POLITICA
La visita de Juan Pablo II que quedó en la historia: estuvo 33 horas en el país y 2 millones de personas fueron a verlo

Desde unas horas antes ya estaba todo preparado en la pista del aeropuerto de Ezeiza. Los miembros de la Junta Militar esperaban en el palco erigido a un costado, también la banda musical. Hacía frío y había mucho viento. Eso, a último momento, complicó los planes. La alfombra dispuesta al pie de la escalera comenzó a volarse. Decenas de voluntarios corrieron a sostenerla.
A las 8.50 del 11 de junio de 1982, aterrizó el avión de Alitalia que traía al papa Juan Pablo II a la Argentina; el primer papa en ejercicio en visitar el país (los que luego sería Pío IX y Pío XII habían estado brevemente antes de ser papas).
El viaje había sido organizado con urgencia en medio de la Guerra de Malvinas.
A las 9.02, el papa bajó por la escalera, dio unos pasos, se arrodilló y besó el suelo argentino. Unos segundos después, dos obispos argentinos y el Gral. Galtieri, presidente de facto, se acercaron a saludarlo.
Las terrazas de los espigones de Ezeiza rebalsaban de gente que agitaba banderas y gritaba.
Empezaban 33 horas fragorosas de una visita exprés pero fundamental. Muchos sostienen que la llegada de Juan Pablo II a la Argentina fue clave para precipitar el fin de la Guerra de Malvinas. No sólo por sus conversaciones privadas con los militares argentinos sino por el mensaje y el ánimo que dejó en la población. Durante cada aparición pública, el papa insistió con el mensaje de paz. Una paz justa, digna y duradera. Clamaba para que se terminara el dolor.
En 1980, una misión vaticana negoció con el gobierno y con la corona inglesa una visita de Juan Pablo II a Gran Bretaña. El papa polaco se distinguía de sus antecesores no sólo por la nacionalidad sino por su itinerancia: llevaba su mensaje a todos los continentes. El atentado contra él perpetrado por Alí Agca el 13 de mayo de 1981 pareció frenar ese impulso viajero. Pero apenas se repuso, Juan Pablo II retomó sus periplos; con su llegada a la Argentina llegaba a los 200.000 kilómetros recorridos desde el inicio de su gestión.
El problema con el viaje británico fue que, fijado dos años antes, cayó en medio de la Guerra de Malvinas. El papa viajaría a Inglaterra entre el 28 de mayo y el 2 de junio. Cuando se confirmó, en la Argentina hubo grandes enojos y protestas. La junta militar (y buena parte de la población) guardaba la esperanza de que Juan Pablo II suspendiera la visita británica. Pero desde el Vaticano repetían que sólo era un viaje pastoral, que nada tenía que ver con la política y que no había posibilidades de que no se realizara.
Los militares trataron de que los medios criticaran al Vaticano, de iniciar una campaña de prensa, pero no lo consiguieron. Hubo quejas diplomáticas que no se hicieron públicas y múltiples presiones.
Los cardenales argentinos Juan Carlos Aramburu y Raúl Primatesta viajaron a la santa sede para notificar personalmente al papa de la molestia que la gente expresaba por su viaje a Inglaterra. Es muy probable también que llevaran algún mensaje secreto del gobierno nacional.
El malestar argentino surtió efecto. El papa, en una carta manuscrita que dio a conocer el 25 de mayo, se dirigió a los argentinos. Explicaba que el viaje a Inglaterra había sido coordinado con mucha antelación, que no podía desilusionar a los fieles que lo esperaban, afirmaba que esperaba ir pronto a dar misa a Luján para todos los argentinos, aclarando que esa que sería una breve visita no descartaba que se organizara otra más larga y completa para después, y llamaba a la paz: “Mis días de permanencia en Gran Bretaña seguirán siendo una incesante plegaria en favor de la paz”, afirmaba la misiva.
La primera oferta de los negociadores vaticano fue que Juan Pablo II volaría directamente desde Londres a Buenos Aires, para no mostrar parcialidad en el conflicto bélico.
Pero la Junta pidió más tiempo y la llegada papal se postergó hasta el 11 de junio. Sería breve e intensa pero los militares argentinos la consideraron como una victoria diplomática pese a que el papa se encargó de aclarar que no sería una mediación sino un viaje pastoral organizado in extremis.
