INTERNACIONAL
JonBenet Ramsey, la reina de belleza infantil cuyo crimen sigue impune casi 30 años después

Los White y los Ramsey
El 25 de noviembre de 1996, la familia Ramsey fue a la cena de Navidad en la casa de sus mejores amigos, Priscilla y Fleet White Jr., que vivían a un kilómetro de su mansión. Llegaron a eso de las 22.00. Desde que John Bennet Ramsey mudó su empresa de computadoras de Atlanta, en el estado de Georgia, a Boulder, en 1991, los White y los Ramsey se hicieron inseparables. Fleet White era a su vez un empresario exitoso en el negocio del petróleo. Ambas parejas disfrutaban de la navegación a vela y tenían hijas e hijos de la misma edad. Tanto Patsy como Priscilla no trabajaban y se dedicaban a la beneficencia.
John estaba casado con Patsy en segundas nupcias, pues las primeras las había contraído con Lucinda Lou Pasch, una compañera de la Universidad Estatal de Michigan. Se habían casado em 1966 y tuvieron tres hijos: Elizabeth, Melinda y John Andrew. Se divorciaron en 1978 y dos años después John se casó con Patsy. Tuvieron a Burke, que nació En 1987 y a JoBenet en 1990.
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Cinco minutos antes de las 06.00 del 26 de diciembre, los White se despertaron a causa de una insistente llamada telefónica. Era John Ramsey, tan desesperado y alterado que apenas se le podía entender que la pequeña JoBenet había desaparecido. ¿Cómo desaparecido? ¿De su casa? Priscilla y Fleet White salieron de inmediato hacia lo de los Ramsey. En pocos minutos, había allí otros amigos. El aviso al 911 había sido dado por la mamá de JoBenet casi una hora antes. Patsy denunció que su hija había desaparecido. “¡¡Se la llevaron, alguien se la llevó, y dejó una nota de rescate!!”. Agregó que a las 05.00 fue a la habitación de su hija y ya no estaba, no estaba por ningún lado. ¿Por qué se levantó tan temprano para ir a la habitación de su hija?
JoBenet era la muñeca de la casa
Y no solamente de la casa. Había arrasado en cuanto concurso de belleza infantil se había presentado: el America`s Royal Miss; Little Miss Charlevoix; Little Miss Colorado; National Tiny Miss Beauty; y más. Se trataba de una aspiración familiar pues su mamá Patsy había concursado en su juventud. Todo en la casa era para JoBenet, y, después, también para su hermano Burke, de 9 años, tres años más que su hermana.
JonBenét Ramsey vivía junto a su familia en una casa de Colorado. (Foto: Desapariciones Inexplicables)
A la menor, le pusieron de nombre “JoBenet” surgido de una combinación de los nombres de su papá: Jo(hn) y Ben(n)et(t). Original. Extraño. JoBenet no era una nena fácil de llevar no obstante tener de todo o acaso por eso. “Ellos (los padres) hablaban de lo incorregible que era y, al mismo tiempo decían que de grande sería algo así como Miss Estados Unidos”, declaró Jane Stobie, que trabajó en Access Graphics, la compañía de John Ramsey.
Linda Hoffmann-Pugh, por su parte, la ama de llaves de la familia durante los últimos tres años de vida de la nena, reveló que JonBenet se orinaba en la cama todas las noches. Patsy, la mamá, evitaba cambiar y lavar las sábanas. Hizo colocar una sábana de plástico cubriendo el colchón.
La policía y el FBI llegaron a la mansión victoriana de cuatro pisos de los Ramsey, en un suburbio tranquilo de unos 90.000 habitantes, alrededor de las 07.00. No serían los únicos ajenos a la familia: durante toda la mañana más de nueve amigos de los Ramsey estuvieron yendo y viniendo por la casa sin reparo alguno. Si se trataba de preservar la escena, pues no se hizo pues esos amigos recorrieron la mansión sin que la Policía les dijera nada. El papá de JoBenet, estaba abrumado. Había revisado su casa antes de que su mujer llamara al 911. ¿Por qué inspeccionó su casa si había una nota de rescate con instrucciones? ¿Acaso pensó que los secuestradores estaban aún en la casa con su hija?
