POLITICA
Kicillof definió atar el desdoblamiento en Buenos Aires a lo que ocurra con las PASO a nivel nacional


Axel Kicillof no desdoblará las elecciones en la provincia de Buenos Aires si el gobierno nacional no logra eliminar las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) como se propuso en su anunciada reforma política que, de momento, no logra salir a las pistas. La gestión de Javier Milei quiere erradicar las Primarias. En lo formal, argumenta un ahorro de USD 150 millones, aunque hay un trasfondo político: evitar que esa instancia electoral para elegir candidatos no termine funcionando como una gran encuesta, que adelante los tiempos y que los resultados no sean los esperados. El Gobierno quiere una sola elección, con Milei yendo por la reelección: fuerte al medio. Las autoridades de la provincia de Buenos Aires, la de mayor peso electoral nacional, siguen con sigilo esta instancia mientras transitan la discusión interna dentro del peronismo.
Así como La Libertad Avanza esgrime un argumento presupuestario detrás del plan para eliminar las PASO, en Buenos Aires avisan que “no dan los tiempos” para separar las elecciones provinciales de las nacionales si se les suman las Primarias. “Sería hacer votar a la gente tres veces”, plantean cerca del gobernador bonaerense Axel Kicillof. El famoso calendario electoral complejizaría un desenganche, más allá de los fundamentos políticos y estratégicos que pueden aparecer y sobre todo si Kicillof buscara una candidatura presidencial, que es por lo que está trabajando y que, de darse, anunciará el año que viene.
Un crongorama ajustado
La normativa electoral de la provincia de Buenos Aires establece plazos distintos para la convocatoria a las elecciones primarias y las generales. En el caso de las elecciones primarias, abiertas, obligatorias y simultáneas (EPAOS), la Ley 14.086 dispone que el Poder Ejecutivo debe convocarlas con una antelación no menor a 120 días ni mayor a 150 días respecto de la fecha de realización. La misma norma establece, además, que esos comicios deben celebrarse dentro de los 12 meses previos a la elección general y en la misma fecha que las primarias nacionales.
Para las elecciones generales provinciales, en tanto, la legislación bonaerense prevé que la convocatoria debe efectuarse con no menos de 60 días de anticipación al acto electoral. El gobernador tiene potestad para convocar a las elecciones generales en una fecha distinta de la fijada para los comicios nacionales. La potestad para realizar esa convocatoria se apoya en el artículo 144 inciso 7 de la Constitución provincial, además del artículo 66 de la ley provincial 5.109.
Ese marco permite que la Provincia defina su propio calendario electoral para los cargos locales, siempre dentro de los plazos que establece la legislación. La coincidencia con la elección nacional no funciona como una obligación para los comicios provinciales, sino como una alternativa prevista por el régimen de simultaneidad electoral. Aparece de forma explícita en el artículo 116 de la Ley Electoral de PBA: “El Poder Ejecutivo podrá, dentro del plazo establecido en el párrafo anterior, convocar a las elecciones simultáneamente con la elección de candidatos a Presidente y Vicepresidente de la Nación”, dice el texto. También puede no hacerlo y elegir su propia fecha, lo que —efectivamente— sería un desdoblamiento. Es algo que estudia Kicillof. Aún sin definiciones, cree tener una certeza: prefiere las PASO y si hay PASO no hay desenganche posible.
La situación cambia para las elecciones primarias en lo que respecta a las fechas. Según el régimen vigente en la Provincia, cuando el Poder Ejecutivo Nacional convoca a primarias nacionales para determinadas categorías, las primarias bonaerenses deben realizarse en la misma fecha, de acuerdo al artículo 2 de la ley 14.086.
Discusión política
Más allá del aspecto logístico, están el estratégico y el político. Hay dos posiciones distintas en el entorno de Kicillof que, por ahora, conviven. A favor de un desdoblamiento, está la eventual victoria que podría tener el peronismo en la provincia de Buenos Aires. En La Plata aseguran que con un candidato único, respaldado fehacientemente por todos los sectores del peronismo y con el gobernador presente en la campaña, se podría retener la provincia.
