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CHIMENTOS

Nahuel Pennisi: de su devoción por Mercedes Sosa a la táctica que usó para conquistar a su esposa

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Nahuel Pennisi – Zamba Para No Morir

Desde muy chico, Mercedes Sosa ocupó un lugar central en la vida de Nahuel Pennisi. A los 8 años, en Florencio Varela, el músico la escuchó por primera vez en una radio folclórica y ese descubrimiento dejó una marca profunda en su formación. Aquella voz, que apareció en medio de una infancia atravesada por la música, se convirtió con el tiempo en una referencia decisiva para su camino artístico.

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Ese vínculo temprano hoy encuentra una nueva forma en Nahuel Pennisi canta Mercedes Sosa, el disco con el que el cantante rinde homenaje a la artista tucumana a través de diez canciones. El álbum, producido junto a Joaquín Guevara y Pablo Durand, propone un recorrido por folklore, tango y rock, géneros que también dieron forma al repertorio de La Negra. El proyecto incluye además videoclips filmados en Tucumán, con dirección de Niko Sedano.

El primer tema que Pennisi escuchó de Sosa fue “Alfonsina y el mar”. Después llegó “Canción con todos”, una obra que años más tarde eligió como adelanto de este trabajo. El lanzamiento también remite a sus propios comienzos: antes de afirmarse con composiciones propias, el artista construyó su recorrido interpretando canciones ajenas en la calle y en radios. Así las cosas, en diálogo con Teleshow, el artista contó los detalles de su disco y de su vida.

—¿Cómo viviste este homenaje a Mercedes?

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—Estoy muy contento. Era un proyecto que imaginaba para algún momento de mi vida, aunque nunca pensé que iba a ser ahora. Me sorprendió, pero también me sirvió para reconectar con una faceta muy ligada a la interpretación y a versionar canciones, algo que Mercedes hacía de una manera muy especial.

Nahuel Pennisi – Promesas Sobre el Bidet

—¿Cómo decidiste la selección de temas?

—Fue difícil. Cuando empezamos a armar la lista con los productores, teníamos cerca de cuarenta canciones y era imposible grabarlas todas. Ahí apareció un filtro muy claro, que fue la emoción. Escuchaba cada tema y pensaba qué me pasaba, qué me traía, hacia dónde me llevaba. Las diez canciones que quedaron representan muy bien este momento de mi vida y mi alegría por interpretar obras que forman parte del universo de Mercedes.

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—Hablaste con la familia de La Negra y te dieron su visto bueno con las canciones. ¿Cómo fue eso?

—Fue muy lindo. Yo imaginaba que iba a haber buena recepción, pero desde el primer momento quise hacerlos parte, sobre todo por agradecimiento y por afinidad. Ya conocía a Agustín y a Araceli, los nietos de Mercedes, y siempre tuvimos una muy buena relación. Cuando les empecé a mostrar las canciones, tuvimos charlas muy lindas, sobre todo con Agustín, que me compartió lo que sentía frente a este homenaje. Escucharlo hablar de su abuela también me permitió acercarme a Mercedes desde un lugar más humano.

—¿Vos los buscaste para conocer su mirada desde el principio?

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—Sí. Ya tenía relación con ellos por distintos homenajes colectivos a Mercedes en los que coincidimos. En esos encuentros siempre le decía a Agustín cuánto la admiraba y cuánto me emocionaba su obra. Cuando surgió esta oportunidad, sentí que tenía que incluirlos enseguida. Podía avanzar sin hablar con ellos, pero me parecía mucho más honesto que se involucraran, que fueran parte del repertorio y que me dieran su opinión. Las reuniones fueron muy positivas y Agustín estuvo muy cerca durante todo el proceso. Me acompañó incluso a los videos.

—¿Qué pensás que diría Mercedes de este homenaje?

—Es una pregunta que me hago seguido. Me gusta imaginar que lo hubiera recibido con respeto, como ella respetaba a tantos artistas. Quiero creer que le habría gustado. Tal vez también me habría marcado cosas para mejorar. Era una persona muy sensible y creo que le daba mucho lugar a la emoción. Ojalá le haya gustado. Me gusta pensar que, en algún lugar, lo está escuchando.

