INTERNACIONAL
La deportación sin destino: cómo Rusia trasladó a cubanos a Uzbekistán sin procedimiento legal ni notificación

Las autoridades rusas expulsaron a 11cubanos hacia Uzbekistán entre marzo y septiembre de 2026, sin informarles que ese sería su destino ni entregarles documentos sobre el procedimiento. Los migrantes creían que regresarían a Cuba, pero aterrizaron en Taskent sin dinero, familiares, alojamiento ni una explicación sobre su salida de Rusia. Según información presentada por CubaNet.
Los pasajes entre Moscú y la capital uzbeka costaban entre USD 164 y USD 207, mientras que las rutas disponibles hacia La Habana superaban los USD 1,000, según una búsqueda realizada el 12 de octubre por CubaNet. La diferencia coincidió con la suspensión, en febrero, de los vuelos comerciales directos entre Rusia y Cuba por falta de combustible en la Isla.
La investigación de CubaNet reunió los testimonios de 11 personas que describieron una secuencia similar: una redada, meses de encierro en centros migratorios, el traslado al aeropuerto y un vuelo hacia un país de Asia Central que algunos ni siquiera conocían. Ninguno había consentido el destino ni sabía bajo qué figura jurídica había sido enviado.
Una expulsión sin documentos ni destino conocido
María Antonia Pérez Salazar, una cubana de 73 años, descendió de un avión en Taskent a poco más de las 6:00 del 1 de agosto de 2026. Vestía un vestido grueso de manga larga y botas de invierno, la ropa que había usado durante su detención en Moscú y que conservaba como sus prendas más presentables en pleno verano uzbeko.
Llevaba una bolsa con ropa interior, tres camisetas, una bata para dormir, dos pantalones ligeros y un cepillo de dientes. No tenía teléfono, dinero ni información sobre el lugar donde estaba, y pensó que podía morir allí sin que su familia supiera qué había ocurrido.
Su hija, Niosly Vidal, sabía que sería deportada, pero ambas suponían que el destino sería La Habana. Las autoridades rusas, en cambio, compraron un boleto a Uzbekistán y enviaron sola a María Antonia a más de 12.000 kilómetros de Cuba, mientras Niosly permanecía detenida en Rusia y sus tres hijos quedaron bajo custodia de servicios sociales.
Durante sus primeros días, María Antonia recorrió una y otra vez la terminal 2 del Aeropuerto Internacional Islam Karimov. Buscaba a alguien que hablara español, observaba los puestos de comida rápida, las máquinas expendedoras y una tienda que parecía vender tarjetas telefónicas, con la esperanza de conseguir ayuda o hallar una bebida abandonada.
Las autoridades migratorias uzbekas le entregaban una comida diaria, aunque no estaba bajo su custodia. Los ciudadanos cubanos pueden ingresar sin visa al país por hasta 30 días, por lo que ella podía abandonar el aeropuerto, pero no tenía un lugar adonde ir ni recursos para sobrevivir fuera de la terminal.
El baño se convirtió en el único sitio donde podía beber agua y asearse. Mojaba papel sanitario bajo el grifo para limpiarse, usaba jabón líquido en el cepillo de dientes y dormía en sillas acolchadas para viajeros, después de comprobar que las metálicas le impedían descansar.

Al tercer día, escuchó un acento caribeño. Era un joven cubano deportado desde Rusia, quien la llevó a un hostal de Taskent frecuentado por migrantes de la Isla. Allí encontró un techo, pero no una salida para su situación.
Yalina González Morales, de 29 años y natural de Mayabeque, vivió un proceso parecido. Fue escoltada por policías rusos, no pudo revisar el boleto ni conocer la ruta y descubrió que estaba en Uzbekistán solo después de aterrizar.
Las 11 personas entrevistadas coincidieron en que no recibieron órdenes de deportación, comprobantes de traslado ni papeles que explicaran por qué habían sido enviadas a un tercer país. Tampoco firmaron documentos que autorizaran la salida, según sus testimonios.
Mihra Rittmann, investigadora para Asia Central de Human Rights Watch, afirmó que la organización no había registrado antes expulsiones de cubanos desde Rusia hacia terceros países. La defensora rusa Svetlana Gannushkina, dedicada durante años a asistir a refugiados y migrantes, incluidos cubanos, tampoco conocía antecedentes similares.
La separación de una familia en Moscú
María Antonia había llegado a Rusia en 2023 junto a Niosly y sus tres nietos: Cristopher, Dylan y Milaydis, entonces de 13, 10 y nueve años. Vendieron electrodomésticos, ropa y juguetes para comprar los cinco boletos, impulsados por el deterioro de sus condiciones de vida en Cuba.
En La Habana, María Antonia había trabajado como ingeniera civil durante casi cuatro décadas. Tras jubilarse, su pensión no le alcanzaba para sostenerse una semana y la vivienda familiar en el Cerro no ofrecía espacio suficiente para los cinco.

