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Medía 1,47 e hizo 250 goles: la increíble historia de Bimbinha, el futbolista profesional más bajo de la historia

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Fue el futbolista más bajo de la historia: medía 1.47

Un metro con cuarenta y siete centímetros, 51 kilos y calzado N° 35. Con esas medidas, Reginaldo Castro, conocido en todo Brasil como Bimbinha, fue el futbolista profesional más bajo de la historia del fútbol brasileño, y probablemente del mundo. Su nombre es una leyenda en el estado de Maranhão, donde durante más de quince años desequilibró rivales, enloqueció a las tribunas y ganó títulos con el Sampaio Corrêa, el club que lo convirtió en ídolo y que, al final, lo trató con una ingratitud que él mismo denunció públicamente.

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En las últimas horas, se hizo viral la historia de Diego Alexander Sánchez Guevara, más conocido como Chicha Sánchez, futbolista mexicano de 155 centímetros, que brilla a los 21 años en Tigres de México. Pues bien, el caso de Castro todavía era más bajito. Nació el 10 de junio de 1956 en el barrio Tamancão, en São Luís, capital de Maranhão. Su apodo lo acompañó desde la infancia y nunca lo abandonó. Creció junto a sus hermanos Reinaldo y Egui, ambos futbolistas de las canchas de barrio, y fue precisamente en una de esas partidas informales donde todo comenzó. Un día, Egui no pudo presentarse a un partido del equipo Atlântico y el entrenador, sin más opciones, puso a jugar al hermano menor que siempre merodeaba por las canchas con los botines puestos. Bimbinha se destacó de tal manera que el entrenador tuvo que esforzarse para no quedarse con él en el equipo, según recogen las crónicas del fútbol maranhense.

La siguiente etapa decisiva llegó en un partido contra el Onze Irmãos, un equipo formado por reclusos. El director del presidio, José Carlos Viana Mendes, también dirigente del Maranhão Atlético Clube (MAC), quedó tan impresionado que le advirtió en tono jocoso: “Muchacho, de aquí no sales si no te pones la camiseta del Bode Gregório”, el apodo del MAC. Bimbinha aceptó en el momento, pero actuó con picardía: se presentó en los juveniles del Sampaio Corrêa, el club tricolor de São Pantaleão, al que lo había acercado el jugador Djalma Campos, uno de sus ídolos, quien lo había visto brillar en una pelada en las salinas del Tamancão. Era 1975.

En el Sampaio Corrêa, apodado los “Bolivianos” por sus colores —los mismos de la bandera de Bolivia—, Bimbinha tardó dos años en pasar de los juveniles al equipo profesional. En 1977 debutó en primera división con 21 años. Desde el primer momento, la afición lo adoptó: lo llamaban “Xodó da Vovó” y “Alegria do Povo”. Un texto publicado en septiembre de 1976 en la prensa maranhense y rescatado por el blog Futebol Maranhense Antigo lo describió como “el menor jugador en actividad actualmente en el fútbol brasileño y quizás el único ídolo que permanece en la reserva, sin estar lesionado y en plena forma”.

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Bimbinha murió en 2020 a los 63 años

La paradoja era constante: la afición exigía su presencia en el campo mientras los dirigentes lo mantenían fuera del equipo, con el argumento de que “no tenía todos los documentos y no podía ser regularizado”. La tribuna no aceptaba esa explicación. Cuando entraba, el estadio estallaba.

Su juego era una combinación de velocidad, regate y precisión. El blog Candangol lo describió con precisión: “Bajo y rápido, cuando sacudía el esqueleto frente a un adversario, para pararlo solo quedaba el golpe”. Por la banda izquierda, los marcadores sabían lo que les esperaba. La tribuna lo coreaba con un grito que se volvió emblema: “¡Ripa na chulipa!”. De frente al arco, Bimbinha era letal: a lo largo de su carrera marcó 250 goles.

