El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que en el reciente Foro de Abeceb reconoció que la inversión “tarda en llegar”, reiteró en una extensa entrevista con el portal Seúl su fe desreguladora, listó las iniciativas desreguladoras aún bloqueadas y su convicción de que el peronismo es el “garante” de un pacto corporativo entre sindicatos y empresarios y dijo que el presidente Javier Milei ha logrado “un cambio cultural extraordinario”.
Entrevistado por Hernán Iglesias, creador y director del portal Seúl, quien fuera funcionario del gobierno de Mauricio Macri, el economista y funcionario se asumió como “plomero” del gobierno y defendió la forma en que se expresa el presidente de la Nación. “No es un tema institucional: la Constitución Nacional no dice nada de los modos de un presidente”, señaló, además de reconocer la influencia intelectual de Milei sobre la forma de enfocar temas como los bienes públicos y los monopolios,
Sturzenegger reiteró su concepto de que “la Justicia es el último refugio de la casta” para explicar cómo algunas desregulaciones aún no han entrado en vigencia. “El statu quo está siempre trabajando que la desregulación no ocurra. Yo digo siempre que una regulación es producto del interés de alguien que trabajó para generar un privilegio: siempre hay un interesado que no quiere que esa desregulación avance”, señaló, aunque dijo que las desregulaciones trabadas “son muy pocas”.
Entre ellas mencionó los cambios en la AFA, el tema de las farmacias y de la Verificación Técnica Vehicular (VTV).
El acceso a los medicamentos de venta libre es una cosa en Buenos Aires, donde casi hay una farmacia en cada cuadra, dijo, pero por otro lado “hay 200.000 argentinos que tienen que hacer más de 100 kilómetros para ir a una farmacia, y hay dos millones de argentinos más de 25 kilómetros para ir a una farmacia”, además tres millones de argentinos que viven solos. “Si a una persona enferma la obligás a ir a una farmacia, es un riesgo sanitario. Es muy loco que la Justicia no entienda eso”, señaló, en referencia a las trabas para que remedios de venta libre se vendan fuera de farmacias.
Remando la VTV
“También estamos remando lo de la VTV. Cuando haces un cambio de chasis lo hacés en un taller habilitado y después hacés la VTV, pero Alberto Fernández puso un trámite intermedio en que metió a la Asociación de Ingenieros del Transporte Argentinos (AITA). “Los tipos no tienen talleres, pero pagás y te mandan una certificación. Lo sacamos en la ley de tránsito y está parado en la Justicia”.

En cuanto al proyecto para permitir la Sociedades Anónimas Deportivas, dijo que para el presidente Javier Milei es un objetivo ideológico. “Quiere que haya clubes capitalistas y clubes socialistas, para que se vea que el capitalismo es mejor y (los hinchas de fútbol) abran el corazón al capitalismo”, explicó. En cambio, dijo, “el tema mío con la AFA” son los aportes al sistema previsional. “Con Kirchner y después con Massa en vez de pagar los aportes que paga cualquier Pyme hicieron un sistema en que lo que pagan es un porcentaje de las ventas de entradas, los derechos de TV y los pases, donde los clubes grandes subsidian a los chicos El fútbol en su conjunto está de acuerdo, el problema es que las alícuotas que tiene son muy bajas, en vez de pagar $8.000 millones por mes pagan $2.000 millones”, calculó.
Sturzenegger reiteró que hay un “pacto histórico” entre empresarios y sindicatos, del que el peronismo es garante. “Lo llamo el Triángulo de las Bermudas de la Argentina. Javier lo llama el sistema de la casta. Es un sistema institucional ilegal que básicamente transfiere recursos de la población en su conjunto a los beneficiarios”. En ese contexto, mencionó “agentes bloqueantes” de las reformas, ya que -explicó- “cuando abrís la economía y le bajás la renta a los actores, estás quebrando esa estructura de poder. El peronismo es el garante de los privilegios de los sindicatos y los empresarios de la casta, es el socio de ellos”.
Las justificaciones ideológicas, aseguró, son “un maquillaje de un sistema que se sostiene a partir de los recursos económicos que genera”. De todos modos, matizó, ese tipo de estructuras no existen solamente en la Argentina. Al respecto mencionó el libro “Por qué fracasan las Naciones” de los Nobel de Economía Daron Acemoglu y James Robinson, sobre instituciones “inclusivas” e instituciones “extractivas”. “Cuando desregulamos en general los que están en contra son las empresas grandes que generan rentas y barreras”
Según Sturzenegger, “el presidente ha hecho una tarea de cambio cultural extraordinaria. Cuando arrancó los argentinos venían de 50 años de escuchar que ante un problema el Estado era la solución. Él les dijo que el origen de los problemas era el Estado. Eso se va entendiendo. Hay muchos políticos que después toman eso, pero al equilibrio fiscal no es cuestión de proclamarlo”.
