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ECONOMIA

El riesgo del carry trade: la City habla del talón de Aquiles que amenaza al plan Caputo

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En el gobierno se tomaron en serio la pelea por imponer el mantra «Esta vez es diferente». Al punto que los ideólogos del nuevo plan económico –Federico Furiase, Felipe Núñez y Martín Vauthier– decidieron salir a defender su argumento en todos los campos. Además de las redes sociales, empezaron a aparecer en medios de comunicación y ahora anunciaron que serán panelistas en un programa de streaming del canal Carajo -fundado por el célebre Gordo Dan-, junto a Pablo Pazos, más conocido como «Gordo Pablo» entre las huestes libertarias.

El objetivo, como ya quedó en claro con los esfuerzos didácticos de Furiase en televisión y con las polémicas de Núñez en las redes sociales, es claro y concreto: disipar los temores de que el nuevo esquema de flotación en una banda cambiaria no terminará de manera traumática, como otras experiencias de la propia historia argentina y del escenario internacional.

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No es una tarea fácil, dado que muchos economistas, incluyendo algunos que tuvieron experiencia en cargos de gobierno, plantearon dudas sobre el sostenimiento del nuevo esquema. Entre los principales cuestionamientos figura la dificultad del Banco Central para acumular reservas genuinas -es decir, que surjan del ingreso de dólares por inversiones o exportaciones y no por la asistencia del Fondo Monetario Internacional-.

«No confundir reservas compradas con reservas prestadas. Lo primero es tierra firme: reservas a cambio de demanda voluntaria de pesos (por inflación baja y tipo de cambio no desalineado)», advirtió el ex ministro Hernán Lacunza, que en las últimas semanas se transformó en blanco del enojo de Javier Milei.

También hubo advertencias respecto de que las inversiones que realmente sostienen un esquema cambiario son las que hunden capital, y no las que ingresarán para buscar una ganancia financiera de corto plazo y salir antes de las elecciones -por el libre flujo con estadía mínima de seis meses que instauró el BCRA-.

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Héctor Torres, es representante argentino ante el FMI, fue explícito sobre el tema: «No hay que confundir carry trade (arbitraje) con inversiones. Como escuché de un banco de inversión: ‘Argentina is tradable but not (yet?) investable’«. La traducción del inglés sería: «Argentina es buena para hacer trading pero no (¿por ahora?) para invertir».

Problemas de flujo

El punto sobre qué tan grave es la dificultad para generar reservas se acrecienta ante las evidentes reticencias de los productores sojeros, que dudan sobre si este sea el momento para exportar sus tenencias. Pero, sobre todo, lo que sigue generando preocupación es el déficit de cuenta corriente, que lleva 10 meses acumulados y con pocas señales de revertirse.

De hecho, en la balanza comercial, donde el gobierno espera un holgado superávit, ya se estaría registrando un déficit de u$s1.112 millones en el primer trimestre si no fuera por el impacto del rubro energético. Pero justamente ese rubro podría resentirse por la caída de los precios en el mercado internacional.

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Y las importaciones, que según Toto Caputo se habían adelantado por la especulación de una devaluación, no están dando señales de normalización sino que, por el contrario, en los últimos días se habló en el mercado sobre un incremento en la llegada de productos chinos.

Además, está el problema del turismo emisivo, que, como demuestra la historia reciente, nunca se debe subestimar. De hecho, lo ocurrido en los últimos meses deja en evidencia que el gasto de argentinos en el exterior puede neutralizar y hasta superar el ingreso de u$s8.000 millones por el rubro de petróleo y gas.

En definitiva, las principales críticas apuntan a que, a diferencia de lo que afirma Javier Milei, la economía argentina no tiene solamente «problemas de stocks» -falta de reservas- sino que también está sufriendo «problemas de flujo» -a este tipo de cambio, salen más divisas de las que entran-.

