POLITICA
Milei vuelve a la Argentina con la economía bajo presión y un desafío político: contener a Patricia Bullrich

Javier Milei pasará este viernes, literalmente, de las nubes a la realidad. Buenos Aires lo recibirá con numerosos desafíos cuando cerca de las nueve de la mañana se acomode en la Quinta de Olivos después de aterrizar de su viaje a Nueva York. En Estados Unidos habló ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, se reunió con figuras internacionales y terminó prometiéndoles a banqueros e inversores que, si consigue la reelección, “2028 será el mejor año económico de la historia”; en Argentina, en cambio, estará obligado a dejar de vender futuro para concentrarse en discutir el turbulento presente.
Mientras preparaba el regreso del viaje número 19 a la nación comandada por un Donald Trump que esta vez no le regaló una foto mano a mano, las estadísticas oficiales se encargaron de dinamitar las narrativas optimistas a las que apela con frecuencia. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la pobreza subió del 28,2% registrado a finales de 2025 al 32,3% en el primer semestre de 2026, con una indigencia que pasó del 6,3% al 7,5%, lo que significa que el país tiene 15,4 millones de personas que no llegan a cubrir la Canasta Básica Total. Como si esto fuera poco, el organismo confirmó que la actividad económica se desplomó 2,9% en julio respecto de junio y que retrocedió 1,4% a nivel interanual, marcando un camino de oscilaciones “en serrucho” que tiene al comercio y la industria como las ramas más complicadas.
Son guarismos que lastiman justo donde el Gobierno quiere construir el relato para los trece meses que los separan de las elecciones de 2027: que lo peor quedó definitivamente atrás y que solamente hace falta aguantar un poco más para llegar a la prosperidad prometida.
Pero las dificultades del bolsillo vernáculo no son los únicos problemas que lo esperan en estas tierras. Milei sabe que enfrenta otro asunto delicado, con un peso específico que ni el INDEC puede ponderar en su real dimensión: tiene nombre, apellido, votos propios, cinco años de mandato por delante y una creciente vocación por recordarles a todos que no llegó a La Libertad Avanza para obedecer en silencio. Ese escollo se llama Patricia Bullrich.
Una escena de la última semana resume a la perfección el clima interno que el mandatario encontrará cuando vuelva a pisar la Casa Rosada. La jefa de bloque en el Senado no necesitó levantar demasiado la voz; esperó como buena tiempista la atención de sus colegas de la Mesa Política y, sin atolondrarse y de corrido como si la hubiera practicado antes, largó la primera de una sucesión de frases filosas.
-Yo no me puedo enterar de las sorpresas del Presupuesto por los diarios.
Diego Santilli acusó recibo y, lo más tranquilo que pudo, tomó las riendas en calidad de jefe de Gabinete.
-Y vos no podés andar contando todo en los medios. Por ejemplo, decir que no tenemos los votos para eliminar las primarias…
“La Piba” se inclinó hacia adelante y puso las palmas de sus manos sobre el escritorio.
-Colo, ya sabés que siempre digo lo que pienso. Lo dije el otro día y lo repito acá: no me tomen por tonta.
Su interlocutor intentó aflojar el ambiente.
-Bueno, te tomo que tenemos que hacer un mea culpa por no haber hablado más profundamente sobre el tema Discapacidad en este lugar. Pero limpiemos los trapos adentro. Encima, te metiste conmigo y me llamaste mentiroso…
El ida y vuelta, que nunca perdió el tono de respeto, derivó en asuntos concretos como el porvenir de la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central, la modificación al régimen de Zona Fría, el proyecto vinculado a la soberanía de Malvinas y hasta la agenda de la visita del papa León XIV. Sin embargo, todos los miembros de ese órgano comandado por Karina Milei confirmaron, una vez más, que la ex ministra de Seguridad es, fue y será una aliada incómoda.
