POLITICA
El hijo de Pablo Moyano viajó a la final del Mundial de fútbol

Los Moyano no podían faltar. Como en Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Qatar 2022, algún referente de la familia sindical asistió a un Mundial. Para la final de ayer en Nueva Jersey, llegó especialmente Nicolás, uno de los hijos de Pablo, el número dos del Sindicato de los Camioneros.
Nicolás Pablo Moyano tiene 23 años y es jugador de fútbol del Club Atlético Camioneros, que milita en la Primera B, la tercera división de los torneos domésticos. Estuvo acompañado en Nueva York por un amigo cuyo padre también se desempeña en el club, que es propiedad del gremio. “Aguante Argentina y camioneros”, publicó Nicolás Moyano en sus redes sociales. Acompañó el mensaje con una foto en las tribunas altas del Met Life, el estadio donde el seleccionado argentino cayó 1 a 0 en la final contra España.
En Qatar, hace tres años y medio, Nicolás Moyano también asistió a la final del Mundial y vivió en primera fila la consagración argentina. Aquella vez viajó con Jerónimo Moyano, tío suyo, y con su primo Iván Tapia, hijo del Chiqui, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Chiqui Tapia se casó con Paola Moyano, una de las dos hijas mujeres de Hugo.
En 2022, Jerónimo Moyano, hijo menor de Hugo, escribió con tono desafiante: “Campeones del mundo y que la cuenten cómo quieran”. Ese fue el mensaje que escribió desde el estadio de Lusail. Sonriente, ubicado en una platea baja a metros del césped, el hijo menor del jefe camionero conservó la tradición familiar de estar en una Copa del Mundo, como lo hicieron sus medios hermanos Pablo y Facundo, en Sudáfrica y Brasil. Durante aquellas experiencias compartieron con barras de Independiente tribuna y hasta un safari turístico. También coincidieron en Brasil 2014 en un partido que la Argentina jugó contra Nigeria en Porto Alegre.
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POLITICA
Círculo rojo: tres semanas clave para el futuro del Gobierno, el calendario electoral y la oferta opositora

Se aproximan tres semanas clave para el futuro de la política argentina. A fin de mes vence el ultimátum que los gobernadores le dieron a la Casa Rosada en las conversaciones informales de París para sellar un acuerdo global que tiene a la suspensión de las elecciones primarias (PASO) como eje principal de ese eventual entendimiento. Una semana después de la gira por Francia, el Gobierno no tuvo avances significativos, y existen discrepancias internas en torno a la urgencia para cerrar ese posible trato. Además, se acumularon nuevos interrogantes, en particular en la agenda económica, que, a pesar de su permanente pavoneo en redes sociales, tienen contrariado a Luis Caputo, “Toto”. El ministro cree que es imperioso blindar políticamente el programa económico que él mismo ideó junto al Presidente: la “bazooka de USD 75.000 millones” que mencionó a los pies de la torre Eiffel como respaldo de ese programa pareciera ser insuficiente a medida que se avecina la campaña electoral.
Cuán inquieto está Javier Milei por alcanzar ese blindaje sigue siendo aún una incógnita, pero por sus acciones pareciera mantenerse ajeno a esas preocupaciones. Las cifras de la economía real, ahora cuestionadas por el equipo económico, no tienen impacto en Olivos. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en julio cerraron casi mil empresas -948-, y en la era Milei ya son 32.290 las que bajaron la persiana, una caída del 6,3% en 32 meses. “Gran Tres Arroyos despidió a 1.250 personas: les ofrecieron un cajón de pollo para que se fueran”. Un funcionario de primera línea seguía atento esta semana la placa roja de Crónica TV en su despacho. “Nadie mira eso”, se lamentaba.
Milei vuela lejos de esos asuntos: lo suyo es la macroeconomía y la batalla cultural, tanto puertas adentro como en el exterior. Esta semana planea viajar a Estados Unidos para apoyar a Donald Trump antes de las elecciones de medio término, y luego a España, para volver a revalidar su alianza con la ultraderecha de ese país en medio de la crisis habitacional que obligó a Pedro Sánchez a adelantar los comicios. Esos dos asuntos ocupan la agenda presidencial, el resto de las áreas de la administración lo tienen sin cuidado. Hay ministros que nunca fueron a Olivos. Funcionarios estrella, como Horacio Marín, de YPF, recién lo conocieron ocho meses después de asumir, en una visita a Vaca Muerta. El Presidente, por ejemplo, no tiene relación con funcionarios sensibles como el jefe de la SIDE o el de ARCA.
Esa atención la dedica casi a tiempo completo a la economía. El lunes, después de un desayuno a solas en Olivos, Milei le pidió al economista Alberto Ades, radicado en Manhattan, que expusiera ante los ministros del Gabinete su diagnóstico sobre la economía y las transformaciones globales. El Presidente estaba exultante. “Te van a salir dólares por los dientes”, le dijo al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, eufórico por las exportaciones y los sectores estrella de la economía que explican por qué crece la actividad a pesar de que cae el empleo y el consumo no repunta. Caputo pegó el faltazo, y esa ausencia, junto a la presencia de Ades, volvieron a alimentar versiones de un potencial recambio en el Palacio de Hacienda. Para colmo, el economista egresado de la UBA y con un paso por Harvard elogió la base del programa fiscal del Gobierno, pero alertó por el atraso cambiario. Ayer, en declaraciones radiales, Ades volvió a machacar con la necesidad de no subestimar la transición entre el modelo anterior y el programa libertario, pero avisó: “Ellos ven que están haciendo las cosas que hay que hacer y que eventualmente la economía se va a recuperar, no habrá un ‘plan platita’”.

