POLITICA
El trasfondo del DNU que expulsa a extranjeros y la estrategia del Gobierno para recuperar la agenda rumbo a 2027

El Gobierno considera que tiene que volver a recuperar la agenda disruptiva que tenía tiempo atrás para evitar que se instalen temas de agenda que no los favorecen. Es decir, una posición ofensiva y no defensiva, como viene siendo en las últimas semanas a partir de la conversación pública al respecto del nivel de consumo, el nivel de mora en las familias y la evolución de la imagen de la gestión.
Fue así que en la Casa Rosada estaban expectantes de lo que se iba a anunciar esta madrugada al informar que Javier Milei había firmado un DNU para habilitar la expulsión de extranjeros que agravien al país o a sus ciudadanos. Una medida cuanto menos controvertida por la forma de su aplicación, pero que no hace más que volver a poner en el ruedo la batalla cultural que tanto le interesa al Presidente.
Y es que fue el mismo Milei quien decidió hacer esta medida menos de una semana atrás. En el entorno presidencial cuentan que el puntapié y la idea se la dio el proyecto bonaerense de arancelamiento de la universidad y la salud pública para extranjeros no residentes presentado por el legislador Agustín Romo, integrante de Las Fuerzas del Cielo.
“La idea vino de Javier y la ejecución de la medida la hizo el Kremlin”, afirmaban esta mañana desde el Ejecutivo.
No sorprende esto último porque la comunicación provino desde la Oficina del Presidente de la República Argentina (OPRA), la cual está en manejo del área de Santiago Caputo. Al momento de salir se dispuso el aparato comunicacional en redes con cuentas que suelen responder a esa ala del oficialismo. Hasta el momento no se pronunciaron algunos de los referentes más activos en redes del karinismo, como Santiago Oría o Lilia Lemoine.

En el entorno de Santiago Caputo estaban conformes por la repercusión. “35.000 likes hasta las siete de la mañana”, se encargaban de enfatizar. En ese sector calificaron a la medida de “divertida”, dando a entender que es una acción comunicativa que busca captar la primera plana de la agenda política-mediática y despejar otro tipo de discusiones que, en cierta manera, ponen en entredicho al oficialismo.
Es algo que el oficialismo no estaba pudiendo generar en el último tiempo. Menos en la época del Mundial. El balance que se generó después de la competición futbolística fue que la comunicación fue descoordinada y que si bien el Gobierno quiso difundir hacia afuera que no quería “politizar” a la Selección, los furcios cometidos y la forma de emisión de los mensajes terminaron politizando toda la cuestión. En particular todo lo relativo al potencial feriado por los festejos que Milei se precipitó al anunciar.
La discusión nacionalista también le sigue quedando incómoda al Gobierno. Es algo que se encarga de enfatizar en privado la vicepresidenta Victoria Villarruel, que se considera a sí misma como quien dotaba de ese componente a la campaña libertaria en el 2023.
Todavía es prematura la especulación sobre cuánto tiempo quedará en agenda esta cuestión, pero dará que hablar. El Presidente ejecutó la medida a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia, el cual le da un aura de mayor impronta a esa decisión, porque implica modificar aspectos de una normativa sin llevar esa discusión al plano parlamentario.
Dos especialistas en derecho migratorio consultados por Infobae se despertaron con la noticia esta mañana. “La discrecionalidad es bastante amplia porque no se define qué es ‘mensajes de odio. Desde el punto de vista jurídico es una locura”, afirmaba uno de ellos, agregando que “en Argentina no existen los discursos de odio, se cerró el INADI y la libertad de expresión está amparada en la Constitucicón. Distinto es ultrajar símbolos patrios que es un delito”.
Antes que todo, la modificación vía DNU deberá pasar por un test de constitucionalidad y desde el sector creen que es una medida “para la tribuna”.
En los considerandos del DNU, el Gobierno justificó que aumentaron “considerablemente los mensajes de odio y actos de hostilidad y menosprecio dirigidos específicamente contra el pueblo argentino, su cultura y su identidad nacional”.
También marcó que “ello constituye un riesgo para todos los argentinos” y que “el quiere de ese respeto básico desnaturaliza el sentido de las políticas migratorias de la República Argentina”. Dos fuentes del Ministerio de Seguridad Nacional afirmaron a Infobae que no hay casos apuntados y que sean pasibles de expulsión. Al menos no por el momento.