Sin ir más lejos, sólo durante lo que va de 2026 Patricia Bullrich pidió públicamente las declaraciones juradas de Manuel Adorni, alegó objeción de conciencia para no rechazar a la candidata a jueza federal María Verónica Michelli, se diferenció en varias ocasiones del resto del ecosistema violeta al hablar de los padecimientos de la población, puso en duda los sufragios necesarios para aprobar la Reforma Electoral, se quejó de los detalles de la Ley de Leyes acusando de forma directa a la cartera económica y, como si esto fuera poco, publicó un video provocador con los acordes de Lali Espósito de fondo.

El desmarque alrededor del Presupuesto fue más profundo que una queja de ocasión frente a un micrófono. Bullrich no había sido la única sorprendida por el capítulo VI del proyecto: Karina Milei, Diego Santilli y Martín Menem tampoco conocían en detalle los cambios en Discapacidad que terminaron entrando en la iniciativa que el Poder Ejecutivo mandó al Congreso. La secuencia fue especialmente irritante porque, mientras operadores oficialistas negociaban con bloques aliados una salida alternativa, los artículos 36 a 41 avanzaron en otra dirección: entre otros puntos, derogaban parcialmente la Emergencia y eliminaban los aranceles únicos de referencia del Nomenclador de Prestaciones Básicas. El ruido fue tan grande que el propio Gobierno terminó habilitando una nueva redacción consensuada para reemplazar buena parte de ese esquema.
El episodio dejó abierta una pregunta todavía más espinoza que la discusión técnica sobre pensiones y prestaciones: ¿quién metió semejante modificación sin avisarle a buena parte de la conducción política? Ni siquiera puertas adentro logran consensuar una respuesta única. “Increíblemente no tenemos tan en claro si lo que se mandó en el Presupuesto fue algo de Economía o de Legal y Técnica: es decir, si fue de Toto o de Santiago”, admite un funcionario del oficialismo. Nadie mostró hasta ahora elementos concluyentes para probar ninguna de las dos teorías. Sea como sea, la descoordinación quedó en evidencia.
Todavía estaba caliente ese tópico cuando la senadora libertaria decidió agregarle banda sonora a la interna. “No voy a parar por miedo a correr. Sé que quisieran poder controlarme”, decía, en la voz de la artista enfrentada con Milei y que acaba de agotar su tercer estadio de River, uno de los fragmentos elegidos que musicalizaba el material fílmico que posteó su equipo digital.
La provocación tuvo premio en la moneda que más cotiza en estos tiempos: atención. Según un relevamiento de Enter Comunicación, solamente desde los perfiles oficiales de Bullrich el contenido superó las 3,4 millones de visualizaciones; “Lali” llegó al primer puesto de las tendencias argentinas en X y “Bullrich” trepó hasta el tercero. Eso sí: viralidad no significa necesariamente aprobación. El mismo estudio encontró un 72,7% de sentimiento negativo alrededor del video, con cuestionamientos tanto de usuarios oficialistas que la acusaban de traición como de opositores que descreían de la puesta en escena.
Lo más llamativo llegó después: el primer mandatario eligió desactivar la bomba. “¿Cuál sería el problema de que escuche a Lali?”, le respondió a una periodista de espectáculos antes de calificar como “una tontería mayúscula politizar el arte” y confesar que incluso había escuchado algunos temas que le gustaron. Hasta Daniel “Gordo Dan” Parisini se permitió ironizar con una eventual participación de la cantante en el próximo recital libertario. En un frente político que suele contestar cada afrenta con artillería pesada, la respuesta desdramatizadora no pasó inadvertida.
