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POLITICA

Milei gana tiempo, pero no cambia el juego

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Donald Trump le volvió a dar a Javier Milei lo que necesitaba con urgencia: un respiro, mientras el agua seguía subiendo en su sótano. Y el presidente argentino volvió a aferrarse rápido a ese nuevo salvavidas que acaba de lanzarle el amigo americano, mucho menos concreto y efectivo, pero no menos efectista.

Esta vez no se trató de un salvataje financiero como el del 9 de octubre del año pasado, aunque sí tuvo protagonismo un Caputo, que supo captar la oportunidad, aprovecharla y potenciarla.

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La causa Malvinas, hasta hace cinco días casi tan alejada en los dichos y en los hechos del centro de las preocupaciones del oficialismo libertario como la distancia que separa a Puerto Argentino de Londres, apareció como una luz en medio del cielo gris que dominó este invierno del Gobierno, en lo climático, pero sobre en todo, en lo político.

Así, Milei logró algo imprescindible en estos días: una transfusión de tiempo, en varias dimensiones: políticas, económicas, sociales y electorales. Sin embargo, eso no implica (y difícilmente lo sea) un cambio de juego inmediato y definitivo para el oficialismo, contra el desmesurado optimismo de un colaborador mileísta, que se animó a pronosticar que “la reelección ya está” después de la patriotera cadena nacional. Todavía queda un largo camino por recorrer hasta octubre de 2027 y mucho por mejorar para lograr ese objetivo.

Un estudio del impacto en redes sociales de la cadena nacional realizado por la consultora Methodo muestra que la reacción de Milei tuvo una fuerte repercusión para ubicarse como la segunda acción de Milei que más conversaciones generó en el año. Sin embargo, el 54% de las opiniones fueron negativas. La mayoría lo considera un giro por conveniencia. Similar es la apreciación mayoritaria en una encuesta efectuada por la consultora Managemente & Fit. La autenticidad de Milei, uno de los atributos que lo llevaron a la Presidencia, quedó en cuestión.

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MILEI BASE NAVAL

Lo que sí le da al Gobierno la palanca malvinera, usada por Trump para presionar al gobierno laborista británico (que poco y nada tiene que ver con el interés argentino), es una herramienta para relanzar y ordenar una gestión que venía complicándose en muchos planos, internos y externos.

Milei encontró en su tardía reivindicación de la soberanía nacional sobre el archipiélago un enemigo externo capaz de aglutinar apoyos y construir un orden.

El tiempo que aún falta para las elecciones presidenciales, la ausencia de una oposición interna con potencial electoral realmente amenazante, que oscila entre el vacío y la condición de blanco móvil, y la suma de malestares por los efectos negativos o la demora en el despegue del proyecto económico habían empezado a fisurar los pisos de apoyo del oficialismo.

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En lo inmediato, ese ordenamiento se estableció en la propia tropa libertaria, donde desde hace meses imperan la guerra de facciones, arrestos de emprendedurismo político-electoral, diferencias profundas que se hacen públicas, más un fastidio presidencial que lo sumió en el aislamiento y el enojo.

En ese reordenamiento lo primero que se observa es la recuperación de la influencia de Santiago Caputo, protagonista central de la retórica y la estrategia de malvinización mileísta, asistido por el canciller Pablo Quirno. Sin que ello implique un avance o una reconquista de posiciones perdidas ante su rival interno, Karina Milei. Casi un restablecimiento del viejo equilibrio perdido, aunque el triángulo de hierro del poder siga siendo una figura oxidada. Otra vez, una ganancia de tiempo, antes que un cambio de juego.

El gurú no solo se reposicionó como influyente consejero del líder en la mesa de decisiones, también obtuvo fondos contantes y sonantes para una de sus áreas más preciadas, como es la SIDE, además de la promesa de concreción de uno de sus objetivos más deseados, como es el Consejo de Seguridad Nacional anunciado por Milei.

