El recién asumido presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió este lunes invocar una ley de «enemigos extranjeros», promulgada en 1798, declarar una emergencia nacional en la frontera con México y designar a los carteles mexicanos como organizaciones terroristas.
Estas medidas, adelantadas durante su discurso de toma de posesión en Washington D.C., allanan el camino para que el republicano cumpla con sus promesas electorales de llevar a cabo la mayor campaña de deportaciones de migrantes de la historia y frenar el paso de migrantes y solicitantes de asilo en la frontera con México.
«Empezaremos el proceso de devolver a los millones» de extranjeros «criminales» de «vuelta donde vinieron», dijo el republicano frente a los legisladores, políticos y empresarios de compañías tecnológicas que estuvieron presentes durante su toma de posesión en el Capitolio.
Trump, quien asumió la presidencia este lunes para un nuevo mandato, luego de haber gobernado entre 2017 y 2021, debe comenzar a trabajar inmediatamente después de su juramentación con una serie de decretos destinados a reducir de forma drástica el número de migrantes que ingresan al país.
«Primero, voy a declarar una emergencia nacional en nuestra frontera sur», con México, dijo el mandatario en el Capitolio, donde fue entusiastamente ovacionado.
«Se detendrá inmediatamente toda entrada ilegal y comenzaremos el proceso de devolución de millones y millones de extranjeros criminales a los lugares de donde proceden», agregó.
Advertisement
La ley de enemigos extranjeros, promulgada en 1798, permite al gobierno expulsar a foráneos sin un debido proceso legal y fue usada durante el gobierno de Franklin D. Roosevelt (1933-1945) para crear campos de internamiento para ciudadanos de origen japonés en EE.UU.
En su discurso, Trump prometió usar esta ley para que su gobierno «utilice todas las fuerzas federales y estatales» para eliminar «la presencia de pandillas extranjeras y redes criminales que traen devastación a EE.UU».
El mandatario enfatizó que restablecerá el programa conocido como ‘Quédate en México’, de su primera administración, que obliga a los solicitantes de asilo a permanecer en el país vecino hasta tener una cita con una corte de migración en Estados Unidos.
El demócrata Joe Biden había suspendido la aplicación de esa política, que requiere la colaboración de México, tras su llegada al poder en 2021.
«Enviaré tropas a la frontera sur para repeler la desastrosa invasión de nuestro país«, dijo también Trump.
Primer obstáculo
La primera acción que se materializó este lunes fue la inhabilitación de la aplicación CBP One, que en sus dos años de vigencia permitió a casi un millón de inmigrantes pedir una cita para ingresar legalmente a Estados Unidos en busca de asilo.
Advertisement
«A partir del 20 de enero de 2025, las funcionalidades de CBP One? que anteriormente permitían a los extranjeros indocumentados presentar información anticipada y programar citas en ocho puertos de entrada de la frontera suroeste ya no están disponibles, y las citas existentes han sido canceladas».
La acción dejó sin efecto las citas pendientes, unas 30.000 de acuerdo con medios estadounidenses.
Más temprano, Anna Kelly, una subsecretaria de Prensa de la Casa Blanca de la nueva administración, detalló que Trump tenía previsto emitir este lunes diez órdenes ejecutivas relacionadas con asuntos fronterizos.
La declaración de emergencia nacional «manda a los militares a dar prioridad a las fronteras y la integridad territorial».
Trump, quien centró su campaña en un discurso anti-inmigración y cuyas políticas ganaron popularidad incluso entre las comunidades de inmigrantes radicados en Estados Unidos, también planea poner fin al derecho al asilo y de suelo, que garantizan la ciudadanía de forma automática a toda persona que nazca en el país.
«Vamos a poner fin al asilo (…) lo que abre un proceso inmediato de remoción sin la posibilidad de asilo. Luego, vamos a poner fin al derecho a la ciudadanía por nacimiento», dijo la funcionaria.
El derecho a la ciudadanía por nacimiento está contemplado en la 14ª Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, pero Kelly dijo que las acciones que Trump tome deben «aclarar» el texto.
«El gobierno federal no reconocerá el derecho a la ciudadanía por nacimiento de forma automática a los hijos de extranjeros ilegales que nacieron en Estados Unidos», agregó.
Advertisement
Kelly también puntualizó que ampliarán el muro que se extiende por buena parte de los 3.145 kilómetros de frontera terrestre entre México y Estados Unidos.
Así como «desarrollar alianzas federales y regionales para aplicar las políticas y prioridades migratorias».