Los detectives que llegaron no se plantearon preguntas respecto de la familia
La nena había desaparecido y debían trabajar sobre ello, es decir asumieron sin dificultad que los Ramsey eran víctimas. A los padres no los entrevistaron por separado pues ese era un procedimiento que se realizaba cuando existía una mínima sospecha o para descartar cualquier mínima sospecha. Linda Arndt, la detective a cargo, y Patsy, la mamá de la nena, se llevaron bien apenas se vieron.
La nota de rescate, que exigía una suma de 118.000 dólares, advertía a la pareja no llamar a la policía y esperar una llamada telefónica entre las 08.00 y 10.00. ¿Por qué esa cifra? Era un monto casi igual a la bonificación que recibió John en el trabajo ese año, de 118.700 dólares. ¿Coincidencia?

JonBenét junto a su hermano Burke. (Foto: Desapariciones Inexplicables)
Linda Arndt escribió en su informe oficial que: “entre las 10.30 y el mediodía, John Ramsey salió de la casa para revisar el buzón familiar, del cual sacó algo que comenzó a leer”. ¿Qué era esa nota? Nadie lo supo ni le preguntaron. Los interrogantes se sumaban. A la 13.00, cuando todavía no se había recibido ninguna llamada, Arndt pidió a Ramsey y a Fleet White que la acompañaran a la cocina. Les dijo: “Quiero que busquen por toda la casa, de arriba abajo”. ¿Qué hicieron los policías y los agentes del FBI desde las 07.00 que llegaron hasta las 13.00?
Arndt apenas había terminado de hablar, cuando John Ramsey salió de la cocina y se dirigió directamente al sótano. En su camino, fue derecho a una pequeña ventana rota en el lado norte de la casa y se detuvo. Fleet, que iba detrás de él, le dijo a su amigo: “¡John, mirá esto!”. Y John respondió: “Sí, la rompí el verano pasado´. Ramsey quería que Fleet viera la ventana para establecer la teoría del intruso, pero ni siquiera un nene pequeño hubiera podido pasar por aquel espacio.
Mientras Fleet miraba la ventana, John desapareció del recibidor y se dirigió al sótano. Era un sótano enorme, con bastantes cuartos y corredores. Ramsey fue directamente a un cuarto pequeño y gritó. Fleet fue corriendo. Fleet White había revisado antes esa habitación, pero no había visto nada.
Recostada en el cemento yacía JonBenet, vestida con una camiseta blanca y larga. Tenía cinta de aislar alrededor de la boca. Un torniquete hecho con cordón blanco y una media enredadas en su garganta; había otra cuerda alrededor de su muñeca derecha. Al cadáver lo cubría una sábana blanca. Cerca de ella estaba su chaleco rojo de equitación, que según su familia era su prenda favorita. John Ramsey retiró la cinta de la boca y la abrazó. Alzó el cuerpo y subió las escaleras. El silencio era contundente. John dejó a su hija en el piso de la sala. Estaba serio. No lloraba. Recién cuando la recostó largó el llanto, pero miró hacia ambos lados en un movimiento ambivalente que bien se podía ser interpreta como una comprobación de que su sufrimiento quedase registrado.
Los despropósitos del procedimiento policial
La detective Linda Arndt levantó el cuerpo del suelo y lo colocó a un lado del árbol de Navidad. ¿Por qué? ¿Para qué? La mamá de JoBenet se arrojó sobre el cuerpo de su hija. De rodillas, gritó: “¡Jesús, tú regresaste a Lázaro de la muerte. Por favor, regresa a mi hija!” JonBenet Ramsey, junto a su familia.
La familia pensó primero en una desaparición, pero teniendo en sus manos una nota con una exigencia de rescate de JoBenet, no tenía sentido la búsqueda en su propia casa. Lo mismo se aplica a la Policía: si tenía una nota extorsiva, por qué le pidió a John que revisara la casa por segunda vez.
