POLITICA
Jorge Macri defendió la ley de propiedad privada y habló de los incidentes: “No vamos a dejar que transformen a la Ciudad en lo peor del Conurbano”

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se refirió este domingo a los incidentes que hubo en las afueras del Congreso mientras se trataba la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. “Si alguien agrede a la Policía, va a tener consecuencias; si alguien rompe el espacio público, va a haber consecuencias. No vamos a dejar que transformen a la ciudad en lo peor del conurbano”, dijo.
En diálogo con el programa La Cornisa, por LN+, el funcionario destacó la coordinación entre la Ciudad y la Nación durante el operativo y aseguró que ambas administraciones trabajan de manera conjunta ante este tipo de situaciones.
Al referirse a la movilización del jueves, Macri sostuvo que los hechos registrados en las inmediaciones del Congreso excedieron un reclamo político. “Cuando te enfrentás a esto, no te enfrentás a un reclamo político: son delincuentes. Esto no es una marcha pacífica”, expresó.
Además, cuestionó a algunos de los manifestantes, al considerar que buscan trasladar a la Capital los problemas que no logran resolver en sus ciudades ni en la provincia: “Muchos de estos señores que marchan se los ve en La Matanza, donde se usurpa y se hace lo que se quiere. Como no logran que sus municipios estén bien quieren romper la ciudad”.
“Hay plena coordinación [entre las distintas fuerzas] en cada uno de estos hechos. Hemos liberado la ciudad de los piquetes”, sostuvo Macri. En ese contexto, aludió en tono irónico a las diferencias con Patricia Bullrich por la atribución de ese resultado: “Siempre hay alguna disputa simpática con ella para ver quién fue el autor del fin de los piquetes. Somos dueños conjuntos”.
Durante la entrevista, Macri también fue consultado por la posibilidad de enfrentarse electoralmente con Bullrich en la Ciudad. El dirigente del Pro recibió favorablemente ese escenario: “Está buenísimo, la competencia saca lo mejor de nosotros. Yo todo lo que gané siempre lo hice compitiendo, así que bienvenida la competencia”.
Respecto de la estrategia electoral de su espacio y de la posibilidad de alcanzar un acuerdo, aseguró que se elaborará una definición partidaria y llamó a no dar por terminado políticamente al kirchnerismo.
Sobre la ley de propiedad privada
El jefe de Gobierno porteño se pronunció, además, sobre la ley de inviolabilidad de la propiedad privada y respaldó la posibilidad de acelerar la restitución de inmuebles ocupados. “Me parece que la ley es un avance y que es bueno que pueda haber desalojos exprés”, afirmó.
En ese contexto, indicó que la administración porteña recuperó hasta el momento 901 propiedades. “Cuando hay decisión política, se puede combatir la usurpación. La ley nacional ayudará, sin duda, pero después, si no hay decisión política de cada actor involucrado, no alcanza”, explicó.
Jorge Macri vinculó las ocupaciones con la proliferación de otros delitos y describió las consecuencias que, según dijo, sufren quienes viven en los alrededores. “En cada lugar que se usurpa se instala el mal: la droga, el crimen. Vivir cerca de una casa usurpada es una catástrofe”, sostuvo.
Macri también defendió las medidas implementadas contra los cuidacoches. “Estoy muy orgulloso de lo que está pasando en la ciudad de Buenos Aires en la lucha contra los trapitos”, señaló.
Por último, se refirió al cobro de prestaciones sanitarias a extranjeros y aseguró que esos recursos se destinan íntegramente al sistema de salud porteño. “Tenemos la información de toda la gente que atendemos y le cobramos en función de la cobertura que tenga”, explicó.
Según detalló, mediante ese mecanismo se recaudaban US$100 millones anuales y la proyección para este año alcanza los US$140 millones. “Esa plata la invertimos toda en salud. Todas las obras que estamos haciendo en salud, que son más de 700, las estamos financiando con eso, gracias a la decisión política de cobrarles a los que les tenemos que cobrar”, afirmó.
