POLITICA
Interrogantes y fragilidades que persisten tras la señal de unidad que dio el peronismo

¿Lograrán las distintas vertientes peronistas resolver sus diferencias en una PASO? ¿O afrontarán una competencia en una interna partidaria abierta? ¿Habrá un encuentro entre Kicillof y CFK en los próximos meses? ¿Cómo se ordenará la relación de los Kirchner con el gobernador bonaerense? ¿Podrán construir una estrategia común para articular acuerdos, en un mismo sentido, en las provincias que desdoblan los comicios?
¿Cuándo y cómo el PJ encarará una negociación con los partidos provinciales como los que gobiernan Córdoba o Misiones? ¿Cómo influirán en las candidaturas los PJ provinciales controlados por opositores a los Kirchner, hoy al mando del PJ Nacional? ¿Volverán al esquema principal del Justicialismo los gobernadores de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y de Catamarca, Raúl Jalil?
Después del cónclave justicialista, hay interrogantes que persisten. Y que, probablemente, no puedan resolverse en el corto plazo. Incógnitas que marcarán el pulso de la discusión política del peronismo en los próximos meses.
La cumbre de unidad peronista fue un oasis en el desierto. Después de tantos conflictos difíciles de explicar y de una discusión de poder profunda que seguirá hasta tanto la fuerza política no vuelva a ser gobierno, el encuentro de los principales actores del PJ despejó una primera duda que atormentaba a los círculos dirigenciales que miran la cúpula desde lejos: todos son capaces de sentarse en la misma mesa antes de que el agua les llegue al cuello. Aunque las relaciones personales estén destruidas o, en el mejor de los casos, desgastadas. Aunque todavía falte un año para las elecciones.

La reunión despejó una duda clave que flotaba sobre el área justicialista. La unidad es posible. Ya sea a través de un consenso para lograr un candidato, de una PASO o de una interna. Pero nadie está realmente dispuesto a jugar en el terreno electoral como una opción aislada del resto. Claro está que la modificación de las circunstancias electorales puede alterar los acuerdos. Pero la foto del presente es esa y es una buena noticia para la oposición.
Lo que debería ser un hecho lógico, como que se reúnan los principales dirigentes de una fuerza política para trazar líneamientos legislativos y electorales, se transformó en una noticia de alto impacto político como consecuencia de las divisiones internas que mantuvieron al peronismo sumido en una pelea sin final. La desconfianza, el temor a la traición, la mirada milimétrica al enemigo interno que es, al mismo tiempo, un aliado, subsisten en la dinámica de esa mesa de pesos pesados.
Alrededor de la cumbre de unidad juscialista hay varios interrogantes que el peronismo tiene el desafío de afrontar en los últimos cuatro meses del año, antes de que el proceso electoral nacional, junto a las elecciones provinciales desdobladas, llene el calendario del 2027 de fechas de cierres, presentaciones y candidaturas. Rosca política y ajedréz electoral, conectados entre la realidad nacional y las realidades provinciales.
El acuerdo de intentar ir a una PASO fue la línea argumental que atravesó la reunión del último martes. El consenso sobre ese camino a seguir diluye la idea de que el peronismo vaya fraccionado a la elección. Si algo quedó en claro con el encuentro es que todos los presentes están dispuestos a arrimar posiciones, más allá de los temas puntuales que se trataron en las cinco horas que estuvieron reunidos.

El jefe la bancada peronista en el Senado, José Mayans, lo aclaró cuando terminó el congreso del PJ en Formosa, en el que estuvo el viernes por la mañana: “Estamos trabajando en la estrategia de unidad de todo el movimiento nacional y popular para las proximas elecciones. Es el puntapié inicial para construir la unidad de todo el movimiento justicialista”. El formoseño tiene línea directa con CFK y todos los gobernadores. Es un nexo bien informado y activo, que trabaja en conjunto con Germán Martínez, la cabeza del bloque de Diputados, un experto en las mil formas de afrontar las negociaciones parlamentarias.
