CHIMENTOS
Las desafortunadas declaraciones de Flor Vigna sobre Nicolás Cabré: “Muy mala persona”

En sus primeras horas dentro de La Casa de los Famosos México, Flor Vigna recordó su experiencia junto a Nicolás Cabré en la ficción Mi hermano es un clon y lo describió como “muy mala persona” con sus compañeros de encierro. La actriz y cantante, que ingresó al reality de convivencia, eligió ese momento de presentación ante sus nuevos compañeros para hablar de su pasado en el espectáculo argentino, y las palabras que usó para referirse a su excompañero de elenco no dejaron margen para la interpretación. Sus declaraciones no cayeron bien en medio del duelo que vive el actor por la muerte de su hermano, Duilio.
“En mi primer protagónico, me tocó con un actor muy conocido en mi país, pero es muy neurótico. Actúa muy bien, es muy talentoso, pero todos estábamos esperando que llegue de buen humor”, le dijo a una compañera dentro de la casa, sin mencionar el nombre del actor en ningún momento. Aunque la omisión fue deliberada, en Argentina la referencia fue inmediatamente identificada: la tira Mi hermano es un clon, en la que Vigna y Nicolás Cabré compartieron el elenco entre finales de 2018 y principios de 2019, fue el único protagónico de la actriz junto a una figura de ese perfil en el período que describió.
Las declaraciones no quedaron en esa primera descripción. La artista fue más lejos y contó cómo vivía esa tensión desde adentro, en un rol que le exigía exactamente lo contrario de lo que sentía. “Yo tenía que decir que lo amaba y estaba enamorada en cámara, pero en realidad lo odiaba con todo mi ser porque era muy mala persona con los técnicos, los vestuaristas”, dijo. Y cerró con una autocrítica sobre su propia actitud en aquel momento: “Me daba ganas de tener más poder para decirle lo que pensaba. Yo recién empezaba y me arrepiento de haber sido muy sumisa”.
La mala relación entre ambos durante las grabaciones de Mi hermano es un clon no era un secreto en el ambiente. En su momento, trascendieron versiones sobre rispideces en el set, y también circularon rumores que involucraban a Laurita Fernández, quien era la pareja de Cabré en ese período y habría sentido celos por la cercanía que la dinámica actoral imponía entre los protagonistas. Fernández terminó confirmando esa incomodidad tiempo después.

Las declaraciones de Flor desde el reality mexicano llegaron en un momento particularmente difícil para Cabré. El mismo fin de semana en que la actriz hablaba de él ante las cámaras de La Casa de los Famosos, el actor confirmaba en Instagram la muerte de su hermano mayor, Duilio Cabré, a los 47 años. “Duilito, me parece increíble estar escribiendo esto, pero acá estoy, y con todo el dolor del mundo voy a decirte que fue hermoso que me hayas acompañado en estos 46 años”, escribió Cabré en una historia que conmovió a sus seguidores. La causa del fallecimiento no fue informada.
Vigna, por su parte, no tenía forma de saber lo que ocurría. El formato del reality implica un aislamiento total del exterior: sin teléfono, sin acceso a redes sociales y sin información sobre lo que sucede fuera de la casa. Sus palabras sobre Cabré, pronunciadas en ese contexto de presentación ante sus nuevos compañeros de convivencia, no tuvieron ningún vínculo con la noticia que circulaba en Argentina al mismo tiempo.
La participación de Vigna en La Casa de los Famosos México es su primera experiencia en un reality internacional de este tipo. La actriz, que también desarrolló una carrera musical y fue participante de Combate y el Bailando, llegó al programa con una actitud abierta desde el primer día. Nicolás Cabré, en tanto, atraviesa uno de los momentos más duros de su vida personal. La muerte de Duilio se produjo poco más de un año después del fallecimiento de su madre, Cristina Birckenstaedt, en junio de 2025.