La funcionaria dijo que la gestión de Trump planea además imponer la pena de muerte contra extranjeros en situación ilegal que cometan crímenes capitales tales como homicidio.
«Esto estimula a las agencias estatales y a los fiscales de distrito a presentar cargos capitales por estos delitos. Esto se trata de seguridad nacional», dijo.
Marcha atrás con las medidas de Joe Biden
Trump, quien utilizó políticas sanitarias para bloquear el acceso a inmigrantes a través de la frontera sur, busca revertir medidas que tomó Biden, que enfrentó enormes desafíos legales para facilitar el acceso al asilo y para proteger ciertos grupos de inmigrantes que llegaron al país tras huir de naciones como Venezuela o Nicaragua.
El ahora presidente ha prometido la mayor operación de deportaciones de la historia de Estados Unidos, entre otras acciones que de acuerdo con especialistas no son sencillas de ejecutar y pueden causar graves perjuicios a Estados Unidos.
Advertisement
Aaron Reichlin-Melnick, del American Immigration Council, dijo a AFP que el intento de eliminar el derecho a la ciudadanía por nacimiento enfrentará «rápidos desafíos legales».
«La 14ª Enmienda es clara (al respecto de que) cada persona que nace en Estados Unidos es un ciudadano, con algunas limitadas excepciones como los hijos de diplomáticos extranjeros», dijo a AFP.
«Un presidente no puede eliminar eso con una orden ejecutiva», amplió.
El abogado aclaró que el sistema migratorio de Estados Unidos «está muy desfasado», y que «instaurar nuevas prohibiciones de entrada hará que el sistema de inmigración legal de Estados Unidos sea aún más complejo, caro y difícil de navegar».
Ivanka Trump, hija del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es una figura que ha captado la atención del público tanto por su papel dentro de la dinastía Trump como por su trayectoria profesional. Empresaria, autora y exasesora de la Casa Blanca, Ivanka forjó una identidad propia que trasciende su apellido.
Ivanka nació el 30 de octubre de 1981 en Nueva York. Es la segunda hija de Donald Trump y su primera esposa, Ivana Trump, una exesquiadora y modelo checa. Su infancia transcurrió en el lujo característico de la familia Trump, pero también estuvo marcada por las altas expectativas impuestas por sus padres.
Ivanka estudió en la exclusiva escuela Chapin de Nueva York antes de trasladarse a la Choate Rosemary Hall, un internado de élite en Connecticut. Posteriormente, cursó en la Universidad de Georgetown antes de mudarse a la Universidad de Pensilvania, donde se graduó con honores en Economía.
Ivanka Trump: su vida como empresaria y política
Tras finalizar sus estudios, Ivanka comenzó a trabajar en el mundo de los negocios, inicialmente en bienes raíces. Se unió a la Trump Organization, la empresa familiar, donde desempeñó un papel destacado en proyectos de desarrollo inmobiliario. Además, creó su propia marca de moda, que incluyó ropa, accesorios y calzado, aunque esta cerró en 2018 en medio de controversias y críticas.
En 2009, Ivanka publicó su libro The Trump Card: Playing to Win in Work and Life, en el que compartió consejos sobre cómo tener éxito en el mundo profesional.
Advertisement
Ese mismo año, Ivanka se casó con Jared Kushner, empresario e inversor inmobiliario. La pareja tiene tres hijos y comparte un interés común en los negocios y la política.
Qué papel ocupará Ivanka Trump en el segundo mandato de su padre
Ivanka desempeñó un papel clave durante la primera presidencia de su padre (2017-2021). Como asesora principal en la Casa Blanca, se enfocó en temas como el empoderamiento económico de las mujeres y las políticas familiares. Aunque su participación en el gobierno fue controvertida, muchos la consideraron una figura moderadora dentro de la administración Trump.
Sin embargo, Ivanka se distanció de la política al final del primer mandato de su padre, después de haber sido una de sus principales asesoras.
«La razón principal por la que no voy a volver a servir ahora es que conozco el costo y es un precio al que no estoy dispuesta a someter a mis hijos», dijo la mujer de 43 años, al podcast «Him & Her Show» antes de la toma de posesión de Trump.
Su marido, Jared Kushner, también fue asesor de Donald Trump, en particular para las conversaciones con los líderes de los países del Golfo Pérsico en el momento de la negociación de los Acuerdos de Abraham en 2020.
Aunque esta vez no tiene un papel asignado, según la CNN, se espera que sea un asesor no oficial del presidente republicano sobre Oriente Medio.