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Los secretos detrás de la increíble consagración de Paula Pareto en los Juegos Olímpico: “Por mí viviría en ese momento”

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La emoción de Paula Pareto en los Juegos Olímpicos de Río 2016 (Photo: Rodolfo Buhrer/La Imagem/Fotoarena)

Era un sábado increíble aquel 6 de agosto del 2016 en Río. A las pocas horas después que terminó la ceremonia de apertura en el estadio Maracaná, el calendario marcó que el primer día de competencia oficial de los Juegos Olímpicos tenía a Paula Pareto como protagonista excluyente de la delegación argentina que llevó 213 atletas a la primera edición olímpica en Sudamérica. Al final del día, aquella niña que siguió los pasos de su hermano y comenzó a practicar judo se convirtió en la primera mujer de la historia en ganar una medalla de oro en la historia del deporte nacional. Icónica.

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Este periodista estuvo presente en aquella jornada inolvidable. Varios años antes de ingresar a Infobae, la profesión me permitió cubrir los que fueron mis primeros JJOO y desde el día 1 la sensación que se vivió en el Arena Carioca 2 fue difícil de describir. Lo que sucedió fue una gesta a la altura de la recordada dorada que logró la Generación Dorada en Atenas 2004 después de ganarle al Dream Team y también a Italia en la final. Fue tan imponente como lo que vivimos todos los argentinos hace poco tiempo en el último Mundial de Messi y esa épica victoria frente a Inglaterra en Estados Unidos. Créanme, fue ver algo histórico.

Pero antes de la victoria por waza-ari ante Bokyeong Jeong, de Corea del Sur, en la final de la categoría -48 kilos, Paula transitó un largo camino. Uno que empezó mucho antes de la presea de bronce que ganó ocho años antes en Beijing 2008. Y de que fuera al programa de Susana Giménez para hacerse famosa después de tirar a la Tota, personaje de Miguel Del Sel, al piso del estudio de TV.

El ciclo olímpico de Pareto de cara a su tercera participación en la máxima cita que un atleta de alto rendimiento sueña con llegar fue perfecto. Junto con Laura Martinel, su entrenadora, ganaron casi todo. Y con la asistente de su psicólogo personal, Gustavo Ruíz, el mismo que hoy trabaja con Franco Colapinto. Fue campeona del mundo un año antes (2015), ganó la plata en Toronto (Juegos Panamericanos) y se posicionó entre las mejores judocas del mundo. Así fue como llegó a la Cidade Maravillosa. Varios días antes que la mayoría. En una decisión clave para compenetrarse en la acción arriba del tatami, llegó el lunes 25 de julio a Río con su equipo, entre las que estaba su sparring personal y también judoca de la selección Oritia González.

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Focalizó su preparación final para lograr el mayor éxito de su gloriosa carrera deportiva. Y completó la consagración tras dejar en el camino a la rusa Irina Dolgova (venció por ippon) y Eva Csernovickzki, de Hungría, con un waza-ari cerca del final del enfrentamiento. Antes de clasificarse a las semifinales y pasar a la ronda de la tarde en Río de Janeiro, tuvo que sobreponerse a un inconveniente con su judogui, temprano en la mañana. En las tantas charlas que Pareto tuvo con este periodista, le confirmó que eso fue un aliciente más para enfocarse en lograr su objetivo. El objetivo que esperó desde que le dijeron bien chiquita que era “buena” para el judo.

Escuchar el himno argentino fue el mayor logro para Pareto. Un acontecimiento único para la historia del deporte argentino (REUTERS/Toru Hanai)
Escuchar el himno argentino fue el mayor logro para Pareto. Un acontecimiento único para la historia del deporte argentino (REUTERS/Toru Hanai)

Pasó el corte del mediodía y en el cuadro de competencia camino a la final por el oro la que apareció en el horizonte fue la japonesa Ami Kondo, una de sus archirrivales de la disciplina por esos tiempos. Rápido en la pelea se puso al frente con otro waza-ari y logró sostener la ventaja mientras la nipona la intentaba dar vueltas para dejarla fuera de combate. Nada de eso ocurrió y, gracias a la destreza de la Peque, que resistió los embates de una de las que llegaba como candidata a ganar el título, el deporte argentino se aseguró su primera presea el día 1 de actividad en los Juegos Olímpicos en Brasil. Superlativo.

“Nunca había llegado a una final olímpica, así que me emocioné. Pero sabía que quedaba una lucha más para ser más feliz. Me intenté concentrar en eso”, me dijo Pareto después de la premiación sobre el significado de pasar a la última lucha de la jornada.

