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Julieta Prandi explotó de furia después del comunicado de Emanuel Ortega por sus infidelidades: “Violento, innecesario, no merece la pena contestarle”

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El escándalo por la separación de Julieta Prandi y Emanuel Ortega sumó un nuevo capítulo. Tras días de mucha incertidumbre, con la figura de Josefina Lynch señalada como tercera en discordia, la modelo regresó a la Argentina y disparó con todo. Blanqueó lo que pasó detrás de la ruptura, y aunque no entró en tantos detalles, advirtió que el músico rompió los códigos de la pareja.

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Pero en este tiempo pasó de todo. Después del comunicado que compartió Prandi hace poco más de diez días, donde anunció la separación, todos hablaron. La familia Ortega se metió en medio de la pelea y, más allá de defender al cantante, apuntó fuerte contra la conductora. Incluso aparecieron personas cercanas a una u otra parte del matrimonio, con una polémica aparición de Juan Alberto Mateyko que generó mucho revuelo.

Este viernes, Emanuel decidió compartir un comunicado defendiéndose de todas las acusaciones de infidelidad, horas después del regreso de Prandi a la Argentina -pasó unos días en Brasil, el destino al que la pareja se iba a ir de luna de miel antes de su ruptura-. Sin embargo, ahora que se volvió a instalar en el país, la rubia volvió a responder fuerte a las críticas que recibió en estos días.

Porque Julieta también fue muy atacada en estos días. Se la tildó de tóxica, que los celos que tenía por las mujeres que se acercaban a Emanuel eran insoportables y hasta se habló de que le llegó a revisar el teléfono a su marido. La modelo en tanto fue tajante: él destrozó su confianza. “Teníamos como acuerdo, que entre otras cosas tiene que ver con la honestidad, con no ocultar ni mentir nunca. Después de todo lo que vi, quería total sinceridad”, lanzó, aunque sin precisar demasiado.

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JULIETA PRANDI DESTROZÓ A JUAN ALBERTO MATEYKO POR DEFENDER A EMANUEL ORTEGA EN SUS INFIDELIDADES

Pero la historia siguió explotando mucho más por estas horas. Y es que uno de los focos a los que apuntó Julieta fue a las durísimas críticas que hizo Mateyko, con un posteo donde habló de una “dictadura” y defendiendo a Ortega. Al ser cercano a la familia del músico desde hace tantos años, el conductor iba a situarse de dicha vereda, aunque nadie imaginó que con un posteo así.

Si bien Prandi ya había hablado de la publicación de Mateyko en la nota a LAM, ahora subió la apuesta y en una charla con Santiago Riva Roy para DDM lo atendió fuerte. Según contó el periodista, la rubia no piensa entrar en una pelea directa con el locutor, aunque sí cuestionó con firmeza sus argumentos.

“Dice Julieta que ni siquiera merece la pena contestarle, que tiene un discurso muy violento en afán de apoyar a Emanuel y que le parece innecesario”, reveló sobre el mensaje que recibió de Prandi. Sin embargo, hubo otra frase que llamó especialmente la atención: “Contale a Mateyko lo que vos sabés, a ver si lo sigue defendiendo”, disparó.

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La frase de Julieta, si bien no tenía intenciones de generar mayor polémica, cayó de lleno contra Ortega y sus manejos. Incluso sugirió que Mateyko no estaría al tanto de todo lo que realmente sucedió. Y hasta cuestionó la forma en la que se metió dentro de la pareja y los tratos que tenía el matrimonio antes de esta separación.

Más allá de su enojo con Mateyko, el mensaje que hizo llegar Prandi también dejó entrever el desgaste que atraviesa en medio de la mediatización de su separación. En ese contexto, la modelo cerró sus palabras con una frase breve, pero cargada de angustia: “Te lo juro, no puedo más”.