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Para el corto plazo, hay cierto consenso respecto de que el BCRA podrá cumplir la exigencia de sumar u$s4.400 millones de reservas. Por más que los productores agrícolas vendan a regañadientes, no deja de ser el momento estacional de la liquidación masiva.

En cambio, la situación empieza a cambiar en la segunda mitad del año, para empezar porque en julio hay un vencimiento fuerte por más de u$s4.500 millones.

¿El dólar flota?

El gobierno tiene su argumento preparado ante cada crítica sobre atraso cambiario: en un régimen de tipo de cambio flotante, el precio lo fija el mercado. Y si en realidad estuviera atrasado, habría saltado al techo de la banda.

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Pero también ese punto es objeto de intensa polémica. Para empezar, porque un cambio flotante no es garantía contra una pérdida de competitividad. Es lo que se ha estudiado ampliamente como «enfermedad holandesa» y afecta a muchos países que concentran su exportación en pocos productos.

Pero, sobre todo, porque sigue habiendo cuestionamiento a que el nuevo régimen implique una flotación pura. Por más que el BCRA ya no compre ni venda en el mercado, hay formas indirectas de incidir sobre el cambio, como las operaciones con bonos y los incentivos al carry trade.

«Eso pasa cuando ‘forzás’ un régimen nuevo que recién arranca: corrés el riesgo de sumarle una volatilidad que de otro modo no hubiera tenido y condenarte a tener que seguir forzándolo para aplacarla«, criticó el economista Gabriel Caamaño, en referencia a los movimientos de suba, posterior caída y nueva suba que tuvo el dólar desde que empezó el esquema de banda.

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Lo cierto es que hay un debate en el mercado respecto de cuáles son las condiciones para hacer el carry trade aprovechando las tasas altas. Hay quienes argumentaron que Caputo diseñó el plan de forma tal que el dólar se recostara sobre el piso de la banda, dado que la entrada de inversores dolarizados en busca de renta reforzaría el fenómeno de la «escasez de pesos».

Sin embargo, hay quienes hacen el razonamiento opuesto: que el carry trade sólo tiene sentido cuando el dólar está cerca del techo, porque es cuando tiene poco margen de volatilidad. Así, una cotización inferior a los $1.250 es riesgosa, porque cualquier salto dentro de la banda anulará las ganancias de un título a seis meses con tasa nominal de 35%.

El fantasma de 2018

Pero, sobre todo, lo que quiere remarcar el gobierno es la diferencia con otras experiencias parecidas. En particular, la más reciente, aplicada en 2018 con la venia del FMI,  durante la gestión de Mauricio Macri, y con Guido Sandleris al frente del Banco Central.

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La banda implicaba que el BCRA sólo intervendría cuando el tipo de cambio tocara el techo, y se abstendría de vender dólares mientras el tipo de cambio flotara dentro de los límites. Hubo un primer momento exitoso, en el que el dólar se recostó contra el piso e incluso lo perforó -algo que llevó a que el Central, durante algunas semanas, volviera a comprar divisas-.

La estrategia se complementaba con una fuerte contracción monetaria y con una suba de tasas de interés, algo que aceleró la tendencia recesiva de la economía. Un alto costo desde lo social y lo político, pero lo cierto es que, al inicio, con la banda de flotación se logró eliminar la volatilidad.

Sin embargo, el sistema reveló problemas. La diferencia entre el piso y el techo de la banda era de 25%, algo que el mercado veía como demasiado amplio. Bastaba con cualquier cambio de expectativas en las condiciones externas para que el dólar se despegara del piso, sin que el BCRA pudiera intervenir. Fue así que el FMI dio concesiones al plan original. Se permitió que el Tesoro licitara dólares hasta u$s60 millones diarios. Y, cuando eso resultó insuficiente, se corrigió la pendiente de la banda cambiaria, que dejó de ser ascendente y quedó «congelada». Era algo que, en los hechos, acercaba el límite para que el BCRA tuviera posibilidad de intervenir.

