CHIMENTOS
Maia Reficco, la novia de Franco Colapinto, y su emocionante encuentro con Lionel Messi

El Gran Premio de Miami de Fórmula 1 se vivió a pura emoción para Franco Colapinto, el piloto argentino que logró su mejor clasificación histórica en la máxima categoría, pero también para Maia Reficco, su pareja, quien protagonizó uno de los momentos virales del fin de semana: su inesperado y desbordante encuentro con Lionel Messi.
La actriz y cantante, que acompañó a Colapinto durante todo el GP, se cruzó con el capitán de la Selección argentina en el paddock del Autódromo Internacional de Miami. Messi llegó al circuito junto a Antonela Roccuzzo y sus hijos, y rápidamente su presencia revolucionó no solo a los fanáticos de la F1, sino también a las figuras que forman parte del evento. Entre ellos, Maia, que no disimuló la emoción al tener de cerca al ídolo máximo del fútbol argentino.
Las cámaras captaron la secuencia exacta: primero el asombro y la sonrisa nerviosa de Reficco al ver a Messi, luego la foto juntos y, finalmente, una reacción genuina y desbordante que rápidamente se viralizó en redes. Maia compartió las imágenes en sus historias de Instagram, acompañadas de emojis de llanto y una secuencia de selfies donde se la ve completamente impactada y emocionada, con gestos que mezclan incredulidad, alegría y nervios. La espontaneidad de su reacción, sumada a su gesto de llevarse la mano a la boca y los ojos vidriosos, conquistó a los seguidores y generó una ola de memes y mensajes de cariño.
“Fue un sueño hecho realidad”, resumió Colapinto después de la carrera, al referirse al abrazo y la charla que también compartió con Messi en el box de Alpine. “Conocer a mi ídolo, que me haya venido a alentar con toda la familia, que haya disfrutado de una carrera de Fórmula 1. Lo disfruté mucho. Fue un día y un momento muy especial”, agregó el piloto, que además posó para una foto grupal junto a Maia y toda la familia Messi, en uno de los retratos más comentados del fin de semana.
Para Maia, la emoción no era nueva, pero sí diferente. La artista ya había tenido un breve encuentro con Messi años atrás, durante una renovación de votos de Luis Suárez y Sofía Balbi en Uruguay, donde confesó que los nervios le impidieron casi hablar. Pero en Miami la historia fue distinta: las cámaras y los flashes la encontraron en el centro de la escena, y su reacción se transformó en una de las postales virales del GP.
Además del encuentro con Messi, Maia y Franco vivieron el GP de Miami como una pareja consolidada y auténtica. Llegaron juntos al predio, compartieron mates y gestos de cariño, y fueron protagonistas de varios de los momentos más cálidos y espontáneos del fin de semana. Los fanáticos celebraron la frescura y la química de la pareja, y muchos coincidieron en que la energía de Maia funcionó como un verdadero amuleto para el piloto argentino, que coronó el evento con una clasificación histórica.
Durante el paddock, Reficco también habló con la prensa y relató su experiencia en el mundo de la F1, reconociendo que todo le resultaba “un delirio” y que estaba allí “muy contenta de bancar” a Franco. Consultada por ESPN sobre la presión y los looks que suelen acompañar estos eventos, Maia admitió que se estresó un poco, pero que su objetivo principal era acompañar a su pareja y disfrutar el momento.
La presencia de Messi en el autódromo no solo fue una sorpresa para Maia y Franco, sino que paralizó la actividad normal del circuito. El capitán de la selección recorrió el hospitality de Mercedes, se subió al monoplaza de Kimi Antonelli, firmó autógrafos, saludó a Colapinto y se tomó el tiempo para posar con quienes se acercaban, dejando una marea de imágenes y videos para el recuerdo.
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CHIMENTOS
Cazzu dará su primer show en un estadio en Jujuy con homenajes a su tierra: “Me da vergüenza, pero estoy orgullosa”