Esta tesis tendría como antecedente favorable lo que fueron las elecciones del año pasado, cuando Kicillof eligió desenganchar los comicios legislativos y obtuvo una victoria por casi 14 puntos de diferencia sobre La Libertad Avanza para cargos legislativos. En La Plata, tienen sobre la mesa, siempre y cuando no haya PASO, esa carta: creen que una victoria en Buenos Aires podría allanar el camino a un resultado de orden nacional.
Otros factores y elección unificada
Días atrás, el grupo de intendentes de la naciente Liga de Intendentes peronistas bonaerenses visitó al gobernador. Fue una reunión netamente política. No se habló de gestión. Los jefes comunales que buscan bajar la espuma de la interna reinante en el peronismo bonaerense entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y La Cámpora piden reelecciones indefinidas. Ese tema también interviene en la definición de aplicar un desdoblamiento electoral.

La chance de que los intendentes puedan ir por otro mandato en sus distritos acomoda, por un lado, la discusión por la sucesión a la gobernación -ya que varios de los que hoy aparecen como posibles candidatos y son intendentes podrían quedarse en sus distritos- y por el otro, garantizaría su involucramiento pleno en la campaña. Ahí cobra fuerza una unificación de la elección y una campaña en conjunto: municipal, provincial y nacional, con Buenos Aires abarcando el 37% del padrón electoral.
Todo en un hipotético escenario de Kicillof candidato. En su equipo interpretan que hoy por hoy solo hay dos nombres para la contienda electoral del año que viene: Milei y Kicillof. Por eso, con esa idea es que están dispuestos a ir a una PASO. Además, creen que, de ir a una interna, el gobernador bonaerense podría validar credenciales de su propio armado político (el MDF) y evitaría llegar a la resolución de una candidatura y un ordenamiento interno mediante un acuerdo con el resto de los sectores. Por eso abona las PASO.
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POLITICA
La desconfianza entre Milei y Bullrich, la advertencia del FMI al Gobierno y el temor de Trump al efecto Brasil

Javier Milei atravesó una semana de negación. Tema del que no se habla, no existe. Tal vez por eso, no reconoció públicamente el triunfo de Lula da Silva. Nunca lo hará: el Gobierno solo tomó nota de ese resultado. Pero, en simultáneo, el primer mandatario tejía otra historia, plagada de intrigas: la exitosa operación para sacar de Brasil a Flávio Bolsonaro, quien terminó en los Estados Unidos.
Lula es presidente por cuarta vez. El exlíder obrero entró en la historia grande de su país: aún cuando se discrepe con sus medidas de gobierno, demostró que es un sagaz animal político. Batió varios récords: dio vuelta la derrota de la primera vuelta y alcanzó los cuatro mandatos. Ningún líder en un sistema presidencial y verdaderamente democrático lo había logrado, salvo Franklin D. Roosevelt, que gobernó los Estados Unidos entre 1932 y 1944.
Lula, Bolsonaro, Trump y Massa
Hay que mirar de cerca las elecciones de Brasil para extraer algunas conclusiones.
La primera cuestión es por qué perdió Bolsonaro. En la primera vuelta, sus candidatos de derecha ganaron diez de los quince estados más grandes. Ese resultado parece haberlos conformado: dejaron de preocuparse por hacerle campaña y lo dejaron librado a su suerte.
Del otro lado, Lula logró imponerse por varios factores: el acertado uso de las redes, la reducción de dos puntos en la abstención y la recuperación de muchos votantes que en la primera vuelta habían elegido a Bolsonaro. Además, sus candidatos superaban ampliamente las filas del PT.
Sergio Massa, que muy probablemente sea candidato en 2027, dice que “Lula tuvo la inteligencia de armar un liderazgo comprensivo, no hegemónico”. El renovador siempre sostuvo que Lula sería el vencedor, incluso cuando perdió la primera vuelta. Es conocida la relación que el extitular de Economía tiene con Fernando Haddad, exministro de Hacienda de Brasil. Además, cuando Massa fue candidato presidencial en 2023, los equipos de campaña del brasileño estuvieron en Buenos Aires para asesorarlo. El último domingo, Sebastián Galmarini, Cecilia Moreau y Diego Giuliano, presidente del Frente Renovador, estuvieron en el búnker de Lula.