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El álbum de Nahuel Pennisi recorre folklore, tango y rock, géneros que formaron parte del repertorio de Mercedes Sosa

—¿Tuviste señales de que ibas por buen camino?

—Sí, y hubo una señal muy linda. Cuando hablábamos de la lista de canciones apareció el nombre de Charly García. Yo le dije a Agustín que tenía muchas ganas de grabar un tema suyo y finalmente elegimos “Promesas sobre el bidet”, a partir de una versión de Mercedes que me había conmovido mucho. Entonces Agustín me contó que esa era la canción de Charly que más le gustaba a Mercedes. Yo no sabía esa historia. Ahí sentí un guiño muy fuerte, una señal de que iba por el camino correcto. Después también me emocionó mostrarles el disco a personas cercanas a ella y recibir tanta energía buena.

—¿Este proyecto también te lleva a tu infancia y a tus orígenes con la guitarra y la música?

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—Totalmente. Me transporta al momento en que descubrí distintas músicas a través de la radio. Encontrar a Mercedes ahí fue una salvación, porque hasta ese momento no había escuchado música argentina. Mis viejos eran más rockeros, así que el folklore apareció para mí como una revelación. La voz de Mercedes me impactó desde muy chico y me conecta con mis años de escuela, con los actos en los que sonaba “Canción con todos”, con recuerdos muy profundos. Este disco me desbloqueó mucho de todo eso.

—¿Cómo eras de chico?

—Los que me conocían dicen que era bastante inquieto, curioso y también insistente. Cuando me decían que no, quería entender por qué. Me intrigaba todo y me gustaba ir un poco más allá. Siempre tuve mucha curiosidad, muchas ganas de hablar con la gente y de aprender. Me interesaban los oficios, las historias, lo que cada persona podía contarme. Como en mi casa casi todos los que iban eran músicos, durante un tiempo pensé que todo el mundo tocaba un instrumento. Entonces iba, por ejemplo, a una verdulería y le preguntaba al verdulero qué tocaba.

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Nahuel Pennisi contó cómo conoció a su esposa y qué lo enamoró en un encuentro laboral en Tucumán
Nahuel Pennisi recordó el inicio de su relación con su esposa

—Hablando de la infancia, ¿qué dibujitos te gustaban? ¿Cómo eran las mañanas en tu casa?

—Me gustaba mucho Piñón Fijo. También recuerdo a Caramelito y “A jugar con Hugo”. Una vez llamaron a mi hermano desde el programa a la casa de mi abuela, que era la única que tenía teléfono en la cuadra, y él no estaba. Fue un drama. También me encantaban las músicas de algunos dibujitos. La de Dragon Ball me fascinaba y ya ahí se despertaba mi curiosidad por la música. También me gustaba Pokémon. Todo eso me recuerda mucho a mi casa, a la televisión en la habitación de mis papás, a las mañanas en familia. Y también al Family, que jugábamos con mi hermano: Pac-Man, Mario Bros., juegos de motos y un juego de un ratoncito que no recuerdo bien. Son recuerdos muy presentes.

—¿Y cómo hacías para jugar?

—Me daba cuenta de si ganaba o perdía por los sonidos. Mi hermano me iba guiando: me decía si tenía que seguir derecho o si había perdido. Y también memorizaba mucho. Me divertía porque lo importante era estar integrado, compartir ese momento con mis hermanos. Los juegos me ayudaron a sentir que podía socializar, que había un mundo para descubrir. De chico tal vez no interactuaba tanto con otros nenes porque era más introspectivo y me refugiaba mucho en la radio. Ahí aprendí a disfrutar de la soledad, pero también a encontrar formas de integrarme. La música siguió tendiendo ese puente.

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Nahuel Pennisi presenta Nahuel Pennisi canta Mercedes Sosa, un disco homenaje con diez canciones dedicadas a la artista tucumana
Nahuel Pennisi presenta Nahuel Pennisi canta Mercedes Sosa, un disco homenaje con diez canciones dedicadas a la artista tucumana

—¿Cuál fue la lección más importante que te dieron tus papás?

