POLITICA
El pedido urgente de Milei a su Gabinete y la discusión interna que impacta en el Senado

Los balances que se realizan puertas adentro del Gobierno parecen repetirse semana a semana. El panorama económico muestra sus claroscuros, hay una oposición que dice tener predisposición a colaborar a cambio de ciertas concesiones y el oficialismo continúa sin la aprobación de los proyectos más importantes, mientras las internas dificultan la articulación y mellan la confianza.
Se asemeja a lo que Adolfo Bioy Casares escribió en La invención de Morel, donde los personajes repiten eternamente las mismas escenas, grabadas por una máquina. A diferencia de esa novela, la dinámica de la administración libertaria no se da porque su inventor -el Presidente- lo elige, sino porque generalmente no se involucra.
Javier Milei opta por que los diferentes sectores de su gobierno actúen libremente en la piscina política. Considera que eso los incentiva a mejorar, tal como lo interpreta en el plano de la economía. Pero la administración burocrática y los roces por la puja de poder tienen una lógica distinta a las leyes del mercado. Lo que se percibe puertas adentro es un gobierno descoordinado. Esa sensación cíclica se evidencia en las discusiones internas por a la Reforma Electoral.
El lunes, en reunión de Gabinete, Milei adoptó una posición diferente e irrumpió en el debate interno de la Mesa Política.
Según relataron dos de los participantes a Infobae, hacia la mitad del encuentro y ante los ojos de todos, miró a Diego Santilli y le pidió que se apuren las negociaciones para poder aprobarla cuanto antes. También le pidió que se apuraran en sacar la adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) y el proyecto de Defensa de Soberanía Nacional.

Será por ese motivo que algunos de los integrantes de la Mesa Política vieron mayor celeridad por parte de alfiles del karinismo a lo largo de esta semana. “Vamos a avanzar con ese tema”, confirmó una fuente inobjetable. ¿Cómo se procederá y qué se relegará a cambio? Todavía es una incógnita.
No fue menor que Karina Milei viajara esta semana a una Ronda de Negocios por el RIGI en Rosario, a la cual asistieron 12 gobernadores. Hubo particular sintonía con el santafesino Maximiliano Pullaro, quien ya es contabilizado como uno de los aliados a los que no se les competirá con intensidad el año próximo. Este domingo también se mostrará con Jorge Macri.
Los operadores del Gobierno que no han querido acelerar los acuerdos alegan que el PRO y la UCR deben resolver sus frentes internos. Al mismo tiempo, existe una desconfianza mutua entre los armadores de La Libertad Avanza y los gobernadores con los que quieren pactar.
“¿A mí quién me asegura que si no les competimos en las provincias y no mejora nuestra imagen nacional, el día de mañana no nos pongan una lista? No hay ningún instrumento jurídico para acordar las condiciones de las elecciones. Es un acuerdo de palabra, por eso se precisa que al momento de pactar haya confianza”, dice una de las partes libertarias que está en las negociaciones.
Santilli conversó con los gobernadores para que existieran colectoras, a las que llama “Sistema de Adhesiones”. Aún no hay un consenso unánime sobre la cuestión, pero serviría como una garantía para que los gobernadores no dependan enteramente de la lapicera de Karina y los Menem.
Con el apuro presidencial, ya no se habla de que las negociaciones por la reforma política puedan extenderse hasta febrero del año próximo. “Se va a conversar palmo a palmo con el Presupuesto, así que hay un plazo hasta diciembre”, convalidan.
El apuro de Milei por una sanción de esa reforma tiene dos motivos centrales: demorar el comienzo de la temporada de elecciones, la cual suele venir con mayor volatilidad económica, y mostrarle al mercado la consolidación de un bloque de gobernadores aliados dispuestos a sostener el proyecto oficialista.
Resulta poco probable que esa decisión elimine las dudas de los inversores, aunque pretenden que sirva para mitigar parte de la incertidumbre. El timing es clave. El Riesgo País cerró cerca de los 800 puntos básicos hacia el final de octubre, más de un 30% por encima del nivel que tenía el mes pasado. Un estratega del Gobierno confiesa que la penetración de la narrativa libertaria se encuentra “desgastada”.
Eso impacta en las provincias. Una figura del oficialismo que se autopostula como candidato a gobernador en el norte confiesa puertas adentro que la marca libertaria tuvo un notorio desgaste en las últimas semanas. Si pensaba armar un frente más purista, ahora lo piensa dos veces.
Hoy en día hay cinco provincias en las que podría existir alguna posibilidad de ganar si la oferta electoral y el viento económico las favorecen: Córdoba, La Pampa, Mendoza, Tierra del Fuego y Río Negro. En esta última aspira a competir el senador libertario Enzo Fullone, el estratega político del oficialismo para las elecciones que se desarrollarán este domingo en Bariloche. Si consigue un buen resultado, será investido como el precandidato.
En el plano económico, el Gobierno festejó que la morosidad de las familias bajó por segundo mes consecutivo. La consultora 1816 calculó que pasó de 12,8% en agosto a 12,2% en septiembre. Colaboradores de Luis Caputo afirman que esa variación se explica por “el proceso de desinflación, el crecimiento del salario real y el trabajo del Banco Nación para liderar una política de refinanciación”.
Puertas adentro admiten que la dinámica de la inflación podría ser moderadamente alcista en el último trimestre por la estacionalidad de las fiestas. “Depende de la carne, por ahora no viene subiendo como siempre”, marcan.
La contracara de ese desempeño fue el incremento del Riesgo País, al que condicionan tanto factores locales como exteriores. En el Ministerio de Economía creen que no tendrán un panorama internacional favorable por estos meses porque no prevén un alivio en el nivel de las guerras ni una baja del precio del petróleo Brent.
Si esos niveles descienden, avisan que buscarán “bajar la nafta, la luz y el gas”; pero en la actualidad sucede el caso contrario: hubo incrementos en los combustibles en septiembre y eso presionará la inflación de octubre.
