DEPORTE
“La capa dorada”, la cumbia dedicada a Lionel Messi por el periodista Chiche Ferro: “Mi sueño es que le llegue”

“Mi sueño es que le llegue a Messi. Y con esta nota, seguro que eso se va a cumplir”. Optimismo. En este devenir de la profesión, y de la vida, uno se ha cruzado con gente que ha hecho de la queja un patrimonio. Por suerte, existe el reverso de esa moneda, aquellos que siempre le ven el lado positivo a las cosas. Uno de los abanderados es Guillermo Chiche Ferro, reconocido periodista de los noticieros de Canal 9, pero que siempre tiene un gran abanico de inquietudes. Por allí se filtró esta idea, hacer la cumbia para Lionel Messi, que se llama “La capa dorada”.
El reencuentro con Chiche. Esa afabilidad que se le escapa por cada rincón. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, cuando la sabiduría del destino nos puso en el mismo lugar, respondiendo a una solicitud que había lanzado Canal 9 en marzo del ‘94, convocando a periodistas deportivos y locutores. Dimos la prueba casi 300 y apenas quedamos 8 para un proyecto de canal deportivo que el gran Alejandro Romay nunca pudo lanzar. Entonces comenzamos el camino en Nuevediario, su legendario noticiero. Allí germinó la amistad. Era un placer poder juntarme con él en los ratos libres. Y sigue siéndolo ahora, 32 años más tarde.
Su amor por la música tropical y su pasión por el fútbol se fusionaron para darle forma a esta idea: “Por un lado, había observado que a Messi le habían hecho varias canciones, pero la mayoría eran tristes o, por lo menos, no tan arriba. Y por el otro, no existía un tema como el que le había compuesto Rodrigo a Maradona, donde cuenta su historia y su vida. Esta cumbia es una manera de pedirle perdón, porque creo que lo hemos maltratado un montón y él no nos merecía. Porque ahora los escuchás, son todos buenos y nadie lo criticó, pero sabemos que no es así. Así que es un homenaje y un pedido de disculpas por todo lo que le hicimos pasar”.
Uno no puede menos que coincidir con su sentencia. Increíblemente (o no), Messi fue atacado desde todos los sectores durante muchos años. El argentino suele ser impiadoso cuando se sube a un pedestal, donde nadie lo llamó, para lanzar sus críticas. A partir de eso, comenzó a madurar la idea: “Fue en el verano del año pasado, cuando estaba en Mar del Plata, sentado en una reposera y miré a un chico que jugaba a la pelota, pateando con otro en la orilla, cuando lo llamó su abuela. Ahí tuve el click, porque pensé en la abuela de Leo, que era la que muchas veces lo llevaba a los entrenamientos cuando era un nene. Allí mismo comencé a tararear lo que podía ser la melodía. Luego se la pasé a Diego Fleitas que es un músico importante, porque yo de música no entiendo nada (risas). Cuando regresé a Capital, comencé a escribir la letra, pero nunca quedaba del todo conforme y cada semana le hacía algún cambio, hasta que me di cuenta que estaba completa. Le tarareé la melodía a Diego y en dos días la tenía lista”.
La primera parte del proceso se había terminado, pero ahora llegaba la más compleja, que era conseguir quien quisiera grabarla: “Fui con el proyecto a mostrárselo a ‘El show de Andy’, que es mi amigo y tiene muy buenos músicos. Nos conocemos desde 2003 y se que es una de las bandas preferidas de los jugadores. Apenas lo escuchó me dijo: ‘Esto es un golazo y lo vamos a grabar’. Así lo hicimos y estoy felíz de la vida por poder homenajear al mejor del mundo. Se que en algún momento le va a llegar. No pido que se cante en la cancha el día que se retire, pero con que la pueda escuchar y que le guste… No solo él, sino toda su familia, que sé que sufrió mucho con las críticas”.
La devoción por Leo le viene desde siempre a Chiche, que es un cultor del buen fútbol. Y lo digo por los años de conocimiento y por haber compartido muchas horas de cancha con él. “Debo ser la persona que más tiempo habló de Messi en la televisión argentina. Porque vengo refiriéndome a él desde hace más de 20 años casi todos los días en el noticiero. El tema es que antes yo remarcaba que hacía 5 goles en un partido o salía campeón con Barcelona, y enseguida te decían: ‘Pero en la selección no hace nada’. La gente se enojaba con esa versión suya, donde se juntaban varios factores que lo llevaban a estar incómodo, porque no le formaban bien los equipos a su alrededor en la Selección o se hacía presente la mala suerte. La vida quería que fuese en Qatar y así se dio”.