Desde que se arregló la llegada del pontífice en abril hasta su arribo en junio, la situación en las Islas Malvinas había cambiado mucho. Aunque en la Argentina se desconociera, algunos analistas internacionales se preguntaban si todavía habría guerra para cuando el papa pisara Buenos Aires. Su gira, breve y de una intensidad maniática, fragorosa, debía ganarle al avance británico.

Un día y medio después de que Juan Pablo II abandonara el país, se produjo la capitulación argentina: ¿Cuánto tuvo que ver la presencia del papa en el país?
Muchos años después, Galtieri le aseguró al Tata Yofre que esa visita de día y medio perjudicó su accionar y las chances argentinas. Esa afirmación no parece tener el más mínimo sustento fáctico. La posición argentina y su capacidad de rechazar los avances ingleses sobre Puerto Argentino, a esa altura, no eran demasiadas ni alentadoras, pese al exitismo tropical que pudiera reinar en la Casa Rosada, en algunas redacciones y en las calles de las grandes ciudades del país.
Unos días antes de la llegada de Juan Pablo II, un grupo de civiles encabezados por Adolfo Critto, un sociólogo católico con contactos políticos, trabajaron por un plan de paz: “El Plan Critto, escrito pensando en la llegada del papa, consistía en un llamamiento público de Galtieri de retirada de tropas, explicándole al país la imposibilidad de seguir combatiendo con un enemigo superior en preparación y tecnología”, se cuenta en Malvinas. La Trama Secreta, un clásico de la no ficción argentina escrito apenas terminada la guerra por Cardozo, Kirschbaum y Van der Kooy. Ese plan tenía en cuenta subrayar los hechos que se veían como positivos: haber puesto en primer plano la causa justa, la lucha por la soberanía, se habían hecho sacrificios, se había logrado unir al país. Esas cosas había que preservarlas en una mesa de negociaciones porque no tenía sentido seguir combatiendo contra un enemigo muy poderoso y que tenía el total respaldo de Estados Unidos.
El Plan Critto sostenía que había que aprovechar la presencia del papa para que él diera un marco de paz, serenidad y comprensión cristiana, al retiro de tropas y al hecho de dar por concluidos los enfrentamientos.
Al principio pareció que Galtieri podía aceptar la propuesta (que todavía no se había consultado con fuentes vaticanas); pero los líderes de la Armada la rechazaron de plano.

En los primeros días de junio de 1982, como avanzada vaticana, llegó Paul Marcinkus, el obispo norteamericano que era uno de los hombres más poderosos de la Iglesia. Manejaba sus finanzas y fue llamado El Banquero de Dios, estuvo involucrado en la caída del Banco Ambrosiano y algunos hasta lo señalaron como responsable de la muerte de Juan Pablo I. Lo cierto es que Marcinkus era muy poderoso y cercano a Juan Pablo II: la visita era tan sensible, en un momento tan álgido, que envió a alguien de su mayor confianza y con poder de decisión para lidiar con los militares argentinos, para poner reglas de juego claras, para tratar de influir en sus decisiones bélicas y para ahorrarle momentos incómodos a Juan Pablo II.
Ya aterrizado en Ezeiza, Juan Pablo II dio unas palabras desde un atril ubicado en la pista: instaló el concepto que repetiría a lo largo de su estadía, la paz. Acompañó en el dolor a las víctimas y a sus familiares (habló también de la incertidumbre de los que no sabían el destino de sus seres queridos, ampliando para quien quisiera entender, el mensaje a los desaparecidos aunque sin mencionarlos) y le exigió a ambos gobiernos y a los organismos internacionales que pongan fin a la guerra.
Después, Juan Pablo II se dirigió a la Catedral porteña. Al costado de la autopista y de las avenidas, lo saludaban multitudes. En cada vereda había cientos y hasta miles de personas que agitaban sus manos, pañuelos y banderas para expresarle su cariño. Desde su cabina blindada, el sumo pontífice saludaba y repartía bendiciones -en algunos medios se especuló sobre lo que debían dolerle los brazos por las noches. No sólo en las calles se amontonaba la gente, también en los balcones que corrían riesgo de desmoronarse ante tanto peso.
