POLITICA
La reacción de la administración británica en Malvinas a la advertencia de Trump antes de la cadena de Milei y el precedente de Chagos

Horas antes de la cadena nacional que Javier Milei brindará en la noche del jueves para exponer el estado del reclamo de soberanía sobre las Malvinas, la administración británica de las islas hizo público el respaldo oficial de Londres en medio de la advertencia de Donald Trump a revisar la posición histórica de Estados Unidos sobre el conflicto.
La cuenta oficial de la Oficina del Gobierno de las Islas Malvinas en Londres (@FalklandsinUK) difundió un fragmento del debate celebrado el pasado martes en la Cámara de los Comunes, en el que la subsecretaria de Estado Uma Kumaran reafirmó que “el Reino Unido no tiene ninguna duda de su soberanía” sobre el archipiélago.
La sesión parlamentaria había sido convocada, en principio, para debatir los gastos futuros del Tratado entre el Reino Unido y Mauricio sobre el archipiélago de Chagos, pero derivó rápidamente hacia las Malvinas cuando Emily Thornberry, presidenta del Comité de Asuntos Exteriores de los Comunes y diputada laborista, tomó la palabra y calificó de “disparate” (nonsense) la sugerencia de Trump de revisar el apoyo estadounidense a la soberanía británica sobre las islas y exigió una respuesta oficial del gobierno.
Kumaran respondió con el argumento oficial de Londres sobre las islas: “Son y siempre serán un territorio de ultramar británico, de acuerdo con los deseos de sus habitantes”, señaló, y agregó que el Reino Unido es “firme en su apoyo al derecho de autodeterminación de los isleños”.
El contexto en que se produjo este intercambio no es menor. La sesión parlamentaria del 1 de septiembre comenzó con un debate sobre el Tratado con Mauricio por el archipiélago de Chagos, otro territorio insular cuya soberanía el gobierno de Keir Starmer negoció y firmó en mayo de 2025, en medio de fuertes críticas internas. El acuerdo, que el gobierno de Andy Burnham heredó sin resolver, contempla transferir la soberanía del archipiélago a Mauricio mientras el Reino Unido arrienda Diego García por 99 años para mantener la base militar conjunta con Estados Unidos. El tratado sigue bloqueado por Washington y genera tensiones crecientes dentro del propio Parlamento.
La oposición conservadora, representada en la sesión por Wendy Morton, fue directa en su pregunta: “En abril, tras la retirada del apoyo estadounidense, los ministros admitieron que el tratado sobre Chagos se había vuelto ‘imposible de acordar a nivel político’. Sin embargo, el Gobierno dice ahora que intenta nuevamente impulsar el acuerdo con Washington. ¿Qué ha cambiado?”. Kumaran esquivó la respuesta concreta: “No voy a hacer un comentario corrido sobre este asunto”, y se limitó a señalar que el Reino Unido trabaja “en sintonía con Estados Unidos” para encontrar una salida que proteja los intereses de seguridad nacionales de ambos países.
Para Argentina, el debate sobre Chagos no es un asunto ajeno. La Cancillería argentina lo mencionó en términos explícitos en al menos dos ocasiones. En mayo de 2019, cuando la Asamblea General de la ONU votó a favor de exigirle al Reino Unido que devuelva el archipiélago a Mauricio, el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado oficial en el que sostuvo que la decisión era “un precedente muy positivo para países como la Argentina”, aunque aclaró que “el caso del archipiélago de Chagos no puede igualarse a la Cuestión Malvinas”.

En aquel momento, el entonces canciller Jorge Faurie (que en la actualidad ocupa el cargo de embajador en Chile), resaltó las “similitudes” con la causa Malvinas. “Tanto en el caso del archipiélago de Chagos, como en el Malvinas, se trata de una situación de desmembramiento territorial, donde la población que se encontraba en las islas fue trasladada contra su voluntad, en este caso al territorio continental argentino en 1833″, indicó.
En mayo de 2025, cuando el acuerdo entre Londres y Mauricio se firmó formalmente, la Cancillería volvió a pronunciarse: señaló que el tratado “constituye un ejemplo que demuestra que es posible resolver las controversias de esta naturaleza por medios pacíficos” y renovó el llamado al Reino Unido a reanudar las negociaciones sobre la soberanía de las Malvinas.
