ECONOMIA
Los departamentos usados casi no subieron de precio en GBA

A tono con los vaivenes que muestra la economía y el clima social, la evolución del mercado inmobiliario muestra marcadas diferencias según el área donde se ponga la lupa. Así, mientras que en el ámbito de Capital Federal el valor de los departamentos usados pegó un salto contundente en el mes más reciente, lo cierto es que las cotizaciones siguen manteniéndose estables del otro lado de la avenida General Paz.
Así, mientras que en la Ciudad la suba se ubicó cerca del 7,5% respecto de marzo de 2024, en el Gran Buenos Aires (GBA) los precios aumentaron 1,3 versus el cierre del año pasado. El costo del metro cuadrado en esa zona promedia los 1.638 dólares.
El detalle de la relativa estabilidad que muestran los valores de los inmuebles en el GBA fue expuesto por Reporte Inmobiliario en un monitoreo al que accedió iProfesional. Allí se expone que, en lo que refiere al primer trimestre del año y comparado con el último lapso de 2024, la suba promedió el 1,36 por ciento.
Los departamentos usados en GBA, con cotizaciones que se sostienen
«En la comparación interanual con relación al primer trimestre del 2024, el valor del metro cuadrado promedio se incrementó un 4,52% en dólares. Tanto el incremento trimestral como el anual se muestran más moderados que el trimestre anterior», afirmó la consultora.
«Se destaca que los valores aún continúan ubicándose en mínimos históricos, esto es, un 32,7% por debajo —en términos nominales— del pico máximo de la serie registrado en diciembre del 2018 –2.434 dólares el metro cuadrado–», añadió.
Al mismo tiempo, la firma señala que la «quietud» que muestran los precios en el GBA respondería, en principio, a la lenta demanda que ostentan los créditos hipotecarios fuera de Buenos Aires.
«Seguramente este distrito depende mucho más de la actual activación de los créditos hipotecarios para que finalmente los valores recuperen lo perdido en el periodo 2017-2020. Se destaca además como en informes anteriores el proceso de polarización de valores, despegándose el corredor Norte del resto de las zonas», indicó Reporte Inmobiliario.
Los precios en GBA muestran evolución por demás de acotada respecto de lo que ocurre en Capital Federal. En este último distrito, y analistas del ámbito del ladrillo, tan sólo en el último mes el valor de los inmuebles de dos ambientes subió casi 7,5% versus marzo de 2024, mientras que la cotización de los monoambientes trepó casi un 6 por ciento.
Por estos días, la cotización de ese tipo de unidades se ubica en torno a los 70.000 dólares.
Departamentos en GBA: cuánto cuestan, según la zona
Con relación a las cotizaciones vigentes, la compañía destacó en otro informe reciente que los valores promedio más altos de las unidades de un ambiente se dan en San Isidro (u$s75.000), Tigre, Almirante Brown y Ezeiza (74.000), Vicente López (69.000) y Pilar (66.000).
En la vereda de enfrente se ubican San Miguel, Moreno y La Matanza (u$s43.000), Berazategui y Morón (45.000), y Tres de Febrero (47.250).
Por el lado de los departamentos de dos ambientes, los precios más altos ocurren en Tigre (u$s111.000), Ezeiza (108.000), San Isidro (104.000), Almirante Brown (99.500), Vicente López (99.000) e Ituzaingó (95.000).
En el otro extremo se alinean Berisso (u$s35.000), José C. Paz (43.500), Malvinas Argentinas (44.000), Hurlingham (52.000) y La Plata (54.800).
Ya en lo que refiere a los inmuebles de tres ambientes, los departamentos más valorados se dan en San Isidro (u$s145.000), Tigre (143.000), Vicente López (139.000) y General Rodríguez (130.000).
En cambio, los precios menos potentes se distribuyen entre José C. Paz (u$s44.900), Berisso (45.000), Hurlingham (52.500), Moreno (61.000) y Merlo (65.000).
Finalmente, y en lo que respecta a los departamentos de cuatro ambientes, los precios más altos se concentran en Tigre (u$s200.000), Esteban Echeverría (180.000), San Isidro (170.000), Vicente López (165.000) y Luján (140.000).
Por el contrario, las opciones con valores más acotados se ubican en Merlo (u$s67.000), Hurlingham (69.000), La Plata y San Fernando (75.000), Zárate (75.700), Berazategui (93.950) y San Miguel (95.000).