El Presidente viene de mantener un discurso con fuerte impronta en San Pablo, Brasil, contra el mandatario Lula da Silva. No resultó llamativo que unos minutos antes de dar ese discurso que llevó a una escalada diplomática, el Presidente citara una cuenta de X que afirmaba que Brasil había sido el país con más publicaciones sobre la Argentina en el último tiempo. “Después hablame de interferencia”, citó Milei.
En declaraciones posteriores confirmó que su especulación es que el Palacio do Planalto financió discursos de la denominada “campaña antiargentina”. Al ser consultado sobre ese tema en su última conferencia de prensa, el vocero presidencial Adrián Ravier, no pudo dar detalles de cuáles eran los sustentos de esas afirmaciones.

Lo cierto es que Milei tiene intenciones de aprovechar estas semanas para insertar temas que abonen a su concepción de la batalla cultural y, además, proponer medidas desde el plano de lo económico.
No es menor que haya elegido comunicar su proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central a través de una Cadena Nacional. Esta será emitida este jueves a las 20 horas, una hora y media antes de que Boca Juniors juegue el partido de vuelta de la Copa Sudamericana. El mensaje será grabado en Casa Rosada junto al equipo económico y no durará más de media hora, pero tratará de comunicar el rumbo de las políticas macro que intenta imponer su gestión.
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POLITICA
Ruta del Dinero K: le concedieron la prisión domiciliaria a Fabián Rossi por cuestiones de salud

El Tribunal Oral Federal N° 4 le otorgó la prisión domiciliaria a Fabián Rossi, el exapoderado de la financiera SGI, conocida como “La Rosadita”, condenado en la causa conocida como Ruta del Dinero K.
El empresario, de 62 años, había pasado un año y cuatro meses en el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz y cumplirá el resto de la pena en una casa de Rincón de Milberg, en Tigre, con tobillera electrónica. Su egreso del penal ocurrió hace algunos días y no había trascendido hasta ahora.
Rossi fue sentenciado a cuatro años y seis meses de prisión por lavado de activos agravado. La condena quedó firme a mediados de 2025, tras un fallo de la Corte Suprema de Justicia.
En el mismo expediente también fueron condenados, entre otros, Martín Báez, Jorge Chueco, Rodolfo Pérez Gadín y Leonardo Fariña.
Tras su ingreso a prisión, la defensa presentó varios planteos por razones de salud. El más reciente pidió que la pena continúe bajo arresto domiciliario, con fundamento en patologías preexistentes y en un supuesto agravamiento durante el encierro.
En el recurso ante Casación, la defensa enumeró las afecciones de salud de Rossi: diabetes tipo II, hipertensión, antecedentes de cáncer de piel, esofagitis erosiva, úlceras gástricas, diverticulosis, hernia hiatal y problemas traumatológicos.
También una lesión en el tendón de Aquiles, dificultades oftalmológicas y trastornos de ansiedad y depresión.
Por otra parte, señaló la pérdida de más de 20 kilos, problemas para sostener la dieta indicada y obstáculos para la rehabilitación física dentro del penal.
Los jueces Javier Carbajo, Mariano Borinsky y Gustavo Hornos entendieron que “faltó, entonces, un análisis conglobado de la situación manifestada insistentemente por la defensa de Rossi, habiéndose puesto de resalto elementos vinculados al aludido desmejoramiento de su cuadro de salud que no han sido correctamente valorados y armónicamente analizados en la resolución recurrida”.
POLITICA
Bullrich le partió la pantalla a Milei

El esfuerzo para no reaccionar cada día se vuelve un poco más demandante. Patricia Bullrich desafía en toda oportunidad que se le presenta la orden que bajó el propio Javier Milei a los suyos ante cada aparición de la senadora en la que marca diferencias con el Gobierno y refuerza su posicionamiento individual.
Ella volvió a hacerlo este jueves ante un público calificado, que al Presidente le importa mucho y al que el día anterior le había dedicado una extensa sesión de promoción de su gestión con éxito relativo, según los comentarios recogidos entre los presentes.
