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José María Muscari llevó al teatro su obra más íntima: la adopción de su hijo y los desafíos de armar una familia

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Máximo Meyer, José María Muscari, Paola Luttini, Lucio Muscari y Esteban Pérez posan durante un ensayo de la obra Lucio Y yo. (Eric Baez)

Hay un momento, después del aplauso, en el que la sala queda en silencio. No es un silencio incómodo. Tampoco es el de una obra que terminó y todavía espera que alguien se levante de la butaca. Es otra cosa. Es ese instante en el que el público parece necesitar unos segundos para entender qué acaba de pasarle.

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Eso ocurre después de la presentación de Lucio y yo, la nueva obra escrita y dirigida por José María Muscari, con producción general de Paola Luttini. Primero fueron los aplausos, fuertes, sostenidos. Después, ese silencio particular. El que invita a pensar. El que aparece cuando una historia consiguió atravesar la frontera del escenario.

Y la historia que Muscari decidió llevar al teatro es, probablemente, la más personal de toda su carrera: la suya con Lucio, su hijo adolescente, el joven que llegó a su vida a los 15 años y con quien comenzó a construir una familia desde un lugar inesperado para ambos.

En escena, Esteban Pérez y Máximo Meyer interpretan a Muscari y Lucio. Pero sobre el escenario también aparecen ellos mismos, los verdaderos. Sus voces, sus imágenes, sus cumpleaños, sus videos, sus recuerdos. La pantalla en el fondo del escenario se convierte así en una tercera protagonista, mientras los actores intentan reconstruir ese vínculo que tuvo que aprenderse en el camino.

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“Felicidad. Muy extrema”, fue lo primero que dice Muscari en charla con Teleshow después de la función en el Centro Cultural de la Cooperación, con las sensaciones en carne viva. Porque allí aparece esa mirada inevitable de quienes llegan para comprobar si aquello que se anuncia como una historia real funciona también arriba de un escenario. La respuesta, para él, es contundente: “Estamos todos emocionados, todos movilizados, todos muy, muy tocados por la obra”.

El conmovedor pedido de un chico de 15 años: busca que alguien lo adopte y lo quiera

Esa emoción que se documenta en aquello que cualquiera que haya estado en la sala pudo percibir: el aplauso y, después, el silencio: “Yo creo que es una obra que te lleva a tu propio viaje, a tu vínculo con tu propia paternidad, con tu maternidad”, explica. “No hay forma que la obra no te abrace y te meta adentro”.

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Porque aunque el centro sea la adopción del joven de Corrientes, la obra habla también de todos. De quienes alguna vez fueron hijos. De quienes son padres. De quienes tuvieron una relación cercana con sus propios padres y de quienes todavía cargan con conversaciones pendientes. De quienes atravesaron la adolescencia de un hijo y de quienes todavía recuerdan lo que significaba tener 15, 16 o 17 años. Y, especialmente, habla de lo que significa convertirse en familia.

Muscari no quiso hacer una historia prolija. No quiso esconder los momentos difíciles ni convertir su experiencia en una postal perfecta. “No quería que sea una obra mentirosa, como una película de entretenimiento de Netflix”, explica. Si iba a contar su vida, iba a hacerlo a fondo y con honestidad brutal. Porque si se trata de abordar un vínculo desde la verdad, hay que hacerlo con todos los altibajos que ese vínculo tiene.

Esa decisión atraviesa toda la obra. Están los momentos mágicos, pero también los difíciles. Está el encuentro, pero también el proceso de conocerse. Está el amor, pero también el trabajo cotidiano que requiere sostenerlo: “En un vínculo y en una paternidad, en una adopción, hay que poner mucho huevo y mucho trabajo diario de los dos lados”, confiesa el director.

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Dos actores en un escenario oscuro. Uno viste camiseta oscura con tiras blancas, el otro camisa gris con texto. Al fondo, una mano proyectada
Máximo Meyer y Esteban Pérez comparten escenario durante una función de la obra ‘Lucio y yo’, con Meyer a la izquierda y Pérez a la derecha

Y en ese punto aparece una de las palabras que más repite cuando habla de Lucio: magia. Pero no una magia automática. Se encarga de aclarar que su historia es extraordinaria y que él tuvo la enorme fortuna de encontrarse con un hijo “muy mágico”. Pero también sabe que esa magia no aparece sola: “Está buenísimo poder mostrar cómo se construye esa magia a diario”.