En cambio, aseguró, su tarea desregulatoria es más grata, porque a diferencia de la dificultad y el costo político que significa recortar gastos, la desregulación “acumula capital político: Que los electrodomésticos cuesten menos y haya más alquileres disponibles la gente lo ve”.
Starlink, la desregulación y los medios
Por otro lado, explicó, “hace diez o veinte años los reformistas cuando querían hacer reformas lo que se escuchaba estaba intermediado por los medios, que son parte integral de ese sistema. No existían el streaming y las redes sociales. Hoy la voz de los reformistas llega sin tanto filtro”.
Al respecto, mencionó como caso paradigmático de desregulación exitosa la entrada de Starlink, la red de internet satelital de Elon Musk, en la Argentina.
“Si hubiésemos querido desregular internet satelital hace 20 años (no estaba aún, pero se entiende, justificó el ejemplo), la única voz que se hubiera escuchado era la del perjudicado por la desregulación. En cambio hoy un flaco subiendo a los Andes con Starlink todo el mundo lo ve. Hoy hay 3 millones de argentinos tienen acceso a internet satelital. No estaba porque había un interés que no estuviera. La desregulación es una de las cosas más fácil para comunicar.
Consultado sobre la posibilidad de que haya regulaciones positivas, necesarias para ordenar ciertos mercados, Sturzenegger reiteró que “la gran mayoría son para hacer kiosquitos y luego son un monstruo que cobra vida propia”.

Como ejemplo de cosas que hay que regular mencionó la pesca y el concepto de “captura máxima”, pues la pesca indiscriminada puede agotar los recursos, que son un bien común. Al respecto, mencionó que durante el gobierno de Onganía se inició la regulación del sector, pero se hizo con el concepto “haceme un barco, te regalo la pesca”, con lo cual -afirmó- “crearon una casta naviera-pesquera” y diez años después se cambió la regulación para que solo pudiera pescar esa casta. “El propio sistema empezó a generar presiones para ese cambio. En la ley Bases intentamos cambiarlo, pero conseguimos cero votos”, sonrió.
Política industrial
Según Sturzenegger, el único tipo de “política industrial” buena es aquella en la que el Estado “no dificulta las cosas”. Cuando el entrevistador insinuó la crítica acerca de “elegir sectores” (como el RIGI hace con la Energía y la Minería), el ministro negó que así ocurra. “Estamos con un boom de energía, vamos a exportar USD 50.000 millones de productos energéticos. Y va a generar un boom en industrias electro-intensivas, fertilizantes, petroquímica. ¿Qué hicimos?: liberamos la posibilidad de exportación. Antes para exportar un político te daba el precio, el barril criollo. Y después si quería te dejaba exportar. Una empresa petrolera puede manejar los riesgos de mercado, no los de un político. En ese contexto nadie invertía. Fijate lo que se logra dejando que los precios funcionen”.
Además, Sturzenegger criticó que cuando hablaban de macroeconomía, tipo de cambio y la “restricción externa”, ningún economista profesional mencionaba la Ley de Glaciares que el gobierno intentó modificar en la ley Bases y finalmente adecuó a principios de este año. “En febrero pasado lo logramos y pudimos duplicar las exportaciones. El arrastre que eso genera en desarrollo industrial, provisión para la minería …. Fue dejar que la gente trabaje en libertad. Con libertad alcanza.
Cuando Iglesias le preguntó por qué los medicamentos siguen siendo tan caros en la Argentina, Sturzenegger reconoció que los precios “bajaron mucho menos de lo que nos hubiera gustado”. Mencionó al respecto la importancia de la identificación de la droga genérica en la receta médica y la experiencia de Mendoza, que a partir de la posibilidad de importar medicamentos redujo en un 85% los precios de los que compra. “El gobierno nacional entra en el tema solo si hay tránsito interprovincial, estoy empujando que los gobernadores usen esto para generar competencia con la posibilidad de importación. Mendoza está comprando los medicamentos al 15% de lo que pagaban antes. Es un impresionante beneficio político que eventualmente se va a imponer”, aseguró.
De la academia a las cloacas de “la casta”
Sobre la percepción y crítica a su personalidad, Sturzenegger reconoció venir de una “tradición académica”, como así también Milei. “Se dice que soy académico como insulto, que me falta lleca. Pero yo digo que soy el plomero en este gobierno, el que se mete en la cloaca, en la mierda, que habla con la gente en la calle, escucha a quien dice que le están rompiendo las pelotas. No hay nada más terrenal que lo que hacemos con mi equipo, pero tratan de descalificarme diciendo que soy aúlico”.

En cambio, observó, “los de la macro están siempre discutiendo lo mismo”. Al respecto citó la anécdota de que con su equipo se pasaron ocho meses estudiando el Reginave “Régimen de Navegación Marítima, Fluvial y Lacustre” que -dijo- tenía 1.500 artículos y el final de ese proceso un colaborador le dijo “la macroeconomía es para vagos”.
