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DEPORTE

Cómo superó 10 operaciones para jugar hasta los 42 años y su regreso a la NBA en otro rol: la nueva vida de Carlos Delfino

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Tras su retiro del básquet a los 42 años se convirtió en comentarista de la NBA

A Carlos Delfino se lo puede elogiar por muchas cosas. Fue parte de, tal vez, la mejor selección de la historia del deporte argentino. Aquella que con el paso del tiempo recibió el mote de Generación Dorada y logró el hito de ser campeón olímpico en Atenas 2004 luego de vencer a los mejores de su deporte, incluído a un equipo plagado de jugadores NBA. Se puede mencionar que ganó muchos otros títulos y medallas, que jugó y dejó su marca en la mejor liga de básquet del mundo, pero la demostración más grande de amor por el juego la dio al hacerle frente a una lesión que lo llevó a operarse una decena de veces y lo mantuvo tres años fuera de las canchas.

Hoy, pocos meses después de su retiro definitivo del básquet, Lancha volvió a la NBA. Sí, como leen: desde esta temporada se sumó a las transmisiones por TNT Sports y HBO Max y este fin de semana será el comentarista estrella del All Star Game que se jugará en la ciudad de Los Ángeles, en el nuevo estadio de los Clippers. “Terminé jugando con 42 años, decidiendo yo hasta el último entrenamiento -te diría cuándo fue- y me di cuenta que un día ya no estaba para más y realmente no digo que lo sufría, pero sí no me divertía como me divertía antes y realmente que siempre dije ‘voy a hacerlo hasta que me divierta’ y así fue”, le contó Delfino a Infobae.

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Durante la charla, Carlitos profundizó en la decisión de vida que afrontó para que aquella fractura en el hueso escafoide, que se produjo poco tiempos después de la volcada en la cara contra Kevin Durant cuando jugaba para los Houston Rockets en 2013, no lo retirara para siempre del deporte que tanto ama. “Era joven todavía. Tenía 30 años cuando fue mi primera lesión fuerte en el tobillo que me sacó de la NBA. Al final de cuentas, fue un proceso de muchas lesiones, fue un proceso de muchas operaciones y se hizo largo, pero fueron muchas cosas las que alimentaron ese fuego y estaba el fuego del jugador. Tenía ganas de hacerlo”, comentó sobre la larga recuperación que afrontó para volver a salir de pie al rectángulo de juego.

Gracias a su tenacidad, la vida deportiva para Delfino se alargó más de lo que muchos creían. Y ahora, este santafesino que nos supo deleitar con una de las mecánicas de tiro más elegantes jamás vistas en el básquet, está de regreso en la liga estadounidense en el rol de analista. “Es una linda manera de estar cerca de la gente que está siempre pendiente de los juegos. Está bueno compartir historias, compartir experiencias. Compartir cómo uno ve el básquet y lo que uno ve y siente durante un juego”, relató Delfino, que acompañará a Juan Pablo Varsky en los comentarios durante el Juego de las Estrellas del domingo desde las 18:30 (hora argentina). Además, el viernes, con el duelo Rising Stars entre los talentos de la competición, más la jornada del sábado con las destrezas y los torneos de volcadas y triples estarán Leo Margo en los relatos y el venezolano Carl Herrera, dos veces campeón de la NBA con los Rockets, en los comentarios.

A la espera del gran acontecimiento de la NBA, que sirve como parate de cara a la segunda parte de la temporada, Carlos también aprovechó para dar su visión sobre el presente de la liga y el impacto de las estrellas internacionales en el deporte. Por que claro, hace más de 20 años, él fue elegido para llevar su talento a los Estados Unidos. Y ahora, le toca mirar y analizar a las nuevas figuras del espacio que él supo conquistar con su juego.

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Delfino fue elegido en el Draft de la NBA en 2003 por los Detroit Pistons (Carlos Delfino)

– ¿Cómo estás viviendo esta etapa tras retirarte del básquet después de tanto tiempo?