A días de cumplir un hito en su carrera, Cazzu se prepara para dar su primer show propio en un estadio. La cita será este sábado 3 de octubre en el Estadio 23 de Agosto, en San Salvador de Jujuy, la provincia donde nació y a la que decidió volver para afrontar un desafío que define como motivo de orgullo y expectativa.
“Me siento muy orgullosa”, dijo Julieta Cazzuchelli durante su paso por el Centro Cultural Lola Mora, en la capital jujeña, en una conferencia de prensa. Allí habló de la incertidumbre previa a una noche que tendrá una carga particular: no eligió Buenos Aires para este debut en formato estadio, sino que lo hará ante el público de su tierra natal.
La fecha forma parte de una gira que ya la llevó por escenarios de Estados Unidos y América Latina. Sin embargo, el concierto en Jujuy tendrá una impronta propia. La artista anticipó que contará con músicos de la provincia y con gestos pensados especialmente para el público local. “No viene nadie de afuera, son todos de acá. Las personas que van a estar son nacidas de esta tierra. Representan esta tierra más que yo. No soy de estadios, me da vergüenza”, aseguró al referirse a quienes la acompañarán en escena, además de mencionar “regalos simbólicos” para la provincia.
El regreso a Jujuy también atraviesa el universo de Latinaje, su cuarto álbum. En ese trabajo, Cazzu profundiza una búsqueda vinculada con los sonidos, las tradiciones y los vínculos que marcaron su infancia. “Soy más de dónde soy que quién soy”, resumió al explicar el lugar que ocupa su origen en su manera de pensar y construir su obra.
La artista planteó, además, una mirada sobre la idea de música latina y los géneros que suelen quedar fuera de esa definición. Con Latinaje, incorpora referencias a la cumbia, la música andina, las coplas, las quenas y los sikus, además de otras expresiones culturales del norte argentino.
Esa identidad está ligada a su historia familiar y a la música que escuchó desde chica. Cazzu recordó que esas referencias moldearon su forma de crear y de reconocerse dentro de su propia propuesta artística. A medida que su carrera se expandió, también creció su interés por revisar la cultura de la que forma parte a través de la escucha, la lectura y la escritura.
La cantante aclaró que no busca hablar en nombre de todos. “Yo no pretendo representar a todo el mundo”, señaló. Pero sí identifica una pertenencia concreta en los barrios que transitó, en Jujuy y en las provincias del norte que acompañaron sus primeros pasos en la música.
La maternidad también modificó la relación de Cazzu con ese pasado. “Pienso mucho en mi infancia”, contó. La crianza de su hija, Inti, en un contexto distinto al que vivió de niña la llevó a recuperar recuerdos, costumbres y escenas cotidianas que todavía extraña.
Inti también aparece en su música. Sobre la canción que le dedicó, Cazzu explicó que quiso conservar la emoción inmediata de los primeros meses de vida de su hija y llevarla hacia una interpretación cercana a una nana.
“He tenido que aprender a cantar Inti sin conmoverme. Es una canción totalmente sin pretensión. No me gusta que me vean llorar. Una lágrima de la Julieta hace un novelón total. Es muy difícil atravesar esa canción. Fue difícil escribirla, grabarla. Probablemente fue la primera vez que Nico Cotton me vio llorar desconsoladamente en un estudio. Trabajé mucho para cantarla en vivo”, sostuvo. Para la artista, la experiencia de ser madre también amplió su comprensión sobre la convivencia entre distintos roles: “una mamá, una amiga, una mujer”.
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La esposa de Migue Granados le dejó el hijo a su cuidado, cometió un error garrafal y se comió un reto tremendo: “¿Por qué te lo tengo que explicar?”

