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El segundo de Allegri añade un nuevo apodo a Rabiot: así lo explica el jugador

Adrien Rabiot regresó a Italia este verano tras una etapa corta pero fructífera en el Marsella. Un incidente con un compañero de equipo llevó a De Zerbi a empujarlo hacia la rampa de salida, y el francés acabó recalando en el Milan en las últimas horas de mercado.
El centrocampista inició un nuevo reto en Italia, esta vez con los ‘rossoneri’, con quienes busca añadir otro ‘Scudetto’ a su colección personal. De momento, lo que sí ha sumado es un nuevo apodo, una constante a lo largo de la carrera del de Saint-Maurice.
En su etapa en el PSG lo apodaban ‘Le Duc’ (el duque, en francés), por su elegancia sobre el campo, pero también por su carácter orgulloso, incluso arrogante, que le llevó a protagonizar algunos choques de poder tanto con el club parisino como con la selección.
Rabiot y Chivu, técnico del Inter / Spada/LaPresse / LAP
En 2019 cambió París por Turín y pasó a ser conocido como ‘The Duke’. Aunque al principio despertó cierto escepticismo en la Juventus, Allegri supo aprovechar su físico y su inteligencia táctica hasta convertirlo en una pieza clave en el centro del campo.
Precisamente el técnico italiano, con el que ahora se ha reencontrado en el Milan, fue quien le puso otro apodo: ‘Crazy Horse’ (caballo loco), que el propio jugador adoptó con gusto. «Me representa bien cuando estoy en el campo», explicó en una entrevista con La Gazzetta dello Sport.
Ahora, Marco Landucci, segundo de Allegri, ha querido sumarse a la lista: «Para Landucci, he sido ‘Sr.’ desde mi época en la Juve, me parece bien», comentó Rabiot orgulloso.
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El silbato de la discordia: la mano que Nimo no vio e Independiente campeón pese al árbitro

El torneo Nacional de 1968 llegó a su fin de manera inesperada, con la última jornada en forma de un triangular épico. Racing, River Plate y Vélez Sarsfield, tres gigantes, tres colosos del fútbol argentino, se enfrentaban en un campo neutral con todo por decidir. Racing había caído ante River 2-0 en el primer partido, lo que dejó al conjunto de Núñez con un solo objetivo en mente: ganar para consagrarse campeón luego de 10 años de sequía de títulos.
El segundo encuentro enfrentaba a Vélez Sarsfield contra River Plate en el mítico Gasómetro. Para el Millonario era el partido definitivo. La batalla final que definiría a los campeones de una temporada que había sido dura, llena de pasión y sacrificio. La tensión se podía cortar con un cuchillo. La multitud rugía enloquecida, el aire estaba cargado de promesas y miedos, de sueños por alcanzar y de historias por escribir. Pero cuando el balón comenzó a rodar, la historia de gloria dio paso a una polémica acción que quedaría grabada para siempre en la memoria colectiva.
A los 11 minutos, Vélez golpeó primero con un gol de Luna. El silencio de los hinchas de River fue sepulcral, el sudor se evaporaba en la frente de los jugadores de la Banda. Pero el alma de River se encendió con la respuesta, y a los 32, Daniel Onega empató el partido con una jugada que elevó a los hinchas al éxtasis. El sueño del campeonato seguía vivo, pero Vélez no se rendía y apostaba por un juego especulativo, esperando el mínimo error de los riverplatenses.
Así llegaron al minuto 37 del segundo tiempo, el minuto que marcaría la historia para siempre. Un centro preciso de Cubilla, un toque maestro de Onega que peinó el balón hacia el punto de penal, descolocando a los defensores de Vélez y al arquero Marín. Pero entonces, apareció la figura de Recio, el cinco de River, quien con su cabezazo enérgico parecía haber mandado al equipo de Núñez a la gloria. La pelota viajaba hacia la red, cuando, como si el destino quisiera jugar con el sufrimiento, el defensor Gallo desvió el balón con la mano izquierda, salvando el gol como si fuera un arquero. La multitud quedó helada, sin poder creer lo que veía.