Desde muy pibe germinó en él una inmensa pasión por el fútbol. Pateando en los potreros de Pompeya, allá por los comienzos de la década del ‘70, acunando el sueño de ser jugador: “Siendo chico entré en las inferiores de San Lorenzo y me dediqué de lleno durante la infancia y la adolescencia a eso. Fueron cinco años en el Ciclón y luego dos en Ferro, pero el fútbol no es fácil. Debo reconocer que yo le escapaba a las patadas, porque siempre se tiende a echarle la culpa al técnico que no te puso, pero admito mis errores. Se necesitan muchas cosas para ser jugador, sobre todo hambre. Mi viejo no era millonario, pero éramos de una clase media sin privaciones. No estoy frustrado, porque me dediqué hasta que pude. La última prueba la hice en el club Lugano, que estaba en Primera D. Tenía 20 años y ya no me quedaban más posibilidades, porque si cumplía 21, me tenían que hacer contrato como profesional. La cancha tenía tantas piedras que parecía que estaba en la Luna (risas)”.
Aquel periplo por las inferiores le dejó el gusto de compartir en San Lorenzo la categoría ‘63 con Jorge Rinaldi, a donde más tarde llegaron Blas Giunta y Leonardo Madelón. Siempre con esa manía de tratar bien la pelota desde la posición de enganche. En Ferro avanzó, pero delante tenía, en su puesto a cracks como el Beto Márcico, Adolfino Cañete y Oscar Acosta. “Miraba los partidos de Ferro y me daba cuenta que no iba a tener posibilidades. Porque uno cree que juega bien, hasta que ves a esos monstruos. Además, a Griguol, que era el técnico de la primera, le gustaba que todos corrieran y ese no era mi estilo. Lo intenté y estoy feliz con eso”.
La carta que el destino le negó como jugador, se la iba a conceder como periodista un década más tarde, en el medio donde aún se mantiene, 32 años después: “Mi vieja estaba viendo Canal 9 y me avisó que el lunes a las 9 de la mañana había un casting allí. Le respondí que no, que a mí no me podían tomar. Ella me dijo: ‘Andá, porque seguro te va a estar viendo Romay’. Entonces mi contestación fue: ‘Voy a ir por vos’. Y ese día fui por ella. Éramos muchísimos y hubo varias horas de espera, pero tuvimos suerte. A partir de haber quedado, se hizo realidad la frase que sentencia que lo difícil no es llegar, sino mantenerse”.

“En el momento de ese casting -continúa Chiche- se dieron varias cosas que me ayudaron: llevaba un año haciendo un programa en cable, que me dio cierta desenvoltura delante de las cámaras, un poco el look de pelo largo que usaba en ese tiempo y el de arriba. Si ese no te tira una ayuda, es complicado. Ese día llovía y muchos pibes, que quizás tenían condiciones, se fueron y se perdieron la oportunidad. Yo de ahí no me movía ni loco (risas)”.
El apodo por el que todos los conocen, ya que la mayoría debe ignorar que se llama Guillermo, tiene origen vinculado a un periodista deportivo, en el que uno tuvo la suerte de participar y ser testigo: “Debutamos juntos aquella tarde de sábado en un programa que se llamó Olimpia TV por el 9, que era el lanzamiento del canal de cable deportivo que había pensado Romay y que finalmente nunca salió al aire. Fui a cubrir el entrenamiento de Vélez y Fernando Niembro, que era el conductor, me presentó. Automáticamente le dije: ‘Es así Chiche’. Se hizo un silencio enorme, porque ese era un apodo que él tenía desde siempre y se lo estaba queriendo sacar. Pensé que me echaban al terminar el programa y le fui a pedir disculpas. Él estuvo diez puntos y me dijo que no me hiciera ningún problema, porque todos alguna vez tuvimos los nervios del debut. Pero a partir del día siguiente, me quedó el seudónimo”.
En 1994 era otro mundo en general y, por supuesto, en los medios en particular. Recién comenzaba a masificarse la televisión por cable y los cinco canales de aire, tenían una enorme influencia: “Desde aquel momento atravesé las distintas etapas del canal, ya debo ir por el noveno dueño más o menos (risas). Hice buenas coberturas como la Copa América de Uruguay o el Mundial de Brasil, pero lo que más me queda son las notas con Maradona, donde siempre se portó excelente y guardo un gran recuerdo, porque él tenía mucho afecto por Nuevediario, donde siempre se lo había tratado con cariño y respeto”.
Quienes tienen la mente inquieta, estarán siempre en la vanguardia. Es ese sello que los distingue de los demás. Como el querido Chiche Ferro, que sin dejar de regalarnos alegría en la pantalla, se propuso ir más allá. Y seguro que se te va a cumplir el deseo. Y a Lionel no solo le va a llegar tu cumbia, sino que la va a disfrutar. Y quien te dice, sea una grata compañía rumbo al nuevo sueño mundialista.
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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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