CHIMENTOS
Moria Casán se midió la fuerza muscular en vivo y se sorprendió con el resultado: “No puedo creer que tenga 80 años”

Moria Casán se sometió a una prueba de fuerza de prensión manual durante una emisión de La mañana con Moria y convirtió una explicación médica sobre el envejecimiento saludable en una secuencia con humor, desafíos entre compañeros y elogios para ella misma. Con un dinamómetro en la mano, la diva obtuvo una medición de 20,4, dentro del rango normal para su edad, según explicó el doctor Guillermo Capuya en el estudio.
Lejos de esquivar el tema de la edad, la conductora hizo de ese dato uno de los ejes de la charla. “No puedo creer que tenga 80 años”, lanzó entre risas cuando el médico configuró el aparato antes de comenzar la prueba. El dinamómetro, sin embargo, no parecía dispuesto a acompañar el momento: presentó algunas dificultades al cargar los datos y quedó marcado en 25 años.
“Ni esto quiere que tenga 80”, bromeó Moria, que atribuyó el desperfecto a su energía. “Rompo todas las máquinas”, insistió, mientras en el estudio recordaban otros episodios con dispositivos que habían fallado durante el programa.
El doctor Capuya explicó que el objetivo de la dinámica era conocer el nivel de fuerza de prensión, un indicador que puede aportar información sobre el estado muscular. Antes del test con el aparato, el especialista recordó que ya habían evaluado el tren inferior de Moria con ejercicios de pararse y sentarse, similares a una sentadilla.
“Siempre tener músculo significa tener años de vida”, afirmó el médico. Luego detalló que la prueba consistía en apretar con fuerza el dinamómetro durante algunos segundos. La conductora tomó el dispositivo, siguió las indicaciones y encaró el desafío sin ocultar sus expectativas.
“Fuerte, fuerte, fuerte”, le pidió Capuya mientras contaba el tiempo. La panelista Nazarena Di Serio acompañó desde un costado con arengas y aplausos. Tras completar el ejercicio, el aparato arrojó una marca de 20,4, que el médico ubicó dentro de los parámetros normales para una mujer de la edad de la conductora.
La respuesta de Moria fue inmediata. “Ah, entonces si es normal no me sirve”, dijo, con una mezcla de ironía y exigencia personal. Ella esperaba una marca todavía más alta, aunque Capuya le remarcó que el resultado era positivo: “Estás bien”.
“Gente, estoy divina”, festejó la figura televisiva. El especialista añadió que el promedio de referencia provenía de un trabajo con más de 25 mil personas y que, para una evaluación completa, suelen realizarse tres intentos para tomar el registro más alto.
Durante la conversación, el médico señaló que la medición no se utiliza sólo para estimar la potencia de la mano. Según indicó al aire, puede funcionar como un elemento de referencia en rehabilitación y en el seguimiento de la masa muscular a medida que pasan los años.
Incluso advirtió que los resultados bajos merecen atención. “Esto es predictivo, no solamente del músculo, también tiene que ver con muerte prematura”, sostuvo. En ese marco, mencionó que una marca menor de 16 en una persona de la edad de Moria podría ser una señal para evaluar con un profesional.

La conductora escuchó la explicación y volvió a reforzar el costado lúdico de la demostración. “Ahora empiezo con las cosas de todo”, comentó, antes de convocar a Di Serio para que hiciera su propia prueba.
La panelista, de 33 años, admitió que en una medición anterior le había dado un resultado bajo. “El otro día me dio débil”, recordó. Esta vez, el registro fue de 26 y Capuya le informó que se encontraba en un rango normal. “¿Baja?”, preguntó ella, todavía sorprendida por el resultado.
El momento más celebrado llegó cuando César Carozza aceptó medirse con el dinamómetro. Moria lo presentó con entusiasmo y anticipó que podía romper el aparato por su fuerza. “Carozza entrena, va a romper la máquina”, dijo.
El abogado, de 62 años, comenzó el test con saco puesto, aunque el clima de competencia llevó a que el resto del panel le pidiera que se lo sacara. “Sacate el saco, Carozza”, le reclamaron entre risas, mientras Capuya lo alentaba a realizar un nuevo intento.
En la primera medición, el médico consideró que el número estaba dentro de lo normal, pero esperaba una marca superior. El segundo intento alcanzó 41,6 y elevó el entusiasmo en el estudio. “Ahí mejoró”, señaló Capuya. Moria celebró el resultado y lo definió como una prueba de “graso músculo”, en referencia al estado físico de su compañero.