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ECONOMIA
¿Conviene dejar el monotributo y sumarse el nuevo Ganancias Simple?: todo lo que hay que saber sobre el esquema que impulsa el Gobierno

El lanzamiento del Régimen Simplificado de Ganancias (RSG) reavivó una pregunta clave entre los pequeños contribuyentes: ¿conviene dejar el monotributo y sumarse al nuevo sistema?
El debate ocupa un lugar destacado entre autónomos y profesionales, pero impacta sobre todo en los monotributistas, que conforman una de las bases más amplias del sistema tributario argentino.
Juan Pazo, ex titular de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), se refirió en las últimas horas a la conveniencia de la migración y detalló las principales diferencias entre ambos regímenes. Lo mismo hicieron contadores con los que habló Infobae. Pazo habló también del tema en el streaming Carajo, junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y parte del equipo económico.
Pazo describió el Régimen Simplificado de Ganancias como un mecanismo diseñado para facilitar la relación entre el Estado y el contribuyente. En contraste con el monotributo, donde la fiscalización suele recaer sobre el ciudadano, en el RSG “ahora se presume la inocencia del ciudadano y es ARCA quien tiene que demostrar la culpabilidad del contribuyente que tuvo una diferencia impositiva”. Además, en un programa en la TV Pública, remarcó que el Estado deja de actuar como presunto acusador y traslada la carga de la prueba hacia la administración tributaria.

Según Pazo, el RSG parte de una lógica distinta. “Mirá lo que facturaste, menos los consumos deducibles por tu trabajo, y ARCA te predetermina un impuesto. Si vos pagás el impuesto y no tenés una discrepancia mayor del 15%, se presume la exactitud y hay un bloqueo fiscal”. Este “bloqueo fiscal” supone un blindaje para el contribuyente, que solo enfrentará un proceso de fiscalización si surgen diferencias superiores al umbral establecido.
En cambio, quienes no adhieran al RSG deberán presentar información detallada sobre patrimonio, consumos y la evolución de sus bienes. “Si no te adherís, tenés que presentar el patrimonio, todos tus consumos, tu diferencia patrimonial y todos mis gastos. Y en el otro me miran lo facturado y el gasto deducible”, explicó Pazo. La diferencia central reside en el nivel de exposición y la carga administrativa.
El interrogante sobre la conveniencia de pasarse a Ganancias Simple se centra en la comparación de costos y beneficios. Pazo sostuvo que, para los autónomos, la transición resulta directa y ventajosa. “Si vos sos un autónomo, es superfácil; podés adherir al RSG. Para los trabajadores en relación de dependencia que pagan Ganancias, el acceso al RSG no implica nueva carga tributaria si su facturación y gastos deducibles son nulos”. Sin embargo, el desafío aparece para los monotributistas, que deben evaluar si el cambio les representa una mejora o un mayor costo.

La clave, según el ex funcionario, está en analizar el perfil de gastos e ingresos. “Si vos tenés un RGS y los gastos que tenés derivan de tu trabajo, quizás te cueste más caro impositivamente, pero te permite acceder a beneficios que antes no tenías, como acceso al crédito, acceso a comprarte una vivienda o auto”. La posibilidad de acceder a financiamiento formal y justificar consumos de manera transparente se ubica entre los puntos más destacados del nuevo régimen. Para el monotributista, tradicionalmente limitado en el acceso al sistema financiero, el salto a responsable inscripto bajo el RSG puede traducirse en ventajas concretas, aunque con un costo impositivo superior en ciertos casos.
Qué dicen los contadores
Pero los contadores tienen una postura diferente al ex titular del fisco sobre la conveniencia de que un monotributista se adhiera al RGS. “Nunca le recomendaría a un monotributista que se vaya del Régimen de Pequeños Contribuyentes, que es muy cómodo, con pocos impuestos, con una obra social incluida, con un aporte jubilatorio muy moderado, y se pase a un régimen inscripto del Impuesto al Valor Agregado (IVA)”, afirmó la contadora pyme Elisabet Piacentini, para quien no conviene realizar el cambio a pesar del “blindaje” otorgado para sacar dólares del colchón.
Sin embargo, aclaró que si el monotributista tuvo un incremento patrimonial desmesurado respecto de su facturación, convendría analizar otras estrategias, como combinar el monotributo con una sociedad anónima simplificada, incluso unipersonal. “No pasaría a un monotributista directamente a responsable inscripto para usar la declaración jurada de Ganancias Simplificado”, reiteró.