Una de las estrellas de la visita fue el Papamóvil. El vehículo con el que hizo sus traslados públicos fue una sensación. Una camioneta Ford F-350 que estaba destinada a ser un remolque de la ACA, se transformó en el transporte papal. Lo rodeaba una cabina blindada. En el interior, en el centro, un sillón que giraba para que el papa pudiera saludar a los fieles mientras atravesaba las avenidas porteñas y autopistas.
De la Catedral caminó hasta la Casa Rosada. Hubo una reunión con la Junta Militar. Fue puramente protocolar. Después tuvo otra privada, sólo con Galtieri. No hubo versiones oficiales sobre lo hablado pero se supone que el papa pidió para que no hubiera más muertos ni familias segadas, y que dio a entender que él sabía cuál era la verdadera situación en Malvinas. Además, le recordó que el gobierno argentino no había aceptado el laudo arbitral en el caso del Beagle.
Después, salió al balcón de la Casa Rosada desde el que Galtieri meses antes había vociferado “Si quieren venir que vengan”, y bendijo a la multitud.
Luego, el papa inició su camino hacia Luján, donde desde hacía días, pese al frío y la lluvia, lo esperaban miles.
Otra vez el Papamóvil y las multitudes al costado de las avenidas, las banderas, los gritos y los balcones desbordados. Cruzó toda la Avenida Rivadavia y en Morón tomó un tren especialmente acondicionado hasta Luján.
La misa frente a la Basílica la escucharon más de 800.000 personas y en la emisión televisiva por cadena nacional batió récords de encendido. En Luján se describió como “el peregrino de los momentos difíciles”.
Luego emprendió el regreso a Buenos Aires para el descanso en la Nunciatura porteña, para poder encarar sus últimas horas en el país.
La segunda misa, la del sábado 12 de junio, fue en el Monumento a los Españoles, mismo lugar en la que tendrá lugar la ceremonia de León XIV el lunes que viene. Esa mañana concurrieron dos millones de personas a la Avenida del Libertador a la misa de Corpus Christi. Una multitud extraordinaria que los diarios destacaron como la mayor convocatoria de la historia argentina hasta el momento.
La cantidad de gente desbordó las expectativas y, también, a la seguridad. A Galtieri le costó más de 10 minutos acceder al palco pese a que el auto oficial lo había dejado a menos de 15 metros.
El Papamóvil avanzaba también con dificultad, pero mucho más complejo era el trabajo de las motos que le abrían camino. Esos hombres de custodia no dudaron en arrollar a varios transeúntes que se cruzaban en el camino. Hubo decenas de heridos y fracturados por el accionar de esta custodia que abría el paso.
Algunos de los heridos y desmayados eran sacados del lugar en camillas. Desde el Papamóvil, Juan Pablo II le daba la bendición a los que pasaban descompuestos frente a él.
El mensaje fue nuevamente de paz. Una paz duradera, digna, honrosa. La gente reaccionó de buena manera. Se escuchó muchas veces a la lo largo de la ceremonia el grito de “¡Queremos la paz!”. Pese a la cerrazón informativa y la euforia de buena parte de los medios (y las noticias falsas que hablaban de miles de bajas del lado inglés y de constantes triunfos argentinos) que la población iba entendiendo. La guerra hacía su trabajo y los argentinos no querían atravesar más dolor ni muerte.
La misa fue transmitida una vez más por cadena oficial. Al iniciar la transmisión se escuchó, como durante toda la Dictadura, la voz del locutor oficial, Juan Mentesana. Los diarios consignan que cuando mencionó a los miembros de la Junta Militar se escucharon varios silbidos entre la multitud. Muy cerca del escenario, a la izquierda del altar, había una amplia delegación de las Madres de Plaza de Mayo que tampoco pasó desapercibida y fue bendecida por el papa.
Juan Pablo II les pidió a los jóvenes argentinos que se unieran con los jóvenes británicos. “Ellos también en los últimos días han aplaudido y han sido igualmente sensibles a toda invocación de paz, de concordia. No dejen que el odio marchite la energía generosa y la capacidad de entendimiento que todos llevan adentro”, dijo frente a la multitud.

El mar de gente respondía con aplausos y agitando banderas argentinas y con los colores papales. La ovación más grande fue cuando recordó que los jóvenes británicos le habían pedido que intercediera para lograr el fin de la guerra. Otra vez el rugido: “¡Queremos la paz!”.