Carozza volvió a intentarlo y logró 45,2. Aunque no ingresó en el rango que el aparato identificaba como “strong”, el panel lo recibió con aplausos, bromas sobre su espalda y pedidos para que también mostrara los abdominales.
La conductora mantuvo el tono provocador que atravesó toda la secuencia. “Qué animal”, comentó al observar la potencia de su compañero, mientras Naza sumaba elogios desde su lugar.
La dinámica siguió con la participación de otras figuras del programa, entre ellas Valentina Salezzi, que reconoció que hacía tiempo no entrenaba y quiso conocer su nivel de fuerza. “Hace un montón que no entreno y quiero ver cómo ando”, expresó antes de tomar el aparato.
Tras algunos segundos de presión, Capuya le informó que su resultado también estaba dentro de los valores normales. La cocinera celebró la devolución y se sumó a las risas que dominaron el segmento.
La prueba dejó una conclusión clara para Moria: los valores dependen de la edad y del sexo de cada persona, por lo que una cifra aislada no alcanza para comparar desempeños entre integrantes del panel. Aun así, la conductora se quedó con su propio balance. “Yo quería más”, admitió, aunque el médico le confirmó que sus 20,4 puntos reflejaban una condición muscular acorde a los parámetros previstos.
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Las fotos de los famosos en la Marcha del Orgullo 2026

La Ciudad de Buenos Aires se vistió de colores para celebrar una nueva Marcha del Orgullo. Este sábado 7 de noviembre se realizó la 35.ª edición de la movilización LGBTIQ+, una jornada que reunió a miles de personas en las calles, con música, performances, actividades culturales y una multitud de mensajes en defensa de la diversidad. Entre las grandes protagonistas estuvieron varias figuras del espectáculo y la música que formaron parte de la programación.
María Becerra fue uno de los nombres más esperados de esta edición y quedó a cargo del cierre musical en el escenario Carlos Jáuregui, frente al Congreso Nacional. La cantante se sumó a una jornada atravesada por la celebración, pero también por los reclamos históricos de la comunidad. Su participación fue uno de los momentos más destacados de una convocatoria que combinó artistas consagrados y nuevas figuras de la escena musical.
Otra de las protagonistas fue La Joaqui, quien tuvo a su cargo el cierre del escenario Nadia Echazú, ubicado en Lima y Avenida de Mayo. La artista formó parte de una programación que incluyó propuestas urbanas, pop, música electrónica y homenajes. Su presencia aportó uno de los momentos más convocantes de una jornada que tuvo dos escenarios y espectáculos gratuitos.
La lista de artistas también incluyó a Martín Cirio, Six Sex, K4OS, Roze, Tita Print, Blujaus y distintos DJs y proyectos musicales. Con estilos muy diferentes, las figuras se sumaron a una celebración que volvió a convertir al centro porteño en un espacio de expresión, visibilidad y encuentro. Las imágenes de la jornada reflejaron la diversidad de propuestas y el clima festivo que acompañó la movilización.




