POLITICA
Neuquén: el kirchnerismo tomó las riendas del peronismo y modificó el escenario de cara a 2027

El kirchnerismo neuquino le arrebató la conducción del peronismo a las actuales autoridades partidarias, que habían diseñado el encuentro confiadas en poder sostener a sus propios alfiles en espacios clave para la estrategia electoral de 2027.
No se trata solo de un proceso interno. El gobernador Rolando Figueroa descontaba el acompañamiento del peronismo para una eventual reelección en 2027, aunque ahora sabe que el kirchnerismo se ubicará en la vereda opuesta y sin margen para un acercamiento.
El congreso se realizó en Vista Alegre y fue convocado por su intendente, José Asaad, en su carácter de presidente del Consejo Partidario.
Los anfitriones, que proyectaban retener la conducción partidaria, perdieron terreno al no poder imponer sus figuras por encima de las que propuso el exsenador Oscar Parrilli, principal armador del sector opositor.
El desarrollo del proceso interno, fiscalizado por veedores de la Justicia Electoral, modifica el panorama de cara a los comicios provinciales de 2027, en los que el mandatario neuquino aspira a permanecer al frente del Poder Ejecutivo.
Hasta ahora, Figueroa contaba con el acompañamiento del sector peronista derrotado, del que incluso forman parte algunos funcionarios de su gabinete. Sin embargo, sabe que con el kirchnerismo no existen posibilidades de entendimiento.
Tras la victoria, los dirigentes alineados con Parrilli afirmaron que el resultado reivindica el “liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner” y fortalece la bandera del peronismo en la carrera por la Gobernación de 2027.

Con el nuevo esquema interno, el exdiputado provincial Luis Sagaseta habló de la necesidad de reconstruir la unidad del peronismo luego de una disputa que dejó sectores relegados y encendió señales de alerta en el oficialismo provincial.
Con el peronismo prácticamente descartado como aliado, el oficialismo neuquino amplía su búsqueda de apoyos para sostener el proyecto con el que pretende retener la Gobernación.
En ese radar aparece el histórico Movimiento Popular Neuquino (MPN), fuerza que condujo los destinos de la provincia petrolera durante más de seis décadas y que cobijó políticamente a Figueroa antes de la conformación de La Neuquinidad, el frente con el que logró desplazar al partido del poder.
Dentro del MPN, que renovará autoridades en los próximos tres meses, existen voces favorables a respaldar una eventual candidatura de Figueroa para un nuevo mandato. Para ello, sin embargo, deberán evitar una interna y alcanzar una lista de unidad.
El respaldo al mandatario es explícito, aunque también existen planteos que el partido pretende poner sobre la mesa para negociar un eventual acompañamiento en 2027. Los armadores del MPN aseguran que la fuerza conserva el “músculo político” que la convirtió en un actor dominante de la política neuquina y destacan que cuenta con cerca de 90.000 afiliados, cuatro veces más que el peronismo y bastante más que la Unión Cívica Radical.
Con esos números, los referentes partidarios avanzan en acuerdos internos y observan con entusiasmo el escenario que comenzará a definirse el próximo año.
“El objetivo es que el Movimiento Popular Neuquino renueve sus autoridades y siga acompañando el proyecto que encabeza el gobernador Figueroa”, afirmó Gabriel Álamo, presidente del bloque del MPN en la Legislatura provincial y uno de los principales armadores del partido.
Al igual que ocurre con el sector derrotado del peronismo, varios dirigentes históricos del MPN fueron incorporados al Ejecutivo provincial. En ese contexto, se especula con que sean ellos quienes integren una lista de unidad para respaldar a Figueroa, quien incluso mantiene su afiliación al histórico partido provincial.
La tensión en el oficialismo también está vinculada al crecimiento del espacio libertario, que impulsa a la senadora Nadia Márquez como potencial candidata a la Gobernación, una postulación que contaría con el visto bueno de la Casa Rosada.
