DEPORTE
Claudia Sheinbaum y Gianni Infantino ratifican a México como sede del Mundial 2026: ‘No hay ningún problema. México está de moda’

Hace escasos días que el miedo se instaló en la ciudad de Guadalajara (México). La capital del estado de Jalisco se convirtió en un escenario de violencia extrema por el abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, más conocido como ‘El Mencho’, uno de los hombres más buscados por la DEA.
Vehículos incendiados, tiroteos que paralizaron a toda la ciudad… La tensión era más que palpable en tierras aztecas. El gobernador Pablo Lemus decretó la suspensión inmediata del servicio de transporte público y la cancelación de las clases para ese día, el lunes 23 de febrero. Unas restricciones que también afectaron a otras actividades, como el fútbol.
El Mundial, en el punto de mira
Precisamente, México es una de las tres anfitrionas del próximo Mundial, que arrancará en poco más de 100 días. Junto a Estados Unidos y Canadá, México acogerá varios partidos de una edición histórica: la primera con 48 equipos y la primera con tres organizadores. Y, claro está, la situación del país puso en alerta máxima a la FIFA.
Precisamente, Guadalajara es sede de varios encuentros. Uno de ellos, el Uruguay-España de la fase de grupos, el día 27 de junio. La capital de Jalisco también albergará el 12 de junio el partido entre Corea y el ganador de la repesca de la UEFA (Dinamarca, Macedonia del Norte, República Checa o Irlanda), el 19 de junio el choque entre México y Corea y el 24 de junio el encuentro entre Colombia y el ganador de la repesca en la que participan el Congo, Jamaica o Nueva Caledonia.
La llamada con Infantino
De golpe y porrazo, el Mundial quedaba en el aire. Reunión de emergencia y un buen ‘marrón’ para Gianni Infantino, que debía evaluar la situación junto a las autoridades pertinentes. Una de ellas, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien este jueves mandó un mensaje de tranquilidad para “realizar con éxito la Copa Mundial de Fútbol 2026”.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habla durante una rueda de prensa este martes, en el Palacio Nacional de Ciudad de México (México). / José Méndez / EFE
La presidenta azteca explicó que habló por teléfono con Infantino, donde “confirmamos la confianza en el país”. Una versión que ha respaldado el presidente de la FIFA, asegurando en una publicación difundida por FIFA Media que sostuvo “discusiones productivas” con la presidenta de México y que mantuvieron una conversación que calificó de “excelente” sobre la organización de la Copa Mundial de 2026.
Antes, Sheinbaum agradeció a la FIFA y a Infantino por reafirmar que México continuará como una de las sedes del torneo, junto con Estados Unidos y Canadá, y sostuvo que el país está listo para recibir a visitantes nacionales e internacionales. La presidenta afirmó que su Gobierno ha estado en contacto con el dirigente del organismo rector del fútbol mundial para explicar que “no hay ningún problema”. “México está de moda y el Mundial será una gran celebración”, espetó.
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La autocrítica y el elogio de Filipe Luís a Lanús después de perder la Recopa

Lanús ganó el partido más importante de su historia ante Flamengo este jueves en el Maracaná. Lo hizo en medio de una lluvia torrencial con un emocionante 3-2 en el alargue. Así, con un global de 4-2, el Granate alzó su primera Recopa Sudamericana.
Por supuesto Mauricio Pellegrino está más que orgulloso de sus jugadores. No solo porque hicieron tres goles en uno de los estadios más pesados que tiene este deporte (y en una final), sino, por el hecho de que el equipo mostró una personalidad impresionante. Además de un altísimo nivel a lo largo de la serie, claro.
Pero y el Mengao… ¿cómo vive esta derrota? El conjunto carioca quería como nada este título, teniendo en cuenta que de las anteriores tres ediciones que disputó apenas pudo levantar una. Encima, pese a que venían de un legendario 2025, su comienzo de año no está siendo el que se esperaba. Al punto que el técnico Filipe Luís, terminó yéndose criticado y silbado por los propios hinchas que hace un par de meses lo idolatraban.
Así y todo, el DT brasileño salió a conferencia y dejó su análisis del partido sobre la mesa. Aunque felicitó y reconoció el gran trabajo de Lanús, cree que su equipo mereció ganar el encuentro. A su vez, confía en que el nivel levantará en las próximas semanas.
