ECONOMIA
«Flotá, pibe», el mensaje de De Pablo a Milei sobre el dólar tras el acuerdo con el FMI

Para Juan Carlos de Pablo, economista cercano a Javier Milei, el acuerdo con el FMI no alterará la política económica del Gobierno, aunque advirtió que este deberá enfrentar «los rumores» sobre una posible devaluación, una situación que el analista descarta.
«La política económica sigue siendo equilibrio fiscal más Federico Sturzenegger (el ministro de Desregulación)», destacó, señalando que esta línea continuará incluso después del acuerdo con el Fondo.
En cuanto a los rumores sobre cambios en el esquema cambiario, De Pablo sostuvo que la única respuesta que puede dar el Gobierno es mantener «un silencio total» o afirmar que «no habrá devaluación».
El FMI no cambia la política económica ni habrá devaluación, según De Pablo
En una entrevista que concedió al canal A24, el economista destacó que «aparecen colegías míos que dicen que no es así, no hay forma de parar esto ¿O te parece que alguno de los tipos que ayer escribía ´viene el salto devaluatorio´ cuando lo escucharon a Caputo ahora dicen que no viene? No hay forma (de convencerlos), entonces el Gobierno tendrá que vivir con esto
El analista reflexionó sobre que algunos economistas «trabajan con la profecía autocumplida«, es decir, si todos creen que habrá devaluación, esta se hará realidad.
Sin embargo, De Pablo negó esta posibilidad, considerando que es «una exageración» sin base sólida. «El Gobierno tiene un equilibrio fiscal y tendrá que soportar los rumores sobre la devaluación«, resaltó.
El consejo de De Pablo a Milei sobre el dólar: «Flotá, pibe»
En cuanto al dólar, recomendó que el Gobierno deje «flotar» el tipo de cambio, sin intervenciones oficiales. «Flotá, pibe, flotá. Si lo haces, no necesitarás reservas«, dijo, sugiriendo que serán los privados quienes determinen el valor del dólar.
«El equilibrio fiscal es la columna vertebral, el resto de la política económica son subproductos de eso. No hay un modelo que te permita decir ‘si el equilibrio fiscal es este, el tipo de cambio será tal’ y que el Banco Central se comprometa a vender dólares para ayudar a las expectativas. Eso no existe», agregó.
Y concluyó: «Si en el Banco Central, para calmar algunos espíritus del sistema financiero, dicen ´como creemos que el tipo de cambio va a aumentar 1% por mes, nos comprometemos a vender dólares en el futuro´, para mi es ´no gracias, pibe´. Eso genera desconfianza, porque de dónde sacan ese dato».
Reservas en mínimos y dólar bajo presión: ¿puede Caputo sostener el esquema cambiario?
El dólar blue se vende este viernes con una baja de cinco pesos, a $1.295 en las cuevas del microcentro porteño. En el segmento bursátil, el dólar contado con liquidación (CCL) se negocia a $1.299 (-0,1%), mientras que el dólar MEP opera en $1.300 (+0,6%).
Para expertos relevados por iProfesional la volatilidad en el mercado cambiario y financiero argentino estuvo marcada por un incremento en las expectativas de devaluación y una fuerte presión sobre las reservas del Banco Central. Los analistas señalaron que todavía hay incertidumbre respecto al esquema cambiario, impactando en la liquidación de exportadores y en la demanda de divisas por parte de los importadores.
Esta situación llevó a una caída en las reservas internacionales y a un ensanchamiento de la brecha cambiaria en el orden del 20%, reflejando la cautela de los inversores frente a un panorama aún incierto.
Asimismo, indicaron que el desarme del carry trade y la creciente demanda de cobertura en los mercados de futuros evidenciaron una mayor percepción de riesgo. La intervención del Central en el mercado cambiario y la baja en las tasas de Lecaps buscaron estabilizar la situación, aunque persisten dudas sobre la sostenibilidad de estas medidas en el mediano plazo.
Fuentes de mercado señalaron que el monto del desembolso con el FMI trajo algo de calma a los mercados. Sin embargo, aún quedan aspectos clave por definir, como las condiciones que impondrá el organismo multilateral en materia de política cambiaria. El eventual desembolso de fondos de 20 mil millones de dólares permitiría reforzar las reservas, pero no sería suficiente para cubrir todas las obligaciones financieras del país en los próximos años.
Los expertos comentaron que la estabilidad cambiaria dependerá en gran medida de la claridad con la que el Gobierno comunique en detalle el acuerdo y de la capacidad para mantener un equilibrio entre oferta y demanda de divisas. Mientras tanto, el mercado sigue expectante a la evolución del acuerdo con el FMI y a las señales que puedan surgir desde el equipo económico en los próximos días.
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ECONOMIA
El CEO de Ford anticipó la nueva pick up eléctrica que desarrollarán y desafió: “Competiremos y ganaremos contra China”