Los que frecuentan a Bullrich aseguran que hacía mucho tiempo que no la veían tan furiosa como en los últimos días. Sin embargo, su rebeldía conserva una frontera cuidadosamente delimitada: hasta ahora nunca dirigió sus críticas centrales contra el Presidente. “Patricia es Patricia. Es su naturaleza desmarcarse de aquello de lo que no está convencida y capitalizar aquello que sí la convence”, resume un integrante de la Mesa Política. Y agrega un razonamiento que empieza a repetirse en el oficialismo: “Tampoco lo que hace es estrictamente malo: puede contener al votante de centroderecha que está disconforme con algunas de nuestras medidas”.
Del otro lado, cuentan la misma película sin ninguna diplomacia. “Ella no está enojada con Javier porque entiende que estas cuestiones clave no las tiene que trabajar personalmente el que ocupa el Sillón de Rivadavia. Está caliente con los negociadores políticos. Son de madera. Y, cuando ella los apura, encima son cagones”, escupe sin filtros uno de sus colaboradores más estrechos.
Las conversaciones privadas de Bullrich con Milei ayudan a comprender por qué puede permitirse esos movimientos. Ella no se autopercibe como una soldado más del ejército libertario, ni como una dirigente que recibió del Presidente el regalo de un cargo. Se considera socia política de un proyecto al que, según su mirada, aportó una porción decisiva de los votos que permitieron derrotar a Sergio Massa en 2023. “No soy una empleadita”, repite cuando alguien le sugiere bajar la cabeza. Y cerca suyo reconstruyen una frase todavía más contundente que le transmitió personalmente al mandatario: “Vos me diste una misión, que fue sacar leyes en el Congreso. Las cosas van a salir si yo quiero. Dame las herramientas y no me ocultes información. Si me quieren joder, esto no funciona”.
Todo este despliegue de autonomía produjo una reacción que dice más sobre el poder de Bullrich que cualquiera de sus declaraciones públicas. Javier Milei bajó una orden taxativa al gabinete: nadie debe confrontarla. La instrucción llegó a ministros y dirigentes después de los últimos encontronazos y, estén o no de acuerdo con la estrategia, en el espacio violeta aseguran que debe ser acatada. La propia Karina Milei, molesta con varios de los movimientos de la senadora, también eligió contener la situación en vez de abrir una guerra que podría resultar demasiado costosa.
En momentos en que las encuestas reflejan un deterioro general de la dirigencia política, “La Piba” conserva niveles de aprobación que ayudan a entender parte de las cautelas. El último Latam Pulse de AtlasIntel/Bloomberg le asignó 38% de imagen positiva y 55% de negativa, mientras Milei quedó en 35% y 62%, respectivamente. Un detalle a tener en cuenta: dos meses antes, Bullrich también estaba por encima: 45% contra 40%. No hay magia en los números ni un ascenso lineal de la senadora; lo que aparece es una legisladora nacional que viene resistiendo mejor el desgaste que afecta al Presidente.
El fenómeno se repite en otras mediciones recientes. La Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, realizada entre el 3 y el 8 de septiembre, registró 34% de valoración positiva para Bullrich y 33% para Milei, aunque ambos acumularon mayor rechazo que aprobación: 56% y 61%. Zuban Córdoba encontró una diferencia similar entre el 16 y el 19 de este mes: 37,6% de imagen positiva para ella y 36% para él, con rojos de 59,9% y 61,8%. Son fotografías, no pronósticos electorales, pero alcanzan para entender por qué en Balcarce 50 nadie parece interesado en empujarla hacia el abismo.
Hay, sin embargo, una trampa para las aspiraciones independentistas de la ex ministra. Los universos que respaldan a los dos dirigentes están extraordinariamente superpuestos. Un relevamiento de Casa Tres, la consultora de Mora Jozami, detectó que apenas uno de cada diez consultados hace una evaluación diferente de Milei y Bullrich. “Es poco el margen que tiene Patricia para desmarcarse de Javier”, interpreta la analista de opinión pública. La especialista pone el foco en una diferencia con otras etapas de la carrera política de la senadora: cuando en el pasado buscaba despegarse de un liderazgo podía salir a pescar en una pileta electoral más amplia; hoy esa disponibilidad, al menos por ahora, parece mucho más limitada.