Al día siguiente, a la noche, la detective Arndt regresó para hablar con los padres, pero el abogado de la familia, Mike Bynum, se lo impidió. Le comunicó que solamente los asesores legales hablarían con el matrimonio. Desde entonces, John Bennet Ramsey y su esposa Patsy dejaron de colaborar con la Policía. Fue entonces cuando se corrió la voz que la pequeña había sido víctima de abuso sexual. Esta circunstancia nunca fue corroborada debido a que no se llegó a realizar jamás un juicio debido a que nunca fue imputada persona alguna. La del abuso sexual, entonces, fue una de las tantas preguntas sin respuestas que tuvo este caso. De todos modos, esa posibilidad, que era en verdad un rumor repetido por los policías, llevó a que durante mucho tiempo, años, se buscara sin suerte a un pedófilo. ¿Fue abusada JoBenet?
Los agentes de Policía hicieron comparaciones odiosas. Decían por lo bajo que la pequeña era una especie de Lolita de seis años, en alusión al personaje adolescente y sexualmente precoz creado por el escritor Vladimir Nabokov. También se referían a ella como una mascota sexual o, los más desvergonzados, como “la putita de papá” a causa de algunas fotografías halladas en la casa donde JoBenet aparecía en poses que para algunos podrían decirse que eran “sensuales”.
El pediatra de JonBenet, Francesco Beuf, negó cualquier indicio de abuso. Afirmó: “Rotundamente digo que no fue abusada. No hay absolutamente ninguna prueba, ni física ni histórica. Nunca hubo ningún indicio de abuso sexual. Era una niña muy querida”
¿Cómo fue posible que el crimen se hubiera cometido en la casa y los papás no hubieran oído nada? ¿A qué vino la negativa de John y Patsy de colaborar con la Policía y su rapidez en contratar a dos equipos de abogados, e incluso a un relacionista público?
Ninguna de las dos teorías que barajaban los investigadores se pudo comprobar
La primera, que el criminal estaba dentro de la familia, y la segunda: que un intruso se coló por una ventana y mató a la niña en su propia casa.
Ya para 1998, la policía de Boulder aseguraba tener muchas razones para creer que los padres eran los culpables. Incluso, la revista Vanity Fair se aventuró a realizar una descarnada afirmación: que la niña murió durante un juego sexual con sus padres que se salió de control. Las especulaciones fueron muchas: que Patsy golpeó a la niña por accidente y luego intentó simular un secuestro; que el padre fue el autor del asesinato; que Burke Ramsey, de 9 años, conocía lo que pasó…

Los padres de JonBenet Ramsey en el documental Caso Cerrado ¿Quién mató a JonBenét Ramsey?
La prensa publicó todas las hipótesis. Ninguna se pudo demostrar. Los restos de ADN recogidos en la mansión no fueron concluyentes: no correspondían con ningún perfil que se hubiese comparado. La Policía no encontró señales de que hubiera forzado la entrada de la casa y no se hallaron huellas en la puerta ni en ningún otro lugar de la casa que no fuese de sus ocupantes.
En la investigación se halló que los Ramsey habían dado más de una docena de llaves de la casa a mucamas, obreros y amigos. El hallazgo de la nota de rescate (escrito en una hoja de libreta y con un bolígrafo de la familia), fue otro elemento de este caso que nunca se pudo explicar. Los presuntos secuestradores jamás volvieron a dar señales y un solo experto del FBI concluyó que el autor de la nota, dejada en las escaleras de la casa, era la madre de la niña, Patsy. Sin embargo, cuatro peritos calígrafos lo descartaron.
Culpabilidad mediática
Patsy Ramsey murió de cáncer en 2006. Dos años después, la Policía exoneró a los padres de JoBenet de cualquier responsabilidad y les pidió perdón públicamente. Pero su culpabilidad quedó implícita en el público. Por otro lado, cinco personas que John y Patsy Ramsey identificaron como sospechosos, también fueron exoneradas. Entre ellos, Bill McReynolds, profesor jubilado de la Universidad de Colorado que interpretó a Papá Noel y abrazó a JonBenet días antes de su muerte; Michael Helgoth, electricista que se suicidó poco después del asesinato de la niña; y Gary Oliva, un delincuente sexual sin hogar con una extraña fijación por la nena, según las autoridades.
En 2016 se conoció un documental sobre el caso Ramsey realizado por la cadena CBS. Se lo llamó: “¿Quién mató a JoBenet? Habla el ¿culpable?”. La conclusión de esta investigación periodística encabezada por el agente del FBI Jim Clemente, ya retirado, los forenses Henry Lee (que intervino en 7000 investigaciones en 50 estados de los Estados Unidos) y Werner Spitz (patólogo), más el criminalista James Kolar, fue que el responsable de la muerte de la reina de belleza fue su hermano mayor, Burke. Burke Ramsey en uno de los documentales.