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Pero tampoco fue suficiente: en un contexto de incertidumbre política -era un año electoral y el kirchnerismo avanzaba en los sondeos-, los inversores reaccionaron con pánico y dolarizaron sus portafolios mientras los productores agropecuarios ralentizaron sus liquidaciones.

Finalmente, el FMI tomó una decisión que, en los hechos, daba por terminada la vigencia de la banda cambiaria: autorizó a que el BCRA interviniera a discreción en el mercado. Mientras duró la ese sistema, se liberaron desembolsos adicionales por u$19.000 millones.

Parecidos pero diferentes

Una demostración de la preocupación del gobierno es la disposición de los funcionarios a polemizar en las redes sociales. Como Felipe Núñez, quien se trenzó en una discusión con el trader «Juancito Nieve».

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El inversor le recordó que en la experiencia macrista, el Central había logrado comprar reservas por u$s560 millones en el piso de la banda, a un precio que, traído a términos de hoy, equivale a $1.700 y una tasa de interés que duplica a la actual. En ese momento, las reservas superaban a las actuales en un 70% y también había una política de «emisión cero».

Núñez planteó el argumento oficial: no hay comparación posible entre la banda cambiaria de 2018 y la de hoy, porque tanto el contexto político como el financiero son diferentes.

«Es todo lo opuesto a lo que sucede hoy: el ajuste ya lo hicimos por nuestra propia voluntad, la posición técnica es muy buena y la imagen del Javo es super sólida + la oposición es un desastre y por lo tanto no hay expectativa de que vuelvan», planteó el funcionario.

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Pero su argumento central es que en el gobierno de Macri todavía se emitían pasivos remunerados, y que por eso no puede argumentarse que había una base monetaria fija como la actual. Y que el gasto público era de 45% del PBI, mientras que ahora es de 34,5%.

«Nuestro argumento siempre fue que este modelo cierra con una apreciación del tipo de cambio», afirmó el ideólogo del plan «de las tres anclas», que defiende la noción de que hay un cambio de paradigma en la economía argentina. Un argumento que, de momento, está lejos de generar unanimidad en un mercado desconfiado.

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ECONOMIA

Luis Caputo: “Jamás quise que al kirchnerismo le fuera mal, me pidieron ayuda 500 veces y ayudé”

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El titular de Economía remarcó que, pese a las diferencias ideológicas, siempre estuvo a disposición de las autoridades del Banco Central en gestiones previas. REUTERS/Matias Baglietto

El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, pasó por el programa de streaming “Las Tres Anclas” y analizó el presente económico de la Argentina. En ese contexto, el funcionario se refirió a la relación histórica que mantuvo con las administraciones anteriores y marcó una fuerte distinción ética y política respecto a la oposición.

Caputo fue tajante al recordar su disposición para colaborar con gestiones de signo político contrario. “A los kirchneristas no hay forma de convencerlos. Ellos piensan diferente. Creo que cada vez más gente se da cuenta de esas cosas”, señaló el titular del Palacio de Hacienda al comenzar su intervención sobre el clima político.

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Para el ministro, existe una lógica de confrontación que excede lo ideológico y se traslada a un deseo de fracaso ajeno: “Es casi medio siniestro ese comentario. Podés pensar distinto, pero si al otro le está yendo mejor, es como raro querer que al país le vaya mal para vos poder volver. Eso es triste”.

En este sentido, Caputo buscó diferenciarse revelando detalles de su pasado profesional y su contacto con exfuncionarios kirchneristas. “Yo jamás quise que al kirchnerismo le vaya mal y me pidieron ayuda 500 veces. Lo pueden decir los diferentes presidentes del Banco Central, desde Prat-Gay hasta Fábrega. Siempre que tuve que ayudar, ayudé. Nunca quise que les fuera mal”, afirmó con énfasis. El ministro aclaró que sus críticas siempre fueron técnicas y no personales: “A veces pensaba que le iba a ir mal porque las políticas que estaban tomando no eran buenas. Pero nunca tuve el sentimiento de querer que les fuera mal. Por eso, cada vez que me pedían ayuda, lo hacía”.