Esa dependencia mutua expone una parte relevante del juego de seducción que ya empezó a proyectarse hacia 2027. En la Rosada escuchan los rumores sobre una eventual candidatura presidencial de Bullrich, pero sus figuras centrales aseguran que no creen que esté trabajando hoy para enfrentar a Milei. “No lo creemos posible ni creemos que lo vaya a hacer. Ella quiere ser vicepresidenta”, arriesga una fuente gubernamental de máxima confianza de la todopoderosa secretaria general. Es una hipótesis que algunos en el planeta oficialista empiezan a imaginar como instrumento de contención: ofrecerle un lugar protagónico en la fórmula reeleccionista para evitar que la dirigente del espacio con la mayor capacidad para hacer movimientos inconsultos busque un sendero propio.

Este asunto medular no nació exclusivamente de las elucubraciones de los operadores electorales. Milei y Bullrich hablaron en privado más de una vez sobre cómo funcionaría una fórmula conjunta y, según personas que conocen esos intercambios, hasta fantasearon con la potencia política que tendría esa sociedad. “Seríamos una dupla espectacular, no nos para nadie”, fue uno de los conceptos que circularon en aquellas conversaciones. En el entorno de la senadora, de todos modos, hacen una aclaración preventiva: si alguien piensa que una vicepresidencia serviría para comprar su silencio, en el fondo entonces no entiende a Patricia Bullrich.
El horizonte de largo plazo ofrece otra pista. Bullrich escucha con frecuencia en el Círculo Rojo que debería acelerar su diferenciación de Milei y construir desde ahora una alternativa. A uno de esos interlocutores le respondió con una fecha: “En 2031, después del segundo mandato de Javier, va a ser mi turno”. La frase contiene, al mismo tiempo, una apuesta por la reelección libertaria y la admisión de una ambición personal que jamás desapareció del todo. Un empresario le recordó que ese año ella va a cumplir 75; la senadora sonrió y no dijo más nada.
“Patricia, al final del día, siempre quiere ser presidenta”, sentencia uno de los colaboradores que mejor conoce su forma de pensar. La definición no significa que esté preparando secretamente una candidatura contra Milei para el año próximo. Todo lo contrario: su equipo trabaja para que el proyecto oficialista llegue competitivo a octubre de 2027. Pero también tiene un plan de contingencia. “Ella dice algo así como: ‘Cualquier cosa acá estoy preparada’. Si en algún momento siente que el proyecto de Javier no da para reelegir, va a decir ‘acá estoy’. Tampoco es tonta: sabe que hoy sola no le da y no se va a arriesgar a terminar mal”, completa la misma persona.
En el corazón del poder libertario piensan que Bullrich tiene una base electoral propia, pero que esa base no le alcanzaría para construir por sí misma una candidatura competitiva. También, que una ruptura con Milei podría resultarle especialmente costosa entre los votantes de centroderecha que comparten. La lectura tiene un espejo dentro del bullrichismo: “Es evidente que el Presidente va a conservar una cantidad importante de votos. Romper ese cuadrante político no tiene sentido. Si nos dividimos, nos ganan”, reconocen.
En el medio aparece una variable electoral que, paradójicamente, enfrenta a Bullrich con uno de los objetivos políticos más importantes de los Milei: las PASO. El Presidente insiste en que quiere eliminarlas y las define como un mecanismo costoso diseñado para resolver con dinero público las internas de los partidos. La jefa de bloque de la cámara alta niega que su resistencia a dar por seguros los votos necesarios para esa reforma esconda un interés personal. Aun así, en el círculo chico del Gobierno hay quienes miran desde el prisma de la suspicacia: si las primarias sobrevivieran, ofrecerían una vía institucional para que cualquier dirigente del mismo universo político pudiera desafiar una candidatura presidencial sin romper previamente la coalición.