La preocupación es mayor cuando miran el complejo escenario con las tasas internacionales. Al observar el caso estadounidense, afirman que la economía norteamericana tiene problemas en su política fiscal y en su nivel de deuda. Aun así, hay algunos que tratan de ser optimistas respecto a las elecciones de medio término del próximo martes: “No me aventuraría a creer que Trump pierde el martes con el nivel de crecimiento que tiene”.

Un sector del Gobierno que mira con particular atención ese acontecimiento es el de Santiago Caputo. “No creemos que vaya a tener ningún efecto, para ser honestos”, afirman, alegando que el resultado de Brasil podría haber tenido mayor incidencia en la inestabilidad local.
Al respecto de ese punto, en Itamaraty afirman que Lula no romperá con Argentina, sino que va a “invisibilizar” a Milei. “No lo va a mencionar, lo considera de un estamento inferior”, agregan, aunque están preocupados por otras maniobras que pueda realizar el libertario: “En el corto plazo no va a pasar nada. Los contratos existen y no se van a alterar. Mi preocupación es por el largo plazo. Las relaciones están comprometidas”.
Volviendo a las elecciones estadounidenses, otra fuente de la Casa Rosada opina: “No afecta mucho el tema de perder el Senado, porque por el filibuster cualquier ley necesita de 60 votos en vez de 51. Mientras un partido u otro no tenga 60 senadores, tener mayoría simple no te cambia mucho. Sí en la narrativa. Pero Obama gobernó con el Senado en contra durante sus últimos dos años y fue la época en la que más cambios hizo”.
Varios integrantes de esa ala del Gobierno viajarán a Washington por estas horas. También lo harán el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Gestión Institucional y armador nacional de LLA, Eduardo “Lule” Menem.
Es por ese motivo que no habrá reunión de Mesa Política este martes. Será la segunda semana consecutiva en la que no se realizará este tipo de encuentros. Coincidencia o no, esta circunstancia se produce en el momento más intenso de las internas entre varios de estos funcionarios.
Una de las novedades de las últimas semanas es que hay malestar en casi todos los sectores de esa mesa por los desmarques de Patricia Bullrich y sus coqueteos con la posibilidad de competir en las presidenciales. Los hermanos Milei tienen decidido no pedirle que se vaya del espacio y tampoco que deje de ser la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, pero el vínculo podría tensionarse más en las próximas semanas.

Bullrich está en desacuerdo con decenas de pliegos de jueces y fiscales que son enviados desde el Poder Ejecutivo hacia la Comisión de Acuerdos del Senado, el ámbito donde se aprueban y se despachan hacia las sesiones. Su entorno no apunta tanto al ministro Juan Bautista Mahiques sino a los nombres que emanan del menemismo. En esa sintonía están algunos de los senadores aliados que el oficialismo necesita para la reforma política.
¿Será verdad que la exministra de Seguridad está conversando con varios de ellos sobre el Consejo de la Magistratura, que debe renovar representantes en las próximas semanas? Hay quienes dicen que varios oficialistas “se van a llevar una sorpresa”.
En la reunión de bloque previa a la sesión del último jueves, Bullrich tuvo una corta discusión con la senadora nacional Nadia Márquez, la lugarteniente de Karina en el Senado, que le reclamó cambios en la forma de organizar la dinámica del bloque.
El vínculo entre ambas está roto. Bullrich fue quien puso un primer freno a las intenciones de la Casa Rosada de poner a la neuquina al frente de la Comisión de Acuerdos luego del fallecimiento del senador Juan Carlos Pagotto. “No podemos despreciar a los aliados poniendo a alguien que la oposición no quiere”, justifican.
Esa discusión promete destrabarse en los próximos días. Es altamente probable que la Casa Rosada proponga a Enzo Fullone —de confianza de los Menem— y que Márquez solo vaya como representante del oficialismo al Consejo de la Magistratura.

El bloque del Justicialismo sumó una banca más en los últimos días y pasó a ser la primera minoría de la Cámara con 22 integrantes. Eso se hizo con el objetivo de reclamar dos representantes en el Consejo y dejar a La Libertad Avanza con un solo asiento por el Senado. La novedad es que, llegado el momento, el oficialismo presentará dos nombres y no uno, amparado en el antecedente de Martín Doñate ocurrido cuatro años atrás. “Se va a judicializar”, confirma una fuente inobjetable.
El segundo representante todavía no está definido. Hay personajes no menores del oficialismo a quienes les gustaría que sea el salteño Gonzalo Guzmán Coraita, pero sería toda una declaración política que no se elija al cordobés Luis Juez, que ya forma parte de ese órgano. Todo por verse.
Lo cierto es que en el bullrichismo no convalidan varios de los nombres judiciales que están en esa comisión. Tanto los Milei como los demás integrantes de la Mesa Política están evaluando cómo se desarrollan los tiempos de las reformas en esa Cámara. A los bullrichistas no les preocupa el rumor -falso, por el momento- de que la querían remover de la jefatura. Quienes la han visitado recientemente son terminantes: “No pasa nada, si lo hacen no van a pasar ni una sola ley hasta diciembre del 2027”.
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POLITICA
Santiago Passaglia: “Los argentinos no aguantamos más, pero Milei no va a hacer nada distinto y el kirchnerismo quiere romper todo”

Los hermanos Manuel y Santiago Passaglia tomaron una decisión inusual para la política argentina: anunciaron juntos que quieren competir por la Presidencia de la Nación en 2027, pero postergaron la definición de cuál de los dos será finalmente el candidato. Lo llamaron, con una mezcla de humor y ambición política, un “bilanzamiento”. La apuesta, explicaron, es construir una alternativa a Javier Milei y al kirchnerismo, a los que consideran responsables de dos modelos que fracasaron.
En una entrevista con Infobae, los dirigentes bonaerenses explicaron las razones de su lanzamiento, las propuestas económicas que comenzaron a elaborar y el desafío de convertir una experiencia de gestión municipal en un proyecto de alcance nacional. También hablaron sobre la construcción territorial de su espacio, sus diferencias con los principales dirigentes políticos y el mecanismo con el que resolverán quién encabezará la fórmula presidencial.