CHIMENTOS
Emilia Mernes reveló cómo vive la cancelación total tras su escándalo con Tini Stoessel: “Te juro que nunca me pasó en la vida”

Emilia Mernes habló sin filtros sobre el costado más difícil de la exposición pública: las críticas y los comentarios negativos que aparecen en las redes. Invitada a Olga, recordó que hubo una etapa de su carrera en la que las repercusiones de sus entrevistas llegaron a generarle nervios y ansiedad. Indirectamente todo eso quedó asociado al hate que recibió en su pelea con Tini Stoessel.
En este contexto, Emilia reconoció que los recortes de sus declaraciones, muchas veces sacados de contexto, podían transformarse en el disparador de muchos cuestionamientos. Sin embargo, aclaró que hoy transita esa situación de otra manera y que aprendió a no darle el mismo lugar a las opiniones ajenas.
“Un poco me pasaba, no te lo voy a negar, pero estoy más relajada ahora”, explicó Mernes cuando le preguntaron por los fragmentos de algunas entrevistas que circulan en internet. En ese sentido, la cantante describió una sensación que se fue instalando con el tiempo: la posibilidad de que cualquier palabra termine convertida en una polémica.
“Siento que en cualquier momento me pueden sacar de contexto por cualquier cosa porque funciona”, comentó Emilia. También señaló que eso forma parte del mundo de las redes, aunque consideró que las mujeres suelen quedar expuestas a ese tipo de revuelos. “Sé que también es algo de la época, no me lo tomo personal, es algo que hacen con todos y todas, sobre todo con nosotras. Pero a mí me agarraron un poquito de más”.
EMILIA MERNES CONTÓ CUÁNTO LA AFECTAN LAS CRÍTICAS QUE RECIBE EN LAS REDES SOCIALES
Uno de los momentos más fuertes llegó cuando contó cuánto la afectó toda esa presión. Emilia Mernes recordó que en su momento dar una nota la hacía alterar por completo. “A mí me pasaba que yo sabía que tenía que dar una entrevista y me ponía nerviosa… alguna que otra gotita de clona. No está bien pero con mucha terapia”.
Más allá de las situaciones que le costó manejar, Emilia aseguró que de todos modos pudo trabajar sobre eso. E incluso separa todo lo que pasa en las redes con su vida privada. Y entonces, para marcar la diferencia, puso el foco en el trato que recibe cuando sale a la calle. Según explicó, nunca vivió las agresiones que aparecen en los comentarios de las redes.
“Yo salgo a la calle y a mí nunca nadie me faltó el respeto, entonces te das cuenta que eso solo queda en las redes por amarillismo o lo que sea y que después salís al mundo real y no es así porque a mí nunca nadie me dijo nada en la cara”, explicó Mernes.
Luego Emilia le dedicó unas palabras a quienes la atacan con perfiles falsos o sin foto. “A ver el que no tiene fotito de perfil, vení y decime algo en la cara. Vení a ver si te animas”. Y recalcó que puede separar ambas cosas. “Te juro que nunca me pasó en la vida. Entonces es quedarte con lo verdadero, con la gente que te da amor que es lo importante. Después obvio van a haber tres bol… que te van a decir cosas, lo importante es no tomártelo en serio porque a veces te la crees”.
Emilia Mernes, Tini Stoessel
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Litto Nebbia revisita dos de sus discos clave de los ’70, pero advierte: «No me gusta hacer un cover de mí mismo»

Hay músicos que hacen carrera. Litto Nebbia hizo algo más difícil: hizo historia. Y la sigue escribiendo. A sus 75 años, con una rótula y un húmero recién recuperados, el fundador de Los Gatos ensaya con su quinteto el repertorio de dos álbumes que grabó hace medio siglo y que buena parte del mundo todavía no terminó de descubrir. Fuera del Cielo (1975) y Bazar de los Milagros (1976) son los protagonistas de un concierto que se celebrará el sábado 31 de octubre a las 21 en el Teatro Santa María, Montevideo 842, en la ciudad de Buenos Aires, con producción es de Darío Arellano.