En 2027 Ford Motor Company lanzará al mercado una nueva pick-up eléctrica, diseñada y construida bajo un nuevo enfoque, totalmente revolucionario para la marca. Si bien oficialmente se la menciona como pick-up mediana, por los indicios que se dieron este martes, sería un vehículo equivalente a la actual Ford Maverick, que pertenece a la familia de las camionetas compactas monocasco y no de las Ranger con chasis.
La nueva plataforma fue anunciada a fines de año pasado por el propio CEO de la compañía, Jim Farley, y lleva las siglas UEV (Universal Electric Vehicle, Vehículo Eléctrico Universal en castellano). El director ejecutivo de la compañía estadounidense presentó este programa al mismo tiempo que oficializó el cambio de estrategia de Ford en materia de electromovilidad. Según detalló, la empresa afrontará un costo adicional de aproximadamente USD 19.000 millones, resultado tanto de la cancelación de proyectos en curso como del lanzamiento de esta nueva propuesta con enfoque industrial.
Este martes, Farley publicó en su perfil de la red social X un nuevo posteo en el que fue más específico y lo acompañó de un video en el que otros ejecutivos dieron detalles del desarrollo del primer modelo que se construirá bajo el concepto de UEV Platform.
“La plataforma Universal Electric Vehicle es uno de los proyectos más audaces e importantes en la historia de Ford”, dijo el empresario que nació y vivió hasta los ocho años en Argentina.

“Lo que me entusiasma no es solo lo que estamos creando —una fantástica camioneta y una familia de vehículos nuevos—, sino cómo lo hacemos. Centrándonos en la física, no en la competencia. Así es como competiremos y ganaremos contra China y el resto del mundo”, aseguró.
Este concepto que impulsa Ford tiene por objetivo fabricar vehículos eléctricos que permitan competir en precio con los mejores de esa tecnología, pero también con los vehículos de gasolina.
Está basado en tomar a la batería y reformularla para cambiar el paradigma de la movilidad eléctrica actual, en el que llega a representar alrededor del 40% del costo de un auto, convirtiéndola en uno de los principales obstáculos para hacerlos asequibles. Empezando por tomar la química de LFP (fosfato de hierro y litio), la más económica del mercado, y colocándola como parte de la estructura de la pick-up y no empaquetada por separado como es convencional en la industria.

“Miles de personas en todo el mundo trabajan para reducir el costo de las baterías, desde las materias primas hasta su fabricación, para que sean más asequibles. Pero es importante trabajar en paralelo para reducir el tamaño de la batería de un vehículo eléctrico”, señaló Alan Clarke, líder del programa UEV Platform.
Lo que hizo Ford es tomar la problemática que enfrentaron hasta ahora los usuarios y por lo tanto los fabricantes, de generar una autonomía mayor, cercana a los 480 kilómetros sin tener que ir por el camino de aumentar el tamaño de las baterías, ya que ese método no solo termina aumentando el peso y por lo tanto la necesidad de mayor energía para mover el vehículo, sino también el costo de adquisición de un auto eléctrico.
Sin embargo, el enfoque es otro ahora porque también enfrentaron otra condición de los autos modernos, en los que se busca la mayor ergonomía para los pasajeros, lo que automáticamente genera formas aerodinámicamente ineficientes. Esa forma, entienden los ingenieros de Ford, termina sobrecargando aún más la batería.
El camino elegido fue entonces trabajar en la eficiencia de los diseños como punto de partida, algo que hace años había dejado de ser una prioridad para los fabricantes. En términos generales, los SUV que hoy dominan el mercado global presentan una eficiencia aerodinámica inferior debido a su mayor distancia respecto al piso, una característica que no afecta en la misma medida a los sedanes o a los modelos deportivos tipo coupé.
Lo curioso es que el primer modelo que están diseñando bajo este concepto es una pick-up, probablemente el vehículo menos eficiente de todos los segmentos de autos particulares o comerciales livianos que hay en el mundo del automóvil, tanto por su despeje como por su caja de carga que genera grandes turbulencias.