—Creo que la enseñanza más fuerte tuvo que ver con el afecto. Siempre me dijeron que había que ser amable, mostrarse como uno es, saludar con cordialidad y mantener el respeto incluso en un mal día. Me enseñaron a respirar hondo antes que entregarme al drama. Todo eso me sirvió mucho en mi relación con la gente. Les agradezco especialmente esas herramientas vinculadas al amor, al cariño y a dar la vida por el otro. Eso es lo que más aprendí de ellos y también lo que intento transmitirles a mis hijos.

—¿Y qué de todo eso les trasladás a tus hijos?

—Hay algo que intento aplicar, aunque no siempre me sale, y es no perder la calma cuando hacen alguna travesura. En lugar de gritar, trato de hablarles despacio, de decirles lo mismo pero desde otro lugar. Me pregunto qué les queda más: si una reflexión o el mal momento. Entonces intento que prevalezca el aprendizaje y no la tensión.

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—¿Con tu hijo Mateo sos más estricto?

—Con Mateo tengo un vínculo muy especial porque es el primero y porque compartimos muchísimo sus primeros años. La pandemia me permitió estar con él todos los días durante un tiempo muy importante. Vi sus primeros movimientos, sus primeros pasos, muchos momentos únicos. Con Alma fue distinto porque yo estaba de gira y con otra dinámica. Siento que ella es muy pegada a su mamá. Con Mateo fui más compinche y lo sigo siendo. A Alma la trato con una delicadeza especial, quizás por una percepción mía y por el cuidado con el que me nace vincularme con ella.

Nahuel Pennisi contó cómo conoció a su esposa y qué lo enamoró en un encuentro laboral en Tucumán
Nahuel Pennisi contó cómo conoció a su esposa y qué lo enamoró en un encuentro laboral en Tucumán

—¿Qué pasiones compartís con tus hijos? ¿La música, el fútbol?

—Muchas. La música, por supuesto, es una de las principales. Les compré un teclado para el cumpleaños de Mateo y a veces nos ponemos a tocar. Él escucha melodías, me dice qué le gusta y aprende rápido las letras. También compartimos el fútbol. Con el Mundial, el álbum y las figuritas, Mateo se enganchó muchísimo y se acuerda de nombres y resultados. Y otra pasión que compartimos, aunque parezca raro, son los perfumes. Ya me conocen mucho en eso. A veces me piden perfume y les enseño cómo usarlo.

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—¿Qué perfumes te gustan o qué aromas te atraen?

—Me gustan muchos porque cada perfume desbloquea recuerdos. Me atrae mucho el sándalo, los aromas cítricos como la naranja y también ciertas notas especiadas. La pimienta, por ejemplo, potencia mucho una fragancia. Me fascina ese mundo porque cada perfume tiene una identidad distinta, incluso según la estación del año. Es una pasión muy fuerte para mí y, de hecho, dentro de poco voy a sacar mi propio perfume.

—¿Cómo se va a llamar?

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—La marca va a llevar mi nombre y este primer perfume se va a llamar Latido. Fue muy interesante trabajar la composición con la perfumista, porque conversamos mucho sobre mi historia, mis gustos y mis recuerdos. A partir de eso fuimos probando distintas versiones hasta llegar al perfume final. Quise llamarlo Latido porque siento que soy una persona sencilla y cercana, y me gusta la idea de compartir una parte de mi identidad desde ese lugar.

Nahuel Pennisi lanzó su disco en homenaje a Mercedes Sosa
Nahuel Pennisi escuchó por primera vez a Mercedes Sosa a los 8 años en Florencio Varela y ese hallazgo marcó su formación musical (Gentileza: Sony Music)

—¿Cómo describirías ese aroma?

—Es una fragancia floral y dulce, con algunas notas de cuero, un poco de sándalo y un toque de pimienta, que le da proyección. También cambia con el paso de los minutos, cuando empieza a asentarse en la piel. Es un perfume unisex.

—¿Lo vamos a conocer cerca de la primavera?

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—Sí, esa es la idea. Ojalá salga por esa época. Sería lindo que convivan las dos cosas: el disco homenaje a Mercedes y este perfume, como otra forma de acercarme a la gente.

—Me imagino que tu mujer ya lo probó. ¿Le gustó?