Fer Otero protagonizó uno de los momentos más desopilantes de su presencia por OLGA, dado que sacó a la luz una situación doméstica que, detrás de las risas y la complicidad que suele imprimirle a sus relatos, terminó provocándole un profundo fastidio. La humorista contó cómo un descuido de Migue Granados con Benito, el hijo que tienen en común, la obligó a intervenir a la distancia mientras disfrutaba de unas vacaciones junto a su hija.
La escena tuvo como disparador algo tan sencillo como un cumpleaños infantil, aunque el desenlace estuvo lejos de ser anecdótico para Fer. Mientras estaba de viaje, decidió mirar el grupo de WhatsApp del jardín de Benito y se encontró con una imagen que inmediatamente llamó su atención: aparecían todos los chicos reunidos en un festejo, pero había una ausencia particularmente significativa. «Un día se me ocurre abrir el grupo de whatsapp del jardín de Benito y veo una foto de todos los nenes juntos y una mamá que escribió: ‘Chicos, Valen pasó el mejor día de su vida’ y Benito no estaba en la foto».
La sorpresa rápidamente se transformó en indignación. No se trataba solamente de que su hijo hubiera faltado a una celebración, sino de que el pequeño ni siquiera había sido llevado por su papá a un encuentro que, además, involucraba a una de sus personas más cercanas. «Se lo reenvié a Miguel enojada porque Benito no había ido y me contestó: ‘Uh, se me escapó’. Encima Benito y Valen son mejores amigos más o menos», relató Fer, dejando en evidencia que la explicación de Granados no hizo demasiado por apaciguar su enojo.
De hecho, hubo una frase en particular que terminó de exasperarla. La expresión de su marido sobre que no retuvo el dato del evento le resultó insuficiente para justificar lo ocurrido y apuntó directamente al origen del descuido. «Cuando dijo ‘se me escapó’ me enojé, no es que se le escapó, no había abierto el grupo de whatsapp», bramó. Para la humorista, el problema no había sido un olvido menor, sino la falta de atención necesaria para advertir que su hijo tenía un compromiso.
MIGUE GRANADOS COMETIÓ UN TERRIBLE ERROR CON SU HIJO BENITO Y SU ESPOSA SE ENOJÓ
El episodio adquirió todavía más peso porque Fer se encontraba lejos, intentando disfrutar de unos días de descanso junto a su hija. La situación, según explicó, la colocó nuevamente en un lugar del que pretendía correrse durante sus vacaciones: el de estar pendiente de la organización cotidiana de Benito. «¿Entendés que yo no puedo desconectarme y disfrutar de unas vacaciones merecidísimas con mi hija y el boludo no lleva al nene al cumpleaños?», lanzó, entre el enojo genuino y el tono humorístico con el que reconstruyó la anécdota.
Su cuestionamiento, además, fue más allá de aquel cumpleaños puntual y puso el foco en una dinámica que la incomodó particularmente: «No es el cumpleaños, no logro entender: ¿por qué te tengo que explicar si a mí nadie me explicó? ¿Por qué te tengo que decir que lo veas si a mí nadie me dijo que lo vea?». De esa manera, Fer dejó en claro que lo que verdaderamente le molestó fue sentir que la responsabilidad de estar atenta recaía nuevamente sobre ella, incluso cuando se encontraba descansando.
Y aunque el reclamo tuvo una buena dosis de ironía, la humorista cerró el relato con una muestra de que el enojo no opacó el vínculo afectivo con el conductor. Después de exponerlo públicamente y de cuestionar su desempeño como papá en aquella circunstancia, bajó la intensidad de la denuncia con una frase tan contundente como cariñosa: «Horrible, te amo mi amor, pero bueno». Una manera muy Fer Otero de convertir un pase de factura doméstico en una de las historias más comentadas de su visita a OLGA.
Migue Granados
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FIC.UBA 2026: Lita Stantic y Félix “Chango” Monti recibieron el Doctorado Honoris Causa en una noche de cine y emoción

La Universidad de Buenos Aires (UBA) otorgó el Doctorado Honoris Causa a Lita Stantic y Félix “Chango” Monti, dos figuras centrales del cine argentino, en una ceremonia que reunió a un auditorio colmado en el Aula Magna de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU). El acto, que se extendió desde las 19:40 hasta las 20:20 del jueves 1 de octubre, fue la apertura de la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la UBA (FIC.UBA 2026) y combinó homenaje, emoción y un posicionamiento explícito en defensa de la cultura y la educación pública.
El título de Doctor Honoris Causa es la distinción de mayor jerarquía que otorga la UBA a personalidades nacionales o extranjeras por trayectorias sobresalientes en los campos académico, científico, cultural, profesional, social o político. Junto a los diplomas y medallas, ambos homenajeados recibieron un poncho artesanal de Seclantás, localidad salteña conocida como la cuna del poncho salteño, máxima distinción del festival.

El acto también fue una declaración de principios sobre el rol de la universidad en la producción cultural. El director general del FIC.UBA, Ricardo Alfonsín (h.) —nieto del expresidente Raúl Alfonsín—, repasó cuatro años de un festival que creció en un contexto difícil para el cine y la educación pública. “Llegamos a la cuarta edición en un momento complicado, no solamente para el cine, también para la cultura y para la educación pública. Pero en una nueva muestra de carácter y esfuerzo, hemos dicho presentes una vez más”, afirmó.
Entre los anuncios de la noche, Alfonsín (h.) confirmó la incorporación de la Beca Disney al festival, que financiará diez proyectos de estudiantes de cuarto año de la carrera. “El talento es enorme en esta facultad y a esos talentos tenemos que darles oportunidades y herramientas”, subrayó.