Manuel, de 39 años, gobernó San Nicolás y su hermano, Santiago (41) -tras las elecciones de 2023-, es quien actualmente conduce el municipio. Ambos participaron durante años de la experiencia política de Juntos por el Cambio, pero ahora buscan construir un espacio propio. Aseguran que llevan más de un año trabajando en la iniciativa y anticiparon que en marzo comenzarán a presentar los equipos que los acompañarán.
Su diagnóstico sobre la situación del país es severo. “La realidad que se ve es que los argentinos no aguantamos más y Milei claramente no va a hacer nada distinto”, afirmó Santiago. Sin embargo, advirtió que tampoco están dispuestos a acompañar un regreso del kirchnerismo porque, según sostuvo, implicaría deshacer los avances logrados con el esfuerzo de los argentinos. Manuel coincidió con esa definición y aseguró que no quieren resignarse a elegir entre “dos modelos fracasados”.
La diferenciación con el Presidente no supone, de todos modos, un rechazo a todas sus políticas económicas. Los Passaglia defendieron el equilibrio fiscal, descartaron la emisión monetaria como instrumento para financiar el gasto, respaldaron la continuidad del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y prometieron respetar los contratos del Estado. Pero plantearon que la política económica debe incorporar incentivos para la industria, el comercio y la construcción. Entre sus propuestas mencionaron eliminar impuestos sobre la producción incremental, extender beneficios a la construcción y establecer créditos hipotecarios vinculados con la evolución de los salarios.
Durante la conversación también cuestionaron a Axel Kicillof, a quien acusaron de haber empeorado los problemas de la provincia de Buenos Aires; consideraron que Mauricio Macri fracasó en materia económica y sostuvieron que el PRO, más allá de las diferencias públicas de sus dirigentes, ya tiene un candidato presidencial: Milei. Además, ratificaron que no se incorporarán a ninguno de los dos grandes espacios políticos y que competirán en las elecciones, sin utilizar su lanzamiento para negociar cargos.
La entrevista completa a Manuel y Santiago Passaglia
—Ustedes protagonizaron un anuncio atípico para la política argentina: dos hermanos que anuncian juntos sus aspiraciones presidenciales, pero sin definir quién será el candidato. ¿Por qué tomaron esta decisión y por qué hacerlo juntos?
—Santiago Passaglia: Soy intendente, Manuel fue intendente. Los dos estamos todo el día en la calle, entre la gente. Venimos recorriendo distintas ciudades y la realidad que vemos es muy distinta de la que se ve encerrado en un despacho, mirando estadísticas o gráficos.
La realidad que se ve es que los argentinos no aguantamos más y Milei claramente no va a hacer nada distinto, no va a tomar ninguna medida para cambiar esta realidad. Con lo cual no nos podemos quedar cuatro años más esperando. Pero tampoco podemos dejar que la única salida sea volver atrás con el kirchnerismo, que ya sabemos lo que van a hacer, porque van a romper todo y se va a perder el esfuerzo de los argentinos.
Por eso nosotros vamos a estar enfrente de estos dos modelos ideológicos que ya fracasaron, para que todo ese esfuerzo que venimos haciendo los argentinos sirva para algo.
—Manuel Passaglia: ¿Y por qué dos? Porque a nosotros, mientras más nos conocen, más nos eligen. Es al revés de todo el resto. Y esta es nuestra mejor versión, cuando estamos juntos. De hecho, ya hace muchos años que trabajamos juntos. Yo fui primero intendente y ahora es Santiago. Lo que sí, para que quede bien claro, más adelante, cuando se acerque el momento electoral y estén claras las reglas electorales, nos vamos a sentar con todo el equipo y vamos a definir quién va a ser el candidato a presidente, y ese va a ser el jefe.
—Ustedes tienen una larga trayectoria política en San Nicolás y en la provincia de Buenos Aires. Pero ¿por qué dar el salto desde una intendencia a la Presidencia de la Nación?
—MP: Este espacio que estamos trabajando, y que venimos a ocupar para enfrentar estos modelos que fracasaron, tendría que estar compartido también con gobernadores, con grandes empresarios e incluso con otros intendentes. Pero los gobernadores están tratando de ordenar sus provincias, el resto de los intendentes en la provincia de Buenos Aires está buscando la reelección, más que mirando lo que pasa en el país…
—La re-reelección.
—MP: La re-re-reelección. Y los privados están viendo si vienen o no, qué ganan y qué pierden y estamos nosotros enfrentándolo porque no nos queremos resignar. Vemos que esto está mal, recorremos y en todos lados nos dicen lo mismo. Y no puede ser que la única opción sea el kirchnerismo, que cada vez que volvió, volvió peor… ya fracasó cuatro veces. ¿Qué más necesitamos para enfrentar a estos dos modelos que fracasaron y con los que la mayoría de los argentinos no estamos de acuerdo, con ninguno de los dos?
—Santiago, dijiste que el proyecto de Milei ya fracasó. ¿Por qué creés que fracasó? Porque el Gobierno, y sobre todo el Presidente, sostiene que es el mejor gobierno de la historia.
—SP: Dijeron también que empezaban los mejores dieciocho meses de la historia en abril. No arrancaron. Después dijeron que se venían los dos mejores años de la Argentina en 2030 o 2031. Estamos siempre a dos años de ser felices.
Pero para nosotros la economía funciona cuando las familias que laburan y se esfuerzan pueden llegar a fin de mes. Y eso hoy no está pasando. Cada vez se trabaja más, diez o doce horas, o tienen un trabajo y después llegan y se tienen que subir a una aplicación y hacer malabares para llegar a fin de mes.
Se está perdiendo y rompiendo algo que siempre nos permitió progresar y avanzar como sociedad, que es que el esfuerzo valga la pena.
Hoy estudiás, te preparás y no conseguís laburo. Laburaste toda tu vida y, cuando tenés que descansar y te querés jubilar, si tenés que comprarte un audífono, tenés que salir a pedirles los ahorros a tus nietos o a tus hijos. Claramente esto no está funcionando. Y Milei ya dijo que no va a cambiar nada, eso es lo más preocupante. Porque si vos te esforzás y ves que hay luz al final del túnel, decís: “Esto vale la pena”. Pero eso no está pasando y tampoco va a pasar porque ya nos dijo que no va a cambiar nada.