El joven, además, no quedó afuera del proceso creativo. Todo lo contrario. Ayudó durante la escritura, participó en la selección musical y acompañó los ensayos. Estuvo presente. Y estuvo también el día del estreno. Y hay algo particularmente conmovedor en ese gesto “Es muy fuerte tener dieciocho años, que tu vida esté representada ahí arriba”, reconoce su padre. Por eso el cuidado fue extremo.

Junto a Paola Luttini, productora de la obra y además madrina del joven, tuvo una premisa desde el comienzo: los actores no debían parecerse físicamente a ellos. No quería imitaciones. Muscari explica que si elegía intérpretes parecidos, el público iba a leer rápidamente una copia. Y él quiso huir de eso.

Dos hombres, uno sentado en una silla detrás del otro, que está en el suelo con las piernas cruzadas. Ambos visten ropa negra y miran al frente sobre un fondo blanco
Esteban Pérez y Máximo Meyer, vestidos de negro, posan juntos en el backstage de «Lucio y yo»

La búsqueda era otra: que Esteban Pérez y Máximo Meyer se dejaran llevar por el vínculo. Y ocurrió: “Ellos se dejan habitar por las circunstancias y se transforman, por ósmosis, en mí y en Lucio”, explica. El resultado sorprendió incluso al propio director. El público empieza diciendo que no se parecen en nada y termina encontrando en ellos gestos, emociones y formas de relacionarse que resultan reconocibles.

Para conseguirlo hubo dos meses de ensayos intensos. Pero también hubo algo más difícil de ensayar: la confianza. Lejos de ser un improvisado en la materia, José María lleva 70 obras dirigidas, pero reconoce que esta experiencia es diferente. Nunca había hecho una biopic. Nunca había tomado una historia real y colocado en el centro a dos personas tan cercanas: él y su hijo. “Me puedo dar el lujo de decir que hay algo que estoy haciendo por primera vez”, reconoce con orgullo.

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Cuatro hombres con vestimenta negra posan de frente sobre un fondo gris liso. Uno de ellos está calvo y barbado, otro tiene el cabello oscuro y usa cuello tortuga
Lucio y José María Muscari, con Esteban Pérez y Máximo Meyer, posan en un estudio con vestimenta oscura.

La obra, además, llevaba mucho tiempo dentro suyo. Cuando terminó de escribirla, hace aproximadamente dos años y medio, decidió no hacerla inmediatamente. Había que esperar. Lucio tenía que terminar el secundario. Tenía que ser mayor de edad. La historia necesitaba distancia y ese tiempo terminó siendo fundamental.

El joven también fue construyendo el proyecto junto a su padre. De repente, una canción que aparecía en algún momento del día podía convertirse en parte de la obra. Un recuerdo podía encontrar su lugar. Un video guardado en el teléfono podía transformarse en material escénico.

Porque la pantalla es, justamente, otro de los grandes protagonistas: “Siempre supe que había un tercer protagonista de la obra, que era el video”, revela el director. Pero no se trata de videos filmados especialmente para el espectáculo. Son fragmentos de la vida real, la de entrecasa: “Los registros, los cumpleaños, la familia, todo está dentro de nuestro celular y eso es lo que aparece en la pantalla”.

Hombre de pie con micrófono en mano frente a mesa con vasos y plato donde hay un hombre sentado. Una lámpara de arco se ubica detrás
Esteban Pérez habla por un micrófono mientras Máximo Meyer está sentado en una mesa, durante una representación de «Lucio y yo».

Así, mientras Esteban y Máximo cuentan la historia, los verdaderos protagonistas de la historia aparecen frente al público. La ficción y la realidad se miran de frente. Y quizás por eso la reacción de los espectadores haya sido tan fuerte.