Fue el director artístico del festival, Marcelo Altmark, quien leyó la laudatio de Lita Stantic y trazó una biografía que arrancó en la infancia: Élida María Stantic, la nena de Parque Chas que pasaba las tardes en el cine del Triunvirato convencida de que los actores vivían detrás de la pantalla. “Esa certeza mágica —dijo Altmark— fue la semilla de una vida entera del otro lado, la de quien, sin que el público la viera nunca, iba a hacer posible buena parte de lo mejor que el cine argentino puso en pantalla.”
El recorrido que siguió es parte de la historia del cine nacional: su debut ordenando treinta mil metros de negativo con hojas de afeitar y pegamento, su consagración como jefa de producción en La Raulito (1975), y el salto decisivo que la llevó a asociarse con María Luisa Bemberg —cuando el director de turno se negó a trabajar con una mujer— para producir Señora de nadie, Camila, Miss Mary y Yo, la peor de todas. Después vendría el nuevo cine argentino: Mundo Grúa, de Pablo Trapero; La ciénaga y La niña santa, de Lucrecia Martel; Un oso rojo, de Adrián Caetano —que empezó a rodarse el mismo día del corralito—; y Hamaca paraguaya, de Paz Encina, entre muchos otros.
“Hoy el cine se pone de pie para celebrarla”, cerró Altmark. “La historia de nuestra pantalla no sería la misma sin aquella nena de Parque Chas que creía que los actores vivían del otro lado y que terminó cruzando ella misma para hacer que las películas existieran.”

Cuando le tocó hablar, Stantic fue breve, cálida y política. Agradeció a la UBA —aunque al arrancar dijo “televisión pública” en lugar de “universidad pública”, lo que generó risas en el auditorio y en ella misma— y reivindicó la educación pública como herramienta de soberanía. “Un país soberano necesita de la universidad pública”, afirmó. “Estamos en un momento complicado para la universidad, complicado para la cultura, complicado para muchas cosas, pero hay que defenderla.” También celebró compartir la distinción con Monti: “Me honra fundamentalmente que esto sea de la UBA y estar al lado del Chango, que es un grande.” Y cerró con una sola palabra, entre risas del auditorio: “Ya está.”
Teleshow habló con ella antes del acto:
— ¿Qué significa recibir este reconocimiento?
— Me siento muy honrada, fundamentalmente porque es de la universidad pública, en un momento en que hay que defenderla.
— Se impuso como productora en una época en que no había mujeres en ese rol. ¿Lo tuvo que abrir a machetazo?
— No había mujeres en el cine cuando yo era joven. Empecé por los cortometrajes, después hice jefaturas de producción en películas independientes. Como productora arranqué con La isla en el 78, con Alejandro Doria. Le fue muy bien.

— ¿Qué tiene que tener sí o sí una historia para que la acepte?
— Tiene que decir algo que valga la pena decir. Me tiene que interesar lo que quiere contar el director.
— Las películas de hoy, ¿dialogan con el presente?
— Depende. Me interesa ese cine. Cuando dirigí Muro de silencio tenía que ver con el problema de la memoria y con mi historia personal.
— ¿Cuál fue la transformación más decisiva que atravesó el cine a lo largo de su carrera?
— Hubo muchas transformaciones técnicas. Lo más significativo fue pasar del negativo al digital. Pero con respecto a qué contar, siempre pienso que hay que contar algo que valga la pena.
— ¿Cómo ve el panorama actual del cine argentino?
— Es terrible. Producir hoy una película como las que yo hacía en el año 2000 —que salía alrededor de un millón de dólares— hoy sale cuatro o cinco millones. Y no está el apoyo del Instituto. Con las plataformas hay dinero, pero hay que hacer lo que a ellas les interesa. Y a veces no coincide con lo que le interesa a uno.
— ¿Qué les diría a los estudiantes de cine de hoy?
— Que peleen. Ahora está muy difícil filmar. Pero si están apasionados, también se puede filmar hasta con celular. Hay que pelearla.