Filipe Luís luego de perder con Lanús
«Creo que hicimos un gran partido. Cometimos un error que nos costó un gol; el rival prácticamente no pasó del mediocampo. Y así fue hasta casi el final de la prórroga, cuando marcaron de cabeza, y luego con el equipo expuesto. Mi valoración es que el equipo fue superior. Como no ganamos, estas palabras sonarán mal», comenzó.
«Sentí que los jugadores lo dieron todo en la cancha. En el fútbol, no controlamos los resultados. No estamos en nuestro mejor momento, aunque lo intentamos. Pero además, quiero felicitar a Lanús por su victoria, merecieron ser los ganadores», soltó sobre el conjunto argentino.
«Creía que los jugadores estarían en forma para la Recopa. La salud física y mental se resiente con las derrotas. Realmente no estamos en nuestro mejor nivel, pero hoy sentí una mejoría. No llegó la victoria, pero sentí una evolución. No sé cuándo sucederá, creo que es un proceso y que pronto recuperaremos ese nivel que hemos perdido», concluyó, dejando en claro cuándo volverá a jugar bien el Mengao.
Uno por uno: los equipos argentinos que ganaron alguna vez en el Maracaná
De los 37 partidos que jugaron los equipos argentinos en competencias sudamericanas en el Maracaná, solo hubo ocho victorias argentas. Y ahí se metió Lanús, como Central Córdoba en 2025 por primera fase contra el Flamengo, como Argentinos Juniors (dos veces, en el 85′ por Libertadores y en el 89′ por Supercopa), Independiente (en 1964 al Santos), Boca (en la Mercosur 98) y River dos veces en la Mercosur 2000.
Video: la corrida de Aquino que liquidó la serie
Aquino convirtió de contra en la última del partido. Fuente: ESPN
El festejo del campeón
El Granate le ganó 3 a 2 a Flamengo en el Maracaná y es campeón de la Conmebol Recopa. Fuente: ESPN

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Un Superclásico histórico, definido con un golazo de Diego Latorre: a 35 años del Boca-River que comenzó a marcar la paternidad de los 90

“Fue una gran corrida de Bati por la derecha. Lanzó un centro que al desviarse en un defensor se elevó y me cayó justa, de frente al arco. En un instante pensé en cabecearla, pero detecté que tenía un margen como para dejarla bajar un poquito, ya que había algunos rivales en la línea, porque el arquero no había regresado a su posición. Me tenía mucha fe y por eso la empalmé de lleno, en una especie de tijera y la puse arriba. Fue la gloria, porque había sido un partido épico, en el marco de la Copa Libertadores, en la cancha de Boca, contra River, después de perder feo en el primer tiempo y poder ganarlo sobre la hora con ese gol. Fue una muestra más de la magia del fútbol, dejando en claro que dentro de una cancha cualquier cosa puede suceder”.
Pasaron 35 años, pero en la voz de Diego Latorre, en diálogo con Infobae, las imágenes de aquel 27 de febrero de 1991 parecen de hace apenas unas horas. El 4-3 de Boca a River en la Copa Libertadores. Aquella imborrable noche del 27 de febrero de 1991, que trazó una línea en el superclásico a lo largo de una década que recién estaba amaneciendo. En sus 90 minutos, tuvo todos los condimentos necesarios, para hacer más vibrante a este duelo que viene desde el fondo de la historia. Y el resultado final, comenzó a inclinar la imaginaria balanza futbolera, hacia el plato pintado de azul y oro.
Esa noche marcaba el debut de ambos en el torneo, con promesa de cruce ardiente, en un grupo que compartían con Bolívar y Oriente Petrolero, los representantes de Bolivia. En River aún estaban frescas las heridas de la frustración de la Copa Libertadores del año anterior, donde fue eliminado por Barcelona de Ecuador en una polémica definición por penales. Para Boca era la chance de volver al máximo torneo continental, luego de un año de ausencia y tras haberse quedado fuera en los octavos de final de la edición ‘89, en una ardiente e increíble definición por penales con Olimpia.