Más allá de esas explosiones para remarcar o festejar algún aspecto de la homilía, la ceremonia se siguió en un respetuoso silencio; tanto que muchas veces, de fondo, se escuchaba el ulular de las sirenas de las ambulancias que iban y venían de los hospitales trasladando los múltiples pacientes surgidos de la multitud y los empujones y las avalanchas espontáneas; el trabajo había empezado porque varios de los que acamparon, mojados y soportando el frío terrible, fueron atendidos por hipotermia. Tanto trabajo tuvieron los médicos que hasta hubo dos partos: dos mujeres embarazadas dieron a luz en medio de la ceremonia.
Después de “Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo”, el otro cántico más repetido durante esa jornada fue “Camilla, camilla”, de gente que pedía asistencia de manera constante.
A la hora de la comunión, el papa la brindó a los diáconos que lo ayudaron en la ceremonia y a un grupo de personalidades que estaban en el palco principal. Por una rampa accedieron al escenario/altar los miembros de la Junta Militar para recibir la comunión de manos de Juan Pablo II; también lo hizo Jorge Rafael Videla. Imágenes que hoy producen escozor.
Con la masa en movimiento, se produjeron momentos de caos. Había 2000 sacerdotes distribuidos en diferentes lugares para dar la comunión a los fieles. Pero fueron pocos los que pudieron recibir su hostia consagrada. Algunos de los curas se desmayaron por los apretujones, otros fueron arrollados por los que querían acercarse.
Otra frustración fue la del coro. Un coro de cientos de voces había ensayado para la ocasión con un órgano. Pero varios de los integrantes del conjunto vocal no pudieron llegar al escenario. Tampoco lo hizo el órgano que quedó a 50 metros pero que fueron infranqueables por la cantidad de gente que impedía el paso.
“Me siento espiritualmente feliz. Interpreto que así lo está también nuestro pueblo. Hemos compartido pocas pero intensas horas de nuestras vidas con el sucesor de Pedro que, como Vicario de Cristo, reconfortó sin dudas nuestro espíritu con la fe y la esperanza en estas inolvidables jornadas”, dijo Galtieri apenas terminada la misa que consideraba la visita un gran éxito político propio. Lo que Galtieri no decía era que el avance inglés era indetenible, tanto que los comunicados oficiales, minutos antes de que empezara la misa de Juan Pablo II, se bajaron del exitismo furioso para anunciar ataques ingleses y dificultades en las defensas argentinas.
El jefe de la aeronáutica Basilio Lami Dozo, en medio de la visita y con la guerra casi perdida, intentó acomodarse para los días venideros sabiendo que la derrota era inevitable y que ya antes de ella, la dictadura padecía una crisis terminal. El 12 de junio declaró: “Una vez terminada la guerra no volveremos a cometer los errores del pasado y se instalará en el país una democracia pluralista”.
Menos de 48 horas después de la partida de Juan Pablo II del país se producía la rendición argentina.
El papa cumplió su promesa y regresó al país en abril de 1987. El panorama ya era muy diferente. Un gobierno democrático y el conflicto del Beagle dirimido. Estuvo del 6 al 12 de abril. recorrió muchísimas ciudades (Mendoza, Córdoba, Tucumán, Viedma, Bahía Blanca, Salta, Corrientes, Paraná, Rosario), estuvo en el Colón y en el Luna Park. También tuvo su misa multitudinaria en la 9 de julio, fue la Misa de Ramos.
Esta visita no tuvo consecuencias políticas directas como la anterior, pero a la semana de su partida otra vez el país estaba movilizado y en las calles: se había producido el primer levantamiento Carapintada.
Juan Pablo II, Papa, Iglesia
POLITICA
La Justicia ordenó al Gobierno mantener las prestaciones de un centro que atiende a personas con discapacidad

La Justicia federal ordenó al Gobierno nacional mantener la categorización de un centro terapéutico que atiende a 61 personas con discapacidad, entre ellas niños, adolescentes y adultos con autismo, psicosis y discapacidad intelectual. La decisión frenó la exclusión de la institución del Registro Nacional de Prestadores, una medida que podía comprometer la continuidad de tratamientos y prestaciones de alojamiento.
