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Jugó en el Boca de Bianchi, pasó por Racing y clubes de Europa, pero se alejó del fútbol: “Los manejos turbios están en todo el mundo”

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Carlos Marinelli tuvo una carrera que comenzó a una edad temprana, en la que muchos futbolistas todavía sueñan con debutar en Primera. Surgido de las divisiones inferiores de Argentinos Juniors, llegó a Boca a los 14 años y con apenas 17, se fue a Inglaterra antes de debutar como profesional. Un tiempo después, regresó al club de la Ribera y formó parte del plantel Xeneize de Carlos Bianchi, aunque no tuvo el protagonismo que esperaba. Después, pasó por Racing Club, otro de los grandes del fútbol argentino, antes de volver a Europa y continuar una carrera que lo llevó por distintos países y culturas futbolísticas.

Su historia también está atravesada por una mirada muy crítica sobre el ambiente que rodea al fútbol. Marinelli decidió alejarse por completo hace aproximadamente una década, y hoy no juega al fútbol ni mantiene prácticamente contactos con aquel mundo. No reniega de la profesión, pero sí de los manejos que conoció durante su carrera y que, según cuenta, muchas veces terminan perjudicando a los jugadores. “Los manejos turbios están en todo el mundo”, asegura el ex mediocampista ofensivo en diálogo con Infobae. También reconoce sus propios errores y admite que, cuando era joven, no tenía las herramientas para manejar determinadas situaciones.

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Inglaterra fue el primer gran salto de su carrera. Llegó con 17 años, en una época en la que no existían las redes sociales y la comunicación era completamente diferente. Allí despertó el interés de varios clubes y hasta tuvo la posibilidad de quedarse a prueba en el Manchester United de Alex Ferguson después de una gira en la que enfrentó a equipos como Newcastle y el United. Sin embargo, su carrera continuó por otro camino. Más adelante llegó al Torino, donde vivió uno de los períodos que considera más importantes de su trayectoria. Allí enfrentó al poderoso Milán de Carlo Ancelotti, quién lo alabó, y a figuras como Rivaldo, Maldini, Redondo y Shevchenko, además de lograr el ascenso a la Serie A.

Después llegaron nuevas experiencias internacionales. Portugal, Estados Unidos, Colombia y Hungría fueron parte de un recorrido que terminó en Perú, donde disputó sus últimos cuatro años como profesional. En Lima encontró un lugar donde disfrutó especialmente de su vida futbolística hasta que una lesión en el gemelo, que incluso requirió una operación en Buenos Aires, terminó acelerando su retiro. Hoy, lejos de la exposición, disfruta de sus hijas, su mujer, los amigos de siempre y una vida de barrio. No guarda demasiadas camisetas de su carrera porque, según explica, las fue regalando. Tampoco siente nostalgia por el fútbol profesional: asegura que lo ama, pero que no extraña el ambiente.

Marinelli con la camiseta de Racing

-Carlos, ¿cómo es tu vida por estos días?

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– Vivo en Don Torcuato, con mi familia y disfrutando de mis hijas. El año pasado perdí a mi viejo, y a mi vieja la había perdido hace mucho, ya de chiquito. Así que, nada, con mi mujer y mis dos hijas, juntándome con amigos, con la familia de ellos también. Siempre un poco más de lo mismo. Después de dejar, hará como hace 10 años, vivo tranquilo el día a día. Ocupándome de mis hijas y de la casa. O sea, acompañándolas a ellas. Una está en 3º año, la otra está en la facultad, así que otro modo de ver la vida.

– ¿Jugaste al fútbol de manera amateur desde que te retiraste?

– Me alejé de todo el fútbol, no tengo ni contactos, no tengo nada, no juego al fútbol. Amo el fútbol, pero no estoy jugando. Desde que me retiré, habré jugado tres o cuatro partidos nomás, pero no me gusta el ambiente del fútbol. O sea, lo saqué por completo, no me afectó en dejarlo. Nada.