La entonces canciller Diana Mondino fue más directa aún. El mismo día en que se anunció el acuerdo sobre Chagos, en octubre de 2024, publicó en su cuenta oficial de X: “Celebramos este paso en la dirección correcta y terminar con prácticas obsoletas. Transitando el camino empezado, con acciones concretas y no retórica vacía, vamos a recuperar la soberanía plena de nuestras Islas Malvinas.”
La oposición conservadora británica, por su parte, también estableció el vínculo. Cuando el entonces canciller David Lammy anunció el acuerdo con Mauricio en los Comunes en octubre de 2024, el portavoz conservador de Exteriores Andrew Mitchell advirtió que la decisión “da oxígeno a los enemigos del Reino Unido en un mundo peligroso y socava la red estratégica de los intereses de defensa británicos”. Lammy intentó cerrar el debate: “Las situaciones no son comparables. La soberanía británica sobre las Malvinas y Gibraltar no está en negociación”. El argumento no convenció a la oposición, que desde entonces repite la comparación cada vez que el tratado sobre Chagos vuelve al debate.
El detonante inmediato de toda esta cadena fue una respuesta de Trump el 31 de agosto en la Oficina Oval. Cuando un periodista le preguntó si su gobierno estaba revisando su posición de neutralidad sobre las Malvinas —en el marco de presiones a Londres para que aumente su gasto militar en la OTAN—, el presidente estadounidense respondió: “Siempre reviso cada posición. Esa es solo una de muchas”. Suficiente para agitar el tablero internacional.
En el gobierno nacional hay cautela en relación a la frase del presidente de EEUU, aunque el martes el propio Milei anunció una cadena nacional para abordar la cuestión Malvinas en la noche de este jueves. Hay hermetismo tanto en Casa Rosada como en la Cancillería en relación al contenido del mensaje.
En Londres, en tanto, el Gobierno del Reino Unido insistió en que su posición es “inquebrantable”. “Las islas son y seguirán siendo un territorio de ultramar británico, de acuerdo con los deseos de los isleños”, reiteró un vocero de Downing Street. Y recuerdan el referéndum de 2013, el 99,8% de los votantes eligió permanecer bajo administración británica, con una participación del 92% del padrón electoral.
La reactualización de la causa Malvinas se da, además, en un contexto de creciente presión económica sobre el archipiélago. En diciembre de 2025, la israelí Navitas Petroleum —con el 65% del proyecto— y la británica Rockhopper Exploration tomaron la decisión final de inversión para desarrollar el campo petrolero Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las islas. La Fase 1 del proyecto, con una inversión de 1.800 millones de dólares, apunta a producir 50.000 barriles diarios con primer petróleo previsto para 2028.
Es precisamente esa explotación la que el Gobierno, a través de la Cancillería, calificó de “unilateral” por parte de los británicos, algo “incompatible con lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas se encuentran sujetas al proceso de negociación”. Este reclamo podría ser uno de los ejes del mensaje de Milei en cadena nacional.
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POLITICA
El Congreso de Chile presiona para blindar la ruta entre Punta Arenas y Malvinas y escala la discusión con Argentina

El envío del buque chileno Danstar con mercadería e insumos hacia las Islas Malvinas, desde la ciudad de Punta Arenas y programado para noviembre, reavivó una histórica disputa entre Argentina y Chile y escalonó una serie de declaraciones cruzadas que tensionan la relación política y diplomática. Mientras se mantiene la sintonía ideológica de Javier Milei con el presidente chileno, José Antonio Kast, la discusión se trasladó a los parlamentos de ambos países.
El frente de conflicto se da en paralelo a las acciones del gobierno argentino para presionar al Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina, específicamente en el proyecto Sea Lion.
En este contexto, la semana pasada el Parlamento chileno aprobó siete resoluciones que podrían blindar la ruta marítima privada que se prepara entre Punta Arenas y el archipiélago: durante una sesión especial el 6 de octubre, la Cámara de Diputados emplazó al presidente José Antonio Kast a adoptar una posición más firme “en defensa de los intereses nacionales”.
Las iniciativas impulsadas por los legisladores exigen la derogación del Decreto 457/2021, una normativa de la gestión anterior en Argentina que definía al Estrecho de Magallanes y al Paso Drake como “espacios compartidos” para fines de exploración y control, una formulación que en Chile es calificada como “una violación de su soberanía”. Ante este panorama, solicitaron un reequipamiento urgente de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) en la zona austral y la consolidación de una política de protección fronteriza con visión a 2040.