El fallo fue dictado por Walter Lara Correa, titular del Juzgado Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal N° 10, quien hizo lugar a una medida cautelar presentada por el Centro de Rehabilitación y Educación Psicomotriz (CEREP), ubicado en el barrio porteño de Flores. La resolución, firmada el jueves 5 de noviembre, ordenó una nueva inspección y citó las denominadas “Reglas Papa Francisco para el trato humano de personas excluidas”.
La cautelar no anuló el procedimiento administrativo iniciado por el Gobierno ni cuestionó sus facultades de fiscalización. Dispuso que el establecimiento conserve su inscripción hasta que las autoridades nacionales realicen una nueva inspección y comuniquen sus resultados al tribunal en el plazo de diez días.
“Corresponde hacer lugar a la medida cautelar de no innovar respecto a la categorización de la amparista hasta tanto la accionada realice la nueva inspección en la sede de CEREP S.R.L.”, estableció el juez en la parte resolutiva.
El conflicto se originó tras una auditoría realizada el 12 de junio de 2026 por organismos nacionales encargados de controlar las prestaciones para personas con discapacidad. Los inspectores detectaron irregularidades edilicias y de funcionamiento, problemas de accesibilidad, deficiencias en materia de seguridad y observaciones sobre la documentación y la organización de los tratamientos.
A partir de esas conclusiones, la Secretaría Nacional de Discapacidad impulsó la baja de CEREP del Registro Nacional de Prestadores, tanto en la modalidad de Centro Educativo Terapéutico como en la de Hogar con Centro Educativo Terapéutico.
La institución, fundada el 23 de agosto de 1990, sostuvo que había corregido gran parte de las deficiencias y que las autoridades administrativas no valoraron de manera adecuada la documentación presentada para acreditar las mejoras. En agosto entregó un descargo con 21 anexos, entre fotografías, facturas de materiales y constancias de reparaciones.

El establecimiento cuenta con 36 concurrentes ambulatorios y 25 personas alojadas de forma permanente. De acuerdo con la documentación incorporada al expediente, tiene una planta funcional de 40 profesionales de la salud. La eventual pérdida de la categorización nacional podía afectar especialmente a quienes reciben cobertura de obras sociales.
En ese punto, la sentencia introdujo una distinción: el procedimiento administrativo no disponía la clausura del centro. El magistrado explicó que una eventual exclusión del registro no impediría que CEREP siguiera funcionando con su habilitación local, aunque modificaría de manera sustancial sus posibilidades de prestar servicios dentro del sistema nacional.
Según el fallo, el establecimiento sería excluido del registro, pero “conservaría la habilitación para seguir trabajando”. Sin embargo, esa decisión podía perjudicar de manera indirecta a los pacientes, porque la institución dejaría de brindar determinadas prestaciones a través de las obras sociales.
La inspección judicial y las mejoras realizadas
Antes de resolver, Lara Correa convocó a las partes a una audiencia el 14 de octubre y ordenó una inspección ocular en las instalaciones. El recorrido se realizó el 20 de octubre, con la participación de funcionarias judiciales, representantes del Ministerio de Salud, profesionales que intervinieron en la auditoría original y autoridades de CEREP.
Durante la diligencia, fueron examinados dormitorios, baños, aulas, espacios comunes, instalaciones de seguridad y sectores destinados a actividades educativas y terapéuticas.
Los funcionarios constataron reparaciones en ventanas, la incorporación de elementos de seguridad, mejoras en el mobiliario y trabajos en las instalaciones sanitarias. También revisaron las condiciones de los colchones, los espacios de alojamiento y los elementos de higiene personal.
Uno de los datos centrales surgió de la evaluación de la arquitecta Alejandra Álvarez, quien había participado de la auditoría original en representación del organismo nacional.
Según el acta judicial, la profesional manifestó que “en líneas generales las observaciones efectuadas en el acta de la auditoría de fecha 12/06/26 fueron subsanadas”.
La comprobación no implicó que hubieran desaparecido todas las deficiencias. Seguían pendientes mejoras en la accesibilidad de sectores con desniveles, la señalización de salidas de emergencia, ciertas condiciones de seguridad vinculadas con la calefacción y la adaptación de un baño para personas con discapacidad.