La familia se instaló en un apartamento pequeño en las afueras de Moscú. María Antonia y Niosly limpiaban un mercado local durante largas jornadas, mientras Cristopher cuidaba de sus hermanos, les enseñaba a leer y escribir y preparaba arroz, huevos o los restos de la cena.
Los niños no asistían a la escuela. Cuando llegaron, la legislación rusa exigía documentos traducidos y certificados que la familia no tenía; desde el 1 de abril de 2025, la normativa estableció además que los menores debían acreditar una estancia legal para matricularse.
Los cubanos podían ingresar sin visado y permanecer hasta 90 días en Rusia, pero ese permiso no autorizaba el trabajo. Al vencer el plazo, quienes no regularizaban su situación quedaban en condición migratoria irregular y muchos sobrevivían mediante empleos informales.
La familia temía especialmente las redadas tras el ataque contra la sala de conciertos Crocus City Hall, cometido en marzo de 2024 por ciudadanos tayikos y reivindicado por el Estado Islámico. La xenofobia y la discriminación contra extranjeros crecieron en Rusia, mientras la Duma Estatal aprobó en julio de ese año leyes para reforzar el control migratorio.
Las opciones de regularización para María Antonia y su hija eran escasas: casarse con un ciudadano ruso o resultar seleccionadas dentro de las cuotas estatales asignadas a las distintas regiones de la Federación. La familia permaneció junta hasta una noche de marzo de 2026.
Varios agentes irrumpieron en el apartamento mientras todos dormían. Los niños fueron retirados sin que su madre y su abuela pudieran despedirse con calma. “Se llevaron a los niños sin que pudiésemos casi despedirnos. Mi hija gritaba como una loca, los niños lloraban y yo me quedé congelada, sin atinar a nada”, recordó María Antonia.

Madre e hija pasaron tres días en una estación de policía y luego fueron trasladadas al centro de deportación de Sájarovo. Cristopher, Dylan y Milaydis quedaron bajo custodia del Centro Familiar de Ayuda a la Familia y la Infancia Neposedy, en Zheleznodorozhni, Balashija, al este de Moscú.
El Código de Familia ruso establece que el ingreso temporal de un menor en una institución mientras sus padres no pueden cuidarlo no extingue por sí mismo los derechos parentales. En otros casos, madres cubanas detenidas volvieron a reunirse con sus hijos antes de ser expulsadas, pero Niosly aún no sabe cuándo saldrá ni qué ocurrirá con los niños.
Según CubaNet, María Antonia permaneció cinco meses en Sájarovo. Compartía una celda para seis mujeres con Niosly, dormían en una litera y solo podía bañarse una vez por semana; cuando el clima lo permitía, salía diez minutos diarios a tomar el sol.
“Bajé mucho de peso. Nos daban comida tres veces al día, pero era poca y mala”, relató. La comida que más apreciaba eran los chícharos servidos una vez por semana con cuatro rodajas de pan, mientras las colchonetas eran tan delgadas que sentía las barras de hierro de la cama.
La Embajada de Cuba en Moscú intervino para que madre e hija pudieran hablar con los menores diez minutos una vez por semana. “El consulado no intentó repatriarnos. Lo único que hicieron fue contactar a los rusos para que dejaran a los niños hablar con nosotras”, afirmó María Antonia en información presentada por CubaNet.
El 31 de julio, las autoridades le anunciaron que solo ella sería deportada. La trasladaron hacia las 9:00 a. m. a una instalación policial, donde permaneció unas seis horas sin agua ni comida, antes de ser llevada esposada al aeropuerto.
“Yo bajaba la cabeza por vergüenza. Me daba mucha pena que me miraran”, recordó sobre el traslado. Subió al avión sin saber que su destino era Uzbekistán.
Las dudas legales y la supervivencia en Taskent
Judith Sunderland, directora asociada sénior de la División de Derechos de Refugiados y Migrantes de Human Rights Watch, consideró preocupante que los testimonios no revelaran un procedimiento que permitiera cuestionar la detención o la expulsión. Alcira Silva Hava, integrante de esa división, resumió: “No parece haber ningún procedimiento y ese es el problema”.