No es nostalgia, aclara Nebbia. Es evocación. La diferencia, para él, es sustancial. Mientras la nostalgia mira hacia atrás con melancolía, la evocación convoca algo que estuvo vivo y puede volver a estarlo. Y lo que está convocando ahora es un período de su obra que quizás sea el menos conocido del gran público pero que, entre quienes lo siguieron de cerca, tiene la densidad de un clásico secreto: canciones largas, complejas, grabadas con músicos que venían del jazz y que no tenían miedo de tocar rock, folclore o lo que fuera necesario. Canciones que, en muchos casos, Nebbia no volvió a tocar desde que las registró.
Para la ocasión, el sello europeo Vampi Soul publicará reediciones en vinilo de ambos álbumes, con nueva masterización realizada por Mario Sobrino en Melopea, el sello que Nebbia fundó hace casi cuatro décadas y que sigue siendo su cuartel general creativo. Antes del show, Teleshow habló con él sobre la recuperación, los discos, Brasil, la industria musical y una serie documental de diez capítulos sobre su vida que podría estar lista a mediados del año próximo.
Nebbia atendió el teléfono apenas terminó de ensayar con Ariel Minimal —guitarrista y voz de Pez—, Mica Corley y Tomás Corley —bajo y batería de Los Reyes del Falsete— y Santi Martínez —teclados y voces de El Kuelgue—, los músicos que lo acompañarán en el escenario. Lo hizo con la misma energía con la que, según él mismo cuenta, encara cada nuevo proyecto: sin mirar demasiado atrás, sin pensar en jubilarse, convencido de que la vida —como la música bien escrita— no tiene fecha de vencimiento.

— En 2023 tuviste una fractura seria que te obligó a suspender conciertos. ¿Cómo fue esa recuperación?
— Me quebré la rótula y el húmero. Estuve un año en una cama. No podía ir al baño, no podía hacer nada. Me operaron, salió todo bien, pero después vino la recuperación, que con los huesos y la rótula son tres o cuatro años bajo la pata. Ahora estoy bien, no tengo dolor, camino despacito, tengo que cuidarme al bajar escaleras. Por eso había que postergar algunos aniversarios. El año pasado hicimos Pormelopea, que era de 1974. El año anterior, De Muerte en la Catedral, de 1973. Ahora les toca a estos dos, del 75 y el 76. Todos los años se cumple algo, cuando uno tiene tantos discos y tanto tiempo de carrera. Así que metí los dos juntos. Todos los días hago una hora, una hora y pico de ejercicios. A premio consuelo me digo: “Mick Jagger hace cincuenta años que hace eso por día”. El tipo sale corriendo al escenario. Si no movés el cuerpo, fuiste.
— ¿Qué lugar ocupa ese período —el de Fuera del Cielo y Bazar de los Milagros— dentro de tu trayectoria?
— Mirá, en esa época yo tenía un trío que duró más de seis años con dos grandes músicos que venían del jazz: Jorge “Negro” González en contrabajo eléctrico y Néstor Astarita en batería. Eran muy dúctiles, con una aplicación musical fenomenal, pero no eran ortodoxos. Si era rock, tocaban. Si era otra cosa, también. Entonces las canciones que yo llevaba tomaban un lenguaje nuevo que salía de la combinación de la experiencia de ellos y la mía por otro lado. Para colmo, en esa época nos juntábamos y grabábamos con músicos como Dino Saluzzi, Chango Farías Gómez, Rodolfo Acharrán, Manolo Juárez. Nadie tenía el prejuicio de tocar con el otro, a pesar de que algunos venían del folclore, otros del tango y otros del jazz. Tengo un muy buen recuerdo de esa época. Y fijate que estos dos álbumes acaban de salir en Europa, editados por Vampi Soul. Los compran tipos de Bélgica, de Holanda, de España. Lo importamos también para vender acá en los recitales.
— Fuera del Cielo nació de una experiencia escénica con el mimo Olkar Ramírez y con textos de Mirtha Defilpo. ¿Qué recordás de ese cruce entre música, teatro y palabra?
