DEPORTE
Bolivia venció 2-0 a Chile y se aferra a la ilusión de llegar al Mundial 2026, mientras que la Roja volvió a quedar afuera

Bolivia sigue en la pelea. Foto: EFE
Con goles de Miguel Terceros y Enzo Monteiro, Bolivia derrotó 2-0 a Chile por la fecha 16 de las Eliminatorias Sudamericanas.
La selección boliviana derrotó por 2-0 a Chile, acabó este martes con la última esperanza de los australes de asistir al Mundial de 2026 y se acercó, en el marco de la decimosexta jornada de las Eliminatorias Sudamericanas, a Venezuela, que ocupa el séptimo lugar que da el cupo a la repesca.
Con la derrota, los dirigidos por el argentino Ricardo Gareca sumaron su tercera eliminación a la Copa del Mundo (2018-2022-2026), evento al que Chile asistió por última vez en el Mundial organizado por Brasil en 2014.
Los dirigidos por Óscar Villegas salieron con todo el ímpetu a la cancha del estadio Municipal de El Alto, fortín de la Verde situado a 4.150 metros de altitud, para conseguir los 3 puntos que lo acercaran a Venezuela en la disputa por el cupo a la repesca y muy rápidamente lo consiguieron cuando en el minuto 5 Miguel Terceros anotó la apertura en el marcador.
Una pequeña luz de esperanza para Chile, que no contó con el volante Arturo Vidal ni con el defensor Guillermo Maripán por acumulación de tarjetas amarillas, se creó cuando en el minuto 19 el boliviano Lucas Chávez vio la tarjeta roja en una jugada en la que el VAR alertó al árbitro central, el uruguayo Esteban Daniel Ostojich, y este cambió la amarilla inicial.
Pero en el minuto 55 el partido se complicó aún más para La Roja con la expulsión de Francisco Sierralta luego de una patada voladora que lo envió directamente a las duchas.
El puntillazo a las ilusiones chilenas llegó en el minuto 90 cuando Enzo Monteiro recogió un rebote que dejó el guardameta chileno Brayan Cortés y anotó el segundo gol de Bolivia.
Con su triunfo de este martes, Bolivia suma 17 puntos, momentáneamente a una unidad de Venezuela que tendrá que visitar a segunda hora a Uruguay en el estadio Centenario de Montevideo y Chile se hunde en el último lugar, ya eliminado, con 10 enteros.
En la próxima jornada, decimoséptima y penúltima de las eliminatorias que se disputará en septiembre, Bolivia visitará a Colombia en Barranquilla y Chile será recibido por Brasil. EFE
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La asistencia de un Neymar que pelea por estar en el próximo Mundial

Luego de no haber sido convocado por Carlo Ancelotti en la última ventana FIFA de marzo, Neymar quiere demostrarle al DT de Brasil que está equivocado. Con la intención de poder meterse en la lista final de 26 jugadores del Mundial, el 10 de Santos da pelea. Este jueves, en una nueva fecha del Brasileirao, se vistió de mago para asistir a un compañero en el triunfo parcial ante Remo.
Iban 40 minutos del primer tiempo cuando Ney frotó la lámpara ante una defensa rival, a priori, bien plantada. Justo vio un hueco que se abrió entre la pareja de centrales y envió la pelota para su compañero Thaciano, que no falló para abrir el marcador en casa.
Ney lleva seis partidos jugados en lo que va de este 2026, con tres goles y tres asistencias. Además, a partir de la semana que viene, el Peixe iniciará su camino en la Sudamericana (comparte grupo con San Lorenzo) visitando el miércoles a Deportivo Cuenca.
La asistencia de Neymar
Habilitó a un compañero para el 1-0 ante Remo por el Brasileirao (Premiere).

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Polémica en Brasil: ¡Acusan a Neymar de misógino!

Es oír la palabra ‘Mundial’ y Neymar revoluciona Brasil. En pleno debate sobre el merecimiento o no de una posible convocatoria, el crack brasileño sigue brillando con el Santos y no se rinde en su deseo de participar en la próxima Copa del Mundo, aunque su figura en lo extradeportivo podría arruinarle el sueño.