Uno de los lances más recordados de su trayectoria ocurrió durante el Campeonato Brasileño contra el Corinthians. Ingresó en el segundo tiempo como sustituto del delantero Xavier, presionó al rival, dribló a dos jugadores y tocó el balón por debajo de las piernas del lateral derecho Zé María. El detalle que quedó grabado en la memoria colectiva: Bimbinha no solo pasó el balón por debajo del defensor, sino que él mismo también pasó por debajo. La tribuna del Sampaio estalló. El partido terminó sin goles, pero ese instante ya era una historia.

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Bimbinha integró el trío de ataque junto a Fernando Misterioso y Cabecinha, con el que el Sampaio Corrêa conquistó los títulos estaduales de 1978 y 1980. Tras un préstamo al Isabelense del estado de Pará en 1983 —durante el cual el Sampaio perdió el campeonato maranhense ante el Moto Club—, regresó en 1984 y protagonizó una racha extraordinaria: el club ganó cinco títulos consecutivos entre 1984 y 1988. Él mismo marcó el gol de la final en 1984 contra el rival Bode Gregório. Y en la definición de 1988, después de marcar de pelota parada, dejó una frase para la posteridad. Cuando le preguntaron cómo había podido anotar siendo el más pequeño, enfatizó: “Es lógico, en el fútbol no importa el tamaño, sino dónde ubicarse para marcar”.

Al término de esa etapa dorada, Bimbinha intentó dar el salto a la política y presentó su candidatura para concejal en São Luís en 1988. No pudo completar la campaña. “El presidente del Sampaio no podía tener competidores dentro del club, porque la fase del club era mala y necesitaba reelegirse. Terminé aceptando y retirando mi candidatura”, relató al diario O Imparcial de São Luís.

La ruptura con el Sampaio llegó poco después y dejó una herida que Bimbinha nunca ocultó. El club lo desvinculó sin liquidarle sus beneficios laborales, sin darle de baja en su libreta de trabajo y sin pagarle el Fondo de Garantía, el equivalente brasileño a la indemnización por tiempo de servicio. “Yo esperaba colgar las botas en el Sampaio. Después, ser aprovechado como entrenador de escuelitas, cosas así. Pero me fui sin que le dieran de baja a mi libreta de trabajo, sin recibir el Fondo de Garantía, sin dinero alguno. No tuve el valor de pelear con el club”, declaró al mismo periódico el 22 de noviembre de 1989.

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Y añadió: “Olvidaron que Bimbinha le dio muchas alegrías a los tricolores y merecía más respeto. Nunca hice buenos contratos. No sé si, por coincidencia, siempre que debía renovarlos el club estaba en crisis. Yo confiaba en los dirigentes, firmaba a crédito, para cobrar mañana, y ese mañana nunca llegaba”.

En 1989, Bimbinha tomó una decisión que sacudió al fútbol maranhense: fichó por el Moto Club, el eterno rival del Sampaio. El equipo rubro-negro ganó ese año el campeonato estatal, título que no conseguía desde 1984. Sin embargo, la experiencia no fue satisfactoria para él. Los dirigentes lo miraban con desconfianza, convencidos de que actuaba como espía del Sampaio. Quedó en el banco de suplentes y protagonizó varios choques con la directiva. Un día abandonó el entrenamiento, fue directo a la oficina del presidente y pidió la rescisión de su contrato.

Así jugaba Bimbinha
Bimbinha, en acción, durante sus épocas de fútbol senior

Jugó después por el Expressinho y el Tupan, ambos de Maranhão, antes de retirarse definitivamente en 1992. Intentó una carrera como entrenador, pero no prosperó. Casado con Silvana, padre de Regis y Silvano, sus ídolos durante su etapa como jugador fueron Zico y Roberto Dinamite.

Bimbinha murió el 16 de mayo de 2020, aquejado de problemas renales y diabetes. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio do Turu, en São Luís. Tenía 63 años.

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Las ausencias de los campeones del mundo en la despedida de Messi

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El Monumental volvió a convertirse en el escenario de una noche histórica para el fútbol argentino. La selección de Argentina se reunió para rendir homenaje a Leo Messi en uno de sus últimos partidos con la Albiceleste en casa, en una jornada cargada de emoción y con numerosos protagonistas del equipo que llevó al combinado de Scaloni a conquistar el Mundial de Qatar.