—Sí, ella está siempre acompañándome. Es una persona muy importante en mi vida y en mis proyectos. Me apoya mucho tanto en la música como en esta pasión por la perfumería. Siempre piensa en lo mejor para mi camino. Además es diseñadora gráfica, así que también tiene una mirada muy valiosa.

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—¿Hace cuánto se conocen?

—Hace aproximadamente ocho años.

Nahuel Pennisi lanzó su disco en homenaje a Mercedes Sosa
“Canción con todos” fue elegida por Nahuel Pennisi como adelanto de un trabajo que también remite a sus comienzos en la calle y en radios (Gentileza: Sony Music)

—¿Te acordás cómo fue la primera vez que se vieron?

—Sí. Nuestra historia empezó por trabajo. Yo fui a tocar a Tucumán para unos festivales y ella trabajaba con la productora de su familia, que era la que me había contratado. Le tocó acompañarme en la recorrida por los medios y ahí empezamos a hablar. Conversamos de muchas cosas, de valores, de la familia y de la vida. Fue muy lindo porque disfrutábamos mucho de charlar, y eso para mí siempre es una señal importante. El vínculo fue muy sano desde el primer momento y algo que me gustó mucho es que ella no conocía mi música.

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—O sea que no era fan.

—Tal vez eso también ayudó a que conectáramos más. A mí me gustaba hablar de la vida y no tanto de música. A veces uno está tan metido en ese mundo que necesita ir hacia otros temas.

—¿Cómo la conquistaste?

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—Hubo un gesto que creo que a ella le gustó. Yo estaba con mi asistente y ella se comunicaba con él para organizar horarios y traslados. Después de un par de días, le pedí a mi amigo que le preguntara si le molestaba que yo tuviera su número y le escribiera. Quise hacerlo con respeto. Ella dijo que sí, que le escribiera. Cuando tuve el número, tardé un poco en mandarle el mensaje, pero después me confesó que esperaba que lo hiciera ese mismo día. Al final, salió bien.

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CHIMENTOS

El adiós de los colegas de Oscar González Oro al conductor que hizo de la radio una compañía para millones

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Oscar González Oro, “el Negro”, murió este viernes a los 74 años (Adrián Escandar)

Oscar González Oro, “el Negro”, murió este viernes en Punta del Este a los 74 años. Con su partida se apaga una de las voces más reconocibles de la radio argentina, un hombre que durante casi cuatro décadas convirtió las mañanas en un territorio propio y que construyó, micrófono mediante, una relación íntima con varias generaciones de oyentes. Fueron años de mañanas compartidas, de información, entrevistas, opiniones, humor, música, silencios y esa familiaridad que solo algunos grandes conductores consiguen establecer con quienes están del otro lado. González Oro no fue simplemente un nombre de la radio: para muchos fue una compañía cotidiana, una voz que entraba en las casas ya comenzado el día y que, con el paso del tiempo, terminó formando parte de la vida de quienes lo escuchaban.

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La noticia provocó una inmediata conmoción entre periodistas, conductores, amigos y colegas que compartieron con él micrófonos, estudios, viajes y distintas etapas de una profesión que lo tuvo como uno de sus grandes protagonistas. Eduardo Feinmann lo despidió desde la emoción más profunda: “Inmenso dolor. Te quiero, te querré siempre”. Una frase breve, pero cargada de todo aquello que muchas veces resulta imposible explicar cuando muere alguien cercano. Claudio Savoia, en tanto, también recordó al periodista y escribió: “Estaba enfermo. QEPD. Abrazo grande a sus amigos, familiares y oyentes. Gran periodista”. En esas palabras aparece también una de las dimensiones más importantes de González Oro: la de haber construido un vínculo que trascendió ampliamente a sus compañeros de profesión y alcanzó a millones de oyentes que durante años hicieron de sus programas una parte de su rutina.

Sergio Lapegüe fue otro de los periodistas que puso en palabras el lugar que ocupó el Negro en la radio argentina. Al comunicar la noticia en Lape Club Social (América), recordó especialmente esas mañanas en las que su voz acompañó durante años a una enorme cantidad de personas. “Nos acompañó durante tantas mañanas en diferentes radios, haciendo el programa más escuchado por las mañanas, acompañó a la gente”, explicó. Y quizá allí esté una de las claves para comprender la dimensión de su figura: logró algo que no todos los conductores consiguen, que una audiencia no solamente lo escuchara, sino que sintiera que estaba acompañado por alguien conocido. La radio tiene ese extraño poder de convertir una voz en presencia, y el Negro supo construir esa cercanía durante décadas.