“En la primera vuelta, Bolsonaro y sus candidatos a gobernador ganaron 10 de los 15 distritos. Esos gobernadores dejaron de empujar en la segunda vuelta y esos votos fueron para Lula. Pero, además, Lula conformó una coalición que excedía al propio PT e incorporó dirigentes de centroderecha y aliados territoriales con posiciones diferentes. Mantuvo unidos a todos esos sectores en el respeto de las diferencias”, dice el ex candidato de 2023.
El mensaje para el kirchnerismo y para el peronismo es claro: los K tienen que estar adentro, pero la coalición debe incluir peronistas, radicales y gobernadores de centro.
En el plano electoral, Cristina recibió un mazazo. El Comité de Descolonización de Naciones Unidas dejó trascender que la revisión de su caso puede demorar meses e incluso varios años. Cristina no es una perseguida: es una condenada sin chances de participar. Ella se ve reflejada en Lula, pero el presidente de Brasil nunca tuvo acusaciones como las de Vialidad, Cuadernos, Hotesur y Los Sauces. Axel Kicillof, por su parte, reunió a intendentes y desafió al peronismo a competir. No acepta el dedo de Cristina.
A diferencia de Milei, el presidente norteamericano, Donald Trump, sí felicitó a Lula, aunque con su peculiar estilo. Criticó el proceso electoral porque le pareció amañado, pero le dejó abierta una puerta cuando el lunes dijo: “Me gusta Lula, me llevo muy bien con él”. Y el jueves, cuando Bolsonaro arribó a Miami, agregó sobre el exmandatario brasileño: “Le dimos un salvoconducto para entrar al país, así que veremos, pero no me involucraré”.
Trump es un negociador y presiona, pero nunca clausura una puerta. Reconoce a Bolsonaro como un líder de la derecha, pero nunca lo admitirá como un presidente que vive en el exilio. Para Trump, el presidente legítimo es Lula.
Elecciones en EE.UU.: los demócratas arriba
Trump, además, ahora tiene otras preocupaciones más acuciantes: el martes enfrenta las elecciones de medio término y sus candidatos no son los favoritos. Se renueva toda la integración de la Cámara de Representantes, que cuenta con 435 miembros; 35 de los 100 escaños del Senado y 36 gobernaciones.
Las encuestas vaticinan un amplio triunfo demócrata en la Cámara baja y uno bastante más ajustado en el Senado. Actualmente, los republicanos tienen apenas cinco representantes más que los demócratas, por lo que a estos les alcanza con una ganancia neta de tres bancas para hacerse con el control. En el Senado, hoy los republicanos tienen 53 escaños y los demócratas, 47. Allí, los demócratas necesitan conservar todos los que tienen y ganar cuatro bancas más.
Pero la elección de gobernadores tiene otra particular significación, porque los 36 estados sometidos a contienda electoral representan más de la mitad de toda la Unión. Los demócratas pueden hacerse con la mayoría de las gobernaciones por primera vez desde 2010. Y la atención estará puesta en Texas, donde el demócrata James Talarico es una figura ascendente y encabeza las preferencias.
El mundo surfea la ola azul conservadora. Brasil fue la excepción. ¿Empezará Estados Unidos a recorrer el camino inverso?
Bolsonaro huyó, no se profugó
Pero volvamos a Brasil. En toda la trama de la huida de Bolsonaro hubo un factor que no puede soslayarse. El juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes apuró una decisión en su contra, ordenó retirarle el pasaporte y le dio al excandidato de derecha el argumento que necesitaba para decir que es un perseguido político. Ya en suelo americano, Bolsonaro intentó decir que era el verdadero presidente de Brasil porque le habían robado la elección. Pero el gobierno de Trump no se lo permitió, porque el resultado electoral resultó incuestionable.
Es fácil juzgar a Bolsonaro: si aceptó ser candidato presidencial, también debería respetar a la Justicia y quedarse en su país para aclarar las denuncias en su contra. Pero también era imaginable que buscaría salir de Brasil. Algo que les viene bien a todos: a Lula, para descalificarlo; al propio excandidato, para victimizarse y decir que es un perseguido; y a la misma derecha, para tener el campo libre y buscar un nuevo líder que intente conservar un electorado de 60 millones de votantes. Tarcisio de Freitas, gobernador de San Pablo, y la esposa de Jair Bolsonaro, Michelle, ya se anotaron en la carrera.