La reconstrucción de los hechos realizada por estos especialistas señala que, después de la cena de Navidad en la casa de Priscilla y Fleet White Jr., al regresar a su mansión, John Ramsey llevó a JonBenet a su habitación en la planta superior, mientras Patsy le sirvió un té y unos trozos de ananá a su hijo Burke, en la cocina.
Siguió una pesadilla: en lugar de dormir toda la noche, en algún momento la nena bajó al cuarto de su hermano y trató de robarle unos trozos de ananá. Él se despertó, peleó con su hermana y en algún momento, reaccionó con violencia: agarró una linterna y le pegó con todas sus fuerzas en la cabeza. A partir de ahí, se decantó toda la tragedia, el encubrimiento de los padres para proteger a su hijo en medio del dolor por la muerte de JonBenet.
El mismo año del documental de CBS, Burke decidió hablar para la televisión. Contó: “Mi papá me dijo que JonBenet estaba en el cielo, y comenzó a llorar, entonces yo comencé a llorar. No creo que dijera nada. Al principio no lo creía”.
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Ya en noviembre de 2024, antes del lanzamiento del segundo documental sobre el asesinato, llamado “Who Killed JonBenet Ramsey”, se habló mucho de Burke. Sus allegados dijeron: “La familia intentó protegerlo, pero no podés proteger a un nene del hecho de que su hermana haya sido asesinada y todos piensen que la mató su familia o directamente que él lo hizo”.
Según Burke, el asesino de su hermana “probablemente” fue un pedófilo. Firme, sostuvo: “¿Qué más pruebas necesitan para ver que no fuimos nosotros? Ha habido algunas personas que han dicho que ni siquiera es físicamente posible que un niño de 9 años hiciera eso… Todos estos años he sentido muchas veces que mi hermana me está cuidando. A veces, hablo con ella”.
criminales históricos, JonBenet Ramsey
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El piloto desaparecido en Irán reaviva el fantasma de la crisis de los rehenes de 1979 y deja a Estados Unidos en alerta máxima

El derribo de un avión de combate estadounidense sobre territorio iraní y la intensa búsqueda de uno de sus tripulantes han generado preocupación de que pueda ser capturado y proporcionar a Irán un valioso recurso que podría utilizar para presionar a Estados Unidos.
La operación de rescate se encontraba en su segundo día este sábado, con tropas estadounidenses realizando una búsqueda exhaustiva y el ejército iraní también intentando encontrar al tripulante.
Como muestra del afán del régimen por atrapar al aviador, un presentador de una filial local de la cadena estatal iraní leyó el viernes en televisión un comunicado en el que instaba a los residentes a capturar al «piloto o pilotos enemigos» y entregarlos vivos a las fuerzas de seguridad a cambio de una recompensa.
La posibilidad de que Irán capture al aviador evoca el temor a una repetición de la crisis de rehenes de Irán de 1979, un suceso traumático en la historia estadounidense que sentó las bases de casi cinco décadas de relaciones hostiles entre Estados Unidos e Irán.
La crisis, en la que estudiantes militantes tomaron la embajada estadounidense en Teherán y mantuvieron cautivos a 52 estadounidenses durante 444 días, sentó un precedente para Irán que perfeccionaría en las décadas siguientes como forma de acaparar titulares internacionales, infligir daño a sus adversarios y obtener concesiones.
Desde 1979, el gobierno iraní ha utilizado repetidamente la toma de rehenes como táctica contra sus adversarios. Ha detenido a estadounidenses, europeos y otros ciudadanos extranjeros, a veces manteniéndolos encarcelados durante años antes de liberarlos, a menudo a cambio de dinero o la liberación de sus propios ciudadanos encarcelados en el extranjero. Ha utilizado a los rehenes como herramientas de propaganda y para obtener influencia.
La crisis de 1979 marcó el último año de la presidencia de Jimmy Carter y, para muchos, se convirtió en un símbolo de sus fracasos.