No obstante, las modificaciones verificadas durante el recorrido fueron un elemento relevante para evaluar la necesidad de mantener la categorización mientras continúa el procedimiento administrativo.
Los argumentos del Gobierno y la decisión judicial
Durante el trámite, la Secretaría Nacional de Discapacidad defendió la actuación de sus equipos técnicos y sostuvo que la exclusión del registro respondía a incumplimientos de los requisitos fijados para garantizar la calidad y la seguridad de las prestaciones.
El organismo afirmó que las instituciones categorizadas deben cumplir estándares específicos y que su fiscalización es una responsabilidad estatal destinada a proteger los derechos de los pacientes. También planteó que la intervención judicial no debía reemplazar las facultades técnicas y administrativas del Poder Ejecutivo.
El juez examinó esos argumentos, pero entendió que correspondía preservar de manera provisoria la situación existente. Consideró que el perjuicio derivado de la baja de la categorización podía ser mayor que el de mantenerla hasta una nueva evaluación.
En particular, destacó los derechos a la salud, la educación, el cuidado, la vida digna y la habilitación y rehabilitación de las 61 personas que asisten al establecimiento.
La sentencia señaló que la pérdida de la categorización podía afectar la continuidad asistencial de los pacientes y generar consecuencias que excedían el conflicto entre el Estado y una empresa prestadora.
El magistrado sostuvo que la naturaleza de los derechos involucrados exigía una “debida diligencia reforzada respecto de los grupos vulnerables”, lo que justificaba las audiencias, la participación de las partes y las inspecciones en el establecimiento.
En ese contexto, recurrió a jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y a principios constitucionales de protección de las personas con discapacidad.
Las Reglas Papa Francisco y el derecho a la dignidad

Uno de los aspectos de la sentencia fue la referencia expresa a las Reglas Papa Francisco para el trato humano de personas excluidas, una iniciativa de la Pastoral Judicial que propone incorporar una perspectiva humanitaria al funcionamiento de los tribunales.
“A ello cuadra añadir, las reglas del Papa Francisco para el trato humano de personas excluidas, reglas que reconocen que normativa, procesos o sentencias judiciales en clave de vencedores y vencidos, no dan respuesta adecuada al derecho a la dignidad de cada persona”, escribió Lara Correa.
La mención aparece en el tramo en el que el juez analiza cómo una controversia administrativa puede repercutir sobre personas que no son parte formal del proceso, pero cuyos derechos se encuentran directamente comprometidos.
El magistrado explicó que la resolución debía considerar una concepción de justicia distributiva, orientada al bien común y a las consecuencias sociales de las decisiones, sin limitarse a definir cuál de las partes tenía razón en la disputa.
Las Reglas Papa Francisco fueron elaboradas a partir de los encuentros de “Diálogos por una justicia más humana”, que la Pastoral Judicial desarrolla desde 2024. La iniciativa reúne experiencias de personas en situación de pobreza, exclusión y vulnerabilidad, con el objetivo de trasladar esos planteos a la administración de justicia.
Uno de esos encuentros se realizó en mayo de 2026 en el Cottolengo Don Orione de Claypole, una institución que alberga a cerca de 500 personas con discapacidad.
El sacerdote Aníbal Quevedo, una de las autoridades de la Obra Don Orione en la Argentina, Uruguay y Paraguay, fue anfitrión de aquella reunión. Después recibió una edición especial de las reglas, que también fue enviada al papa León XIV.
La referencia judicial adquiere otra particularidad por el momento en que se produjo: la sentencia fue firmada tres días antes del inicio de la visita apostólica de León XIV a la Argentina, prevista para el domingo 8 de noviembre.
Qué establece la medida cautelar
La decisión de Lara Correa mantiene de manera provisoria la categorización nacional de CEREP, pero no exime al establecimiento del cumplimiento de las normas vigentes ni impide futuras medidas administrativas basadas en nuevas verificaciones.
El Ministerio de Salud deberá realizar otra inspección y comunicar su resultado al juzgado en diez días. Además, tendrá que presentar el informe correspondiente a la acción de amparo dentro de los cinco días fijados en la resolución, con los argumentos y las pruebas para defender su posición.