También era previsible que Flávio utilizaría un aeropuerto argentino para partir hacia los Estados Unidos. Para eso, los agentes de inteligencia urdieron un perfecto operativo de distracción y Milei designó a su hombre de mayor confianza, Santiago Caputo, para que colaborara con la DEA. Si los Estados Unidos habían extraído a Maduro de Venezuela, menos problemas iban a tener para hacerlo desde un país amigo como la Argentina.
Ahora, la jueza federal María Eugenia Capuchetti abrió una investigación. Si no hubo orden de captura de Interpol, no hubo delito. La causa puede ser un intento de hacer arqueología judicial, pero raramente llegue a alguna conclusión útil.
También era fácil entrever que Milei y Trump estarían en sintonía. Lo que todavía no resulta claro es cuánto impactará en la relación bilateral. Lo dirá el tiempo. La relación con la Argentina está reducida al nivel de encargado de negocios. ¿Puede resentirse aún más?
El problema no está en que Milei haya ayudado a Bolsonaro a salir rumbo a Estados Unidos, sino en que desaproveche el potencial económico que representa Brasil.
El año pasado, el comercio bilateral entre Brasil y los Estados Unidos superó los 110.000 millones de dólares, casi cuatro veces más que el de Brasil con la Argentina. Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil, después de China, país con el que mantiene un intercambio bilateral de 157.000 millones de dólares.
Un deterioro de las relaciones políticas de la Argentina con Brasil puede influir negativamente en materia política. En lo económico, con Lula como presidente, Milei tendrá más obstáculos para intentar liberar el Mercosur. Pero los volúmenes de intercambio bilateral dependerán de la depreciación de las monedas y de si las decisiones de política económica que toma Lula recortan el gasto y enfrían aún más su economía.
Nunca hay que olvidar que el PBI de Brasil es 3,5 veces más grande que el de la Argentina y que el FMI ubicó a ese país como la décima economía mundial. El secretario de Coordinación Económica, Pablo Lavigne, ratificó su intención de mantener la relación comercial con Brasil. ¿Acaso podría ser distinto?
Milei tiene un piso alto
Mientras tanto, ¿cómo está el escenario electoral local? Aun en su peor momento, parece tener un piso del 35%.
La última encuesta de Cristian Buttier revela que el 57,5% de los votantes prefiere un cambio en 2027, mientras que el 33,8% lo sigue eligiendo al Presidente. Pero tampoco acepta cualquier cambio, porque Milei le ganaría a Axel Kicillof por diez puntos y, en un balotaje, por tres puntos (esto último está dentro del margen de error).
En una hipotética primera vuelta, Patricia Bullrich queda muy relegada, con el 8,5%, pero mejora mucho si pasa a una segunda vuelta: le sacaría a Kicillof una ventaja de siete puntos, el doble de la que obtendría Milei. Hay encuestas, sin embargo, que ubican a Patricia en un punto de partida muy superior.
Otra encuesta, de Proyección Consultores, de Zunino, le asigna a Milei un 37% de intención de voto.
En otras palabras, Milei, aun en las malas, sigue siendo una opción muy competitiva, pues todas las encuestas lo ubican en un piso del 35%. Patricia puede sumarle mucho, pero también desafiarlo. Algunos gobernadores dicen off the record que la suspensión de las PASO no avanza porque Patricia no la apoya.
Y ella, una vez más, aprovechó para diferenciarse de Milei. Hace una semana, cuando el Presidente dijo que los periodistas debían ser quemados en la hoguera, ella sostuvo que “cruzó un límite”. El miércoles, sobre Lula y la reticencia de Milei a reconocerlo, disparó que lo que “la gente decida en las urnas es su voluntad y se respeta”.
El FMI pide reactivar; CABA se frena
Ya no es solo una parte del Gabinete la que le reclama a Milei reactivar la economía. Ahora también lo hizo el FMI.
El organismo lo planteó hace dos semanas, cuando presentó el Informe de Perspectivas de la Economía Mundial. En los párrafos dedicados a la Argentina expresó su preocupación por la disparidad del crecimiento. Anteayer, volvió a insistir: pidió que el Gobierno tome medidas activas para “impulsar” la economía y “respaldar la demanda interna”, en momentos en que el país está por entrar en recesión técnica.