Para el funcionario, la estrategia opositora actual carece de una plataforma de superación. “Hoy a la Argentina le va mucho mejor que en 2023, cuando además íbamos directo a ser Venezuela. La única forma de volver del kirchnerismo no es proponiendo algo mejor, sino que al otro le vaya mal. Eso es triste”, insistió.

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El debate sobre los datos y la “operación” mediática

Caputo también dedicó una parte extensa de la entrevista a cuestionar la narrativa sobre la situación económica actual que circula en diversos medios de comunicación. Según su visión, existe un intento deliberado por instalar una percepción de crisis que no se condice con las estadísticas oficiales que maneja su cartera. “Lo que uno lee en los medios y están tratando de instalar, es que estamos en una mega recesión y que la gente no llega al día 15 del mes. Puede haber diferentes razones por lo que digan esto: ideología, operación y demás”, explicó.

Un puerto con múltiples buques de carga atracados, grúas operativas, camiones y pilas de contenedores; rascacielos urbanos se alzan en el fondo.
Según los datos oficiales defendidos por el Ministerio de Economía, el sector externo registra niveles récord de actividad y exportaciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ministro atribuyó estas versiones a un sesgo informativo que recorta la realidad para mostrar un panorama negativo. “Hacen la combinación que siempre dice el presidente. Eligen algo que esté mal y dicen que está todo mal. Es como que elijan uno de los cuatro sectores que salieron con números negativos en el PBI y digan que está todo mal”, comparó. Asimismo, reconoció que la gestión también podría tener sus propias inclinaciones, pero que el árbitro final debe ser la estadística: “También nosotros desde el equipo económico podríamos tener sesgo. Todos conocemos gente que la va bien, gente que la va mal y gente que le va espectacular. El sesgo se dirime con datos. Los datos son la verdad. Las sensaciones las dejamos de lado”.

Bajo esa premisa, el titular de Economía defendió la gestión actual asegurando que los indicadores muestran una realidad expansiva. “Los datos dicen lo opuesto a lo que dicen los medios. Estamos en récord histórico de nivel de actividad, de exportaciones y de consumo”, sostuvo. Incluso, trazó un paralelismo con el escenario electoral del año pasado para fundamentar su postura: “Esto me hace acordar bastante a septiembre del año pasado, cuando combinaban lo político con el tema de que la economía no llegaba al 15 del mes. Después de eso llegaron las elecciones y ganó el Presidente 41% a 24%. La interpretación en ese momento fue que era el temor de la vuelta a los Kukas. Ahora, miremos los datos de julio a septiembre de ese año. Decían que la economía creció al 1,5% en ese trimestre. Entonces, el resultado de la elección empieza a tener otro fundamento”.

Crecimiento y el cambio de modelo empresarial

Al ser consultado sobre cuándo este crecimiento macroeconómico se sentirá de manera uniforme en la población, Caputo admitió que el proceso es heterogéneo. “La economía no es para todos igual. Para algunos va a llevar tiempo, mientras que otros ya lo perciben hoy”, señaló, aunque subrayó que lo fundamental es el cambio estructural que se está llevando a cabo. “Estamos cambiando de modelo. Pasamos de un modelo que no era pro empresa ni pro mercado. Era un modelo pro empresario. Era un modelo que hacía ricos a los empresarios”, definió.

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El ministro fue crítico con el esquema de protección comercial previo, asegurando que perjudicaba al consumidor. “Era un modelo proteccionista en el que obligabas a la gente a pagar hasta diez veces lo que valían las cosas para que el empresario se hiciera rico”, describió y utilizó como ejemplo el caso de la empresa de neumáticos FATE: “Tomando el ejemplo de Fate, los trabajadores no eran millonarios, el multimillonario era Madanes”.