La directora institucional del festival, Paula Quattrocchi, leyó la laudatio de Félix “Chango” Monti y eligió como imagen central la escena más célebre de El secreto de sus ojos: esa toma aparentemente continua en la que una cámara sobrevuela un estadio lleno y se mete en la tribuna. Son, en realidad, siete planos. “El desafío —dijo Quattrocchi— era que nadie lo notara, que la técnica no se comiera la emoción.”
Monti nació en La Quiaca en enero de 1938 pero se crió en Villa Ballester. A los catorce años creyó que lo suyo sería la escenografía, hasta que entró a un estudio de filmación y descubrió que las luces y las sombras podían armar un mundo. Los equipos de los viejos estudios lo rebautizaron: para siempre sería el Chango. Lo que vino después forma parte del patrimonio audiovisual argentino: Tango, el exilio de Gardel y Sur con Pino Solanas, La historia oficial y El secreto de sus ojos con Luis Puenzo y Juan José Campanella, y trabajos con Bemberg, Martel y Ariel Winograd, entre muchos otros. Es el único director de fotografía que iluminó las dos películas argentinas ganadoras del Óscar a Mejor Película Extranjera. En 2011 recibió el Premio Konex de Platino. “Lo recibe a los 88 años un hombre que todavía siente un vacío cada vez que termina un rodaje —dijo Quattrocchi—. Hoy, por una vez, le toca quedar en cuadro.”
“Lo más triste es cuando no se le permite rodar”
El discurso del Chango fue el más breve de la noche y también el más descarnado. “Lo más importante es el momento en que una cámara comienza a rodar. Lo más triste es cuando no se le permite rodar”, dijo, y la sala quedó en silencio. “Hemos atravesado muchas crisis, nunca una tan terminal ni tan cruel.” Pero terminó mirando hacia adelante: “Vamos a estar siempre con los brazos en alto para sostener la verdad de un mundo que quieren destruir. Y no lo podrán.”
Teleshow habló con él antes del acto:
— ¿Qué lugar ocupa este reconocimiento en su trayectoria?
— Sentí una gran sensación de que alguien había reparado en mi trabajo. No es la costumbre de los fotógrafos estar en estas estructuras. Me parece muy importante que lo hagan, no por mí, sino por toda la gente que hay detrás.
— Comenzó a formarse en una época clásica del cine. ¿Qué de eso conserva hasta hoy?
— Siempre la búsqueda. La dirección que encontrás en el guion, la conversación con los escenógrafos y el director. De golpe vas construyendo todo el campo desde donde expresarte.
— Dijo que iluminar no es solo poner luz, sino descubrir lo que está oculto. ¿Puede dar un ejemplo?
— Es lo que aprendí de Giunisch: respetar lo que tenés enfrente. Encontrar en ese mundo la primera impresión sobre la construcción de la obra. Películas como Fin de fiesta o Los tallos amargos me marcaron mucho por el golpe de vista que tenía.

— ¿Ver películas en plataformas o en el celular modifica el trabajo que hacen?
— Sí. Podés resolver la parte técnica, pero no podés resolver la expresión. No es lo mismo construir una historia en un escenario amplio que meterla en un teléfono.
— ¿Qué recuerda del trabajo en La historia oficial y en El secreto de sus ojos?
— La historia fueron casi tres años de preparación bajo la presión tremenda de los últimos momentos de la dictadura. El secreto me interesó como estructura, como historia. Está muy cerca de lo que yo siento.
— ¿Qué mensaje les dejaría a los estudiantes de cine de hoy?
— Descubrir la verdad. Todo lo malo va a pasar. Va a volver a existir un Instituto del Cine y vamos a poder seguir filmando y transmitiendo lo que sentimos.
El FIC.UBA proyectará Chango, la luz descubre, documental de Alejandra Martín y Paola Rizzi sobre la trayectoria del homenajeado, el viernes 3 de octubre a las 17 en la Facultad de Filosofía y Letras y el martes 6 a las 18 en el Cine Arte Cacodelphia. También podrá verse Un muro de silencio —dirigida por Stantic y con fotografía de Monti—, el martes 6 a las 21 en el Cine Cosmos.UBA y el miércoles 7 a las 17 en Filosofía y Letras. Ese mismo miércoles 7, a las 11, ambos participarán de un seminario especial en la FADU. Todas las funciones son gratuitas.
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