“Voy a ser la primera gobernadora mujer”, anticipa Márquez, aunque aclara que esa candidatura podría concretarse en 2027 o en 2031. La senadora y pastora evangélica fue la primera dirigente libertaria en lanzarse a la carrera por la Gobernación, y los respaldos dentro del espacio no tardaron en llegar.
POLITICA
Enojo de La Cámpora contra Kicillof por su rechazo a los candidatos a dedo de Cristina Kirchner

El gobernador bonaerense y aspirante a la presidencia, Axel Kicillof, había enviado un mensaje a sus aliados internos en el peronismo: no aceptará que Cristina Kirchner defina a dedo al próximo candidato del PJ, como ocurrió con Alberto Fernández, y aseguró que enfrentará en unas PASO a los contrincantes. La reacción no se hizo esperar.
En redes sociales, integrantes de La Cámpora salieron al cruce. La más directa fue la extitular de Anses, Fernanda Raverta, que inició su tuit con “Axel”, seguido de dos puntos y un texto largo, que continuó con: “Siempre resulta curioso escuchar renegar del ‘dedo’ a quienes fueron sus grandes beneficiarios”. Eso fue solo el comienzo, porque después prolongó su idea. Mencionó que le llamaban la atención algunas “valentías para desafiar a Cristina que aparecen justo ahora que está presa”.
A ella se sumaron el diputado Facundo Tignalelli y el senador bonaerense Emmanuel González Santalla. El factor común entre las críticas dirigidas a Kicillof se valió de recortes noticiosos que daban cuenta que el gobernador se opone a la selección a dedo del candidato del PJ.
El viernes, Kicillof se mostró junto al gobernador de Jujuy, el radical Carlos Sadir, en busca de ampliar su alcance federal frente a las elecciones presidenciales de 2027.
Se trata del tercer movimiento en pocos días enfocado en sus aspiraciones electorales.
El jueves 22 de octubre, Kicillof se reunió con Sergio Massa y Máximo Kirchner. Allí acordaron bloquear en el Congreso cualquier intento del Gobierno de suspender o eliminar las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).
Tras ese encuentro, el gobernador de Buenos Aires juntó a su tropa del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en La Plata y dejó claro que no habrá unidad electoral si implica su proyecto a exigencias y acuerdos, como aquellos que llevaron al poder a Alberto Fernández en 2023.
Kicillof quiere competir con los otros candidatos del PJ, como Sergio Massa.
“Entendemos que lo mejor es que se defina en una PASO; que elija la gente sin dedos ni acuerdo de cúpula” es la frase que transmitió Kicillof ante su tropa interna, que encabeza un grupo de intendentes del conurbano.
Casi a modo de respuesta directa, Raverta tuiteó: “Nosotros competiríamos encantados en una PASO contra cualquier compañero del campo popular. Y lo haríamos con Cristina, con la convicción de militar a una compañera que ya demostró que sabe mejorar la vida de nuestro pueblo y defender los intereses de la Argentina”.
Kicillof viajó a Jujuy y reforzó su idea en una entrevista con el diario El Tribuno. “Ya hay más de un candidato”, dijo. “Incluso yo dije que las candidaturas son el año que viene, pero veo que otros compañeros se están lanzando; a mí me parece que lo mejor es que elija la gente”, remarcó.
“Ya nos pusimos de acuerdo en que las PASO eran un buen instrumento; tenemos que dejar que la gente elija”, manifestó ante El Tribuno.
Luego, retomó la agenda política en función de fortalecer un frente electoral más amplio que su movimiento.
“Lo que viene en Argentina no va a ser un experimento más —dijo desmarcándose de los gobiernos de Cristina Kirchner y de la candidatura presidencial de Sergio Massa—. Vamos a construir un nuevo gobierno que sea productivo, federal, soberano y patriota”.
La visita por el norte tomó relevancia especial dado que el mandatario bonaerense busca ampliar sus horizontes, entre otros espacios, más allá del núcleo duro que lo sustenta.
Por eso, la recorrida incluyó actividades en distritos administrados por fuerzas opositoras y aliados del peronismo.