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La convergencia de áreas estratégicas, como las de seguridad interna, defensa, relaciones exteriores, que incluye la reunión de información e inteligencia, implica la creación de un superorganismo dotado de facultades extraordinarias y controles escasos. La sombra de las grandes tecnológicas que reúnen datos y prestan servicios o suplen tareas de los estados se proyecta con más fuerza.

El Mago del Kremlin puede dejar de ser una gran novela sobre el poder actual, aunque en la Argentina la grandilocuencia de las aspiraciones suele contrastar con la modestia (o la chapucería) de las realizaciones. De todas maneras, no estaría nada mal hacer un service de los frenos y contrapesos republicanos antes de que sea tarde. “Los vientos de cambio” a los que se refirió Milei podrían hacer realidad algunos sueños. Y convertirse en pesadillas democráticas.

Promesas y manta corta

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Esta reconfiguración de prioridades amenaza con abrir una nueva puja distributiva de los recursos estatales. El aumento de partidas para las nuevas urgencias fijadas por el Gobierno, como los gastos en Defensa e Inteligencia, se da en medio de una sostenida caída en la recaudación, con acumulación de pagos postergados e incumplimientos de sentencias judiciales que demandan la ejecución de erogaciones en áreas sensibles como la previsional, la educativa y la sanitaria. Sin contar con el sostenido retraso de los ingresos de trabajadores estatales de sectores esenciales.

En simultáneo, la “más sagrada de las causas nacionales”, como la redescubrió Milei, también puso en el congelador otras discusiones que se dan en el equipo presidencial. Las disputas entre reactivadores y ultrafiscalistas o los recurrentes arrestos diferenciadores de algunas figuras, como Patricia Bullrich, entraron en el freezer.

A ellos también les dirigió Milei su sentencia: “Este tema demanda una pausa, demanda que hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido ante el mundo, como nación y como sociedad. Porque hay causas que están por encima de cualquier diferencia política”. No hay lugar para el disenso cuando se combate un enemigo externo, a riesgo de ser traidor a la Patria.

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Los debates sobre la marcha de la economía y el impacto en la vida cotidiana de la mayoría de los argentinos se asumen desde el jueves con menos apremio, aunque con el beneficio de la oportunidad para abordarlos fuera del primer plano y hasta para intentar algunas respuestas no tan apegadas al dogma libertario sin que se note, pero que produzcan algún alivio, con probables efectos electorales.

En la Casa Rosada creen, confían o se ilusionan con que las disonancias, menores o mayores, que existen al respecto y que incluyen al propio Presidente, no están sometidas a la necesidad de ofrecer señales urgentes de soluciones económicas ante una demanda creciente de cada vez más amplios sectores de la sociedad. La capacidad de cálculo está puesta a prueba. La realidad de los ingresos de los ciudadanos, de la producción y del empleo no cambió por más cualidades performáticas que pueda tener la palabra presidencial, a la que Milei acaba de adosarle el sufijo Malvinas.

La conjunción de reclamos, que se ha venido dando desde distintos sectores por la evolución de “la economía real” alcanzó solo un día antes de la cadena malvinera una cima que hasta ahora no se había hollado.

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El vaciamiento que el Gobierno le hizo a la celebración del Día de la Industria tuvo como respuesta un fuerte reclamo, pero también un agudo, al mismo tiempo que mesurado, diagnóstico crítico, con propuestas concretas para mitigar daños y encontrar soluciones para el sector, formulado por el titular de la UIA, Martín Rappallini.

Pero la novedad no fue esa, sino que el líder de los industriales estuvo acompañado por los titulares de las principales entidades empresarias del país. No faltaron ahí algunos que se han definido como amigos del Presidente y actúan en sus organizaciones como referentes del oficialismo. Nicolas Pino, de la Sociedad Rural, y Mario Grinman, de la Cámara de Comercio, dieron el presente en el acto que el gobierno ninguneó.