Así, bajo el concepto por el cual la aerodinámica es clave para el rendimiento de un vehículo eléctrico, ya que cualquier ineficiencia causada por la resistencia al aire reduce la autonomía, se empezaron a tomar decisiones de diseño que generaron pequeñas mejoras, algunas tan mínimas que con un motor de gasolina como propulsor no se las hubiera tenido en cuenta.
Cuando más alta es la velocidad, la resistencia se vuelve más significativa. “Si vas al doble de rápido, el aire te frena cuatro veces más y necesitas ocho veces más potencia para mantener esa velocidad”, explicó Saleem Merkt, aerodinamicista del programa, quien explicó que para este desarrollo “diseñadores e ingenieros de todas las disciplinas trabajaron en estrecha colaboración con nuestro propio equipo de exaerodinamistas de Fórmula 1 para que la camioneta no solo se viera genial, sino que también tuviera un rendimiento aún mejor”.
El trabajo es tan detallado que decidieron cuantificarlo y medir su impacto en “créditos” del costo de una batería. Así se mostraron ejemplos como un cambio milimétrico en la altura del techo que equivale a un ahorro de USD 1,30 en el costo de la batería. Ese mismo trabajo se hizo optimizando el paso del aire por debajo del piso, se redujo la profundidad de los orificios de los tornillos y se redirigió el aire alrededor de los neumáticos y la suspensión con la finalidad de reducir la resistencia al avance.
Según cuantificaron, estos cambios pueden contribuir a una autonomía estimada de cuatro millas y media adicionales para la misma batería. Otros cambios en la parte trasera fue reducir el ángulo de los semiejes para prolongar su vida útil pero también para minimizar la fricción.

Con ese concepto se diseñó el techo para dispersar el aire a alta velocidad en forma de lágrima sobre la caja creando una superficie virtual donde el aire la sobrepasa por completo. “Para el aire, ya no es una camioneta”, dijo Merkt. También se rediseñaron los espejos retrovisores con un solo motor para el ajuste y el plegado y con una superficie un 20% menor.
A nivel mecánico, el otro gran cambio es el sistema de regeneración de energía diseñado por Ford, trabajando en un nuevo sistema de frenos regenerativos, que, como todos los vehículos eléctricos, captura la energía cinética y la convierte en energía eléctrica utilizable para la batería de alto voltaje. Según explicaron el nuevo diseño ahorrará alrededor de USD 100 en costos de batería, aunque sin explicar su funcionamiento.
Finalmente, el tercer pilar del UEV Platform es el peso. Para ello, Ford utiliza por primera vez grandes piezas de fundición de aluminio, que reduce el peso de la estructura significativamente, aproximadamente en un 27% en peso de fundición convencional. La camioneta eléctrica de tamaño mediano constará de dos piezas, ya que con la reducción de piezas se reducen las soldaduras y los tornillos y bulones, pero incluso también la cantidad de robots en las fábricas.
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ECONOMIA
Por el miedo a perder el empleo, el ausentismo siguió cayendo en 2025: cómo afectó a cada sector

En medio del debate por la reforma laboral, el último informe de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), elaborado por el Ministerio de Capital Humano, registró que el ausentismo en el empleo asalariado registrado del sector privado ha mostrado una tendencia decreciente sostenida. En el tercer trimestre de 2025, la proporción de trabajadores que faltaron al menos una jornada en el mes se situó en el 12,6%, consolidando una baja que se extiende por cinco períodos consecutivos.
Este nivel de inasistencia representa una de las marcas más bajas de la serie histórica iniciada en 2012, siendo superada únicamente por el registro del tercer trimestre de 2019. El reporte técnico destaca que esta reducción no responde a un solo motivo o sector, sino que se manifiesta de manera transversal en todo el mercado laboral formal. La incertidumbre por la reforma laboral y la posible modificación del régimen de licencias por enfermedad sería uno de los principales disparadores de esta tendencia.