De este modo, Kicillof apuesta a construir una base de consolidación más amplia para enfrentar a Javier Milei el año que viene.
En Jujuy firmó convenios de colaboración con el gobernador Carlos Sadir y luego mantuvo reuniones políticas con referentes territoriales, sindicales y municipales.
En La Plata buscaron que la jornada del mandatario bonaerense no quede atrapada por la interna local del Partido Justicialista (PJ).
Lo cierto es que la actividad política tuvo lugar en el club Altos Hornos Zapla, junto al intendente de Palpalá, el peronista Rubén Eduardo Rivarola. Allí estuvo acompañado por los diputados Rubén Armando Rivarola, hijo del intendente, y Carlos Haquim.
Un PJ intervenido
El PJ de Jujuy está bajo intervención judicial desde 2023. Los primeros interventores fueron Gustavo Menéndez (alineado con Cristina Kirchner) y Aníbal Fernández. Luego de una serie de conflictos, la disputa llegó hasta la Justicia Federal.
El 5 de octubre, el juez federal con competencia electoral Esteban Hansen prorrogó por 60 días la intervención que encabeza el abogado Federico Prieto.
La intención de Kicillof, en sus recorridas por el interior del país, es intentar un diálogo con dirigentes de distintas corrientes del peronismo para sumarlos a su proyecto presidencial del año que viene.
Kicillof ya visitó Misiones, Chaco, Córdoba, Santa Fe, La Rioja, Formosa, La Pampa, Tierra del Fuego y Chubut.
La reunión con Sadir tuvo como fin firmar convenios de colaboración. “Es muy importante que las provincias podamos trabajar de manera articulada, compartir experiencias y aprender unas de otras”, dijo Kicillof.
pic.twitter.com/cyAJpGvocs,October 31, 2026,Conforme a
POLITICA
El Gobierno designó un nuevo subsecretario de Ciencia y Tecnología tras la renuncia de César Lencina

El Gobierno nacional designó a Ricardo Fernando Crespo como nuevo subsecretario de Ciencia y Tecnología, luego de la renuncia de César Oscar Lencina, quien había abandonado el puesto tras denunciar problemas de funcionamiento interno, presuntos maltratos y falta de acompañamiento institucional.
Crespo fue designado por Adriana Baravalle, secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, organismo que depende de la Jefatura de Gabinete, actualmente a cargo de Diego Santilli.
Crespo es licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina (UCA), doctor en Filosofía por la Universidad Nacional de Cuyo y doctor en Economía por la Universidad de Ámsterdam. Además, se desempeña como investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y es integrante de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.
Antes de su incorporación al Gobierno, ocupó los cargos de vicerrector de Investigación y de Asuntos Académicos de la Universidad Austral.
La renuncia de Lencina y los cuestionamientos internos
El cambio de autoridades se produjo después de que Lencina presentara su renuncia indeclinable, con efecto desde el 29 de octubre, mediante una nota dirigida a Baravalle y con copia al jefe de Gabinete.
POLITICA
La recesión pone en jaque los acuerdos de Milei

Un acuerdo político prospera por convicción o por conveniencia. Javier Milei construyó casi de la nada un orden sostenido en su popularidad y el alivio que trajo la baja de la inflación. A su alrededor orbitó una constelación de socios y aliados convencidos de compartir “el rumbo”, un concepto plástico que disimuló disidencias ideológicas y cierta perplejidad ante la conducta del Presidente. En el momento menos indicado, la recesión golpea esa red pragmática que, durante tres años, permitió que existiera algo parecido a un oficialismo.
Patricia Bullrich es el síntoma de una crisis en gestación. Se pegó a Milei después de perder con él, fue el rostro del combate policial a quienes resistían el ajuste, se afilió a La Libertad Avanza (LLA). Hoy, con la economía empantanada, no pierde ocasión de marcar diferencias con el Gobierno y reclamar cambios. Habla con la urgencia de quien ve venir un desastre.