El problema para Milei es que Bullrich no es la única figura de ese win ideológico que empieza a mirar el calendario: Mauricio Macri y Victoria Villarruel también se mueven.

Casi como una ironía preparada especialmente para el regreso presidencial desde Estados Unidos, este mismo viernes Mauricio Macri estará en Jujuy encabezando una nueva escala de su gira “Próximo Paso”. El expresidente tiene previsto cerrar por la tarde un encuentro del PRO en San Salvador y mantener una reunión con el gobernador Carlos Sadir. La actividad forma parte del operativo con el que intenta volver a darle musculatura territorial a un sector que quedó golpeado después del crecimiento libertario. En paralelo, dentro del espacio dejaron correr la precandidatura presidencial del ex ministro de Hacienda Hernán Lacunza y mantienen abiertas las conversaciones con los violetas para una eventual alianza nacional. Apoyar sin desaparecer, negociar sin entregarse y prepararse por si el escenario cambia: una gimnasia política que el fundador del partido amarillo conoce de memoria. “Y disfruta”, se ríen a su lado.
Victoria Villarruel juega a otra cosa: ya no necesita buscar la manera de diferenciarse de Milei porque esa distancia forma parte del paisaje cotidiano del oficialismo. Pero mientras la relación con la Quinta de Olivos permanece congelada, la vicepresidenta multiplicó durante 2026 las recorridas por el interior y las fotografías con gobernadores de distintos colores. “Sólo le faltan dos provincias, Chaco y La Pampa, para haber aterrizado en todo el país. Ni Milei se atrevió a tanto”, enumera su entorno, con sorna. Cuando complete el mapa, ¿se lanza como candidata a presidenta? La oposición más dura, con el claro objetivo de dividir la oferta de la derecha, se frota las manos.
En La Libertad Avanza ya no cancherean y muestran llamativa prudencia: cualquier dirigente que les quite votos, “aunque sea un 2%”, puede poner en peligro el gran objetivo de los hermanos Milei: quedarse en la Rosada hasta 2031.
Por eso, la orden presidencial de no confrontar con Bullrich funciona menos como una señal de armonía que como una admisión de los riesgos que la rodean. Patricia, mientras tanto, parece haber elegido su método: acompañar, marcar límites y esperar. Si algún día llega la oportunidad que imagina desde hace años, hay algo que parece seguro: no piensa enterarse por los diarios.
Corporate Events,South America / Central America,BUENOS AIRES
POLITICA
La Justicia ordenó investigar transferencias de la FIFA y Camioneros a Chiqui Tapia y levantó el secreto bancario de su exesposa

El juez federal Ariel Lijo ordenó nuevas medidas para reconstruir el patrimonio de Claudio “Chiqui” Tapia en la causa por presunto enriquecimiento ilícito vinculada con su paso por la CEAMSE. La resolución, firmada este viernes, incluye pedidos de información sobre sus declaraciones juradas, cuentas comitentes, vehículos y pagos de la AFA, la FIFA y el Sindicato de Choferes de Camiones.
Además, el magistrado dispuso levantar los secretos fiscal, bancario, bursátil y financiero de Paola Moyano, exesposa del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y ordenó requerir información para reconstruir su situación patrimonial y económica.
Entre las medidas dirigidas a Tapia, Lijo pidió a la Ciudad de Buenos Aires que informe cómo acceder a las declaraciones juradas que presentó entre 2016 y 2022, incluidos sus anexos reservados. También solicitó al CEAMSE que precise si se encontraron los registros laborales correspondientes a marzo y diciembre de 2006.
La resolución requiere, además, que el Registro de la Propiedad Automotor informe en qué vehículos Tapia estuvo autorizado a operar desde 2016 y remita los legajos de cuatro rodados, entre ellos un BMW X4 adquirido en junio de 2020. El juez también pidió informes sobre causas judiciales anteriores que puedan aportar datos sobre bienes, sociedades, deudas, activos financieros y productos bancarios del dirigente.