Esa certeza, que puertas adentro se traduce en desasosiego en el equipo económico y el ala política, es la que llevó al ministro de Economía a querer cerrar cuanto antes un acuerdo macro con los gobernadores. Así lo había pronunciado frente a los 13 jefes provinciales que acompañaron a la comitiva oficial en la cena de inauguración de la gira parisina en la Embajada argentina en esa capital. Caputo volvió a insistir en su regreso a Buenos Aires.
Esas negociaciones se desarrollan ahora contrarreloj.
Karina Milei mantiene una posición intermedia: vacila entre acordar cuanto antes o extender las conversaciones. Diego Santilli suele hacer lo de siempre: equilibrio entre todas las partes. Los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, “Los turcos”, están convencidos de que un entendimiento urgente podría llevar al Gobierno a “pagar caro” por esos acuerdos. Santiago Caputo no participa de esas conversaciones, y espera que lo convoquen para la campaña: volvió a tener una participación más frecuente en las redes, está abocado a controlar las áreas que administra y, especialmente, a supervisar, junto a su hermano Francisco, los procesos de privatización de las empresas públicas. La última fue AySA, anteriormente fue Transener y la concesión de la Hidrovía, y en la lista de las próximas figura, por ejemplo, el ferrocarril Belgrano Cargas. A propósito, algo pasó en la licitación del predio de Tecnópolis, que se ralentizó, aunque ese proceso está a cargo de Santilli, bajo la supervisión de la hermana presidencial.
“Estas tres semanas son clave: sin PASO es un escenario, con PASO se abre otro partido”, aseguró el viernes un integrante de la mesa política.
En medio de esa urgencia del calendario, que incluye al Presupuesto y la tajada que obtenga cada gobernador, y que definirá las reglas electorales del próximo año y, por tanto, la oferta opositora, la Corte Suprema buscó cerrar este viernes una puerta que, una semana atrás, había vuelto a abrir en torno a la ley de tierras y que le propinó al Gobierno un escollo extra en esas negociaciones. Una paradoja, otra más, de esta nueva Argentina: el máximo tribunal le otorgó al Gobierno un salvoconducto con la resolución en contra del viernes a la encerrona en la que lo había llevado con el fallo anterior favorable que había avalado la derogación del artículo 145 del DNU 70. Esa decisión extraordinaria del viernes desinfló la sesión del próximo jueves en la que la oposición pretendía rechazar ese DNU fundacional de la gestión de Milei, y La Libertad Avanza convocó a otro debate para el miércoles 21, para discutir morosidad y discapacidad, y encontrar tal vez un nuevo acuerdo por la venta de tierras a extranjeros.