La duda que la dirigencia no puede saldar todavía es si el Gobierno tendrá los votos necesarios para suspender o eliminar las PASO. Algunos piensan que sí y otros que no. No hay claridad absoluta. En el caso de que finalmente haya elecciones primarias, entonces se lograría el objetivo que una gran parte del peronismo tiene: legitimar la candidatura nacional a través de los votos.
Si no hay PASO, la posibilidad de unas internas partidarias abiertas tiene más reparos entre los propios. Sobre todo por lo que implica organizarla y lograr un acuerdo para establecer con qué padrones se hacen. Es una salida que nadie toma como una opción realmente válida porque le encuentran limitaciones logísticas. Pero es una posibilidad que está latente. Sobre todo porque Sergio Uñac, uno de los precandidatos del peronismo, insiste en que esa debe ser la salida para dirimir las diferencias.
Mientras la rosca política sigue girando para generar acuerdos, uno de los temas centrales que permanece sin resolución es el vínculo entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof. No se ven desde octubre del año pasado. De ahí nació el reclamo de la dirigencia camporista sobre la decisión de no visitarla en San José 1111. Al día de hoy no hay posibilidad de que ese encuentro ocurra. El Gobernador solo está dispuesto a sentarse a hablar temas puntuales que tengan que ver con la fuerza política en su conjunto. Después seguirá trabajando en paralelo con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y su estrategia.
Si bien Mayans contó públicamente que en el encuentro del martes hubo buen trato y un abrazo entre Máximo Kirchner y Kicillof, la realidad es que esas cinco horas de reunión no modificaron el vínculo. Solo fue la cordialidad circunstancial de un momento marcado por el diálogo abierto. Quienes están cerca de esa relación aseguran que está rota en términos personales. La política es otra cosa. Ya no se quieren como alguna vez se quisieron, ni pueden confiarse mutualmente.

Kirchner no le perdona lo que considera que fue una traición a su madre, quien lo creó políticamente y le prestó su espalda política para crecer. Kicillof no se olvida de lo que cree que fue un sabotaje a su gobierno. Piedras permanentes en la gestión política para limitar su poder de conducción. El pasado no se olvida, pero el futuro necesita que ambos finjan ser dos buenos amigos. Nadie sabe cuánto puede durar ese intento de armonía.
Otro de los desafíos que tiene el peronismo es tratar de ordenar una estrategia común antes de que culmine el año, teniendo en cuenta que habrá un calendario plagado de elecciones desdobladas en las provincias. La dirigencia nacional debe poner sobre la mesa un estrategia para coordinar los pasos a seguir con los aliados. Con los que sean visibles y con los que los acuerdos sean subterráneos.
La primera línea del justicialismo nacional debe saber a quién apoyar en los comicios provinciales y tratar de saltar las internas locales. Y en el caso de no poder, porque más de un referente está dispuesto a competir en la liga mayor, entonces llegar a un acuerdo en el que nadie puede pegar abajo del cinturón.
En cada elección provincial no solo se juega la influencia de quién es el gobernador o el que quiere ser, sino también de las vertientes nacionales con peso específico en la coalición. Así se construyó el Frente de Todos, que fue un éxito como propuesta electoral, pero pero que fracasó cuando tuvo que gestionar la nación.

Kicillof es uno de los precandidatos que cree importante llegar a un acuerdo con fuerzas provinciales. En su entorno hace tiempo que aseguran que ampliar el peronismo significa construir consensos con sectores que vienen trabajando afuera del campo de acción de Fuerza Patria. En esa lista ingresa el peronismo cordobés de Martín Llaryora, el radicalismo correntino de los hermanos Valdés, el gobierno chubutense de Ignacio Torres y el oficialismo misionero que hoy conduce, en su mayoría, Hugo Passalaqua.
Lo mismo que el gobernador bonaerense cree Uñac, aunque el sanjuanino afronta un trabajo diferente en el territorio. Mas artesanal. Se lo permite su rol de senador. Kicillof, en cambio, debe ampararse en el tiempo de su gestión para convertirlo en un tiempo de construcción electoral. Cada uno se mueve con parámetros distintos de acuerdo a la realidad que enfrentan. Pero todos reconocen la necesidad de romper el molde actual.