Lo notable fue que al mismo tiempo que la senadora ejercía su protagonismo ante empresarios y ejecutivos de empresas nacionales, Milei transitaba el día más importante de su visita oficial a París, donde se celebra la Semana Argentina.
Bullrich le partió, literalmente, la pantalla de los canales de noticias, le disputó la audiencia y compitió por la atención de los que siguen las vicisitudes de la política nacional y toman decisiones que influyen sobre la realidad. Justo cuando otra vez el riesgo país experimentaba una nueva suba, para llevarlo al nivel más alto de este año.
“A Patricia no hay que contestarle. No le subamos el precio. Ella busca una excusa para irse si se le presenta la ocasión o para que la echemos. No se la demos”. Palabras más, palabras menos esa fue la decisión que adoptó Milei y recuerda a los propios su hermana Karina, según fuentes del más estrecho circulo del poder mileísta. La distancia entre París y Mar del Plata facilitó el acatamiento, pero no resultó sencillo. El malestar crece.
La suma de enunciados diferenciadores con el Presidente expresados este jueves por la jefa del bloque de senadores del oficialismo en el Coloquio de IDEA fue un salto de escala. Sobre todo porque compuso una especie de síntesis de un plan de gobierno y hasta se entrometió en la habitación que el Presidente tiene blindada, donde solo tienen permitido entrar él y su equipo económico.
Bullrich volvió a manifestarse disonante con la praxis y la estrategia política del mileísmo al plantear una convocatoria que excede las fronteras más duras del país libertario e incluye una búsqueda de consensos amplios para darle sustentabilidad a la transformación.
Pero también expuso diferencias importantes con algunos dogmas mileístas en materia económica, al plantear un cuestionamiento a la apertura indiscriminada y considerar necesario cierta intervención y protección del Estado para permitir la reconversión de las pequeñas y medianas empresas en pos de dotarlas de competitividad internacional así como para que sean proveedores de los sectores más exitosos del modelo actual.
Por las dudas, se ocupó de reivindicar con firmeza su adhesión al rumbo general del programa libertario, con una buena dosis de picardía, en beneficio propio. “Lo importante es que siga la idea. Yo no sé dónde voy a estar en el próximo escenario electoral”, respondió cuando se le preguntó si estaba pensando en una candidatura.
No dijo (una vez más) que el candidato natural para la elección presidencial del año próximo es Milei, sino que repitió que lo importante es la continuidad del modelo, después de que el Presidente, en ese mismo escenario y en París, desde donde se conectó este miércoles para hablarles a los empresarios argentinos, no dejara dudas de que busca su reelección y que la considera condición sine qua non para el éxito económico.
La voz de los desencantados
“Bullrich se muestra sensible con el clima social. Empieza a haber una demanda de cierta intervención del Estado y de menor aperturismo o desregulación ilimitada. Son menos los fanáticos que están dispuestos a ponerse la remera libertaria”, afirma la consultora de opinión pública, Shila Vilker, en base a encuestas y resultados de los grupos focales.
Los trabajos cualitativos que realizó hace justo una semana Trespuntozero expusieron que, más allá del núcleo duro de votantes de Milei, impermeables a las críticas, hay un colectivo importante de desencantados del modelo, no solo molestos con las formas. A ellos pareció hablarles Bullrich este jueves cuando planteó la necesidad de “acelerar para que los beneficios lleguen a la gente”.
Como señalan todos los especialistas, Milei y Bullrich comparten adherentes y votantes, tienen similares porcentajes de adhesión y rechazo. Sin embargo, según destaca Vilker, “sus apoyos no son idénticos. Y así como Milei no les habla a los mismos que les habla Bullrich, ella también busca hablarles a otros a los que Milei no llega o se le fueron. Si siguen juntos, se potencian, pero Patricia construye por contraste”. Es decir, su capital individual crece con la diferenciación y pone en tensión la empresa.
Aunque se ocupan de disimularlo todo lo que pueden, el malestar en la Casa Rosada con la jefa del bloque de senadores oficialistas es más difícil de ocultar. También crece el temor por el daño que pueda causar.
No les resulta fácil de digerir y tampoco de aceptar la mirada de algunos que con más criterio político señalan que Bullrich oficia de válvula de escape y baja la tensión entre algunos votantes y tomadores de decisiones.