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– ¿Qué no te gusta del ambiente del fútbol?

– Todo lo que se ve. O sea, el hincha o fanático ve solamente el partido. Los que pudimos estar adentro vimos un montón de manejos que no sirven para nada. Y, bueno, muchas veces el jugador queda enganchado en los manejos de lo que son los representantes y los dirigentes. Como también el jugador, en muchos casos, es cómplices de esas cosas.

– ¿Padeciste esos manejos turbios?

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– Sí, sí, pero no lo digo del lado de que soy vengativo, ni tengo rencor. Ya pasó. Ya fue. Pero sí conmigo se manejaron muy mal y se dedicaron a hacer plata por atrás. Hubo algunos lugares en donde fui a jugar que pasó eso y después con el tiempo te das cuenta. Pero en ese momento, era chico para pensar esas cosas y quería jugar. No te das cuenta, pero después con el tiempo te enteras de que llegaste por un dirigente o por esto, y que no te quería el técnico, no te había pedido y, bueno, ahí la tenés que remar por un montón de factores.

– ¿Eso fue en Argentina? Porque vos jugaste en el exterior también.

– Los manejos turbios están en todo el mundo. No hay que creer que Europa es mejor que acá. De eso, olvídate, es todo mentira. Yo te hablo sin filtro porque no le debo nada a nadie. Cuando se habla de los códigos del fútbol, es mentira, los códigos del fútbol son según quién te dice las cosas, de quién habla y si se puede tocar o no tocar.

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Marinelli en una foto actual. Dice que no extraña el fútbol

– ¿Vos llegaste a Boca por tu condición futbolística o por algún manejo?

– No, no, eso no, va más allá de si tenía o no condiciones. Sí, yo salí de Argentinos Juniors, me compra Boca a los 14 años, en el paquete de 10 jugadores que incluyó a Juan Riquelme, Islas, Cesar La Paglia, Lucas Gatti, y después a los 17, sin debutar en Primera, me fui a Inglaterra. Después, yo sí vuelvo como profesional al Boca campeón de Carlos Bianchi del 2004. Había ganado todo. Pero bueno, ahí después me di cuenta con el tiempo de que mi representante en ese momento le servía que yo esté en Boca, porque no tenía jugadores ahí. Y nada, llegué por el ex presidente Mauricio Macri en ese momento, pero Bianchi a mí no me había pedido.

– ¿Tuviste que salir a pelearla entonces?

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– Sí, bueno, ya ahí empezas a pelearla porque corres muy de atrás. Y también empezás a ver cosas, que juegan los más chicos y vos seguís esperando. Y yo no jugaba, ¿viste? Entonces había cosas raras. Después, también me hago responsable de mi forma de manejarme, porque me enojaba mucho. En ese momento no tenía la cabeza para canalizar un montón de cosas, no había psicólogos, no había nada en ese tiempo. Entonces hacía lo que me salía en ese momento y luego dije “sí, me equivoqué un montón de veces yo también”.

– Carlos, ¿cuándo volviste a Boca la pasaste mal ahí? ¿Tuviste algún inconveniente con tus compañeros?

– No la pasé mal. No, yo te digo a nivel de situación de trabajo, pero el fútbol no deja de ser un trabajo, también más allá de que uno va a mejorar el fútbol y de chiquito, cuando arrancas, vos querés jugar a la pelota. Después, es un trabajo porque hay plata de por medio, cada uno defiende su trabajo en cualquier rubro, pero con los compañeros re bien. Cuando se dice que el equipo es suplente o titular, es así, eso te lo marca mismo también el técnico y todo.

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– Cuando llegaste a Boca después de tu paso por Inglaterra, ¿con quién competías en el puesto?