Donald Trump ha criticado repetidamente la gestión de la crisis de rehenes por parte del Carter, calificándola de «patética». En 1980, declaró a un periodista: «Que este país se quede de brazos cruzados y permita que un país como Irán retenga a nuestros rehenes, a mi parecer, es un horror, y no creo que lo harían con otros países».
Hamidreza Azizi, experto en seguridad iraní del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad, una organización de investigación, afirmó que Irán podría adoptar dos estrategias si logra capturar al aviador.
Si la captura se mantiene en secreto, los iraníes podrían contactar a Estados Unidos en privado y llegar a un acuerdo secreto, exigiendo concesiones a cambio de la liberación del tripulante. O bien, Irán podría exhibir al aviador ante las cámaras como propaganda.
Según él, esa era la estrategia más probable. «Realmente quieren proyectar esta imagen de victoria y, además, humillar a Trump», afirmó Azizi.
Ali Alfoneh, investigador principal del Instituto de los Estados Árabes del Golfo, con sede en Washington, mencionó un incidente de 2007 en el que Irán capturó a marineros británicos, alegando que sus embarcaciones habían entrado ilegalmente en aguas iraníes. Los marineros fueron vendados, amenazados y sometidos a presión psicológica antes de prestar declaración en vídeo, en la que parecían disculparse. Sin embargo, no se reportó que sufrieran daños físicos, señaló Alfoneh.
“El entonces presidente Mahmoud Ahmadinejad aprovechó al máximo la cobertura mediática internacional al anunciar su liberación y les estrechó la mano personalmente”, declaró el Alfoneh en un correo electrónico. Añadió que el trato al aviador estadounidense probablemente sería diferente, dado que Estados Unidos e Irán están en guerra.
Incluso si el tripulante desaparecido es rescatado, el incidente subraya los riesgos de realizar misiones sobre territorio hostil contra un adversario con capacidad de represalia. Las operaciones de rescate son intrínsecamente peligrosas porque ponen en riesgo a otros miembros del servicio estadounidense.
Fuente: The New York Times
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TEVI TROY: Trump faces the burdens of a wartime presidency

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America’s war with the mullahs of Tehran is into its second month and it has already changed Donald Trump’s presidency in important ways. As the president considers how to navigate these new dynamics, it’s worth considering the experience of some previous presidents who entered office not expecting to be wartime presidents.
Woodrow Wilson ended a four-cycle Republican winning streak by winning the three-way election of 1912. He did so because his two opponents, former president Teddy Roosevelt and incumbent president William Howard Taft, split the Republican vote. As president, Wilson embarked on an aggressive progressive domestic policy agenda. Things changed when World War One broke out in Europe midway through Wilson’s first term. Wilson then ran for reelection in 1916 promising to keep America out of the conflict, even using the slogan «He kept us out of war.» He did not keep that promise, though, as America entered the war in 1917, during the first year of his second term.
Woodrow Wilson’s portrait during his campaign for New Jersey Governor in 1910. (Circa Images/GHI/Universal History Archive/Universal Images Group via Getty Images)
Franklin Roosevelt was elected in 1932 to rescue the economy from the Great Depression. In his third term, he gained a new mission: fighting the Axis Powers and presiding over the largest military mobilization in American history. Roosevelt addressed this shift at a 1943 press conference where he explained the transition from «Dr. New Deal» to «Dr. Win-the-War.» FDR’s quip highlighted the way his administration had to reorder itself to face the new challenge.
Lyndon Johnson came to office unexpectedly after the tragic assassination of John F. Kennedy. He took over in peacetime and began pursuing his dream of a Great Society — a sweeping domestic agenda to rival Roosevelt’s New Deal.
WHY TRUMP, IRAN SEEM LIGHT-YEARS APART ON ANY POSSIBLE DEAL TO END THE WAR
As he managed to pass his ambitious — and costly — domestic agenda, he soon found himself and his administration consumed by the conflict in Vietnam. The experience was so draining that by 1968, Johnson, who had spent his whole life pursuing the presidency, shocked the world by refusing to seek re-election.
In 2000, George W. Bush explicitly campaigned on pursuing a humble foreign policy, rejecting the nation-building missions of the Bill Clinton era. His ambition was to be the «Education President.» Then, 19 militant jihadis from Al Qaeda struck America on September 11. In response, Bush ordered the invasions of terror-supporting countries Afghanistan and then Iraq. As someone who served in that administration, the shift I saw was palpable. Bush had entered office with one kind of vision for his presidency, but history had a different idea entirely.