Estos 35 años que han pasado desde aquella noche dejan claros los cambios en varios aspectos. Pero en pocos se ven tan abiertamente como en el plano de los medios de comunicación. Pensemos lo que sería en la actualidad la cobertura, quizás desmedida, de un Superclásico por Copa Libertadores. Allá por el ‘91, no solo no hubo previa, sino que el partido se emitió en diferido para Capital y Gran Buenos Aires.
Canal 9 tenía los derechos y quien lo relató fue el Bambino Pons, para quien fue una jornada inolvidable, como lo evocó en diálogo con Infobae: “Viajé al Mundial ‘90 trabajando para Radio Continental y la revista Solo Fútbol. Allí me encontré con Gustavo González, que era el gerente de deportes de Canal 9, quien me preguntó si yo relataba. Le respondí que sí, aunque no era mi habitualidad. Me contestó que me iba a tener en cuenta. Y así ocurrió, cuando me convocaron hacia fin de año para un torneo de juveniles, llamado Selección ‘94. Al poco tiempo me dijo que se la iba a jugar por mi para la Copa Libertadores que arrancaba en febrero con ese Superclásico, porque tenían los derechos para transmitir a Boca. Cuando llegó el día, me agarró un miedo tremendo (risas). Como no tenía auto, le pedí al encargado de mi edificio, que era hincha de Boca, que me llevara y, de paso, miraba el partido. Hice dupla con Alejandro Fabbri, que me ayudó mucho, porque él ya contaba con experiencia en televisión”.
Boca había ganado los dos clásicos de verano en Mar del Plata, pero River llegaba de un año ‘90 muy bueno, donde se consagró campeón a mitad de año del torneo 1989/90, y luego salió segundo del Newell´s de Bielsa en el Apertura. En el cuadro Xeneize había asumido el Maestro Tabárez, quien, en ese mes y medio de trabajo, había aportado calma y una gran claridad para transmitir los conceptos.

El comienzo fue con el estilo que tenía ese River de Daniel Passarella. Esa voracidad por el pressing en mitad de cancha, con el trabajo a destajo de Zapata y Astrada (los pac man, Víctor Hugo dixit) para recuperar la pelota. A los 9 el gol de Borrelli de cabeza y dos minutos más tarde, el 2-0 de Zapata, también con la misma vía, para desatar el desconcierto de Boca, que no hacía pie en el encrespado mar de un clásico vibrante, como lo recuerda Latorre: “Fue un partido con muchas dificultades para nosotros en el primer tiempo. Estábamos muy nerviosos, acelerados, cometimos muchos errores y ellos nos superaron en todos los aspectos del juego. Logré descontar para ponernos 1-2, pero ellos otra vez convirtieron y la situación era complicada. La expulsión de Astrada nos benefició, porque hasta allí, no habíamos podido conducir el partido”.
Fue una ráfaga de emociones en apenas cuatro minutos. Diego descontó al tomar un rebote después de un córner, a los 28, Borelli de penal puso el 3-1 a los 31 y 60 segundos más tarde, Leonardo Astrada vio la tarjeta roja por reiteración de faltas, agregando un capítulo más a la eterna disputa entre Daniel Passarella y el árbitro Juan Bava, que había comenzado en los últimos tiempos del Kaiser como jugador y se iba a mantener durante su trayectoria como entrenador.
River debió hacer un retoque táctico, pasando Zapata a cubrir la función de volante central, pero nadie ocupó su lugar sobre la banda derecha del medio juego, algo que Boca iba a aprovechar en el complemento. Con el 3-1 para los Millonarios concluyeron los primeros minutos. Los hinchas de Boca despidieron al equipo con aplausos, sintiendo que la historia no estaba cerrada. El técnico estaba en la misma sintonía, como rememora Latorre: “La charla del entretiempo del Maestro Tabárez fue magistral, porque no solo se apoyó en cómo debíamos corregir los errores, sino puntualizando la esperanza de poder revertirlo, a partir de nosotros, pero sabiendo que River estaba en inferioridad numérica y que en algún momento eso lo iban a sentir”.