– Como enganche no tenía a nadie. Ahí creo que estaba Miguel Caneo. Pero Bianchi jugaba siempre 4-4-2. Con Román solamente Boca jugó de enganche en 1998, y ahí ganaron todo también. Después, Boca era 4-4-2 y jugaba con Nery Cardozo por la izquierda y adentro Raúl Cascini, Fabián Vargas y Diego Cagna también.

La camiseta que utilizó en Kansas City, una de las pocas que conservó

– ¿Fue una desilusión llegar a Boca de chiquito y no poder debutar en Primera?

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– No, yo no lo tomo así, no lo dramatizo, porque el jugador es un privilegiado de poder vivir de este deporte. Estamos expuestos al público y cada uno puede sacar las conclusiones. A veces, uno critica de por vida a un jugador y no sabe lo que le pasa en la vida. Uno va, paga la entrada y ve y putea o te aplaude. Así son las reglas del juego, pero a mí, la espina no me quedó. Mi papá había jugado en Boca, yo quería volver como profesional. Obviamente, a mí me hubiese gustado hacer la carrera al revés, y no como me pasó de irme tan chico, pero me pasó el tren una vez, fue a los 17 años, me subí y había necesidad en mi casa y me tuve que ir. Pero me hubiese gustado estar en Boca hasta los 24, 25 años y después de ahí sí, ir a Europa más maduro, con otra mentalidad. Pero bueno, me tocó hacer todo, quemar etapas e irme para allá.

– ¿El principal motivo por el que decidiste ir a Inglaterra con 17 años fue porque tus viejos necesitaban el dinero, como dijiste recién?

– Sí, pero no al nivel de ser pobre. Yo tuve una infancia espectacular. Éramos de barrio, clase media trabajadora. Nunca me faltó nada. Acá, mi barrio Villa de Mayo, que estoy acá a 20 cuadras de Don Torcuato, vivíamos bien. En ese momento, era el partido General Sarmiento, Islas Malvinas, Argentina. A mí nunca me faltó nada, pero sí cuando aparece una oferta como la que apareció, y eso nos daba mucha tranquilidad a todos. Con 17 años no había hecho todavía la pretemporada con Primera, pero hice una gira con Boca, con un combinado, y me vieron en Europa y gracias a Dios, ahí me fue bien, y me quisieron varios clubes ahí.

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– Cuando arrancaste a jugar, te tildaban como el nuevo Maradona. ¿Eso cómo lo tomaste? ¿Fue para bien o demasiada presión?

– No, nunca le di importancia a esa comparación. No me voy a comparar con el más grande de todos, imposible. De hecho, lo tengo tatuado y fue mi ídolo. Pero sí, como jugador es un orgullo que me comparen con él, a cualquier zurdo que salía o que sigue saliendo en Argentina lo comparan con él y con Messi. En ese momento Messi todavía no estaba, entonces era Diego. Pero a mí no me pesó en nada eso, porque era un honor y un orgullo. No, yo no viví la presión así de tenerle que rendir cuentas. O eso no me pasó.

– ¿Con qué te encontraste cuando llegaste a Inglaterra?

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– Imagínate que fue un cambio salir del barrio para ir a Inglaterra, sin redes sociales ni nada. Tenía que mandar un fax para comunicarme con alguien. Y nada, pero lo que sí me deja tranquilo es que nunca tuve un problema con nadie, ni extra futbolístico. Nunca le falté el respeto a nadie. De lo que sería el fútbol a nivel trabajo, sí me enojaba, sí tenía las confrontaciones con algún técnico o con compañeros. Cuando jugás, en todos los trabajos hay, pero fuera de la cancha, nadie me puede venir a decir nada porque nunca tuve un problema. Viajé el primer año con mi hermano y con mi papá. Era todo nuevo, imagínate. Es una cosa de locos. Espectacular el estilo de vida, todo. Pero yo siempre fui de nunca pensar en volver, como hicieron muchísimos en ese tiempo, pero sí que yo tenía claro que quería vivir en Argentina y siempre quería volver para acá a estar con la familia.