Otro de los temas centrales que debe enfrentar el peronismo es cómo se va a posicionar de cara a dos gobernadores que son del PJ pero que están distanciados del armado nacional. El riojano Quintela ya avisó que trabajará para acercar a sus colegas de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y de Catamarca, Raúl Jalil, que se posicionaron en los últimos años como aliados tácticos de Javier Milei.
El cristinismo quiere bien lejos a los dos gobernadores. En cambio, el resto del peronismo cree que hay que llegar a algún acuerdo pragmático para que el año que viene ambos terminen jugando con el peronismo a nivel nacional y sin alianzas tácticas con La Libertad Avanza (LLA). Son negociaciones difíciles, pero no imposibles. El peronismo tiene muchos interrogantes por resolver después del primer paso hacia la unidad. La cumbre puede llegar a ser el principio de una nueva etapa. Depende de la muñeca de los protagonistas de la historia
POLITICA
Reuniones de última hora, diferencias y presión de la Iglesia: el oficialismo espera el aval de la Casa Rosada

La puja entre la Casa Rosada y la Cámara de Diputados por los vaivenes en materia de discapacidad es cada vez más evidente. A menos de 24 horas de la megasesión de mañana, el bloque oficialista continuaba negociando hasta anoche con sus aliados un proyecto que contemple los reclamos del sector. Las presiones son variadas y hoy llegaron a su punto más alto con el desembarco de la Iglesia en el Congreso.
Según pudo saber , autoridades del Episcopado se reunieron por la tarde con representantes del bloque libertario para transmitirles su preocupación por la situación y reclamar al Gobierno que termine de cerrar un acuerdo que dé respuesta a las demandas del colectivo de discapacidad.
La intervención de la Iglesia llegó después de la reunión de la mesa política en la Casa Rosada que dejó al descubierto las dudas que todavía persisten a nivel interno sobre el respaldo a la iniciativa legislativa, principalmente por su costo fiscal.
Aun con este panorama, el oficialismo confía en conseguir el aval del Ejecutivo para avanzar con su propio dictamen. El objetivo es evitar que la oposición apruebe una nueva emergencia en discapacidad durante la sesión maratónica de mañana al mediodía, que tendrá un temario variopinto. Entre los proyectos se destacan el de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y los que buscan dar respuesta a la creciente morosidad y al endeudamiento familiar.
Sin embargo, son pocos los que se animan a decir que el texto, tras meses de negociaciones y sucesivos cambios, esté completamente cerrado y tenga el visto bueno de la Secretaría de Legal y Técnica y el Ministerio de Economía, dos áreas clave donde mandan los Caputo: el asesor presidencial y el ministro, respectivamente.
“Nunca se sabe con la Casa Rosada”, ironiza un diputado aliado que esta tarde participó de la reunión de jefes de bloque, donde buena parte de la discusión giró en torno a la versión final del proyecto de discapacidad, con la que el oficialismo busca dar una respuesta “superadora” a los reclamos de los bloques dialoguistas.
En teoría, esta vez no habría “peros” del Ejecutivo que hagan caer el proyecto que viene negociando Laura Rodríguez Machado, la diputada exPro y una de las espadas legislativas del presidente de la Cámara baja, Martín Menem. Pero la cautela es extrema. Todavía está fresco el derrotero que significó la publicación del Presupuesto en el que echaba por tierra todas las concesiones que la cordobesa le había dado al Pro y la UCR.
La amenaza de un veto
Un antecedente que volvió a cobrar fuerza la semana pasada, cuando el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, admitió durante su exposición sobre el Presupuesto ante los diputados, en una suerte de sincericidio, que “el Ejecutivo hubiera querido otra cosa”, en referencia al propuesta legislativa impulsado por Martín Menem.
Desde entonces, en la oposición crecieron las sospechas sobre un eventual veto a la prórroga de la emergencia en discapacidad, ante el difícil escenario que la oposición logre avanzar con su dictamen de minoría. O más insólito aún, un rechazo del Gobierno a su propia iniciativa.