La situación de la fabricante de neumáticos fue utilizada por el ministro como ejemplo de la resistencia de algunos sectores al cambio de modelo económico. (AP)
La situación de la fabricante de neumáticos fue utilizada por el ministro como ejemplo de la resistencia de algunos sectores al cambio de modelo económico. (AP)

Caputo aclaró que el Gobierno no tiene una postura contra los hombres de negocios, sino contra las reglas de juego que regían anteriormente. “No criticamos a los empresarios, sino al modelo. Estos empresarios, algunos, se acostumbraron a cazar en el zoológico. Cuando cambiás el modelo, la reacción no necesariamente es la misma”, analizó. Para ilustrar esta transición, contrastó dos comportamientos corporativos: “Tenés el ejemplo de FATE, cuyo dueño decidió no ‘jugar más’ y tenés otros caso, como el de Lumilagro, que decidió acomodarse y ahora está con ventas récord y exportaciones. Hoy la gente puede comprar termos argentinos mucho más baratos y de mejor calidad. Se beneficiaron los argentinos y las empresas”.

En esta misma línea, mencionó el sector automotriz y el textil. Sobre el primero, recordó la gestión anterior: “Sus mejores años fueron con Massa, porque podían importar a un tercio de lo que valían y vender, con escasez de autos, al precio que querían. Ahora, vos le cambiaste las reglas de juego. Dietrich no dijo ‘no juego más’, salió a competir”. Respecto al rubro textil, apuntó: “Tenés tipos que andan llorando porque no pueden competir y tenés otros que dicen ‘yo puedo competir perfectamente’. Es una decisión empresarial”.

Para el ministro, la resistencia al cambio es un subproducto de décadas de distorsiones. “La decisión de cerrar porque no cazás más en el zoológico, viene atado a 20 años de incentivos para que eso ocurra. Si le preguntás al trabajador de FATE va a decir ‘estoy peor, porque tengo que salir a buscar trabajo’, pero esa situación se dio porque su jefe decidió no adaptarse al nuevo modelo”, sentenció.

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Reforma laboral y la transición hacia el nuevo esquema

Para mitigar los efectos de esta transformación, Caputo destacó la importancia de las reformas estructurales, particularmente la laboral. Según su análisis, los cambios buscan incentivar la formalización y reducir la incertidumbre para las pequeñas y medianas empresas. “La reforma laboral apunta a eso, precisamente para que los empleadores tengan mayor incentivo para contratar gente en blanco. Terminamos en la industria del juicio. Si hoy querés despedir a alguien, al menos sabés cuánto te va a costar y no que funda tu pyme”, explicó.

La tasa de desempleo en Colombia para hombres y mujeres alcanzó el 8,4 % y el 12,9 % respectivamente en junio de 2024, reflejando una brecha de género de 4,5 puntos porcentuales - crédito iStock
Caputo admitió un incremento de un punto en la tasa de desempleo, cifra que vinculó al proceso de transformación hacia un esquema de empleo privado formal. (iStock)

Además, enumeró beneficios impositivos que, según su visión, mejoran la competitividad del empleo. “Antes pagabas 18 puntos por contratar a alguien y hoy tenés dos. Estamos rompiendo el incentivo al empleo en negro. Al bajarle las cargas, estás haciendo más competitivo al empleador”, detalló. También mencionó la creación de fondos de cese laboral: “Tenés plata que antes tenías que dársela al Gobierno y ahora podés usarla para constituir un fondo para poder eventualmente hacerle frente a esos despidos”.

