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Los 10 momentos que forjaron la leyenda de Lionel Messi en la selección argentina

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“Fue una decisión que dolió y duele en el alma, pero entiendo que es el momento. Les juro que siempre dejé todo. Dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar”. La carta manuscrita de Lionel Messi marcó un punto de inflexión para la selección argentina y el mundo del fútbol. Atrás de su decisión se esconden inolvidables historias que envuelven a un legado que perdurará para todos los tiempos.

¿Cuál es tu sueño? Jugar en la selección argentina”, recitó un pequeño Lionel que ya se destacaba en sus primeros pasos en el fútbol. Más de dos décadas después, la Pulga rompió todos los récords posibles y lideró en las victorias y en las derrotas a un país entero. Sus goles, asistencias, gambetas y jugadas épicas quedarán grabadas en la retina de múltiples generaciones. Antes de tocar el cielo con las manos, navegó un extenso periplo que plasmó el valor de su resiliencia.

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1- El amistoso-excusa improvisado para el debut que marcó un punto de inflexión en la historia de la Selección

Lionel Messi nunca dudó de la camiseta que quería representar y desestimó constantemente los intentos de seducción por parte de España para vestirlo de rojo. Los entretelones de sus inicios en el fútbol tienen pequeños relatos que fueron sumando a la cronología de una historia de película. Sin embargo, el punto de inflexión lo marcó un amistoso en una noche fría en el patio de Diego Armando Maradona.

El trabajo de hormiga de figuras como las de Horacio Gaggioli (representante con contacto con Jorge Messi), Claudio Vivas (ayudante de campo de Marcelo Bielsa), Hugo Tocalli (responsable de las divisiones juveniles de Argentina), José Pekerman (entrenador que lo apadrinó en las juveniles) y Julio Grondona (titular de la AFA) culminó el 29 de junio de 2004, en un partido amistoso que tuvo una convocatoria inferior a las 500 personas.

Argentina goleó 8-0 a Paraguay en la cancha de Argentinos Juniors en el amistoso-excusa perfecto: Lionel debutó con la casaca albiceleste —convirtió el 7-0 y dio una asistencia— y AFA se aseguró el futuro del rosarino, quien siempre fue contundente a la hora de afirmar que “amo Argentina y solo siento los colores de mi selección”. Los “contactos informales” de España quedaron truncados de forma tajante y Messi comenzó a escribir un libro con miles de páginas.

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Messi utilizó la 17 en el histórico amistoso-excusa entre Argentina y Paraguay. Esa noche dio sus primeros destellos al convertir un gol y dar dos asistencias (El Gráfico)

2 – Los primeros vaticinios de una aventura que terminó con todos los laurales: la consagración en el Mundial Sub 20 y la medalla de oro en los JJOO 2008

La eminencia de Messi en el fútbol empezó en el 2005. Luego de su debut oficial a nivel clubes con el Barcelona, el rosarino empezó a cumplir con las expectativas que lo rodeaban. Con 18 años, la Pulga comandó al equipo dirigido por Francisco Ferraro en el Mundial Sub 20 de 2005 (se jugó en Países Bajos) con una actuación descomunal, aunque inició el torneo como suplente.

El rosarino se hizo un lugar en el once titular y terminó el torneo como el máximo goleador gracias a sus seis goles: convirtió en fase de grupos, octavos (Colombia), cuartos (España), semifinales (Brasil) y se despachó con un doblete en la final contra Nigeria. Messi fue elegido como la figura del Mundial juvenil, en lo que fue su primera conquista con la casaca albiceleste.

Tres años más tarde, con el pelo más largo y después de mostrar sus primeros destellos en el Mundial 2006, ratificó una vez más que estaba destinado a triunfar. En un plantel deluxe con nombres de la talla de Juan Román Riquelme, Sergio Agüero, Ángel Di María y Javier Mascherano, Argentina ganó la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, bajo la dirección técnica de Sergio Batista. La Pulga convirtió dos goles y fue clave en un torneo que terminó con la albiceleste invicta: goleó 3-0 a Brasil en las semifinales y venció 1-0 a Nigeria en la final. Su siguiente título con el combinado nacional se hizo desear durante largos años.