– Creo que se fue dando naturalmente, como todo, biológico. Lo que me tiene contento es que no extraño desde lo físico, no tengo esa necesidad de entrar a una cancha, de ir y hacer cosas y locuras que antes hacía. Es como que me quedé vacío y eso es la parte más natural de todo. Entonces, si bien me cuesta todavía desde la parte vocal, admitir que no compito más, sí me doy cuenta que mentalmente estoy mucho mejor, porque en el momento que tuve todas las lesiones que tuve, yo no podía ver básquet, no me hubiese puesto nunca comentar como estoy comentando ahora o ir a ver un partido como voy a ver una o dos veces por semana acá de Euroliga en Italia. Pero haberlo dejado todo dentro del rectángulo y haberme vaciado permite que hoy lo esté viendo de otra manera y esté realmente muy tranquilo. La verdad que no me guardé nada. Terminé jugando con 42 años decidiendo yo hasta el último entrenamiento -te diría cuándo fue- y me di cuenta que un día ya no estaba para más y realmente no digo que lo sufría, pero sí no me divertía como me divertía antes y realmente que siempre dije “voy a hacerlo hasta que me divierta” y así fue.

– Ahora que ya estás retirado, ¿cómo fue ese proceso que atravesaste con lesiones y esa lucha de tantos años para superar lesiones y poder volver a jugar? Porque parece que fue una decisión de decir “esto no me va a retirar, lo voy a hacer cuando yo quiera”

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– Y sí, creo que fueron procesos, y hubo cositas que hicieron que la llama de jugador se vuelva a encender. Desde promesas conocidas, como fue mi abuela en los últimos días de vida, a cosas que escuchaba y decía cuando por ahí yo justamente no soy uno que soy o que fui de estar mucho en contacto o haciendo notas, no fui muy de esto. Y escuchar a otros decir “se retiró” sin que yo le haya dicho también fue en algún momento ese fuego. Era joven todavía. Tenía 30 años cuando fue mi primera lesión fuerte en el tobillo que me sacó de la NBA. Al final de cuentas, fue un proceso de muchas lesiones, fue un proceso de muchas operaciones y se hizo largo, pero fueron muchas cosas las que alimentaron ese fuego y estaba el fuego del jugador. Hoy, obviamente, con otra edad y con ese fuego automáticamente ya sin nada que lo mantenga prendido, es todo más fácil. Pero en su momento fue un proceso super complejo que me tocó pasar, vivir, porque realmente tenía ganas de seguir haciéndolo. Tenía ganas de hacerlo y no podía. Ahora fue completamente al revés. Gracias a Dios volví, jugué, obviamente en otros niveles, obviamente de otra manera. Obviamente todo cambió, fue distinto, sí pero lo que a mí siempre me mantuvo dentro de la cancha y lo que me mantuvo vivo fue el espíritu deportivo, la parte amateur, la parte de juego, la parte de la competición, la parte de hacer lo que me gustaba y eso fue lo que me mantuvo en cancha casi otros 10 años, en los cuales me di muchos gustitos, como fueron poder volver a jugar en la Selección, jugar en niveles Euroliga, una Copa América… Jugar un montón de cosas y volver a tener sensaciones y competir y competir, que era la cosa que más extrañaba cuando estaba afuera. Hoy, miro para atrás y realmente estoy contento con lo que hice. Obviamente, el animal competitivo siempre quiere que compitas al mejor nivel y al más alto y el estar arriba de todo. Pero bueno, también eso o lo que me pasó hizo que me diera cuenta de lo que había hecho antes de las lesiones, de la posibilidad de dónde estaba, dónde viví, dónde competí, contra quién estuve jugando dentro de la cancha, lo que hemos logrado con la selección y realmente no me puedo quejar.

Carlitos con la N° 10
Carlitos con la N° 10 durante el duelo ante el Dream Team en Beijing 2008. En la foto junto a LeBron James (Carlos Delfino)

– ¿Recibiste algún mensajito de los chicos de la Generación Dorada después de tu anuncio del retiro?