A pesar de la buena relación entre Milei y Kast, las resoluciones contaron con el respaldo del bloque oficialista. La N° 265, presentada por diputados como Diego Schalper, Luis Pardo y Juan Carlos Beltrán, ratificó la importancia estratégica del Estrecho de Magallanes para el comercio internacional y el ejercicio del derecho de libre navegación conforme a los tratados vigentes.
Las siete resoluciones aprobadas no son homogéneas ni unánimes: reflejan un arco que va desde el consenso institucional hasta la ruptura con la sintonía oficial entre Santiago y Buenos Aires. La más transversal reafirma la plena vigencia de los tratados limítrofes y obtuvo 100 votos a favor y apenas una abstención. En el otro extremo, otra exige anteponer el interés nacional de Chile a la afinidad política con el gobierno argentino: tuvo 60 votos a favor, 31 en contra y 9 abstenciones. Es, en esencia, un mensaje político directo al Ejecutivo.
Las restantes resoluciones completaron el cuadro. Establece una política integral de resguardo con horizonte a 2040; revierte los recortes presupuestarios que afectan a la región de Magallanes; y exige la derogación formal e inmediata del Decreto 457/2021.
La resolución presentada por diputados del Partido Socialista fue las más ambiciosa: además de reclamar la derogación del Decreto 457/2021, exige gestiones diplomáticas para dejar sin efecto el Decreto 256/2010 y la elaboración de una Estrategia de Estado para la zona austral y antártica que incluya el Estrecho de Magallanes, el Campo de Hielo Sur, la plataforma continental y los derechos antárticos chilenos. Obtuvo 66 votos a favor, 4 en contra y 26 abstenciones.
Estas resoluciones parlamentarias no son vinculantes. Son un encargo político transversal, con votos cruzados, que le exige al Gobierno de Kast pasar de la retórica a los hechos.

“Nosotros vemos con buenos ojos cualquier comercio de chilenos, y si tiene que ser con las Malvinas y se puede hacer, que se haga”, declaró el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, a la cadena TVN. El funcionario restó importancia a los riesgos regionales al comparar la situación con la operación de yacimientos mineros en zonas fronterizas, subrayando que es un negocio entre privados donde el Estado debe limitarse a garantizar condiciones de seguridad y reglas claras.
En la misma línea, el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, descartó de plano los rumores de un eventual “interceptación” de la armada argentina y la posibilidad de escoltar al Danstar, al reiterar que “la navegación fuera del Estrecho de Magallanes no puede ser restringida ni condicionada” por ningún actor externo. No existe, hasta el momento, un anuncio oficial de Buenos Aires sobre una medida de ese tipo.
El peronismo sube la apuesta
Desde Buenos Aires la presión no es diplomática; también es parlamentaria. El diputado nacional Guillermo Michel, del peronismo entrerriano, presentó un proyecto de ley que propone retirar beneficios fiscales a las empresas chilenas. “La posición es muy clara, si Chile quiere hacer negocios con los isleños, no le demos beneficios económicos nosotros a sus empresas acá. Nada más que eso. O sea, una cuestión de reciprocidad”, afirmó Michel a Infobae.
De manera puntual, la iniciativa dispone que el Poder Ejecutivo argentino denuncie dos acuerdos bilaterales vigentes con Chile: el Tratado sobre Promoción y Protección Recíprocas de Inversiones (Ley 24.342) y el Convenio para Eliminar la Doble Imposición en Relación a los Impuestos sobre la Renta y sobre el Patrimonio (Ley 27.274). El proyecto apunta directamente a las empresas chilenas que invierten o generan rentas en territorio argentino, que hoy se benefician de topes a las retenciones sobre dividendos, intereses y regalías. Si los acuerdos fueran denunciados, esas ventajas desaparecerían.

Al presentar la iniciativa, el legislador aclaró que la propuesta no busca romper las relaciones diplomáticas entre ambos países, sino trasladar el reclamo de soberanía al plano económico. “El circuito comercial de Montevideo con Malvinas es ínfimo, ellos le exportan lana a Uruguay, pero de Uruguay importan muy poco. El apoyo logístico fundamental, más allá de las exportaciones, es de Chile, con el el vuelo una vez por semana y, ahora, con la nueva ruta marítima”, amplió el diputado a este medio.
La respuesta parlamentaria chilena fue inmediata. Los diputados republicano, la fuerza política del presidente Kast, rechazaron en bloque la propuesta y exigieron una respuesta diplomática enérgica de la Cancillería. Stephan Schubert, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, calificó la iniciativa de “bastante irresponsable” y pidió precisiones sobre si refleja la postura oficial de Buenos Aires o es una posición exclusivamente parlamentaria.