Lo hicieron, además, en una locación que no tuvo nada de casual. Fue en la planta de los laboratorios Elea, uno de cuyos accionistas principales es el empresario Hugo Sigman, que se ubica en las antípodas del pensamiento libertario y está imputado en una causa judicial que investiga presuntas irregularidades en la contratación y producción de vacunas contra el Covid-19. Además, Elea es parte de la cámara de laboratorios nacionales que dan batalla a las medidas desregulatorias del Gobierno y combate artículos de la nueva ley de patentes que exige el acuerdo comercial con los Estados Unidos para no quedar en desventaja frente a los laboratorios extranjeros.

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Pero todo puede cambiar con los nuevos vientos. Dos días después, casi los mismos dirigentes de las mismas organizaciones del empresariado, reunidos en el G6, emitieron un documento de apoyo a la cruzada soberanista lanzada por Milei. Otra exhibición del tiempo ganado por el Gobierno.

El espejo del pasado

Tal vez en un exceso de traspolación histórica, algunos opositores quisieron encontrar allí un paralelismo que expone la fragilidad de algunos eventos que pueden parecer definitivos.

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En cenáculos peronistas, del radicalismo antimileísta y de la izquierda se recordó que el 30 de marzo de 1982 la dictadura militar enfrentaba un masivo paro general dispuesto por la CGT y una multitudinaria movilización, que terminó en una feroz represión.

Pocos días después, la central obrera emitió un comunicado titulado “Primero la Patria” en el que apoyó el desembarco del 2 de abril en Puerto Argentino y el 10 de abril convocó a una movilización en apoyo a la acción militar. Tras la debacle en el campo de batalla, volvió a situarse en la oposición contra el régimen hasta su caída. Sic transit gloria mundi.

A la luz de ese cortometraje mira ahora la oposición perokirchnerista los acontecimientos, con cierto desconcierto. La renovación del espíritu malvinero que el kirchnerismo le había devuelto al peronismo encuentra ahora un adversario en el mismo terreno y opera como una contradicción para enfrentar el flamante escenario que acaba de construir Milei, reapalancado por Trump.

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Como un déjà vu, observan el resurgir oficialista en medio del descontento y el retroceso que sufría el mileísmo en la opinión pública. Los recuerdos conducen a octubre del año pasado, cuando después del triunfo peronista en las elecciones bonaerenses llegó el salvataje de Trump y Bessent, que se sumó al temor de una mayoría a una vuelta del pasado, para borrar la sonrisa y las ilusiones kirchneristas. El eterno retorno argentino.

No obstante, Cristina Kirchner debería haber tenido alguna respuesta preparada, aunque su silencio, el de su hijo y el de su brazo militante La Cámpora parece indicar que los tomó desprevenidos. Apenas algunas figuras de segundo orden reaccionaron con la reivindicación de la causa, pero sin dejar de criticar lo que consideran mero oportunismo del Gobierno. No siquiera reivinidicaron las leyes y acciones de gobiernos propios que ahora retoma Mile.

A principios de año, quien fuera el jefe del Ejército cristinista , el nacionalista César Milani, le había hablado a la expresidenta condenada de “los vientos de cambio” internacionales a los que se refirió Milei en la cadena nacional. El teniente general le había dicho que Trump podía abrir una oportunidad para el reclamo de Malvinas y que había que evaluar eso para sacar provecho, según el militar le ha contado a varios interlocutores con los que se ha reunido en los últimos meses en busca de un posicionamiento en el cuadrante nacional y popular, pero no progresista.

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El cristinismo, absorbido por sus muchos problemas internos, se limitó en esta materia al apoyo a la sábana malvinera que los jugadores de la Selección agitaron tras el triunfo contra Inglaterra, en ponerle freno a la ley de tierras y en acusar al oficialismo de antipatria por ambos casos. La apropiación por parte de Milei los enmudeció de golpe. Nada demuestra mejor que el Gobierno ganó tiempo y oxígeno, así como expondría cuán oxidadas están la capacidad de reacción y construcción kirchnerista.

Los mal pensados de siempre, en cambio, suponen otras cosas. El reciente voto de senadores ultracristinistas a la designación de jueces que hasta ayer integraban lo que ellos llamaban la “mafia judicial” alimenta elucubraciones sobre conversaciones bajo cuerda vinculadas con la supuesta revisión de la situación judicial de Cristina Kirchner, de prosperar el planteo hecho por la expresidenta ante el comité de Derechos Humanos de la ONU.