LOS ARTISTAS QUE FORMARON PARTE DE LA MARCHA DEL ORGULLO
La edición número 35 se desarrolló bajo la consigna “Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia”. Además de los shows, hubo una feria de emprendimientos, actividades culturales, una Feria del Libro LGBTIQ+ y espacios de organizaciones sociales. La convocatoria también incluyó testeos gratuitos de VIH y distintas propuestas vinculadas con la salud y los derechos de la comunidad.
En el escenario Nadia Echazú se presentaron Juli Martorell, Santi Magliocco, Aquafinna, Ambik, Aimel, DJ Juana Rusa, DJ Alan Fabulous, Missy Coper, Roze y Tita Print, quien realizó un homenaje a Gilda a 30 años de su fallecimiento. El cierre quedó en manos de La Joaqui, una de las artistas más esperadas de la jornada.
Frente al Congreso Nacional, el escenario Carlos Jáuregui reunió a Six Sex, Martín Cirio, K4OS, DJ Fabián Jara y Blujaus. La conducción estuvo a cargo de Franco Torchia, Alejandra Malem y Diana Zurco, mientras que María Becerra fue la encargada de cerrar la programación musical. La grilla combinó referentes de distintos géneros y generaciones.
Créditos: RS Fotos.
Marcha del Orgullo, La Joaqui
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Claudia Villafañe contó secretos del casamiento de Lali Espósito y Pedro Rosemblat: “Les tuve que mentir”

El sábado pasado, Lali Espósito y Pedro Rosemblat se casaron en una íntima ceremonia celebrada en una antigua casona del barrio porteño de San Telmo, rodeados de un estricto operativo de seguridad que logró mantener el evento en reserva absoluta. La organización estuvo a cargo de Claudia Villafañe, quien lleva años al frente de su propia empresa de eventos y se ha convertido en una de las organizadoras de referencia entre las figuras del espectáculo argentino.
La propia Villafañe brindó detalles de aquella jornada en el foro anual Women Economic Forum Argentina, donde participó como oradora sobre su trayectoria como empresaria. Según contó, el casamiento de Lali comenzó temprano, lo que la obligó a encadenar compromisos: “Tuve el cumpleaños el viernes, un cumpleaños de cincuenta que llegué a mi casa a las seis de la mañana”, relató. “El de Lali empezaba temprano, así que a las diez salí de mi casa de vuelta para ir al de Lali. Estaba muerta, no podía más”, admitió.
A pesar del cansancio, Villafañe describió la dinámica de trabajo que la distingue: estar al lado del cliente en todo momento, desde los preparativos más tempranos. Cuando el moderador le preguntó si estaba en todos los detalles, ella no dudó. “Sí, sí, sí, la verdad que sí. Estábamos muy atentos. Por eso tenemos un equipo que nos dividimos. Yo me encargo de estar al lado del cliente todo el tiempo, cuidando desde que empieza a maquillarse, a peinarse la novia o la nena que cumple quince. Y estamos ahí al pie del cañón a que no falte nada”, explicó. Y fue más allá: “Y que se sienta contenida, o sea, es un día muy importante para la familia”, agregó.
Para la organizadora, ese trato cercano es lo que diferencia su propuesta. “Creo que eso es lo que nos distingue, por ahí del trabajo que hacemos con mi equipo, de esa amorosidad con la que nos gusta trabajar y atender al cliente”, sostuvo ante el público del foro.
Otro elemento que subrayó el moderador fue la confidencialidad. La boda de Lali y Pedro pasó sin que se filtrara ningún detalle previo, y Villafañe confirmó que así fue el acuerdo: “Perdón a todos los que me preguntaron: les tuve que mentir, no podía decir nada”. El propio moderador reveló que estuvo coordinando con ella su participación en el foro sin saber que, en simultáneo, Villafañe estaba en medio de la organización del casamiento. “Estoy en una boda, me dijo. Después vino la… Ah, ya sé qué boda”, contó entre risas.
La fiesta apostó por una modalidad poco frecuente para este tipo de eventos. Quienes cruzaban la puerta debían dejar sus celulares dentro de sobres o fundas especialmente dispuestas para la ocasión. La intención era evitar que circularan fotos, videos o mensajes en tiempo real desde el interior de la celebración y que los novios pudieran compartir la jornada sin pantallas encendidas alrededor.