—¿Cuál es el problema con la motosierra que utilizó Milei como símbolo de su política económica?
—SP: ¿Sabés cuál es el principal accidente que tienen las personas que usan la motosierra? Se terminan cortando la pata. Y es exactamente lo que nos pasó a nosotros: le cortamos la pata a la industria, a la construcción, al consumo y a la clase media, la clase media es la que está pagando el costo del ajuste, le cortamos la pata a la industria, que genera buenos salarios para que la gente pueda llegar a fin de mes.
Esto no es casualidad. Es consecuencia de las decisiones que tomó el Presidente por su capricho ideológico, porque tenemos opciones para hacer otra cosa.

Las propuestas para reactivar la industria, la construcción y el empleo
—¿Y cuáles son esas opciones? Porque el Gobierno plantea que no se puede modificar el equilibrio fiscal, que no hay que emitir dinero, que la economía debe estar abierta, que hay que impulsar inversiones y mantener el RIGI. Por otro lado está el kirchnerismo, que plantea proteger la industria y revisar algunos aspectos del modelo. ¿Cuál es la posición de ustedes?
—MP: Lo primero que no hay que hacer es hacer kirchnerismo, es venir a romper todo. Porque lo que se logró hasta acá es con el esfuerzo y el sacrificio de los argentinos: la estabilidad, el equilibrio fiscal y todo lo que se hizo en Vaca Muerta y eso hay que cuidarlo, porque es trabajo argentino bien pago, es producción y son más dólares para la Argentina.
¿Y qué es lo que hay que hacer? Agregarles medidas concretas a los tres sectores productivos que más trabajo generan en la Argentina y que Milei abandonó y además insultó: la industria, el comercio y la construcción.
Y hacerlo sin kirchnerismo. Porque imprimiendo, cualquiera. Devaluando, cualquiera.
Hoy la mitad de la industria argentina está parada. La tenemos construida, con las máquinas instaladas, con las luces apagadas, juntando telarañas. ¿Sabés cuánto es eso? Sesenta mil millones de dólares invertidos.
¿Sabés cuánto anunció Milei, contento, en Francia por la inversión de Total? Un RIGI de diez mil millones. Y acá tenemos sesenta mil millones invertidos, con capacidad de generar setenta mil puestos de trabajo bien pagos y los insulta y no los escucha. ¿Por qué? Por un capricho cien por ciento ideológico. Nosotros decimos que, así como se les generaron las condiciones a Vaca Muerta, hay que dárselas a estos sectores.
—El tema es cómo. Porque felices queremos ser todos, pero la cuestión es cómo se hace.
—MP: Te lo digo bien claro y esa es nuestra diferencia con el kirchnerismo y Milei: tenemos resultados para mostrar y propuestas concretas para que haya una salida en la Argentina.
Lo primero que hay que hacer, y la primera medida que vamos a tomar, es cero impuestos a la reactivación industrial y de pymes: todo lo que produzcan las empresas argentinas por arriba de lo que produjeron el año anterior va a tener cero impuestos.
Más claro todavía: si una industria produjo cien unidades de tornillos y este año produce ciento cincuenta, las primeras cien pagan impuestos para mantener el equilibrio fiscal y las otras cincuenta van con cero impuestos.
Fuimos más allá, porque somos serios y venimos desde la gestión. Fuimos a una empresa láctea en Azul, a una empresa de hierro para la construcción en la zona de San Nicolás-Villa Constitución y a una automotriz en la zona de Zárate-Campana. En las tres hicimos una simulación y en las tres aumentan la producción, contratan gente y pueden exportar a todo el Mercosur y competir contra cualquier país del mundo.
Digo más: ¿sabés cuánto del valor de un auto que se exporta corresponde a impuestos? El 11%. Es tres veces la ganancia de la empresa. ¿Cuánto te queda la tonelada de hierro para la construcción con nuestra propuesta de cero impuestos a la producción incremental? Setecientos cuarenta dólares más flete. Y la tonelada de hierro chino cuesta setecientos veintinueve dólares más flete. Y no es lo mismo, si vas a construir un edificio, ponerle hierro argentino, que sabés dónde está, que uno que viene de China. Hay soluciones que se pueden implementar. Tenés que sacarte el velo ideológico de la cabeza.
—Santiago, para que eso funcione también tiene que haber competencia, reglas claras y una economía abierta. Los industriales y comerciantes advierten sobre una avalancha de importaciones. ¿Ustedes creen que hay que abrir la economía o proteger determinados sectores?
—SP: La Argentina no necesita proteger empresas ineficientes. Necesita dejar de hacer ineficientes a las empresas que son competitivas.
—¿Qué querés decir con eso?
—SP: Hay muchísimas empresas argentinas que conocemos y que venimos visitando que puertas adentro son competitivas, son eficientes. Ahora, cuando salen y les cargás el peso del Estado, los impuestos, el costo logístico y la falta de acceso al crédito, no pueden competir con el resto del mundo.
Entonces, lo que necesitamos, como decía Manuel, es darles las condiciones. Hay muchísimas pymes e industrias que podrían estar compitiendo con productos importados, incluso exportando, si les damos las condiciones. Si no, obviamente que van a morir, como está pasando ahora.
Pero la salida claramente es compitiendo con el mundo, sin volver atrás, como hacía el kirchnerismo, que nos encerraba y cazaba en el zoológico.
—Hablamos del equilibrio fiscal y también del RIGI. ¿Ustedes están de acuerdo con que el RIGI hay que mantenerlo sin modificaciones? Porque desde el kirchnerismo plantean que hay que auditarlo.
—MP: El RIGI está perfecto, lo vamos a mantener y además vamos a cumplir todos los contratos del Gobierno. No importa quién sea el presidente: la continuidad del Estado tiene que estar garantizada.
Y además vamos a generar para la industria argentina, que ya está instalada acá y tiene la mayor capacidad para producir, las mismas condiciones que se les generaron a la minería y al petróleo. También vamos a llevar esas condiciones a la construcción.