— Muy bueno. Nosotros éramos muy amigos de él. Era fotógrafo, había hecho varias tapas de discos nuestros. Pero también actuaba, practicaba danza, era mimo. Se anotó en el Festival Internacional del Mimo que se hizo en el Teatro General San Martín, en octubre del 74. Venían mimos de Venezuela, de Brasil, de todos lados. Y un día nos dijo: “No sé qué obra voy a preparar”. Entonces le pregunté si quería que le escribiéramos algo, de puro gusto, por hacer algo nuestro. Ahí Mirtha Defilpo escribió ese texto extenso que narra, poéticamente, las vicisitudes de un tipo que fracasa en casi todo lo que se mete. Un clown que fracasa. Por eso Fuera del Cielo. Yo inmediatamente le empecé a poner música. Cuando se lo mostré, a él se le ocurrió que por qué no actuaba en escena con él. Le dije: “Pero yo no soy mimo, me va a dar vergüenza”. Finalmente lo orquestamos: yo aparecía mientras él hacía su trabajo de mimo, narrando y cantando las vicisitudes, tocando el piano. Duraba 45 minutos. Tuvo muchísimo éxito. Cuando terminamos dijimos: “Uy, esto ahora va a quedar en la nada”.

— ¿Y para este concierto pensaste en traer un mimo?
— No, lo voy a tocar con los chicos que toco ahora. Nada de eso. Lo que sí hice fue una adaptación para llevar aquello al disco: quité las improvisaciones más largas que había metido para acompañar el trabajo de él, dejé toda la parte del texto musicalizada, los cambios, y logré una versión de 14, 15 minutos, que es la que está en el álbum. Después hicimos tres o cuatro canciones más. Es un disco que trae cinco temas nomás. Son muy largos. Muy contento de haberlo dejado registrado.
— Al volver a trabajar sobre estas canciones, ¿qué encontraste en ellas que quizás no habías advertido cuando las grabaste?
— Es una sensación muy noble volverte a encontrar con cosas que no tocaste desde que las hiciste, es decir, hace medio siglo. Muy rara. Por un lado decís: qué buena cosa que hacíamos en esa época. Tocábamos mucho por el interior, en bolichitos, en pubs, y todo el mundo nos escuchaba dos o tres horas tocar estas cosas que eran barbaridades para la época, porque eran bastante complejas. No era rock de tres acordes. Tengo la sensación de que dejé las canciones guardadas en un cofre, enterrado en el fondo de un jardín, y las saqué ahora. Enseguida me acuerdo las melodías. Pero lo siento todo muy fresco, con mucha energía para tocarlo. Eso es lo que pasa cuando escribís sin el prurito de: “Esto no lo pongo porque es difícil, no lo van a entender”. Yo escribí lo que salía. Y eso hace que ahora las canciones sean muy ricas. Hasta se pueden disfrutar un poco más, quizás.
— ¿Qué se mantiene intacto de las versiones originales y qué cambia al tocarlas hoy?
— No me gusta hacer un cover de mí mismo. No tiene sentido. Además, las químicas entre los músicos y el tempo de las canciones tienen que ver con ese momento de tiempo y espacio que se viven y después no se ven nunca más. Algunas de estas las canto un poco más acelerado o más lento, y nunca será como cuando las grabé. Es otra historia. Lo que sí hago es una adaptación: hay temas que duran 20 minutos con todos los arreglos del trío de esa época. Les rescato la línea melódica, la armonía, la letra, pero los adapto. Lo vamos a grabar para ver si el año que viene lo publicamos también como disco en vivo.

— Para esta revisión estás con Ariel Minimal, los hermanos Corley y Santi Martínez. ¿Qué encontraste en ellos?
— Son tipos que me gusta cómo tocan, pero más que nada que les gusta la música que yo escribo. Me llevo bien con ellos para hacer sonar esto. Ocurren cosas bárbaras porque a todos les gusta, pero muchas cosas que escribí ellos no habían nacido todavía. Es como un secreto a voces. Por el momento somos un quinteto y suena muy bien. Tiene otra química, otras improvisaciones. Por eso me gusta cómo está saliendo.
— Bazar de los Milagros tiene una influencia brasileña muy marcada e incluso su título viene de una novela de Jorge Amado. ¿Qué lugar tenía Brasil en tus búsquedas musicales de esos años?