El documento oficial vincula directamente la caída de estos indicadores con el escenario de incertidumbre en el mercado de trabajo. Según el análisis del Ministerio, el comportamiento de los empleados frente a la posibilidad de inasistencia se ve condicionado por la situación macroeconómica.
Al respecto, el informe señala: “El hecho que el ausentismo se reduzca de manera generalizada, hasta incluso en las ausencias justificadas por enfermedad, sugiere la existencia de otros factores que impulsarían a los trabajadores a no ausentarse”. En este sentido, la investigación técnica puntualiza que “el aumento del riesgo a perder el trabajo, típico de escenarios de inestabilidad laboral y económica, puede influir en la reducción de las inasistencias”. Esta interpretación explica por qué la caída se registra incluso en motivos de fuerza mayor, donde el trabajador decide asistir a su puesto pese a estar en condiciones que habitualmente justificarían una ausencia.
Durante el período relevado, el 61% de las empresas del sector privado en los aglomerados urbanos analizados presentó al menos un trabajador ausente al mes. Dentro de ese grupo de firmas, el 12,6% de la dotación de personal se ausentó durante el mes. En cuanto a la duración de las inasistencias, el promedio fue de 4,9 días en el mes por cada trabajador ausente. Al analizar el impacto sobre la capacidad productiva general, el ausentismo afectó el 2,9% de las jornadas laborales mensuales del total de las empresas privadas, contemplando tanto a aquellas que tuvieron faltas como a las que no.

La estructura de las causas que motivaron las ausencias durante el tercer trimestre de 2025 determinó que el 50,5% lo hizo por enfermedad, el 18,7% no justificó su inasistencia, el 10,3% invocó razones personales y el 5,2% lo hizo por accidentes laborales. El restante 15,4% del personal se ausentó por múltiples razones con bajos niveles de participación, tales como estudios, nacimientos, defunciones, matrimonio, motivos gremiales o sanciones.
A pesar de la caída generalizada, los datos de la EIL muestran que existen variaciones según la actividad económica y la dimensión de la compañía. Transporte, almacenaje y comunicaciones es el sector que registra el mayor nivel de ausentismo, donde el 16% del personal se ausenta al menos una jornada en el mes. La industria es otro sector que muestra un nivel de ausentismo superior a la media, con un 15% de la dotación de personal afectada. En cambio, Comercio, restaurantes y hoteles es el sector menos afectado por el fenómeno, con un 10,9% de la nómina de personal.
Asimismo, el informe ratifica una tendencia relacionada con el tamaño de las organizaciones, advirtiendo que la incidencia del ausentismo es directamente proporcional al número de trabajadores. Según la encuesta, en la medida que el tamaño de la empresa crece, mayor es el porcentaje de la dotación de personal afectada por las inasistencias.
La Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social enfatiza que la reducción de estos indicadores tiene un correlato directo en la eficiencia económica. El diagnóstico subraya que la inasistencia de un trabajador afecta a la productividad, dado que en la jornada laboral perdida no se desarrollará la actividad productiva prevista para ese puesto de acuerdo a la organización del trabajo pautada.
De acuerdo con el documento, un nivel elevado de ausentismo perjudica tanto a empresas como a trabajadores: las firmas reducen su capacidad de generar ingresos por la contracción de la productividad y los trabajadores se exponen a descuentos salariales por inasistencias no cubiertas por el marco normativo. Si bien el informe reconoce que una proporción de las inasistencias se vinculan al hecho de que el trabajo es una acción humana expuesta a riesgos y contingencias como enfermedades o problemas familiares , también identifica factores que podrían evitarse. Las ausencias provocadas por accidentes laborales o las que no se encuentran justificadas son ejemplos de inasistencias que podrían reducirse a partir de la acción articulada entre los actores del proceso productivo.

La serie estadística analizada muestra que el registro de 12,6% del tercer trimestre de 2025 constituye una de las marcas más bajas del período comprendido entre 2012 y 2025. Tras el pico del tercer trimestre de 2020, cuando el indicador llegó al 17,2% , el ausentismo inició una trayectoria descendente que se profundizó en los últimos años. Los registros del tercer trimestre de 2024 marcaron un 12,7% , antecediendo a la cifra actual que consolida la tendencia a la baja en un contexto de inestabilidad laboral.
La caída del ausentismo responde a una combinación de causas estructurales y coyunturales que han modificado la conducta de la fuerza de trabajo en Argentina. El diagnóstico principal indica que la menor predisposición de las compañías para contratar personal formal, sumada a la rigidez de las normativas vigentes y a la incertidumbre macroeconómica sobre la reforma de la legislación laboral, ha generado un impacto en la conducta de los empleados.
Uno de los puntos de la reforma que hizo ruido en las últimas horas es justamente el que tiene que ver con las licencias por enfermedad y el ausentismo. El Gobierno anticipó que eliminaría el artículo 44 del proyecto de reforma laboral, que introducía un nuevo régimen de licencias por enfermedad y reducía el salario a los trabajadores que solicitaban permiso para ausentarse del trabajo por estar enfermos.
Este escenario actuó como un factor de disuasión que impulsa a los trabajadores a priorizar la asistencia efectiva a sus puestos frente al temor a la pérdida del empleo.
De forma complementaria, se observa una evolución en la gestión interna de los recursos humanos a través de la digitalización de los registros y el perfeccionamiento de los sistemas de monitoreo de licencias. El informe de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) refleja esta tendencia al mostrar que la proporción de faltas sin motivo justificado ha cedido terreno frente a las inasistencias por salud debidamente certificadas. En este sentido, mientras que la enfermedad sigue siendo el motivo principal con un 50,5%, la reducción generalizada de las ausencias injustificadas sugiere un mayor control administrativo y una mayor responsabilidad presencial por parte del personal.
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ECONOMIA
La desinflación se hace esperar: por qué la suba de precios no cede y qué pasará en febrero