– De algunos sí. Hay otros que todavía no creen (se ríe) Hay otros que piensan que en cualquier momento, puede pasar. Y es que puede pasar. Yo digo que mi cuerpo no me pide. Tengo un gimnasio en casa, me entreno, me muevo un poco. Algún picadito en algún momento voy a jugar, pero todo se va dando naturalmente en mi vida. Yo trato de no forzar nada porque aprendí justamente, ¿no? Que hago las cosas por placer, hago las cosas por gusto y trato de no forzar. Y así siempre me he divertido mucho más con todo lo que he hecho. Cuando fui a hacer cosas, no digo obligadas, pero fui por otras razones que no eran las deportivas o la de realmente de placer y de gusto, llegaron momentos que me hice muchos cuestionamientos, ¿sí? El problema es que, volviendo a lo biológico, no soy el de antes, no corro como antes y ya hasta jugar con mis hijos me cuesta correr. Pero el básquet me divierte mucho y realmente lo vivo de una manera muy especial

– ¿Cómo te encontrás con este nuevo rol de comentarista de TV y encima de la NBA? ¿Qué querés aportar después de toda tu experiencia internacional?

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– Es un vínculo muy lindo. Mientras jugaba los últimos meses tuve un par de charlas para hacer esto que termino haciendo hoy. No lo veía todavía. Aún seguía corriendo atrás de la pelota. En cambio, el último verano, un día estaba en la playa y me llama Pato Álvarez y me dice: “Va a pasar algo especial en TNT, estamos pensando en vos”. Y la verdad que me agarró ese mariposeo justamente de estos que te hablaba antes, ¿no? De hacer algo por gusto. Me parece que en ese momento me pareció y día a día lo confirmo, era una manera de estar cerca de lo que más me gusta. Y es una linda manera de estar cerca de la gente que está siempre enganchada, que está siempre pendiente de los juegos. Está bueno compartir historias, compartir experiencias. Compartir cómo uno ve el básquet y lo que uno ve y siente durante un juego. Y bueno, tratar de hacerlo lo más simple posible, ¿no? Entonces, me pareció una oportunidad única. Apenas me llamaron acepté casi al vuelo, diría. Y ahora este fin de semana que viene es un poco una confirmación. Porque poder vivir por TNT y HBO Max el Juego de las Estrellas, la fiesta del básquet de la NBA, donde están los mejores jugadores. Creo que es la oportunidad. Y bueno, hoy en la nueva posición que tengo, poder seguirlo y compartirlo con la gente, creo que va a ser algo único y, y me tiene ese mariposeo interno de estar nervioso, de que estás haciendo algo que te gusta. Entonces, me llena mucho. Me llena mucho el corazón y eso es algo que me mantiene muy contento.

– Este domingo te va a tocar comentar el All Star Game con un formato que para muchos es el ideal en la NBA. Que se enfrenten las estrellas de EEUU con las figuras internacionales. Debe ser especial para vos, que fuiste uno de los que contribuiste en dejar la huella del básquet argentino en la mejor liga de básquet del mundo poder analizar la competición de hoy en día que tiene a tantos jugadores globales y siendo líderes de las franquicias

– Sí, realmente lo es. Comparto un poco la idea y creo que es un poco la idea general, ¿no? Creo que la NBA con este formato que vamos a vivir el fin de semana, está un poco reconociendo y está admitiendo lo que tratamos de promulgar, ¿no? Hay vida fuera de la NBA, hay competencias y hay jugadores muy buenos. De hecho, la NBA está admitiendo un poco esto, el reconocer la cantidad de MVP (Jugadores Más Valiosos) que son internacionales, que no son americanos. Y también un poco vender lo que fue el show de los últimos Juegos Olímpicos en el torneo de básquet. De esa guerra, con el equipo USA tratando de llegar a la final y dándolo todo por llegar a la medalla de oro. Y creo que la NBA, como gran vendedor de producto que es, saben el producto que tiene. A nivel de marketing también está bueno enfrentar a esta camada muy poderosa de jugadores extranjeros que han hecho ganar incluso franquicias muy pequeñas. Giannis (Antetokounmpo) ha logrado sacar campeón una franquicia chica, un mercado chico dentro de un mercado como es la NBA, donde el producto es tal vez lo primordial, ¿no? Jugadores como Jokic que han estado en mercados o están en un mercado como Denver, que no es de los más grandes, pero mantiene una franquicia ahí arriba al tope. Entonces, creo que este formato admite esas puertas que se han abierto. Creo que, hasta incluso cuando veo los tres equipos armados, obviamente todos los internacionales juntos, hasta el entrenador internacional, y veo los equipos americanos divididos en las estrellas un poco del futuro y los viejitos por el otro lado, creo que está un poco armado y la visión, desde mi humilde opinión, viene por ese lado, ¿no? De vender el producto así. Y está bueno que así sea, ojalá que sea la manera de volver a tener un producto competitivo, la manera de que cuando nos enganchemos esas dos horas y media, lo que dure este triangular que promete ser terrible. Ojalá que se peleen por ganar y no que sea ese soltero contra casados que fue últimamente.