La legislación rusa diferencia la deportación de la expulsión administrativa, que puede ser forzosa o ejecutarse mediante una salida independiente controlada. Sin embargo, la ausencia de documentos en manos de los cubanos impide determinar qué procedimiento se aplicó y bajo qué fundamento fueron enviados a Uzbekistán.
Human Rights Watch sostuvo que Rusia incumplió garantías del derecho internacional al no proporcionar información comprensible sobre las expulsiones ni permitir que los migrantes impugnaran su detención y traslado. Las especialistas tampoco pudieron establecer si esos viajes se realizaron con conocimiento o autorización del Gobierno uzbeko.
Moscú y Taskent mantienen desde 2008 un acuerdo de readmisión para devolver a Uzbekistán a ciudadanos de terceros países que hayan llegado a Rusia directamente desde territorio uzbeko. El acuerdo excluye a quienes entraron legalmente a Rusia sin visa por un tratado internacional, como los cubanos, y ninguno de los 11 casos documentados encaja en ese supuesto.
Stavros Papageorgopoulos, asesor jurídico sénior del Consejo Europeo para los Refugiados y Exiliados, explicó que el derecho internacional no obliga a enviar a toda persona en situación irregular únicamente a su país de origen. Sin embargo, antes de trasladarla a un tercer Estado deben informarle el procedimiento, brindarle asistencia jurídica, evaluar de manera individual los riesgos del destino y permitirle presentar razones contra la expulsión.
Yoelsy del Toro, otro cubano detenido en Sarátov, logró fotografiar documentos antes de que se los retiraran. Las ocho páginas incluían una multa de 2,000 rublos por exceder su estancia permitida, una orden de expulsión forzosa, una decisión de internamiento y una prórroga judicial de detención por hasta 90 días.
Los documentos indicaban que Del Toro no dominaba el ruso, pero también afirmaban que había reconocido plenamente su culpa y se había arrepentido. Él aseguró que nadie le explicó el contenido ni le asignó un intérprete, pese a que la última página contenía la firma de uno.

Las resoluciones contemplaban un plazo de diez días para recurrir, pero Del Toro afirmó que no le explicaron esa posibilidad ni le informaron cómo pedir asilo. Junto a otros tres cubanos, permanece a la espera de una expulsión cuyo destino desconoce. “Ellos me dijeron en español que íbamos para Cuba, pero no sé si creerles”, escribió desde el centro de detención.
Hasta febrero de 2026, los migrantes cubanos expulsados de Rusia llegaban a La Habana. El cambio de destino comenzó en marzo, después de que fueran suspendidos los vuelos comerciales directos entre ambos países.
Orday Robaina, abogado cubano residente en Rusia, atribuyó la modificación a una combinación de factores: centros de detención sobrepoblados, boletos costosos para Cuba y escalas que dificultaban mantener bajo custodia a los migrantes. En esas condiciones, señaló, Uzbekistán apareció como una alternativa porque admite cubanos sin visa. Reporta CubaNet
Yindra y su esposo, Ángel, fueron detenidos en Moscú en septiembre, tras salir de un supermercado. Según Yindra, policías les exigieron 5.000 euros para liberarlos; como no podían pagarlos, pasaron dos días en una estación sin recibir comida y luego les ofrecieron comprar un pasaje a Cuba o a Uzbekistán.
La pareja eligió Taskent porque no tenía dinero para volver a la Isla. “Prefiero los apagones que estar tirada aquí. En este país no hay trabajo”, dijo Yindra, de 52 años, quien conserva apenas recursos para una semana más de alojamiento.
Rosmery llegó a Uzbekistán en julio con su pareja tras abandonar un centro de detención ruso. Su hermano pagó el pasaje porque ella, con unos siete meses de embarazo, temía dar a luz encarcelada y ser separada de su hijo.
En Taskent, Rosmery fue atendida de urgencia y tuvo su primera ecografía del embarazo. “En el centro de detención no me daban ni vitaminas, ni siquiera más comida”, recordó, antes de explicar que no puede afrontar una cesárea porque el hospital le pidió un método de pago.
María Antonia vive en un hostal de habitaciones colectivas, donde un administrador uzbeko le permite quedarse sin cobrarle. Padece glaucoma e hipertensión, pero no puede comprar las gotas ni los medicamentos que necesita; tampoco tiene teléfono propio y depende de otros cubanos para comunicarse con su familia.

