda de variedad global como variables centrales de decisión. El comercio electrónico global continúa dominado por China, que se mantiene como el mercado más grande del mundo con más de 900 millones de compradores digitales activos.
Las plataformas chinas como Alibaba, JD.com y la tienda internacional Temu han impulsado cambios profundos con precios ultra competitivos y estrategias de social commerce. Este modelo acorta el recorrido entre el descubrimiento del producto y la compra efectiva, presionando a los competidores locales a mejorar su experiencia de usuario, velocidad y precio. Aunque las compras cross-border en Argentina no provienen exclusivamente de China, muchos consumidores adquieren productos de origen chino a través de distintos marketplaces internacionales, lo que obliga a las plataformas locales a reforzar su propuesta de valor y optimizar la logística para no perder cuota de mercado.
Ante este escenario de mayor apertura y competencia, Alejandro Ochoa, CEO de Urban Cow, señaló: “Creo que las fábricas que no se pueden adaptar y no puedan desarrollar un producto para venderlo directo al público, van a tener muchos problemas. Van a tener que mejorar e innovar, actualmente estamos en un mercado con competencia extranjera, que hace que haya que preocuparse por mejorar las instalaciones, los productos, la tecnología y los procesos de venta ecommerce”. Esta visión coincide con los desafíos que enfrentan los comerciantes locales, quienes deben lidiar con la inflación y la pérdida de poder adquisitivo que impulsa a un consumidor más sensible al precio hacia ofertas internacionales más económicas.
Además de los retos logísticos, donde la eficiencia en la entrega se volvió un factor competitivo clave, surge la necesidad crítica de inversión en capacidades técnicas. Herramientas como el SEO, la inteligencia artificial, la analítica de datos y la automatización de procesos son cada vez más necesarias para competir, aunque no siempre resultan accesibles para las pequeñas y medianas empresas. A nivel global, unas 2.77 mil millones de personas compraron online durante el año, lo que representa cerca del 33% de la población mundial.
El balance de 2025 deja en claro que el ecosistema digital argentino ha alcanzado un nivel de madurez significativo. Con China consolidando su liderazgo global, el desafío para las marcas nacionales radica en competir en un mercado donde el usuario exige rapidez, variedad y precios competitivos bajo estándares de servicio cada vez más exigentes. La disputa por el consumidor argentino se juega hoy en una arena donde lo local y lo global están más integrados que nunca
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