POLITICA
El juez Lijo ordenó un exhorto a Suiza por transferencias de US$190.000 de la FIFA a Claudio “Chiqui” Tapia

El juez federal Ariel Lijo ordenó una batería de medidas para reconstruir el patrimonio de Claudio “Chiqui” Tapia.
Las medidas incluyen un exhorto a Suiza para que la FIFA explique por qué le giró casi 190.000 dólares, un pedido a la AFA para que informe quién autorizó las tarjetas de crédito a su nombre y el levantamiento de los secretos fiscal, bancario y bursátil de su exesposa, Paola Moyano, hija del dirigente camionero Hugo Moyano.
La resolución, firmada este viernes, responde a un pedido del fiscal Gerardo Pollicita en la causa en la que Tapia está investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
El juez dejó por escrito que la información servirá para conocer “de una manera más acabada” el patrimonio del dirigente, “cuyo incremento resulta materia de investigación”.
Una de las medidas más llamativas es el exhorto internacional a la Confederación Suiza para que la FIFA, con sede en Zúrich, informe el concepto y la causa de tres transferencias que hizo a favor de Tapia: US$49.585 en diciembre de 2018, US$124.583 en junio de 2019 y US$15.408 en marzo de 2020.
Las dos primeras se acreditaron en una caja de ahorros en dólares del Banco Credicoop y la tercera se liquidó en pesos en otra cuenta del mismo banco. En total suman unos US$189.577.
Lijo también le pidió a la FIFA el detalle de todos los pagos, honorarios, dietas y viáticos que le abonó a Tapia desde 2016, con los cargos o comisiones que los justificaron y las cuentas de destino.
A la AFA, el juez le exigió las actas, resoluciones o normas internas que autorizaron la emisión a nombre de Tapia de tarjetas adicionales Visa y Cabal de cuentas de la asociación, además de tarjetas American Express Corporate. Pidió los límites, la política de uso y las rendiciones de gastos con comprobantes.
Lijo quiere saber, además, si la AFA imputó esos consumos como remuneración, retribución en especie o anticipo a cargo de Tapia.
Y pidió que explique el concepto de cinco transferencias a sus cuentas del Credicoop entre 2020 y 2023 —la mayor, de $1.251.000, en abril de 2023— y cómo se liquidaron los $30 millones en viáticos que Tapia declaró haber cobrado de la entidad.
El juez ordenó que el Sindicato de Choferes de Camiones informe el concepto de 37 depósitos por un total de $1.494.678 que hizo entre enero de 2016 y enero de 2019 en una cuenta sueldo de Tapia en el Banco Provincia.
Pidió su legajo, los cargos que ocupó en el gremio, los recibos de haberes y las fechas de alta y baja.
La resolución levanta los secretos fiscal, bursátil, bancario y el que protege la información de la Unidad de Información Financiera respecto de Paola Moyano, exesposa de Tapia e hija de Hugo Moyano.
A ARCA le pidió que reconstruya “de manera integral” su situación fiscal y patrimonial: declaraciones juradas de Ganancias y Bienes Personales, bienes en el país y el exterior, deudas y préstamos, facturación, participaciones societarias, alquileres, cuentas en billeteras virtuales y criptoactivos, e información de intercambio internacional sobre cuentas en el exterior.
También deberá informar si tuvo vínculos con contribuyentes de la base APOC, es decir, emisores de facturas apócrifas, y si declaró ingresos o egresos de dinero por la Aduana.
Lijo pidió además que el Banco Central circularice a todas las entidades financieras para detectar cuentas, cajas de seguridad, tarjetas y giros al exterior a nombre de Moyano, y que la Caja de Valores y Coelsa informen sus cuentas comitentes y transferencias.