El FMI temería que Milei, que hizo una buena macroeconomía y paga puntualmente sus compromisos con el organismo, no consiga renovar otro mandato.
Naturalmente, la economía muestra un fuerte dinamismo en provincias como Neuquén y Catamarca —Raúl Jalil recibió a Milei esta semana y asegura que la recaudación aumenta—, además de otras jurisdicciones del sur. Pero hay datos que demuestran que la Argentina marcha a dos velocidades.
Uno de ellos es contundente: en la Ciudad de Buenos Aires, la recaudación impositiva cayó un 10%, un indicador que refleja el freno del comercio y el consumo.
Por último, está la inflación. Las consultoras estiman que el índice de octubre habría cerrado entre el 1,8% y el 2%. Otro dato para tener en cuenta: el rubro alimentos estuvo muy picante y registró numerosas subas.
Todo esto ocurre en un contexto que no es el mejor: el segundo trimestre cerró en recesión y los salarios apenas le ganan a la inflación en términos desestacionalizados, pero siguen atrasados.
Ajustar fue difícil; reactivar puede serlo todavía más. Y quizá los efectos de esas medidas no se sientan hasta entrado el 2027.
Javier Milei, Lula Da Silva, Donald Trump
POLITICA
El Gobierno encara una semana determinante para reorganizarse y aplacar internas antes de la llegada del Papa

Después de varios días en los que la Casa Rosada quedó atravesada por la tensión diplomática con Brasil, el operativo que permitió la salida de Flávio Bolsonaro hacia los Estados Unidos y las discusiones internas sobre cómo responder a ese escenario, el Gobierno buscará volver a concentrarse en la agenda local, con el objetivo de llegar más ordenado a la visita del papa León XIV y sancionar leyes que considera importantes antes de que finalice el periodo legislativo.
La semana comenzará con el desafío de reactivar las conversaciones dentro del propio oficialismo que quedaron pendientes por la situación internacional y por los roces entre algunos de sus integrantes.
La mesa política, que habitualmente se reúne los martes en la Casa Rosada, no tuvo encuentro esta semana que pasó y podría volver a convocarse ahora para revisar las negociaciones parlamentarias, la estrategia electoral y el vínculo con los aliados.
Si ocurre, sería la primera vez que la secretaria general, Karina Milei, s vuelva a ver personalmente con la jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, quien continúa dando señales de autonomía y marcando sus diferencias frente a algunas decisiones del Gobierno.
La senadora nacional comenzó a alimentar las especulaciones sobre una posible candidatura con el video que publicó en sus redes sociales un día después de anticipar la movida con una enigmática foto suya y la frase “Se vienen cositas…”.

Después de eso, durante una entrevista en Infobae en Vivo, la ex ministra de Seguridad afirmó que está preparada para ser Presidente, aunque aclaró que “una tiene que saber esperar su momento”.
Más recientemente, se diferenció de Milei en temas como la política internacional, principalmente en la reacción. ante las elecciones en Brasil y las declaraciones del mandatario contra periodistas.
La dirigente fue una de las pocas referentes libertarias que pidió reconocer la victoria del socialista Lula da Silva, en momentos en los que el Poder Ejecutivo opta por el silencio y la cautela.
Bullrich no estuvo en la última reunión de Gabinete, una ausencia que desde su entorno atribuyeron tanto a una situación personal como al malestar que le generaron algunas actitudes del mandatario, aunque la dirigente no volvió a hablar públicamente.
Aunque en Balcarce 50 decidieron no confrontarla, sus intervenciones ya forman parte del análisis de algunos de los miembros de la mesa política.
El Presidente, por su parte, se mantiene al margen del conflicto y remarca que las opiniones de la senadora son a título personal y que, si bien no comparte todas sus declaraciones, remarca que “los liberales no son manada”, por lo que hay lugar para las discrepancias.
En tanto, Bullrich no piensa romper con el oficialismo, pero mantiene la estrategia de conservar un perfil propio y dejar abierta su proyección hacia 2027, tanto para una eventual candidatura presidencial como para integrar una fórmula junto a Milei.