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Su último gran logro con
Su último gran logro con la Selección: ganó la Americup en la final contra Brasil (Carlos Delfino)

– ¿Qué jugador más te seduce ver en la NBA de hoy? De esos que te genere un gusto especial ver o alguno que te llame la atención por alguna característica

– Yo tengo una debilidad por Shai Gilgeous-Alexander. Para mí es muy distinto. Creo que tal vez también puede ser porque fue uno de los pocos de los jóvenes contra los que me tocó competir, ¿sí? Con la selección competimos y verlo en vivo, el cambio de ritmo que tiene, cómo usa su cuerpo, después verlo que lo hace en el mejor nivel del mundo y realmente es un jugador distinto. Obviamente, verlo jugar a Wembanyama… Es el juego con el que todos los que crecimos jugando algún videojuego de la NBA, formamos ese super jugador. Es increíble las cosas que hace. Ser tan grande, ser tan elástico, ser tan estético también, a pesar de la altura que tiene, y poder hacer tantas cosas dentro de la cancha, son jugadores que a mí me llaman mucho la atención. Otro jugador que me mantiene vivo es Giannis. Estuvo en su primer año de rookie, fue mi último año en la liga. Nada, verlo crecer, lo que decía antes, verlo llevar a Milwaukee a ser campeón. Y bueno, hoy después de todo esto de los traspasos y todo, que pueda seguir ahí y ojalá se pueda mantener, a mí me ilusiona mucho y me gustó mucho verlo crecer y desarrollarse.

– Volvés a estar en contacto directo con la NBA. Siempre en las redes aparece algún recorte que recuerda aquella volcada famosa contra Kevin Durant o tus triples en Detroit o alguno de los otros equipos donde jugaste. ¿Con qué recuerdo te quedas de todo lo que viviste en ese tiempo en la mejor liga del planeta?

– Mirá, cuando miro para atrás, un montón de cosas. Tuve la suerte de vivir en el nivel más alto, de competir con los mejores del mundo durante nueve años. Pasé un montón de momentos: viví en esa liga jugando desde titular a jugando poco, desde jugar un equipo que perdimos el juego 7 de las Finales a jugar en un equipo que no entramos en Playoff. Lo que más me marca hoy es poder decir que lo viví. Hace muy poquito me llamó Milwaukee y yo no estoy viviendo en Milwaukee, no tengo ningún contacto con ellos, para representarlos en eventos acá en Europa. Ese tipo de cosas, ese tipo de legado me llena mucho el alma. No solo fue una volcada, un triple, dejé mucho como persona. Y creo que esa es la cosa más linda, el que te puedan tener como un referente, y que haya sido poco o mucho lo que hice dentro de la cancha, haya sido valorado. La verdad que viví mi sueño y esa es la realidad más única de todas, ¿no? Viví el sueño mío de pequeño y creo que no son muchos los que logran hacerlo, entonces lo valoro al máximo.

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Anuncio All Star Game NBA 2026 (HBO MAX)

Viernes 13 de febrero

Rising Stars a las 23:00, por HBO Max.

Sábado 14 de febrero

NBA All-Star Saturday a las 19:00, HBO Max.

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Domingo 15 de febrero

NBA All-Star Game a las 18:30, por HBO Max, TNT y TNT Sports.