El ‘problema’ que tendrá Carlo Ancelotti es más serio de lo que parece. Porque el técnico italiano, que decidió no convocar a Neymar en el recién finalizado parón de selecciones, sigue dejando la puerta abierta, aplazando una decisión de la que dependerá su relación con la torcida brasileña, que pidió a gritos su regreso en los últimos dos amistosos.
Neymar no es el de antaño. Lo sabe él, lo sabe Ancelotti y lo sabe toda Brasil. Pero eso no quita que su magia pueda seguir siendo determinante en una selección en la que no parecen brillar ni Vinicius ni Raphinha. Y en todo ese contexto, el ex del Barça sigue a lo suyo. Mandando mensajes a ‘Carletto’… pero también liándola fuera del campo.
Patada sin castigo… y furia desatada
La última polémica llegó la pasada madrugada. Neymar volvió a ponerse el mono de trabajo para liderar la victoria de un Santos que empieza a despertar y a huir de la zona baja de la Serie A Betano. Suya fue la asistencia del primer gol ante Remo, obra de Thaciano tras un fenomenal envío al área al ‘estilo Messi’. Y también participó en el definitivo 2-0, lo que le llevó a convertirse en el MVP del partido.
Eso sí, también tuvo tiempo Neymar para protagonizar uno de sus famosos encontronazos con el rival, tras recibir una durísima patada que el árbitro decidió no señalar mientras la torcida visitante trataba de sacarlo del partido a través de cánticos como «no irás al Mundial».
Logró no caer en las provocaciones de la hinchada, pero no pasó por alto la patada. Tales fueron las protestas del exazulgrana que terminó viendo la cartulina amarilla, la tercera del curso, por lo que se perderá el trascendental próximo partido frente a Flamengo.
Expresión machista
‘Ney’ no daba crédito ante la situación e incluso se permitió el lujo de criticar el arbitraje de Savio Pereira Sampaio una vez finalizado el encuentro. Sin embargo, en su mensaje quiso utilizar una expresión que en Brasil consideran misógina: «La tarjeta es injusta. Sufrí una entrada muy dura al final del partido, innecesaria. No fue la primera ni la tercera ni la cuarta. Fui a protestar y me sacó amarilla. Pero Savio (el árbitro) es así, se ha levantado como Chico (acordou de Chico) y llegó al partido en ese estado«.
Y es que la expresión portuguesa ‘acordou de Chico’, que viene a significar algo así como ‘se levantó con el pie izquierdo’ o ‘se levantó con un mal día’, se suele utilizar en Brasil en tono despectivo para referirse a las mujeres cuando menstrúan: «Se levantó con la regla».
Según explica CNN Brasil, la palabra ‘chico’ puede ser sinónimo de ‘cerdo’ o ‘sucio’, una expresión que antaño se utilizaba para referirse a la menstruación de las mujeres al ser relacionada en el pasado con la suciedad y que ahora se usa en tono despectivo.
«Quiere ser la estrella del partido, una enorme falta de respeto hacia los jugadores, no quiere hablar, no quiere conversar, es de los que mandan, quiere controlarlo todo, se va a quejar, así es el fútbol. Tiene que aprender a manejarlo. Es una falta de respeto. De todas formas, estoy contento de ayudar a mis compañeros, eso es todo. Haré mi trabajo aquí, contento con los tres puntos, que es lo más importante», concluyó Neymar, que vuelve a ser noticia tanto por lo que sucede en el campo como fuera de él. Su presencia en el Mundial sigue en duda…
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Fue campeón con Racing, se viralizó que conducía un auto de aplicación y denuncia: “Alguien se hizo pasar por mí”

“No me sobra nada, pero estoy bien”, asegura Carlos Eduardo Vázquez, Chupete, el ex futbolista uruguayo que habló con Infobae luego de una foto y una historia que circuló en las redes sociales. Las versiones indicaban que el ex defensor estaba manejando en las calles de Buenos Aires un auto de aplicación producto de una supuesta crisis económica. Pero Chupete Vázquez, de 64 años, ni siquiera vive en Argentina. Se encuentra desde hace un par de años en Montevideo, ciudad a la que regresó tras su paso como ayudante de campo en el fútbol peruano.
“Alguien se hizo pasar por mí de alguna manera. La banda de Racing esta media enojada y lo van a ir a buscar. Lo van a tratar de rastrear porque está mi familia detrás”, asegura el ex defensor, campeón con la Academia de la Recopa Sudamericana en 1988 junto, entre otros, a Gustavo Costas, actual entrenador del elenco de Avellaneda.