El magistrado aclaró que la medida cautelar no adelanta una sentencia definitiva sobre el fondo del conflicto y puede ser revisada ante la aparición de nuevos elementos.
En el apartado dedicado al interés público, consideró que mantener la categorización favorecía la protección de los derechos de los concurrentes, mientras que rechazar la cautelar podía ocasionar consecuencias más gravosas para ellos.
La resolución dejó planteado el criterio que guio la intervención judicial: el Estado conserva sus facultades de control y la obligación de exigir condiciones adecuadas a los prestadores, pero el ejercicio de esas atribuciones debe contemplar los efectos concretos sobre quienes reciben atención.
Por ahora, las 61 personas que asisten a CEREP podrán continuar recibiendo las prestaciones bajo la categorización que la Justicia ordenó preservar. La continuidad de esa situación dependerá de la nueva evaluación administrativa y de las decisiones que se adopten durante el trámite del amparo.
POLITICA
El fiscal Pollicita dijo que no hay pruebas para sostener que Adorni se enriqueció en su paso por el Gobierno

El fiscal federal Gerardo Pollicita sostuvo hoy que no existen pruebas para creer que el exjefe de Gabinete Manuel Adorni se enriqueció ilícitamente durante su paso por la función pública. Para el fiscal, no hay elemento alguno para seguir investigando al exfuncionario por corrupción.
Según informaron fuentes judiciales, Pollicita sostuvo esto en un dictamen presentado en el juzgado federal de Ariel Lijo con el que alegó que no tiene fundamentos para rebatir la versión del exfuncionario; es decir, que Adorni tenía el dinero utilizado en compras de inmuebles, reformas y viajes -más de medio millón de dólares- desde antes de llegar a la función pública, escondido del fisco.
El fiscal sostuvo que su investigación no pudo hacer caer esa versión y, con ese argumento, pidió que el caso pase al fuero penal económico para que se determine si hubo evasión.
Si Lijo hace lugar al pedido de Pollicita, Adorni no será sobreseído, pero los números del exfuncionario pasarían a ser revisados por ese fuero.
El dictamen del Pollicita se adecúa a la versión de los hechos del propio Adorni una vez que en la causa por presunto enriquecimiento ilícito quedó a la vista el salto en los bienes y el tren de vida que él y su familia experimentaron desde su llegada al poder.
Según Adorni, el dinero con el que justificó todos sus gastos durante el tiempo que fue funcionario de Javier Milei provenía de una apuesta por la moneda digital Bitcoin y lo tenía desde antes del inicio de gestión, solo que no había sido declarado ante el fisco. Tampoco, en sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción.
“Hago un mea culpa, por supuesto que cometí un error -sostuvo en una entrevista en LN+ hizo pública su defensa- Voy a pagar hasta el último impuesto que me corresponda pagar, hasta la última multa, todos los intereses, todo lo que devenga de este error”.
En los tribunales de Comodoro Py, el eje de la investigación fue determinar si el crecimiento patrimonial exponencial que reflejaban los viajes, las compras inmobiliarias y otros gastos del exfuncionario podían justificarse con sus ingresos y los de su esposa, Bettina Angeletti.
Con la causa penal muy avanzada en su contra, el exfuncionario hizo el movimiento que el fiscal no pudo refutar: introdujo modificaciones en sus declaraciones juradas e incorporó más 565.000 dólares a su patrimonio bajo el rótulo de “venta de activos”; una cifra que salvaba los agujeros que la investigación había ido destapando.
El escrito de Pollicita sostiene que la explicación de Adorni es “poco verosimil” y que su comportamiento es incompatible con la “transperencia” que exige la función pública, pero también que la investigación judicial no pudo probar otra cosa.
“La tenencia de moneda extranjera que Manuel Adorni exteriorizó mediante las declaraciones rectificativas bajo el concepto de ‘venta de activos’ —USD 565.000 al inicio de 2023—, cuyo origen la defensa sitúa en la operatoria con Bitcoin desarrollada entre 2014 y 2018, no pudo ser desvirtuada por esta Fiscalía”, dice el dictamen.
Las billeteras
La clave del dictamen gira en torno a ocho billeteras virtuales en las cuales se realizaron operaciones entre 2014 y 2018. En ellas, Adorni fundó su versión de los bitcoins. Dijo que eran suyas y facilitó la llave de acceso a las mismas.