 

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Julieta Prandi, Emanuel Ortega, Mateyko

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Juan José Campanella habla de la serie sobre la tragedia que atravesó Matías Bagnato: “A veces el mal no tiene redención”

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La Masacre de Flores, Matías Bagnato tenía 16 años cuando sobrevivió al incendio intencional que mató a sus padres, sus dos hermanos y un amigo de la familia

A las cuatro de la madrugada del 17 de febrero de 1994, Matías Bagnato sobrevivió al incendio intencional que terminó con la vida de sus padres, sus dos hermanos y un amigo en la casa familiar del barrio porteño de Flores. Tenía dieciséis años. Logró salir de las llamas, pero quedó frente a una escena que definiría su existencia: José Bagnato y Alicia Plaza, sus padres; Fernando y Alejandro, sus hermanos; y Nicolás amigo de la familia, murieron en el ataque. La investigación determinó que el responsable fue Fructuoso Álvarez González, quien recibió una condena a prisión perpetua.

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La tragedia dejó a Matías sin su núcleo familiar y lo obligó a atravesar la adolescencia bajo el peso de un crimen que volvió a alcanzarlo años después, cuando Álvarez González recuperó la libertad y retomó las amenazas. Su abuela se convirtió en un sostén decisivo de esa etapa y murió durante la pandemia. Entre el duelo, el temor por sus seres queridos y la búsqueda de justicia, Bagnato construyó una vida pública como sobreviviente y referente de los derechos de las víctimas.

El documental incluye el testimonio de personas del entorno íntimo de Bagnato, algunas de las cuales hablan públicamente por primera vez

Más de tres décadas después, La Masacre de Flores, la serie documental de tres episodios que HBO Max estrenó este 22 de octubre, vuelve sobre el caso desde esa herida que nunca se cerró del todo. Dirigida por Augusto Tejada y con Juan José Campanella como productor ejecutivo, la producción recupera el crimen, el recorrido judicial y la vida posterior de su único sobreviviente. La serie reúne el testimonio de Bagnato, material de archivo y las voces de familiares, periodistas, abogados e integrantes del tribunal.

Una fotografía impresa de un hombre joven recostado sobre el hombro de una mujer mayor dentro de un vehículo
La serie pone el foco en la reconstrucción personal de Bagnato tras el crimen y en su posterior activismo por los derechos de las víctimas

Para Campanella, el centro del relato no queda reducido a aquella madrugada. El productor conoce a Bagnato desde hace casi 20 años, cuando ambos coincidieron en el trabajo por la Ley de Víctimas junto a familiares de la tragedia de Once. En diálogo con Teleshow, explicó por qué la docuserie pone el foco en las sucesivas reconstrucciones personales de Matías, qué elementos desconocidos del caso revela y de qué manera se abordó a quien provocó el ataque.

Matías Bagnato sobrevivió al incendio intencional de 1994 en el que murieron sus padres, sus dos hermanos y un amigo de la familia
Matías Bagnato sobrevivió al incendio intencional de 1994 en el que murieron sus padres, sus dos hermanos y un amigo de la familia

—¿Qué vínculo tenías con Matías antes de este proyecto y qué te generó conocer su historia en profundidad?

—Conozco a Matías hace casi 20 años. Nos conocimos cuando yo estaba muy metido con la gente de la tragedia de Once y empezaron a reunirse para lograr la Ley de Víctimas; también estaba Carolina Píparo. Ahí lo conocí, ya como activista. Seguí el caso y, cada vez que Fructuoso estaba por salir, salíamos todos en Twitter y en otros espacios. Es una historia que tenemos bastante hablada. Pero hay muchos detalles que uno no conocía y, además, verlo todo junto y ordenado tiene otra dimensión emocional.

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—¿Cómo conviven esa emoción y la mirada profesional al hacer un documental?

—Es raro cuando uno trabaja en algo así porque el profesional toma posesión del cuerpo y de las emociones. Hay que tomar decisiones artesanales o artísticas. Para mí fue tener esa reacción personal y, al mismo tiempo, trabajar sobre la forma de contarla.

—¿Qué distingue a este documental de otras historias sobre crímenes reales?

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—No es una historia de true crime. Lo que ocurrió en el incendio aparece en el primer capítulo, porque para mí es el primer acto de la historia. Matías tuvo desde entonces dos reencarnaciones y ahora, con el caso terminado, necesita una tercera. Es una persona que tuvo que nacer de nuevo todo el tiempo. La historia de resiliencia y supervivencia era lo importante; por eso ocupa los dos capítulos finales.

