ECONOMIA
Los datos que muestran por qué la mora crediticia no es un “riesgo sistémico”, pero sí un problema macroeconómico

Deteriora el balance de las familias, restringe y encarece el crédito nuevo y termina afectando el consumo, la actividad y, crecientemente, la propia capacidad de generar ingresos (EcoGo)

- Un ciclo inicial muy rápido, en el que los préstamos a familias crecieron más del 100% desde el piso de abril de 2024, con una recuperación, en apenas diez meses, de la caída observada desde el pico previo de 2018. Esa dinámica, junto con la suba inicial de los ingresos, permitió la recuperación económica de 2024 y el crecimiento de 4,4% por arrastre de 2025, pero se frenó con el apretón monetario preelectoral del año pasado y explica en parte el freno en el nivel de actividad verificado desde entonces.
- Un cambio de régimen macroeconómico, por el pasaje de una etapa de aceleración inflacionaria y tasas reales negativas a otra de desaceleración inflacionaria y tasas muy positivas. Con un agravante, resalta el informe: los spreads incorporan el aumento de la morosidad, pero nunca comprimieron después del apretón monetario. Se pasó así de un esquema de cuotas que se licuaban con la inflación a otro en el que dejaron de licuarse, una descripción que suele citar el ministro de Economía, Luis Caputo. El informe no reivindica el modelo previo, en el que incluso en el crédito no bancario, con tasas de interés muy positivas, la “licuación” funcionaba. “El esquema era perverso, ya que la contracara era la licuación del ahorro, los depósitos, pero desde el punto de vista de los deudores podría decirse que el crédito operaba como un aumento en los ingresos”, explica la consultora.
- La aparición de “un nuevo jugador”: las fintech y sus billeteras virtuales, muy rápidas en otorgar y cobrar, que afectaron el fondeo de los bancos debido al atractivo de la remuneración de “pesos transaccionales”. Sucede, dice el informe, que no remunerar cuentas corrientes o cajas de ahorro —dinero “transaccional”— podía tener sentido en una economía de baja inflación, pero lo perdió del todo en los últimos 20 años, en los que los precios aumentaron todos los años por sobre el 25%, con un pico de más del 200% en 2023. En ese contexto, el crédito no bancario pasó de representar el 16% del crédito para consumo a principios de 2024 al 25% actual. En ese lapso, el número de deudores no bancarios pasó de 3,5 millones a 5,3 millones, y el de deudores que ya tenían deuda bancaria y sumaron deuda no bancaria, de 4,7 millones a 7,6 millones (al exponer en el Congreso, Mariano Biocca, del sector fintech, dijo que el 90% de los morosos del sector ya fueron refinanciados).
- El apretón monetario de la segunda mitad de 2025 eliminó las franquicias que distribuían el impuesto inflacionario sobre los “pesos gratis” a líneas de crédito dirigidas, como el Ahora 12, cuyo costo pagaban millones de ahorristas inocentes.
- La incertidumbre electoral y, en particular, desde abril de 2025, cuando se liberó el cepo cambiario para las personas, la relativa a las respuestas del Gobierno frente a los movimientos del dólar, duda que recrudeció a fines de julio del año pasado, cuando el BCRA y el Tesoro retiraron masivamente liquidez del mercado, metiendo presión sobre las tasas de interés. Las de caución llegaron al 30%, un nivel que se normalizó “recién en los últimos 10 días”, esto es, más de 13 meses después.




La mitad de los morosos —2,85 millones de personas— tiene deudas inferiores a medio salario privado registrado, pero explica apenas el 4,9% del monto total en mora
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ECONOMIA
Dura advertencia de un economista: “Si el consumo y la inversión no arrancan, vamos a terminar votando en recesión”



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ECONOMIA
La confianza del consumidor subió 0,8% en octubre por el impulso de la compra de bienes durables