Pero los tiempos apremian. Cerca de Santilli siguen convencidos de que los votos para “suspender” las primarias estarían garantizados en las próximas semanas. Los gobernadores están inquietos. También un sector del Gobierno que una vez que empiece noviembre deberá involucrarse de lleno a la visita del papa León XIV, que se llevará buena parte de la agenda pública de ese mes y que provocó, en los últimos días, una serie de intercambios algo tensos entre funcionarios del Ejecutivo y la Conferencia Episcopal por las últimas declaraciones del arzobispo Jorge García Cuerva. Será en los días siguientes a la elección legislativa de Estados Unidos, que también es seguida con creciente interés por la administración local.
¿Todos unidos triunfaremos? Esas conversaciones con los gobernadores aliados son escrutadas con atención por el peronismo. En las últimas semanas, la discusión interna en torno a la conveniencia o no, y la vehemencia, en la defensa de las PASO -la herramienta que, se supone, debería servirle al peronismo para ordenarse y llegar con una oferta homogénea y competitiva al 2027-, se intensificó. Esa intensidad se explica, en buena medida, por la disputa al interior del kirchnerismo, con Cristina Kirchner y Axel Kicillof en el centro de la pelea.

Se trata de una guerra a la que el Gobierno le presta particular atención porque existe una decisión estratégica de confrontar con el gobernador bonaerense. “Lo necesitamos competitivo”, señalaron fuentes oficiales. Incluso en Casa Rosada no se descarta una gentileza propia de la casta vía aportes del Tesoro o la posibilidad de autorizarle a la administración provincial un endeudamiento para darle algo de aire de cara a la campaña en medio del ajuste brutal ejecutado desde el inicio de la gestión.
El Gobierno trata de diseñar a los tumbos la oferta opositora, seguro de que Kicillof representa el pasado y conserva un techo electoral, asociado al kirchnerismo, que le propiciaría a Milei la reelección más allá del evidente malestar social por la falta de respuestas del programa económico, y el intento recurrente del Gobierno bonaerense de despegarse del cristinismo. El último que lo hizo fue Carlos Bianco, “Carli”, mano derecha del gobernador, que desalentó la presentación de la expresidenta en la ONU: dijo que no tendría correlato, de tener un fallo favorable en Naciones Unidas, en la justicia local.

El mayor interrogante, incluso dentro del peronismo y por fuera de esa feroz pelea, es si la oposición es capaz de cara al 2027 de presentar una oferta de centro que aglutine a diversos sectores. Es el famoso proyecto de “mileísmo sin Milei” con el que fantasea el círculo rojo, y que incluye a Patricia Bullrich, que acaba de reunirse con Milei en Olivos, en la mañana del viernes, para avisarle que seguirá marcando públicamente sus diferencias con el Gobierno.
Fue una buena reunión, según las fuentes consultadas, e incluso la senadora cerró el posteo con el que publicitó el encuentro con la sigla “TMAP” -Todo Marcha Acorde al Plan-, a pesar de que ella misma cree que pocas cosas marchan bien de acuerdo al plan del Gobierno. Esa creencia que la llevó a plantear serias diferencias públicas azuzó su eventual postulación presidencial, por ahora frenada. Sería una pésima noticia para el intento de reelección de Milei. Esa especulación también está atada al futuro de las PASO. Algo similar ocurre con Victoria Villarruel, que últimamente envió emisarios a tantear a dirigentes de la provincia de Buenos Aires, donde tiene domicilio. ¿Podría postularse en ese distrito?
Esas fantasías del círculo rojo, y el vacío de una porción del electorado de centro que no quiere volver al kircherismo y está desencantado con la falta de empatía y el estilo de Milei, es la que alimenta el proyecto de algunos dirigentes. Desde Jorge Brito y Hernán Lacunza a los hermanos Manuel y Santiago Passaglia, que prevén presentar oficialmente su propio proyecto nacional en las próximas semanas, asesorados por la agencia que llevó a Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York. Martín Lousteau fue más ambicioso: habló de conformar un “frente anti Milei”, de ambos lados del péndulo. Planea un evento multitudinario para fines de noviembre con dirigentes locales y del exterior.
Todos esos proyectos, personales o colectivos, con más o menos agua en la piscina, esperan por las reglas del juego electorales que terminarán por definirse en las próximas semanas. Fin de mes pareciera ser el deadline.
El apuro de esas conversaciones coincidió en estos últimos tiempos con la actividad intensa a la que volvió Sergio Massa, uno de los dirigentes con mayor influencia en el peronismo y sectores del círculo rojo. El ex ministro no lo va a develar públicamente, al menos en lo que resta del año, pero trabaja para presentarse otra vez como candidato presidencial. En tándem, por ejemplo, con Gerardo Zamora, con el que cenó la semana anterior junto a otros dirigentes: el senador también trabaja para ver si tiene una oportunidad, y acumuló una agenda de contactos envidiables con el poder, incluso con ramificaciones en el exterior.