Matías y Juan José, la serie reúne testimonios, material de archivo y voces de familiares, periodistas, abogados e integrantes del tribunal
Matías y Juan José, la serie reúne testimonios, material de archivo y voces de familiares, periodistas, abogados e integrantes del tribunal

—¿A qué te referís con esas reencarnaciones?

—Él termina el incendio como un chico de dieciséis años, en calzoncillos, mirando arder la casa con toda su familia adentro. Tiene que reinventarse para tener una vida con los problemas de una persona normal. Después lo logra y, años más tarde, reaparece este hombre con sus amenazas. Entonces tiene que reinventarse como activista por los derechos de las víctimas. Ese es el Matías que yo conocí. Ahora que terminaron sus dos causas, proteger a su familia y hacer justicia, tiene que encontrar otra forma de vivir porque ya no están los motores que lo sostuvieron durante treinta años.

La causa judicial tuvo nuevas instancias luego de la condena de Álvarez González. El acusado fue trasladado a España en 2004 para continuar allí el cumplimiento de su pena y murió detenido el 30 de abril de 2023.

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Benjamin Vicuña hijos Uruguay
La docuserie de HBO Max reconstruye el ataque, el proceso judicial y las décadas posteriores en la vida de su único sobreviviente

—Sin revelar demasiado, ¿con qué información se va a encontrar la gente cuando vea la serie?

—Le va a llamar la atención lo poco que sabe del caso. Todos preguntan eso y, cuando ven el documental, dicen: “Esto no lo sabía”. La gente conoce más que nada a Matías Bagnato, que cada seis meses aparecía en los medios para pedir que no liberaran a Fructuoso. Pero no se conocen los detalles de esa noche, las vueltas de tuerca, quiénes ayudaron, cómo fueron los primeros días, por qué ocurrió, las cosas que habían pasado antes. Y tampoco se conoce su lucha personal para sobrevivir durante los treinta años posteriores.

—¿Qué lugar ocupa su familia en ese recorrido?

—Matías nunca quiso hablar de muchas cosas para protegerla. Mencionaba a la abuela, pero no mucho más, porque temía que este hombre fuera detrás de ellos. En el documental aparece esa red de contención y de amor. Hay testimonios que no se conocían, como el de Berta, la chica que trabajaba en la casa y que hoy sigue con él; es como una hermana. Se conocía lo público, pero no el detrás de escena.

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—¿Matías marcó límites sobre lo que se podía contar?

—Solo me dio libertad: su objetivo era contar todo. La comunicación con el público lo mantuvo vivo. Trabajó en radio y encontró en ese vínculo una manera de sobrevivir. Se convirtió en un comunicador y prácticamente se desnuda en el documental.

Matías Bagnato recuerda a su abuela, que lo crió después de perder a toda su familia

—¿Cómo se trabajó sobre la figura de Fructuoso Álvarez González?

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—Se cuenta todo lo relevante para esta historia. La primera intención de quienes contamos historias es encontrar complejidad en los personajes, buscar los grises y evitar el blanco y negro. Pero con este hombre fue imposible. A veces el mal no tiene redención. Asusta que exista gente con ese nivel de frialdad y horror.

—¿Su familia participó del documental?

—Tiene dos hijas, pero no quisieron participar. Tampoco participó la familia del amigo de Matías que murió en el incendio. Se menciona que había otro chico, pero no se da el nombre ni se entra en detalles por decisión de sus familiares.

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—¿Cómo quedó el equipo después de terminar la serie?

—Estamos todos muy contentos. Matías es muy emotivo y el documental también. La historia nos pegó fuerte.



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¡Se terminó! Tras 6 años juntos, la tremenda separación que sacude al mundo del espectáculo: “Es una decisión”

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Sonaba en el ambiente, esa versión de un desenlace conclusivo se esparcía por el aire y causaba picazón, una sensación de extrañeza absoluta. La idea de una separación de ese binomio lucía descabellado, como una posibilidad improbable, pero acaba de suceder.