“Yo nunca hice una obra de teatro que el público a la salida me salude llorando. Es la primera vez que me pasa y me gusta que me pase en mi obra número 70”, cuenta Muscari. La frase parece resumir algo más profundo. Porque Lucio y yo no solamente habla de un cambio en la vida de Lucio. También muestra un cambio en Muscari.

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Después de títulos tan diversos como Sex, La casa de Bernarda Alba y Extinguidas, entre otros, el director siente que esta obra abre una nueva camino en su carrera: “Una vertiente más sincera, más emocional, más honda, más comprometida, más sensible, más humana, más verdadera”, describe.

Y hay algo de esa transformación que también aparece cuando habla de su propia infancia. Muscari recuerda al chico que no tenía habitación propia y dormía con sus padres. Ahora mira a su hijo. al que acaba de terminar de equiparle su dormitorio después de una mudanza: “Qué bueno que pude tener revancha”, dice.

Dos hombres en un escenario. Uno viste un mono marrón con texto en el pecho. El otro, un chándal negro con rayas blancas. Hay un sofá y una proyección con texto al fondo
Máximo Meyer y Esteban Pérez interpretan sus papeles en la función de Lucio y yo, sobre un escenario en cuyo fondo se encuentra la pantalla

No habla desde el resentimiento. De hecho, aclara que tuvo “una adolescencia bárbara”, con padres amorosos. Pero reconoce que la relación que construyó con Lucio es diferente. Más cercana. Más abierta. Más propia de otra generación.

Y ahí aparece otra de las definiciones más contundentes de la charla: “No quiero ser el amigo de mi hijo. No soy su amigo, pero sí quiero ser un padre cercano”.

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Un padre con quien pueda hablar de drogas, de sexo, de su novia, de sus emociones. Un padre que pueda escuchar sin convertir esa cercanía en una pérdida de roles: “Cada uno ocupando su rol, pero sin esas distancias impuestas que siento yo que no sirven para nada”.

Quizás ahí esté el corazón de Lucio y yo, en ese intento de derribar distancias, en esa decisión de contar que una familia no necesariamente comienza con una escena perfecta. Que a veces empieza con dos personas que no se conocen, que llegan con sus propias historias, sus propias heridas y sus propios miedos.

José María Muscari y Lucio
José María Muscari y Lucio

Y que después tienen que aprender a convivir, a escucharse, a ser padre y a ser hijo. Y aprender, finalmente, a quererse.

Cuando termina la función, el aplauso llega como una ola. Pero después aparece ese silencio. Muscari lo escucha. Y quizás en ese silencio esté la respuesta que buscaba cuando decidió llevar su historia al escenario: el público ya no está mirando solamente la vida de otro.

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Está mirando su propia historia, su propia familia, sus propios padres, sus propios hijos. Y eso, después de 70 obras, es algo que para Muscari parece tener un significado especial. Porque esta vez no salió a contar la vida de otro. Esta vez se animó a abrir la puerta de su propia casa.



José María Muscari,Lucio Muscari,Paola Luttini,Máximo Meyer,Esteban Pérez,Lucio Y yo

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Nora Colosimo contó por qué le ocultó a su familia las adicciones de Andrés Nara: «Mi papá no quería que me case»

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Nora Colosimo habló sobre su relación con Andrés Nara

A días de que Nora Colosimo revelara el verdadero motivo de su separación de Andrés Nara, la madre de Wanda Nara y Zaira Nara volvió sobre los momentos más difíciles de aquella relación. En una charla con Ángel de Brito, recordó que ocultó sus sospechas a su familia y describió cómo atravesó ese período mientras criaba a sus hijas pequeñas.

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Colosimo contó que la relación comenzó cuando era joven y que su padre había manifestado reparos ante la decisión de casarse. “Lo conocí jugador y no me di cuenta. Me casé muy enamorada, muy chica y mi papá no quería que yo me case. Mi papá me dice: ‘Hace seis meses lo conocés’. Y yo me casé. Como que también le tenía un poco de respeto y miedo a mi padre. Y ¿qué le voy a decir ahora? Me casé y que me pasa esto. Se lo oculté a toda la familia. Él es muy inteligente y me lo sabía dibujar y manejar. Lo negó siempre. Punto».