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Nelson Castro también lo recordó desde el conocimiento personal y profesional que mantuvo con él a lo largo de los años. “Hace poco tiempo me contaba que estaba bien”, señaló en declaraciones a TN, antes de reconstruir parte de la historia de aquel hombre al que conoció cuando llegó a Buenos Aires y cuya trayectoria siguió de cerca. Habló de su “tremendo éxito”, de su “impronta” y de su talento, pero también de aquello que ocurría detrás del personaje radial: “Un hombre con gran olfato, gran voz y vocación”. Castro destacó además su cultura y su pasión por la lectura, y recordó especialmente cuánto adoraba a sus hijos. En ese retrato apareció también una faceta más íntima, la de un hombre profundamente sociable, acostumbrado a salir, encontrarse con amigos, ir al cine y disfrutar de una vida intensa fuera del estudio de radio.

Para Castro, la pandemia significó un golpe particularmente duro para González Oro justamente por ese modo de vivir. “A él lo afectó mucho la pandemia, las restricciones, porque era un hombre con una intensa vida social, salir con amigos, cine”, explicó. Y también recuperó una pequeña historia detrás de una de las frases que quedaron asociadas para siempre a sus programas: el célebre “dale, gas”. Según contó, el origen estaba en el apellido del operador, que era largo, y González Oro lo apocopaba para utilizarlo como una manera característica de cerrar cada salida al aire. Una pequeña marca de identidad que, con el tiempo, terminó formando parte del lenguaje de su audiencia.

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Por su parte, Fabián Doman dejó unas palabras que sintetizan el sentir de muchos: “Murió Oscar González Oro a sus 74 años. El hombre más importante de la radio”.

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Oscar Gómez Castañón, en tanto, eligió ubicarlo dentro de una tradición mayor de la radio argentina. “El Negrito fue el último gran número uno de la segunda mañana. En la saga de (Cacho) Fontana, de (Héctor) Larrea”, sostuvo, trazando una línea con algunos de los nombres más importantes de la historia de la radio. Y habló también de ese vínculo casi secreto que se establece entre un conductor y su audiencia, una relación que muchas veces resulta difícil de explicar para quien nunca la experimentó: “Uno la radio la elige completa, con todos los horarios y toda la vida, y conoce los hijos, lo que vivió y no vivió. No a muchos medios les permitís meterte a tu cama o a tu ducha, a la radio sí”.

La frase resume como pocas el fenómeno González Oro. Porque durante casi cuarenta años su trabajo no transcurrió solamente dentro de una cabina, frente a un micrófono y detrás de un vidrio. Su voz ingresó en cocinas, oficinas, autos, dormitorios, bares y comercios. Estuvo presente en cumpleaños, separaciones, pérdidas, nacimientos, viajes y rutinas. Fue parte de la vida cotidiana de quienes lo eligieron una y otra vez. Y esa confianza, construida lentamente durante años, es uno de los legados más difíciles de reemplazar.

Beto Casella también recordó al Negro desde una conversación que mantuvieron apenas unos días antes de su muerte. Al aire de su programa en Rock & Pop contó que el último sábador le había escrito para preguntarle cómo estaba. La respuesta fue directa y, a la distancia, conmovedora: “Hola, amigo. Estoy bien, aunque la salud no me acompaña. Me cuesta trabajo caminar y mantener el equilibrio, el resto bien”. Casella, con quien compartió aire en la TV abierta, explicó que sabía que su colega atravesaba problemas de salud y recordó que lo había visto en una entrega de los Martín Fierro de Radio, donde recibió una mención especial.

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Fabian Doman recuerda al Negro Oro

“Versiones había un montón, pero tenía un vínculo muy amoroso, en una época comíamos. Pero mirá vos… el sábado, preguntarle cómo andará, y esa fue la respuesta”, relató Casella, todavía atravesado por la incredulidad de una conversación que, sin saberlo, sería una de las últimas. Hay algo particularmente doloroso en esos mensajes cotidianos que parecen insignificantes cuando ocurren y adquieren otro peso cuando la persona ya no está. Un simple “¿cómo estás?” que queda suspendido en el tiempo.