Pasaron los minutos y llegó el turno de la final por el oro. El estadio bramaba, repleto de los brasileños que compraron sus tickets para ver a sus atletas locales. Pero ahí en el medio de un sector de las gradas había un grupo de argentinos que se destacaban entre la marea de color amarillo y verde. Mamá Mirta, su hermano Marco (por el que ella eligió la disciplina) y su hermana Estefanía más una banda de amigos hicieron el aguante. Con la por entonces pequeña Juana, su sobrina, que hoy la acompaña y disfruta de su tía favorita, como quien no sabía que estaba por suceder.

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Una vez que comenzó el combate, los corazones de miles de argentinos se paralizaron al verla a Paula en la TV. La mayoría de ellos no sabía que tenía que suceder para que ella se quedara con la victoria, pero reaccionaron cuando Jeong le dio un golpe en el labio. Al poco tiempo de ese instante, que le generó un corte en el labio a la Peque, la del judogui azul fue por su sueño y logró un movimiento que le dio la ventaja. Los segundos finales parecieron minutos eternos. Hasta que el sonido del final de la pelea transformó a Pareto en leyenda. Eso mismo era lo que le gritaba su entrenadora, ex judoca olímpica. Peque fue corriendo a su encuentro y con Martinel se fundieron en un abrazo que nunca olvidarán hasta el final de sus días.

A partir de ese momento, su vida cambió para siempre. Pero Peque no cambió. “Mi mamá me dijo que me quería mucho”, explicó sobre ese encuentro especial, con Mirta colgada de la tribuna y Paula casi que subida a algo para alcanzar a una persona clave en su vida. Ya cuando los Juegos Olímpicos avanzaron, y antes de portar la bandera argentina durante la clausura de Río 2016, visitamos a Pareto en la Villa Olímpica y ahí nos dijo algo que nunca olvidaré. “Es como que querés volver a ese momento. Hasta me dio tristeza no poder volver ahí. Digo, por mí viviría en ese momento. No lo puedo describir, pero creo que es como un estado de felicidad que está bueno haberlo vivido, pero que no se puede expresar”.

Paula Pareto - Laura Martinel
Paula Pareto celebra el oro olímpico junto a su entrenadora Laura Martinel. (Crédito: Rio 2016)

Y a continuación, dejó una frase que la marca de cuerpo entero, casi una definición de vida de una persona que nunca deja de pensar en el otro. “Les digo que crean en uno y que crean que cualquiera lo puede hacer, porque yo soy una más del montón y pude lograr esto que para mí es un sueño. Todavía no lo creo, pero bueno, se pudo”. Esa forma de ser la transformó en algo más que un ícono del deporte argentino. Pareto logró una condición de ser algo más que una deportista.

Se hizo viral durante la pandemia por sus ejercicios imposibles en su casa. Pero antes de eso la gente la adoptó en su corazón porque pasó de campeona olímpica a doctora con el objetivo de ayudar. Siempre ayudar al otro. Así se sumó a miles de causas, como levantar casas o viajar por la Argentina para atender a personas que lo necesitaban. O como ahora construyó un nuevo espacio gastronómico llamado Pareto Gluten Free, ubicado en la calle Sarmiento 1427, en San Fernando, para aquellos que necesitan ingerir comida sin gluten.

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Hace 10 años, una deportista terminó de conquistar para siempre el corazón de todos los argentinos. Y lo logró con una actuación increíble en una disciplina ignota en nuestro país. Porque como otros grandes momentos en la historia del deporte argentino, el nombre de Paula Pareto tiene un lugar selecto. Tanto por lo que mostró en el tatami, pero mucho más por lo que fue, es y seguirá siendo en el día a día de cada una de las personas que toca con su enorme sencillez y, como decían tus abuelos, ese “don de gente” que la hace única.

Paula Pareto en los Juegos Olímpicos de Río 2016
Una argentina en la cima del deporte mundial. Ahí está Pareto con su medalla de oro en el podio del judo de los Juegos Olímpicos



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Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

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Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.

Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.

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La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.

La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.

El debate entre origen innato y aprendizaje social

La investigación psicológica asocia la expansión corporal con emociones positivas como alegría, orgullo y triunfo en el deporte (Erik Williams-Imagn Images/REUTERS)

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.

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La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.

Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.

La comparación con los chimpancés y sus límites

La lectura del lenguaje corporal depende de la velocidad, la trayectoria y el contexto social en que ocurre el gesto deportivo (REUTERS/Dylan Martinez)

Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.

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Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.

La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.

El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.

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Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas

Lionel Messi celebra con los brazos arriba, durante un partido del Inter Miami (Crédito: Nathan Ray Seebeck-Imagn Images)

La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.

Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.

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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

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Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.

“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.

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El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.

Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista

Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.

La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina

Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).

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Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.

Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.

Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.

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El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

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Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.

El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.

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La reacción que lo dice todo

La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.

La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.

La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.

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Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows

Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.

Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.

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En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.

“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.

Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.

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