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Cristiano Ronaldo rompió el silencio

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Cristiano Ronaldo. Foto: EFE

Cristiano Ronaldo acusó este martes al seleccionador de Portugal, Jorge Jesus, de haber «incumplido su palabra» por no alinearlo en Oslo tras haber calentado durante media hora y culpó al técnico de una «agresividad» que no se merece, pero se mostró «disponible» para volver a jugar con la selección.

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En un extenso comunicado difundido por la prensa portuguesa, Cristiano, que abandonó la concentración de la selección portuguesa el pasado miércoles, afirmó que le habían dicho que jugaría 30 minutos contra Noruega, algo que finalmente no ocurrió.

El mensaje de Cristiano tras abandonar la concentración

«El resto ya lo saben todos. Estuve calentando desde el descanso, vi cómo pasaban los minutos y no me llamaron. El seleccionador no había cumplido con su palabra«, escribió.

Tras ese partido, Cristiano Ronaldo, Jesus y Simão Coutinho, director deportivo de su club, el Al Nassr saudí, mantuvieron una reunión marcada por «un momento intenso, muy directo, sin ningún tipo de filtro», en la que, según el jugador, se acordó que Jorge Jesus zanjaría el tema en la rueda de prensa «diciendo la verdad».

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«(Jesus) diría que nunca pedí jugar ni un solo minuto, que fue el seleccionador, y nadie más, quien me propuso el plan para esta concentración, y que fue un error hacerme calentar para luego no sacarme al campo, y que si volviera a ocurrir, no lo haría», afirmó.

Sin embargo, la actitud mostrada «no tuvo nada que ver con nuestra reunión; escuché expresiones y una agresividad que considero que no merezco, una actitud de ‘quiero, puedo y mando’ que nunca me había mostrado, ni de lejos ni de cerca, en privado, la víspera», continuó.

Según el escrito, se elaboró un documento -que el propio jugador validó- y que se entregó al seleccionador para que lo leyera durante dicha rueda de prensa, con ocho puntos, lo que finalmente no ocurrió.

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Entre esos puntos, añade, Jesus iba a decir que Cristiano «fue ejemplar, leal y profesional», e iba a destacar «lo mucho que vive y ama a la selección y el peso que tiene en el mundo; más aún, el peso y la influencia positiva que ha tenido en la selección durante 24 años consecutivos».

«Me equivoqué al hacer calentar a alguien de la talla de Pelé o Maradona para luego no alinearlo. Si fuera hoy, no lo haría«, era otra de las frases, según el comunicado.

Tras ese hecho, el capitán portugués decidió abandonar la concentración «sin esperar a que se incumpliera ninguna otra promesa».

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«Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en la relación entre las personas. Por mucho que duela, que me digan la verdad«, opinó.

«Nunca, en ningún momento, me he entrometido en ninguna decisión técnica o táctica de ningún entrenador o seleccionador en casi 25 años de carrera. Acepto, para bien o para mal, lo que me proponen hacer. Respeto la decisión y, cuando no cumplen su palabra, siento que mi lugar no está allí», añadió.

Cristiano, asimismo, pidió «disculpas» a sus compañeros de la selección de Portugal: «A pesar de la absoluta falta de confianza en la palabra del seleccionador, como podrán atestiguar quienes asistieron a estas conversaciones, no debería haberlo hecho. La responsabilidad es exclusivamente mía».

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Además -agregó- «pido perdón a los portugueses una vez más, pero el incumplimiento de la palabra tiene, para mí, un impacto decisivo. Sentí que, a partir de ahí, mi permanencia solo perjudicaría al grupo de trabajo e hice lo que siempre dije que haría si no me sentía útil: hice las maletas y me fui».

Cristiano también se mostró abierto a una posible sanción: «No soy un jugador cualquiera, soy el capitán del equipo y eso constituye una circunstancia agravante. Ya he pedido perdón, pero sé que las actitudes deben tener consecuencias».