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Hace varios meses, Ángel de Brito sorprendió al informar que Rodrigo Lussich y Adrián Pallares culminarían una etapa, que ya no funcionarían más como una dupla. Empero, los conductores de Intrusos desbarataron esas teorías.

Ahora, el uruguayo rompió con todos los esquemas y se animó a confirmar que se terminó la relación con Pallares. ¿Qué pasó? En una entrevista en Blender, con José María Listorti, el famoso dejó a todos asombrados al comunicar este cierre.

«El día que me vaya de Intrusos…», expresó Rodrigo, lo que provocó que Listorti le pregunte si existe la chance de bajarse del programa. Así, Lussich admitió: «No lo sé, no está definido. Cuando eso pase, seguramente no voy a hacer otro programa de chimentos, porque no hay nada mas arriba que Intrusos».

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LUSSICH CONFIRMÓ QUE YA NO TRABAJARÁ CON PALLARES

Y esa revelación, el uruguayo encendió la cerilla de la bomba al comunicar que se acabó para siempre el vínculo profesional. «Tuve la posibilidad de conducirlo con Adrián, veremos cómo se sigue. La dupla no va a seguir, como dupla terminamos el 31 de diciembre con Adrian», contó.

«¿Uno de los dos no sigue?», consultó José María, lo que activó en Lussich la confesión del origen de esta tajante determinación. «No es una decisión nuestra, es una decisión del canal», aseveró.

 

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Rodrigo Lussich

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Bersuit Vergarabat celebra los 25 años de “Hijos del Culo”: “Esas canciones siguen teniendo mucha actualidad”

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Bersuit Vergarabat celebra los 25 años de su emblemático disco «Hijos del Culo», que anticipó la crisis del 2001 (Crédito: Marcos López)

Hay discos que se convierten en parte de la historia de una banda y otros que terminan por narrar a toda una generación. “Hijos del Culo” pertenece a esa segunda categoría: desde su lanzamiento en el año 2000, el disco de Bersuit Vergarabat construyó una galería de personajes barriales —el gordo motoneta, el porteño de ley, el grasún, el viejo de arriba, la negra murguera, la petisita culona— que cualquiera podía reconocer en su propia cuadra. Esa capacidad de contar historias cotidianas desde una mirada irreverente y crítica, atravesada por una fuerte impronta social, es lo que convirtió al álbum en un clásico que combinó rock, cumbia, murga, chacarera y electrónica bajo la producción de Gustavo Santaolalla, y que obtuvo Doble Platino con temas como “Desconexión Sideral”, “Toco y me voy”, “Negra Murguera” y “La Bolsa”.

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A 25 años de aquel lanzamiento, la banda vuelve a meterse en ese universo con una producción especial de 20 canciones grabadas en vivo, acompañada por una selección de artistas invitados que le dan nuevas miradas y sonidos a las canciones históricas: Lali Espósito, Luck Ra, Nahuel Pennisi, Francisco Charco, Willy Bronca, Lisandro Aristimuño, Los Pérez García y Cucuza Castiello, entre otros. El resultado conecta distintas generaciones y confirma la vigencia de un repertorio que sigue encontrando nuevas formas de ser contado.

Dos retratos enfrentados de una niña y una mujer adulta con el mismo peinado de dos coletas, hebillas de flores y suéter verde con textos de Bersuit.
Las portadas de los discos de Hijos del Culo de Bersuit Vergarabat, tanto el editado en el 2000 y el de las versiones en vivo por los 25 años, tienen a la misma chica en tapa: Agustina, la sobrina del fotógrafo Valentín Batalla, que hizo las imágenes

Y para que el círculo de este cuarto de siglo cierre perfecto, hasta la tapa del disco aniversario repite, a la misma protagonista de la edición original del 2000: se trata de Agustina, sobrina del fotógrafo Salvador Batalla, autor de aquella foto y colaborador habitual en distintas producciones visuales de la banda. “Fue fácil ubicarla, pero no estaba en la Argentina. Igual volvió, y aceptó hacer la foto. Ahora creo que tiene 33 años y es médica”, le contó Juan Subirá, el miembro más antiguo de la banda, a Teleshow.

