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Las mejores imágenes del casamiento de Andrea Ghidone y Pablo Otero: tres vestidos, fiesta con tango y shows sorpresa































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¿Se vengó? Julieta Prandi reveló qué hizo con las pertenencias de Emanuel Ortega tras conocer su infidelidad con Josefina Lynch y cambiarle la cerradura de su casa

La escandalosa separación de Julieta Prandi y Emanuel Ortega sigue sumando capítulos. Después de regresar a la Argentina, la modelo habló sobre el final de la relación y dio detalles de una situación que se produjo mientras ella estaba de viaje. ¿Las infidelidades? No, el cantante pasó por la casa donde antes vivían juntos para retirar sus pertenencias.
En una nota que dio a LAM poco después de aterrizar al país, Julieta explicó que su ex ya había ido a buscar algunas de sus cosas y que podrá regresar cuando lo necesite. Más allá de cualquier conflicto que a veces puede existir, en este caso la modelo dijo que no hubo ningún problema. De hecho, Ortega todavía tiene pertenencias que no retiró y aseguró que puede hacerlo cuando quiera.
“Ya pasó por casa y por supuesto que cuando necesite va a pasar a buscar (lo que falte). En cinco años de convivencia las cosas son de los dos”, dijo Prandi. Así, la modelo dejó en evidencia que la separación no implica desconocer la historia que construyeron juntos ni los años que compartieron bajo el mismo techo.
En los últimos días también había trascendido que Ortega no tendría una casa ni un departamento propio, sino únicamente su estudio de grabación. El músico se habría instalado allí durante los primeros días tras la ruptura, y luego se fue a vivir con sus padres, Evangelina Salazar y Palito Ortega. En ese contexto, la cuestión de sus pertenencias tomó relevancia y quedó expuesta en medio de la repercusión por el final de la pareja.
JULIETA PRANDI DESTAPÓ LAS INFIDELIDADES DE EMANUEL ORTEGA CON JOSEFINA LYNCH: EL COMUNICADO DEL CANTANTE
Las declaraciones de Prandi llegaron después de que ella reconociera que se había quebrado uno de los acuerdos que tenían como pareja: no mentirse ni ocultarse cosas. Así, mientras la modelo comenzó a hablar de lo que pasó, su separación con Emanuel sumó nuevas versiones y abrió el abanico de las múltiples infidelidades del cantante.
Tras el regreso de Julieta a la Argentina y dar a entender que su ex le fue infiel con Josefina Lynch, no pasó mucho tiempo para que Ortega decida lanzar un comunicado en redes. En su mensaje, se mostró dolido por los comentarios que escuchó en estos días y pidió que cesen las especulaciones, contradiciendo la palabra de la modelo.
“Hago esta única excepción con el fin de pedir por favor que cesen las especulaciones y versiones por demás erróneas e hirientes. Estos días me tocó escuchar algunos comentarios y versiones que nada, pero nada tienen que ver con la realidad.. y eso duele”, escribió. Sin embargo, los detalles de la historia alrededor de Emanuel y Lynch parecen ser cada vez más claros.
En dicho comunicado, Ortega también se refirió de lleno al vínculo que mantuvo con Prandi y a la manera en que se produjo la ruptura. “Mi vínculo de pareja se terminó. Pero las formas no fueron las que yo hubiese elegido. Las decisiones ajenas son eso, ajenas, y no queda otra que aceptarlas. Pido respeto y comprensión”.
Julieta Prandi, Emanuel Ortega
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Sol Mihanovich, heredera de un legado musical: “Entendí que tengo que vivir ahora lo que me hace bien”