Luego, Nora continuó: “Entonces vos cuando estás con nenas chiquitas, sos ama de casa y él te miente y te miente. Temperamental, con carácter, con personalidad y vos encima estás enamorada y es el padre de tus hijas y tiene cosas buenas. Lo que a mí me pasaba era que yo todo el tiempo soñaba con algo que no pasó. Yo hacía de, de, de inspector. Antes no existía tanto el celular como ahora. Era más difícil”.

El conductor le preguntó si revisaba los bolsillos de Nara en busca de indicios. Colosimo respondió con un mensaje dirigido a quienes atraviesan una situación similar: “Nadie lo habla. Pero que sepan que si la mujer tiene una intuición o un instinto, escuchátelo porque no te falla. Yo no me equivoqué”.

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Nora Colosimo reveló que la causa del fin de su matrimonio con Andrés Nara fue la adicción al juego que padecía su expareja (Video: Secretos Verdaderos, América TV)

De Brito también quiso saber cuál había sido el hecho que terminó de impulsar la ruptura y si la decisión se había formado a partir de una acumulación de episodios. “Sí, claro. Después yo ya tenía mis dos hijas”, respondió la madre de Wanda y Zaira.

Ante la mención de un episodio concreto, el periodista señaló: “¿Te vendió el auto?”. Colosimo lo confirmó sin dar más detalles: “Por ejemplo. Mi auto lo perdí”.

Días antes de esa conversación, Nora Colosimo había dado a conocer el motivo de su separación de Nara después de que durante años circularan versiones sobre el final del matrimonio. En Secretos Verdaderos, por América TV, sostuvo que la ruptura de 2013, tras 29 años de relación, estuvo vinculada con la ludopatía que atravesó su expareja.

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Consultada por Luis Ventura sobre una posible infidelidad, Colosimo descartó que hubiera una tercera persona. “No, ojalá hubiera sido eso. Era más leal la competencia”, dijo antes de referirse a la situación que, según contó, afectó a la pareja. “Él tuvo problemas de adicciones con el juego. Ludópata. Y la pasé muy mal, Luis”.

Nora Colosimo reveló que se casó muy joven con Andrés Nara pese a las advertencias de su padre

La empresaria explicó que decidió hablar del tema porque Nara ya lo había reconocido públicamente y señaló que él logró superar el problema. “Hoy lo hablo porque él lo habló. Es algo que él ya pudo salir y está superado. Pero bueno, es lo que terminó mi matrimonio”, afirmó.

El propio Andrés Nara se había referido al asunto en una entrevista previa con Vamos las chicas, de Canal de la Ciudad, a través de un audio de WhatsApp. Tras una consulta de la periodista Mercedes Cordero sobre declaraciones de Wanda, confirmó: “Así es, tuve una situación con este trastorno que es la ludopatía, que es bastante complejo. Pensé que lo podía manejar medianamente fácil, porque yo sé despegarme de todo este tipo de situaciones, pero eso me costó”.

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Nara aseguró que dejó atrás la adicción sin tratamiento profesional ni grupos de contención. “Lo logré de manera personal, no necesité asistencia ajena, ni grupos, ni nada. Por suerte, hace muchos años no tengo más ese problema, pero lo viví y lo sufrí”, expresó. También reconoció las consecuencias que tuvo aquel período para sus hijas, que eran pequeñas: “Es terrible cómo la pasan. Las chicas eran nenas, bastante chiquitas. Y yo tenía ese problema, pero bueno, pude salir”.

Colosimo, por su parte, desmintió que las frecuentes estadías fuera del país junto a Wanda fueran la causa de la separación, una explicación que Nara había planteado en otras oportunidades. “Es verdad que siempre viajé mucho y acompañé. Lo que Andrés nunca se preguntó es por qué yo tal vez me escapaba de ese matrimonio y viajaba y me iba tanto”, declaró.

Además, recordó las tareas de cuidado y domésticas que asumió durante casi tres décadas de relación. “Fui ama de casa durante 29 años, sin sueldo, sin aguinaldos, sin vacaciones. Le planchaba sus camisas, lo cuidaba cuando se enfermaba, le cocinaba, le lavaba la ropa”, detalló.