Chupete Vázquez nació en 1962 en Trinidad, departamento de Flores, Uruguay. Fue un destacado defensor, conocido por su paso por Peñarol y Bella Vista de su país, además de Racing Club y Vélez Sarsfield. Con la casaca charrúa, fue campeón de la Copa América 83 y del Sudamericano Sub-20 en 1981 junto a Enzo Francescoli. Además, disputó el Mundial juvenil en Australia 81 y con la Mayor jugó tres partidos entre 1983 y 1984.
Recientemente, Óscar Ruggeri recordó una anécdota sobre un control antidopaje cuando ambos jugaban en el conjunto de Liniers. El Cabezón confesó que eludió un control antidoping, ya que le dolía la cabeza y tomó una medicación no permitida para jugar. Entonces, al término del partido, fue designado para ir al control, pero gracias a la orina de su compañero del plantel no fue sancionado. “Yo le salvé la vida a Ruggeri”, revela el ex lateral derecho.
En diálogo con Infobae desde Uruguay, Vázquez afirma que no está trabajando como chofer de un auto de aplicación, aunque en su momento manejó un taxi. Recuerda su extensa carrera, explica sus inversiones fallidas, habla sobre el estado de salud de Alfio Basile y recuerda el momento que vivió el plantel velezano ante la detención que sufrió el Bambino Veira en 1991. Además, deja una reflexión sobre el trabajo y la vida después del fútbol.

– ¿Qué es de su vida hoy en día, Carlos?
– No, tranquilo. Estuve trabajando en Perú hasta casi 2024 y ahora me vine a operarme un poco la vista y todas esas cosas. Y, bueno, veremos. Estuve a punto de volver el año pasado, ¿viste? Pero, bueno, por ahora estamos esperando solucionar algunos temas, más que nada de salud. Y estoy bien, todo bien, gracias a Dios.
– ¿A qué se dedicó en Perú?
– Fui asistente de campo, ayudante de campo. Estuve trabajando, hace años trabajé con Gerardo Pelusso y Mario Viera, el padre de Sebastián, que eran los dos con los que estuve trabajando siempre.
– Después de haber sido futbolista, ¿estuvo ligado al fútbol o trabajó en otro ámbito?
– No, siempre ligado al fútbol, siempre.
– En estos días salió una información que estaba manejando un auto de aplicación
– Sí, salió un tuit, no sé quién puso eso, me lo mandaron los muchachos de Argentina, del Racing campeón de la Sudamericana, que habían puesto no sé qué… Y me mandaron una foto y dije: “¿Qué pasa?”. Me dicen: “Nada que ver, nada que ver”. Yo estoy acá en Montevideo viviendo tranquilo.
– Una persona dijo que tomó un auto por una aplicación y que el chofer se llamaba Juan Carlos Chupete Vázquez. ¿No era usted entonces?
– No, nada que ver. Encima, dice Juan Carlos y yo soy Carlos Eduardo, nada que ver. Dice que fue en Buenos Aires, pero estoy en Montevideo. Yo voy seguido a Buenos Aires. Me invitan seguido. A veces voy, a veces no, pero no tiene nada que ver con eso. Alguien se hizo pasar por mí de alguna manera. La banda de Racing esta media enojada y lo van a ir a buscar. Lo van a tratar de rastrear porque está mi familia detrás. Uno tiene familia, amigos, hermanos. Yo estoy muy tranquilo. Al ratito me llamaron toda la banda de la Supercopa 88, que estamos en el grupo de WhatsApp, los del ascenso de 1985, con quienes había estado unos días antes. ¿Viste lo que puso esa persona debajo de la foto? Dice que “no voy a las reuniones de campeones porque siempre se murió alguno”… es muy grosero. No se ha muerto ninguno de la banda.
– ¿Por qué cree que pusieron eso en las redes sociales sobre usted?