Afirmó que, tras esa posible sanción, si se encuentra «bien físicamente», estará disponible «para competir y ganar» con Portugal. «Esta es, creedme, la más pura de las verdades», concluye el comunicado firmado por Cristiano Ronaldo. EFE

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Cristiano Ronaldo,Portugal

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Cristiano Ronaldo aceptó ser sancionado tras abandonar a Portugal, pero no se retira: ¿qué castigo podría recibir?

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Cristiano Ronaldo publicó este martes un duro comunicado para dar su versión sobre la crisis que terminó con su salida de la concentración de la selección de Portugal. En el texto, el capitán portugués aseguró que Jorge Jesus rompió acuerdos que habían alcanzado previamente, reveló que había aceptado un plan específico de participación durante la fecha FIFA, contó que ante Noruega calentó durante buena parte del segundo tiempo después de que le prometieran que iba a jugar, reconoció que se equivocó al no saludar a los hinchas tras ese partido, pidió disculpas a sus compañeros y al público portugués por abandonar la concentración y aclaró que no considera terminado su ciclo en la selección. Pero además asumió que su decisión debe tener consecuencias y aceptó públicamente ser sancionado.

Cristiano Ronaldo, el día que fue el banco y no entró ante Noruega (Reuter).

A partir de ahí aparece la gran incógnita: ¿ qué castigo podría recibir CR7 por haber abandonado la concentración?

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Según el Reglamento Disciplinario de la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF), abandonar de manera injustificada un entrenamiento, un partido o cualquier actividad vinculada con la selección puede derivar en una suspensión de entre uno y seis meses. En el caso de un futbolista profesional, además, la normativa contempla una multa económica.

El artículo 160 del reglamento establece que “el jugador que, regularmente convocado, abandone o no comparezca injustificadamente a un entrenamiento, partido o actividad de las selecciones nacionales” puede ser sancionado con una suspensión de uno a seis meses. A eso se le puede sumar una multa de entre cinco y diez unidades de cuenta, equivalente aproximadamente a entre 500 y 1.000 euros.

La reglamentación también contempla que la ausencia o el abandono puede provocar una suspensión preventiva automática mientras se analiza el caso.

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Cristiano Ronaldo pidió que no le atenúen el castigo

En su comunicado, Ronaldo no intentó desligarse de la responsabilidad por haber dejado la concentración. Al contrario: sostuvo que la Federación debe evaluar su conducta y aplicar la sanción correspondiente.

“Las consecuencias de mis actos deben ser evaluadas y sancionadas por la Federación Portuguesa de Fútbol. Creo que el castigo no debe atenuarse”, afirmó.

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Además, remarcó que su condición de capitán no debería servirle como protección.

“No soy un jugador cualquiera; soy el capitán del equipo, y eso es un factor agravante. Ya me he disculpado, pero sé que los actos deben tener consecuencias. Cualquiera en el fútbol, como yo, sabe que, independientemente de la posición individual, las reglas son las mismas para todos”, expresó.

El origen del conflicto con Jorge Jesus

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La salida de Ronaldo se produjo después de varios días de tensión con el entrenador de Portugal. El delantero había sido titular en el triunfo 1-0 ante Gales, pero luego quedó en el banco en la victoria 2-1 frente a Noruega.

De acuerdo con el relato del propio Cristiano, ambos habían acordado previamente un plan de participación específico. Sin embargo, antes del partido ante Noruega, el cuerpo técnico le comunicó que podría utilizarlo durante 30 minutos.

Cristiano Ronaldo no se retira de Portugal

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Pese a la gravedad del conflicto, Ronaldo dejó en claro que no considera terminado su ciclo con la selección.

El máximo goleador histórico de Portugal afirmó que, una vez cumplida la eventual sanción, seguirá disponible siempre que se encuentre en condiciones físicas y mantenga un buen nivel en Al Nassr.