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La angelita de LAM que reveló la peor infidelidad que sufrió en un matrimonio: «Encontré mensajes con otras mujeres y…»

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La separación de Julieta Prandi y Emanuel Ortega en medio de rumores de infidelidad, puso sobre la mesa uno de los temas más picantes. Mientras en el programa «LAM» (América) debatían sobre la confianza que existe en las parejas y el hecho de revisar los teléfonos celulares, hubo un momento para confesiones fuertes de las panelistas. Mientras Denise Dumas aseguraba que nunca había tocado las pertenencias de Campi, tras de las panelistas tomó la palabra.

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“Revisar el teléfono significa que ya desconfiás del otro. Cuando estás tranquilo no hay necesidad de eso”, expresó Pilar Smith. Consultada por Ángel de Brito sobre si alguna vez. había encontrado rastros de infidelidad en un teléfono, la mujer se sinceró. “En el pasado me quemé mal, encontré de todo, me recontra cagó, me divorcié…”, se lamentó la panelista, recordando ya el episodio con cierta picardía y humor.

En este sentido, Pilar confirmó que en aquel momento había encontrado muchas pruebas sobre el vínculo de su marido con otras mujeres. “Había mensajes, de todo, estaba todo ahí. Es un dolor enorme, horrible”, rememoró. Aunque no quiso hacer mención del involucrado, todo indica que se trata de su ex Rafael Ruiz Huidobro de quien se divorció en 2024 después de cinco años de relación, siendo un gran quiebre en su vida.

“Sí, me separé. Nos peleamos, tuvimos una discusión y terminamos. No fue nada grave, fue el desgaste, pero no hubo terceros en discordia”, había contado Smith tras aquella inesperada separación. Smith y Huidobro se habían conocido en 2020, poco tiempo después de que la periodista terminara su vínculo con el padre de sus tres hijos (Simón, Franco y Miranda).

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CÓMO FUE LA ÚLTIMA SEPARACIÓN DE PILAR SMITH

La separación de Pilar Smith y Rafael Ruiz Huidobro sorprendió en julio de 2024, cuando De Brito anunció en LAM que la periodista y el empresario habían decidido ponerle punto final a su historia de amor. Después de casi cinco años juntos, la conductora confirmó la noticia y explicó que la ruptura no había sido consecuencia de un escándalo ni de una traición, sino del desgaste de la pareja. “Estoy triste, pero es lo mejor”, expresaba en diálogo con Infobae, al referirse al difícil momento que atravesaba.

La noticia generó repercusiones porque ambos habían construido una relación estable y ensamblado sus respectivas familias. Pilar es mamá de tres hijos, mientras que Rafael tiene cuatro, por lo que el vínculo también implicaba una dinámica familiar compartida. Aunque atravesaban una etapa complicada, la periodista dejó en claro que la decisión no respondía a un episodio grave ni a la aparición de otra persona en sus vidas.

“Nos peleamos, tuvimos una discusión y terminamos. No fue nada grave, fue el desgaste, pero no hubo terceros en discordia”, había explicado ella al confirmar la ruptura. Sus palabras buscaron despejar las especulaciones que comenzaron a circular después de que trascendiera la noticia. La conductora reconoció que estaba triste por el desenlace, aunque entendía que, en ese momento, separarse era la decisión que consideraban más conveniente.

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Ana Paula Dutil habló tras la separación de Emanuel Ortega y Julieta Prandi: “Esta es la verdad”

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Ana Paula Dutil desmintió tener relación con la separación entre Emanuel Ortega y Julieta Prandi (Video: SQP, América TV)

Ana Paula Dutil, expareja de Emanuel Ortega y madre de sus hijos, rompió el silencio en SQP (América TV) tras la separación del cantante y Julieta Prandi, anunciada apenas 27 días después del casamiento de la pareja. En medio de versiones que la vinculaban con el conflicto que derivó en la ruptura, la exmodelo negó cualquier participación y aportó su propia versión de los hechos que, según distintas fuentes, habrían desencadenado la crisis.