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Además del triunfo olímpico, Lionel Messi tejió una amistad de oro con Sergio Agüero a lo largo del torneo (@carespre)

3 – Maradona y el pase del legado: Mundial 2010

Argentina afrontó la Copa del Mundo de Sudáfrica con el máximo ídolo de su historia y la eminencia que se encaminaba a sucederlo en el trono. Diego Armando Maradona se hizo cargo de la dirección técnica del equipo y, con 22 años, Messi se consolidó como la figura principal del seleccionado albiceleste.

Pelusa nunca dudó de las cualidades del rosarino y le brindó todo su respaldo: le dio la cinta de capitán e intentó formar un equipo a su alrededor. Las imágenes de los dos astros hablando durante los entrenamientos y las indicaciones de Diego quedaron grabados en los libros dorados de la historia del fútbol. La asociación no rindió frutos en el corto plazo, pero fue el pase del legado para las conquistas posteriores.

La Selección cayó de forma contundente en los cuartos de final contra Alemania y Messi cerró su participación con 30 tiros al arco y varios palos, pero sin convertir. “Tengo en mis oídos, y creo que no se me va a ir más, el sonido del llanto de Lio cuando nos quedamos afuera contra Alemania. Me acerqué y le dije que iba a tener un montón de mundiales de revancha. Se lo dije con el corazón. Todos estaban pensando en la vuelta, en los pasajes… Y él estaba ahí, boca abajo, llorando. Eso es algo muy fuerte, algo que los argentinos tienen que saber. Porque cuando se habla que no siente la camiseta, que no canta el himno… Son unos giles los que dicen eso”, describió, fiel a su estilo, Maradona en 2014.

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La unión entre Maradona y Messi en el Mundial 2010 (Action Images / Jason CairnduffLivepic/File Photo)

4 – La noche negra que inició una odisea que perduró varios años: Copa América 2011

Lio afrontó la Copa América 2011 en tierras albicelestes luego de tomar la posta de Maradona en el Mundial 2010. Messi ya era considerado como el mejor futbolista del mundo —camino a ser uno de los mejores de la historia— y la expectativa estaba por las nubes. Sin embargo, el torneo culminó con un tormento.

“Cuando jugamos en Santa Fe me dijeron de todo a mí y a toda la Selección. Fue bastante duro. Me puteaban de todos los colores”, reconoció en 2024 durante una entrevista con programa de streaming Dispuestos a Todo. El equipo de Sergio Batista inició con un panorama adverso tras igualar contra Bolivia y Colombia y superar la fase de grupos en el segundo puesto luego de vencer a Costa Rica.

La pálida imagen de la Selección explotó en la eliminación por penales contra Uruguay en el estadio de Colón de Santa Fe. Argentina arribó al Cementerio de los Elefantes con un clima complejo por el disgusto de los hinchas. La temprana derrota en la última Copa América que se jugó en el país terminó con todo el plantel siendo insultado por el público. Messi inició un camino espinoso en el que predominó su resiliencia.

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Lionel Messi no logró convertir ningún gol en la Copa América 2011 (NA)

5 – La epopeya que terminó con las manos vacías: Mundial 2014

Argentina dejó atrás el fracaso en la Copa América y, con unas Eliminatorias casi perfectas, arribó a la Copa del Mundo de Brasil con un semblante diferente: Alejandro Sabella elaboró un equipo temible por su funcionamiento y un Messi con sed de revancha. Con un marco en las tribunas impactante en cada partido, la Pulga comandó a la Selección con un nivel superlativo y convirtió los goles para las victorias en fase de grupos frente a Bosnia, Irán y Nigeria.