La medida, que generó comentarios entre los asistentes, fue una de las primeras sorpresas de la jornada. Agustín “Cachete” Sierra contó cuál fue el procedimiento al ingresar: “Llegabas y te metían el teléfono en la bolsita”. Pauli Vetrano también se refirió a esa consigna y dejó en claro el alcance de la decisión: “Apenas llegabas te daban una funda porque no podías usar el celular. Chicos, yo no tengo una sola foto del casamiento”.
El protocolo de “cero pantallas” abarcó toda la celebración. La organización buscó que los presentes se concentraran en la música, los encuentros y la dinámica de una fiesta que tuvo buena parte de sus actividades al aire libre. Lejos de las historias de Instagram, las transmisiones en vivo y los videos breves que suelen aparecer antes de que termine un evento, la boda quedó reservada para quienes recibieron la invitación.
Vetrano explicó que cada asistente seleccionado recibió una de esas cámaras para retratar lo que quisiera durante la noche. “Te daban camaritas descartables para que vos pudieras sacar y después eso se lo quedaban los novios”, relató sobre una iniciativa que convirtió a los amigos y familiares en fotógrafos ocasionales de la celebración.
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Conmoción: murió a los 56 años uno de los rostros más recordados de «Señorita maestra»

El mundo del espectáculo argentino atraviesa horas de tristeza tras conocerse la muerte de Gabriel González Abat, el actor que alcanzó una enorme popularidad por interpretar a Canuto en la recordada ficción infantil «Señorita maestra». El artista falleció el viernes 6 de noviembre, a los 56 años, y su partida fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores y Actrices, que lo despidió con un mensaje en sus canales oficiales.
La noticia generó conmoción entre quienes crecieron viendo aquella producción que marcó a varias generaciones. González Abat comenzó su carrera cuando era apenas un niño y encontró en el personaje de «Canuto» una de las interpretaciones más recordadas de su recorrido profesional. Su paso por la televisión quedó asociado para siempre a ese alumno travieso que formaba parte del universo de la señorita Jacinta.
«Despedimos con profundo pesar al actor Gabriel González Abat, quien desarrolló su trayectoria en televisión, cine y teatro. Inició su carrera durante la infancia y fue especialmente recordado por su interpretación de Canuto en Señorita maestra», expresó la entidad al comunicar el fallecimiento. En el mismo mensaje, acompañó a sus familiares y a todas las personas que compartieron su vida y su camino artístico.
Nacido el 4 de febrero de 1970, el actor había comenzado a trabajar con el nombre artístico de Gabriel González. Su primera gran oportunidad llegó cuando la directora María Herminia Avellaneda lo seleccionó entre miles de chicos para integrar el elenco de «Señorita maestra«. Aquella convocatoria marcó el comienzo de una carrera que se extendió durante décadas y que incluyó trabajos en distintos formatos y géneros.
ASÍ FUE LA CARRERA DE GABRIEL GONZÁLEZ ABAT
Después de su paso por la ficción infantil, González Abat continuó desarrollando su carrera en la televisión argentina. Uno de sus trabajos más destacados llegó en 1988, cuando formó parte de «Sin marido», la telenovela escrita por Alberto Migré y protagonizada por Patricia Palmer y Gustavo Garzón. Allí interpretó a Federico Noriega, un joven con discapacidad motriz cuyo personaje ocupaba un lugar importante dentro de la historia.
A partir de esa producción incorporó el apellido materno a su nombre artístico y comenzó a presentarse como Gabriel González Abat. Con el correr de los años, sumó participaciones en numerosas ficciones y ciclos televisivos, entre ellos «El árbol azul», «Socorro, quinto año», «Sin condena», «Pelito», «Pestalozzi», «Ella contra mí» y «Quinto año B, turno tarde».
Su recorrido también incluyó producciones cinematográficas de gran reconocimiento. Participó en «Los chicos de la guerra», dirigida por Bebe Kamín; «Mingo y Aníbal contra los fantasmas», de Enrique Carreras; y «La historia oficial», la película de Luis Puenzo que obtuvo el premio Oscar. También integró los elencos de «Tacos altos», «Los insomnes» y «Sin reserva».
Señorita maestra
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