Boca salió dispuesto a cambiar el curso del partido, con la mezcla exacta del orden que pregonaba Tabárez, más el fervor, ese ADN tan Xeneize. A los 56, esa imparable avalancha de amor propio que habitaba en Blas Giunta fue al área en busca de un centro y de cabeza la clavó en el ángulo. El 2-3 abría la esperanza, que se barnizó de empate cuando Víctor Marchesini tuvo fe para desengancharse del fondo, hacer una pared y definir con calidad al primer palo, superando el achique de Oscar Passet. Aquel desconcierto de una hora atrás, ahora era patrimonio de River, que se aferraba al reloj para rescatar un empate. Faltaban solo tres minutos. José Luis Villarreal, con su acostumbrada dinámica, quitó en el medio y habilitó a Batistuta para armar la jugada que detalladamente nos contó Latorre, desatando el carnaval Boquense. Un 4-3 increíble que entró automáticamente en la leyenda.
Con la transmisión de televisión se dio un hecho curioso que así nos revivió el Bambino Pons: “Cuando ganaba 3-1 River al terminar el primer tiempo, mucha gente dejó de escuchar la radio y puso el arranque del partido en la tele, porque íbamos en diferido. Y más tarde ocurrió algo maravilloso, porque los hinchas de Boca, que lo habían seguido por radio, encendieron Canal 9 para observar ese segundo tiempo increíble. Cuando terminamos me dijeron que el partido había medido 50 puntos de rating. Al llegar a mi casa, como a la 1 de la madrugada, lo volví a ver porque quería escucharme. Creo que fue un relato bastante sostenido, con la garganta más clara que ahora, como es natural. Para mí fue una noche maravillosa”.
Diego Latorre tenía el don de lucirse en los superclásicos, donde casi siempre sobresalía y marcaba goles. Sobre este punto, tiene un interesante análisis: “Yo venía acostumbrado, ya desde las inferiores, a jugar clásicos contra River. Creo que era un plus, porque los vivía con mayor naturalidad. El grado de motivación y de estímulo que tenés para esos partidos, donde querés ser la figura o el héroe, para salir en la tapa de los diarios y la revistas, para mí era un motor super importante. Con el paso del tiempo me fui convirtiendo en un jugador más paciente, no tan ansioso para entrar en contacto con la pelota, como cuando recién empezaba en primera. Estaba más maduro, sin la desesperación de querer ganar un partido yo solo”.
Hasta 1987, la luz de la Bombonera era deficiente, con un sistema vetusto. Alejandro Romay, propietario de Canal 9, por entonces, la única emisora privada, hizo un acuerdo con el club, por el cual financió el nuevo sistema lumínico, a cambio de tener los derechos de televisión de los partidos del club en torneos internacionales. Aquel ‘91 no fue un año más, como cuenta el Bambino: “Hicimos toda esa campaña de Boca en la Libertadores, donde luego se sumó Fernando Niembro como comentarista, tras dejar el cargo que ejercía en el gobierno. Hicimos el sospechado encuentro con Oriente Petrolero, la aplastante victoria ante Flamengo en cuartos de final, donde Junior declaró que tuvieron un poco miedo porque el piso de la Bombonera se movía y la semifinal con incidentes ante Colo Colo en Chile”.

Para muchos, aquel del primer semestre del ‘91, fue de los mejores equipos de Boca en las últimas décadas. Por momentos brillante, con una idea clara y un vuelo ofensivo distinto. Ganó invicto el Clausura, pero cayó en la final frente a Newell´s, con la recordada ausencia de Batistuta y Latorre, por encontrarse en la Copa América. Tampoco pudo quedarse con la Copa Libertadores, perdiendo en la polémica semifinal ante Colo Colo, en Chile. Pese a que no puedo gritar campeón, por siempre quedará el recuerdo de un cuadro excelente, como lo cita el propio Latorre: “Teníamos un muy buen equipo, con un soporte importante detrás. Lo recuerdo como un cuadro maravilloso, con sentido colectivo, grandes individualidades y una mezcla interesante de juventud y experiencia. Estaba el Chino Tapia que era un jugador magistral, que creo que es poco valorado y el despliegue de Villarreal en el medio. Y la dirección del Maestro Tabárez, con mucha templanza y gran oficio. Hombre de poner siempre el foco en el desarrollo del juego y con las palabras justas. Con una gran capacidad de poder ver más allá y motivarnos para que no bajemos el rendimiento. Un verdadero sabio que confiaba mucho en nosotros. Él fue quien detectó la posibilidad de que hagamos la dupla de ataque junto a Bati, dejándolo a él como centro delantero definido y a mí como un cuarto volante con mucho gol, resignado a Graciani sobre la derecha, para que yo pueda tener todo el campo a disposición. El Maestro venía de dirigir a Uruguay en la Copa del Mundo de Italia y era como un padre para nosotros. Fue clave en mi crecimiento y maduración, para convertirme en un futbolista más de equipo, sin dejar de lucirme, porque nunca me negó el placer de jugar y poder explorar mis condiciones».