Una camiseta de Verón que intercambió con la

– ¿Es verdad que te quiso Ferguson para el Manchester?

– Sí, en esa gira hicimos amistosos contra el Newcastle y el United. Con el Middlesbrough que después me compró. Con el Blackburn Rovers en ese momento, con varios equipos y, bueno, tuvimos la suerte de andar muy bien. Yo jugué muy bien y le ganamos al Newcastle y al Manchester. Estaban Piqué, Forlán… Y Ferguson en ese momento, como que habló con mi representante.

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– En Italia jugaste un Torino-Milán y Carlo Ancelotti habló de vos. Dijo qué le preocupaban dos cosas “el carácter del equipo, y Marinelli”. ¿Te acordás?

– Sí, tengo el diario de eso que dijo Ancelotti. Yo siempre hablo y hago reír cuando lo digo, pero no teníamos chance: a los 10 minutos perdíamos 3 a 0. Había una diferencia enorme. Jugaban Rivaldo, Seedorf, Maldini, Redondo, Inzaghi, Nesta, Shevchenko…

– Tendrás un museo de muchas camisetas, ¿no?

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– Las regalé todas. No me muero por conservarlas. Tengo tres, cuatro cuadros nomás. Tengo la de Verón, porque en ese momento uno las cambiaba con los argentinos nomás cuando andaban por el mundo. Cambié con la Bruja, tengo la de Forlán también, y la del Cholo Simeone cuando jugó contra la Lazio. Y la de Lucho González cuando estuve en Portugal.

– ¿Alguna tuya tendrás?

-De Boca no tengo y de Racing no me queda ninguna, pero tengo una de la MLS cuando estuve. Una de Portugal también. Después tengo una de Guillermo Barros Schelotto del Columbus. La de Juan Pablo Ángel, que también lo enfrenté allá en Estados Unidos.

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– ¿Por qué de Boca no preservás?

– Las fui regalando. Me quedaba una del Torino, la última que tenía. Ya casi no tenía camisetas. Y vino un nene acá, del barrio donde vivo, a hacerme un reto de hacer jueguitos, hace como un año. Y me dijo: “Si hacés tantos jueguitos, yo te regalo un chocolate, y si no, me regalás algo vos”. Porque le habían dicho que yo había jugado al fútbol. Lo hice pasar a casa, y ahí le regalé la camiseta, una original con la que había jugado. O sea, las regalé, no me interesa, no tengo nostalgia. Hoy, yo lo veo a Messi nomás. No voy a negar que esta Selección juega extraordinario, y me gusta verla. Los Ronaldinho, los Messi, todos esos jugadores que están por arriba de todos los cracks, de los supercracks, están dos, tres escalones arriba.

– Carlos, ¿qué balance hacés de tu paso por Racing?

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– Fue después de Boca. Yo tenía contrato, pero decidí irme, porque quería jugar y me fui a Racing. Ahí me habían pedido, estaba Ubaldo Pato Fillol con el padre del Pipita Higuaín como ayudante. Ahí llegamos muchos jugadores de los que no eran titulares en equipos grandes, llegamos a ese equipo, pero todos lesionados. No fue un buen momento. Llegó Martín Cardetti, que venía de Francia, pero sin jugar mucho. Falcón, que era medio figura en Vélez, sin jugar también. Muchos así. Llegamos medio tocados. Hasta que nos pusimos bien, pero no nos fue tan bien. Y hoy yo no tenía duda que después de una pretemporada ese equipo podía pelear, y de hecho lo peleó y creo que perdió el campeonato con Banfield ese año. Y yo ahí en lugar de quedarme decidí volverme a Europa y me fui al Torino.

– ¿Se nota la diferencia entre pasar de Boca a Racing?