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En medio del debate por los candidatos jóvenes, LLA prepara un congreso con más de 1.000 militantes para mostrar estructura

La Juventud de La Libertad Avanza se reunirá este sábado en Morón para realizar su Congreso Provincial. El encuentro aspira a reunir a más de 1.000 jóvenes bonaerenses y se enmarca en medio del debate en redes que hubo entre dirigentes del oficialismo sobre la estrategia de incluir a dirigentes de la militancia en las listas electorales.
El encuentro de la juventud bonaerense de LLA se realizará a las 16:00 en el Sindicato de Panaderos de Morón y va a reunir a referentes juveniles, legisladores provinciales y diputados nacionales por la Provincia de Buenos Aires. La actividad va a concluir con una disertación de Sebastián Pareja, presidente de La Libertad Avanza bonaerense.
Desde la organización señalaron a Infobae que la convocatoria continúa los congresos juveniles realizados en Tucumán y en Salta. En esta última provincia hubo una demostración por parte de la juventud libertaria, que recibió tanto a Karina Milei como a Diego Santilli al llegar al aeropuerto local. “Demuestra la participación de los jóvenes en la construcción política del espacio en la provincia”, escribieron desde el partido nacional en un comunicado de prensa.
Esa misma cuestión es la que se puso en boga en los últimos días. Y es que la convocatoria se produce mientras dentro del oficialismo nacional volvió a discutirse la representación de dirigentes jóvenes y militantes digitales en las listas electorales. El debate se reactivó después de que Flavio Bolsonaro incorporara a jóvenes vinculados con las redes sociales a su campaña presidencial en Brasil.

El diputado provincial Agustín Romo, líder de la agrupación Las Fuerzas del Cielo, ligada al asesor presidencial Santiago Caputo, destacó que varios jóvenes profesionales que adquirieron notoriedad por su militancia digital a favor de Bolsonaro obtuvieron gobernaciones y bancas legislativas. “Fueron los más votados en sus distritos contra los políticos tradicionales. Interesante”, escribió.
Esto fue tomado por militantes y usuarios anónimos del ámbito libertario para pedir una política diferente para la selección de candidatos jóvenes. Quien recogió el guante fue la karinista Romina Díez, diputada nacional y presidenta de la filial santafesina de La Libertad Avanza, que respondió que La Libertad Avanza había llevado al Congreso a Agustín Pellegrini y Valentina Ravera, a quienes definió como los dos diputados más jóvenes de la historia argentina debido a que asumieron con 25 años de edad. “Los jóvenes tienen que ser protagonistas de su propio futuro. Porque si ellos no se meten, otros van a decidir por ellos”, sostuvo.
El intercambio ocurrió un año después de que el sector de Santiago Caputo quedara prácticamente excluido de las nóminas libertarias para las elecciones legislativas por decisión de Karina Milei. La discusión también anticipó las tensiones por el armado de candidaturas para las presidenciales de 2027.
Entre quienes conforman la agrupación Las Fuerzas del Cielo aseguraron que el mensaje de Romo no buscaba abrir una confrontación interna y atribuyeron las críticas posteriores a expresiones espontáneas de militantes. Diez respondió a varios usuarios, pero dirigentes como Martín Menem, quien es vicepresidente de La Libertad Avanza, repostearon los mensajes de Diez, y el karinista Santiago Oría respaldó públicamente a la dirigente libertaria de Santa Fe.
Los críticos de los armadores de listas dicen no importarles cuántos jóvenes fueron electos el año pasado porque afirman que “su representatividad en el sector es baja, por no decir casi nula”. Creen que los militantes jóvenes que son cercanos al espacio cielista tienen una capilaridad mayor en el espacio de redes y que “los Menem los tienen alejados del armado aunque el Presidente los defiende constantemente”.

El quiebre de ese sector con la cabeza de la juventud nacional de La Libertad Avanza parece no tener una solución de cara al año próximo. Quien lidera esa estructura es Sharif Menem, mano derecha del presidente de la Cámara de Diputados; así como Iñaki Gutiérrez, el influencer de grandísima cercanía de los hermanos Milei. También comenzó a ganar visibilidad la coordinadora de la juventud universitaria de La Libertad Avanza, Rocío Gómez. Los tres estarán el sábado en Morón encabezando el congreso provincial.