Así como proponemos cero impuestos para la reactivación industrial, planteamos un RIGI para la construcción, porque hoy sale más caro construir que lo que después se puede vender, sobre todo en el interior, donde la realidad es distinta de algunos sectores de la Capital Federal. Y también proponemos crédito hipotecario atado al salario para que la gente lo pueda tomar y después lo pueda pagar.
—¿Cómo funcionaría ese crédito hipotecario?
—MP: Hoy los créditos hipotecarios te los dan a UVA más tasa. Es decir, inflación más tasa. Eso hace que la gente no pueda acceder. Y encima tiene que ser para la primera vivienda, porque supuestamente se lo quieren dar a la clase trabajadora. La gente no puede acceder y después tampoco lo puede pagar. Si además el Gobierno devalúa o toma una mala decisión económica, vos te levantás al otro día y esa familia perdió la mitad de la casa.
Entonces, vamos a dar crédito hipotecario atado al salario. Entre el RIGI para la construcción y el crédito atado al salario, estamos hablando de ochenta mil puestos de trabajo.
—El problema es cómo se financia. Porque si el crédito está vinculado con la evolución de los salarios, pero la tasa de interés responde a otras variables, puede generarse una diferencia. ¿Cómo la cubrirían?
—MP: Con nosotros el salario no va a estar por debajo de la inflación bajo ningún aspecto. Entonces, no va a haber diferencia ahí. Igualmente, cuando ponés a funcionar el engranaje de la construcción, el de la industria y el del comercio, se empieza a reactivar la economía y empieza a generar muchos más recursos que cualquier costo que tenga.
Y el tercero es la obra pública. Ahí me podés preguntar cómo hacemos para mantener el equilibrio fiscal. La obra pública necesaria, no la que hacía el kirchnerismo, no es una cuestión de fondos, sino de prioridades.
Ya vimos a Milei decir que tenía ciento veinticinco mil millones guardados para el precio del dólar. Gastaron quinientos mil millones en comprar veinticinco aviones de guerra. Usaron cien mil millones para hacerle un giro a la SIDE, que no sabemos cuál es el resultado prioritario para los argentinos. O sea que plata hay, fondos hay. Es una cuestión de decisión.
El mismo Milei dijo que no creía en la obra pública. Nosotros decimos que hay cosas que son necesarias. Las rutas están destruidas. Nosotros somos de San Nicolás. Están destruidos todos los accesos a las ciudades desde Rosario hasta Buenos Aires. La Ruta Nacional 151, que es una de las rutas por donde ingresan la mayoría de los camiones a Vaca Muerta, tiene tramos en los que van más rápido por la banquina que por la ruta.
Eso no tiene que ver con la ideología. Hay obra pública útil que hay que hacer y otra que no. Y estamos totalmente de acuerdo con esa diferenciación.
La estrategia electoral y las críticas a Milei, Kicillof y el PRO

—Ustedes gobernaron San Nicolás, pero la Argentina tiene realidades muy distintas. No es lo mismo gestionar esa ciudad que un municipio del conurbano bonaerense, con problemas de seguridad, saneamiento, asentamientos y enormes dificultades sociales. ¿Son conscientes del salto que implica pasar de gobernar un municipio a aspirar a la Presidencia de la Nación?
—SP: Sí, lo tenemos muy claro. Sabemos muy bien la diferencia que hay entre transformar una ciudad y transformar un país. No lo subestimamos. Pero también decimos que la experiencia de haber gobernado cerca de las personas, de conocer con profundidad ese metro cuadrado y cuáles son las necesidades y prioridades de los argentinos, es algo sumamente importante para los desafíos que tenemos.
Lo vemos hoy con la desconexión que hay entre este presidente y la realidad de todos los argentinos.
—¿Desconexión? ¿En qué lo ven?
—SP: El otro día, cuando escuchamos a Milei decir que es una pelotudez que los argentinos no llegan a fin de mes, pensé que es una desconexión, en el mejor de los casos. Porque si no sería que no te importa nada, no te importa un carajo lo que está pasando.
—¿Pero vos coincidís en que la gente no llega a fin de mes? Porque el Presidente sostiene que, si no llegaran a fin de mes, morirían de hambre y de sed.
—SP: Por supuesto. Pero es una pavada decir eso. No llegar a fin de mes es tener que laburar trece o catorce horas en vez de ocho. No llegar a fin de mes es no conseguir laburo. No llegar a fin de mes es lo que me contó una familia el otro día: antes, el paseo o la salida, era ir al supermercado con las hijas. Ahora no las pueden llevar porque, si agarran un yogur, no lo pueden comprar, no lo pueden pagar. Tenemos muchísimos ejemplos que vemos todos los días.
Por eso es tan importante la experiencia que tenemos como intendentes. Estamos todo el día en la calle, tomamos medidas y al otro día nos cruzamos con nuestros vecinos, los miramos a los ojos y tenemos que poder explicarles esas decisiones y entender el impacto que tienen.
Tenemos la experiencia de armar equipos, de saber trabajar en conjunto y de modernizar la administración pública. Hoy en San Nicolás el cien por ciento de los trámites se puede hacer por WhatsApp. También tenemos la experiencia de haber liberado una ciudad del kirchnerismo. Y la experiencia de ordenar las cuentas.
—¿Cómo fue ese proceso de haber liberado a San Nicolás del kirchnerismo?
—SP: Cuando vos tenés resultados para mostrar, cuando gestionás y realmente les transformás la vida a tus vecinos, se soluciona el problema del kirchnerismo.
Si este gobierno tuviese resultados para mostrar, no estaríamos discutiendo el kirchnerismo. Sería una página del pasado y estaría veinte metros bajo tierra, como pasaría en cualquier país normal.
Como no tienen resultados para mostrar, juegan a levantar al kirchnerismo. Porque la única manera en la que pueden votar a este gobierno es por miedo a que venga el otro, que es peor. El kirchnerismo sigue vivo, pero vos vas hoy a San Nicolás y el kirchnerismo no es una alternativa. No existe.
Toda esta experiencia que nosotros tenemos en la ciudad seguramente nos da mucha más autoridad para asumir este desafío, que haberte paseado tres años por los programas de televisión, como hizo Milei, o haber fundido una provincia, como hizo Kicillof.
