El banderazo argentino en Times Square, a pocas horas del Estadio de la final
EFE/ Angel Colmenares
La consultora económica Qualy estimó que a último momento entre 4.000 y 5.000 argentinos podrían haber viajado exclusivamente para asistir a la final del Mundial 2026 entre las selecciones de la Argentina y España, en que la Scaloneta intentará conseguir la cuarta estrella para la Argentina y ganar dos mundiales consecutivos, algo que no sucede desde los triunfos de Brasil en los Mundiales de 1958 (Suecia) y 1962 (Chile).
La estimación surge de combinar la capacidad máxima del estadio, la evidencia disponible sobre disponibilidad y precios de entradas y supuestos explícitos sobre la participación argentina en el estadio y la proporción de asistentes que ya se encontraban en Estados Unidos y de suponer que hay plazas aéreas disponibles – directas y vía otros destinos – para transportar a esos viajeros. De ese modo, estimó una demanda adicional de USD 58 millones para asistir a la final.
Advertisement
En primer lugar, el análisis lista una “restricción de oferta” en la capacidad del MetLife Stadium en East Rutherford, New York/New Jersey, de 82.500 espectadores. En segundo lugar considera la disponibilidad de entradas, que se encuentran prácticamente agotadas.
La única oferta disponible proviene mayormente del mercado oficial de reventa de FIFA y del mercado secundario. A partir de esos datos se calcula un “precio de equilibrio” en base al sistema de “Dynamic Pricing Tickets” que instrumentó la FIFA para este mundial, un mecanismo mediante el cual el organizador del evento —la propia FIFA— vende entradas oficiales cuyo precio varía en función de la demanda, de manera similar a cómo funcionan las tarifas aéreas o los precios de los hoteles: desde aproximadamente US$8.000, y valores en el “mercado secundario” que oscilan entre 7.000 y más de 10.000 dólares para las ubicaciones más económicas.
Jul 15, 2026; New York, NY, USA; A Kalshi sports betting advertisement featuring Argentina players Nicolas Otamendi (19), Lionel Messi (10) and Rodrigo De Paul (17) at Times Square. Mandatory Credit: Kirby Lee-Imagn Images
De ese modo se configuran de un lado una oferta “completamente inelástica” y una demanda superior a la capacidad disponible. De rsultas, los precios surgen de un mecanismo de racionamiento. Como además no existe información pública sobre la nacionalidad de los compradores, Qualey construyó un modelo por escenarios. Uno bajo en que la participación de argentinos dentro del estadio es del 8%, uno “central”, en que se amplía al 12% y otro “alto” en que llega al 16 por ciento.
“Estos porcentajes reflejan que una parte importante de las localidades está vendida o asignada a la FIFA, a los sponsors, a las federaciones, a compradores corporativos, a clientes (neutrales o no) que ya tenían comprada su plaza. Además, no todos los argentinos que asistan serán viajeros incrementales, un porcentaje de los mismos ya estaba siguiendo el torneo en Estados Unidos y tenía entrada para la final, o la acaba de adquirir. Para el cálculo supusimos que de los argentinos que compraron entradas para la final el 55% ya estaba en EE.UU. Por lo tanto, el 45% viaja específicamente para la final”, dice un pasaje del informe.
Advertisement
Así se llegó a la estimación final, teniendo siempre en cuenta la capacidad del estado. En el escenario bajo habrá 6.600 argentinos presentes en el Estado, delos cuales 3.000 (esto es, poco menos de la mitad, serán “incrementales”, esto es, los que se suman a último momento, los que determinan la demanda adicional de divisas. En el escenario central los argentinos serán unos 9.900, con 4.500 de ellos habiéndose sumado a último momento, y un escenario alto, con 13.200 argentinos alentando en el MetLife, de los cuales 5.900 se sumaron sobre la hora.
El índice de riesgo país llegó a superar los 900 puntos básicos en la semana y tocó un máximo desde las elecciones legislativas de 2025 (Foto: Reuters)
07 Nov, 2026 12:26 a. m. EST
Factores internos que explican el desacople del índice de riesgo país: actividad económica débil, inflación que demora en bajar a menos de uno por ciento al mes y dudas sobre la disponibilidad de dólares para afrontar los vencimientos de deuda
Tras el impulso que siguió a las elecciones, cuando crecieron el consumo, la inversión y el ingreso de capitales, la economía sufrió una reversión marcada por la salida de financiamiento externo (Abram)
Con un escenario tan complicado, el inversor prefiere asumir menos riesgos (Polo)
El escenario actual impone mayor selectividad: los inversores reducen su exposición a los emergentes, por lo que el índice de riesgo país sube (De Luca)
La principal duda pasa por el origen de los dólares necesarios para cumplir los vencimientos de deuda y atender la demanda privada entre 2027 y 2028 (Bisang)
Algunos criterios suman flujos de fondos que se cobran en años distintos como si cada peso valiera lo mismo; otros dejan afuera lo que ocurre después de recuperar la inversión; otros tienden a seleccionar los proyectos donde los flujos de fondos están más concentrados (Foto: AP)
07 Nov, 2026 12:28 a. m. EST
Aquellas maduras, que buscan asesoramiento profesional cada vez que deben afrontar un aspecto de su gestión que no dominan, incluida la evaluación de proyectos de inversión.