En ese sector se defienden diciendo que hay dirigentes jóvenes que accedieron a bancas que “son de perfil bajo y prefieren trabajar en silencio en el territorio”. “Metimos un montón de jóvenes si se cuentan legisladores nacionales, provinciales y concejales. Hasta podríamos decir que en Brasil se inspiraron en la idea de poner jóvenes en las listas, que se la robaron a Karina Milei. La sacaron del parámetro que tuvo La Libertad Avanza para elegir candidatos en el 2025”, agregan.
Otro caso que mencionan laderos de Diez es la selección de Lautaro Enríquez, que se convirtió en el concejal más joven de la ciudad. La misma historia alegan con Candela Rodríguez, una de las convencionales constituyentes de menor edad en la provincia.
La idea de la conducción de la juventud nacional de La Libertad Avanza es continuar con este tipo de congresos la semana próxima en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en Mendoza. Esto desembocaría en un acto nacional que podría terminar siendo en la provincia de Córdoba. La fecha para esta última jornada no está definida.
Para este sábado se espera la concurrencia de integrantes de Las Fuerzas del Cielo, a pesar de que en algunas filiales consultadas por este medio dijeron no haber sido notificadas del acto.
Hay casos donde se expresa sintonía entre aquellos que abogan por la conducción caputista y otros que responden de manera directa a la estructura de la hermana presidencial. Un caso paradigmático es Bahía Blanca. Universitarios de La Libertad Avanza (ULLA, la facción cielista) y Universitarios por la Libertad (UPL, la agrupación que a nivel nacional coordina Gómez) cerraron un acuerdo para presentar listas en conjunto en las próximas elecciones de la Universidad Nacional del Sur.
Quienes están diagramando la estrategia de la juventud libertaria conciben que no hay referentes jóvenes que sean conocidos por la amplia mayoría de la sociedad. “Te diría que la persona que realmente puede tener un conocimiento transversal es Iñaki [Gutiérrez], que lo conoce el piberío y hasta las señoras mayores”, afirma una fuente de ese entorno. Quienes son críticos de la conducción responden: “Para las señoras mayores está el Presidente. Ser joven no es una cualidad positiva en sí. Ninguno de los que está actualmente representa el ideario de Milei”.
La Libertad Avanza
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Un ministro de Kicillof y un intendente se sumaron a la carrera por la gobernación bonaerense: quiénes son los otros aspirantes

La carrera por la sucesión de Axel Kicillof comenzó a sumar postulantes dentro del peronismo bonaerense. Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia, y Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas, hicieron públicas sus intenciones de competir por la Gobernación en 2027, en medio de las discusiones por el futuro político del oficialismo.
“Me gustaría conducir los destinos de esta provincia”, afirmó Katopodis en una entrevista con Radio Brisas. El funcionario sostuvo que cuenta con experiencia para asumir el desafío y planteó que buscará darle continuidad a la gestión del actual gobernador, aunque también impulsar cambios.
“Me tocó estar en San Martín, en el Gobierno nacional y ahora me toca en la provincia. Pude gobernar y gestionar los tres niveles del Estado, y la verdad que me siento con la confianza suficiente como para encarar todos los cambios, pero también de darle continuidad a todo lo que Axel viene haciendo en todos estos años”, expresó.
Katopodis también cuestionó el rumbo del gobierno de Javier Milei y señaló que el peronismo debe construir una alternativa nacional para las próximas elecciones presidenciales. “Nuestra prioridad es que podamos poner a la Argentina en otra dirección, estamos convencidos de que el rumbo en el que está es equivocado”, sostuvo.