Más allá de que no convirtió en los mata-mata, completó destacadas actuaciones: de la asistencia a Di María contra Suiza a ponerse el equipo al hombro contra Países Bajos en las semifinales. Sin embargo, volvió a aparecer el verdugo de los Mundiales de 2006 y 2010. Alemania se impuso 1-0 en la final en el Maracaná, donde todavía se recuerda la expresión en el rostro de Messi durante su remate en el segundo tiempo que se fue besando el palo. El rosarino recibió el Balón de Oro como el mejor futbolista del certamen, un galardón que es recordado por su mirada al trofeo del mundo que, hasta ese momento, le era esquivo.

Las cosas pasan porque tienen que pasar, no me arrepiento de nada, de todo el recorrido y el camino que me tocó hacer. Tuve la suerte de tener muchas alegrías, tristezas también en el camino por no haber conseguido el objetivo, pero si se dio así es porque tenía que ser así. Pero así y todo, la espinita de la final del 2014, en el Mundial… Si bien la pude dibujar un poco después con este Mundial, va a quedar ahí”, expresó en 2024 en diálogo con Zinedine Zidane.

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La espina del Mundial 2014 y la primera vez que Messi acarició la cima del mundo (AFP PHOTO)

6 – “No es para mí”, la frase más descarnada de una carrera casi perfecta: Copa América 2016 y su abrupto retiro de la Selección

Argentina amaneció con una noticia demoledora. Difícil de asimilar. “Ya está, se terminó para mí la Selección. Son cuatro finales, no es para mí, lamentablemente lo busqué, era lo que más deseaba y no se me dio. Creo que sí es una decisión definitiva. Es lo que siento ahora. Es una tristeza grande lo que nos volvió a pasar. Creo que es por el bien de todos. Por mí y después por todos. Hay mucha gente que desea eso”, soltó en la zona mixta del estadio tras una nueva caída en una final de la Copa América, en la que falló un penal en la tanda.

Su aparatosa decisión se gestó por sucesos del pasado. Con Lio como cabeza del plantel, Argentina ya cargaba con derrotas en las finales de la Copa América 2007 (3-0 vs. Brasil), el Mundial 2014 (1-0 vs. Alemania) y Copa América 2015 (por penales contra Chile). La Pulga fue el único que logró marcar su disparo en la tanda contra la Roja. La revancha en la edición Centenario de 2016 volvió a caer para el país trasandino en los tiros desde los doce pasos, pero en esta ocasión hubo una espina más: Messi desvió su disparo por arriba del travesaño y se puso a llorar antes de que culmine la definición.

Como pocas veces se lo vio en público, el astro albiceleste no pudo contener las lágrimas y lloró desde el último penal hasta que se metió al vestuario en los Estados Unidos. Quebrado por la angustia, Messi lanzó unas declaraciones explosivas que quedaron en una mera anécdota, pero que fueron clave en su resistencia: todas las calles del país expresaron su apoyo absoluto para el capitán y lograron que reconsidere su postura de abandonar al combinado nacional. Su distanciamiento duró poco más de 40 días. El pedido masivo y su amor por los colores predominaron sobre la profunda herida que sanó años más tarde.

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“Veníamos sufriendo mucho después de la Copa América de Chile por las cosas que se decían, sobre todo cosas extrafutbolísticas con las que agarraban para cualquier lado. Muchas mentiras, en el medio estaban las familias y la gente que quiere a uno y que sufre muchísimo. Me salió, lo sentía de esa manera, que ya no podía aguantar más todo lo que estaba viviendo y me salió”, reconoció en una entrevista con ESPN años más tarde.