El ministro defendió que estas medidas harán que la transición sea “más llevadera” y que el destino final es un mercado más eficiente. “El otro era un modelo contra la gente, porque todos teníamos escasez de productos y los pagábamos carísimos. Ahora vas a un modelo donde todos tienen acceso a bienes de mejor calidad a menor precio, mayor variedad y en mucha mayor medida, a crédito”, aseguró.

Finalmente, Caputo hizo un ejercicio de transparencia al reconocer los indicadores que no resultan favorables en el corto plazo. “Para ser justos, no debemos focalizarnos solo en los datos que nos favorecen. El dato de la suba del desempleo es correcto. Subió un punto y es normal que eso pase en este proceso de transformación”, admitió.

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Del mismo modo se refirió a la aceleración de precios: “La inflación es otro ejemplo. Veníamos en el 1,5% y desde el ataque, se fue ahora al 3%”. No obstante, concluyó que la tendencia general es positiva.



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ECONOMIA

¿Milei cambia la estrategia para bajar la inflación y levantar el consumo?: esto palpita el mercado

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En las últimas 48 horas, Javier Milei se volcó a las redes sociales para responder personalmente inquietudes de los participantes, aunque fueran críticas que en varios casos incluyeron insultos y un tono agresivo hacia el jefe de Estado.

Es una práctica que el Presidente solía realizar en el comienzo de su mandato y que en los últimos tiempos había discontinuado.

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¿Nuevo plan para bajar la inflación y levantar el consumo?: Javier Milei da una señal

Ahora, el ida y vuelta con los tuiteros tiene un «revival» que se da en medio de la caída en la imagen presidencial y de la administración en general, por la marcha de la economía, y los últimos hechos que involucraron al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

En este contexto, Milei deja rastros de lo que viene: «Han habido contratiempos», dijo sobre la dinámica inflacionaria.

Al respecto, el jefe de Estado modificó su postura respecto de la que mostraba hace pocas jornadas. Ya no dijo que la inflación mensual arrancará con «0» en agosto.

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Ahora estiró esa posibilidad para más adelante. «En el final de nuestro mandato la exterminaremos», sugirió en uno de sus posteos en la red X.

¿El Gobierno usará las mismas herramientas?

Milei en persona se encargó de desechar cualquier medida de las denominadas «heterodoxas» para el combate contra la elevada inflación.

«Han habido contratiempos, pero eso no hará que abandonemos la lucha con las herramientas del manual de la libertad…», definió.

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El Gobierno se encontró con una realidad que no esperaba: la resistencia de la suba de los precios que son resistentes a la baja.

El índice de precios podría trepar al 3% -e incluso superar esa marca– en este mes de marzo.

Distintas consultoras dan cuenta de esa resistencia. Desde las más cercanas al ideario oficial, como la del economista Fernando Marull (da un piso de 3% para este mes) hasta Equilibra (Martín Rapetti) y EconViews (Miguel Kiguel) no descartan que el IPC supere ese número.

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Lo que está claro es que Milei no está dispuesto a convalidar la puesta en marcha de medidas de intervención directa en el mercado, como los controles de precios y los acuerdos como el «Ahora 12».

«Test para detectar idiotas»: el antecedente que destacó el Presidente

En las últimas horas, el Presidente volvió a postear en la red X sobre la cuestión inflacionaria. En mayúsculas escribió: «TEST PARA DETECTAR IDIOTAS».

«Durante la versión peronista de los ’70s, se intentó combatir la inflación con controles de precios y regulación de cantidades, mientras había déficit fiscal que se financiaba con emisión monetaria. A su vez, se controlaba el tipo de cambio», describió Milei.

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Luego concluyó: «Eso llevaba a la pérdida de reservas y en el medio de una situación de la que nadie se quería hacer cargo llegó Celestino Rodrigo y sinceró la macro. El resultado una sextuplicación de la inflación y caída de actividad. Desde tu punto de vista ¿quién es el responsable del desastre?».

¿Javier Milei cambia su estrategia?