No fue una victoria más. Casi nunca lo es una entre los grandes rivales del fútbol argentino. Pero esta fue especial, porque tuvo una guion cinematográfico, en el marco deseado de la Copa Libertadores, con la agónica y plástica definición de Latorre. Además, derramó la paternidad por el resto de la década. Desde allí hasta fines del ‘99 se enfrentaron 43 veces entre partidos oficiales y amistosos, con 21 triunfos de Boca, 8 de River y 14 empates.
Por eso los festejos tan alocados, en el maravilloso ida y vuelta de los jugadores, celebrando de frente a la tribuna, donde unos y otros se agradecen mutuamente, sin querer irse jamás. Una postal del fútbol. Y una premonición. El pueblo boquense sentía en la piel que era apenas el inicio de una racha memorable ante el clásico rival. Ese sentimiento inexplicable que solo aquel que alguna vez saltó en una cancha puede describir con las palabras del corazón.
Boca,River
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River Plate venció 3-1 a Banfield en lo que fue el último partido de Marcelo Gallardo como DT del Millonario

River ganó en el último partido de Gallardo. Foto: Twitter @RiverPlate
En el último partido del Muñeco, el Millonario recuperó la alegría. Este jueves 26 de febrero, desde las 19.15 horas, en el Estadio Monumental, por la fecha 7 del Torneo Apertura de la Liga Profesional, River Plate de Marcelo Gallardo derrotó 3-1 a Banfield de Pedro Troglio.
Luego de un mal inicio del Torneo Apertura y tras tres derrotas consecutivas, Marcelo Gallardo decidió dar un paso al costado y dejar su querido River Plate al no poder encontrarle la vuelta al equipo. Y para despedir al Muñeco de la mejor manera, los futbolistas lograron levantar y hasta jugaron uno o el mejor partido del año.
Ya desde el inicio, la hinchada hizo sentir su molestia, tras ovacionar a Gallardo, entonaron el famoso «jugadores la conch…de su madre», pero el equipo respondió en el campo. En el primer tiempo, River salió con todo. A los 8 minutos iba a tener la primera chance clara en los pies de Galván, quien tras un centro desde la derecha, lanzó una media tijera que casi se mete al fondo del arco, pero entre Sanguinetti y el palo evitaron el primer gol del Millonario.
A los 12′ iba a llegar el primer gol de la noche. Tras un centro de Ian Subiabre, Lucas Martínez Quarta ganó de cabeza y con un potente remate, venció a Sanguinetti para poner el 1-0. El Chino fue a abrazar a Gallardo en su celebración.
River fue más, dominó gran parte del encuentro y generó chances como la de Fausto Vera, quien tras una jugada colectiva entró hasta el área y casi pone el segundo.
Cuando parecía que el Millonario estaba cerca del segundo, Banfield anotó el empate. A los 45′, tras una gran jugada de Perrotta, Mauro Méndez puso el 1-1.
El empate de Banfield sobre el final, pensó que podían aparecer los fantasmas de las últimas fechas, sin embargo el Millonario volvió a salir con todo en el segundo tiempo.
Apenas al minuto, Sebastián Driussi rompió su sequía de varias fechas sin poder anotar y, con un golazo, puso el segundo para River Plate.
Pero el equipo iba a ir por más. A los 13′, Joaquín Freitas anotó el tercer tanto y definitorio tras un gran centro de Tomás Galván. En los siguiente minutos, River dominó el encuentro, Banfield prácticamente no le dio pelea y el Millonario pudo haber ampliado la ventaja, pero no estuvo fino en la definición.
Finalmente fue victoria 3-1 de River Plate sobre Banfield. El Millonario rompe la mala racha de tres derrotas consecutivas en el Torneo Apertura y sube hasta el quinto lugar de la Zona B, con 10 puntos.
River Plate,Torneo Apertura,Banfield
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