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La crisis de los propósitos colectivos

El mundo actual se encuentra en una larga fase de profunda transformación acelerada, atravesada por una serie de factores estructurales que permiten pensar que el segundo cuarto de siglo será muy distinto al primero. Los principales vectores de esa metamorfosis son la frenética evolución tecnológica, con la IA como símbolo; los efectos del cambio climático; la brusca alteración demográfica, con menor natalidad y mayor longevidad; el derrumbe del viejo orden internacional basado en reglas y el predominio de los liderazgos autocráticos; y la reconversión del capitalismo global, más concentrado y menos occidentalizado. La humanidad se reformula a partir de las tensiones que se derivan de un caótico entrecruzamiento de factores económicos, políticos, sociales y tecnológicos.
En ese contexto, la Argentina también atraviesa su propia etapa de reconfiguración, que se deriva de los fenómenos globales, pero que tiene sus propios componentes. Javier Milei rompió el tablero político que se venía estructurando en torno de dos coaliciones, y ese sistema todavía no se volvió a rearmar. Deambula entre el regreso a una nueva polarización, el demorado surgimiento de nuevas figuras, o la fragmentación. La irresolución de este dilema es ganancia para el Gobierno, que atraviesa meses difíciles sin que nadie termine de capitalizar esa vacancia.
La llegada del poder libertario también trajo aparejado un recambio abrupto de la lógica económica, que pasó de un estatismo decadente a un libremercadismo irrestricto. Los efectos en la nueva matriz productiva son los que hoy mantienen en tensión a todos los indicadores, con sectores vinculados a las cadenas globales muy dinámicos (los RIGI-beneficiados), y otros más dependientes del mercado interno en tendencia declinante (los industri-deprimidos).
En el aspecto económico, a diferencia de lo que ocurre en el plano político, la irresolución es una desventaja para el Gobierno. Por eso sufre este largo valle con la sensación instalada de que la economía no está funcionando de acuerdo con las expectativas. El debate dentro de la mesa política sobre la conveniencia de acelerar o no el acuerdo político que reclama Luis Caputo, así lo refleja.
Pero debajo de esos movimientos visibles se viene produciendo una serie de transformaciones sociales, que se iniciaron en décadas pasadas, pero que cobraron nueva dimensión a partir de la pospandemia. En líneas generales, las tres tendencias históricas marcan que la Argentina ha tendido a ser estructuralmente más pobre, más vieja y más urbana. Se ha venido incubando una redefinición de la composición social del país, que exhibe rasgos diferentes a los que ofrecía décadas atrás, cuando se configuraron las instituciones y organizaciones que emergieron como ordenadores de la vida comunitaria. Es decir, se está haciendo cada vez más palpable el desfase entre una arquitectura institucional concebida para lógicas del siglo XX y las mutaciones que rediseñan una sociedad en modo siglo XXI.
Ese descalce genera tensiones naturales porque hay una pronunciada crisis de representación en todos los órdenes. En parte este déficit fue aprovechado por el Milei original para plantar su bandera en contra del sistema político y económico. Pero su rol como catalizador de ese desencanto exhibe limitaciones. Por ejemplo, el sector más descontento con el Gobierno es la clase media, porque es la que más sobrecarga sufrió por la eliminación de subsidios y los incrementos de servicios y tarifas, prepagas, escuelas; es la que perdió capacidad de ahorro y se endeudó en montos mayores. Es la que más recortó sus expectativas.
Esa clase media es la principal víctima de la transformación socioeconómica de las últimas décadas, que pasó de ser un símbolo de la movilidad ascendente y un rasgo característico de la Argentina en comparación con otros países de la región, a sufrir un angostamiento marcado en número y capacidades, para dar lugar a la nueva clase que define las dinámicas sociales: la media-baja. Si la Argentina de la segunda mitad del siglo XX se definía por su clase media, ahora lo hace por su clase media-baja.
En la última medición de Management & Fit, la clase media fue la que peor calificó la coyuntura, fue incluso más dura que la clase baja. Por ejemplo ante la pregunta “¿cómo evaluás la situación económica del país?”, el 42,1% de los sectores medios la calificó como “muy mala” contra el 31,6% de los más bajos. No es que están peor que los más pobres, se sienten peor.