—A ese punto quería llegar. Ustedes son dirigentes bonaerenses y uno de los posibles candidatos presidenciales del peronismo es Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires. ¿Qué piensan de él?
—SP: Es fóbico a la gestión.
—¿Quién?
—SP: Kicillof… En ocho años como gobernador empeoró todos los problemas que tenía a su cargo, bajo su responsabilidad. El único espacio en el que un gobernador fóbico a la gestión, que empeoró todo y no solucionó ningún problema después de ocho años gobernando, puede ser candidato a presidente es en el kirchnerismo.
En cualquier lugar del sector privado, si vos administrás un supermercado, una empresa o una pyme y la fundís, te echan, te sacan a patadas. Acá el gobernador viene de fundir una provincia y quiere que lo premien con una responsabilidad mayor.
—Kicillof argumenta que el Gobierno nacional tiene una posición crítica con la provincia de Buenos Aires y que le quita recursos. ¿Qué respondés?
—SP: También gobernó cuatro años con Alberto Fernández, que era del mismo color político, y tampoco solucionó ningún problema. Los empeoraron todos.
La seguridad es el principal dolor de las familias de la provincia de Buenos Aires… les dio celulares a los presos. Hoy tenemos en el Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires el call center de delitos más grande de la Argentina. Hay más de cincuenta mil líneas. Antes, por lo menos, cuando los delincuentes iban presos estaban inhabilitados. Ahora desde adentro te estafan y vuelven loca a la gente afuera.
La provincia de Buenos Aires está peor que nunca con Kicillof. Estuvo con Alberto Fernández y está con Milei, pero el gobernador era el mismo.
—Ustedes aparecen en un escenario de polarización entre La Libertad Avanza y el Peronismo, cuyo candidato podría ser Kicillof, Sergio Massa o algún gobernador. ¿Qué les dicen a quienes sostienen que su candidatura puede ser funcional a uno u otro sector?
—SP: Mirá, no hay nada más funcional al kirchnerismo que el fracaso de este gobierno. Hay que hacer las cosas muy mal para que alguien que generó tanto daño y tanto dolor como el kirchnerismo tenga posibilidad de volver.
Por otro lado, hoy quien es más funcional al kirchnerismo es el mismo gobierno cuando lo levanta, porque es lo único que tiene para mostrar y juega con eso. Y eso ya salió mal en otros momentos de este país.
—MP: Nosotros tampoco creemos en esa polarización. De hecho, en 2023 decían exactamente lo mismo, que estaba polarizado entre el kirchnerismo y Juntos por el Cambio, y terminó ganando Milei.
Nosotros competimos el año pasado en la provincia de Buenos Aires, en todo el norte de la provincia de Buenos Aires, y rompimos esa polarización de la que tanto se hablaba. Y además no nos vamos a resignar a tener que elegir entre dos fracasos, porque son dos modelos fracasados.
Yo tengo tres hijos, tengo 39 años. ¿A qué me voy a resignar? ¿A que la Argentina sea la Argentina del kirchnerismo o la Argentina de Milei? Ni loco.

—Construir una candidatura presidencial implica despliegue territorial, acuerdos y candidatos en todo el país. Por ahora no tienen gobernadores, diputados nacionales o senadores que formen parte de su espacio. ¿Cómo piensan construir una alternativa presidencial desde San Nicolás, con representación en los 24 distritos y en los 135 municipios bonaerenses?
—SP: En primer lugar, nosotros no somos outsiders. Ya gobernamos y competimos en varias elecciones. El año pasado competimos en el norte de la provincia de Buenos Aires con muchos candidatos, nos fue muy bien y rompimos la polarización. Es decir que sabemos lo que estamos haciendo.
Entendemos también que la nueva política implica, primero, dar a conocer qué representamos y cuál es nuestra identidad, y no hacer como se hizo siempre: un amontonamiento de políticos que no terminan representando nada.
Por eso hoy estamos nosotros dos acá, contándote cuál es nuestro proyecto de país y cuáles son las medidas que proponemos. Después va a venir una etapa para darle más volumen político a esto. Dicho esto, hace más de un año que venimos recorriendo, trabajando y sumando equipo.
—MP: Lo que sí te podemos decir con mucha certeza es con quién no vamos a estar: con todos los políticos fracasados que tomaron las decisiones en los últimos años, porque son parte del fracaso de la Argentina.
—¿Quiénes, por ejemplo?
—MP: Todos los que están gobernando, los que estuvieron antes y los que estuvieron antes de ellos. Prácticamente las caras son las mismas. Los que van cambiando son los presidentes.
El otro día veía a Aníbal Fernández, que dijo que fue ministro de cinco presidentes distintos. Toto Caputo, ¿cuántas veces fue ministro? Y así muchos otros. Primero, no vamos a gobernar con los mismos fracasados de siempre, los que tomaron las decisiones.
Segundo, no nos vamos a rodear de secanucas, como hace Milei, que se rodea de funcionarios que le tienen miedo de decirle lo que está pasando. Entonces después nadie puede tomar decisiones. Y eso se ve en las prioridades.
Y tercero, en marzo vamos a empezar a presentar el equipo con el que venimos trabajando. Esta candidatura hace un año que venimos preparándola.
—¿Hace un año que están pensando en lanzar un proyecto presidencial?
—MP: Sí, obviamente. De hecho competimos el año pasado y venimos trabajando. Somos profesionales en ese sentido. Además, vamos a ir sumando mucha gente con talento. Lanzamos la candidatura y ya nos escribieron de todo el país. Tenemos equipo, pero vamos a ir escuchando y abriéndonos porque sabemos del valor que tienen los argentinos y de sus capacidades. No hace falta ir siempre a buscar a los mismos de siempre.
—¿Ninguno de los dos va a volver a competir por la intendencia de San Nicolás?
—SP: No.
—¿Esa decisión ya está tomada? ¿No va a haber otro Passaglia candidato a intendente?
—SP: Sí, está tomada. Va a tener continuidad el proyecto de ciudad, pero no nosotros.
—¿Y van a tener un candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires?
—MP: Sí. Y cuando definamos quién va a ser el candidato a presidente, él va a definir quién será el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires.