No es casualidad. Hasta ayer, había quienes en la bancada libertaria no descartaban la posibilidad de un veto total o parcial del Presidente, según pudo saber . Esta tarde, sin embargo, esa alternativa fue desestimada desde las más altas esferas del oficialismo. Una decisión de ese calibre dejaría muy mal parado a Menem y, por extensión, a Rodríguez Machado y otros diputados involucrados en la discusión.
Más aún cuando desde el universo libertario admiten que, en materia de discapacidad, el Gobierno ya perdió terreno en el plano discursivo. De ahí, la necesidad del oficialismo de desactivar la amenaza de la prórroga de la emergencia en discapacidad.
Las demandas de los aliados
Más temprano, durante la reunión de jefes de bloque, los libertarios se abocaron a revisar en detalle las modificaciones reclamadas por los espacios dialoguistas, en particular las exigencias del misionero Oscar Herrera Ahuad, quien habría consiguido incorporar varios de sus planteos al dictamen oficial.
“Se convalidó todo lo que pidieron los aliados”, se jactó otro de los presentes durante el encuentro. “Esta vez parece que está todo encaminado”, sostuvo otra fuente que recorre los pasillos del Congreso.
Según pudo saber , el oficialismo habría asegurado la actualización del nomenclador ajustado mensualmente por inflación y un cronograma de pago de las comensaciones adeudades, este último un reclamo expreso del PRO.
Pero la letra chica del dictamen motivó una nueva reunión por la noche entre representantes de LLA y Herrera Ahuad, finalizado el encuentro con Episcopado, que continuó hasta altas horas de la noche.
Si bien impera el optimismo entre varios bloques y en el propio oficialismo, quienes están más involucrados en las negociaciones saben que el acuerdo todavía debe superar el último filtro de la Casa Rosada. Por eso, no se pueden descartar ajustes sobre la marcha durante la sesión.
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POLITICA
A días del balotaje en Brasil, Eduardo Bolsonaro endureció sus críticas contra Lula

Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato a presidente de Brasil, Flávio Bolsonaro, aseguró este martes que “Lula está desesperado” por los números que lo dan como el perdedor del balotaje que se realizará el próximo domingo.
En diálogo con TN, el hijo de Jair Bolsonaro, que actualmente vive en Estados Unidos tras ser condenado por coacción, dijo: “Estamos esperanzados con la victoria de Flavio pero hay que esperar, aunque todas las encuestas dan a favor. Lula está desesperado”.
El exdiputado remarcó: “Lula está regalando plata a estudiantes, está poniendo plata a programas, prometió buses gratis para el fin de semana para los pobres. Todo eso en contra de la constitución de Brasil”, pero “no tiene plata de donde pagar todo. Lula no está haciendo eso para ganar las elecciones sino para dejar una bomba económica”.
Bolsonaro también confirmó que espera un indulto en caso de una victoria de su hermano porque, aseguró, que no cometió ningún delito.
Hace dos semanas y en plena campaña electoral, el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil ordenó la detención de Bolsonaro para que comience a cumplir una de las penas a las que fue condenado.
Eduardo Bolsonaro fue condenado por coacción a la Justicia por promover gestiones ante el Gobierno de EE.UU. orientadas a presionar al poder judicial brasileño en momentos en que la Corte Suprema realizaba el juicio por golpismo en el que su padre, Jair Bolsonaro (2019-2023), fue condenado a 27 años de prisión.
Además, el excongresista fue inhabilitado políticamente por 12 años, lo que le impedirá presentarse a cargos públicos hasta 2038.
En septiembre pasado, también fue condenado a un año de prisión por la Corte Suprema en un juicio por difamación contra la diputada Tabata Amaral.
POLITICA
Crece el malestar en el Senado por la demora de Santilli en concurrir a brindar su informe

En línea con la resistencia de sus antecesores a exponer ante los legisladores, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, sigue sin asistir al Congreso a cumplir con su obligación constitucional de brindar informes sobre la marcha del Gobierno desde que asumió el cargo el pasado 30 de junio de 2026 en reemplazo de Manuel Adorni.
La contumacia de Santilli provocó la reacción del bloque de senadores kirchneristas, que presentó una nota ante la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, reclamando la presencia del funcionario y destacando que el último jefe de Gabinete que pisó el recinto de la Cámara alta fue Guillermo Francos.