La pregunta específica a esta altura, con la modificación en los plazos (no en los objetivos) del Presidente, refiere a si habrá cambios, un giro, en la política económica.

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Lo más a mano que tiene el Gobierno, y que tiene decidido aplicar con un ritmo gradualista, va por el lado de un descenso de las tasas de interés.

El diagnóstico es que sin un financiamiento más barato, ni el consumo popular ni las inversiones empresarias podrán volver a despegar.

En ese sentido, la incorporación del economista uruguayo Ernesto Talvi como asesor directo de Luis Caputo da la idea de que el Gobierno se moverá con otra cadencia.

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Según Talvi, si un gobierno tiene que elegir que priorizar, debería promover una caída en el costo del dinero y asegurarse un buen nivel de actividad productiva, aun cuando eso implique que la inflación baje a un ritmo lento. «Paciencia estratégica», lo define el uruguayo.

Inversores en alerta

Los últimos posteos del ministro de Economía dando cuenta de inversiones en sectores estratégicos, favorecidos por el RIGI, tienen el objetivo de mostrarle a los inversionistas que Argentina va por el buen camino, y que la trayectoria económica será positiva en los próximos tiempos.

En los bancos locales -y también en Wall Street- hay preocupación por la demora de la economía real en mostrar una reactivación pujante.

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Los analistas financieros consideran que -tras siete meses de contracción real en la recaudación de impuestos- al Gobierno no le quedará otra chance que concretar nuevos ajustes al gasto para cumplir con el ancla fiscal, el primer mandato de la administración Milei.

Es un escenario que, para los bancos de inversión, luce preocupante. Por eso, durante las últimas semanas se sucedieron los informes desde Nueva York alertando sobre la cuestión.

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ECONOMIA

Jornada financiera: las acciones argentinas cayeron por la volatilidad global, pero el riesgo país volvió a bajar

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La continuidad del conflicto en Irán llevó a nuevas bajas en las bolsas internacionales.

La plaza bursátil argentina se movió nuevamente influenciada por la tendencia del exterior, con fuertes caídas en las acciones de EEUUMeta se desplomó un 8%-, el avance de más de 4% los precios del petróleo y la renovada debilidad para el dólar en el mercado doméstico, en sus mínimos desde octubre.

La incertidumbre por la guerra en Medio Oriente, iniciada hace casi un mes, siguió poniendo bajo presión a los negocios financieros. El mandatario estadounidense Donald Trump dijo que los negociadores iraníes estaban “suplicando” un acuerdo a pesar de haber sido “aniquilados militarmente”, según describió, rechazando la postura pública de Teherán de que sólo está revisando la propuesta de Washington.

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La Bolsa de Comercio de Buenos Aires arrojó una caída de 1,3% en pesos -tras ganancias iniciales- con su índice líder S&P Merval, en los 2.769.368 puntos, luego de ganar un 1% el miércoles, con coberturas de corto plazo.

Entre los ADR y acciones de compañías argentinas operados en dólares en Wall Street destacaron las caídas de Central Puerto (-4,6%), Banco Supervielle (-4,2%), Loma Negra (-4,2%) y Cresud (-4%). En contraste, subieron algunos títulos ligados al sector energético: YPF (+1,2%), Vista Energy (+1,4%) y Tenaris (+2%), ante un ascenso de más de 4% en la cotización del petróleo crudo. Globant rebotó 4 por ciento.

Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales-cedieron un 0,3% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan descendió ocho unidades para la Argentina, en los 583 puntos básicos, ante la suba de las tasas de los bonos del Tesoro de EEUU.

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En el exterior, los indicadores de Nueva York operaron con amplias caídas en un rango de 1% a 2,4%, mientras que el barril de crudo Brent del Mar del Norte ascendió 4,2% a USD 106,48 el barril en los contratos con entrega en mayo, en un nivel máximo desde julio de 2022.