Messi y uno de los momentos más duros que tuvo que atravesar en la selección argentina tras perder tres finales al hilo y fallar un penal (AFP PHOTO / Nicholas Kamm)

7 – La primera estrella y el fin del maleficio: Copa América 2021

Argentina cortó con una sequía de 28 años sin títulos y cuatro finales perdidas con una memorable noche en el Maracaná. Atrás quedó el calamitoso Mundial 2018 y la era de Lionel Scaloni rompió la maldición al salir campeón de la Copa América 2021. Messi levantó su primer título con la Mayor y, poco a poco, empezó a cortar de raíz las frustraciones de los años anteriores, más allá de que fueron claves para su coronación final.

Como si no hubiera atravesado miles de batallas durante su carrera, Messi lideró a un combinado nacional que se sacó la carga de salir campeón después de largos años. El capitán se lució con cuatro goles y cinco asistencias, algo que le valió para ser elegido como el MVP del certamen. El golazo de Ángel Di María y su efusivo festejo de rodillas en la casa del fútbol brasileño sembraron las semillas para las conquistas subsiguientes.

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Fue una Copa increíble, sabemos que todavía podemos mejorar muchas cosas, pero la verdad es que los pibes dejaron el alma y no puedo estar más orgulloso de tener la suerte de ser capitán de este grupo espectacular. Este éxito se lo quiero dedicar a mi familia que siempre me dio la fuerza para seguir adelante, a mis amigos que tanto quiero, a toda la gente que nos banca y en especial a los 45 millones de argentinos. Va por todos ustedes. Y por supuesto también por el Diego que seguro nos bancó desde donde esté. Gracias Dios por todo lo que me diste y gracias por haberme hecho ser argentino!!!”, escribió la Pulga en su cuenta de Instagram.

La Copa América 2011, el primer título de Lionel Messi con la Mayor (AP Foto/Bruna Prado)

8 – Tocar el cielo con las manos y el paso a la inmortalidad: Mundial 2022

Se hizo desear, pero es hermosa. Mirá lo que es, es hermosa. La deseaba muchísimo. Sabía que Dios me la iba a regalar, presentía que iba a ser esta”. Todo el esfuerzo y el sufrimiento se coronó con un histórico torneo en Qatar. El momento más glorioso y memorable de Messi culminó con la tercera estrella de la selección argentina. Si todavía quedaban reticentes que dudaban, Messi terminó con todos los debates al ganar el único trofeo que tenía pendiente.

Lio se distinguió con un nivel abrumador a lo largo de todo el certamen, al igual que la selección argentina en su conjunto. La derrota contra Arabia Saudita fue un golpe inesperado, pero el 10 pidió “que la gente confíe”. Y todo el país se alineó atrás de la Scaloneta, que venía de conquistar la Finalissima en los meses previos frente a Italia: el gol agónico contra México, las brillantes jugadas individuales contra Australia y Croacia son pequeños focos dentro de una gesta épica del rosarino. La batalla de Lusail contra Países Bajos mostró una imagen pocas veces vistas de Messi: con sangre en los ojos y la memorable frase de “Anda pa’ allá, bobo”.

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El capitán marcó goles en todos los partidos (menos contra Polonia) y coronó su actuación con dos goles en la final contra Francia, que se definió en una apasionante tanda de penales en la que el astro cumplió con su deber. Con siete goles y tres asistencias, Messi coronó el título que soñó durante toda su vida. “Ya está, ya está”, soltó el capitán, Balón de Oro del Mundial, en medio del Lusail mientras miraba a su familia. Pero todavía quedaban dos capítulos más.

Después de miles de batallas, Lionel Messi consolidó su figura mundial al ganar la Copa del Mundo de 2022 con un nivel superlaito (REUTERS/Hannah Mckay/File Photo)

9 – La última gran conquista: Copa América 2024

Su amor por el fútbol y la selección argentina es inimaginable. Messi ya había ganado todo, pero todavía tenía fuerzas. La calidad le sobró siempre. No obstante, su último título con la selección argentina dejó una lección más: un equipo que logró superponerse a su ausencia. Argentina logró consagrarse campeón de la Copa América al vencer 1-0 a Colombia en una final en la que la Pulga tuvo que ser reemplazado por una lesión en el tobillo.