Con ellas, la investigación pudo comprobar que Adorni tiene acceso a las billeteras, pero no que haya sido su dueño al momento en que se realizaron las operaciones.
Es decir, que el fiscal no pudo verificar la versión de Adorni, pero tampoco refutarla y por eso consideró agotada la pesquisa.
“Este es el punto central de la valoración, porque de ella depende que la operatoria con Bitcoin pueda ser considerada como la fuente, previa a la asunción del cargo, de la tenencia de moneda extranjera que el requerido exteriorizó tardíamente”, dice el texto.
“Sin embargo, la prueba reunida no permite descartar que Manuel Adorni haya tenido el dominio de las ocho direcciones durante el período en que operaron”, afirmó el fiscal.
La fiscalía también analizó si Adorni y su esposa tenían capacidad económica para realizar la inversión inicial de unos 200.000 dólares en Bitcoin que el exfuncionario dijo haber hecho. Para ello, reconstruyó los ingresos del matrimonio anteriores a su llegada al Gobierno y concluyó que la inversión era compatible con su situación económica.
la versión del exfuncionario,Federico González del Solar,Manuel Adorni,Conforme a
POLITICA
En la previa del año electoral, Milei volvió a descartar un “plan platita” por su impacto en la inflación

El presidente Javier Milei defendió el rumbo económico y volvió a descartar un “plan platita” por su impacto en la inflación. Para el mandatario, relajar la política monetaría sería “tirarle nafta al fuego”.
“Hace casi 12 meses que la base monetaria convergió a la base monetaria amplia y, por ende, no crece la cantidad de dinero y todavía estamos purgando la inflación. Por lo tanto, eso sería tirarle nafta al fuego”, sostuvo Milei durante un acto de la Sociedad Rural. En esa línea, el Presidente volvió a insistir que el equilibrio fiscal “no se negocia”.
“No sé si lo hacen porque son ignorantes o deshonestos intelectualmente. O definitivamente quieren que el país se prenda fuego para volver a las andadas que nos volvieron decadentes. No cuenten conmigo, no hay sustituto para la buena política económica”, agregó.
Milei también cuestionó a quienes proponen volver a las políticas económicas de gestiones anteriores. “Los que fracasaron por 100 años ahora nos quieren decir cómo hacer las cosas. Porque pueden cambiar las personas, pero siguen repitiendo el mismo modelo decadente”, deslizó.
En otro tramo de su discurso, Milei destacó el rol de los empresarios en la Argentina y los llamó “héroes”.
“Los empresarios son gente que va y se la juega. Mi máxima admiración a ellos que son los que verdaderamente cambian el mundo, así que gracias por ponerle el hombro a la Argentina. A alguien que arriesga lo suyo para resolver los problemas de la sociedad, no le encuentro otro nombre más que héroe”, relató Milei.
Milei volvió a rechazar una devaluación: “Es licuar los salarios y destruir el ahorro”
Durante el acto de la Sociedad Rural, el presidente Javier Milei volvió a rechazar una devaluación y justificó que perjudicaría los salarios, los ahorros y el valor de las empresas.
“Hay quienes salen a decir que la competitividad se arregla devaluando y devaluar es abaratar lo argentino a costa de los argentinos, es licuar los salarios, es destruir el ahorro y desvalorizar las empresas de un plumazo”, dijo.
Para Milei, el equilibrio fiscal es lo que “preserva la propiedad privada”.
Las proyecciones de Luis Caputo sobre las elecciones de 2027
Previo al discurso del Presidente, Luis Caputo habló ante los empresarios y manifestó su confianza en que los votantes valorarán los resultados de la gestión de Javier Milei.
“Me voy a dormir todos los días sabiendo que estamos haciendo lo mejor para los argentinos. Eso lo sé, no es que lo creo”, expresó.
Caputo también habló del Presidente como garantía del programa económico. “La única persona que garantiza ese rumbo es Javier Milei. Y no se los digo como ministro de Economía, se los digo como argentino”, afirmó.
Y aclaró que pueden cambiar los ministros y el equipo económico, pero que lo que no puede cambiar es el presidente: “Sé lo fácil que es perder la convicción. Sé el nivel de conocimiento que tenés que tener”.
Javier Milei
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