—¿Pero puede ser alguno de ustedes dos?
—MP: Lo que defina el presidente.
—El jefe.
—MP: El jefe, claro.
—¿Y cómo van a resolver cuál de los dos será el candidato presidencial? ¿Piedra, papel o tijera?
—SP: Mientras no nos caguemos a piñas…
—MP: Ya te dije: van a quedar las PASO, Milei no las va a usar, el kirchnerismo no las va a usar y las vamos a terminar usando nosotros.
—¿Pero puede ser una posibilidad?
—SP: No, no. Nos vamos a sentar cuando llegue el momento y estén claras las reglas, cuándo y cómo van a ser las elecciones, cómo venimos y cómo nos sentimos los dos. Vamos a tener una charla con todo el equipo.
Si hay algo que no tenemos ninguno de los dos, aunque estamos en política, es ego. Cualquiera de los dos estaría feliz si es el otro. No vamos a tener ningún problema.
—MP: Tenemos bien claros los roles. Ya los ejercimos cuando yo era intendente de San Nicolás: yo tomaba las decisiones. Ahora que Santiago es intendente, él toma las decisiones.
—Ustedes tuvieron una relación política con Mauricio Macri y formaron parte de Juntos por el Cambio. Ese proyecto político terminó mal, perdiendo el poder. ¿Qué creen que se hizo mal durante el gobierno de Macri y qué paralelismos encuentran con la experiencia actual de Milei?
—SP: Lo que se hizo bien fue empezar a integrar a la Argentina al mundo. Eso estuvo bien, es necesario. También se trabajó muy bien para darle más institucionalidad al país. Eso fue acertado. Ahora, en lo más importante, que es la economía, fracasó. Y el mayor síntoma de eso es que haya vuelto el kirchnerismo.
—¿En economía Macri fracasó?
—SP: Sí. Para los argentinos fracasó. Y el síntoma de eso es que haya vuelto el kirchnerismo.
—MP: Y hoy vemos que el PRO ya tiene candidato a presidente y es Milei.
—Pero Macri dijo hace pocas horas que los acuerdos con el Gobierno no avanzaron, que no hay ninguna negociación encaminada.
—MP: Tienen una mesa de negociación, fueron juntos a las elecciones, votaron todas las leyes juntos y la mayoría de los ministros del gabinete son del PRO. ¿Quién es el candidato? ¿No conocen quién es el candidato? Milei. Nosotros lo vemos bastante claro.
—Igualmente, por ahora el PRO no tomó públicamente una decisión formal sobre su candidato presidencial.
—SP: Nosotros lo decimos desde el llano. Desde lo que se ve, desde nuestra experiencia de hablar con votantes y dirigentes del PRO que ven eso.
—Patricia Bullrich también formó parte de Juntos por el Cambio y ahora viene expresando algunas diferencias y críticas al propio Milei. ¿Cómo analizan ese posicionamiento? ¿Les parece valioso lo que está haciendo?
—SP: Hay que decirle las cosas al Presidente como son. No hay que ser secanuca. Eso está bien.
—Es la segunda vez que mencionan a los secanucas.
—SP: Porque es parte de lo que te hace gobernar bien o mal: estar en contacto con la realidad. Si no, ¿cómo tomás las decisiones? ¿Cuáles son tus prioridades? Eso está bien, decir las cosas. Ahora, ella es parte del gobierno de Milei, de todo el gobierno de Milei. No vemos una diferenciación más allá de que se puedan decir la verdad.
—¿No le creen?
—SP: No es que no le crea. Ella es parte del Gobierno. Va a ser difícil que se separe de la suerte del Gobierno a meses de una elección.
—Insisto con la polarización. ¿A quiénes quieren convocar? ¿A la clase media, a los trabajadores, a quienes no consiguen empleo? Hay un electorado antikirchnerista identificado con Milei y otro vinculado al peronismo. ¿Cómo piensan romper esa división?
—SP: En primer lugar, nosotros les hablamos a todos los argentinos que laburan todo el día, que se esfuerzan y no llegan a fin de mes. Les hablamos a las clases medias, que hoy son las perdedoras de este modelo. Les hablamos a todos los que se cansan de tocar puertas, repartir currículums y no consiguen laburo. Les hablamos a esos argentinos, que son la mayoría.
Cuando se habla de la polarización se subestima el esfuerzo que estamos haciendo los argentinos y que somos la mayoría, los que no nos queremos resignar a elegir entre estas dos malas opciones y sabemos que van a fracasar. Nosotros les vamos a hablar a esos argentinos.
Y te aseguro que, desde que empezamos a salir en los medios y a recorrer este camino, es increíble la cantidad de gente que nos está escribiendo y nos dice: “Por fin alguien que se anima a hacer algo distinto. Por fin algo nuevo, gente joven. Necesitamos renovar la política, hacer las cosas distintas. Son siempre los mismos”.
—Hay una especie de electorado vacante que originalmente acompañó a Juntos por el Cambio, que tenía una mirada más republicana, posiciones económicas no proteccionistas y una preocupación por la corrupción. Una parte importante de ese electorado se trasladó hacia Milei. ¿Ustedes buscan recuperar a esos votantes?
—MP: Por espanto al kirchnerismo se fueron con Milei. Y también porque Milei proponía soluciones concretas para que las familias vivieran mejor.
Pero hoy Milei ya no es aquel Milei. Hoy es el Milei que está fracasando y que es parte del problema de que las familias no lleguen a fin de mes con plata en el bolsillo.
—En el caso de que lleguen a competir y ganen las elecciones, ¿cuáles serían las dos o tres primeras medidas que tomarían desde el minuto cero de su gobierno?
—MP: Vamos a llegar. Sí o sí vamos a llegar. Desde el minuto cero, reactivar la industria, la construcción y el comercio, que es el consumo, para mover los engranajes de la economía y generar buenos salarios.
Con las medidas que tenemos se generan seiscientos ochenta mil puestos de trabajo bien pagos, que es lo que necesitan las familias argentinas.
—¿No es un poco mágico afirmar que van a generar 680.000 puestos de trabajo?