Por su parte, el contador Marcos Felice, del estudio Lenticchia & Felice, tiene una postura distinta: solo recomienda la adhesión al RSG en caso de que el contribuyente quiera usar dólares comprados en el mercado paralelo para moverlos legalmente. “Si no tiene nada para blanquear, no lo recomendaría. Hoy la diferencia entre lo que paga siendo monotributista o autónomo es abismal”, sostuvo. Y puso un ejemplo numérico: un monotributista categoría K que presta servicios paga $12 millones al año de componente impositivo; en Ganancias, suponiendo que no tiene gastos para deducir y solo se computan las deducciones personales, pagaría $20 millones con las escalas actuales.
Pazo también profundizó en el trasfondo conceptual de la reforma: “Tiene un sentido filosófico atrás, superprofundo, de darle libertad a los ciudadanos de disponer de lo suyo, y eso tiene que ver con algo más de fondo y filosófico de por qué llegamos a esta situación”. Según su visión, el sistema apunta a que quienes ahorraron en las últimas dos décadas y buscaron proteger su capital puedan ahora reinvertirlo en la economía real, con un marco de seguridad jurídica y menor presión fiscal en el mediano plazo.
Pazo contra los contadores
El debate también abarca la estructura de costos para los profesionales que asesoran a monotributistas. “Los contadores no podrán cobrar lo mismo”, advirtió Pazo, en referencia a la simplificación de trámites y la reducción de la carga administrativa para quienes migren al RSG. El argumento apunta a que el régimen simplificado reduce la necesidad de asesoramiento permanente y delega en el fisco la responsabilidad de determinar el impuesto a pagar.
Lo que va en línea con las declaraciones del ministro Caputo. “Pasamos una Ley (Inocencia Fiscal) que es absolutamente a prueba de balas, a prueba de Kicillof. No hay ninguna posibilidad de que nadie te haga nada, no importa lo que digan los contadores”, aseguró durante su participación 21.° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas.
La discusión sobre la conveniencia de migrar al RSG no tiene una única respuesta. Depende del perfil del contribuyente, el volumen y la naturaleza de sus ingresos, la necesidad de justificar consumos y patrimonio, y la importancia de acceder a crédito o a bienes registrables. Para algunos, el salto representa una carga fiscal mayor, pero también una puerta de acceso a financiamiento y mayor previsibilidad. Para otros, el monotributo sigue siendo más conveniente por su bajo costo y la simplicidad de sus obligaciones.
El análisis de las diferencias entre ambos regímenes revela que la decisión de migrar implica sopesar los beneficios en términos de blindaje fiscal y acceso a crédito frente al posible aumento de la carga impositiva y la pérdida de simplicidad administrativa. El régimen tradicional del monotributo mantiene su atractivo para quienes priorizan bajos costos y una operatoria sencilla, pero limita el acceso a servicios financieros y expone a inspecciones más amplias.
El debate sigue abierto porque la decisión no responde a un único factor, sino a una combinación de variables personales y económicas. La nueva lógica de control y la protección ante diferencias menores pueden resultar decisivas para quienes buscan mayor previsibilidad y formalidad. El monotributista, en tanto, enfrenta el desafío de analizar si la migración representa un beneficio real o una carga adicional en su esquema tributario.
ECONOMIA
El mensaje incómodo que dejaron las grandes petroleras globales en Houston: la preocupación ya no es el precio del crudo

(Ilustración: Movant Connection)
A casi un mes del comienzo del conflicto bélico en Medio Oriente, epicentro del mercado del petróleo y sus derivados, la preocupación de las grandes petroleras del mundo ya no pasa por el valor del crudo. Es más, se trata de un dilema estructural que afecta a todas las latitudes del planeta: el abastecimiento energético.
La reunión anual CERAWeek by S&P Global, realizada esta semana en Houston, Estados Unidos, exhibió que el foco de la industria está puesto en si el sistema global se encuentra en condiciones de garantizar el suministro. Si bien se trata de un interrogante que arrancó hace unos años con la guerra entre Rusia y Ucrania, se volvió a encender poco tiempo después con la guerra en Irán.
A lo largo del evento, varios ejecutivos y funcionarios coincidieron en que la provisión energética global volvió a entrar en una fase crítica y que los esfuerzos de los gobiernos para compensar la caída de la oferta ya no alcanzan. El conflicto en Medio Oriente ya empezó a afectar los flujos reales de petróleo y gas y el impacto se está sintiendo primero en Asia, mientras que Europa podría empezar a sentirlo en cuestión de semanas.