Dicen que la revisión de la condena y, sobre todo, de la pena accesoria de inhabilitación absoluta para ejercer cargos públicos reportaría beneficios mutuos para el cristinismo y el mileísmo. El primero tendría poder real para obstaculizar cualquier renovación peronista sin su consentimiento. El segundo le daría encarnadura al tan meneado “riesgo kuka”. En el kirchnerismo puro y duro, y en el oficialismo lo niegan, obviamente.

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Son todos capítulos abiertos de una trama que dio un giro imprevisto con la conversión soberanista del mileísmo, que acaba de llenar así el casillero que le faltaba para ser parte integral de la internacional de la nueva derecha. Pero, sobre todo, que acaba de ganar un tiempo imprescindible en el largo y azaroso camino hacia la anhelada reelección presidencial.




Cuadernos de las coimas: ya declararon más de 100 testigos y los acusados no lograron derribar los dos pilares de la causa,Claudio Jacquelin,Javier Milei,Islas Malvinas,Donald Trump,Conforme a

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POLITICA

Un ministro chileno tildó de "loco" a Milei y tuvo que pedir disculpas tras las críticas de su propio espacio político

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El ministro de Vivienda y Urbanismo de Chile, Iván Poduje, se vio obligado a ofrecer disculpas públicas tras calificar de “loco” al presidente argentino Javier Milei durante un foro empresarial en Santiago. El exabrupto generó un rápido repudio dentro de la propia coalición gobernante y llevó al presidente José Antonio Kast —que se encontraba de visita oficial en Bolivia— a intervenir con un mensaje directo: “Esto no se va a volver a repetir”.

La polémica se originó ayer, viernes, en un ciclo organizado por el Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (Icare) y en un contexto de tensión latente por declaraciones cruzadas entre dirigentes de ambos países a raíz de la reapertura de la ruta comercial entre Punta Arenas y las islas Malvinas.

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Allí, Poduje fue consultado sobre las fórmulas para reactivar el sector de la construcción. Al defender la inversión estatal en infraestructura como herramienta para reducir costos productivos, el secretario de Estado apuntó contra la postura de Milei.

“La inversión en infraestructura reduce los costos de todos los productos, incluidos los costos finales que llegan al usuario. Eso moviliza la economía, pero como es inversión y la pone el Estado… es la tontera que hace Milei cuando critica la obra pública”, expresó el funcionario, e imitó incluso el tono del presidente argentino: “‘¡¿Qué obra pública!?’. Está cada vez más loco».

Esta declaración provocó una rápida reacción dentro del oficialismo. El vicepresidente del Senado, Iván Moreira, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), calificó los dichos como “muy imprudentes” y advirtió que “hay cosas que no se pueden decir” en un contexto de tensiones diplomáticas con Buenos Aires.

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“Nadie sabe cómo reaccionará Milei por su temperamento y lo demás que todos conocemos. Prudencia es lo necesario en estos tiempos difíciles en política exterior”, escribió Moreira en X, donde además señaló que, si no se controlan las declaraciones de los ministros, el episodio “puede terminar en cambio de gabinete”.

Desde el Partido Nacional Libertario, cuyo líder Johannes Kaiser mantiene una relación cercana con el mandatario argentino, también hubo cuestionamientos. El diputado y vicepresidente de esa fuerza, Hans Marowski, sostuvo que “un ministro de Estado debe estar a la altura de su cargo” y que las descalificaciones personales “no aportan en nada”. Su compañera de bancada, la diputada Paulina Muñoz, fue más allá y emplazó directamente a Kast: “Si al Presidente le gusta poner ministros de izquierda en carteras clave, lo que tiene que hacer es alinearlos”.

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Horas después de su intervención en el foro, Poduje publicó un mensaje en su cuenta de X para retractarse. “Lamentablemente, emití comentarios que no corresponden sobre el Presidente de Argentina, sobre los cuales ofrezco sinceras excusas”, escribió.