U.S. President George W. Bush (R) speaks about the recent flooding in the mid-west that has displaced thousands, during a briefing about the floods as Vice President Dick Cheney (L) listens June 17, 2008 in Washington DC (Mark Wilson/Getty Images))
War reshapes more than just the man sitting behind the Resolute Desk. It changes the teams around the president. We saw this with the resignation of Trump’s counterterrorism director, Joe Kent. As the Kent episode showed, advisors who were in alignment before the shooting starts are not necessarily in alignment once fighting begins.
DESTROY THE REGIME’S POWER WITHOUT OCCUPYING IRAN: A SMARTER WAR PLAN
This sort of thing has also happened in previous presidencies. In the early years of Wilson’s administration, Wilson was reliant on the advice of Texan political operative Colonel Edward House, who was so close to the president that he even lived in the White House. Things changed during the war, however, as internal critics in the State Department and the White House pushed back against House’s broad mandate managing the war. Wilson and House also clashed over the Versailles Treaty, which led to a permanent end to their once close relationship.
As for Johnson, he was famously intolerant of internal dissent, and he drove away or silenced advisors who questioned his Vietnam strategy. Johnson pushed aside his defense secretary Robert McNamara — initially the face of the Vietnam War—after Johnson noticed and didn’t appreciate McNamara’s increasing skepticism of Johnson’s Vietnam policy. Johnson wanted — and got — an echo chamber, to his administration and to our nation’s detriment.

Daylight Saving Time first went into effect under the Johnson administration, following the passage of the Uniform Time Act of 1966. (Bettmann/Contributor via Getty Images)
In the Bush administration, the Iraq war set off a bureaucratic civil war inside Bush’s national security team. This internal struggle led to the Valerie Plame affair, which brought about the indictment of Vice President Cheney’s top aide Scooter Libby after the exposure of the name of a covert CIA operative. Libby, however, had not leaked her name; his bureaucratic nemesis Dick Armitage was the leaker, and Armitage shamefully stayed silent about his role during the investigation. The episode showed the degree to which the higher stakes brought about by war can roil an administration, not to mention innocent lives.
WHY TRUMP FACES AN AGONIZING DECISION ON OBLITERATING IRAN’S OIL SUPPLY IF HE CAN’T GET A DEAL
War also takes a personal toll on presidents. Sometimes it leads to behavioral changes. In 2003, Bush gave up playing golf, one of his few outlets for escaping the pressures of the presidency. He said years later that he was unwilling to be seen on the links while American soldiers were dying in Iraq. As he explained in 2008, «I don’t want some mom whose son may have recently died to see the commander-in-chief playing golf.» It was a quietly devastating admission about the weight a wartime president carries every day.
In other cases, the toll of being president in wartime has been even heavier. Wilson suffered a stroke while in Europe and was incapacitated for much of the rest of the administration; his team kept the American people in the dark as his wife Edith secretly managed things in the White House. Roosevelt died during his fourth term at 63. Those who saw him in his final days found him to be pale and depleted beyond his years. A visibly thinned Johnson, who left office at 60, died less than four years after exiting the White House.
While these examples may seem harrowing, there is one also instructive counterexample.
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George H.W. Bush entered the Gulf War with a limited objective, built a broad international coalition for expelling Saddam Hussein from Kuwait, achieved that objective, and got out. Bush’s national security team was extraordinarily disciplined and cohesive. The war did not appear to fundamentally damage Bush’s presidency or his person. Yet even Bush could not escape the political gravity of wartime leadership — he was perceived as so focused on foreign affairs that he lost touch with a domestic economy in recession, leading to what many believed was highly improbable when Bush had a 91% approval rating on the way: His defeat at the hands of Bill Clinton in 1992.
The lesson here is not that presidents should shrink from the use of force. President Trump has shown courage in taking on one of the most murderous and predatory regimes in the past half century. The decision to go to war is the most difficult decision a president must make. It costs lives and changes the world in unpredictable ways. And even before the end is reached, it changes the president, his staff, and his agenda, testing his character and taxing his body and soul in ways that cannot be fully anticipated.