La celebración tiene su cierre este martes 3 de noviembre, a las 19, en el Movistar Arena, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, después de una gira aniversario que incluyó dos funciones agotadas en el Microestadio de Ferro y presentaciones en España, Ecuador, Uruguay, México y Colombia. Bersuit planea continuar el recorrido por Perú y Chile en los próximos meses.

Subirá, tecladista y compositor histórico del grupo, repasó el origen de las canciones, los episodios personales detrás de algunos temas, el vínculo con el fútbol, el recuerdo de Diego Maradona, la experiencia con Andrés Calamaro y el estado actual de su relación con Gustavo Cordera.

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Bersuit Vergarabat
Bersuit Vergarabat en el microestadio de Ferro Carril Oeste (Crédito: Irish Suárez)

— ¿Cómo se están preparando para este nuevo show en el Movistar Arena por los 25 años de “Hijos del Culo”?

— Lo venimos festejando desde el año pasado. Hicimos dos microestadios de Ferro y después estuvimos también en el Movistar. Se extendió a este año porque había muchos lugares que no habíamos llegado: fuimos a Chile, Perú, Colombia, México, y también al interior, a muchas ciudades que no habíamos ido. Creo que le vamos a dar un cierre ahora en este Movistar, que es un lugar muy lindo para tocar.

— ¿Qué encontrás en las canciones de “Hijos del Culo” hoy que no veías cuando las grabaron en el 2000?

— Cuando hicimos los demos, entre fines del 99 y principios de 2000, alquilamos una quinta y nos metimos. Algunas canciones habían nacido ahí nomás, entonces estaban muy frescas y costaba encontrarles trasfondo. Con el tiempo te vas involucrando, hay canciones que te gustan más y les encontrás otros costados. Por ejemplo, “Caroncha” es bastante hermética y rara en su forma, pero con el tiempo le fui encontrando un trasfondo, porque habla de la violencia intrafamiliar y del castigo que recibe un niño que de grande se convierte en un ser violento. Y pasa también lo contrario, que otras te gustan menos con el tiempo.

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— Alguna vez dijiste que “Hijos del Culo” y “Libertinaje” retrataban a la Argentina acercándose a la crisis del 2001. ¿Sentís que hay letras que dialogan con este presente?

— Un poco sí, porque hay muchas cuestiones que se parecen demasiado, lamentablemente, cuando uno quisiera que fueran procesos ya superados como país, como sociedad. Hay muchas cosas que se parecen mucho y creo que muchas de las historias, tanto de “Libertinaje” como de “Hijos del Culo”, siguen teniendo mucha presencia y mucho sentido en la actualidad.

Bersuit Vergarabat en vivo con la canción El viejo de arriba, como parte del repertorio por el vigésimo quinto aniversario del disco Hijos del Culo.

— Sos autor de “Toco y me voy”, que ya es un clásico. También hay canciones como “El viejo de arriba” y “Canción de Juan”, que surgieron de un episodio muy violento y personal. ¿Cómo convertiste esa experiencia en material artístico?

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— En el disco pude escribir varias canciones sobre experiencias personales, también “Negra Murguera” y “Desconexión Sideral”. “El viejo de arriba” es una experiencia muy personal mía, y “Canción de Juan” es algo que también me pasó a mí, pero no la escribí yo, aunque se llame así. Lo de “El viejo de arriba” fue un episodio violento en el barrio de La Boca, cuando vivíamos ahí con mi hermano y en esa casa también ensayaba Bersuit, que era además un centro neurálgico de reuniones y fiestas. Era un clima agotador para la vecindad. Un fin de semana hubo una de esas fiestas interminables, y días después un vecino empezó a gritar desde el balcón de su casa. Le pedí que bajara, y bajó armado: primero me pegó un culatazo en la cabeza y después me disparó entre los pies, sentí el ardor de la bala que había rebotado en el piso. Cuando un amigo, el Pelado, se bajó de un auto, el hombre le dijo “vos no cantás más”. Empecé a caminar hacia el Argerich sangrando de la cabeza y del pie, y escuché dos disparos más al aire a mis espaldas. Pocos días después se convirtió en esa canción emblemática. Nos fuimos de esa casa poco tiempo después. Unos años más tarde, en un festival en Villa La Angostura, un ex jugador de fútbol que no voy a nombrar, se acercó a pedirme disculpas en nombre de aquel vecino y del barrio. Ahí se cerró la historia.