– El mundo Boca no se iguala con nada, como debe ser el que jugó en River, el mundo de River. Esos dos equipos están alejados de cómo debe ser el Flamengo y el Corinthians en Brasil, que son los dos más grandes. Y así, los dos grandes de los países. Pero sí, por haber jugado en Racing, después de Boca, para mí, después de la hinchada de Boca, la mejor hinchada a nivel gente y clubes es la de Racing.

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– ¿Qué tiene de particular?

– Es muy parecida, muy popular. Alienta todo el partido. Es muy de eso, de ir perdiendo y, obviamente uno ve con el diario del lunes, cuando vas perdiendo, te putean y empieza la canción de “jugadores…” esto, lo otro, pero de apoyar mucho. En los clásicos iban al hotel, hacían banderazo. La verdad que la hinchada de Racing se me hacía muy pero muy similar a la de Boca.

Una lesión y sus pocas ganas de continuar con la rutina del fútbol lo terminaron alejando de la actividad profesional

– ¿Te costó el post retiro después de 15 años de carrera?

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-Estuve los últimos cuatro años en Perú, me fascinó. Ahí estaba en Lima viviendo, jugaba en la Universidad San Martín de Porres, que es un club universitario que se hizo famoso en 2006 por ganarle a River en la Libertadores. Y por ser un club de 10 años, en lo que era Perú, ya tenía tres campeonatos locales. Era como la oveja negra de lo que era Alianza Lima, Universitario, Sporting Cristal. Era un club que se dedicaba a jugar muy bien al fútbol. Tenía muy buenos equipos. Y tuve cuatro años maravillosos, hasta que me desgarré un gemelo en la parte del sóleo, justo ahí entre el sóleo y el gemelo, que es lo peor que hay, donde uno pisa. Me lo curaba, volvía, y así me tuvo como seis, siete meses. Ahí no podía dar en la tecla, hacía de todo, probaba todo lo nuevo, y cada vez que jugaba entraba y me volvía a pinchar, hasta que me vine a Buenos Aires a operarme.

– ¿Qué hiciste al final?

– Me fui de vacaciones, quería estar con la familia. Tenía que hacer ultrasonido, esto y lo otro, y estaba sentado en el sofá y le digo a mi mujer “esto no lo voy a hacer, nos vamos de vacaciones” y después decidí no jugar más. Y ahí terminó todo. Tengo amigos y veo gente del fútbol que le hace muy mal el retiro, que tienen que estar constantemente trabajando o ligados, mismo en inferiores. Sí, es difícil, no digo que no, porque te acostumbras a 15 años levantándote el bolsito, a entrenar, a concentrar. Pero en eso yo lo vi al revés. Por ejemplo, no puedo ir a un gimnasio hoy en día, porque siento como que hago la rutina de ir a entrenar. Entonces, levantarse, tener una responsabilidad de ir a correr o de hacer esto, que me den indicaciones, ya no me sale todo eso.

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La mujer de Diogo Jota revela los últimos mensajes que le envió al futbolista: ‘No quites la mirada de la carretera’

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Hace ya más de un año del trágico accidente de coche en el que perdieron la vida los hermanos futbolistas Diogo Jota y André Silva.

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DEPORTE

“En vez de ayudarlos les están haciendo un mal”: el sentido consejo de Lionel Messi a los padres de jóvenes futbolistas

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El consejo de Lionel Messi a los padres de niños futbolistas

Lionel Messi dejó un mensaje para los padres de chicos que juegan al fútbol y pidió que eviten trasladarles una presión excesiva, durante una charla con estudiantes en Oviedo, en la previa de la entrega del Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026.

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El capitán de la selección argentina habló de su vínculo con la pelota desde la infancia, de su llegada al primer equipo de Barcelona a los 16 años y de las críticas que atravesó a lo largo de su carrera. Ante una audiencia que lo recibió con una ovación, sostuvo que el disfrute debe ocupar un lugar central en la formación de los jóvenes deportistas.

En uno de los pasajes centrales del encuentro, el futbolista se refirió a la presión que algunos chicos reciben desde su entorno familiar. El delantero planteó que la exigencia adulta puede afectar la relación de los niños con una actividad que debería estar asociada al juego y al aprendizaje.