El vicepresidente en ejercicio (a raíz del viaje de Kast a Bolivia), Claudio Alvarado, dio por superado el incidente. “Lo importante es que el propio ministro Poduje corrigió sus dichos, pidió las excusas correspondientes, y con eso el tema lo damos nosotros por cerrado”, afirmó.

Desde La Paz, donde encabezó la primera visita oficial de un presidente chileno a Bolivia en 71 años, Kast también se pronunció. “Lamentamos las expresiones. El ministro Poduje pidió las disculpas como corresponde, disculpas públicas, y esto no se va a volver a repetir”, declaró el mandatario.

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Un exabrupto y tensión bilateral

Las declaraciones de Poduje no ocurrieron en el vacío. La relación entre Santiago y Buenos Aires atraviesa uno de sus momentos más delicados en años, marcado por la disputa en torno a la reactivación de una ruta comercial marítima entre Punta Arenas y las Islas Malvinas.

El buque chileno Danstar, de la naviera Easter Island Naviera, prevé zarpar hacia Puerto Argentino a más tardar en noviembre para restablecer un servicio de abastecimiento que funcionó durante más de un siglo pero dejó de operar a comienzos de los 2000. El recorrido de unos 900 kilómetros atravesaría el Estrecho de Magallanes y ofrecería una alternativa al trayecto actual desde Montevideo, que implica una travesía de casi 2.000 kilómetros.

Argentina ha expresado su preocupación por la iniciativa. El canciller Pablo Quirno advirtió que el gobierno monitorea la situación y pidió respetar los acuerdos vigentes, aunque descartó una interceptación del navío. Desde el lado chileno, el ministro de Defensa, Fernando Barros Tocornal, defendió el derecho a la libre navegación y sostuvo que “todo barco que sale del Estrecho de Magallanes, su navegación no puede ser restringida ni condicionada por nadie”. También descartó la necesidad de escoltar al Danstar.

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POLITICA

El riesgoso camino de un Gobierno que encuentra sostén en el desorden opositor y se recuesta en los aliados

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“Si la alternancia es por ahí, sirve”, planteó a Infobae una fuente de la mesa política que sigue de cerca los movimientos de la oposición, en particular los últimos pasos que le atribuyen a Sergio Massa. La frase resume la apuesta del Gobierno: capitalizar la crisis interna del peronismo y encarar la carrera hacia 2027 con una polarización renovada.

Con un programa económico inflexible y el relato “anti casta” desgastado, en Casa Rosada apuestan a confrontar con un peronismo atravesado por las disputas internas por el liderazgo y a agitar el temor a un eventual retorno del kirchnerismo en su versión más radicalizada.

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Esa estrategia se refleja en los últimos discursos del presidente Javier Milei, ya enfocado en la búsqueda de la reelección, quien repite como mantra que la sociedad no volverá a votar a sus antecesores. “Los argentinos van a decidir en octubre del año que viene por continuar con este cambio porque el 70% ha decidido que no quiere volver atrás”, insistió el mandatario el pasado jueves durante su discurso en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos.

Pero también quedó visiblemente materializada en la sesión del jueves, cuando el oficialismo consiguió una victoria en Diputados –varios se encargaron de aclarar que fue circunstancial, pero victoria al fin- al hacer caer la sesión opositora para derogar el DNU 70/2023. Los bandos fueron muy marcados: el peronismo y la izquierda en el recinto y en la calle con la Marcha Universitaria, y los libertarios festejando gracias a que un grupo de gobernadores decidió, por ahora, extender el apoyo a la Casa Rosada solamente para ver qué ofrecen de acá a diciembre.

Tras un 2026 marcado por polémicas y alejado de la promesa de ser “el año más reformista de la historia”, el Gobierno enfoca la mira en las elecciones presidenciales de 2027, aunque con resultados limitados para exhibir. En ese escenario, los problemas económicas representan un desafío para la estrategia electoral libertaria.