Sturzenegger elogió en varias ocasiones a Milei y su efecto en la “batalla de las ideas”. Al respecto, mencionó que el presidente le hizo leer el libro “La economía en una lección”, de Henry Hazlitt, una obra publicada originalmente en 1946, reeditada por el Ludwig von Mises Institute y prologada por Walter Block, un economista anarco-libertario cuya obra “Defendiendo lo indefendible” el propio presidente regaló a los miembros de su gabinete en una cena en Olivos a fines de 2025.
El ministro relacionó el libro de Hazlitt con la recomendación de Milei de ver siempre las medidas económicas en un marco de equilibrio general, de modo de detectar las “malas ideas”: y como ejemplo de ellas mencionó el concepto de “multiplicadores fiscales”, clave en la teoría keynesiana.
Hazzlit, explicó Sturzenegger, dice que en Economía, a diferencia que en Física, prevalecen las malas ideas, porque detrás de ellas hay intereses. “Por qué hay regulación el mercado del Seguro? Porque les importa a las compañías de Seguros”.
Cuando el entrevistador le señaló que además de intereses hay personas que genuinamente creen en la necesidad de medidas regulatorias, Sturzenegger dijo que “la gente psicológicamente tiende a buscar la protección. Cuando más inestable sea el mundo, más buscás esa protección. Y buscás al Estado para esa protección”.
También, en línea con Milei y con el ministro de Economía, Luis Caputo, Sturzenegger argumentó que el riesgo país de la Argentina es diferente del riesgo atribuible al gobierno de Milei. Al respecto, mencionó que títulos que vencen dentro del actual mandato presidencial tienen un “spread” de solo 80 puntos, mientras lo que vencen a posteriori tienen un riesgo mucho más alto. “Por eso anticipamos que cuando Javier Milei reelija el riesgo país se va a derrumbar”.

Las formas y el discurso presidencial
Sobre las formas y los insultos presidenciales, Sturzenegger dijo que no se trata de un “tema institucional: la Constitución Nacional no dice nada de los modos de un presidente. El votante evaluará. Tuvimos un presidente muy del estilo de Javier que era Sarmiento. “Las 101” eran 101 insultos a Alberdi. Javier en su vehemencia es parte del choque que representa el cambio cultural
¿Es indispensable?, repreguntó Iglesias.
“Sí”, respondió muy seguro Sturzenegger, quien atribuyó al discurso presidencial un “poder liberador” después de tanto tiempo “de una cultura muy cancelatoria”.
“Naturalizamos muchas cosas. La virulencia de Javier es liberadora para todos nosotros. Se abrió el juego. Es liberador y absolutamente esencial. Es un beneficio del estilo que tiene (…) Creo que la Argentina está viviendo un momento extraordinario de República: está claro que hay mucho más independencia del Ejecutivo del Congreso. Javier con la justicia no se mete”
En cuanto a los ataques del presidente a la prensa, Sturzenegger dijo “lo más terrible para la independencia es el sobre. Javier Los pelea y torea en Twitter, pero es una tribuna abierta, todos lo pueden evaluar. La prensa nunca tuvo tanta libertad”.
Cuando el entrevistador le señaló el aspecto intimidante de las distribas presidenciales, Sturzenegger replicó: “Alconada Mon (por Hugo, periodista de La Nación) escribió 450 notas sobre un tweet de Milei en el caso Libra. Sirve para cambio cultural. Mientras sea abierto a la vista de todos que es un debate. Queda en la evaluación de cada uno”.
Sturzenegger calificó al progresismo como “una puesta en escena”. Al respecto, citó, “Javier dice que no entiende que lo popular sea darle la plata al político para que gaste en lugar de nosotros. El victimario convence a la víctima de que le de su dinero. Es una fachada que sostiene un esquema de privilegios. Y el progresismo termina siendo socio de esa estructura”.
Además, criticó a los empresarios por no aprovechar la reforma laboral. Por caso, mencionó, se quejaban de la ultra-actividad de viejos convenios, pero cuando se eliminó la ultra-actividad, terminaron firmando convenios muy similares a los que ya existían.
Sobre el final de la entrevista, Sturzenegger reconoció la influencia intelectual que Milei ha obrado sobre él. “Es un anarco-capitalista. Un provocador intelectual (…) tengo una visión mucho más crítica de cosas que había naturalizado, como a veces naturalizamos regulaciones absurdas. En ese contexto, explicó y justificó la defensa de los monopolios que hace el presidente. “Él dice que lo más importante es que haya libre entrada. No es un problema que una empresa produzca más barato si hay libre entrada”. Como ejemplos de monopolios desplazados mencionó el desplazamiento de Nokia porparte de Blackberry y de Blackberry por parte de Apple a partir del I-phone. “Lo importante es la libre entrada. Y el que impide la libre entrada es siempre el Estado. Por eso Milei dice que no hay focalizarse en el tamaño de la empresa”.