*Hora de Argentina

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Carlos Delfino

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DEPORTE

Atlético Tucumán vs. Racing: formaciones, hora y dónde ver por tv

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Atlético Tucumán vs. Racing. Foto: Twitter @RacingClub

Este martes 3 de marzo, desde las 21.15 horas, en el Estadio Monumental José Fierro, por la fecha 8 del Torneo Apertura de la Liga Profesional, Atlético Tucumán de Ramiro González recibirá a Racing de Gustavo Costas.

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Este encuentro entre el Decano y la Academia será dirigido por Fernando Echenique. Por otra parte, la transmisión será por medio de la señal de TNT Sports Premium y podrás seguir el minuto a minuto en

Cómo llegan Atlético Tucumán y Racing al cruce por el Torneo Apertura

El Decano de Tucumán no ha tenido un buen inicio este 2026. Y es que Atlético Tucumán, de sus siete partidos, tan solo ha podido conseguir una victoria y caído en cinco ocasiones, resultados que lo tienen en la décimo tercera posición de la Zona B, con apenas 5 puntos. Este mal inicio ha sido determinante para que la directiva decida no seguir contando con Hugo Colace como DT del equipo, por lo que Julio Falcioni será el nuevo entrenador del Deca.

Por su parte, Racing ha tenido un mal inicio en el Torneo Apertura de la Liga Profesional 2026. Y es que los dirigidos por Gustavo Costas perdieron las tres primeras fechas del campeonato, luego levantaron consiguiendo dos victorias consecutivas, sin embargo en sus dos última presentaciones no lograron los tres puntos tras empatar con Boca Juniors e Independiente Rivadavia. Además de los malos resultados, las lesiones le dieron muy malas noticias al DT, puesto que Adrián Martínez sufrió un esguince y Valentín Carboni se rompió los ligamentos y se perderá gran parte de la temporada.

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Probable formación de Atlético Tucumán vs. Racing, por el Torneo Apertura

Luis Ingolotti; Leonel Di Placido, Gastón Suso, Gianluca Ferrari, Ignacio Galván; Renzo Tesuri, Ezequiel Ham, Kevin Ortíz, Martín Benítez; Nicolás Laméndola, Carlos Abeldaño. DT: Ramiro González.

Probable formación de Racing vs. Atlético Tucumán, por el Torneo Apertura

Facundo Cambeses; Ezequiel Cannavo, Franco Pardo, Marco Di Cesare, Gabriel Rojas; Adrián Fernández, Santiago Sosa, Baltasar Rodríguez; Santiago Solari, Damián Pizarro y Duván Vergara. DT: Gustavo Costas.

Datos del partido entre Atlético Tucumán vs. Racing, por el Torneo Apertura

  • Hora: 21.15.
  • TV: TNT Sports.
  • Árbitro: Fernando Echenique.
  • VAR: Sebastián Habib.
  • Estadio: Monumental José Fierro (Tucumán).

Atlético Tucumán,Racing,Torneo Apertura

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Brasil 1950: el Maracanazo que generó una ola de suicidios por culpa del «hombre que hizo llorar al pueblo brasileño»

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La historia del Maracanazo es mega conocida. A día de hoy, los goles de Juan Alberto Schiaffino y Alcides Edgardo Ghiggia continúan retumbando en el Maracaná, que había sido construido para el Mundial de 1950 y estaba preparado para la fiesta que no fue y, al contrario, le tocó ser escenario de un evento que generó una ola de suicidios en un país que tardó años en sanar la herida que significó esa derrota.

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Una diferencia de nivel que no era tal

Ahora bien, quizás lo que no es tan conocido es que la diferencia de nivel entre Uruguay y Brasil no era tan abismal como se creyó en el momento y a lo largo de los años. Y es que, sin ir más lejos, la definición la protagonizaron los dos grandes candidatos de esa Copa del Mundo y, si bien la Celeste volvía a participar de una cita mundialista después de 20 años, tenía un plantel de muchísima jerarquía.