Hija de Vane Mihanovich, sobrina de Sandra Mihanovich y nieta de Mónica Cahen D’Anvers, Sol Mihanovich creció entre canciones, estudios de televisión y los viajes a San Pedro con César Mascetti, a quien llama abuelo aunque no compartieran un vínculo de sangre. A los 12 años, sin embargo, una experiencia la obligó a mirar la vida desde otro lugar: atravesó un sarcoma de Ewing, un cáncer óseo que requirió un trasplante de fémur y un año de quimioterapia.
Durante mucho tiempo ni siquiera supo que la enfermedad se llamaba cáncer. Sus padres eligieron protegerla: ella entendía que tenía una “infección en las células”, podía describir los tratamientos y las internaciones, pero desconocía el diagnóstico. La dimensión de lo que había vivido llegó después, durante la adolescencia. Y esa conciencia —la posibilidad de que todo termine, la necesidad de no postergar lo importante— quedó impresa en su manera de vivir y de escribir.
Ahora, a los 40 años, presenta Hacer Lugar, su quinto disco. El álbum reúne ocho canciones nacidas en distintos momentos, algunas durante la pandemia, y fue grabado en febrero de 2024 en su casa, convertida durante una semana en un estudio junto a su banda de amigos. La presentación acústica será el viernes 13 de noviembre, a las 20, en La Casa de Lolita, Humboldt 1784, Palermo, donde estará acompañada por Rodrigo Genni en batería, su esposo Matías Onzari en bajo, Nicolás Mu Sánchez en guitarras y Julián López di Muro en trompeta y coros. Ella estará en voz, guitarras y teclados.
Con cuatro álbumes editados —Cuadernos nuevos, El juego, Suerte y En viaje—, Mihanovich sostiene desde hace dos décadas su lugar en la banda de Sandra. También dirige una escuela de comedia musical, participa del proyecto familiar de La Campiña de San Pedro, toca junto a su padre y comparte escenario con su marido. Entre esos mundos, y con sus hijas Evelina y Amelia ya adolescentes, decidió darle mayor centralidad a su proyecto solista.
En diálogo con Teleshow, habló de la enfermedad que atravesó de chica, la muerte de Mascetti, el día en que dejó el periodismo tras la tragedia de Cromañón y la decisión de hacer música sin resignar la vida que eligió.
—Venís de una familia con una presencia artística y periodística muy fuerte. ¿Cómo construiste una voz propia dentro de esos apellidos?
—Toda mi vida hice música. Estudié Comunicación, trabajé en medios y también tengo mi escuela, pero la música siempre estuvo ahí. Ser parte de la banda de Sandra hace casi 20 años es una escuela enorme: la veo arriba de un escenario, veo a la gente cantar sus canciones y entiendo hasta dónde puede llegar una obra. Me pasa también con las canciones de mi papá. Mi deseo es ese: que una canción mía se vuelva parte de la vida de alguien.
A veces, tener tantos frentes abiertos hizo que no me diera el tiempo suficiente para enfocarme cien por ciento en mi música. Pero son momentos. Mis hijas (Elina y Amelia) hoy tienen 15 y 12 años, y siento que puedo hacerme más lugar para mi carrera.
—¿Qué es “hacer lugar” para vos?
—Es ordenar las prioridades. Buscar el tiempo para hacer las cosas que una necesita y que le hacen bien. El disco habla de eso: de historias, de momentos que viví o pensé, de estar cerca de los 40 y seguir haciendo música.
Mi disco anterior había salido a fines de 2019. Después vino la pandemia y algunas canciones nacieron en ese tiempo. En febrero de 2024 nos juntamos con mi banda en casa, movimos el sillón, armamos la batería y durante una semana grabamos la base de las ocho canciones. Fue un proceso hecho entre amigos y con mucha cercanía.