Todos esos dirigentes especulan con la continuidad o no de las PASO. ¿A quién le conviene que se suspendan las primarias? ¿Y a quién no? Esas preguntas atraviesan al peronismo, y mantienen en estado de alerta a Kicillof: el gobernador sabe que no es lo mismo negociar con o sin esa herramienta con el kirchnerismo. Hacia adentro hay diferentes criterios. ¿Cuánto pesa la advertencia del cristinismo que, frente a un pronunciamiento favorable de la ONU, le otorgue avales políticos para presentarse en una hipotética PASO?
Pero incluso antes de esas negociaciones hay otras tratativas en el seno del territorio bonaerense que siguen sin saldarse. Por ejemplo, la limitación a la re-reelección de los intendentes y las cuatro vacantes en la Corte Suprema provincial que, en este último caso, pareciera quedar pendiente para marzo próximo o directamente para el próximo gobernador.
Kicillof no pudo liderar esa negociación, y le cuesta mucho imponer su posición respecto de los intendentes con la prohibición que rige actualmente. “Miren muchachos que si eso no sale esta Legislatura se va a llenar de intendentes”, advirtió el caudillo del conurbano Mario Ishii en una reunión reciente en el Senado provincial. Desde algunos sectores se amagó, en ese contexto, con incluir en las tratativas el cargo del subprocurador de la Provincia, por debajo del procurador Julio Conte-Grand.

Es la reedición bonaerense del pacto al que algunos sectores del peronismo y el oficialismo intentan arribar en el Senado para la elección del Procurador y completar las vacantes de una Corte que acaba de dar una nueva demostración de fuerza. Con ese pacto sueña Juan Bautista Mahiques. Difícil mientras siga corriendo el reloj y no haya mayores avances.
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POLITICA
La interna entre CFK y Kicillof divide cada vez más al PJ y dificultad un acuerdo electoral para el 2027

El peronismo está roto. Y, por momentos, parece que no hay forma de arreglarlo, aunque los dirigentes hablen de unidad o proyecten armados amplios para ganarle a Javier Milei. El último capítulo de la interna deja expuestos los niveles de la grieta que atraviesa al kirchnerismo. Muchos de los dirigentes de cristinismo creen que Axel Kicillof y sus principales aliados pretenden que Cristina Kirchner siga presa. La desconfianza es total, al punto que se entremezcla lo personal con lo político.
Durante la semana el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, dijo que el dictamen del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que acudió la ex presidenta para que brinde una posición sobre su condena en la causa Vialidad, no es vinculante para la Justicia argentina y que, en el caso de que CFK pueda ser candidata a presidenta el año que viene, se discutirá la posición del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). “El año que viene veremos cuál es la situación, quién convocó más, quién representa más”, sostuvo.
La mano derecha de Kicillof dejó en claro que no existe un alineamiento a la figura de la ex presidenta, como si había en otro momento. Tres años atrás nadie hubiese puesto en duda dónde debía posicionarse el kirchnerismo si Cristina Kirchner podía ser candidata. Pero los tiempos cambiaron y la emancipación del Gobernador generó una ruptura interna que parece imposible de saldar. CFK ya no conduce a todos los que están inmersos en el MDF. A ellos hoy los conduce el mandatario bonaerense.
La definición que retrata al detalle ese momento de la historia es la que hizo algunos días atrás el ex intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, uno de los dirigentes más allegados a Kicillof dentro del armado político. “Cristina eligió no conducirme. Yo no elegí que ella no me conduzca. No me llamó nunca más”, explicó durante un encuentro con militantes. Ferraresi fue vicepresidente del Instituto Patria y unos de los intendentes más cercanos a CFK. Ya nada es igual que antes.
Lo que más molestó en el corazón del cristinismo respecto a las expresiones de Carlos Bianco es lo que está vinculado a su situación judicial. Interpretaron que a Kicillof y su círculo político les da lo mismo el futuro de la ex presidenta y que, en los hechos, les conviene que ella siga presa, porque eso le abre el camino de su sucesión a Kicillof, que es el principal candidato que tiene el peronismo a esta altura del año.
“Al fin expresan en público lo que piensan en privado. Como alguna vez dijo Cristina en un tweet, es la historia la que sepulta a los mediocres y a los traidores. Nada más”, indicaron en la mesa chica de Máximo Kirchner. El mensaje es contundente. Bianco y, por añadidura Kicillof, son considerados traidores en el corazón del cristinismo. Parece difícil pensar en un acuerdo de unidad para el año que viene. Por lo tanto, es cada vez más importante que el peronismo defienda la continuidad de las PASO como una herramienta electoral para resolver sus diferencias.