Yorkis Vega, deportado desde Rusia tras ser detenido en una redada, comparte el hostal con otros cubanos. Consiguió un empleo de limpieza en un pueblo cercano, pero después de trabajar un día y medio no recibió pago. “Se aprovechan de que estamos sin permiso de trabajo y nos estafan”, explicó a CubaNet.
Una noche en el hostal cuesta alrededor de USD 10. Yalina consiguió empleo en una fábrica y cubre sus gastos esenciales, pero Yorkis duerme en la calle o intenta descansar en el aeropuerto cuando no puede pagar, mientras María Antonia depende de la comida que otros huéspedes deciden compartir.
En verano, Taskent puede alcanzar los 40 °C y María Antonia solo tiene sus botas de invierno y unas sandalias de baño. Evita salir del hostal porque teme una multa o una nueva deportación, al haber superado el plazo de estancia permitido.
Algunos cubanos salen de Uzbekistán antes de cumplir los 30 días y vuelven a entrar por la frontera con Tayikistán, situada a unos 100 kilómetros de Taskent a través del paso Oybek-Fotejobod. Yorkis y Yindra han utilizado esa ruta, pero María Antonia no tiene dinero para realizar el trayecto.
CubaNet también reporta que la Embajada de Cuba en Moscú, el Ministerio del Interior de Rusia, la Oficina de la Comisionada para los Derechos Humanos de la Federación de Rusia y la Oficina de la Comisionada para los Derechos del Niño no respondieron las consultas sobre los traslados a Uzbekistán y la separación de la familia. “Yo no puedo regresar a Cuba sin ellos. Donde estén mi hija y mis nietos, allí tengo que estar yo”, dijo María Antonia.
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INTERNACIONAL
Battleground Republicans break with Trump on key issues in final midterm sprint