Aquellas que todavía están en proceso de maduración y deciden avanzar intuitivamente, aun cuando un solo proyecto que destruya valor —y que un buen asesoramiento podría haber evitado— puede justificar por sí mismo el costo de ese asesoramiento.
Un peso hoy vale más que $1 mañana, porque el dinero disponible hoy puede invertirse y generar intereses hasta mañana. Sin embargo, hay métodos que no reconocen esa diferencia
En el método de la rentabilidad por peso invertido, la “supuesta rentabilidad” resultante no está asociada a un período común —un año, por ejemplo—, sino a la duración total de cada operación (Foto: Reuters)
Suma flujos que se producen en distintos momentos como si el dinero tuviera el mismo valor en todos ellos.
No considera la duración de los proyectos que se comparan.
Los proyectos B1 y B2 del cuadro final muestran la contradicción del método de la rentabilidad media por peso invertido, porque sería como preguntarle a un niño si prefiere dos o tres caramelos y esperar que elija dos
En países muy inestables desde el punto de vista económico, político y social, saber cuándo se recupera la inversión aporta un dato concreto
La TIR es el único método que permite determinar la tasa de rentabilidad del proyecto (Foto: Reuters)
Es una medida objetiva que pertenece al proyecto y no a su evaluador: cualquier evaluador que utilice los mismos flujos de fondos para evaluar el proyecto llegará a la misma TIR.
Al ser una medida relativa (un porcentaje) asociada a un período de tiempo, permite comparar proyectos de distinta duración.
Los flujos de fondos intermedios se reinvierten a la TIR, por lo que no es necesario analizar alternativas de inversión parciales para ellos. Si bien este supuesto no es real —lo que constituye una desventaja—, su objetivo principal es determinar la TIR del proyecto bajo análisis sin mezclarla con esas inversiones intermedias. Si se las mezclara, se estaría hablando de la TIR conjunta de todo lo que se piensa hacer, lo cual en la práctica se llama TIR modificada.
Al ser una medida relativa (un porcentaje), no sirve para comparar proyectos de distinta escala (por ejemplo, un proyecto minero frente a la ampliación de una pequeña fábrica de calzado), aunque no es un problema en el que se pueda incurrir en la práctica ya que nadie compararía proyectos de distinta envergadura.
Como la función a partir de la cual se determina la TIR es un polinomio de grado n, puede haber más de un resultado que verifique la igualdad. En ese caso, el criterio debe descartarse y reemplazarse por el VAN.
analizar la función a partir de su primera y segunda derivadas y dónde se anulan —para ver si es creciente o decreciente, determinar sus puntos de inflexión y luego establecer si es cóncava o convexa— o
aplicar la regla de los signos de Descartes, que dice que “habrá una raíz positiva por cada cambio en el flujo de fondos acumulado, comenzando desde la inversión inicial”.
¿Cuánta riqueza agrega el proyecto a la empresa si se exige una rentabilidad mínima? (Foto: NA)
La inexistencia de múltiples resultados, ya que el VAN es único.
Al ser una medida absoluta (en pesos) y no relativa (un porcentaje), permite comparar proyectos de distinta envergadura.
Los flujos de fondos intermedios se reinvierten a la tasa de corte (tc), en lugar de a la TIR; aquí aplica todo lo mencionado anteriormente al respecto.
No informa la rentabilidad del proyecto.
Al ser una medida absoluta, no permite comparar proyectos de distinta duración. Esto se soluciona calculando la anualidad constante (una renta constante periódica cuyo valor presente es el VAN); en ese caso, se prefiere el proyecto con mayor anualidad constante.
El VAN no evalúa al proyecto, sino la calidad del evaluador que lo analiza, lo cual no es lo que se busca. Como las tasas a las cuales se financian dos empresas son distintas, esto conduce a dos VAN diferentes para un mismo proyecto que tiene los mismos flujos de fondos.
El costo del dinero no es un detalle técnico: es lo que permite comparar flujos que ocurren en momentos distintos