— Ese disco es manifiestamente un disco dedicado a la climática de Brasil. El título viene de la lectura de dos o tres libros de Jorge Amado, el bahiano: Teresa Batista, Tienda de los Milagros. Me impresionaron mucho. Un día dije: “Voy a juntar todo esto”. Y por eso grabé el disco con Daniel Homer, que es otro loco de la música brasilera. A mí siempre me gustó Brasil desde la música más antigua hasta las cosas nuevas. Cuando vas allá te das cuenta de que toda la gente ama su música, la defiende a muerte. Acá nosotros nos creemos que somos nacionalistas. No es así. Acá discutimos treinta años sobre si empezó el tango o no. Los brasileros aman a todos sus artistas. Y logran meterse internacionalmente, cosa que es muy difícil con otras músicas. Si me preguntás cómo es reconocida la música argentina en el mundo, es el tango, sí. Por las viejas películas de Gardel o de Libertad Lamarque y también por la danza. Pero la música brasilera la reconocés en cualquier lugar de la Tierra.
— ¿Hubo un vínculo personal con esa música, más allá de lo estrictamente musical?
— Sí, cuando yo tenía 19 años conocí a Tom Jobim, conocí a Milton Nascimento. Una vez me invitó a su casa Elis Regina. Estuve con Hermeto Pascoal. He estado con algunos de ellos en distintos viajes. Eso hace que entiendas un poco más de su historia, de su música. Tienen unos libros muy buenos sobre su historia. Yo entiendo bastante. Me gustan los compositores. En cada zona tienen una onda distinta. Los de San Pablo, los cariocas de Río, los de Minas Gerais, donde no hay agua ni mar y hay una música espectacular. El más importante que salió de ahí es Milton Nascimento. Y como quince tipos más amigos de él, de sus barras. Todos cantan y tocan bien.

— Tu productora Melopea lleva casi cuatro décadas. ¿En qué proyectos estás concentrado ahora?
— Estamos sacando esencialmente discos míos. El negocio ha cambiado: no hay la cantidad de tiendas de discos que había antes, y una parte importante se vende digitalmente. Pero el que toca en vivo, como mi caso, vende mucho en los shows. Lo que más renovamos son mis discos personales y vamos sacando otros en menor medida que en otras épocas. Hubo años que yo producía veinte discos de otros artistas; ahora capaz que produzco tres. La economía está muy difícil para la gente. Hay que ser ubicado con la realidad, especialmente cuando uno hace lo que le gusta. Todo lo que hago de música tiene como búnker a Melopea, y siempre con capital que sale de la misma música: giras, derechos de autor, documentales, películas.
— ¿Y hay algún proyecto propio en puerta además del concierto?
— Sí. Mi hija Miranda, junto con el cineasta Marcelo Yapses, está haciendo una serie sobre mi historia. Diez capítulos de aproximadamente una hora cada uno. No es ficción. Está hecha con cuarenta testimonios. de músicos, escritores, gente que quiere opinar sobre mí. Yo también aparezco enlazando las narraciones. Cada capítulo está dedicado a una parte más o menos fundamental: mis inicios, Los Gatos Salvajes, Los Gatos, cuando empiezo como solista, el exilio, la vuelta, Melopea, hasta el capítulo más actual. Hay material inédito de actuaciones, reportajes, lugares en vivo. Y está hecha con un criterio bastante cinematográfico. Por ejemplo, Pablo Helman, el técnico que hace los efectos especiales con Martin Scorsese y antes con Steven Spielberg, que es muy amigo mío, tuvo la gentileza de mandarme algunas cosas inéditas de la última película de Scorsese donde él trabajó. Esas cositas van a estar de adorno. Si todo sale bien, es posible que a mediados del año próximo ya se pueda ver en alguna plataforma.
— Después de haber sido compositor, intérprete, productor y editor durante tantas décadas, ¿qué te sigue dando curiosidad?