Battleground Republicans are breaking from President Donald Trump with increasing frequency as Election Day draws closer and the party fights to protect its congressional majorities.
With just three weeks until voters head to the polls to decide who controls Congress for the latter half of Trump’s term, some Republicans are putting distance between themselves and Trump as the party faces significant political headwinds.
Veteran GOP strategist Doug Heye told Digital that such a strategy at this juncture was «not a surprise.»
«It happens in midterms when presidents aren’t popular,» Heye said. «Add to that the more outlandish things he’s done — often on things that have nothing to do with lowering costs, ending the war with Iran, etc. — this was bound to happen.»
TRUMP VANISHES FROM GOP SENATOR’S CAMPAIGN WEBSITE AS POLL NUMBERS PLUNGE WEEKS BEFORE ELECTION
It’s a similar situation to what’s played out with past presidents during a midterm election year, most recently with former President Joe Biden in 2022.
And the Republican National Committee (RNC) is arguing that the party is united behind Trump, while conceding that GOP candidates have individual stakes.
«Unlike the Democrats who are in a full-blown civil war with extremists, Republicans remain united behind the president’s agenda of cutting taxes, lowering drug costs and securing our communities. We are laser-focused on winning, and our candidates will run the races necessary to best represent their districts and prevent Democrats from taking control,» RNC spokeswoman Natalie Baldessarre said.
And running their own races is what several are notably doing, balancing individuality with their support for Trump and the GOP base.
At least two House Republicans, Reps. Jen Kiggans, R-Va., and Mike Lawler, R-N.Y., have touted conflict with Trump in advertisements.
TRUMP-LINKED SUPER PAC PULLS FUNDING FROM 2 HOUSE REPUBLICANS AS GOP FIGHTS TO KEEP MAJORITY
Kiggans is out with a new ad touting herself as «one of the most bipartisan members of Congress,» who has taken on her «own party to protect jobs, and working with Democrats to save healthcare.» One visual referenced a news article that said, «Kiggans bucks Trump on offshore wind.»
Meanwhile, Lawler recently released an advertisement in which he highlighted taking on «the left and the right,» followed by a clip of Trump calling him a «pain in the a–» on state and local tax deduction issues.
But for many, like Lawler, it’s a balancing act of trying to keep Trump and the GOP base happy, while courting independent voters.
White House spokesperson Davis Ingle said, «No one can dispute the fact that President Trump has created one of the most robust coalitions in political history with the MAGA movement, and the president understands how to communicate with them.»
«President Trump is the unequivocal leader, best messenger and unmatched motivator for the Republican Party, and he is committed to maintaining Republican majorities in Congress,» Ingle told Digital.
«The president signed the largest working-class tax cuts in history, lowered the cost of prescription drugs, sealed the border, drove violent crime to the lowest level in nearly a century, unleashed an energy revolution, added more than a million private-sector jobs and sent Americans’ 401(k)s climbing to record highs,» Ingle continued. «The choice has never been more clear: doubling down on President Trump’s winning, commonsense agenda or the Democrats’ extreme liberal policies and obstruction.»
Still, the political tightrope was on full display when Lawler appeared on stage at Trump’s midterm convention in September, when he noted he and the president didn’t «always agree.»
He told Digital at the convention, «I fundamentally believe if you want to get things done, you have to be able to work with whoever the president is. And it’s why I’ve consistently been rated among the most bipartisan and effective members of Congress.»
Former Rep. Mike Rogers, R-Mich., and Sen. John Husted, R-Ohio, also notably appeared at Trump’s convention in Dallas.
They have, however, split from Trump on some key issues in an effort to show daylight between themselves and the president.
CAN THE ‘BEST SHOWMAN IN POLITICS’ DELIVER AGAIN? GOP BETS ON TRUMP AT HISTORIC MIDTERM CONVENTION
They have called for an end to the Iran war and have diverged from Trump on data centers — the president declared on Truth Social shortly after the midterm convention that «the only reason that communities throughout the U.S.A. should not want Data Centers is if they want to end up being backwards and poor.»
But it’s a key sticking point for several Republicans on the trail who recognize the bad optics the hulking, windowless behemoths have with voters. Many, including Husted and Rogers, don’t believe it’s an issue that the federal government should have total dominion over.
«What we’ve said is there should be a moratorium until we get all of the voters’ decisions and questions answered,» Rogers told Digital during the convention. «These are big decisions. I don’t think there should be a federal ban, because if the federal government can ban it, it can also tell you have to have one.»
Another vulnerable GOP lawmaker who broke from Trump on the issue of data centers is Rep. Tom Barrett, R-Mich., who has maintained that it should be a decision for local governments whether to allow such facilities in their backyards.
«When you have people colluding with these corporations to come in and build a data center, before people in the community even know about it, because of these non-disclosure agreements, I think that violates the trust that people have or don’t have with their local officials right now,» Barrett said on Fox News’ «The Big Weekend Show.»
Barrett is also one of a small handful of House Republicans who has consistently voted against the U.S. operation in Iran without congressional approval. The Middle East conflict has gained a steady stream of GOP opposition the longer it’s gone on, as evidenced by the growing number of Republicans voting for Democrats’ war powers resolutions in the House.
Among them is Rep. Marianette Miller-Meeks, R-Iowa, who previously voted with the GOP on similar measures until the most recent such vote in mid-September.
And Rep. Max Miller, R-Ohio, who voted against reining in Trump on Iran, noted on the Woo & WayCo podcast last week, «We need to get out of this war quickly.»
«What [Trump] did to stop a nuclear danger is a beautiful thing, but right now, you know, I don’t think anyone can cut a deal with Iranians, because you can’t trust them,» Miller said.
The Ohio Republican’s re-election chances are up in the air amid a slew of domestic abuse allegations from his ex-wife and former father-in-law.
He did notably appear at Trump’s rally in Youngstown, Ohio.
Trump’s plan to import foreign beef has also gotten some pushback from vulnerable House Republicans like Miller-Meeks and Rep. Zach Nunn, R-Iowa.
Nunn, another battleground Iowan, introduced a bipartisan bill last month that would suspend Trump’s plan while directing the federal government to find a strategy to grow domestic cattle numbers.
And some candidates, like Rep. Tom Kean, R-N.J., do not mention the president on their websites at all. References to Republicans on Kean’s site are few and far between, but it touts him as an «independent leader standing up for what is right for New Jersey.»
A separate White House official argued that Republicans distancing themselves from Trump «could not be further from the truth — President Trump is still the unequivocal leader of the Republican Party.»
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El jefe de la NASA abrió la puerta a la hipótesis extraterrestre y pidió que la agencia sea parte del debate: “Debemos estar en la mesa”