Aquella exposición ocurrió el 26 de junio de 2025, por lo que ya van a ser 16 meses sin que un ministro coordinador exponga ante el Senado.
La nota del kirchnerismo lleva las firmas de José Mayans (Formosa), presidente del bloque Justicialista, y de los senadores Juliana Di Tullio (Buenos Aires) y Fernando Salino (San Luis), quienes le exigieron a la Presidencia del Senado que determine de inmediato la fecha del mes en curso en la que Santilli deberá concurrir al recinto.
En la nota los legisladores calificaron la prolongada ausencia del jefe de Gabinete como “una burla a nuestra Constitución Nacional”. Asimismo, la bancada remarcó con severa preocupación que han transcurrido casi quince meses seguidos sin que ningún jefe de Ministros se apersone ante la Cámara alta para brindar el correspondiente informe de gestión.
El reclamo de la oposición se fundamenta directamente en el artículo 101 de la Constitución Nacional, norma que establece de manera taxativa que el jefe de Gabinete debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de sus Cámaras.
“La continuada inasistencia del jefe de Gabinete evidencia una notoria falta de apego a la Carta Magna y degrada las facultades de fiscalización del Poder Legislativo”, sentencian los legisladores.
El último informe de un jefe de Gabinete ante el Senado fue el número 143, presentado por Francos el 26 de junio de 2025, y terminó de manera abrupta y provocó polémica.
Advirtió sobre el fuerte impacto fiscal de los proyectos que proponen un aumento en las jubilaciones, aprobados en el Senado; defendió el ajusteSoledad Aznárez –
Aquella comparecencia de forma intempestiva cuando el entonces funcionario interrumpió su exposición disconforme con un comentario de la senadora kirchnerista Cándida López (Tierra del Fuego), quien había acusado de mentiroso al jefe de ministros.
Si bien el cuerpo había votado pasar a un cuarto intermedio para que el funcionario pudiera tomarse un breve descanso, Francos se negó rotundamente arguyendo sentirse ofendido por la intervención de la legisladora. Lo concreto es que ese mismo día, horas más tarde, había una presentación del presidente Javier Milei en La Plata, el Congreso de La Libertad Avanza, a la que asistió el gabinete en pleno.
Tras aquella situación, Francos permaneció en el cargo más de cuatro meses -hasta el 31 de octubre de 2025-, pero no volvió a rendir cuentas ante el Senado.
Tras la salida de Francos, la jefatura de Gabinete fue asumida el 5 de noviembre de 2025 por el vocero presidencial Manuel Adorni, quien optó directamente por no concurrir jamás al Senado durante sus casi ocho meses de gestión.
En la Camara de Diputados del Congreso Nacional.Santiago Filipuzzi
Aunque Adorni brindó una única exposición ante la Cámara de Diputados en abril de 2026, en medio del escándalo por su presunto enriquecimiento ilícito, esquivó de forma sistemática la rendición de cuentas ante los senadores.
De hecho, en mayo último estuvo a punto de ser citado al recinto del Senado, pero el agravamiento del escándalo por sus avatares patrimoniales obligaron a Adorni a esquivar su obligación constitucional y darle la espalda al Senado.
Así lo destaca el kirchnerismo en su misiva, que recuerda que el exfuncionario renunció a su cargo el 27 de junio de 2026 “en medio de un escándalo de público conocimiento”, impulsado por investigaciones judiciales y cuestionamientos sobre su patrimonio, sus viajes al exterior y denuncias públicas.
Los senadores enfatizaron en su nota que las advertencias a la conducción del Senado no son novedosas, ya que el pasado 8 de mayo habían presentado una solicitud similar exigiendo que se fije fecha para el informe del Gabinete.
Ahora, ante la falta de respuesta institucional y el cambio de ministro coordinador, que mantiene la postura de eludir la Cámara alta tras haber asumido el 30 de junio de 2026, el kirchnerismo decidió volver a la carga.
Mientras desde el entorno de Santilli y sectores oficialistas se busca atenuar la demora argumentando el reciente desembarco en el ministerio, la presión política en el Senado va en aumento.
Gustavo Ybarra,Conforme a
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