Hace tiempo que en el cristinismo puro mantienen una idea respecto a cómo se puede reencauzar el vínculo entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner. “Esto se puede arreglar si Axel da la orden de que no digan más estupideces y le manda un mensaje a CFK para charlar y ponerse de acuerdo”, precisó un dirigente de estrecha confianza de Máximo Kirchner. Y agregó una frase que el líder de La Cámpora suele decir en privado en sus reuniones políticas: “Ellos lo rompieron, que ellos lo arreglen”.
“Axel no va a ir a tocarle el timbre a Cristina en San José 1111. Eso no va a pasar”, fue la sentencia de un intendente muy cercano a Kicillof. Incluso, dentro del MDF, hay quienes advierten que en los últimos meses del año van a sucederse más muestras de autonomía y diferenciación. Los de Kicillof y Cristina son dos caminos bien distintos. Por eso son cada vez más las especulaciones sobre el candidato que la ex presidenta respaldará el año que viene.
En esa lista hay tres nombres que hace tiempo dan vueltas en los análisis peronistas: Sergio Massa, Sergio Uñac y Gerardo Zamora. Lo que sucede es que las proyecciones son, todavía, muy prematuras, teniendo en cuenta el tiempo que falta para el armado de listas. Tiempo que se puede extender aún más si el Gobierno logra suspender las PASO en las próximas semanas.
En el MDF son cada vez más los nombres propios que se afilian a la teoría de que el año que viene puede haber una ruptura, si el cristinismo intenta cercar a Kicillof. Las PASO puede legitimar su candidatura y resolver una parte de problema, pero las fricciones incesantes van a impedir que se pueda consolidar como el candidato único del peronismo.

Quienes frecuentan al gobernador bonaerense lo ven completamente convencido de avanzar con su candidatura. Advierten que está confiado en que va a poder solidificar su armado el año que viene y que, hasta el momento, y pese a todas las críticas que le llueven desde distintos sectores del peronismo, nadie tiene los números que él tiene en las encuestas.
Kicillof no quiere parecerse a Alberto Fernández y por eso cree que todos los límites que puso van a servir a futuro. De esa forma desarma la teoría de que lo mejor hubiese sido quedarse callado y ser el candidato natural de CFK, sin peleas ni rebeliones. El Gobernador repite entre los propios, desde hace tiempo, que el peronismo debe tener bien en claro qué es lo que no se puede repetir del proceso del Frente de Todos. Lo central es, sin dudas, la delegación de poder.
“Ellos (el cristinismo) no asumen que estuvo mal haber boicoteado a Alberto todos los días cuando estaba el gobierno. Creen que Alberto estuvo mal en no correrse y hacerle caso a todo lo que decía CFK que había que hacer. Entonces, como ese es su diagnóstico, ellos no creen que haberlo castigado todos los días haya sido un problema”, reflexionó un ministro muy cercano a Kicillof. En esa definición reside algunos de los motivos por los que el Gobernador trabajó para desmarcarse del sector que lidera la ex presidenta.
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POLITICA
Milei viaja a Washington para profundizar su alianza estratégica con Trump y ratificar su condena al antisemitismo