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Según un relevamiento nacional de Aresco, una de las consultoras que supervisa el Ejecutivo, las cuestiones vinculados al trabajo y la actividad económica encabezan las preocupaciones de los argentinos, con el 40,8%, seguidos por la inflación, con el 16,4%. Con los datos sobre la mesa, en Casa Rosada descartan recurrir a un “plan platita” para incentivar a los votantes y apuestan a contraponer modelos con el peronismo.

Datos del relevamiento realizado por la consultora Aresco sobre las principales problemáticas de la sociedad

Ante este panorama, el oficialismo busca desplazar la discusión hacia la arena política y capitalizar la fragmentación del Partido Justicialista. Para eso, recurren a la estrategia que tanto le cuestionaron a Massa antes del balotaje de noviembre de 2023: una versión propia de la campaña del miedo.

“Si se instala que el candidato es (Axel) Kicillof el Riesgo País se va a cinco mil puntos”, expresó a este medio una fuente con acceso al despacho presidencial. “Si a la oposición le estuviese yendo bien, significaría que en materia económica estaríamos mal. Cómo está el peronismo que Massa quiere volver a ser candidato”, ironizó otro integrante del Gabinete.

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Las advertencias también alcanzaron a los gobernadores aliados. En medio de las negociaciones con las provincias, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, les envió un mensaje: “Los que deberían estar preocupados son los gobernadores si el kirchnerismo vuelve y gana Kicillof”. Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, había recurrido a una retórica similar al calificar al gobernador bonaerense como “el anticristo” y al kirchnerismo como “el infierno”.

Aunque existen diferencias sobre la conveniencia de polarizar con nombres propios, en el oficialismo coinciden en que la confrontación con el peronismo puede contribuir a sostener las expectativas electorales camino a las próximas elecciones presidenciales. Como supo plantear Sartre, pelearse también es una forma de convivir.

La apuesta es que los cortocircuitos entre sus principales dirigentes se prolonguen durante el año electoral y dificulten la construcción de una estrategia común. En ese escenario, la reforma electoral adquiere una importancia particular dado que la eliminación de las PASO privaría al peronismo de uno de los mecanismos institucionales para dirimir sus candidaturas.

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Javier Milei y Axel Kicillof se reunieron en el comité de crisis conformado por el trágico temporal en Bahía Blanca

Sin embargo, la estrategia tiene un límite: en Balcarce 50 reconocen que la continuidad de Milei también dependerá de que se concreten algunos de los planes de inversión que, aseguran, están en curso, y de que las principales iniciativas legislativas tengan impacto en la vida de la sociedad.

El salvavidas de los aliados y el desorden interno

La apuesta a explotar las diferencias opositoras convive con una limitación más inmediata: sin mayoría propia en el Congreso, el Gobierno necesita acelerar los tiempos legislativos y sostener los acuerdos con los gobernadores aliados para avanzar con su agenda.

Con el calendario marcando el ritmo, la administración libertaria, que atraviesa un fluctuante escenario de apoyos, intenta ordenar el tratamiento de las iniciativas pendientes antes del cierre de año, dado que descuenta que la negociación parlamentaria se tornará más compleja. “A mayor cercanía de las elecciones, más difícil se pone el Parlamento”, alertó un legislador ante este medio.

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Con Milei abocado al plano internacional, la mesa política discute -casi en loop- las prioridades y, al menos por ahora, no logra fijar fecha para el tratamiento de la reforma electoral y el Presupuesto 2027, dos iniciativas clave para el Ejecutivo. Al listado deben agregarse otros proyectos como la Ley de Salud Mental, la de Defensa de la Soberanía Nacional, la reforma del Banco Central, los cambios en el régimen de Zonas Frías, entre otros.

La Cámara de Diputados de Argentina celebra una sesión en el recinto para debatir la derogación del Decreto de Necesidad y Urgencia 70

“Si querés que algo no funcione, creá una comisión”, invocó a Perón uno de sus integrantes para graficar la quietud de la instancia que el pasado martes retomó las reuniones tras 15 días sin verse.