Su pliego de condiciones reprocha la intolerancia de Milei con el periodismo y cualquier forma de disenso, objeta el desprecio a normas básicas de la diplomacia (como abstenerse de participar en campañas de un país extranjero o reconocer la victoria de un antagonista ideológico), exige empatía con los perdedores del modelo, discute la apertura comercial indiscriminada, reivindica el diálogo como consustancial a la política y sugiere repensar el rol del Estado en áreas como la infraestructura. Solo le falta pedir que Milei se peine con gomina y raya al medio.
La rebeldía calculada de Bullrich expone el desorden de la estructura de poder con la que Milei encara su plan de reelección. Mauricio Macri advirtió esta semana que “no se ha avanzado nada” en el acuerdo electoral que negocia desde que Karina Milei se resignó a llamarlo para descongelar una relación marcada por la desconfianza. Las conversaciones con gobernadores “dan todo el tiempo un paso para adelante y dos para atrás”, resume un jefe provincial de peso.
“Los acuerdos políticos sirven para atravesar los momentos de dificultad. Esperamos demasiado para blindarnos cuando todo venía bien. Ahora todo cuesta el doble”, explica un integrante del círculo que define la política libertaria.
Milei se desentiende de esas minucias. Volvió a decir esta semana que él no se encarga de la política sino de la economía, como si su misión fuera aplicar recetas en el vacío sin necesidad de regular las dosis según el contexto. Mantiene el empeño de indultar a Bullrich de pecados por los que encendería hogueras si los cometieran otros.
Pero va acumulando fastidio. En su entorno cuentan que le molestó que la senadora se quejara de las críticas violentas al periodismo en la Fundación Faro, porque la noche del discurso ella lo había saludado con un abrazo y un tuit fervoroso. Todavía menos le gustó que cruzara la línea de reconocer el triunfo de Lula en Brasil cuando había orden de mantenerse en la ambigüedad, en sintonía con Donald Trump.
Martín Menem, gestor político de la hermana presidencial, le envió un recado a Bullrich cuando dijo que en LLA “el único candidato es Milei”. Fue una advertencia, traducen en la Casa Rosada. Una cosa es disentir para mostrar amplitud; otra muy distinta, construir desde dentro un proyecto presidencial alternativo.
Milei por ahora no avala a quienes le sugieren sacar a Bullrich de la jefatura del bloque de senadores de LLA. Sigue convencido de que no hay espacio para aventuras electorales desde el centro hacia la derecha del tablero. “Los argentinos van a tener que elegir entre los populistas y los liberales”, insistió el viernes ante un grupo de estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella. La polarización es la argamasa de un oficialismo hecho de retazos.
Tensión con Macri
Milei minimiza también las quejas de Macri. Los dirigentes del Pro han votado todas las reformas libertarias, pero subsisten como un cuerpo extraño en el ecosistema oficialista. Están condenados a apoyarlo, cree el Presidente, que gobierna rodeado de exmacristas que cambiaron de lealtad.
Las gestiones para un pacto electoral volvieron a encallar. Los libertarios exigen que el Pro acompañe la eliminación o suspensión de las PASO. Los macristas creen que las primarias son el único reaseguro de que el mileísmo cumplirá la promesa de no competir contra los gobernantes locales del partido amarillo. Sobre todo, quieren certezas de que va a respetar la casa matriz del Pro: la Ciudad de Buenos Aires. “Sin las PASO le cedemos la lapicera a Karina”, argumenta un macrista de primera línea.
El juego de Bullrich interpela al Pro y a todos los sectores dialoguistas. Cuando ella empezó con su coqueteo presidencial, instaló una inquietud que circulaba entre los aliados del Gobierno: ¿es factible la reelección con una economía estancada? En estos últimos días la incógnita sumó dramatismo: a un año de las elecciones, ¿está a tiempo Milei de ajustar el plan para recomponer las expectativas sociales y ganar cuatro años más de confianza? En ese terreno germina, aún difusa, la idea de un frente liberal sin Milei.