Carlos Monti también puso el foco en la marca que dejó en la historia de la radio argentina. Con la perspectiva de quien compartió durante años el mismo universo profesional, definió su legado a partir de una característica que lo distinguió frente al micrófono: “El Negro marcó un estilo de conducción radial que ha dejado su huella en la radiofonía argentina”.

Luis Ventura, en tanto, eligió recordarlo desde un lugar mucho más íntimo. “Yo tenía una frecuencia de comunicación con él. Lo llamaba permanentemente”, contó, antes de detenerse en uno de los episodios que más lo marcó de los últimos años de González Oro: el reencuentro con los premios Martín Fierro y con APTRA. “No me voy a quedar con ninguna angustia ni tristeza, porque me di el gusto de reconciliarlo con el Martín Fierro y con APTRA”, explicó Ventura, quien recordó que una de las primeras gestiones que realizó cuando asumió aquella comisión tuvo justamente que ver con sanar una herida que permanecía abierta.

“Una de las primeras gestiones que hicimos con esta comisión, una de las cosas que yo pedí justamente era sanar esa herida abierta de que el hombre más popular de la radiofonía argentina tuviera su homenaje”, relató. González Oro había decidido no asistir a la fiesta del Martín Fierro, pero Ventura logró convencerlo y traerlo nuevamente a Buenos Aires desde Punta del Este, para que pudiera recibir en persona aquel reconocimiento. “Cuando él había desistido de asistir a la fiesta del Martín Fierro, yo lo traje de Montevideo, de Punta del Este. Lo traje para acá”, recordó.

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Aquella noche quedó grabada en la memoria de Ventura como uno de los momentos más especiales de los últimos años del conductor. “Se llevó la distinción y la honorabilidad de ese privilegio de tener el bronce en la mano y disfrutarlo y agradecerlo. Ovación. Unánime”, contó. Y destacó el carácter excepcional de aquella escena: “Son pocos esos casos donde el Martín Fierro genera unanimidad”. Para el presidente de APTRA, ese reconocimiento no fue solamente un premio, sino también una manera de reparar una historia y devolverle a González Oro un homenaje que, según su mirada, la radiofonía argentina le debía.

Después de aquel encuentro, Ventura siguió intentando convencerlo para que regresara, aunque fuera por un rato, a ese mundo del que había decidido alejarse. “Lo llamé un par de veces porque lo quise traer para estar en vivo en varios pisos. Y no quiso saber nada”, contó. La respuesta de González Oro, según recordó, fue tan breve como definitiva: “Me retiré”. Dos palabras que, con el paso del tiempo, adquieren otra dimensión y que hoy forman parte del recuerdo de un hombre que durante casi cuatro décadas había hecho de la radio su territorio, hasta decidir finalmente correrse del micrófono y comenzar otra etapa de su vida.

Oscar González Oro construyó su historia en la radio durante décadas y llegó a convertirse en uno de esos nombres que ya no necesitan presentación. El Negro era, para quienes lo escuchaban, mucho más que un conductor: era una voz reconocible, una presencia cotidiana y una compañía. Este viernes, desde Punta del Este, esa voz se apagó definitivamente. Quedaron sus programas, sus frases, sus entrevistas, sus historias y, sobre todo, la memoria de millones de personas que durante años encontraron del otro lado del parlante a alguien que les hablaba como si estuviera allí, en la misma habitación.

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Y quizá esa sea la forma más profunda de despedir a un hombre de radio: entendiendo que algunas voces no desaparecen del todo cuando dejan de sonar. Permanecen en la memoria de quienes las escucharon durante años, asociadas para siempre a una época de sus propias vidas. Para muchos, la voz del “Negro” González Oro será, desde ahora, también eso: el recuerdo de tantas mañanas que empezaron con él.

Noticia en desarrollo…

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CHIMENTOS

Murió Oscar «El Negro» González Oro a los 74 años

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El mundo del espectáculo y el periodismo argentino se vio sacudido por la muerte de Oscar “el Negro” González Oro, uno de los conductores más emblemáticos de la radio nacional. Tenía 74 años y una extensa trayectoria que lo convirtió en una de las voces más reconocidas del medio.