Otro proceso similar parece ocurrir con los adultos. Si bien los jóvenes son los protagonistas de la época, los adultos progresivamente van siendo más numerosos. Y en ese corrimiento también se produce un descalce porque la expectativa de mejora es menor y la percepción de nueva frustración aumenta.
Una reciente encuesta de la consultora Mide, refleja un desencanto muy superior entre los mayores de 46 años, en comparación con las franjas etarias menores. Por ejemplo, entre el 64 y el 68% de ese segmento considera que el país va en la dirección equivocada (contra el 45% entre los sub 25 y el 51% de los sub 35); y entre el 60 y el 61% opina que la Argentina “está en una crisis profunda” (contra el 34% de los sub 25 y el 47% de los sub 35).
Según Gonzalo de Janin, que dirigió el trabajo, “hay distintas explicaciones para este desencanto maduro. Los mayores de 60 están afectados por la baja de las jubilaciones. Y los que están debajo de esa línea son los más afectados por la suba de los alquileres, las expensas, el colegio, la prepaga. También son los más críticos de las formas de Milei”. En el fondo, es un sector amplio que no termina de sentirse comprendido como parte del proyecto libertario, que tiene más mensajes para los jóvenes que para los adultos.
Esa descompensación también se ve en relación con la extrema urbanización de la población, que hace de la Argentina uno de los países del mundo con mayor proporción de gente que vive en ciudades, con alrededor del 90% del total de habitantes. Ese proceso de acumulación generacional por décadas enfrenta ahora un estrés productivo, porque el modelo económico que promueve el Gobierno tiende a favorecer las regiones andina, patagónica y pampeana, a partir de la expansión de la minería, los hidrocarburos y el campo.
Pero los cordones de las grandes urbes, dedicadas a industrias y algún tipo de servicios, emergen con mucha menos proyección. Tampoco el anterior modelo económico cerraba porque era extremadamente AMBA-céntrico y poco competitivo, pero lo padecía un interior más invisibilizado y una economía que requería de anabólicos que distorsionaban la macro.
En un trabajo reciente la consultora Moiguer retrataba estos contrastes a partir de preguntar por las expectativas que tenía en el país para los próximos doce meses. En el eje patagónico el 45% afirmó tener expectativas favorables; en el eje andino, el 41%; y en el pampeano, el 38%. Sin embargo en el AMBA esa misma respuesta solo alcanzó el 29%, la más baja a nivel nacional. Es un proyección de cómo cada región se visualiza en el futuro cercano. En el gran conurbano, el horizonte no ilumina un amanecer.
Identidades líquidas
Estos indicadores permiten observar un triple descalce por razones socio-económicas, etarias y geográficas. Transformaciones de larga data que reconfiguran el rostro de la Argentina y que se encuentran en situación de estrés nuevamente. No porque lo anterior haya dado respuestas, sino porque las mutaciones constantes las van redefiniendo.
Pero por debajo de estos movimientos, se consolida otro proceso, mucho más sutil pero profundo, que también impacta en la manera de entender la política: la tendencia social creciente hacia la individualización y a la desafiliación. El desplazamiento de las representaciones colectivas y la reclusión en las identidades comunitarias; donde el Estado, los partidos políticos y las organizaciones no simbolizan más que una burocracia inexpresisva, al mismo tiempo que un streamer, un influencer de cocina thai o una agrupación de mascotas pueden provocar adhesiones mucho más firmes. Se pasó de una era de adhesión ideológica a otra de identificación personal.
En el libro que acaban de publicar los sociólogos Ignacio Ramírez y Luis Alberto Quevedo, titulado “La gran transformación de la cultura política argentina”, le dedican un capítulo al tema y analizan su impacto en ese ámbito. Escriben allí que “la vida colectiva perdió parte de su espesor democrático” en la Argentina, que “en la pospandemia muestra una tendencia desintegradora: una erosión sostenida del capital social, visible en el aumento de la desconfianza, la fragmentación de las redes comunitarias y el debilitamiento del sentido de pertenencia colectiva”.