El director de la NASA, Jared Isaacman, pidió una mirada abierta ante los objetos voladores no identificados, que toda la vida se los conoció como ovnis y hoy se los llama fenómenos anómalos no identificados, conocidos por la sigla FANI en español o UAP en inglés. Y sostuvo que la agencia espacial estadounidense debe intervenir si alguno de esos casos apunta a un origen extraterrestre.
Sus declaraciones introducen una posición pública de mayor involucramiento de la NASA en un debate que hasta ahora quedó, sobre todo, bajo la órbita de organismos militares y de inteligencia de Estados Unidos.
Isaacman habló sobre el tema durante una entrevista con Blake Burman, conductor del programa The Hill en la TV estadounidense. La conversación abordó los registros de pilotos y las grabaciones de objetos que exhiben comportamientos difíciles de encuadrar en tecnologías aeronáuticas conocidas.

Ante la consulta sobre si esos materiales pueden corresponder a naves extraterrestres, dispositivos militares o fenómenos aún sin explicación, el funcionario evitó una respuesta concluyente, pero fijó un criterio para la agencia.
“Mi postura al abordar cada uno de estos casos es, primero, mantener la mente abierta. Quiero decir, en cierto modo es nuestro trabajo intentar responder a la pregunta ‘¿estamos solos?’. Si son extraterrestres, creo que la NASA debería tener un asiento en la mesa”, dijo Isaacman.
La novedad central de su intervención radica en esa última idea. Si bien no afirmó que los objetos observados tengan un origen ajeno a la Tierra, consideró que la NASA no debería quedar al margen si una investigación deriva hacia esa posibilidad. La agencia tiene entre sus objetivos científicos la búsqueda de condiciones aptas para la vida en otros mundos, el estudio de planetas fuera del Sistema Solar y el análisis de ambientes que puedan albergar organismos microscópicos.
Los estudios abarcan observaciones en el aire, el espacio, el mar o cualquier otro entorno donde no exista una identificación inmediata. En los últimos años, el interés institucional por estos episodios creció a partir de informes de personal militar, imágenes difundidas desde aeronaves y testimonios que describieron trayectorias o velocidades inusuales. Sin embargo, un objeto no identificado no constituye por sí mismo una prueba de tecnología extraterrestre.
La falta de datos suficientes, las limitaciones de los sensores, errores de percepción, eventos meteorológicos y desarrollos tecnológicos reservados pueden explicar una parte de los casos.
Isaacman se ubicó precisamente en ese terreno de posibilidades múltiples. Su postura combina la disposición a investigar con una advertencia sobre escenarios estratégicos que pueden afectar la seguridad y la competencia tecnológica de Estados Unidos.
Isaacman vinculó los avistamientos con una posible competencia tecnológica entre potencias
Para explicar esa dimensión, el titular de la NASA recurrió a la comparación con el Sputnik 1, el satélite que la Unión Soviética lanzó en 1957 y que aceleró la carrera espacial durante la Guerra Fría. El acontecimiento mostró que Moscú contaba con capacidades técnicas que Estados Unidos no había anticipado del todo y llevó a Washington a reforzar sus programas científicos, educativos y espaciales. La creación de la NASA, al año siguiente, formó parte de esa respuesta.

Isaacman sugirió que algunos episodios actuales podrían reflejar una sorpresa tecnológica de alcance similar. “Si estamos ante un ‘momento Sputnik’, lo hicimos muy bien la última vez que ocurrió. La cuestión es: ¿se trata potencialmente de tecnología de otro bando? ¿Es un adversario probando sistemas de propulsión de próxima generación? Sin duda, entra dentro de lo posible”, dijo.
La fórmula “momento Sputnik” no describe una confirmación de amenaza ni identifica a un país concreto. Señala, en cambio, la posibilidad de que una potencia rival pruebe sistemas furtivos, plataformas de vigilancia o métodos de propulsión que todavía no forman parte del conocimiento público.
El funcionario, de 43 años, conoce de cerca el sector espacial privado. En 2021 participó en una misión comercial de SpaceX que orbitó la Tierra. Su llegada a la conducción de la NASA colocó a un empresario y astronauta privado al frente de una institución que concentra algunas de las misiones científicas más complejas del planeta.
Por ese motivo, su definición sobre los FANI suma una dimensión política a una discusión que cruza astronomía, defensa y acceso a información clasificada.