En medio de las dificultades para ordenar su agenda, el Gobierno consiguió dos resultados favorables. Por un lado, la Justicia suspendió el pago de las multas vinculadas con la actualización de los salarios docentes. Por otro, varios gobernadores que participaron de la Argentina Week en París contribuyeron a frustrar una sesión clave.

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Con el auxilio de varios aliados, el oficialismo evitó una nueva derrota categórica en Diputados y logró resistir los embates opositores contra el DNU 70/2023. En medio de llamados y mensajes, los ocho legisladores que impidieron el quórum para habilitar el debate surgieron del respaldo de Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones), Carlos Sadir (Jujuy), Rolando Figueroa (Neuquén), Claudio Vidal (Santa Cruz) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe).

“Fue una demostración clara de los acuerdos: no bajaron los que no tenían que bajar”, admitió uno de los funcionarios que trabajó para desarticular la sesión. “Arrancamos con 8 senadores y 35 diputados, aún hoy no tenemos mayoría, pero logramos construirla. Es destacable. Aprendimos a hacer política”, admitió un funcionario ante este medio.

El equipo que respalda a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei

La negociación, que tuvo lugar incluso con los diputados en el recinto, no se limitó al giro de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) ni a las respuestas a pedidos concretos de algunas provincias. También contribuyó a destrabar las conversaciones la decisión de los Milei, en una nueva demostración de pragmatismo, de restituir los límites a la venta de tierras dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que se tratará el próximo miércoles 21 en Diputados. El temario incluirá además el debate por las normativas “superadoras” de discapacidad y morosidad.

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Abocados a la tarea estuvieron el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem. La gestión se dio en medio de los matices internos sobre los criterios y los plazos para cerrar acuerdos con los gobernadores aliados en función del objetivo por la reelección del libertario en 2027.

Cómodos en el conflicto

Desde hace varias semanas, en Balcarce 50 postergan las definiciones sobre los plazos y los alcances de los acuerdos con los gobernadores, mientras aprovechan la fragmentación opositora para intentar reunir los votos necesarios en el Congreso. La demora deja al descubierto las rispideces internas que persisten pese a que los distintos sectores comparten el objetivo por otros cuatro años de gestión.

Mientras Luis Caputo insiste en la necesidad de cerrar cuanto antes los acuerdos para dotar de estabilidad al programa económico, desde el karinismo sostienen que la definición final la tiene Karina Milei. Hay quienes interpretan que la demora refleja el predominio de la postura de los primos Menem, partidarios de manejar plazos más laxos para las negociaciones.

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El presidente Javier Milei participa de la Argentina Week en París rodeado de una delegación de funcionarios y gobernadores

“No hay nada que resolver. En materia de acuerdo político hay una sola postura y es la de Karina”, sostuvieron por los pasillos de Casa Rosada, en una señal de respaldo a la conducción política de la secretaria general de la Presidencia. “Una foto ahora no garantiza nada. Plantear que hace falta cerrar cuanto antes solo da una señal de debilidad errada”, postuló una fuente oficial ante este medio.

Ante cada desafío, las diferencias reaparecen, aunque desde el círculo íntimo del Presidente intentan reducirlas y sostienen que aprendieron a convivir con ellas. “La interna va a seguir acompañando al Gobierno hasta el final de los días. Es algo normal”, blanqueó un integrante del ala política.

Con el Presidente dedicado a apuntalar a la derecha en España, lo que resta del Gabinete buscará ordenar el cronograma legislativo y profundizar las negociaciones con los gobernadores para cerrar el año con el Presupuesto 2027 y la reforma electoral aprobados. “Todavía estamos en octubre. Estamos dentro del plazo establecido. Primero la reforma electoral y después el Presupuesto”, se escudan.

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Pese a las disputas de criterios, la mesa política reconoce la dependencia con los aliados y reivindica la capacidad de negociación construida desde el inicio de la gestión. “Desde siempre dependimos de ellos. Eso quedó claro cuando intentaron hacernos daño después de la elección bonaerense de septiembre, pero el pueblo en octubre puso las cosas en su lugar. Nosotros tuvimos la firmeza de sostenernos”, planteó un funcionario ante este medio.

