• Vie. Ene 15th, 2021

Un mandato, dos impeachments. Donald Trump entró en la historia de los Estados Unidos como el único presidente en enfrentar dos juicios políticos, el último por Incitación a la Insurrección.

La Cámara de Representantes finalmente aprobó el segundo impeachment contra Trump (232 a 197), a sólo una semana de que deje el poder. Sin embargo, lo llamativo no son los legisladores demócratas (mayoría en la Cámara Baja) que aprobaron la iniciativa, sino 10 los republicanos que apoyaron, a diferencia del proceso de 2019 cuando la disciplina partidaria se impuso y ni uno solo de los 195 legisladores republicanos votó a favor de los cargos de Obstrucción al Congreso y Abuso de Poder.

En ese momento, el Senado (de mayoría republicana) se apuró para absolver al presidente norteamericano y Trump parecía que iba a la reelección sin escalas. A casi un año de su primer impeachment, el escenario es bastante distinto para el presidente saliente: los demócratas pretenden dar un mensaje fuerte contra cualquier intento de insurrección en las vísperas de la asunción de Joe Biden, y los republicanos –algunas de las principales figuras– comienzan a visualizar el futuro del partido sin Trump en la escena.

Al abrir el debate, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, fue categórica: «Sabemos que el presidente de los Estados Unidos incitó esta insurrección, esta rebelión armada en contra de nuestro país. Se tiene que ir, es un claro riesgo para la Nación que todos amamos».

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Del lado de los republicanos, Liz Cheney –hija del vicepresidente de George W. Bush, Dick Cheney, y la tercera del partido en la Cámara de Representantes– encabezó el grupo de legisladores que apoyó la medida, algo que le costó no sólo severos cuestionamientos sino hasta pedidos de renuncia a su cargo en el partido. «Nunca ha habido una traición mayor por parte de un presidente de EE.UU. a su cargo y su juramento a la Constitución (…) El presidente convocó a esta turba, la reunió y encendió la llama de este ataque. Todo lo que siguió fue obra suya» dijo Cheney.

El jefe de los republicanos en Representantes, Kevin McCarthy, también le atribuye la responsabilidad a Trump por los disturbios en el Capitolio, aunque consideró que era un error llevarlo a un segundo impeachment en tan poco tiempo, y sólo a días de que el mandatario abandone la Casa Blanca.

El líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, confirmó que la Cámara Alta no tratará ningún tema importante antes del martes 19 de enero (un día antes de la asunción de Biden), si bien celebrará una sesión «pro forma» el viernes.

El líder de los senadores demócratas, Chuck Schumer (que ocupará el lugar de McConnell cuando asuma el nuevo Congreso) había tratado de negociar la posibilidad de que el senado adelantara el juicio para antes de esa fecha, pero Mc Connell descartó la idea.

La agenda del Senado es ajustada y si el impeachment se realizara el próximo martes, eso retrasaría otros temas claves como la confirmación del gabinete de Biden, clave para que la nueva administración comience a funcionar rápidamente.

McConnell, siguió el proceso en llamativo silencio y sólo dejó trascender que estaba contento de que los demócratas avanzaran con el impeachment porque facilitaba la expulsión de Trump del partido.

Y es que los disturbios en el Capitolio también generaron repudio en el establishment y varias de las empresas que tradicionalmente han financiado a los republicanos criticaron la insurrección. De hecho, compañías como AT&T, Phillips, Dow, Facebook, JP Morgan Chase y Citigroup, entre otras, anunciaron que frenarán temporalmente sus donaciones a los legisladores republicanos que trataron de bloquear la certificación de los votos electorales, incluso después de los incidentes en el Congreso.

Por su parte, el presidente estadounidense dijo ayer en un comunicado que «a la luz de los informes de más manifestaciones, insto a que no haya violencia, ninguna violación de la ley y ningún tipo de vandalismo. Eso no es lo que yo defiendo y no es lo que America representa. (…) Hago un llamado a todos los americanos para que ayuden a aliviar las tensiones y calmar los ánimos».

El FBI ya alertó que se planean protestas con armas en los 50 estados y en el Capitolio, para el próximo 20 de enero, cuando asuma Biden. Frente al creciente clima de tensión, el Estado Mayor Conjunto de los EE.UU. advirtió ayer que «los derechos de libertad de expresión y de reunión no dan a nadie el derecho de recurrir a la violencia, la sedición y la insurrección».

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