—MP: No, para nada. No me preguntaste más sobre las propuestas, pero cada una la llevamos en profundidad, justamente porque eso es lo que nos diferencia del resto de los chantas de la política.
No te lo explico ahora porque, si no, toda la entrevista hubiera sido sobre eso. Pero tenemos tiempo y más adelante me encantaría que podamos ir hablando de cada una para contar cómo vamos a hacer. Lo primero que hay que hacer es reactivar la economía.
—¿Qué otra medida consideran importante para poner en marcha desde el primer día?
—SP: La más importante tiene que ver con un sector sin el cual la Argentina no va a ser un país desarrollado ni vamos a tener trabajos bien pagos, que es lo único que va a garantizar que las familias lleguen a fin de mes.
No nos va a salvar el cuentapropismo ni las aplicaciones, como está pasando ahora. La gente cada vez trabaja más y no le alcanza. Entonces, la única salida real, sin hacer kirchnerismo, es decir, sin imprimir billetes y repartir, es producir más.
—¿Eso no lo harían? ¿No emitirían para financiar el gasto?
—SP: No, para nada. Eso es una locura que termina siempre mal, porque termina con más inflación y pobreza. Está descartado. La única salida real es producir más.
Por eso para mí es central el proyecto que nombró Manuel: cero impuestos a la reactivación industrial y de pymes. Ese va a ser el primer paso para empezar a hacer girar la rueda y que nos saque adelante.
—MP: Se trata de poner en funcionamiento sesenta mil millones de dólares que ya están invertidos en la Argentina y que es estúpido que hoy no estén funcionando con la necesidad que tenemos de generar trabajo y producción.
—En muchos lanzamientos presidenciales aparece la sospecha de que puede tratarse de un globo de ensayo para después negociar un acuerdo o un cargo. ¿Cómo garantizan que ustedes no están haciendo lo mismo?
—MP: Eso es lo típico que hace la política. Por eso el año pasado competimos en todo el norte de la provincia de Buenos Aires con nuestro propio partido y nos decían que lo estábamos haciendo para especular.
Pero competimos. Y ahora, cuando todos estaban especulando, los gobernadores, los intendentes y los empresarios, nosotros nos lanzamos.
—Es decir, no están haciendo este lanzamiento para después negociar un ministerio.
—MP: Vamos a competir sí o sí y no vamos a ser parte ni del gobierno de Milei, que está fracasando, ni del kirchnerismo, que ya fracasó cuatro veces.
—Para cerrar, ¿qué mensaje les darían a los argentinos que todavía no conocen este proyecto presidencial?
—SP: Que confíen en una nueva generación, que tiene resultados para mostrar, como les contábamos.
Tenemos propuestas concretas para explicar cómo lo vamos a hacer, sin romper todo, sin volver atrás y haciendo que todo este esfuerzo que venimos haciendo los argentinos sirva para algo.
Que sirva para que puedan llegar bien a fin de mes y para hacer un cambio que funcione para los argentinos.
POLITICA
En medio de la interna con La Cámpora, Axel Kicillof reunirá al PJ bonaerense para empezar a definir la estrategia electoral

Axel Kicillof convocó a una nueva reunión del Consejo Provincial del Partido Justicialista bonaerense para el próximo miércoles a las 17 en la sede partidaria de La Plata. El encuentro se realizará en un escenario de creciente tensión dentro del peronismo, con diferencias abiertas sobre cómo organizar la competencia electoral y definir las candidaturas para 2027.
Aunque todavía no se estableció un temario formal, se espera que la discusión electoral ocupe un lugar central. Entre los asuntos que dividen posiciones aparecen la continuidad de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), tanto a nivel nacional como provincial, y la posibilidad de modificar la legislación bonaerense que limita las reelecciones de los intendentes.
La convocatoria llega después de una reunión de jefes comunales del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio político que lidera el Gobernador. Allí volvieron a defender las PASO como mecanismo para resolver las candidaturas y ratificaron que buscarán avanzar con los cambios necesarios para habilitar nuevas reelecciones de los intendentes.
La postura del entorno del Gobernador es que las primarias permiten ordenar las diferencias internas a través del voto y evitar que las disputas por los lugares en las listas profundicen la fragmentación del espacio. La discusión también está atravesada por el enfrentamiento político con La Cámpora y las diferencias con el sector que conduce Máximo Kirchner.
POLITICA
El Gobierno designó a un investigador del Conicet como nuevo subsecretario de Ciencia – Nexofin

El Gobierno de Javier Milei designó este sábado a un nuevo subsecretario de Ciencia tras la escandalosa salida de Carlos Lencina de dicho puesto, ya que el exfuncionario denunció malos tratos por parte de su jefa y titular de la cartera, Alejandra Baravalle.
Así, el nuevo subencargado del área será, según La Nación, Ricardo Hernando Crespo, una elección de Baravalle para ocupar el cargo vacante.
El exsubsecretario de Ciencia, Carlos Lencina.
Desde el Gobierno de Javier Milei indicaron que Crespo es investigador del Conicet y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, además de haber egresado como licenciado en Economía en la Universidad Católica Argentina y conseguido un titulo de doctorando en Filosofía por la Universidad Nacional de Cuyo así como de Economía y Negocios en la Universidad de Ansterdam.
Ricardo Crespo cuenta con un marcado perfil academicista, pues según la Casa Rosada “fue vicerrector de investigación y de asuntos académicos de la Universidad Austral y cuenta con una extensa trayectoria en docencia, investigación y gestión universitaria”.
Renunció el subsecretario de Ciencia y Tecnología y cuestionó a su jefa por “destratos”
El decreto que lo nombra formalmente para el cargo ya cuenta con la rúbrica del jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien tiene el área de Ciencia bajo su órbita de poder en la estructura de Gobierno.
Además del presunto maltrato, Lencina adujo que abandonó el cargo ocupado por Crespo debido a “dificultades persistentes” que le impedían desarrollar su tarea.
La entrada El Gobierno designó a un investigador del Conicet como nuevo subsecretario de Ciencia se publicó primero en Nexofin.
Carlos Lencina,Diego Santilli,Gobierno,Ricardo Crespo,Subsecretario de Ciencia
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