– Inventaron esa historia, viste como son las redes sociales. La otra vez con el tema de Oscar Ruggeri también, que dijo una boludez. Yo lo entendí. Dijo que Chupete le había salvado la vida en un examen que le tocó en un doping. Éramos compañeros en Vélez. Oscar sale para hacer un doping. Yo estaba lesionado, entonces no podía ir ni al banco de suplentes. Pero lógicamente estaba acompañando a mis compañeros. Y dentro del campo de juego. Como estaba lesionado, tomaba medicación que el doctor del plantel sabía y permitía. Pero no había problemas. Entonces, como él no podía hacer pis porque estaba tomando medicación, el doctor le había dado una Dorixina porque le dolía la cabeza, yo oriné por él, y quedó ahí. Después, agregó un comentario Oscar de que “este Chupete, chupa como una esponja” estuvo de más.

– ¿Lo dejó mal parado con ese comentario Ruggeri?
– No, capaz que no quedó claro. Como que dijo “¿cómo chupas, Chupete?”. El que me conoce, sabe cómo soy. Oscar como es medio gracioso, se entendió con gracia. Como me dicen Chupete, se asocia a borracho. Alguna gente me decía “usted se toma hasta el agua de los floreros”. Son mal pensados. Y es complicado a veces entender a la gente. Entonces, si yo le salvé la vida a Ruggeri no es porque me dijo “como chupaba, Chupete”. Es como si me hubieran puesto Chupete por borracho.
– ¿Tuvo problemas con la bebida?
– No, nada que ver. Ahí es cuando se entran a confundir las cosas. Algún domingo me tomo un buen vino o cualquier cosa. A veces me paso tres meses sin tomar nada, ni medio vaso.
– ¿Por qué le pusieron Chupete?
– En Uruguay no me dicen Chupete, sólo en Argentina. Me dicen Zorro. También Canario o Poronguero porque soy de la ciudad de Trinidad. Tengo un montón de sobrenombres del fútbol, pero en Racing me pusieron Chupete. Resulta que una vez fuimos a jugar un partido contra Argentino de Mendoza y fuimos a viñedos y a otros lugares para visitar bodegas. Estábamos caminando por ahí con Horacio Cordero, pasando frente a un bodegón, con esos toneles gigantes, de 10 mil litros de vino. Entonces, nos dieron de tomar, yo le comenté algo a Horacio como “está lindo para chupetearse” y al otro día, me cargaban en el entrenamiento de Racing. Escuchó el periodista Eduardo Ruso Ramenzoni, se lo comentó a Víctor Hugo Morales, y quedó Chupete.
– ¿Usted pudo hacer un buen colchón de dinero como para vivir bien después de su carrera futbolística?
– No. La época de Racing fue la más mala que hubo desde que ascendimos hasta que nos fuimos. Y después, indudablemente, la poca plata que había juntado, siendo futbolista acá en Uruguay, más la que había ganado en Racing, la pusimos en una financiera con otro amigo, con otro muchacho del equipo. Y se quebró y nos dejó en bolas, pero nada que ver.
– ¿Invirtió en otros negocios?
– Sí, pusimos una panadería acá en Uruguay, una panadería y confitería con otra gente. Pero no nos fue bien. Hambre no he pasado. Así que, no, tranquilo. Compré un taxi
– ¿Lo manejó?
– Ahora no, hace tiempo lo tuve. Lo manejé un par de veces, pero no con clientela. Tenemos mi casa, tenemos un auto. No me sobra nada, pero no estoy loco de la fuga, como dicen por ahí.
– Igualmente, a nadie le temblaría la mano si tiene que cambiar de profesión, ¿no?
– No, para nada. Mirá, eso no es deshonra ninguna. Laburar no es deshonra ninguna. Deshonra es estar esperando que alguien te dé algo para sobrevivir.
– ¿Cómo siguió su carrera después de esos momentos?
– Después de que pusimos una panadería y confitería, volví a jugar, pero ya como a los 34, 35 años, con mis hermanos, que estaban en la ciudad mía, de Trinidad de las Flores. Volvimos a jugar juntos. Era una cosa que decía: “Bueno, voy a jugar con mis hermanos”, que no había tenido la posibilidad, había jugado solamente con uno cuando estaba empezando. Y, bueno, jugamos ahí. Fue increíble, porque ganamos todo lo que jugamos y clasificamos a un torneo internacional con un cuadro del interior, la primera vez en la historia. Después tuve un problema en la pierna, se me trancó la rodilla un poco y, bueno, ahí ya no estaba bien. Fue ese año y pico que volví para darme ese gusto y disfrutar.