“Muchos chicos tienen padres que les exigen mucho y tienen una presión enorme. Por ahí no se dan cuenta de que, en vez de ayudarles, les están haciendo un mal a sus propios hijos con el hecho de exigirle, de pedirle más”, afirmó el jugador argentino.

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Messi sostuvo que los chicos deben disfrutar de aquello que hacen, tanto dentro como fuera del deporte. Para él, esa experiencia permite que cada uno pueda rendir con mayor naturalidad, sin que el miedo al error o la obligación de obtener resultados condicione el proceso. “Cuando somos chicos, o en general, uno tiene que disfrutar de lo que hace. Cuando uno disfruta de lo que le gusta, siempre termina dando un plus y lo hace natural”, explicó.

Messi le dijo un consejo a los padres de jóvenes futbolistas en el Palacio de los Deportes de Oviedo. (Europa Press)

La reflexión del ex Barcelona estuvo ligada a su propia historia. Según contó, desde pequeño encontró en la pelota una actividad que lo entusiasmaba y que practicaba con espontaneidad. Ese vínculo, dijo, se mantuvo incluso cuando el fútbol pasó a estar atravesado por competencias, responsabilidades y expectativas.

El ganador de ocho Balones de Oro también recordó el impacto que sintió al llegar al plantel principal de Barcelona, cuando tenía 16 años. En ese momento, compartió vestuario con figuras como Ronaldinho, Samuel Eto’o, Xavi Hernández y Carles Puyol. Messi reconoció que le costó adaptarse, en parte por su personalidad reservada y por la dimensión de los jugadores que tenía a su alrededor. “Para mí era difícil. Soy tímido y me costaba soltarme”, señaló.

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Frente a esa situación, recibió un consejo que, según relató, fue determinante para afrontar el salto al primer nivel: dejar de lado el contexto y hacer dentro de la cancha lo mismo que había hecho desde niño. “Me dijeron que me olvidara de todo, que disfrutara, que hiciera lo que había hecho durante toda mi vida, desde que era chiquito. Que no pensara quién tenía al lado y que hiciera lo que a mí me gustaba hacer”, relató.

Esa idea atravesó buena parte de su exposición en Oviedo. El futbolista insistió en que el deseo de ganar forma parte de cualquier competencia, aunque no debería desplazar por completo el disfrute ni la valoración del recorrido previo. “Más allá de la responsabilidad y de querer ganar, porque cuando uno entra a una cancha siempre quiere ganar, intenté disfrutarlo porque es lo que me gusta hacer y lo que me gustó hacer siempre”, expresó.

Messi en el Palacio de los Deportes de Oviedo. (Europa Press)
Messi en el Palacio de los Deportes de Oviedo. (Europa Press)

Messi también se detuvo en las derrotas y en la forma en que aprendió a procesarlas. Mencionó que, durante su carrera, afrontó críticas intensas y que su familia sufrió en algunos de esos períodos.

El jugador recordó las finales que disputó con la selección argentina y con Barcelona, y señaló que con el paso de los años empezó a valorar más los procesos que los resultados aislados. Su planteo apuntó a que una derrota no borra el camino de un equipo que logró competir hasta las instancias decisivas.

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“Llegar a una final no es fácil. Llegan dos y gana uno solo”, dijo. “Lo importante es haberlo intentado y haber competido hasta poder llegar al objetivo. Después se puede dar o no, pero hay que quedarse satisfecho si uno lo dejó todo”.

Para Messi, esa mirada resulta necesaria en un deporte donde las derrotas son más frecuentes que los títulos. “No hay que acostumbrarse a perder, pero sí saber que se puede perder e intentar aceptarlo”, agregó.