En plena tarea por llegar a 2027 con un escenario favorable, la gestión enfrenta el complejo desafío de sostener sus expectativas electorales y, al mismo tiempo, construir los acuerdos necesarios para avanzar con su agenda. Entre la polarización con el peronismo y la negociación con los aliados, el Gobierno vuelve a enfrentarse a una de las premisas clásicas de la política: el arte de lo posible.

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Diputados: la oposición no consiguió quórum y se cayó la sesión en la que buscaba rechazar el DNU de Milei sobre desregulación económica

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Finalmente, como anticipó TN, se cayó por falta de quórum la sesión en Diputados impulsada por la oposición dura, el kirchnerismo y aliados, en la que iban a tratar de rechazar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023 del presidente Javier Milei, de desregulación de la economía, considerado estratégico para el Gobierno. No lograron sentar a los 129 legisladores necesarios para habilitar el debate.

Con negociaciones, los libertarios lograron blindar el DNU, al bloquear un debate en que la oposición además apuntaba a tratar dos temas muy incómodos para el Gobierno, como los dictámenes sobre discapacidad y endeudamiento familiar.

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“Una vez más, quisieron ponerle un freno a la Argentina y se quedaron en el intento. El país ya eligió un rumbo y no va a retroceder para satisfacer a los que nos llevaron al fracaso”, celebró el titular de la cámara baja, Martín Menem, tras la caída de la sesión. El propio Javier Milei hizo eco de sus palabras y festejó en sus redes con las siglas “MAGA” y “VLLC!”, en alusión a “Hacer a la Argentina Grande Otra Vez” (en inglés) y “Viva La Libertad Carajo”.

Además de los 95 legisladores de La Libertad Avanza encabezados por Gabriel Bornoroni; no bajaron al recinto para bloquear la sesión los 12 del PRO de Cristian Ritondo; y los seis de la UCR de Pamela Verasay. Tampoco asistieron los dos del MID de Oscar Zago; los dos de Producción y Trabajo de San Juan, que responden al gobernador, Marcelo Orrego -que tiene esta tarde una audiencia con el jefe de Gabinete, Diego Santilli-; Adelante Buenos Aires, de Karina Banfi; la Neuquinidad, de Karina Maureira (con terminal en el mandatario Rolando Figueroa); y José Luis Garrido de Por Santa Cruz, que responde al gobernador Claudio Vidal.

Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, anunció la caída de la sesión impulsada por la oposición. (Foto: Cámara de Diputados/Gustavo Molfino).

Tras la caída de la sesión, el legislador de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, pidió al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que habilitaran el sistema para ver quiénes son los diputados presentes en el recinto y quiénes decidieron acompañar al oficialismo.

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La convocatoria había sido impulsada por el jefe de bloque de Unión por la Patria en la Cámara Baja, Germán Martínez, además de sus pares Miguel Pichetto (Encuentro Federal), Martín Lousteau (Provincias Unidas), Myriam Bregman (Frente de Izquierda), Jorge Fernández (Primero San Luis), Natalia de la Sota ( Defendamos Córdoba), Mónica Frade (Coalición Cívica), entre otros diputados de diferentes espacios políticos. No hubo firmas de los representantes del bloque Argentina Federal, que responde a los gobernadores de Misiones, Hugo Passalacqua, y de Salta, Gustavo Sáenz.

La oposición no logró reunir el quórum para derribar el DNU de desregulación económica, tratar la emergencia en discapacidad y proyectos por endeudamiento familiar. (Foto: Prensa Diputados).
La oposición no logró reunir el quórum para derribar el DNU de desregulación económica, tratar la emergencia en discapacidad y proyectos por endeudamiento familiar. (Foto: Prensa Diputados).

En los días previos, Martín Menem ideó una estrategia para bloquear la sesión que incluyó el llamado a otra sesión para el próximo 21 de octubre a las 12, donde el oficialismo incluyó en el temario sus propias iniciativas en materia de discapacidad y endeudamiento familiar.

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