– ¿Qué pensaba en esos momentos en los que dejó el fútbol?
– No le encontré motivación. Decía: “Voy a jugar en un cuadro de la B…”. En Uruguay el fútbol es complicado, es un fútbol pobre. No ganás dinero, salvo que juegues en Nacional o Peñarol. Es difícil hacer diferencia. Entonces dije: “No quiero jugar más”, y así fue.
– ¿Y en Vélez cómo le fue?
– En Vélez fue cuando empezó a despegar. Estaba el Bambino. Después tuvo problemas y lo sacaron a mitad de campeonato.
– ¿Cómo manejaron el arresto del Bambino Veira?
– Fue un golpe complicado. Fue muy difícil verlo como se lo llevaban esposado. Luego, Lo fuimos a visitar a la cárcel. Tenía la moral de fierro.
– ¿Qué vieron en la visita a la cárcel?
– Estaba con otra gente. Se ve que no era la cárcel común. Estaba en un galpón grande con televisión. Estaba bien. Estamos hablando desde hace 35 años atrás. Estaba bien moralmente. Para nosotros, fue duro que nos saquen al técnico en medio del torneo. Teníamos un equipazo: estaba Ruggeri, Mancuso, el Turu Flores, Bassedas, el Tigre Gareca, el Pacha Cardozo, un montón. Después salieron campeones del mundo.
– ¿Cómo fue compartir plantel con figuras como Chilavert?
– Bien, impecable. Profesional cien por ciento. Compartí habitación con él. Tranquilo, cada uno en lo suyo. Como compañero, muy bien. Él se dormía escuchando una radio de Paraguay. Yo ponía la tele y cuando me dormía, la apagaba. ¿La relación entre Chilavert y Ruggeri? Se llevaron bien en Vélez. Pero afuera parece que se fue complicando, porque se terminaron peleando. Después del Bambino, vino Eduardo Lujan Manera que anduvimos bien y luego llegó Carlos Bianchi.
– Usted ganó una Copa América con Uruguay…
– Sí. Yo estaba jugando de titular antes de la Copa América del 83. Me lesioné en un partido contra Paraguay, me desgarré feo. Me quise recuperar rápido y me volví a romper. Entonces no pude jugar la Copa. Estuve en el plantel, soy campeón de América de 1983, pero sin jugar. También salí campeón con las juveniles de Uruguay junto a Enzo Francescoli en 1983.
– ¿Disputó el Mundial de México 86?
– Me tenían en cuenta, pero yo estaba jugando en la B con Racing. Era difícil que citaran a un jugador de la B. Había laterales muy buenos en ese momento, con experiencia. Entonces se me complicó por eso.
– ¿Su mejor etapa fue en Racing?
– Sí, porque logramos cosas importantes. Ascendimos y ganamos la Supercopa de 1988. Racing no ganaba mucho en ese tiempo. Pero era una época muy jodida. No teníamos ni ropa para entrenar, el estadio estaba medio cerrado. Era todo muy difícil. No ganábamos bien. Hoy, si hubiéramos jugado en esta época, era otra historia.
– ¿Cómo era el grupo?
– Una banda espectacular. Nos seguimos juntando después de 40 años. Eso te marca lo que era el grupo. Tenemos un grupo de WhatsApp.
– ¿Le faltó lo económico para coronar la carrera?
– Sí, claro. Si uno hace eso hoy, es otra historia. En esa época no se ganaba lo de ahora. Y tampoco te preparaban para administrar la plata. No había educación financiera. Invertí en una financiera y se perdió. Después, en una panadería también se perdió. Pero, bueno, siempre trabajé.
– ¿Hoy espera volver al fútbol?
– No me preocupa. El año pasado me llamaron varias veces porque habíamos dejado buena imagen en Perú. Ascendimos con Sport Boys, clasificamos a la Copa Sudamericana y a la Libertadores. Salimos campeones con Alianza Lima. Trabajamos muchos años ahí, entre 12 y 15 años. Fue una linda etapa.
– Para cerrar, ¿cómo se define hoy?
– Tranquilo. Estoy bien. No me sobra nada, pero estoy bien. Trabajé, sigo ligado al fútbol, tengo mi familia. Y eso es lo importante.
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