“Si estoy en buena forma física, jugando para mi club y, con suerte, marcando goles, después de cumplir mi sanción, estaré disponible, como siempre lo he estado, para competir y ganar con nuestra Selección Nacional”, señaló.

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Así, después de un comunicado cargado de acusaciones, disculpas y explicaciones, el foco ahora pasa a otro terreno: qué decisión tomará la Federación Portuguesa y cuánto tiempo podría quedar Cristiano Ronaldo fuera de la selección.

El último partido de Cristiano Ronaldo fue el 1-0 ante Gales, en el estreno de Jorge Jesús. Después, estuvo en el banco y no entró en el 2-1 a Noruega como visitante y ya vio por TV el 4-2 a Dinamarca y el 2-1 a Noruega, en este arranque con cuatro victorias en cuatro partidos del nuevo ciclo.

El comunicado completo de Cristiano Ronaldo

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«Como prometí, decidí relatar, en primera persona y directamente, las circunstancias que rodearon la última etapa del viaje de la Selección Nacional.

Después del Mundial de 2026, preparé una carta al pueblo portugués, que aún conservo, con las palabras que quiero dirigirles cuando deje definitivamente nuestro equipo. Al final de la competición, en el vuelo de regreso desde Estados Unidos, el Presidente de la Federación me pidió e insistió en que reconsiderara mi decisión de irme porque la FPF quería que continuara.

Inmediatamente después, me pidió mi opinión sobre el nombre del actual entrenador de la Selección Nacional, a quien estaba considerando, junto con otros nombres que no me reveló. Le respondí al Presidente de la Federación que, en mi opinión, sería la elección correcta. Por lo tanto, el día en que se presentó al actual Entrenador de la Selección Nacional, me sentí realmente feliz con la elección. Fue la opción correcta, como lo demuestran los resultados.

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Unos días después, recibí un primer contacto del nuevo entrenador de la selección nacional diciendo que le gustaría reunirse conmigo personalmente. Respondí que sí, y lo programamos para el final de mi vacaciones. Nos encontramos en la Ciudad del Fútbol, donde mi club estaba realizando su campamento de entrenamiento de pretemporada.

Ese día, el entrenador me dijo que contaba conmigo y que mi presencia era fundamental para su proyecto. Me presentó un plan para mi participación en ese mismo momento. Me dijo que jugaría el primer y el último partido y que, por cuestiones de preparación física, siempre haría tres o cuatro cambios por partido.

En ese momento, me sugirió que no viajara con la selección a Noruega y Dinamarca. Me propuso jugar el primer partido y quedarme en Portugal, para luego reincorporarme antes del partido en el estadio Dragão. Rechacé la propuesta de inmediato. Me pareció obvio que no podía aceptarla. No jugar los partidos en el extranjero no significaba que no sería capitán del equipo. Ese privilegio de quedarme en Portugal no sería un buen ejemplo. Finalmente, el entrenador estuvo de acuerdo con mi análisis.

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A esta conversación asistió Simão Coutinho, el director deportivo del Al Nassr, la persona a quien el actual seleccionador nacional reportó durante toda la temporada pasada y uno de los responsables de su fichaje por el club en 2025.

En la víspera de la concentración, el seleccionador vino a mi casa en Lisboa para hablar conmigo de nuevo, a petición suya. La conversación fue tranquila y se mantuvieron todos los principios acordados en agosto. Jugué el partido en Alvalade, y aunque fui sustituido, no causé ningún problema. Personalmente le puse el brazalete de capitán a Bruno Fernandes, lejos de imaginar que podría estar dando mis últimos pasos como atleta y capitán de la selección nacional. Lo importante de ese día, para mí, fue nuestra victoria. Ganar siempre es bueno, en Portugal y para mi país, aún mejor.

A la hora del almuerzo del día del partido en Noruega, un asistente del seleccionador nacional se acercó a la mesa donde el grupo estaba almorzando y me informó de que el seleccionador quería hablar conmigo. Para mi absoluta sorpresa, el entrenador me preguntó si estaba bien para jugar 30 minutos. Estaba completamente concentrado en mi recuperación física, integrado con mis compañeros como siempre, y pensando que no jugaría ese día. No había problema.