Álvaro Carter, presidente de la Comisión de Defensa Nacional, fue más duro: “La propuesta de retirar beneficios a empresas chilenas no es solo un atentado al libre comercio, es una agresión directa a la estabilidad jurídica y a los acuerdos de mutuo respeto entre Chile y Argentina”, afirmó. En tanto, Catalina Del Real, que también integra la Comisión de Defensa, habló de “chantaje económico” y exigió una protesta diplomática formal.
“Yo creo que este gobierno todo lo que hace con la causa Malvinas es una farsa. No tiene ninguna iniciativa real de cambiar esta situación. Porque si quisieran hacer algo real, harían lo que yo propongo. O con el Reino Unido, ¿por qué no denunciaron el convenio de doble imposición con Reino Unido? A los ingleses le dan un convenio de doble imposición fiscal que le permite a las empresas inglesas que invierten en Argentina ahorrar cincuenta millones de dólares al año. Es la mitad de lo que gasta Reino Unido en seguridad en las Islas Malvinas», cuestionó Michel.
En paralelo, un grupo de más de una docena de senadores y diputados kirchneristas envió el 29 de septiembre una carta a los presidentes de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, solicitando que sus gobiernos impidan que puertos, aeropuertos e infraestructura de sus territorios sean utilizados para abastecer o facilitar actividades de empresas que participen en la exploración y explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y el Sándwich del Sur. Esto es, a quienes apoyen con logística al proyecto Sea Lion.
La misiva fue firmada por Juliana Di Tullio, Jorge Capitanich, Sergio Uñac, Agustín Rossi, Eduardo Valdés, Nicolás Trotta y Eduardo “Wado” de Pedro, entre otros. El documento invoca la Resolución 2065 de la ONU, que reconoce la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido, y la Resolución 31/49, que insta a las partes a abstenerse de modificaciones unilaterales mientras el proceso de negociación recomendado por las Naciones Unidas esté en curso.
“Ningún país latinoamericano debería convertirse, aún involuntariamente, en plataforma logística de actividades económicas que contribuyan a consolidar una situación colonial” en la región, sostiene el texto. Los legisladores argumentaron que Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay poseen, por su ubicación geográfica y su infraestructura portuaria y aeroportuaria, una capacidad estratégica para privar a las empresas involucradas del apoyo necesario para operar en el archipiélago.
En las últimas horas, el canciller Pablo Quirno denunció que hay sectores y actores externos que intentan hacer pelear a la Argentina y Chile, y aseguró que el Gobierno no va a entrar ahí. En A24, destacó la excelente relación con el Presidente Kast y su Canciller: “En este momento no tenemos notificación oficial de un barco chileno yendo a Malvinas. Lo que sí es muy importante destacar es la relación con Chile, a pesar de que hay varios jugadores, algunos externos. Por eso también es importante entender la Ley de Soberanía Nacional y las influencias externas. Y hay ciertos sectores chilenos que están tratando de hacernos pelear. Nosotros con Chile tenemos una posibilidad y una oportunidad histórica en varios ámbitos”, afirmó .
Lejos de posición, el intendente de Río Grande, Martín Pérez, le envió una carta al embajador de Chile en la Argentina, Gonzalo Uriarte Herrera, para transmitirle “malestar y preocupación” por la actividad comercial en Punta Arenas.
“Chile es nuestro hermano, nuestro amigo y nuestro aliado estratégico. En la isla de Tierra del Fuego tenemos una historia y un futuro común. Por eso nos preocupa que en Punta Arenas se realicen actividades empresariales que terminan ayudando y asistiendo a los ocupantes ilegales de nuestras islas Malvinas“, indicó en X.
Y agregó: “Esas actividades van en contra de todo lo que, desde hace décadas y décadas, costó tanto construir juntos entre argentinos y chilenos. El Reino Unido, una vez más, intentando dañar la hermandad de nuestras naciones”.
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POLITICA
China respaldó el reclamo argentino por Malvinas en la ONU y le pidió a Gran Bretaña retomar el diálogo

El gobierno de China volvió a apoyar el reclamo de soberanía de la Argentina sobre las islas Malvinas. Lo hizo este lunes en la ONU, durante el debate general sobre descolonización de la Cuarta Comisión de la Asamblea General. El embajador y representante permanente adjunto de China ante el organismo, Sun Lei, pidió a Gran Bretaña que responda al reclamo argentino y que acepte negociar cuanto antes.