El sendero de desinflación se interrumpió a mediados de 2025 y, desde entonces, la suba generalizada de los precios de la economía argentina experimentó una aceleración cuyo punto más alto se tocó en enero de este año. Si bien los principales analistas proyectan que la tendencia alcista retornaría en los meses siguientes, ponen el foco en los factores que limitan la baja de la inflación: la fuerte carga de los precios estacionales y el reajuste de los regulados.
Durante el primer mes de 2026, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) arrojó un alza de 2,9%, el mayor porcentaje desde marzo del año previo. Además, se trató del quinto mes consecutivo de aceleración inflacionaria. En la comparación interanual, alcanzó el 32,4%, con un leve repunte respecto al mínimo de 31,3% registrado en octubre de 2025. Sin embargo, este movimiento no significa que se haya revertido la tendencia hacia una menor inflación.
El presidente Javier Milei anticipó que alrededor de la mitad del año, o como máximo en agosto, la inflación podría ubicarse por debajo del 1% mensual y acercarse a valores cercanos a cero. Este pronóstico se sostiene, en gran medida, en la prolongación de la estabilidad cambiaria y en el incremento en la demanda de dinero.

Un informe de la consultora Invecq destacó que esta situación “refleja la inercia propia de la dinámica inflacionaria, junto con la mayor incidencia de componentes estacionales y regulados que, tras haber contribuido transitoriamente a moderar el índice a mediados de 2025, hoy están ejerciendo presión alcista sobre el nivel general”.
“Los procesos de desinflación no son lineales. Aunque desde fines de 2025 la suba de precios parece haberse ubicado en un escalón algo más elevado, la trayectoria sigue fuertemente condicionada por la dinámica de los estacionales y regulados, algo que probablemente se repita en lo inmediato. En particular, los servicios enfrentarán una nueva ronda de ajustes tarifarios, ya iniciada en febrero“, indicaron los economistas.
En contraposición, la estabilidad en el mercado cambiario y el estancamiento de la actividad económica, sin indicios de reactivación en el corto plazo, funcionarían como elementos de contención para la inflación, para los analistas de Invecq. A esto sumaron los salarios reales a la baja, menor disponibilidad de ingresos y altos niveles de mora tanto en hogares como en empresas, con señales de incremento en ambos casos.
“En conjunto, prevemos que estos factores —una economía todavía fría, con una expansión anual proyectada de 2%-2,5% en 2026, y una política monetaria que no se relajaría tanto— terminarán predominando. Bajo este marco, la inflación retomaría gradualmente su sendero descendente, aunque de forma no lineal: podría promediar 2,2% en el 1° semestre para caer a un promedio en torno al 1,5% mensual recién en el 2° y cerrar el año en la zona de 25%“, sintetizaron.