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Esta petición estaba fuera de mi plan de recuperación y entrenamiento físico, ya que solo iba a jugar el 4 en el estadio Dragão, pero obviamente dije que sí. Él respondió que debía estar preparado porque jugaría 30 minutos. El resto es historia. Calenté desde el descanso, vi pasar los minutos y no me llamaron. El entrenador había roto su palabra.

Al final del partido, solo quería que todo terminara con una victoria y estar solo. No fui a saludar a los aficionados. Un error que es únicamente mi responsabilidad y que no debería haber ocurrido. Pido disculpas al pueblo portugués que nos apoyó intensamente allí, pido disculpas a los aficionados y pido disculpas a quienes, sin ser portugueses, viajaron hasta allí para verme y a quienes pude haber decepcionado.

Cuarenta y ocho horas después, tuvimos una conversación: yo, el entrenador y Simão Coutinho, ya que había estado siguiendo nuestras conversaciones en agosto. Fue un momento profundo y muy franco, sin filtros. Acordamos que solo había una manera de cerrar este «caso»: que el entrenador repetiría lo que me acababa de decir en privado, en presencia de Simão Coutinho, pero en la sala de prensa.

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El acuerdo era simple: el entrenador comenzaría la rueda de prensa con este tema, intentando zanjar el asunto diciendo la verdad. Diría que yo nunca pedí jugar ningún minuto, que fue el entrenador, y nadie más, quien propuso el plan para esta concentración, y que fue un error hacerme calentar solo para no jugar, y que si volvía a suceder, no lo haría.

Terminamos esa reunión con el entrenador pidiéndome un abrazo, prometiéndome que diría en la rueda de prensa lo que me acababa de decir, y que el asunto estaba resuelto. No jugaría en Dinamarca, pero sí en el partido contra el Dragão. Todo esto tuvo lugar en presencia de Simão Coutinho, como siempre.

Cristiano Ronaldo ante Gales, en su último partido, cuando le da la cinta a Bruno Fernandes.
 REUTERS/Pedro NunesCristiano Ronaldo ante Gales, en su último partido, cuando le da la cinta a Bruno Fernandes.
REUTERS/Pedro Nunes

A petición del entrenador, se celebró una videoconferencia entre él, Simão Coutinho y Tiago Craveiro, en la que se resumió lo que habíamos hablado. Se elaboró un breve documento, que yo mismo revisé y que, con mi conocimiento, se le entregó al entrenador, tal como él había solicitado.

La conferencia transcurrió como se esperaba: su actitud no tenía nada que ver con nuestra reunión; percibí expresiones y agresividad que considero inmerecidas, una actitud de «yo quiero, yo puedo y yo mando» que jamás me había mostrado, ni siquiera remotamente, en privado, el día anterior.

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Las notas que validé fueron las siguientes: ‘Creo que es importante, porque es la verdad, aclarar algunas cosas antes de hablar de Dinamarca:

1. Yo personalmente propuse un plan para Cristiano, sin nadie más, para él en esta temporada deportiva con la Selección Nacional. Fue una conversación larga y muy buena.

2. Sé cuánto vive y ama a la Selección Nacional y el peso que tiene en el mundo, aún más, el peso y la influencia positiva que ha tenido en la Selección Nacional durante 24 años consecutivos.

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3. El plan que le propuse a Cristiano fue aceptado.

4. Nunca cuestionó mis decisiones. Fue ejemplar, leal y profesional.

5. El partido de Noruega no estaba incluido en el plan que le tracé. Sin embargo, sentí que había logrado recuperarse físicamente del primer partido y le advertí que podría tener que usarlo. Cristiano estuvo de acuerdo.

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6. Cometí un error al poner a alguien de la talla de Pelé o Maradona a calentar solo para no ponerlo en el partido. Si fuera hoy, no lo haría.