Es un fenómeno global, claramente, pero que en nuestro país encontró un cauce predominante en el proyecto libertario. Por eso los propios autores remarcan que “el triunfo de Javier Milei, más allá de sus aspectos más disruptivos, no puede leerse como una anomalía, sino como un emergente ‘normal’ de esta implosión social. Milei no convoca a la organización ni promete un horizonte compartido; no interpela a un pueblo, sino al sujeto solo, al individuo precarizado que ha perdido la fe en los otros. No ofrece comunidad, sino desquite”.
Este proceso de individualización es heredero del fracaso del último proyecto basado en las ideas del Estado presente y la justicia social, y su desplome definitivo con la pandemia. Su significación es muy profunda, porque marca un quiebre del proyecto colectivo, y el ingreso a una fase de autopreservación. Es lo que representa Milei y de allí la sintonía que logró con esa sociedad invertebrada, que se conecta por las redes. Al mismo tiempo, es una interpelación filosófica para el peronismo clásico, constructor del paradigma comunitario, dueño de la calle como espacio de expresión popular. Hay una fórmula desencajada allí.
Fuera de la militancia dura, los votantes de Milei apuestan a una relación instrumental: él es el que remueve los obstáculos para la realización personal. No aparece una vinculación política más profunda, ni siquiera un “nosotros” compartido. Es el que viene a romper las cadenas para que cada uno puede desarrollar su camino basado en sus méritos. Por eso la tolerancia social al ajuste de Milei ha sido por mucho tiempo una medida de hasta qué punto la gente había invertido su expectativa y su esfuerzo detrás de su promesa de redención.
Ese tipo de vínculo hace juego con la idea de la desafiliación, la crisis de vínculos que repele procesos de identificación muy profundos. Como explica Gala Díaz Langou, Directora del Panel Internacional para el Progreso Social: “La desafiliación es una crisis identitaria más profunda que la falta de confianza, que es algo más transaccional. Habla de un sentido de pertenencia más ontológico. Y hoy están en crisis las tres instituciones básicas de socialización: la familia, la escuela y el trabajo, pero también las entidades en general. En el plano político es más claro aún, empezando por la caída en la participación electoral”.
Un dato a seguir es el ritmo de consultas a la IA sobre cuestiones políticas. Es probable que en un clima de desafección identitaria muchos terminen directamente preguntando a la Inteligencia Artificial a quién votar. Una tecnificación del proceso democrático que entraña una dosis de despersonalización ideológica. Interesante será discernir quiénes van a promtear esas búsquedas.
El economista Alberto Ades, además de generar un revuelo de versiones por su reunión con Milei y su presentación ante el gabinete con observaciones sobre el programa, está presentando un libro que se llama “Lo que se desvanece”. Entre otros cambios de época reversiona al filósofo Zygmunt Bauman para hablar de “identidades líquidas”. Plantea allí que lo relevante es que las identidades dejaron de ser estáticas para pasar a una fase dinámica, y que “lo que se pierde, en todo caso, no son las identidades en sí, sino su pretensión de inmutabilidad”. En definitiva, la licuación de las pertenencias viene de la mano de una metamorfosis de las identidades. Muy complejo.
Esta es la sociedad a la que le va a tener que hablar la política de cara a las elecciones. Milei encontró en 2023 un discurso a partir del cual sintonizó la frecuencia de esas transformaciones. Hoy está en zona de fricción con una realidad que también a él se le va escurriendo. Él ya no representa lo mismo, y la gente también siguió sus movimientos de cambio. Por eso los descalces.
Pero mucho más inquietante es el cuadro para todos los que lo desafían, desde los posibles candidatos peronistas hasta los aprendices de outsiders. Intuyen que no conectan con los desencantados, pero no logran interpretar sus demandas. Hay una empatía esquiva que parte de pensar en una sociedad que ya se transformó, que desconfía de las intermediaciones y que es reticente a la hora de volver a pensarse como parte de un propósito colectivo.
Jorge Liotti,Conforme a
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