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“Me sorprendí como todos ustedes, supongo. Sí se habló mucho de como si yo tuviera que ver en toda esta cuestión o en la dificultad que ella podría haber tenido en este vínculo con él. Y debo decir que no tengo nada que ver”, sostuvo ante las cámaras del ciclo conducido por Ángel de Brito. La exmodelo remarcó además el malestar que le generó quedar en el centro de la polémica: “Me duele que me involucren en esto porque me separé hace muchos años, una separación que fue de común acuerdo”.

La modelo relató que se enteró del casamiento de su expareja a través de las conversaciones con sus hijos

Sobre cómo se enteró del casamiento de su expareja con Prandi, Dutil relató un episodio cotidiano. “Me enteré por mis hijos. Estaba cocinando en la casa de uno de mis hijos, y mi hija le dice al otro: ‘¿Le contaste?’. Y el otro dice: no. Y yo digo: ¿qué me tiene que contar? Y me dice: no, papá se casa”, contó. Lejos de mostrar fastidio, aseguró que la noticia le generó alegría: “Me puse contenta por él y por ella también, porque aprendí a respetarla. No somos amigas, obviamente, no sé si llegaremos a serlo alguna vez, porque yo creo que esto se va a solucionar”.

Consultada sobre el vínculo de sus hijos con la conductora, fue categórica en sus elogios hacia Prandi. “Mis hijos la quieren muchísimo y siempre me dijeron que ven a su papá en su mejor momento y que ella lo empujó. Y me lo dijo él: ella me empujó a que yo vuelva a grabar y vuelva a hacer canciones”, afirmó. Y agregó, ante las versiones que apuntaban hacia su entorno como posible causa de la separación: “La verdad es que no entiendo todo esto que pasó. Entiendo que si del entorno de ella creen algo de mi parte, pero no existe nada. Estoy enamorada de otra persona”.

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El eje central de la entrevista giró en torno al episodio que, según trascendió en distintos medios, involucró a una amiga cercana de Dutil en un estudio de grabación de Ortega. La exmodelo explicó el contexto de ese encuentro. “Tengo una amiga muy querida, que no voy a dar su nombre porque no es una persona pública. Es la que me está dando hospedaje, donde yo vivo con ella en su casa, con su hija. Me preguntó dónde podía grabar un audiolibro, porque ella es escritora, estaba presentando su nuevo libro”, relató. Según contó, fue ella misma quien gestionó el acceso al estudio: “Yo le dije: mirá, dejame hablar con Emanuel, a ver si podés grabar en el estudio de él”.

Casamiento Emanuel Ortega Julieta Prandi
Dutil afirmó que Julieta Prandi impulsó a Emanuel Ortega a retomar su carrera musical

Sobre lo ocurrido durante esa grabación, Dutil evitó dar precisiones y remarcó el desconocimiento sobre los detalles del episodio. “Fue a grabar y no sé qué pasó. Esta es la verdad. No sé qué pasó. Lamento si algo pasó por esto que se dice. Si algo pasó, lo lamento. Mi amiga no fue con ninguna intención más que grabar su audiolibro”, sostuvo. Consultada sobre si conocía la versión completa de lo sucedido, cerró el tema con una frase contundente: “La verdad que no sé qué fue lo que pasó y si lo supiera, no lo diría, por respeto a Emanuel, a mis hijos y a Julieta, en ese orden”.

La exmodelo también precisó que el episodio en cuestión no había ocurrido en los días previos al anuncio de separación, sino meses atrás. “Fue hace mucho tiempo. Sí, hace tres meses, cuatro meses”, aclaró, en referencia a una fecha anterior al casamiento de Ortega y Prandi, celebrado el pasado 15 de septiembre en el Registro Civil de San Isidro.

Por último, Dutil se refirió al vínculo actual que mantiene con Prandi, tras los rumores que las habían posicionado en veredas opuestas. “Con Julieta nos juntamos las dos a tomar un café. Y nos dijimos todo. Le dije ‘te agradezco’. Somos ex, yo soy la ex y ella es la actual. Y se van a arreglar, van a ver que sí”, remarcó, en una definición que buscó bajar la tensión en medio de las versiones cruzadas que circularon tras el anuncio de la separación.

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