En otro punto, el juez le pidió a ARCA que informe si Tapia y Moyano adhirieron al régimen de regularización de activos o al régimen especial de Bienes Personales de la ley 27.743, el blanqueo de 2024, y en ese caso qué bienes, monedas y valores declararon y qué pagos hicieron.
Lijo ordenó al Registro de la Propiedad Automotor que informe de qué vehículos Tapia figuró como “autorizado” desde 2016 y que remita los legajos de cuatro autos a su nombre, entre ellos una BMW X4 comprada en junio de 2020.
Pidió al Credicoop y al Banco de Servicios y Transacciones todos los movimientos de dos cuentas comitentes de Tapia, abiertas en 2017 y 2021 y las cuentas desde las que entró y salió el dinero.
Los bancos Nación, Ciudad, Coinag y Galicia tienen 72 horas para informar cualquier producto que Tapia tenga o haya tenido en cualquier carácter.
El juez le dio 72 horas a la Oficina de Integridad Pública del gobierno porteño para que diga dónde y cómo se guardan las declaraciones juradas de Tapia de 2016 a 2022, con sus anexos reservados, y quién está a cargo de esa documentación.
A la Ceamse le preguntó si aparecieron los registros laborales de Tapia de marzo y diciembre de 2006.
También pidió a los colegios de escribanos porteño y bonaerense que informen si Marisa Galarza ejerce como escribana y qué registro tiene a su cargo.
Lijo pidió certificar el estado de siete expedientes en los que aparece Tapia o la AFA (en los juzgados en lo Penal Económico 2, 5, 7 y 8, en dos juzgados criminales y correccionales y en el juzgado federal de Campana) y que le envíen copias de todo lo vinculado con su patrimonio desde 2016. Varias de esas causas fueron impulsadas por el empresario Guillermo Tofoni.
Por último, el juez reiteró los pedidos de información que había hecho el 16 y 17 de septiembre a la CNV, la UIF, la IGJ, el INAES y el Registro de la Propiedad Inmueble bonaerense, a 16 plataformas de criptoactivos (entre ellas Binance, OKX y Ualá) y a remesadoras como Banco Piano y Western Union local, que todavía no respondieron.
La investigación fue impulsada por el fiscal Pollicita a partir de una denuncia de Tofoni, y quedó en manos de Lijo después de que la Cámara Federal porteña resolviera un conflicto de competencia entre distintos juzgados.
Es el cargo de Tapia en la Ceamse, y no la presidencia de la AFA, lo que permite investigarlo por enriquecimiento ilícito, un delito que solo pueden cometer funcionarios públicos.
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POLITICA
Lilia Lemoine: "Me agradaría una fórmula Bullrich-Milei"

Con un claro mensaje hacia la interna y los desacuerdos en la cúpula del oficialismo, la diputada libertaria Lilia Lemoine sostuvo que le “ilusionaría” una fórmula presidencial encabezada por Javier Milei y la senadora Patricia Bullrich para las elecciones de 2027. Por otro lado, apuntó contra el “adoctrinamiento” en las universidades tras la Marcha Federal que se realizó en el Congreso, y cuestionó a quienes “querían tirar el DNU 70/23” para “dañar al Gobierno”.
En una entrevista con Infobae al Amanecer, donde dialogó con Nacho Girón, Luciana Rubinska y Maia Jastreblansky, Lemoine expresó su respaldo a una oferta electoral Milei-Bullrich para asegurar la continuidad de La Libertad Avanza, a pesar de la tensiones internas por lo movimientos de la exministra de Seguridad. “Me agradaría una formula. A mi me gustaría, me ilusionaría una fórmula así”, dijo.
Consultada por la movilización de docentes, trabajadores y alumnos universitarios, la legisladora se refirió al episodio que vivió en las inmediaciones de Congreso, que quedó registrado en video. Entre otros puntos, recordó que caminaba con la diputada mendocina Mercedes Llano cuando comenzaron las agresiones verbales. “Estábamos esperando en la esquina. Obviamente, a mí me reconocen. Se acerca una chica y me empieza a insultar”, reconstruyó sobre el incidente que registró con su teléfono.