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La noticia fue confirmada generó un fuerte impacto en colegas, oyentes y figuras del ambiente, que lo recordaron por su estilo frontal, su impronta en la conducción y su presencia durante décadas en los medios.

González Oro construyó una carrera sólida principalmente en la radio, donde alcanzó gran popularidad con ciclos que marcaron época y lo posicionaron como una de las figuras centrales de la AM argentina. Su estilo directo y su manera de abordar la actualidad lo convirtieron en una voz inconfundible.

A lo largo de su trayectoria también tuvo pasos por la televisión y por distintos proyectos periodísticos, consolidando una imagen de conductor versátil y de fuerte personalidad dentro del ambiente.

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LUTO EN EL MUNDO DEL PERIODISMO POR LA MUERTE DEL NEGRO GONZÁLEZ ORO

En los últimos años, el periodista había reducido su presencia en los medios y se había mostrado más reservado en cuanto a su vida personal, aunque seguía siendo una figura de consulta y referencia dentro del espectáculo y la radiofonía.

Su retiro del primer plano mediático en 2021 había sido presentado como una decisión vinculada al deseo de disfrutar de una etapa más tranquila, tras décadas de trabajo ininterrumpido en los medios. Actualmente se encontraba radicado en Punta del Este, atravesado por problemas de salud.

 

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Oscar

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CHIMENTOS

La impactante foto durante un show de Oasis en Buenos Aires que ganó un concurso mundial: “Valió la pena”

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El fotógrafo Joshua Halling sostiene su galardón en los Abbey Road Music Photography Awards 2026 por una fotografía tomada en el concierto de Oasis en el Estadio River Plate

No están Liam ni Noel Gallagher sobre el escenario. Tampoco hay guitarras, pantallas gigantes ni una toma frontal de la banda. La imagen que llevó a Oasis en Argentina a los Abbey Road Music Photography Awards 2026 pone el foco en otra escena: un joven con una remera blanca del grupo, rodeado por una multitud que salta, canta y se mueve al ritmo del recital en el estadio de River.

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La fotografía, tomada por el artista Joshua Halling durante la segunda fecha que Oasis ofreció en Buenos Aires en noviembre de 2025, fue ganadora en la categoría Music Moment of the Year.

Con un encuadre vertical y una composición que transmite el movimiento de la multitud, la postal se convirtió en una de las imágenes más comentadas de la edición. En el centro de la escena aparece el fanático, vestido con una remera blanca con el logo de Oasis, mientras a su alrededor se forma un pogo que ocupa casi toda la fotografía. El desenfoque de las personas que lo rodean, sumado a las manos en alto y los cuerpos apretados entre sí, reconstruye desde la tribuna la intensidad de aquellas noches en el Monumental.

La organización de los premios describió la escena como la de un seguidor de Oasis retratado “en medio de una supernova”. La definición apunta a un aspecto que diferencia a la imagen de otras fotos de recitales: el protagonista no es el artista, sino el público. En ese gesto, la fotografía logra sintetizar una parte de la experiencia que marcó el regreso del grupo británico a los escenarios.

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Halling compartió en su momento la noticia de su nominación a través de su cuenta de X, donde explicó que la foto no fue producto de una toma inmediata. El fotógrafo permaneció en el mismo sitio durante varios minutos hasta que el encuadre alcanzó la forma que buscaba.

Multitud densa vista desde arriba con un joven en el centro que viste una camiseta clara y un efecto de desenfoque circular en los bordes
Una multitud rodea a un espectador durante la presentación de la banda Oasis en el Estadio River Plate, en una toma premiada del fotógrafo Joshua Halling
Captura de pantalla de una publicación en redes sociales con un texto en inglés y fotos de una multitud en un concierto
La palabra del fotógrafo Joshua Halling por la nominación de su imagen del público en un concierto de Oasis en Argentina

“Siempre es un honor ser reconocido por capturar una gira o un momento en el tiempo en particular, pero tener una foto como esta en consideración para un premio Abbey Road realmente resume el puro caos, la unidad, la energía y la alegría que el año pasado trajo a tantas personas de todo el mundo en un solo fotograma”, escribió Halling, oriundo de Manchester al igual que los líderes de la banda.

