DEPORTE
Murió a los 11 años en una carrera de karting y es el “ángel” de su amigo Nico Varrone: “Siempre está conmigo”

Nicolás Varrone se distingue por su talento al volante y por su tenacidad que lo llevó a resurgir en el automovilismo sin tener un centavo de presupuesto en plena pandemia. Se hizo en el Endurance y llegó a la Fórmula 2 por un camino poco ortodoxo. Su combatividad se basó en su fe para no bajar los brazos incluso en momentos en los que sorteó pruebas en las que no había mañana. Ese espíritu se debe a la presencia su recordado Ramiro Tot, un chico que perdió la vida en un accidente de karting el 1 de noviembre de 2011 en Baradero. A casi 15 años de su pérdida, el piloto bonaerense reconoce que varias veces sintió la presencia de su amigo y recordó la historia con Infobae.
El deceso de Tot fue un impacto para el ambiente. Por tratarse de un niño y por cómo golpea la tragedia de un piloto. Fue un momento delicado del automovilismo nacional ya que 12 días más tarde también perdió la vida Guido Falaschi (22 años) en una carrera de TC en Balcarce. De hecho, Franco Colapinto comenzó a correr ese año en karting y su madre, Andrea Trofimczuk, reveló en una entrevista con Infobae que se replanteó dejarlo correr por ese contexto.
Para Nico, perder a su amigo siendo tan chico es algo que lo marcó para siempre. Aunque Ramiro volvió a aparecer en momentos claves. Los dos nacieron en 2000, separados por solo dos meses. La relación se gestó en el karting y creció una gran amistad. “Yo digo que es mi ángel, la verdad. Corríamos juntos. Lo conocí cuando pasamos a correr en la Pre Junior y éramos muy chicos, teníamos diez años. Cuando nos pasamos a esa categoría corrimos como cuatro o cinco carreras juntos”, recuerda el actual corredor del equipo Van Amersfoort Racing en la divisional antesala a la Fórmula 1.
Eran niños y además de la competición se divertían como “jugar arriba de unos troncos que había en el Kartódromo de Ciudad Evita. Después, me acuerdo de haber corrido juntos una carrera en Zárate por el Campeonato Argentino de Karting. Entonces venía y nos pusimos a hablar y después de las tandas hablábamos sobre el circuito, que él lo estaba conociendo, porque nunca había corrido ahí”.

“Después me acuerdo también una anécdota en una práctica con lluvia, justamente por el Campeonato Argentino de Karting en Zárate. No sé si era una práctica del viernes o del jueves, pero llovía torrencial y nos chocamos los dos como unos boludos y quedamos tirados. Pero al toque nos cagamos de la risa y nos quedamos hablando”.
Desde muy chicos ambos fueron acompañados por sus padres y el corredor de Ingeniero Maschwitz cuenta que “también estaba la familia ahí. Éramos muy amigos. Después de una carrera que terminé segundo y él me escribió también por Facebook y hablábamos bastante por ahí. Fue todo justo antes de su accidente. Éramos muy chicos y obviamente cuando pasó a mí me pegó muy fuerte”. Ramiro tenía 11 años recién cumplidos. “Teníamos la misma edad, aunque una diferencia de dos meses: él cumplía el 23 de octubre y yo soy del 6 de diciembre. Los dos del año 2000”.
Fue un fuerte impacto para Varrone siendo tan chico, perder a un amigo haciendo lo que tanto amaban en el marco de la pureza del deporte sin presiones ni intereses. Nico siguió corriendo, pero siempre lo tuvo presente a Ramiro. “Uno no dimensiona. Después tengo una cosa que no sé cómo explicarlo, pero él está presente todo el tiempo y lo llevo conmigo. De hecho, la parte de atrás de mi casco tengo la firma de él y con su número, que era el 37. Lo llevo siempre en todos mis cascos y también está conmigo en F2 este año también”, revela.
Créase o no, el número 37 apareció en algunos episodios de Varrone a lo largo de su campaña. “Yo veo el 37 en todos lados y siempre estaba. Me acuerdo cuando gané en Spa-Francorchamps en la Fórmula 3 Británica, esa carrera que fue épica, me acuerdo que la habitación de hotel que me tocó era el número 37. A veces vos decís: ‘Parece joda’, pero cuando conectás decís: ‘Che, pará, esa carrera la gané’”.

Hubo otra historia al respecto y ya fue en su etapa del Endurance. “Cuando voy a hacer mi stint (tramo de carrera) en las 24 Horas de Le Mans, creo que fue la primera vez o la segunda vez que gané. Cuando veo la hora que me tenía que subir a mi primer stint eran las 18:37. Increíble”.
“También me acuerdo en otra edición de Le Mans, estábamos yendo en el carrito de golf en los boxes y tenía el 37. La historia no terminó ahí: me acuerdo que yo estaba en el carrito de golf en la parte de atrás y de pronto veo una camioneta con el número de parking 37. Con tantas señales dije ‘Olvídate que ganamos’. Y terminó pasando eso”.
Nico está convencido de que la presencia de Ramiro fue clave en esos triunfos en Le Mans. “Me doy cuenta de que siempre está conmigo. Es algo de locos, pero yo lo siento así y creo firmemente que siempre está conmigo y me ayuda a afrontar todos los nuevos desafíos”.
Varrone, luego de sus triunfos en la Fórmula 3 Británica, tuvo el objetivo de seguir corriendo en monopostos para intentar llegar a la F1. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 lo complicó con el presupuesto y estuvo cerca de dejar de correr. Gracias a la gestión de su manager en Europa, José Manuel Balbiani, logró reinventarse en el mundo de las carreras de larga duración y al comienzo superó pruebas en las que no tuvo dinero para seguir y su futuro estuvo supeditado a correr contratado. Lo logró y más tarde se convirtió en piloto oficial de General Motors y con un Corvette fue campeón mundial en la clase LMGTE Am en 2023, año en el que también venció en las 24 Horas de Daytona y 12 Horas de Sebring.
Esa perseverancia lo llevó al bonaerense a no bajar lo brazos y pese a hacer un camino distinto poder llegar a las puertas de la F1. En su primera temporada en la Fórmula 2 sorprendió al liderar la segunda carrera en Australia, ser cuarto en la competencia Sprint en Miami, pelear por la pole positions en Canadá y terminar sexto en la carrera principal, hacer buenas largadas como en Bélgica y avanzar en el pelotón ante pilotos que vienen corriendo en monoplazas desde hace varios años e hicieron el camino lógico en la escalera hacia la Máxima.
Todo su recorrido está marcado por su lucha y de superar obstáculos, Nico siente que la presencia de Ramiro fue clave: “Yo creo eso, firmemente, y son esas cosas que me ponen la piel de gallina, pero a veces ni siquiera las pienso y cuando de golpe veo esas cosas digo: ‘Ya está, tranquilo, va a estar todo bien’, y termina pasando eso. Entonces, es algo que yo estoy cien por ciento seguro de que Ramiro está siempre ahí, vigilando y bancando todo”.
Los dos cuando eran niños soñaron con llegar a la Fórmula 1. Todo comenzó como un juego y la diversión practicando el deporte que tanto amaban. Hoy Nicolás Varrone está en la Fórmula 2 y hasta donde sea que llegue, lo más importante es que su amigo siempre estará a su lado.
DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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