“Patricia es un amortiguador. Si no estuviera ella podrían irse más votantes que la están pasando mal, pero todavía aguantan. Además, puede operar como un estabilizador del mercado, porque si asoma como otra opción dentro de la misma línea política-económica, puede atenuar el temor a que el péndulo se vaya para el otro lado. Siempre que no rompa y divida el voto. Pero eso no lo va a hacer”, cree o quiere creer un funcionario con más rodaje político que la mayoría de sus pares.
Lo cierto, es que hoy no parece haber mucho margen para un cisma. Las encuestas muestran que las adhesiones a Milei y a Bullrich copian la misma frecuencia. Cuando el Presidente baja, también baja la senadora díscola, aunque a veces se despegue un poco, como pasó con el AdorniGate, que afectó más al líder libertario.
“A mi no me dicen nada”, le responde Bullrich a los que le preguntan cómo caen sus gestos de autonomía en la cima del poder oficialista. La senadora parece disfrutar como si estuviera haciendo una travesura.
“Yo voy a seguir por este camino. Cada vez recibo más apoyos por lo que digo y hago, como pasó acá en IDEA”, le confió la senadora a un interlocutor en Mar del Plata.
La mayoría de los asistentes al Coloquio parecía darle la razón. Así como manifestaban su incomodidad y cierto hartazgo por los arrestos de intolerancia y los ataques de Milei a sus contradictores, muchos empresarios y ejecutivos presentes celebraron y aplaudieron cuando Bullrich planteó la necesidad de alcanzar acuerdos sobre los grandes temas del país.
El día anterior, en su participación remota desde París, el Presidente había vuelto a descerrajar su batería de descalificaciones contra los opositores políticos y periodistas, como lo había hecho la semana pasada en Nueva York y estos días en Francia. En cambio, la senadora reforzó el llamado a lograr ciertos consensos y no aludió a ningún adversario político con nombre y apellido.
Como Milei hace con ella, Bulrich no quiere subirles el precio a los rivales. Para el Gobierno podría no ser mal negocio, aunque a Javier y Karina Milei no les guste.
La tejeduría de Santilli
Mientras tanto, en Paris, Diego Santilli no para de tejer para lograr algo que a Bullrich no parece gustarle demasiado. El jefe de Gabinete trata de cerrar un acuerdo con la docena de gobernadores a los que llevaron a disfrutar del glamour de la capital francesa para mostrarles a los anfitriones diversidad de apoyos a su gestión y más prosaicamente para que los legisladores que les responden voten la reforma política-electoral. Mejor dicho, para que apoyen la eliminación o, al menos, la suspensión de las PASO.
A pesar de que empiezan a surgir opiniones que ponen en duda que eliminación de las primarias pueda resultar tan benéfica para el Gobierno como creen en la Casa Rosada, el mandato de sacarlas del calendario 2027 no admite fisuras.
Los gobernadores miran los números de la economía y de las encuestas y prefieren remolonear, casi como Bullrich, que prefiere que la opción de una elección primaria se mantenga abierta. Ella nunca dejó de soñar que su último baile sea en el escenario mayor.
Por ahora, solo un par de mandatarios provinciales de provincias pequeñas, con escasa representación parlamentaria, comprometieron su apoyo. “Vamos bien”, contestó el jefe de Gabinete sobre la evolución de sus gestiones a alguien que lo consultó anoche en París, pero eludió decir cuántos apoyos ya tenía cerrados. ¿Prudencia o escasez de certezas?
Si bien al menos tres encuestas cerradas o en procesos de cerrarse en estos días muestran que la imagen del Presidente ha dejado de caer o muestra una leve recuperación, todavía el piso está cerca de los mínimos alcanzados desde que accedió a la Presidencia.
Eso vuelve reticentes a los dialoguistas a los que Santilli les pide que le firmen un cheque en blanco, cuando la confianza mutua atraviesa momentos complicados. Más aún después de que el reputado Índice de Confianza en el Gobierno, de la Universidad Torcuato Di Tella, difundido el lunes pasado, mostrara una caída después de un repunte en agosto.
Como los inversores, que se atan a la máxima de esperar y ver qué pasa, los que ponen en juego su capital político también prefieren que se aclare el panorama. Los números de la economía siguen mostrando fragilidades y todavía pueden pasar muchas cosas.
