• Mié. Abr 14th, 2021

“Mi hijo está ansioso porque el lunes va al colegio después de un año sin pisarlo. Todavía no sabe que un gremio docente (AGD) decidió usar el tiempo de clases para hacer asambleas. Por ahora los gobiernos nacional y de la ciudad, asesorados por infectólogos, respaldan una educación semi presencial. Pero AGD del @cnba se mantiene como enclave de sabiduría sanitaria y empieza las clases con PARO porque no están dadas las condiciones sanitarias”, fue el descargo de una de las madres, la periodista Josefina Licitra, frente al comunicado que recibió por parte del gremio AGD del Colegio Nacional de Buenos Aires.

Ante el agravamiento de la situación epidemiológica en CABA y Provincia de Buenos Aires, y otros motivos vinculados a lo sanitario, la entidad gremial resolvió no asistir a actividades presenciales en el Colegio Nacional de Buenos Aires en la semana del 5 al 9 de abril e iniciar la cursada 2021 el próximo lunes, a distancia, a través del campus del Colegio.

La medida de fuerza despertó la preocupación de la comunidad académica y una serie de tweets, firmados por Licitra, que fueron replicados y desplegaron una catarata de respuestas por parte de otras familias, alertadas frente a la incógnita de mañana. Exploraron la posibilidad de organizarse en un espacio en común para exigir la presencialidad de las clases. En una hora, se sumaron 100 padres a un grupo de WhatsApp autogestionado por la periodista «con el propósito de establecer una misma estrategia”.

El propio gremio AGD les expuso en un hilo de tweets algunos de los motivos que los llevaron a resolver la suspensión de clases presenciales del 5 al 9 de abril, además de adherirse al paro nacional convocado por Conadu Histórica el martes 6 y miércoles 7 de la misma semana.

“Los docentes están en inmersas peleas gremiales que suponen fuego cruzado. La cuestión es que, por Asamblea, AGD decidió que no están dadas las condiciones epidemiológicas para dictar clases presenciales en un sistema mixto. No sabemos si mañana habrá docentes para enseñarles. Ojalá pongan en primer lugar a sus alumnos que son menores de edad y tienen derecho a la educación”, reclama Licitra. Lo mismo, Juan Villegas: “Me parece desconsiderado y muy poco pertinente hacer un paro en este momento, después de 15 meses sin clases presenciales”.

La propia Gabriela Cerruti twiteó: “Es un delirio. Siguen sin poder arrancar. El daño es enorme”. El enojo de otra madre, Carolina Esses, irrumpió con fuerza en la red: “Este año cada día que los chicos y chicas van al colegio es de un valor enorme, podemos cerrar en cualquier momento. No podemos permitir que no vayan, es como negarles un plato de comida”. También, el de Paula Campagno: “Tenemos que hacer algo. ¿Hasta cuándo la educación de nuestros hijos dependiendo de la voluntad de los gremios? Basta!”.

¿Qué dicen las autoridades de la UBA?

Las autoridades señalan que se trata de una decisión discrecional de un gremio minoritario y que no hay nada que discutir porque las clases ya empezaron el día 22 y el 29 hubo un proceso de revinculación para que mañana se garantice la educación en las aulas, sin mayores problemas.

“CETERA está comprometida con la vuelta. Los docentes del gremio AGD tienen la posición política de no venir desde hace mucho tiempo hasta tanto no se hayan vacunado (con ambas dosis) a todos los docentes. Pero, está todo planificado para que haya clases. Al profesor que no cumpla con su tarea (salvo dispensa reglamentada), se le descontará el día”, le confirmó a Clarín Oscar García, secretario de educación media de la Universidad de Buenos Aires.

GS

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