Pero claro, como era local y ganó por goleada tres de los cuatro partidos que había disputado, los medios, los hinchas y hasta en la propia selección arengaban para que haya un clima festivo. Y hay más, porque como si todo eso no fuera suficiente, el empate hacía que Brasil sea campeón ya que ese Mundial se definió con la disputa de una fase final que estuvo conformada por el anfitrión, Uruguay, España y Suecia, las selecciones que terminaron primeras en los cuatro grupos, y los brasileños contaban con cuatro puntos, producto de dos victorias (en ese entonces el triunfo otorgaba dos unidades y el empate una), mientras que los uruguayos poseían tres unidades (una victoria y una igualdad).

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El 1-1 de Schaffino que empezaba a darle forma al Maracanazo (AFP).

Con todo este panorama y el optimismo que se había generado, hasta en la propia AUF se sentían sin posibilidades ya que en ese mismo año ambos países se habían enfrentado tres veces, con dos victorias para Brasil y una para Uruguay.

Pero los que sí creían eran los futbolistas de la Celeste, que salieron a jugar con garra, se repusieron al 1-0 de Friaca y dieron la vuelta en un estadio enmudecido. Fue tal la sorpresa que hasta Jules Rimet no podía creer lo que veía. Es así que el por entonces presidente de la FIFA contó : «Todo estaba previsto, excepto el triunfo de Uruguay. Al término del partido, yo debía entregar la copa al capitán del equipo campeón. Una vistosa guardia de honor se formaría desde el túnel hasta el centro del campo de juego, donde estaría esperándome el capitán del equipo vencedor (naturalmente Brasil). Preparé mi discurso y me fui a los vestuarios pocos minutos antes de finalizar el partido. Pero cuando caminaba por los pasillos, de momento, se interrumpió el griterío infernal. A la salida del túnel, un silencio desolador dominaba el estadio. Ni guardia de honor, ni himno nacional, ni discurso, ni entrega solemne. Me encontré solo, con la copa en mis brazos y sin saber qué hacer. En el tumulto terminé por descubrir al capitán uruguayo, Obdulio Varela, y casi a escondidas le entregué la estatuilla de oro, estrechándole la mano y me retiré sin poder decirle una sola palabra de felicitación para su equipo».

El momento en que un sorprendido Rimet le daba la copa a Varela (AFP).El momento en que un sorprendido Rimet le daba la copa a Varela (AFP).

Suicidios en masa y «el hombre que hizo llorar a Brasil»

Lógicamente, semejante catástrofe futbolística generó todo tipo de reacciones, partiendo desde el hecho de que Brasil dejó de utilizar la camiseta blanca (hasta ese entonces la titular), reemplazándola por la actual amarilla, relegando la casaca anterior solamente a alguna que otra ocasión especial.

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Pero el impacto más fuerte estuvo en la sociedad, que cayó en una depresión como si hubiese perdido una guerra. Sin ir más lejos, el propio Pelé contaría varios años después que «esa tarde vi a mi papá llorar por primera vez. Yo tenía nueve o diez años y recuerdo verlo a él junto a la radio. Lo vi llorando y le pregunté: ‘¿por qué lloras papá?’. Y él me contestó: ‘Brasil perdió el Mundial’. Ésa es la imagen que me quedó grabada de 1950″, indicó.

Y esa imagen le quedó a millones de brasileños, a tal punto de que algunos no resistieron, lo que generó que el país atravesara una ola de suicidios, ya sea por la desilusión como también por las graves pérdidas económicas que sufrieron los apostadores de la época. Si bien no hay una cifra exacta, en ese momento se habló de entre 70 y cientos de personas que se quitaron la vida. Sin embargo, en medio de ese panorama hubo alguien que no se suicidó, pero que sí experimentó la muerte en vida. Se trata de Moacir Barbosa, arquero de la selección de Brasil.

El momento en que Ghiggia vence a Moacir Barbosa (AP).El momento en que Ghiggia vence a Moacir Barbosa (AP).

Y es que una vez consumada la derrota, los medios y los hinchas buscaron rápidamente a un responsable, y el por entonces ídolo del Vasco da Gama se llevó todos los reproches. Rápidamente dejó de importar el hecho de que se trataba de una de las principales figuras del fútbol brasileño, en donde había logrado ocho títulos con el conjunto carioca y además fue clave en la obtención del Campeonato Sudamericano 1949 (actual Copa América).