Mientras la discusión interna crece, el Gobierno sigue sin resolver una de sus principales prioridades legislativas: la eliminación o suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

En el Senado, Bullrich todavía no cuenta con los votos necesarios para avanzar y las conversaciones con los gobernadores continúan sin una definición cerrada, en un contexto en el que la cúpula libertaria no se pone de acuerdo sobre los tiempos para concretar los acuerdos electorales.
Cuando algunos funcionarios reclaman que las alianzas se hagan lo antes posible para garantizar gobernabilidad, cerca de Karina Milei consideran que no es el momento para las concesiones, ya que nada garantiza que luego las provincias retiren el apoyo si el Gobierno comienza a tener complicaciones.
El PRO tampoco terminó de dar garantías sobre el Presupuesto 2027. Si bien varios de sus dirigentes manifestaron disposición a acompañar la ley de leyes, pidieron modificar aspectos tributarios, incorporar reglas de transparencia para las concesiones viales, extender regímenes de promoción industrial y, sobre todo, resolver los fondos de coparticipación pendientes para la Ciudad de Buenos Aires, un viejo reclamo de este espacio.
Entre otros puntos, el macrismo busca prorrogar las normas vinculadas con los regímenes de promoción automotriz y autopartista, para dar previsibilidad a las empresas del sector. A eso sumó una reducción de la alícuota del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para los huevos y sus derivados, del 21% al 10,5%, con el objetivo de equiparar su tratamiento con el de otras proteínas animales.
En el caso de la Ciudad, el PRO reclama que el Presupuesto incluya las transferencias correspondientes al 1,55% de la coparticipación y que contemple el pago de la deuda acumulada desde abril, que asciende a $628.196.960.411, actualizada por inflación hasta septiembre de 2026.
Asimismo, propone incorporar un régimen para combatir la evasión a través de billeteras virtuales, incorporando un artículo que promueve la adhesión de las provincias a mecanismos armonizados de recaudación.
En ese contexto, esta semana debería realizarse el encuentro quincenal que mantienen La Libertad Avanza y el PRO. De la mesa suelen participar, por el lado libertario, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y Martín y Eduardo “Lule” Menem, mientras que Cristian Ritondo y Fernando de Andreis representan al macrismo.

Hasta el momento, los aliados no habían recibido la invitación formal, aunque las últimas veces la convocatoria llegó incluso horas antes de la cita, que suele ser los jueves.
La necesidad de cerrar acuerdos se volvió más urgente porque el Congreso tendrá una actividad limitada durante los próximos días. Varios diputados y senadores viajarán a Washington para seguir las elecciones de medio término en los Estados Unidos, un proceso que el oficialismo mira con atención por su alineamiento con Donald Trump y por el impacto que podría tener sobre la política interna norteamericana.
La visita de León XIV también condicionará el calendario parlamentario. El Papa llegará a la Argentina el domingo 8 de noviembre y permanecerá hasta el miércoles 11. El lunes 9 será feriado nacional y, según reconocen en el Congreso, no se espera actividad relevante en ninguna de las dos Cámaras durante todos esos días.
El Presupuesto 2027, la reforma política, la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y distintas iniciativas vinculadas con inversiones forman parte de una agenda que el Gobierno pretende llevar al recinto antes de que termine el período ordinario de sesiones, el 30 de noviembre.
Mientras Santilli negocia con gobernadores y legisladores, y Karina Milei trata de organizar la política interna, el Presidente volverá a viajar a España para participar de la XXX Cumbre Iberoamericana, que se realizará en Madrid el 4 y 5 de noviembre.
Será su segunda visita a la capital española en pocas semanas y coincidirá con una campaña electoral intensa, ya que España celebrará elecciones generales el 29 de noviembre.
En esta oportunidad, el mandatario volverá a cruzarse con Pedro Sánchez, anfitrión de la cumbre y uno de los dirigentes con los que Milei mantiene una relación más confrontativa. Durante su último viaje, el libertario calificó al jefe del Gobierno español de “ladrón corrupto” y pidió que la derecha lograra desplazar a los socialistas del poder.
Milei se reunió entonces con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de sus principales aliadas en España, pero no tuvo un encuentro presencial con Santiago Abascal. El líder de Vox mantuvo una videollamada con el mandatario argentino, aunque no viajó a Madrid por cuestiones de agenda.