“No nos vamos a apartar del programa”, repitió el Presidente esta semana. Atribuye a los shocks externos los resultados peores de lo esperado. Todo indica que en las próximas semanas el Indec confirmará la recesión, con dos trimestres de retroceso en la actividad. La inflación sigue amesetada en la zona del 2% mensual.
El ministro Luis Caputo sigue la partitura. Promete que en el segundo trimestre de 2027 empezará a sentirse la recuperación. Hay que pasar el verano, podría decir. Prepara medidas de incentivo dentro del corsé que pone Milei. Y se puso al frente de un reclamo que le llega desde provincias afines: la necesidad de mostrar que el modelo de desarrollo basado en la minería y la energía puede derramar fuera de la región cordillerana.
Esta semana el Ministerio de Economía armó de urgencia una cumbre entre mineras y pymes industriales de todo el país. La disparó un hecho que alarmó al mundillo empresarial: la noticia de que la firma que explota el proyecto minero Vicuña, en San Juan, traerá de China la “ciudad modular” que se levantará frente al yacimiento para albergar a unos 2000 trabajadores. El evento se hizo en Rosario, con el radical Maximiliano Pullaro de anfitrión. Karina Milei viajó para reforzar la convocatoria. La intención fue “popularizar el RIGI”, un régimen tildado por la oposición de proclive al extractivismo y hostil a la producción nacional.
Al ensayo rosarino asistió el jefe de Gabinete, Diego Santilli, preocupado por mostrar sintonía de intereses con los gobernadores que viajaron, como Alfredo Cornejo (Mendoza), Raúl Jalil (Catamarca), Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) o Marcelo Orrego (San Juan).
Son algunos de los que Caputo quisiera ver como integrantes formales de una alianza de gobierno. Presiona para mostrar un bloque unido contra el peronismo porque, cree, eso desinflará la desconfianza de los mercados y facilitará el tránsito hacia el crecimiento. Pero esas conversaciones zozobran en tiempos de estrechez.
El arco de Filoctetes
Los gobernadores que estaban para posar en la foto del mileísmo unido hoy expresan aspiraciones módicas. Le piden a la Casa Rosada un compromiso de no competencia en sus provincias a cambio de apoyo nacional. Los libertarios demandan un pago anticipado con el voto contra las PASO en el Congreso. Pero no les garantizan el fair play electoral: “¿Por qué resignarnos a no ganar provincias en las que somos competitivos?”. Esa lógica hace imposible un pacto con Llaryora porque en Córdoba el mileísmo tiene sus mejores números de todo el país. Complica también alianzas que parecen naturales, como la de Neuquén. Milei viajó este sábado allí a respaldar a la senadora Nadia Márquez, que aspira a competir contra Rolando Figueroa en la tierra de Vaca Muerta. El gesto dio que hablar a gobernadores de todas las latitudes.
Ante los estudiantes de la Di Tella, Milei se describió como el general de una “batalla moral”. Se enredó en los mitos griegos al contar con licencias propias la historia de Filoctetes, el guerrero abandonado en la isla de Lemnos por el olor nauseabundo que desprendía una herida provocada por la mordedura de una serpiente. Cuestionó a Odiseo, uno de los responsables de esa decisión que puso en peligro la campaña de Troya. Lo llamó “Eliseo”, como si fuera un personaje de Francella y no el héroe retratado por Homero y Sófocles. Detalles al margen, usó la historia para repudiar el pragmatismo de Odiseo, que abandona a Filoctetes cuando estorba y vuelve a buscarlo cuando una profecía le advierte que sin su arco y su talento será imposible vencer al enemigo. “Hay que hacer lo que está bien”, aleccionó Milei.
Se presentó otra vez como esclavo de sus valores: prefiere perder a traicionarlos. Es una advertencia para sus potenciales aliados y para los que negocian por él. Que no sueñen con un Milei moderado y consensual. La convicción la aporta él; la conveniencia, que la pongan los demás. Lo suyo es acelerar en las buenas y en las malas.
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