—La idea de no postergar lo importante aparece en tus canciones. ¿Tiene que ver con lo que atravesaste a los 12 años?
—Sí, sin dudas. Esas experiencias, aunque una no las elija, dejan una marca para toda la vida. Para mí es inevitable tener conciencia de que somos finitos. Todo bien con la edad cronológica, pero yo me puedo morir mañana. Eso lo tengo muy claro.
Cuando era chica nunca me dijeron la palabra cáncer. Yo sabía perfectamente los tratamientos que hacía, pero decía que tenía una “infección en las células”. Recién cerca de los 15 años entendí que había tenido un sarcoma de Ewing, que había pasado por un trasplante de fémur y un año de quimioterapia.
Con el tiempo esa ficha cayó. Pensé: “Tengo que vivir ahora lo que me hace bien”. No se trata de hacer cualquier cosa, sino de elegir lo que una siente que le hace bien y dejar afuera lo que le hace mal. Esa huella aparece en el disco.

—César Mascetti no era tu abuelo de sangre, pero lo sentías como tal. ¿Qué lugar tuvo en tu vida?
—Mis abuelos fueron muy importantes. Mis viejos fueron padres muy jóvenes y mi hermano y yo, desde muy chicos, pasábamos los fines de semana con ellos en San Pedro. Dicen que yo iba desde los tres meses. Fueron muy presentes en nuestra educación y en toda nuestra vida.
La muerte de mi abuelo, hace cuatro años, fue un cimbronazo para todos. En mi caso, y en el de la familia, hizo que la brújula apuntara un poco más a San Pedro. Fueron años de reorganizar la vida, de encontrarme haciendo cosas que no esperaba y de preguntarme qué quería sostener.
—A tus abuelos les escribiste “Mis personas favoritas”. ¿Qué vínculo tienen esas canciones familiares con tu forma de escribir?
—Escribí esa canción porque sentía que decirle “abuelos” les quedaba chico. Era una de mis personas favoritas. Hay una frase que dice: “Quiero mirarte a los ojos mientras estés”. Cuando se la canté, entendí que no era una frase que hablara sólo de ella. Era también una forma de decir: mirémonos a los ojos mientras estemos, porque cualquiera puede no estar mañana.

—Estudiaste Comunicación y trabajaste en medios. ¿Por qué dejaste ese camino?
—Me encantó estudiar la carrera. Siempre me gustó escribir, leer, aprender. Cuando terminé el colegio me anoté en Música y en Periodismo. Daba clases de guitarra desde los 14 años y empecé una pasantía en TN, en Al pan, pan, el programa de mi abuela. Después trabajé en otros medios y mi último trabajo fue en radio.
El día de Cromañón yo entraba a la radio a las siete de la mañana. Llegué y, como era de las más jóvenes, tenía facilidad para buscar información y contactar familiares. Al final del día me felicitaron por el trabajo, pero yo estaba destruida. Recibí insultos por intentar comunicarme con personas que sufrían y sentí que no me lo bancaba.
Ahí entendí que quería hacer algo que me vinculara con la gente desde otro lugar. Renuncié ese mismo día. Después hablé con mi abuela, que me había pagado la carrera, llorando. Le dije: “Moca, perdón, no quiero ser periodista. Quiero hacer música”. Ella me respondió que podía hacer lo que me hiciera bien.
—¿Qué señal te confirmó que la música era tu lugar?
—Mientras trabajaba como periodista, también cantaba. Si me llamaban para tocar un sábado a las tres de la mañana, decía que sí sin dudar. En cambio, en la radio miraba el reloj porque quería irme a casa, dar clases de guitarra o tocar. No era falta de amor por la carrera; era una señal de que mi vocación estaba en otro lado.

Una banda que funciona como familia
—Tu marido toca con vos y con Sandra; tu papá, tu tía y tus amigos forman parte de ese mundo. ¿Cómo es salir de gira en familia?
—Es una fiesta. Matías, mi marido, es el bajista de mi banda y también de la de Sandra. Compartimos músicos, amigos y muchos viajes. El baterista de mi banda se sumó después a la de Sandra; el guitarrista hizo el camino inverso. Cuando salimos de gira estoy con mi marido, con mi papá, con mi tía y con amigos. Es un planazo.
Para mí, la energía del grupo es fundamental. No sé si podría hacerlo si no fuera así. Necesito disfrutar de estar con quienes toco, porque esa buena vibra también forma parte de cómo me expreso arriba del escenario.
Sol Mihanovich
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La angustia de Elina Costantini ante las fuertes amenazas que recibe: “Se meten con un supuesto futuro bebé”