El registro de Messi llorando en el banco de suplentes ante la imposibilidad de seguir en el campo de juego recorrió el mundo. Pero el desenlace de la historia tuvo un final feliz: las lágrimas quedaron opacadas por la alegría de un nuevo título con la camiseta albiceleste.

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“Estoy feliz, mucho, sobre todo porque logramos el objetivo que teníamos. Y Fide (Di María) nos deja, pero con otra Copa más. Los más grandes como él, Ota o yo, lo vivimos con especial emoción, con otros compañeros que ya llevan varios torneos y suman su experiencia, también, y con una camada de jóvenes que lo dan todo en cada pelota. Somos un equipo y también una familia; un grupo espectacular. Gracias a todos los que nos estuvieron apoyando, esta Selección tiene mucho presente y mucho futuro también. ¡Vamos Argentina, carajo!”, narró en sus redes.

La Copa América de 2024 fue el último título de Lionel Messi con la selección argentina, además de que marcó el cierre de Ángel Di María, uno de sus fieles aliados (REUTERS/Agustin Marcarian)

10 – El último baile en el Mundial 2026: coronados de gloria para rematar un legado para toda la historia

Lo más lindo de todos estos años nunca fueron solamente los títulos, sino todo el camino”, sostuvo antes de la final contra España. La actuación de Messi a lo largo de su última Copa del Mundo, con 39 años, está fuera de la lógica: rompió los pocos récords que le quedaban por batir, convirtió ocho goles —21 entre las seis ediciones que jugó—, brindó cuatro asistencias y selló presentaciones que serán recordadas para toda la historia del fútbol. El final no fue perfecto, pero el legado trascenderá todos los tiempos. En medio de todo, los “días difíciles” por la delicada salud de su padre Jorge, el guía de su vida que lo acompañó desde sus inicios.

La Scaloneta se quedó al borde del subcampeonato del mundo, pero las agónicas remontadas no pasaron desapercibidas en las tierras albicelestes: su último tanto fue en el triunfo 3-2 frente a Egipto. El único ítem que le quedaba por completar a Messi con la Selección era un cruce contra Inglaterra. Y lo tuvo. Con otra actuación memorable, su última intervención en un gol de Argentina fue la exquisita asistencia para que Lautaro Martínez decrete el 2-1 definitivo en las semifinales frente a los británicos.

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La desazón de la caída en la final no opacó todo su legado. “Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo”, reconoció Messi en la carta con la que despidió a su padre.

Su última imagen en un campo de juego con la camiseta de la selección argentina se vivió en el MetLife de Nueva York. Fiel a su historia de resiliencia, pese a las lágrimas de su rostro, Messi se paró frente a los miles de fanáticos argentinos que agradecían su esfuerzo descomunal.

La última imagen de Messi con la selección argentina tras la caída en la final del Mundial 2026 contra España (AP Foto/Stephanie Scarbrough)

Messi

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Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

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Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.

Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.

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La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.

La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.

El debate entre origen innato y aprendizaje social

La investigación psicológica asocia la expansión corporal con emociones positivas como alegría, orgullo y triunfo en el deporte (Erik Williams-Imagn Images/REUTERS)

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.

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La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.

Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.

La comparación con los chimpancés y sus límites

La lectura del lenguaje corporal depende de la velocidad, la trayectoria y el contexto social en que ocurre el gesto deportivo (REUTERS/Dylan Martinez)

Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.

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Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.

La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.

El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.

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Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas

Lionel Messi celebra con los brazos arriba, durante un partido del Inter Miami (Crédito: Nathan Ray Seebeck-Imagn Images)

La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.

Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.

Middle East,Soccer,Sport

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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

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Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.

“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.

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El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.

Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista

Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.

La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina

Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).

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Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.

Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.

Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.

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El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

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Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.

El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.

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La reacción que lo dice todo

La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.

La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.

La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.

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Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows

Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.

Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.

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En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.

“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.

Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.

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