(Washington, Estados Unidos) Javier Milei viaja a Washington para profundizar su alianza estratégica con Estados Unidos y ratificar su posición política contra la ola global de antisemitismo que se multiplicó tras el ataque terrorista de Hamas contra Israel.
Milei es aliado estratégico de Donald Trump en la Casa Blanca, y este vínculo conceptual y geopolítico ya tiene diferentes estadios que reflejan las pujas en el tablero internacional.
Ya no se trata sólo de sintonía ideológica: Argentina se alinea con Estados Unidos en Medio Oriente, en la protección de los minerales críticos contra la voracidad de China y en la ampliación de las cadenas de suministros, que están bajo tensión permanente por Irán.
Chris Wright es el secretario de Energía de la administración republicana. Amigo personal de Trump, en la actual coyuntura tiene un papel clave en la política doméstica y en las consecuencias económicas mundiales que causa la suba del precio del petróleo y sus derivados.
Trump puede perder las elecciones de medio término por el precio de la nafta y el diesel, y Wright trabaja 24/7 al lado del Presidente de Estados Unidos para encontrar una salida al laberinto que en su momento terminó con el gobierno de Jimmy Carter.
Sin embargo, y pese a su agenda cotidiana desbordada, Wright aceptó participar del evento que organiza la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
El jueves próximo, a pocos metros de la Casa Blanca, la élite económica americana se reunirá para escuchar al presidente Milei, que además recibirá el premio “Campeón Mundial de la Libre Empresa”.
El secretario Wright hará un discurso de apertura en la Cámara de Comercio, y a continuación Milei defenderá su plan de ajuste.
La disertación presidencial lleva como título: “El caso argentino, el desafío del crecimiento económico tras décadas de populismo”.
Los socios de la Cámara de Comercio y sus invitados especiales que participarán del evento tienen mucho interés en escuchar la presentación del jefe de Estado.
Asumen que es apoyado sin dudar por la administración Trump, pero a sus escritorios llegan los datos actuales de la economía argentina. Aumentó el desempleo, cayó la inversión, cierran las empresas, bajó el consumo y el riesgo país oscila todos los días.
La complejidad que exhiben los indicadores no afectan el respaldo de la Casa Blanca al plan de ajuste de Milei. Sin embargo, en DC aún se acuerdan del respaldo de Trump al plan de ajuste de Mauricio Macri, su fracaso y la llegada del peronismo al poder.

Tras participar en la Cámara de Comercio, Milei se moverá hasta la embajada de Argentina en Dupont Circle, adonde habrá un acto multilateral para repudiar los ataques antisemitas que se replican a nivel global tras la ofensiva terrorista de Hamas contra Israel.
El acto de repudió está organizado por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), que preside Marcelo Mindlin, y se aguarda la presencia del rabino Yehuda Kaploun, enviado especial de Estados Unidos para combatir el antisemitismo.
Están invitados todos los embajadores de America Latina frente a la Casa Blanca. El Gobierno ya sabe que los representantes de Brasil y México no estarán presentes.

Si no hay cambios de último momento, Milei llegará el 14 de octubre a Washington. Está confirmado que viajará junto al canciller Pablo Quirno, y aún no se sabe si Karina Milei -secretaria General de la Presidencia- será de la partida.
Luis Caputo viaja a Bangkok para las reuniones anuales del FMI, y no estará presente en la disertación de Milei en la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Allí se encontrará con Kristalina Georgieva, que tiene diálogo fluido con el ministro de Economía.

El 14 de octubre a la noche, Milei será reconocido por su “Liderazgo e Impacto Global en el marco de la Herencia Hispana”, durante un evento que se realizará en el auditorio Andrew W. Mellon.
En esa cita exclusiva, organizado por la Gala de la Herencia Hispana, Milei se encontraría con Eduardo Bolsonaro -hermano de Flávio-, que también fue invitado a la celebración.
El presidente apuesta al triunfo de Bolsonaro ante Lula da Silva, y el probable encuentro con Eduardo Bolsonaro serviría para ratificar su respaldo político al candidato liberal.
El 15 de octubre, Milei regresará a Buenos Aires.
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