De hecho, en su discurso de apertura de la conferencia, el secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, puso el foco directamente en la necesidad de producir más energía en un contexto de creciente tensión global. “Nuestra misión sigue siendo clara cada día: aumentar la producción de energía, mejorar la vida de los estadounidenses, fortalecer la seguridad de Estados Unidos y fortalecer el mundo”, dijo.
El funcionario también hizo referencia al comportamiento de los mercados energéticos en medio del conflicto. “Los mercados hacen lo que hacen los mercados. Los precios subieron para enviar una señal a todos aquellos que pueden producir más: por favor, produzcan más. Los precios aún no han subido lo suficiente como para provocar una destrucción significativa de la demanda», sumó.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las petroleras vuelven a hablar de escasez energética
Por su parte, Wael Sawan, director ejecutivo de Shell subrayó que “lo que importa hoy son los flujos físicos”. En su presentación, ante un auditorio repleto, insistió en que la atención sobre el precio quedó en un “segundo plano” frente a la urgencia de garantizar el movimiento efectivo de combustibles y electricidad a través de “arterias de transporte, almacenamiento y producción”.
Según el propio Sawan, el fenómeno hoy se concentra en Asia, con un “efecto dominó” que primero impactó en el sur del continente y ahora se expande hacia el sudeste, el noreste asiático y, a medida que se acerque el mes de abril, empezará por alcanzar a Europa.
El ejecutivo habló de sobre necesidad de activar “palancas relacionadas con la demanda, el almacenamiento y la adquisición de reservas”, en un contexto en el que los países tienden cada vez más a priorizar el resguardo de sus propios recursos energéticos. Esa dinámica, advirtió, puede intensificar los cuellos de botella.
De cara al verano en el hemisferio norte, aseguró que Shell ya detectó tensiones en el mercado de combustible para aviones, prevé que el diésel será el siguiente en mostrar escasez y anticipa que los combustibles como la nafta sentirán la presión poco tiempo después.
El caso del gas natural licuado (GNL) fue uno de los ejemplos más claros. Para Shell, proyectos como LNG Canadá, iniciados hace más de una década para diversificar el acceso a Asia, hoy aparecen como inversiones estratégicas frente a la fragmentación geopolítica. “La diversidad de suministro y diferentes puntos de acceso serán ahora, lamentablemente, una necesidad estructural”, explicó Sawan. Y agregó: “La seguridad nacional ya no es posible sin seguridad energética”.
La guerra acelera la transición energética
Otro de los puntos que atravesó los debates fue el giro que empieza a tener la transición energética. Según analizaron los diferentes actores que se presentaron en la conferencia, ya no se trata solamente de objetivos climáticos, sino de garantizar el acceso a energía en un mundo cada vez más inestable.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
“La lección de los últimos años es que el precio importa. La combinación de energía eólica, solar y baterías se está convirtiendo en una oferta económica cada vez más atractiva, y los países la están adoptando no como un objetivo climático, sino para obtener acceso económico a la energía, e irónicamente, cada vez más como una opción de seguridad energética”, dijo Geoffrey Pyatt, ex subsecretario de Estado para Recursos Energéticos.
Según una nota de Reuters, la ministra federal alemana de Asuntos Económicos y Energéticos, Katherina Reiche, declaró que si la guerra en Irán no finaliza en el corto plazo, podrían producirse escasez de energía a finales de abril o en mayo, y añadió que la eliminación gradual de la energía nuclear fue un grave error.
En tal sentido, expuso que, en Francia, por ejemplo, la energía nuclear representa alrededor del 44% de la matriz de generación eléctrica, algo que, “hoy le da una ventaja clara en términos de seguridad del suministro”.
“Francia tiene una de las huellas de carbono más bajas del mundo, y no lo logró porque quisiera salvar el planeta, sino para evitar precisamente lo que está sucediendo”, dijo Jeff Currie, director de estrategia de Energy Pathways en Carlyle, al referirse a la preocupación por el suministro energético en medio de la guerra con Irán.
“Una de las predicciones más importantes que se pueden hacer a partir de lo que está sucediendo actualmente es que va a impulsar enormemente la transición energética”, concluyó Currie.
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ECONOMIA
Tras la baja del tipo de cambio, los autos nacionales son más caros en dólares y se amplía la brecha con los importados

Posiblemente sea algo que pocos imaginaban, y que muchos crean que tiene los días contados porque representa un aparente atraso del tipo de cambio, pero las reiteradas fluctuaciones del dólar con tendencia hacia la baja que se dieron en los últimos meses terminaron creando un mejor escenario para las marcas de autos extranjeras y los pocos modelos que las terminales locales publican en dólares, frente a los autos nacionales que siguen en pesos.