“Al Gobierno le empezó a sobrar tiempo y a mucha gente ya no le queda mucho más para darle”, dice Pablo Knopoff. El consultor había advertido en el primer año y medio de la gestión mileísta que la mayoría de los argentinos le estaba dando al experimento libertario más tiempo del que tenía para sí mismos, ya que el paso de los días los apremiaban sin recibir respuestas a sus necesidades. La situación parece haber cambiado.
Son muchos los expertos en opinión pública y los economistas que dicen que, a pesar de la falta de solución a muchas demandas de los argentinos, para el Gobierno tal vez lo mejor sería que las elecciones fueran ahora. Con la oposición fragmentada y sin hacer pie.
La postergación de los días de gloria para 2028, que acaba de postular Milei, es una apuesta a la renovación de la paciencia social. Por las dudas, Patricia Bullrich opta por partirle la pantalla de los canales de noticias, disputarla la audiencia y competir por la atención de los ciudadanos comunes y de los grandes tomadores de decisiones.
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POLITICA
IDEA: cinco dirigentes de distintos partidos hablaron de la necesidad de generaron consensos a largo plazo

En la segunda jornada del 62° Coloquio de IDEA la política tuvo una mayor presencia, tanto en figuras vinculadas a la Justicia como en Patricia Bullrich y un grupo de jóvenes intendentes y legisladores de diferentes fuerzas políticas.
Este último grupo tuvo su panel esta tarde. Cinco referentes de cinco partidos políticos estuvieron presentes y mostraron más coincidencias que diferencias.
El panel lo conformaron el presidente de la UCR e intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella; su par de Ezeiza, Gastón Granados, del PJ; Esteban Allasino, jefe comunal de Luján de Cuyo y del partido Unión Mendocina; el diputado porteño Nicolás Pakgojz, de La Libertad Avanza, y el exdiputado nacional por la Coalición Cívica Juan Manuel López.
El panel buscó las coincidencias y en casi todos los casos se hizo referencia a la necesidad de generar consensos.
En esa línea, Chiarella propuso “terminar con la grieta” y convocó a establecer “tres acuerdos para los próximos años: terminar con las etapas fundacionales, educación e infraestructura vinculadas al sector productivo y el que es la base de todo, terminar con la corrupción”.
“Para 20 años de crecimiento, primero hay que terminar con 20 años de grieta. La Argentina eligió ese modelo como forma de hacer política. Un modelo que prioriza la pelea por sobre el consenso, que lucha por ver quién tiene razón. Y en el medio de esa pelea de la política está la gente y sus problemas sin resolverse”, expresó.
Luego del radical llegó el turno del peronista Granados, quien, en la misma línea, dijo que no es posible que “cada cuatro años cambie un presidente y el destino de Argentina”, y pidió “seguridad jurídica” para que lleguen las inversiones a los distritos.

El mendocino Allasino también se movió en esa dirección y, tras hacer referencias al crecimiento de su localidad, dijo que “ningún país progresa en ciclos cortos”. Fue también quien incorporó el léxico libertario al señalar que en su municipio “pasó la motosierra”.
La voz libertaria y el escepticismo del más experimentado
En medio del debate sobre las posibilidades del consenso, el representante libertario quiso zanjar la discusión al afirmar que “el consenso está, es el Pacto de Mayo”, un acuerdo que el Gobierno presentó e invitó a los gobernadores a firmar, no a debatir. “No siempre todos van a estar de acuerdo, pero el desafío es no demoler lo que hizo el anterior gobierno”.
El más experimentado del panel era López, quien desde diciembre ya no es legislador nacional pero ocupó una banca en la Cámara de Diputados durante los últimos 18 años, a lo largo de los gobiernos del kirchnerismo, el macrismo, Alberto Fernández y los primeros dos años libertarios.
López se mostró en algún punto escéptico pero reconfortado de que lo convocaran para debatir sobre la conformación de acuerdos políticos. Señaló que esos acuerdos no son solo responsabilidad de la política sino que los empresarios tienen que participar más en ese debate.
El intendente de Venado Tuerto y presidente de la UCR Nacional cerró su participación con una definición contundente: “Somos parte de una generación política que está decidida a construir esa alternativa. Nosotros no vamos a elegir de qué lado de la grieta estar, ya elegimos de qué lado de la historia queremos estar”.
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