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Ataque armado en Guatemala deja cuatro personas fallecidas en Sábado de Gloria

Un ataque armado registrado la mañana del sábado 4 de abril en la colonia Nuevo Texcuaco, sector conocido como “Las Tareas”, en jurisdicción de La Gomera, Escuintla, dejó un saldo de cuatro personas fallecidas. De acuerdo con información preliminar, las víctimas —dos mujeres y dos hombres— murieron a causa de múltiples heridas de bala en distintas partes del cuerpo. El hecho ocurrió durante la celebración del Sábado de Gloria, una de las fechas más concurridas de la Semana Santa en Guatemala, lo que ha generado consternación y temor entre los habitantes del área.
Versiones iniciales recabadas por medios locales como Emisoras Unidas y La Hora.gt señalan que las víctimas intentaron huir del lugar al percatarse del ataque, pero fueron perseguidas por los agresores, quienes finalmente les dieron alcance y abrieron fuego.
Bomberos Voluntarios que atendieron la emergencia informaron que, al momento de su evaluación, las personas ya no contaban con signos vitales. Imágenes divulgadas por páginas de noticias locales muestran que los cuerpos quedaron tendidos en diferentes puntos del terreno, lo que sugiere que las víctimas intentaron escapar por varias direcciones.
Tras el ataque, agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) acordonaron la escena y mantienen un fuerte resguardo policial en el área. Asimismo, se espera la llegada de fiscales y peritos del Ministerio Público (MP), quienes estarán a cargo del levantamiento de los cuerpos, su identificación oficial y la recolección de evidencias. Hasta el momento, las autoridades no han determinado el móvil del crimen ni se reportan capturas vinculadas al hecho. Voceros de la PNC indicaron que se han iniciado las investigaciones correspondientes para dar con los responsables y esclarecer las circunstancias del ataque.
El hecho ha generado alarma en la comunidad, donde vecinos y familiares de las víctimas se congregaron en las cercanías del sitio, visiblemente afectados por la violencia registrada en pleno feriado. Según testigos, la tranquilidad habitual del sector se vio interrumpida por la llegada de patrullas y ambulancias, mientras los cuerpos de socorro atendían el llamado de emergencia.

Mientras continúan las diligencias en la colonia Nuevo Texcuaco, las autoridades llaman a la población a colaborar con información que permita identificar a los responsables del ataque. El Ministerio Público solicitó a cualquier testigo o persona que haya presenciado movimientos sospechosos en la zona que se acerque a declarar de forma confidencial. Se prevé que en las próximas horas se brinden más detalles oficiales sobre este nuevo hecho de violencia que enluta a la comunidad de La Gomera y visibiliza la compleja situación de seguridad en Guatemala durante la Semana Santa de 2026.
Semana Santa marcada por la violencia
Este ataque se suma a otros hechos violentos registrados en Guatemala durante la Semana Santa de 2026, un periodo que tradicionalmente atrae a miles de personas a actividades religiosas y recreativas, pero que también evidencia los desafíos persistentes en materia de seguridad ciudadana. De acuerdo con reportes del Sistema Nacional de Prevención en Semana Santa (Sinaprese), hasta el 4 de abril se contabilizaban 190 personas fallecidas por diversas causas y más de 3,000 heridas durante el asueto, cifra que incluye víctimas de accidentes, ahogamientos y hechos criminales.
La violencia armada en el país se ha mantenido como una de las principales preocupaciones de la población y de las autoridades. Durante los últimos días, diversos departamentos han reportado incidentes similares, con ataques perpetrados en áreas urbanas y rurales. En la ciudad de Guatemala, la noche del Viernes Santo se registró un ataque armado en la zona 18, que dejó dos personas heridas, mientras que en Chiquimula, un altercado en la vía pública terminó con una persona fallecida y otras dos lesionadas.
Organizaciones sociales y observadores de derechos humanos han reiterado la urgencia de fortalecer las estrategias de prevención y respuesta ante la escalada de hechos violentos, especialmente en fechas de alta movilidad como Semana Santa. En respuesta, la PNC y el Ministerio Público han desplegado operativos especiales y reforzado los patrullajes en puntos considerados de alto riesgo, aunque los resultados siguen siendo limitados frente a la magnitud del problema.
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