No aumentar los precios en marzo fue, más allá de la necesidad de vender más autos tras un febrero por debajo de la expectativa, una forma de compensar esa baja de la cotización oficial de la divisa. En efecto, con el dólar cerca del techo de la banda, un auto era más barato en dólares que con el dólar cotizando cerca de $1.400 por unidad como ocurre en estos días.
Un ejemplo siempre sirve para darle marco a una idea. Un Fiat Cronos, el auto compacto más vendido del momento, tiene una versión de acceso a la gama en $31.120.000, que equivalían a USD 20.885 con un dólar de $1.490 como el que hubo a fines de enero y comienzos de febrero, pero que hoy implican para el ahorrista tener que gastar USD 22.200. La diferencia es USD 1.315 dólares que hoy significan unos $1.850.000.
La pregunta que naturalmente se hacen todos los clientes ante esta diferencia es si no deberían bajar el precio del auto 1,8 millones de pesos, porque frente a los importados que se venden en dólares es como si hubiera aumentado cuando nadie remarcó precios este mes. La respuesta es no, porque cuando sube el dólar tampoco lo cambian. El precio es siempre el mismo dentro del mes.

La diferencia, por razones obvias, se hace más grande a medida que sube el precio de los autos. Un Chevrolet Spark EUV 100% eléctrico tiene un precio en pesos de $42.529.900 que equivalen hoy a USD 30.378, pero con el dólar en $1.490 representaba USD 28.593. El problema es que un competidor directo por ser un B-SUV también eléctrico como es el BYD Yuan Pro GL, cuesta USD 29.990, con lo cual el auto de General Motors es más caro o más barato según la cotización del dólar.
“Es una situación a la que tendremos que acostumbrarnos, no podemos estar cambiando los precios de los autos cada semana según el movimiento del dólar. Los argentinos tenemos que ‘resetearnos la cabeza’ y entender esta nueva realidad”, dijo en abril del año pasado Pablo Sibilla, presidente de Renault Argentina, ante el nuevo esquema de bandas para la flotación del dólar que se implementó en esos días, y la consulta de Infobae respecto si, en ese escenario, no era más conveniente dolarizar las listas de precios.
La ventaja de los autos importados que publican sus precios en dólares, en cambio, es que tienen el mismo precio y los clientes pueden decidir la compra mirando su bolsillo y sus ahorros, porque en general, quien compra un 0 km en efectivo o con financiación de menos de la mitad del valor total, lo hacen sacando dólares de sus ahorros.

La opinión de las marcas
“Es distinto para quien compra un auto en pesos porque una semana puede costar 1.000 dólares más caro, pero tampoco se sabe si eso va a aumentar o bajar y una semana más tarde. El problema lo tienen los que, creyendo que el dólar subiría, compraron caro y ahora no quieren vender. Pero de cualquier manera, es una cuenta que con los precios en dólares nadie tendría que hacer. Es como las casas. No se venden en pesos sino en dólares”, explicó un importador.
Quién compra un auto en el exterior es lógico que lo venda en dólares, porque también lo tiene que pagar en esa misma moneda. Pero para un fabricante local, que tiene sus costos locales y de producción de partes nacionales en pesos, dolarizar la lista de precios puede generarle desajustes, incluso cuando importan entre el 30% y el 50% del contenido de cada auto.
“Nuestra operación es en pesos, todo lo que compramos en Argentina es en pesos. La contabilidad es en pesos. Sería bastante complejo dolarizar las operaciones o atarlas al dólar, porque los costos cambiarían todo el tiempo. En una automotriz se hacen compras, pedidos, presupuestos y muchas operaciones que tienen una cadena de autorizaciones que no se puede cambiar todo el tiempo. Por ahora nos parece que no es necesario. Si un día perdés pero otro podes ganar también, la gente se va a acostumbrar a evaluar el momento para decidir una compra”, explicaron desde una automotriz.
En cambio, otra marca cree que “de a poco vamos a ir hacia una dolarización de los precios. Lo que sucede es que si publicas en dólares quedas atado a eso, en cambio, con los precios en pesos podes jugar el partido con estrategias comerciales más fáciles de implementar, por ejemplo, con alguna versión de la gama. Sin embargo, también hay que ver el precio real de transacción en el concesionario, porque no es el mismo que en la lista de precios. Si un auto quedó caro en dólares por una baja de la cotización, probablemente al momento de comprarlo se pueda acomodar ese precio para no perder la venta”.
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