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El Maracaná es argentino: Estudiantes de La Plata derrotó a Flamengo y jugará la final de la Copa Libertadores

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Estudiantes de La Plata, con un jugador menos durante toda la segunda mitad y con Muslera, defenestrado tras el Mundial 2026, como gran héroe, eliminó en los penales a Flamengo en el Maracaná y se clasificó a la final de la Copa Libertadores, en la que se medirá a Palmeiras.

Tras un 0-0 en el tiempo reglamentario, la eliminatoria se definió en una tanda de penaltis en la que el portero uruguayo detuvo los lanzamientos de Jorginho, Lucas Paquetá y Bruno Henrique (2-3). Una auténtica proeza en el mítico estadio carioca.

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El conjunto brasileño fue incapaz de marcar en Argentina la semana pasada (0-0) y tampoco lo hizo este jueves en su casa ante los del ‘Cacique’ Medina, que resistieron con un hombre menos toda la segunda mitad tras la expulsión de Baltasar Rodríguez por doble tarjeta amarilla.

Estudiantes evitó así la reedición de la final de 2025 y buscará su quinto título el 28 de noviembre en Montevideo ante Palmeiras, que el miércoles apeó a Fluminense, también en la tanda de penaltis.

Los dos equipos ya se jugaron la corona continental en 1968. En aquella ocasión salió victorioso el club de La Plata.

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El ‘Cacique’ Medina planteó una dura batalla en el Maracaná, marcando terreno desde el minuto uno con agresividad.

Permisivo, el árbitro uruguayo Gustavo Tejera dejó que ambos equipos se repartieran cera hasta que, en el minuto 35, sacó la primera amonestación a Baltasar Rodríguez por una falta a destiempo sobre Jorginho.

Entre patada y patada, hubo buenas oportunidades para ambos. La mejor, una doble ocasión, para los argentinos que desbarató Agustín Rossi de manera brillante.

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El primer gran susto vino en un saque de esquina que cabeceó González Pírez y cazó Marcos Rojo en el área pequeña, que a bocajarro se topó con el arquero argentino. Cuando el central iba a rematar de nuevo, llegó Alex Sandro para despejar in extremis.

Casi en la secuencia, Baltasar Rodríguez se sacó un latigazo desde su casa, con efecto, que obligó a Rossi a estirarse al máximo y aun así el balón rozó el pelo.

Después le llegó el turno al Flamengo con Pedro como protagonista. El 9 se inventó un tacón para dejar solo en el pico del área a Emerson Royal, que chutó manso al cuerpo de un rival.

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Poco después, el internacional brasileño, lleno de garra, se libró de hasta tres marcadores, se fue directo al área, pero disparó demasiado cruzado.

Estudiantes perdió un poco ese ímpetu del inicio tras el arreón rojinegro y para colmo, Joaquín Correa, que estaba siendo el mejor de los suyos, se tuvo que ir lesionado antes del descanso.

Las malas noticias no pararon por ahí para los del ‘Cacique’ Medina. En el arranque de la segunda mitad, Baltasar Rodríguez se olvidó de su amarilla y agarró de la camiseta a Samuel Lino. Tejera no se lo perdonó: segunda tarjeta y a las duchas en el minuto 50.

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El Maracaná explotó de júbilo. Por delante, 40 minutos para marcar y sacar el billete para la final. No obstante, la superioridad numérica no se tradujo en un acoso y derribo al arco de Muslera. Fue entonces cuando Léo Jardim echó mano de Giorgian de Arrascaeta, el mago de Nuevo Berlín, de vuelta tras un mes de baja por una fractura en la muñeca.

Pero los leones de La Plata defendieron como fieras. Línea de hasta seis defensas y a esperar un contragolpe o, en su defecto, la tanda de penaltis.

A diez para el final, Jardim sacó toda la artillería con Bruno Henrique y Gonzalo Plata. El ecuatoriano, en su primera intervención, se quedó solo frente a Muslera, pero estrelló su cabezazo contra el cuerpo del meta uruguayo.