Isaacman expresó que su intuición se inclina primero hacia fenómenos observables de origen natural o hacia tecnología terrestre en desarrollo. Esa postura evita presentar los casos como un misterio resuelto y conserva la cautela que exige el análisis de datos incompletos. Al mismo tiempo, mantiene abierta la posibilidad de que los registros revelen algo que amerite una investigación científica más amplia.
La comparación con el Sputnik también plantea una diferencia importante entre la carrera espacial de 1957 y el escenario actual. El lanzamiento soviético resultó verificable: el satélite emitía señales de radio y su presencia en órbita podía seguirse. En cambio, los fenómenos anómalos no identificados parten de situaciones donde la información disponible resulta parcial, permanece clasificada o no permite establecer con precisión la naturaleza del objeto o evento observado.
Las declaraciones de Isaacman coincidieron con el impulso de la administración de Donald Trump para revisar y publicar documentos vinculados con ovnis, UAP y posibles referencias oficiales a vida extraterrestre. El mecanismo mencionado para esa tarea es el Sistema Presidencial de Desclasificación e Informes sobre Encuentros con FANI, identificado por la sigla PURSUE.
Los océanos de Europa y Encélado sostienen la búsqueda científica de vida cercana
La apertura de Isaacman hacia la posibilidad de vida fuera de la Tierra no parte solamente de los avistamientos. El responsable de la NASA vinculó el asunto con investigaciones astronómicas que ya examinan mundos del Sistema Solar donde existen ambientes potencialmente habitables. En particular, mencionó dos lunas heladas: Europa, que gira alrededor de Júpiter, y Encélado, que orbita Saturno.

Bajo las capas de hielo de ambos satélites hay indicios de grandes océanos internos. En Encélado, las plumas de vapor y partículas que salen de fracturas en su superficie ofrecieron señales de compuestos químicos de interés para la astrobiología. Europa, por su parte, concentra la atención de misiones que buscan entender la composición de su océano, el grosor de su cubierta helada y la interacción entre el agua y el material rocoso de su interior.
“Europa tiene un océano y tiene una química compleja. No podríamos afirmar de manera concluyente que no existe vida en nuestro propio patio trasero, y mucho menos en los miles de millones de otras estrellas de la Vía Láctea o en los dos billones de otras galaxias que existen. Por eso son tan importantes nuestras misiones”, cerró Isaacman.
La afirmación no plantea que exista vida en Europa o Encélado. Explica por qué esos lugares ocupan un sitio relevante en la agenda científica. El agua líquida, la disponibilidad de elementos químicos y las fuentes de energía son variables que orientan la búsqueda de ambientes habitables. Aun así, la habitabilidad no prueba la presencia de organismos: indica que un entorno puede reunir condiciones compatibles con formas de vida.

La NASA trabaja con esa distinción. Sus misiones buscan señales químicas, geológicas y físicas que ayuden a determinar si un mundo pudo sostener procesos biológicos. Encontrar evidencia de vida, incluso microscópica, exigiría un estándar mucho más alto: datos verificables, análisis repetidos y explicaciones alternativas descartadas.
Robert Powell, integrante de la junta de la Coalición Científica para el Estudio de los FANI, aclaró que la medida no representa una habilitación general para divulgar datos ante la prensa, investigadores o el público. Según su interpretación, la protección solo alcanza la entrega de información a los representantes del mecanismo presidencial. También sostuvo que una norma semejante ya protegía las comunicaciones ante la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios, conocida como AARO.
Para Powell, la intervención del Congreso resulta decisiva si pretende exigir respuestas a las distintas ramas militares y evaluar los relatos con herramientas de supervisión.
Las declaraciones de Isaacman dejan así dos vías abiertas: la investigación científica sobre vida más allá de la Tierra y la evaluación estratégica de tecnologías que podrían pertenecer a actores humanos. La NASA aparece en ambas como una institución con capacidad para estudiar datos, definir preguntas y distinguir entre una posibilidad atractiva y un hecho demostrado.
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New York governor debate heats up as Blakeman, Hochul spar over Trump, sanctuary status, ICE shooting