Para los especialistas de LCG, es de esperar que, con los ajustes de tarifas anunciados, la brecha entre la medición actual del IPC y la nueva metodología basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018 -que no se aplicará por decisión del Gobierno- “vuelva a incrementarse en los próximos meses (el peso de los servicios públicos gana participación en el total de consumo de la canasta actualizada)”.
“El mix de política —ancla cambiaria, tasas altas y disciplina fiscal— sostiene la narrativa de desinflación, pero al costo de una actividad estancada que encienden señales de alerta en el frente real. Tener presente que la actividad acumuló un crecimiento de apenas 0,2% hasta noviembre y deja un arrastre prácticamente nulo para 2026″, sostuvieron.
Desde GMA Capital remarcaron que una lectura desagregada de los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) permite matizar el 2,9% correspondiente a enero: “La inflación núcleo descendió de 3% en diciembre a 2,6% en enero, y buena parte de la tracción vino dada por los estacionales, que registraron un aumento del 5,7%. En particular, destacaron las subas en verduras (28% en GBA) y los rubros vinculados al turismo (Hoteles y Restaurantes anotó una suba del 4,5%). También las carnes contribuyeron a presionar el indicador al alza, con un incremento de 4,4%”.
No obstante, los expertos de la ALyC manifestaron que la aceleración inflacionaria -0,1 puntos porcentuales respecto a diciembre de 2025- “abre la puerta a dos eventuales riesgos adicionales para el esquema macro. Por un lado, el tipo de cambio nominal aumentó apenas un 0,1% en enero, configurando una nueva apreciación del tipo de cambio real, que ya se ubica en niveles similares a los de inicios de julio del año pasado. De persistir esta dinámica, la fortaleza del peso podría comenzar a tensionar la competitividad comercial externa, presionando sobre la demanda de divisas y dificultando el proceso de acumulación de reservas del Central”.
En diálogo con Infobae en Vivo, Ricardo Delgado, director de Analytica, señaló que la reducción de la inflación en economías marcadas por la volatilidad, como la argentina, es un proceso que demanda tiempo y no suele concretarse de forma rápida. Bajo su perspectiva, “va a ser difícil que este año el número arranque en 0%”. Al repasar experiencias de otros países de la región, sostuvo que, salvo situaciones atípicas, lograr una baja sostenida de la inflación requiere varios años de medidas consistentes.
En cuanto a la aparente falta de vínculo entre la evolución del dólar y la inflación, Delgado resaltó que los precios mantienen una resistencia a descender por debajo del 2%, aun en un contexto de estabilidad cambiaria o retrocesos en la cotización. “Los procesos de desinflación llevan años”, subrayó, y advirtió que la situación argentina no es comparable con episodios como la convertibilidad, que logró una rápida baja de la inflación bajo condiciones excepcionales.
Durante las primeras dos semanas del mes corriente, la medición de alta frecuencia de Invecq mostró una leve desaceleración y actualmente corre a una velocidad mensual de 2,7 por ciento, aunque prevén que continúe moderándose y cierre el mes en torno al 2,5 por ciento.
Según el relevamiento de LCG, la inflación en alimentos y bebidas se mantuvo elevada durante la segunda semana de febrero, con un incremento semanal del 1% en supermercados, tras el 2,5% registrado en la semana anterior. El informe señala que casi el 20% de los productos monitoreados volvió a aumentar, lo que evidencia una presión inflacionaria extendida y persistente en el sector. En el promedio de las últimas cuatro semanas, el aumento mensual del rubro se aceleró a 2,4%, impulsado principalmente por el comportamiento de las carnes.

Analytica mostró una dinámica similar, aunque con cifras algo superiores en la última semana: la consultora reportó un alza del 1,3% en alimentos y bebidas en la segunda semana, frente al 0,58% de la primera. En el análisis de las últimas cuatro semanas, destacan las subas más pronunciadas en verduras (6,6%) y carnes y derivados (3,7%). Otras categorías, como pan y cereales o bebidas, presentaron incrementos más moderados dentro del mismo período.
Por otro lado, Econviews presentó datos menos preocupantes para el Gobierno. Su relevamiento indicó una suba de 0,6% en la canasta de alimentos y bebidas en supermercados durante la segunda semana de febrero. En este caso, el rubro carnes también fue protagonista con un incremento del 2,3%, mientras que el segmento de verdulería mostró una leve baja de 0,5%, lo que ayudó a contener el alza general de precios en el sector.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el Banco Central señala que los analistas proyectan una inflación del 2,1% para febrero, lo que implicaría una fuerte baja respecto al mes anterior. Vale resaltar que este informe data de finales de enero, cuando todavía no se conocía el dato oficial de dicho mes. Para marzo, la estimación asciende a 2,2%, aunque se prevé que el índice regrese por debajo de ese nivel en abril, con una proyección del 1,9%.
A partir de ese momento, el consenso de mercado apunta a una reducción paulatina de la inflación mensual. Las expectativas para los meses siguientes reflejan una tendencia descendente, aunque sin caídas bruscas: 1,7% en mayo, 1,6% en junio y 1,5% en julio. De este modo, el panorama anticipa una desaceleración lenta y sostenida en los próximos meses.
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