La diputada diferenció a quienes participaron de manera pacífica de otros grupos que, según afirmó, se acercaron a la zona con una dinámica organizada. “Había una parte pacífica de la marcha”, dijo, antes de cuestionar la presencia que observó en las inmediaciones. “Empezaban a llegar personas de municipalidades, que salieron organizadas de los consejos deliberantes y algunas universidades de la provincia de Buenos Aires. Yo la verdad vi muy poco estudiante ahí”, planteó.
Lemoine también mencionó algún hecho puntual donde hubo estudiantes que afrontan presiones políticas dentro de las universidades. Citó un caso en la Universidad del Sur, de Bahía Blanca, donde aparentemente un docente -según su versión- pidió una foto de asistencia a la marcha para aprobar la materia. “Eso es extorsión a los alumnos. Adoctrinamiento político”, expresó.
Ante la observación de que esos casos no necesariamente describen la totalidad del sistema universitario, Lemoine aseguró que sería atacada si ingresara a una facultad. “A mí me tirarían piedras adentro de la universidad (pública). Te lo apuesto”, agregó. “El asco que me tienen la feministas y la izquierda es tan grande, y son tan violentos y tan cobardes, que cuando están en grupo son extremadamente agresivos”, afirmó.
La diputada consideró que detrás de la movilización y del debate parlamentario había un propósito político contra el Poder Ejecutivo. “Ayer querían tirar el DNU 70/23 no porque estaban preocupados por la educación pública o la soberanía, todo eso es mentira”, dijo, e insistió que el objetivo era desestabilizar al oficialismo. “Querían subir el riesgo país, querían ver si tiraban un muerto, querían ver si podían dañar al gobierno”, enumeró, sin presentar pruebas durante la entrevista.
El rumbo del Gobierno: “Podría estar mejor”
Por otro lado, Lemoine reconoció dificultades en la situación económica, aunque aseguró que el Gobierno atraviesa una recuperación después de la crisis profunda de 2023. “Podría estar mejor. Estamos saliendo de una crisis muy profunda que podría haber terminado en una hiperinflación”, sostuvo, y consideró que resolver en dos años los efectos de los gobiernos anteriores era imposible. “Es fantasioso si alguien pensó en algún momento que se podían resolver veinte años de populismo y de miseria en dos años”, agregó.
En ese marco, afirmó que la baja de la inflación es un indicador central. “Este es el primer presidente desde la vuelta de la democracia que va a entregar el gobierno con menos inflación de la que tenía cuando empezó”, sostuvo, al destacar la eliminación de restricciones cambiarias. “No hubo plan Bonex, no hubo corralito, se quitó el cepo”, enumeró.
Sobre la actividad comercial y el consumo, planteó que existen problemas derivados del retiro de subsidios y de las políticas aplicadas durante dos décadas. Y también defendió que el cambio de la composición del empleo sea con contrataciones precarias. “Ser monotributista no es algo malo, no es un insulto. Yo soy monotributista, no he tenido problemas con eso”, afirmó. Tras ser consultada por el cierre de empresas, respondió con interrogantes sobre nuevos emprendimientos e inversiones. “¿Y cuántas abrieron y cuántas migraron? ¿Y cuántas inversiones llegan?”, planteó.
Más allá de las dificultades, Lemoine aseguró que el Gobierno debe mantener su programa económico. “Hay que seguir avanzando en lo que estamos haciendo, porque lo que estamos haciendo ha dado sus frutos”, afirmó.
En el cierre, pidió apoyo electoral para el mandatario libertario. “Javier Milei es el primer presidente que hace lo que dice que va a hacer. No hay sorpresas. Con este presidente vos tenés previsibilidad, tenés un camino de libertad por delante”, concluyó.

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