— Esto es un poder de vocación: o lo tenés o no lo tenés. No es una tarea que vos algún día digas: “Ahora no lo hago más, me jubilo”. No existe eso. Lo que hacés es seguir adelante con nuevos proyectos que nacen a partir del último que hiciste. Querés intentar tocar con otro, escribir así, asado. Lo hacés con una conciencia totalmente de vida. Yo le explicaba el otro día a alguien que me lo preguntaba como si uno pudiera decidir parar: “Nosotros no sabemos de dónde venimos a este planeta, pero tampoco tenemos una fecha de cuándo nos vamos. Al no tener eso, para mí la vida es interminable”. Esa es mi idea. Hoy que soy más grande y estoy bastante estabilizado, si antes lo hacía cuando había épocas que no tenía para comer, imaginate ahora.
Litto Nebbia
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A horas de casarse, Lali Espósito reveló que no tendrá luna de miel y explicó el extraño motivo: «A él le pasa lo mismo»

Lali Espósito atraviesa la cuenta regresiva hacia uno de los momentos más especiales de su vida: su casamiento con Pedro Rosemblat. Después de casi tres años de relación, la cantante empezó a compartir algunos detalles de la celebración, habló del vestido que eligió, anticipó cómo será la fiesta y contó por qué, por ahora, no tiene planes de luna de miel.
En una charla con el medio Frontera, la artista dejó en claro que no imagina una boda multitudinaria ni una producción descomunal. De hecho, salió al cruce de las expectativas que suelen rodear este tipo de acontecimientos y adelantó que eligió un estilo mucho más relajado para dar el sí. “Sí te puedo contar que a veces me dicen: ‘Vas a entrar con un vestido larguísimo, con una cola de no sé cuántos metros’. No, nada de eso va a pasar. Es muy tranqui y es muy para nuestra familia, nuestros amigos y para nosotros, para celebrar este amor”, contó.
La celebración tendrá como protagonistas a los afectos más cercanos de la pareja. Lali explicó que habrá familiares que viajarán desde distintos puntos del país y que uno de los momentos más emocionantes será encontrarse con todos ellos en un día tan significativo. “Se unen los amigos, se une mi familia. Yo tengo familia en el interior del país en Argentina y viajan para esta boda. Ver a mi madre ahí y a mis hermanos”, expresó.
En ese sentido, la cantante se detuvo en el valor emocional de compartir semejante acontecimiento con las personas que la acompañaron durante su vida. “Cómo el otro se alegra por tu felicidad, cómo vos ves a esa persona con la que estás eligiendo vivir eso y te llenas de emoción y te sentís acompañado en la vida. Creo que va a ser un momento bonito”, agregó, dejando ver la importancia que tendrá el entorno íntimo en la celebración.
LALI ESPÓSITO CONFESÓ QUE NO SE IRÁ DE LUNA DE MIEL
Pero si hay algo que por ahora no figura en los planes inmediatos de los novios es la tradicional escapada romántica después de la boda. Entre los compromisos profesionales de ambos, organizar una luna de miel quedó para más adelante. “No, cero. Por ahora no, ningún tipo de descanso. No me dio la agenda, pero en algún momento me iré de viaje. Él también trabaja mucho, así que no se queja porque a él le pasa lo mismo”, reconoció.
La confesión llegó en un momento en el que Lali también reflexionó sobre los cambios personales que experimentó con el paso del tiempo. A sus 35 años, explicó que aprendió a encontrar un equilibrio entre su intensa actividad laboral y los espacios para disfrutar de sus seres queridos. “Yo antes era muy trabajo, trabajo, trabajo y ahora también soy muy trabajadora, pero también aprendí a darme los tiempos del disfrute de los seres queridos, de los espacios para mí”, señaló.
Así, mientras se prepara para celebrar su amor con Pedro, Lali disfruta de una etapa en la que parece tener bastante claras sus prioridades. Una boda íntima, un vestido sin estridencias, la familia y los amigos como protagonistas y una luna de miel que deberá esperar. Sobre la posibilidad de formar una familia con el conductor, también dejó una reflexión sincera: “Me pregunto mucho si lo deseo de verdad y mientras me hago esa pregunta, aquí estoy. Sin niños”.
Lali Espósito
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