Bersuit Vergarabat
Lali Espósito con la Bersuit Vergarabat por los 25 años de «Hijos del Culo» (Crédito: Irish Suárez)

— Bersuit incorporó ritmos como la cumbia y la murga, poco habituales en el rock de esa época. ¿Cómo cuajó eso dentro de la banda?

— Con Carlitos (Martín, baterista), Pepe (Céspedes, bajista) y Charly (Bianco), que estuvo en los primeros años en la guitarra, éramos amigos y compañeros de música desde antes de Bersuit, en Barracas, donde nos juntábamos a tocar y a jugar. En ese ejercicio ya aparecían candombe, murga y cumbia, dentro de lo que podría llamarse jazz fusión. Pero cuando armamos Bersuit, en 1988, la idea fue hacer más una banda de rock, y esos ritmos quedaron tapados varios años. En 1996 pasó algo casual: un amigo subía la escalera de una sala de ensayo, escuchó que estábamos tocando una cumbia como divertimento y abrió la puerta diciendo “¿qué es esto? Está buenísimo”. Ese tema, “Comando Culo Mandril”, tenía años guardado. Fuimos a una radio y lo tocamos, y después apareció un candombe que ya rondaba. Fue como liberarnos y despojarnos de nuestros prejuicios.

— El disco de esta celebración por los 25 años de “Hijos del Culo” reúne invitados de géneros muy distintos: Lali, Cucuza Castiello, Luck Ra, Aristimuño, Pennisi. ¿A qué corresponde cada colaboración, a la búsqueda de un público nuevo o a una afinidad artística?

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— Esta banda es tan rara y diversa en lo estilístico que eso le da la posibilidad de conectarse con artistas de géneros muy variados. Con Cucuza tengo una relación de varios años, voy a verlo al Faro y he cantado con él; participó en “El Darién” y en “Porteño de ley”, temas que tienen algo de lo que él mismo hace. Aristimuño eligió “Veneno de humanidad”, que le queda bien a su forma de decir y de cantar; es un artista muy fino, una especie de Spinetta moderno. Lali eligió ella misma la canción que cantó, le gusta la banda; es una chica muy sencilla y humilde, vino a los ensayos y a los dos shows de Ferro. Históricamente fuimos una banda cerrada en ciertos aspectos, y en estos últimos años nos abrimos mucho; creo que ganamos todos en ese intercambio.

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Luck Ra en vivo con la Bersuit Vergarabat (Crédito: Irish Suárez)

— ¿Qué conexión puede tener un pibe como Luck Ra, bastante joven, con una canción creada hace 25 o 26 años?

— La canción es anterior a él mismo. Lo charlamos: él nos llamó porque tenía ganas de hacer una versión de “Toco y me voy”. Nos contó que quienes escuchaban Bersuit eran sus padres, y que de ahí mamó la canción y la banda. Estuvimos un día en su estudio trabajando con eso, después él la siguió con sus músicos y armó esa versión, que generó que muchos chicos conocieran el tema a través de él y no de nosotros.

— Construyeron una relación muy particular con la cultura del fútbol. ¿Por qué creés que consiguieron una conexión tan fuerte con ese público?

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— Es medio misterioso. Tenemos algunas canciones futboleras, como “Toco y me voy” y “El baile de la gambeta”, y en otros temas pueden aparecer guiños. Pero además pasa algo con las melodías que la hinchada toma y adapta con su propia letra, incluso en temas que no tienen nada que ver, como “Todavía cantamos” o “Sobreviviendo” (de Víctor Heredia). Una vez, en la cancha, una hinchada cantaba “Todavía cantamos” y la otra le contestaba con “Sobreviviendo”. Es un fenómeno que no tiene una explicación muy lógica. Fuimos a tocar a un evento organizado por Rosario Central y cantaron varios temas nuestros.