Juan Manuel Franco, economista Jefe de Grupo SBS, expresó que “el mercado sigue atentamente los acontecimientos en Medio Oriente, con rumores varios sobre puntos de disputa en materia de negociaciones entre las partes involucradas, que aún no se resuelven. En este contexto, novedades tomadas como ‘positivas’ respecto a acercamiento entre los países beligerantes tienen repercusión positiva en los índices de acciones y en bonos internacionales, con el petróleo cediendo terreno”.

“De todas formas, ante la falta de acuerdos, el mercado opera negativo y con un petróleo Brent que gana casi 5% respecto del miércoles para ubicarse en la zona de USD 107 el barril. De continuar el conflicto, y estos precios de commodities, comenzará a sentirse a nivel mundial la presión sobre el costo de vida, con los países debiendo ver qué medidas tomar para contener el alza, que abarcar a toda la cadena de valor”, añadió Franco.

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El Tesoro llevará adelante este viernes la última licitación de deuda en pesos del mes, para renovar vencimientos por unos 8 billones de pesos, que contará con la particularidad de la emisión de un nuevo título Bonar, el AO28, con vencimiento en octubre 2028, o sea ya con un nuevo Gobierno electo en las presidenciales del 2027.

Este bono, al igual que el Bonar AO27, pagará un cupón mensual de 6% anual, amortizable al vencimiento.

Dólar débil y compra de reservas

En una rueda de negocios con discreto volumen de negocios en los USD 316,4 millones en el segmento de contado (spot), el dólar mayorista notó la tercera caída consecutiva, este jueves por 9,50 pesos o 0,7%, a $1.368, su precio más bajo desde el 14 de octubre del año pasado ($1.360).

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El dólar mayorista registra un descenso de 29 pesos o 2,1% en marzo, mientras que en el acumulado del primer trimestre de 2026 la caída se extiende a 87 pesos o 6 por ciento.

“La divisa abrió la jornada en $1.380 y desde el inicio mostró una clara tendencia bajista. Si bien en las primeras operaciones intentó estabilizarse en torno a los $1.375, rápidamente comenzaron a evidenciarse señales de debilidad, con escasas posturas de compra en pantalla. En ese contexto, la presión vendedora se fue intensificando a lo largo del día, quebrando sucesivos niveles sin encontrar sostén. De esta manera, el tipo de cambio mayorista cerró en $1.368, marcando un nuevo mínimo en lo que va del año”, describió Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.

El Banco Central estableció una banda superior de su esquema cambiario en los $1.647,61, que dejó al tipo de cambio oficial a 279,61 pesos o 20,4% de dicho límite de libre flotación, la brecha más grande desde el 27 de junio de 2025 (21,2%), nueve meses atrás.

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El dólar al público amplió a diez pesos o 0,7% la baja de este jueves, a $1.390 para la venta en el Banco Nación. Así igualó el piso de cotizaciones del 23 de febrero, a la vez un mínimo desde el 13 de octubre de 2025.

Un dólar a la baja contribuyó a nuevas compras del BCRA por USD 57 millones en el mercado, el 18% del monto operado en la plaza mayorista. Las reservas internacionales brutas cedieron en USD 296 millones, a USD 43.536 millones, debido en parte a la caída de la cotización del oro (-3,2% a USD 4.405 la onza).

Desde el inicio del nuevo esquema cambiario, el BCRA ha comprado dólares todos los días excepto el 2 de enero por cerca de USD 4.000 millones, con compras diarias promedio de 71 millones de dólares.

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Aunque el dólar blue operó a contramano, y subió cinco pesos o 0,4%, a $1.425 para la venta, el dólar MEP operó en sintonía con la tendencia bajista del dólar oficial. Esta cotización implícita en activos bursátiles que son negociados en simultáneo en pesos y en dólares, tocó $1.398,50, mientras que el “contado con liquidación” negoció debajo de los 1.450 pesos, un piso desde el 23 de febrero.



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