Luego dio más detalles sobre el momento en que obtuvo la imagen. “Pasé unos buenos 10 minutos posado en el mismo lugar esperando a que este encuadre encajara durante la segunda fecha de Oasis Argentina y valió totalmente la pena la espera”, afirmó.

El trabajo fue realizado desde uno de los sectores altos del estadio con un lente de 300 milímetros. Desde esa distancia, Halling encontró una perspectiva que permitió aislar al joven de remera blanca entre cientos de personas y, al mismo tiempo, mostrar la dimensión de la convocatoria. La fotografía no revela dónde está el escenario ni qué canción sonaba. El centro está puesto en la reacción colectiva.

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La foto de la fecha argentina quedó entre las cinco seleccionadas para Music Moment of the Year, junto con trabajos que documentaron algunos de los episodios musicales más difundidos del último año.

Entre las finalistas figuraban una imagen de Harriet T K Bols que muestra a Oasis detrás de escena durante su penúltimo recital en el estadio de Wembley. También fue seleccionada una fotografía de Jenn Devereaux sobre la actuación de Kendrick Lamar en el show de medio tiempo del Super Bowl.

Fotografía en blanco y negro de dos hombres que se abrazan en un escenario, uno de ellos con chaqueta oscura y sombrero de pescador
Harriet T K Bols registró a Oasis en Wembley en la foto nominada a los premios Abbey Road Music Photography
Silueta de una persona frente a una pared con la palabra brat pintada y llamas de fuego a los lados en un escenario iluminado
Una fotografía de Jack Oliver en el Festival de Glastonbury que muestra a la cantante Charli XCX en un escenario en llamas
Una cantante vestida con un traje celeste salta por el aire sobre una multitud de personas que levantan las manos en un concierto
El vuelo de las Lambrini Girls: la imagen de Jessie Morgan elegida para los premios de fotografía musical
Kendrick Lamar en el centro rodeado por decenas de bailarines con prendas de color azul, rojo y blanco agrupados sobre unas gradas
El rapero Kendrick Lamar realiza su actuación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl rodeado de bailarines vestidos de azul, rojo y blanco en una fotografía de Jenn Devereaux

La lista se completa con una imagen de Jessie Morgan tomada en un concierto de Lambrini Girls y con una postal de Jack Oliver que registró a Charli XCX mientras quemaba la bandera de su etapa “brat” durante su presentación en Glastonbury.

Las fotos que eligieron Liam y Noel Gallagher para representar su regreso a Argentina con Oasis

La edición 2026 de los premios recibió más de 24.500 fotografías de 42 países. Entre las obras elegidas en las distintas categorías también aparecen registros de Fontaines D.C., FKA Twigs, Tame Impala, Yungblud, Florence + The Machine, Billy Idol, Geese y Amyl and the Sniffers.

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La ceremonia se realizó este 24 de septiembre y correspondió a la quinta edición de los Abbey Road Music Photography Awards, una premiación impulsada por el emblemático estudio londinense para reconocer la fotografía vinculada a la música en vivo, los retratos de artistas y las escenas detrás de escena.

Tras la difusión, la imagen de Halling recibió mensajes de seguidores que repararon en el lugar que ocupa el público dentro de la composición. Uno de ellos destacó que “la mística de la foto es el detalle de que casi nadie tiene el teléfono en la mano, sino que están viviendo el momento”.

Otro usuario escribió: “Está muy merecido, solo mira ese tiro, es la perfección. Felicidades por ser finalista”. Entre las reacciones también apareció una lectura que resumió el efecto de la imagen: “Es para tapa de disco. Es increíble que viendo esta foto no se sabe para qué lado está el escenario. Todos re contra viviendo la música y el momento. Hermoso retrato”.

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La escena, registrada durante la segunda fecha de Oasis en Buenos Aires, instaló a la Arghentina, y a River Plate en paerticular, como escenario del momento visual más impactante no sólo de la gira de reunión Live ’25, sino de la escena mundial.



Joshua Halling,Abbey Road Music Photography Awards,Oasis,Estadio River Plate

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