La próxima cumbre será diferente porque tendrá un formato institucional y reunirá a jefes de Estado y de Gobierno de toda Iberoamérica. Milei tendrá que compartir el espacio con Sánchez. La agenda del viaje también se da después de la crisis con Brasil, pero Lula da Silva no viajará y será reemplazado por su canciller, Mauro Vieira.
El regreso del Presidente coincidirá con los últimos preparativos para recibir a León XIV, cuya visita tiene una dimensión política y social que genera expectativa en el Gobierno.
La Iglesia viene manifestando críticas sobre la situación social en el país, en especial por el impacto de la situación económica, la pobreza y las políticas de discapacidad.
En la Casa Rosada esperan que el Pontífice mantenga un mensaje general sobre los conflictos internacionales, la paz, la exclusión y los desafíos de la humanidad, sin cuestionamientos directos a Milei ni referencias puntuales al rumbo económico.
La secretaria general fue quien siguió de cerca los contactos con el Vaticano y apuesta a que la visita contribuya a descomprimir parte de la tensión política doméstica.
Javier Milei,Argentina,elecciones,urna
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Mientras el Gobierno busca contener las tensiones internas, Patricia Bullrich relativiza el mensaje de Martín Menem sobre 2027

Patricia Bullrich relativiza las declaraciones de Martín Menem sobre la candidatura presidencial de Javier Milei para 2027, mientras el Gobierno busca contener las tensiones internas y ordenar el armado electoral de La Libertad Avanza. La definición del presidente de la Cámara de Diputados, respaldada públicamente por el mandatario, se produjo después de que la senadora dejara abiertas sus aspiraciones políticas y marcara diferencias con distintas decisiones del Ejecutivo.
En el entorno de Bullrich consideran que Menem se limitó a ratificar la posición de la conducción partidaria y descartan interpretar sus declaraciones como una provocación destinada a forzar una definición electoral. Cerca de la senadora sostienen que el respaldo a la reelección de Milei no impide la convivencia de distintas aspiraciones dentro del oficialismo y remarcan que “la democracia es la base de cualquier coalición política”.
Menem aseguró durante un encuentro con integrantes de la Fundación Universitaria del Río de la Plata que no existen dos candidatos presidenciales dentro de La Libertad Avanza. El titular de Diputados sostuvo que el único postulante del espacio es Milei y destacó su liderazgo político. El mensaje fue amplificado por sectores vinculados con Karina Milei y posteriormente compartido por el propio Presidente, que respaldó así la definición.
En el sector que responde a la secretaria general de la Presidencia aseguran que las declaraciones de Menem no representan un cambio de estrategia. Sostienen que la candidatura de Milei está fuera de discusión y que no existe margen para proyectos presidenciales alternativos dentro del partido. La conducción libertaria también observa con incomodidad las últimas intervenciones de Bullrich y busca evitar que se profundicen las diferencias durante los preparativos de la campaña.
El malestar se concentra principalmente en las posiciones públicas que la jefa del bloque oficialista en el Senado viene expresando sobre la estrategia económica, la relación con los aliados y distintas decisiones políticas. En Balcarce 50 consideran que sus declaraciones comenzaron a generar un desgaste innecesario y cuestionan que las diferencias se acumulen mientras La Libertad Avanza busca ordenar su estructura para las elecciones del próximo año.
Las críticas también alcanzan al sector que responde a Santiago Caputo, donde cuestionaron que Bullrich reconociera el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de Brasil, a diferencia de Milei, que evitó felicitar al mandatario reelecto. En ese espacio consideran que la senadora conserva un papel importante dentro del oficialismo, pero advierten que sus diferenciaciones públicas no deberían convertirse en una constante. La posición coincide con la de la conducción partidaria en la necesidad de evitar nuevas disputas.
A pesar del malestar, en el Gobierno descartan avanzar hacia una ruptura con Bullrich y mantienen la decisión de no responder públicamente a sus cuestionamientos. En la Casa Rosada reconocen que conserva un capital político propio y una capacidad de interlocución que excede a La Libertad Avanza. También consideran que un enfrentamiento abierto tendría consecuencias sobre la negociación legislativa y la construcción de alianzas para 2027.
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