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Impotentes, los campeones se estrellaron en el campo contra el ordenado sistema defensivo de los pinchas y en los penaltis contra Muslera, que firmó una actuación memorable para cargarse al campeón.

PREVIA

Flamengo recibe este jueves a Estudiantes de La Plata en el Maracaná en partido de vuelta por las semifinales de la Copa Libertadores y en el que decidirán cuál de los dos avanzará a su sexta final del torneo continental en su historia.

Tanto el conjunto brasileño como el argentino han disputado cinco finales de la Libertadores y cada uno tiene cuatro títulos y un subcampeonato, por lo que el partido del jueves desempatará la serie.

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La ventaja la tiene el actual campeón brasileño y de la Libertadores que no solo jugará en un Maracaná de Río de Janeiro repleto sino que también consiguió un empate sin goles en el partido de ida, la semana pasada en La Plata.

Con la serie igualada, ambos necesitan vencer por cualquier marcador para clasificar a la final mientras que un nuevo empate los obligará a definir el finalista en los tiros penaltis.

El vencedor se medirá en la final, prevista para el 28 de noviembre en Montevideo, al ganador del duelo entre los brasileños Palmeiras y Fluminense.

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La gran expectativa para el partido del jueves es si el técnico de Estudiantes, Alexander Medina, alineará al veterano zaguero Marcos Rojo, vetado por la Conmebol en el compromiso de ida por no haber sido inscrito a tiempo, pero al que el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) autorizó a jugar este miércoles.

Flamengo, que defiende al título, avanzó hasta semifinales como uno de los mejores clubes en la fase de grupos y llega al partido decisivo tras una serie de once juegos invicto (ocho victorias y tres empates), mientras que Estudiantes fue el segundo de su grupo y tan solo contabiliza una victoria en sus últimos siete compromisos.

En sus últimos partidos Flamengo goleó por 3-0 a Bahía y reasumió la cima de la clasificación del Campeonato Brasileño y Estudiantes cayó por 2-1 ante el San Lorenzo y descendió hasta el décimo lugar en la Zona A del Torneo Clausura argentino.

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El conjunto carioca, sin embargo, volverá a sentir la ausencia de su principal creativo, el uruguayo Giorgian de Arrascaeta, que se recupera de una cirugía en la muñeca, y también tiene en la enfermería al lateral Danilo y al atacante Evertton Araújo.

Medina, por su parte, podrá contar con el regreso de Tomás Palacios y de Pirez, que cumplieron una fecha de suspensión, pero no tendrá a Gabiel Neves a disposición y aún no sabe si podrá alinear a Eric Meza y Jalil Elías, que se recuperan de lesiones musculares.

Sobre Rojo, el entrenador del conjunto argentino ya había dejado claro que el zaguero de 36 años estará en la cancha si el TAS lo autorizaba.

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Probable formación de Flamengo vs. Estudiantes, por la Copa Libertadores

Agustín Rossi; Guillermo Varela, Léo Ortiz, Léo Pereira, Alex Sandro; Erick Pulgar, Saúl Ñíguez; Gonzalo Plata, Jorge Carrascal, Samuel Lino; Pedro. DT: Leonardo Jardim.

Probable formación de Estudiantes vs. Flamengo, por la Copa Libertadores

Fernando Muslera; Eros Mancuso, Santiago Núñez, Leandro González Pírez o Marcos Rojo, Tomás Palacios; Alexis Castro, Ezequiel Piovi, Baltasar Rodríguez; Tiago Palacios o Joaquín Correa, Guido Carrillo, Joaquín Tobio Burgos. DT: Alexander Medina.

Datos del partido entre Flamengo vs. Estudiantes, por la Copa Libertadores

  • Hora: 21.30
  • TV: Fox Sports
  • Árbitro: Gustavo Tejera (URU)
  • VAR: Antonio García (URU)
  • Estadio: Maracaná

Flamengo,Estudiantes

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