Pero, ¿por qué Barbosa fue señalado como el máximo responsable del Maracanazo? Probablemente, para no dañar su orgullo, los brasileños prefirieron echarle la culpa a alguien propio antes que admitir que Uruguay fue superior al Brasil que hasta ese entonces era invencible. Claro que el arquero también colaboró , porque en el 2-1 se comió el amague de Ghiggia, quien insinuó con tirar un centro pero terminó pateando contra el palo derecho, aprovechando que el 1 había quedado descolocado.

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De hecho, el propio Barbosa sintió lo que se venía en ese mismo instante: «Llegué a tocarla y creí que la había desviado al tiro de esquina, pero escuché el silencio del estadio y me tuve que armar de valor para mirar hacia atrás. Cuando me di cuenta de que la pelota estaba dentro del arco, un frío paralizante recorrió todo mi cuerpo y sentí de inmediato la mirada de todo el Maracaná sobre mí».

La vida de Moacir Barbosa nunca volvió a ser igual (AFP).La vida de Moacir Barbosa nunca volvió a ser igual (AFP).

Y lo cierto es que el arquero no se equivocaba, porque a partir de ese momento pasó de las mieles del éxito al rechazo completo de la sociedad, que no dudó en tildarlo de mufa. Por eso, luego de su retiro en 1962, Moacir Barbosa intentó pasar al anonimato alejándose del fútbol, por lo que trabajó en la Superintendencia de Río de Janeiro. Sin embargo, la condena social no cesaría.

Sin ir más lejos, en 1970, el propio arquero contó que, en un mercado de Río, se encontró con una señora y su hijo, a quien le dijo: «Míralo, hijo, este hombre fue quien hizo llorar a todo Brasil». El rechazo y los agravios seguían recayendo sobre el arquero, que no tenía otra opción más que aguantarlo, como si aquel gol fuera una maldición.

«El tiempo todo lo cura», dice el famoso refrán, pero en Barbosa no se aplicó en absoluto porque, en 1994, decidió salir del anonimato para apoyar a Brasil en el Mundial de Estados Unidos. Por eso, quiso visitar al plantel en la previa a su debut, pero la respuesta que recibió fue implacable: «Llévense lejos a este hombre, que sólo atrae a la mala suerte», ordenó Mario Zagallo, integrante del cuerpo técnico de Carlos Alberto Parreira. Sin embargo, insistió en saludar a Romario, Bebeto y Dunga, pero también se negaron. Es ahí que el arquero sacó una conclusión tan dura como cierta: «En Brasil, la condena máxima es de 30 años. La mía fue perpetua».

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Moacir Barbosa cargó con el peso del Maracanazo para siempre.Moacir Barbosa cargó con el peso del Maracanazo para siempre.

Luego de eso, no se supo mucho más de Barbosa. Algunas versiones indican que cayó en la pobreza y pasó sus últimos años cortando el césped del Maracaná, más precisamente, el área en la que Schiaffino y Ghiggia convirtieron esos dos goles. Pero vaya uno a saber si esta versión no es otra que para humillar aún más al pobre arquero.

Así, con el peso del Maracanazo encima de por vida, Moacir Barbosa falleció el 7 de abril del 2000 producto de un derrame cerebral. Teresa Borba, amiga del arquero, contó que cuando ingresó de urgencia al hospital solamente repetía una frase: «No fue culpa mía. Éramos once…». Ese día, por fin, Barbosa dejaría de vivir el calvario que fue para él el Maracanazo.

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El Bayern y Luis Díaz golean sin Kane

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Media hora duró este viernes la resistencia del Borussia Moenchengladbach en Múnich, doblegado desde entonces por el Bayern, desde el golazo del colombiano Luis Díaz, también asistente en el 2-0 al borde del descanso, para una victoria incontestable del líder y futuro campeón, incluso sin Harry Kane, baja por un golpe de antemano, y con las molestias de Manuel Neuer, cambiado al intermedio (4-1).

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