7. Para concluir: Quiero a Cristiano en la Selección Nacional. «En realidad, no quiero poco, quiero mucho. Por suerte, él también cree en mí. Creía en Al Nassr y aquí también.

8. Respecto a no saludar a la afición. Ya hemos hablado de eso. Alguien que juega más de 230 partidos con la Selección Nacional no recibe lecciones de amor por Portugal de mi parte. Fue un momento de frustración que no borra nada. Es el jugador que más autógrafos da, más selfies se toma y más cariño muestra a la afición. No inventemos problemas donde no los hay. Cuando no estamos contentos, reaccionamos. Eso es todo.»

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Ninguna de esas notas, por lo tanto, decía que el entrenador se hubiera disculpado conmigo. Era la segunda vez que rompía mi palabra.

Decidí abandonar el campo de entrenamiento sin esperar otra promesa incumplida. Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en las relaciones interpersonales. Por mucho que duela, quiero que me digan la verdad.

De hecho, en una conversación que tuve con el presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol y el entrenador la mañana de esa rueda de prensa, que seguramente pueden confirmar, reafirmé que si no me querían allí, simplemente debían decírmelo. Solo necesitaban ser sinceros conmigo. Yo lo aceptaría y prometí que prepararíamos algo hermoso, como sueño que sucederá, y nadie se enfadaría.

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Lo recuerdo como si fuera ayer. Respondieron al unísono que no. Que mi lugar estaba en la Selección Nacional.

N unca, en ningún momento, he interferido en ninguna decisión técnica o táctica de ningún entrenador o seleccionador nacional en casi 25 años de mi carrera. Acepto, para bien o para mal, lo que proponen hacer. Respeto la decisión, y cuando rompen mi palabra, siento que mi lugar no está ahí.

También les debo una disculpa a mis compañeros de la selección nacional por abandonar la concentración. A pesar de la absoluta falta de confianza en la palabra del entrenador, como cualquiera que haya presenciado estas conversaciones puede atestiguar, no debí haberlo hecho. La responsabilidad es exclusivamente mía.

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Me disculpo una vez más con el pueblo portugués, pero romper mi palabra tiene un impacto determinante en mí. Sentí que, a partir de ese momento, mi permanencia solo perjudicaría al equipo, e hice lo que siempre dije que haría si no me sentía útil: hice las maletas y me fui.

Las consecuencias de mis actos deben ser evaluadas y sancionadas por la Federación Portuguesa de Fútbol. Creo que el castigo no debe atenuarse. No soy un jugador cualquiera; soy el capitán del equipo, y eso es un factor agravante. Ya me he disculpado, pero sé que los actos deben tener consecuencias. Cualquiera en el fútbol, como yo, sabe que, independientemente de la posición individual, las reglas son las mismas para todos.

Hinchas con caretas de Cristiano Ronaldo en Portugal-Noruega de este lunes.
 (AP Photo/Luis Vieira)Hinchas con caretas de Cristiano Ronaldo en Portugal-Noruega de este lunes.
(AP Photo/Luis Vieira)

En este sentido, he oído mucho sobre partidos de despedida, que necesito una despedida digna, y que la Federación quiere darme esa oportunidad.

Aprendí en la vida, a menudo con hambre y sin nada que comer, que nadie le da nada a nadie gratis. Puedo prometer a todos mis seguidores, naturalmente y especialmente a todo el pueblo portugués, que jugaremos uno o más partidos de despedida; habrá tiempo para eso.

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Pero cuando pienso en la selección nacional, en lo que realmente pienso es en competir. Eso es lo que pensé el día que recibí la noticia de la muerte de mi padre. Estaba en el campo de entrenamiento con nuestra selección nacional y decidí quedarme allí hasta que terminara el partido del día siguiente. Hice por el país lo que nunca haría por ningún club.

Por lo tanto, si estoy en buena forma física, jugando para mi club y, con suerte, marcando goles, después de cumplir mi sanción, estaré disponible, como siempre lo he estado, para competir y ganar con nuestra Selección Nacional.

Créanme, esta es la pura verdad.

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