Elina Costantini atraviesa un momento de angustia por las amenazas que asegura recibir desde hace meses y que, según contó, también involucran a su hija Khalo y a su mascota. La esposa de Eduardo Costantini habló del tema en PH: Podemos Hablar (Telefe), donde explicó que la situación se agravó en los últimos días y que, aunque todavía no realizó una denuncia, podría recurrir a la Justicia si los episodios continúan.
“Me vienen a amenazar a mi hija, a mi perro”, expresó Elina al referirse al alcance de las intimidaciones. La modelo explicó que hasta hace poco intentaba manejar la situación sin exponerla públicamente, pero que en los últimos días ocurrió algo que encendió sus alarmas. Por eso decidió contar parte de lo que vive, aunque evitó brindar detalles que permitan identificar a la persona a la que apunta.
“Hace unos días avanzó la situación, creo que es algo que hacen para asustarme. No lo denuncié pero si sigue lo voy a denunciar”, sostuvo durante la entrevista. Con esa frase, dejó en claro que por el momento eligió no iniciar acciones judiciales, aunque advirtió que su decisión podría cambiar si las amenazas no cesan. También remarcó que se trata de una situación que le genera preocupación por la seguridad de su familia.
La esposa del empresario insistió en que las intimidaciones no se limitan a ella, sino que alcanzan a su hija y hasta a un posible futuro bebé. “Se meten con mi hija, mi perro, un supuesto futuro bebé”, afirmó, visiblemente afectada por la situación. Sus declaraciones se producen en medio de la tensión familiar y judicial que rodea a Eduardo Costantini por una disputa vinculada al uso del apellido, un tema sobre el que ambos vienen manteniendo una postura pública cautelosa.
ELINA COSTANTINI HABLÓ DEL CONFLICTO POR EL APELLIDO DE SU ESPOSO
Durante su participación en PH: Podemos Hablar, Elina también se refirió al conflicto por el apellido Costantini y explicó por qué acompaña la decisión de su marido. “Él no quiere que sigan usando su apellido, somos seres humanos y es nuestra identidad”, manifestó, en referencia a la disputa que mantiene Eduardo con su expareja, Teresa Costantini. El tema se encuentra atravesado por cuestiones judiciales y familiares, por lo que Elina evitó profundizar en aspectos que podrían exceder sus declaraciones públicas.
En ese contexto, la modelo dejó en claro que no puede señalar públicamente a quien considera responsable de las amenazas. “No puedo decir todavía quién… porque si lo digo públicamente lo tengo que denunciar antes”, explicó. De esa manera, evitó dar nombres y sostuvo que, si decide avanzar con una acusación concreta, deberá hacerlo por los canales correspondientes. Hasta el momento, no identificó públicamente a la persona que estaría detrás de las intimidaciones.
Al explicar la posición de Eduardo, la modelo también hizo referencia a un conflicto que, según sus palabras, lleva décadas. “Se habló mucho de eso y no hay manera. Es un tema que viene hace 33 años, él fue muy claro que no quiere que ella (Teresa Costantini) lleve su apellido”, expresó. Sus dichos volvieron a poner el foco en la disputa familiar, que tomó mayor repercusión pública en las últimas semanas y que se suma a la preocupación que manifestó por las amenazas.
“Yo solo acompaño a un hombre, que por la edad que tiene decidió poner en orden un montón de cosas. Quiere que se respete su identidad y su familia”, concluyó Elina. Con esa frase, defendió la postura de su marido y buscó explicar el lugar que ocupa en medio de la controversia. Mientras tanto, aseguró que las amenazas la mantienen alerta y dejó abierta la posibilidad de hacer una denuncia si la situación vuelve a agravarse.
Elina Costantini, Eduardo Costantini
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