Bersuit Vergarabat
Juan Subirá, tecladista y miembro más antiguo de la Bersuit Vergarabat, habló con Teleshow (Crédito: Irish Suárez)

— Una vez contaron que Maradona entró al camarín y les preguntó qué tenía que hacer para que fueran a tocar a su programa. ¿Qué dimensión tiene ese recuerdo con el paso del tiempo?

— Tiene una dimensión épica, porque es el Diego, y es diferente a todos, no solo en lo futbolístico sino como ser. Habíamos tenido una primera comunicación con él en 2001 o 2002, cuando quería que tocáramos en los 15 de una de sus hijas, pero se suspendió por un problema de salud que tuvo. En 2005, cuando estábamos con una agenda muy complicada entre Calamaro, cuando fuimos su banda, y Bersuit, Diego llamaba a nuestro manager para ir a “La noche del 10” y, como se venía postergando, entró directamente al camarín en un show nuestro y nos dijo “¿qué tengo que hacer para que venga a tocar a mi programa?”. Fuimos, y esa noche él se subió al escenario e hizo jueguitos con una pelotita de tenis mientras sonaba “El baile de la gambeta”. Fue un programa espectacular, tocaron Los Piojos y Los Ratones Paranoicos, hubo un homenaje a Rodrigo y estaba Mike Tyson.

— Siempre se dijo que la gira con Calamaro no terminó del todo bien. ¿Cuál es tu visión ahora que pasó tanto tiempo?

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— Tuvimos un año muy bueno con él. Empezamos en 2004, primero para charlar, porque Andrés venía de muchos años de ostracismo y estaba muy para adentro. Después empezamos a escuchar sus canciones para tocarlas, a versionar acordes y letras, y eso llevó varios meses. Fue un proceso muy lindo, aunque raro, porque éramos una banda que estaba en un gran momento. El gran registro que quedó es el disco “El regreso”, con veinte o veintidós temas, aunque llegamos a tener un repertorio de cuarenta o cincuenta canciones. Con él la relación fue muy buena y no terminó mal; después Gustavo (Cordera) tuvo idas y venidas mediáticas de comentarios, pero nosotros no. Él había sido además padrino de nuestra banda en 1991, en un ciclo de bandas nuevas en el Teatro de las Provincias. Vino a vernos a Oliverio Mate Bar, nos fuimos a tomar unos tragos al Astral, y esa noche lo acompañé en versiones de “Mi caramelo” y “Nuestro Vietnam”. Esa noche vino también Javier Martínez, que terminó tocando un par de temas, enloquecido con la batería de Carlitos.

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Bersuit Vergarabat en el microestadio de Ferro en una de las presentaciones por los 25 años de «Hijos del Culo» (Crédito: Irish Suárez)

— ¿Cómo está hoy la relación con Gustavo Cordera?

— Hace tiempo que no hablo con él, pero en los años que pasaron siempre tuvimos una conexión. Hay otros compañeros míos que no volvieron a hablar nunca más con él, y yo respeto todas las posturas y los sentimientos. En su momento le dije que si quería volver a la banda tenía que comunicarse con sus compañeros, cosa que no pudo hacer.

— ¿Qué posibilidad hay de que en algún momento vuelvan a compartir un escenario?

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— Mi opinión, que no puedo extender a los demás compañeros, es que teóricamente era posible, pero el tiempo me fue demostrando que es bastante difícil. Ya pasaron 17 años de todo esto. Igual, imposible no lo veo.

— ¿Cómo viviste en lo personal la época de la cancelación de Cordera tras una entrevista?

— Lo viví con dolor, porque siempre lo sentí un compañero, un amigo. Nos afectó mucho como banda porque, más allá de la distancia y las diferencias, nunca dejaron de relacionarnos con él. Pasamos juntos 20 años. Siempre lo voy a tener en el corazón.

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