En un mes marcado por las expectativas sobre la difusión del índice de actividad económica hacia un sendero de recesión o de reactivación tras la caída de julio, y de aceleración marcada o estabilidad de la tasa de inflación a un ritmo más alto que el previsto en el Presupuesto, mientras el Banco Central retomaba el ritmo de compra de dólares para acumular reservas, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella aumentó 0,8% respecto de septiembre y se ubicó en 41,52 puntos.
La mejora coincidió con la disminución de la preocupación de los analistas por la mora crediticia, después de los acuerdos que bancos y fintech ofrecieron a los deudores, y con la estabilización del tipo de cambio en los distintos circuitos del mercado.
El relevamiento fue realizado por Poliarquía Consultores entre el 5 y el 16 de octubre en 40 grandes centros urbanos. La encuesta funciona como termómetro del humor económico de los hogares: releva cómo evalúan su situación actual, qué esperan para los próximos meses y qué disposición tienen para consumir. En la comparación interanual, el índice bajó 1,9 por ciento.

El repunte resultó exclusivamente de la mejora en las decisiones de compra de bienes durables, en particular en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, porque tanto la percepción de la situación personal como de la economía en general disminuyó, en consonancia con la preocupación e incertidumbre que detectaron diversas consultoras para el corto plazo.
Baja en el interior y Gran Buenos Aires
En términos regionales, el ICC mostró un aumento en CABA en octubre de 6,77%, mientras que disminuyó en el GBA 0,14% y en el Interior del país cayó 0,25 por ciento.

El informe también reflejó una divergencia marcada según el nivel socioeconómico. Los hogares de ingresos altos mostraron un aumento de 1,99%, mientras que los hogares de ingresos bajos registraron una disminución de 1,30%, aunque mantuvieron una brecha reducida en los índices del ICC: 40,75 y 41,76 puntos, respectivamente.

Las expectativas presentes superan a la evaluación del futuro
El componente de Condiciones Presentes, que mide cómo los encuestados evalúan su situación personal y la marcha general de la economía, subió 5,88% respecto de septiembre y 4,61% en la comparación interanual, hasta 35,2 puntos. La percepción sobre el futuro empeoró 2,6% mensual y 6,2% en comparación con el año anterior, con 47,9 puntos.

La disposición a comprar bienes durables continuó entre los componentes más débiles, aunque en octubre sobresalió con una suba de 8,8% respecto de septiembre y de 10,4% en comparación con un año antes, a un nivel de 35,6 puntos. La lenta normalización del crédito, junto con la mejora promedio de los salarios contribuyeron a mejorar las decisiones de compra de electrodomésticos, adquirir un auto o afrontar gastos relevantes en el hogar.
El informe del CIF muestra una mejora generalizada de las decisiones de compra de bienes durables, tanto por región como por rubro en la comparación con el mes previo y el año anterior
El informe del CIF muestra una mejora generalizada tanto por región como por rubro en la comparación con el mes previo y el año anterior. El promedio de aumento nacional de las decisiones de compra de electrodomésticos fue de 7,1% en el mes y 4,6% en el año, y el de automóviles y casas de 11,1% y 19,6%, respectivamente.

La suba mensual e interanual del indicador fue: en CABA 1% y 23%, respectivamente; en GBA 11,2% y 4,4% y en el Interior 13,8% y 9,8%, en cada caso.
Casi tres años de gestión libertaria dejan un balance dispar
El informe del CIF incluyó además un repaso de la trayectoria del índice durante la presidencia de Javier Milei. En sus primeros 34 meses de gestión, la confianza del consumidor acumuló una suba de 4,3 por ciento.
La percepción sobre la situación personal bajó 0,7%, la visión sobre la economía general retrocedió 20,9% y las expectativas de compra de bienes durables crecieron 100,9%, aunque desde un piso extremadamente bajo.

A nivel regional, el ICC bajó en el período 1,9% en CABA, mientras aumentó 8,9% en el Interior y 3,3% en el Gran Buenos Aires.
Sebastián Auguste, director del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT, recordó que el punto más alto del ICC durante la actual gestión fue enero de 2025, con 47,38 puntos. Desde entonces, el índice acumuló una baja de 12,4%. En sentido inverso, desde el piso de enero de 2024, cuando había caído a 35,6 puntos tras las primeras medidas del gobierno de Milei, el indicador muestra una recuperación de 16,6 por ciento.
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