“La Parte china reiteró su firme respaldo al reclamo de soberanía de la República Argentina en la Cuestión de las Islas Malvinas, y siempre sostiene que las disputas territoriales entre Estados deben resolverse mediante negociaciones pacíficas”, publicó la Embajada de China en la Argentina en sus redes sociales, junto a una foto del diplomático en la sesión.
Según el texto del discurso que difundió la misión china ante la ONU, Sun Lei dijo que el conflicto por Malvinas debe tener una solución “pacífica, justa y duradera”, de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas. También describió el caso como un problema heredado del colonialismo, igual que el del Sáhara Occidental, y pidió acelerar las tareas de descolonización que todavía siguen pendientes.
El diplomático pidió además que se respeten la igualdad soberana entre los Estados y la no injerencia en los asuntos internos. Dijo que su país va a trabajar junto con los demás miembros de la ONU, “especialmente los países del Sur Global”, para terminar con el colonialismo.
La tensión creciente a nivel internacional
El respaldo de Pekín llega en medio de una fuerte tensión entre la Argentina y el Reino Unido por el proyecto Sea Lion. Este martes, el Gobierno pidió al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Alemania, que dicte “medidas provisionales para impedir la explotación de hidrocarburos por el Reino Unido en la plataforma continental de la Cuenca Malvinas Norte”. La presentación llegó un día después de que venciera el plazo que la Argentina le había dado a Londres para frenar las actividades del proyecto.
Según el comunicado de la Oficina del Presidente, el pedido forma parte del arbitraje internacional que la Argentina inició el 28 de septiembre bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar). El canciller Pablo Quirno invitó al Reino Unido “a retomar la mesa de negociación bilateral para encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía, tal como lo establecen las resoluciones de las Naciones Unidas”.
Del otro lado, el secretario de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, autorizó las perforaciones del proyecto, que llevan adelante la empresa israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper. Las compañías prevén empezar a perforar a principios de 2027.
Gran Bretaña anunció nuevas medidas para proteger a las empresas que operan en las Islas Malvinas
Horas después, el gobierno del primer ministro Andy Burnham anunció medidas para proteger a las empresas que operan en las islas de lo que llamó “coerción económica” argentina. “El apoyo del Reino Unido a las Islas Malvinas es inquebrantable”, dijo Miliband, y advirtió que su país no se va a quedar “de brazos cruzados mientras la Argentina intenta aplicar su legislación nacional para obstaculizar los intereses comerciales legítimos en las Islas Malvinas”.
Por su lado, el comunicado de la Casa Rosada, firmado por el presidente Javier Milei, planteó que la Argentina “reafirma, una vez más, sus legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”, y que “por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”.
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POLITICA
Reino Unido autorizó las perforaciones petroleras en Malvinas y agrava la tensión con Argentina – Nexofin

Tras la presentación del reclamo ante el Tribunal del Mar por parte del Gobierno de Javier Milei para que Reino Unido no avance con la explotación petrolera en la plataforma marítima adyacente a las Islas Malvinas, el Gobierno laborista británico dio luz verde para que el proyecto Sea Lion proceda con la perforación en la Cuenca Norte de la zona disputada por Buenos Aires y Londres.
El ministro de Relaciones Exteriores británico, Ed Miliband fue quien dio luz verde para que la joint venture entre la compañía británica Rockhopper y la israelí Navitas prosiga con el proyecto de extracción de crudo, cuya fase de perforación iniciaría en enero de 2027.
La Argentina recurrió al Tribunal del Mar para frenar la explotación petrolera británica en Malvinas
Sin embargo, desde la oposición al Gobierno laborista, si bien están de acuerdo con la postura intransigente de no hacer caso a las advertencias de Argentina, remarcaron que se trató de una decisión políticamente motivada.
Según TN, dirigentes del opositor Partido Conservador señalaron que el laborismo hace un uso político de Malvinas y subordina los intereses económicos a esa instrumentalización ya que, mientras autoriza la explotación hidrocarburífera en Malvinas, la frena respecto a otros proyectos de perforación, como el del Mar del Norte, que separa a las islas británicas del continente europeo.
Por eso, la oposición subraya la “hipocresía” del laborismo al usar a las Islas Malvinas para acumular un capital político que necesita ante una baja imagen pública de su Gobierno.
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