The New York gubernatorial race heated up Tuesday as Democratic Gov. Kathy Hochul and Nassau County Executive Bruce Blakeman clashed on the debate stage, with the pair trading jabs over President Donald Trump, a recent ICE-involved shooting and inflation.
The debate opened with the candidates being asked about the conduct of U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE), which last week drew outrage in New York City following the shooting of a 28-year-old Dominican national whom the Department of Homeland Security said refused to comply with lawful orders during a targeted operation in the Bronx. A 5-year-old boy inside Oscar Bergal’s vehicle was unharmed.
«Kathy Hochul appealed to ICE to let this criminal out. The question that New Yorkers have to ask is what was this guy doing in New York in the first place? It’s because Kathy Hochul has made us a sanctuary state,» said Blakeman, a Republican.
«Think about it. This guy came into the country illegally. He’s been convicted of a crime. He’s got pending charges for dealing drugs, poison to our children. And he’s a gangbanger. This is who Kathy Hochul is defending?» Blakeman continued. «I have a cooperative agreement with ICE until Kathy Hochul said we could no longer cooperate with ICE. We got over 2,000 illegal migrants out of my county with criminal records ranging from rape, attempted murder, robbery, burglary, drug dealing, carjacking, gang activity. And that’s because we cooperated with ICE, and we didn’t raid one school, one hospital, one daycare center or one church. If you cooperate with federal law enforcement, it makes for a safer community. That’s what I did. Kathy Hochul is taking that ability away from us. That’s why things like this happen.»
Hochul called Blakeman’s response a «non-answer,» because «he refused to condemn what ICE did.»
«So he basically says in the state of New York, he’d be fine if ICE agents shoot into cars, shoot guns into vehicles, not knowing who’s inside and could have killed a 5-year-old child. If that doesn’t shock the conscience of everybody — and it should shock his conscience as well — that he says, that’s OK, that’s how ICE is supposed to do it,» Hochul added. «I’ll tell you what. I oversee over 500 policing agencies in the state of New York, over half a million arrests every year. That’s not how you conduct yourself. ICE is out of control. It’s out of control in Nassau County.»
Blakeman pushed back, saying, «it never would have happened» but for Hochul’s «sanctuary policy.»
«You have invited criminals to come into our state and prey on our communities. And now you won’t let local law enforcement cooperate with ICE in an orderly way, like we did in my county,» Blakeman added. «We didn’t have any incidents in my county because we were allowed to cooperate with local law enforcement. But you took that tool away. The reason why that happened is because of you, Kathy Hochul, and your immigration policies, where you actually invite people into our state, give them free everything, and you don’t care whether they’re criminals or not. That’s a bad policy.»
As part of her rebuttal, Hochul said, «I have a right to answer this one because this is so absurd. I have said, from the president on down, I said, New York is not a sanctuary for criminals, not a sanctuary for criminals. Full stop.»
The two candidates also clashed over Trump and the state of the U.S. economy.
«He promised to cut energy costs. He promised to cut down grocery costs. And you know what? Everything has happened under your friend, Donald Trump, who you are the president of the fan club for Donald Trump. It’s absurd how adoring you are of him. My gosh,» Hochul told Blakeman. «Well, what he has done is raise gasoline prices and energy prices and the cost of tariffs have driven up everything in the state. If you bought groceries lately, my God, the people are suffering. And that didn’t have to be the case. Why are we at war with the rest of the world?»
«You like to talk about Donald Trump all the time, because you don’t want to talk about your record,» Blakeman responded.
«I’m talking about my record right now,» Hochul said.
«Because it’s a record of misery and failure,» Blakeman continued. «The highest taxes, utility rates that are 70% higher than the national average. But let me say something about Donald Trump. Donald Trump is my friend. He’s endorsed me. But so is Bonnie Lautenberg, a liberal Democrat whose husband, Frank, served in the United States Senate and was a pillar of the Democratic Party. Actor Debra Messing, who is a liberal Democrat who supports me because she trusts me to make safer communities, improve the quality of life here in New York.»
«Alright, you got two votes,» Hochul said. «Good for you.»
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