El estadio entero estalló en una ola de gritos. ¡Era penal! Era una falta tan evidente que ni siquiera el aire podía negarlo. Pero lo más increíble estaba por llegar: el árbitro, Guillermo Nimo, lo vio. Y a pesar de la claridad de la jugada, a pesar del rugido de los hinchas, el juicio del árbitro fue otro. El juez de línea corrió hacia él, señaló la mano, pero Nimo, como si estuviera ciego o sordo a la injusticia que estaba presenciando, decidió ignorar todo y permitió que la jugada continuara. A continuación, sancionó una infracción menor de Rodríguez sobre Marín, y de manera aún más increíble, dio por terminado el partido a los 42 minutos del segundo tiempo.
El asombro invadió a todos. Nadie entendía qué estaba pasando. El sueño de River Plate se había esfumado en un abrir y cerrar de ojos, bajo la sombra de una decisión que no solo fue errónea, sino que rozaba la burla más cruel. La incredulidad se transformó en ira, y la ira, en una impotencia desgarradora. En un acto final de indiferencia, Nimo recogió el balón y salió del campo de juego, tomando el túnel hacia el vestuario como si nada hubiera pasado, como si el destino no le hubiera fallado a toda una hinchada, a toda una nación.
La semana siguiente, Vélez Sarsfield se coronó campeón al vencer 4-2 a Racing, pero el campeonato tenía un sabor amargo, un sabor envenenado por la injusticia. El sueño de River Plate había sido despojado ante los ojos del fútbol argentino. El Colegio de Árbitros suspendió a Nimo por 30 días, pero ya era demasiado tarde. Su carrera había quedado marcada por una mancha que no se borraría nunca. El escandaloso y descarado error de no sancionar el manotazo más claro de la historia del fútbol argentino, una falta que alteró el curso del campeonato y que dejó una herida abierta en el corazón de River, fue el punto de no retorno para su carrera. Nimo, considerado en su momento uno de los árbitros más respetados, nunca volvió a dirigir en partidos de gran magnitud.

Era una noche mítica en Córdoba, la cancha de Talleres se vestía de gala para recibir el partido decisivo del Torneo Nacional de 1977. En el aire flotaba la tensión, el desafío, el destino pendiente de una jugada más, de un respiro más. Independiente, con la ventaja mínima de 1-0, estaba a un empate de consagrarse campeón. El resultado parecía asegurado, el título al alcance de la mano, pero el fútbol, ese juego impredecible, tenía otros planes.
En un giro inesperado, la balanza se inclinó hacia el otro lado con una decisión controvertida. Una mano de Pagani, sin intención, en el área de Independiente, fue sancionada como penal a favor de Talleres. El estadio se sacudió, y Cherini, con calma, transformó la pena máxima en gol. El empate reavivó las esperanzas de los cordobeses, pero la historia estaba lejos de resolverse.
Apenas unos minutos después, otra jugada cambiaría el curso de los acontecimientos. Un tiro libre para Talleres. El balón se elevó al cielo cordobés, y Luque, con precisión, mandó el centro al área. Bocanelli, quien saltó con la fuerza de un hombre dispuesto a hacer historia, conectó el balón de cabeza. Pero no fue un cabezazo. No. La pelota fue empujada con el puño, con la fuerza de un jugador de voleibol, desafiando las reglas con una violencia que solo el fútbol sabe crear. Pero allí, en medio de la locura, el árbitro Barreiro, increíblemente, no advirtió la infracción. El gol fue validado, desatando una oleada de furia y confusión.
La indignación se apoderó de los jugadores de Independiente, pero el árbitro parecía sordo ante sus reclamos. La tensión creció de forma explosiva, y el control del partido se desmoronó. Tres expulsiones se sucedieron en un abrir y cerrar de ojos. Trossero, Larrosa y Galván, víctimas de una frágil paciencia, abandonaron el campo por exceso verbal. Tres hombres menos, el título escapando, y el reloj avanzando sin piedad.

En ese momento, el entrenador de Independiente, Pastoriza, no titubeó. Con valentía, apostó por un cambio ofensivo. Entraron Biondi y Bertoni, dos hombres con alma de gladiadores, dispuestos a rescribir la historia. La batalla parecía perdida, con once jugadores de Talleres frente a ocho de Independiente, pero el fútbol tiene la rara virtud de premiar a los valientes.
Fue entonces cuando el genio, el talento, la magia del fútbol se alzó por encima de la injusticia. En una jugada memorable, Independiente orquestó un ataque fulminante. La pelota recorrió el campo con velocidad, con precisión, hasta que llegó a los pies de Bochini, el ídolo de los rojos. Con su serenidad y su toque exquisito, Bochini ejecutó un remate que puso el 2-2 en el marcador y consagró a Independiente como campeón.
La noche del 1977 fue la noche en que la justicia, aunque tardía, se hizo presente. La justicia del talento, de la pasión, de la lucha inquebrantable. Fue una noche en que la injusticia se vio desbordada por el alma de un equipo que nunca dejó de creer, que nunca se rindió. Un equipo que, a pesar de los obstáculos, demostró que el fútbol no solo se gana con reglas, sino con corazón.
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Palmeiras vs. Flamengo: formaciones, hora y dónde ver por tv

Palmeiras vs. Flamengo. Foto: Twitter @Palmeiras
Palmeiras y Flamengo definen este sábado en Lima al primer «tetracampeón» brasileño de la Copa Libertadores, en una final donde el ganador será el primero de Brasil en lucir en sus vitrinas cuatro trofeos del máximo torneo de clubes de Sudamérica.
Es la séptima vez en la historia de la Libertadores que dos equipos brasileños se encuentran en la final, y la segunda ocasión en que coinciden Palmeiras y Flamengo, tras el precedente de 2021, con triunfo por 2-1 del Verdao.
En aquella ocasión, ambos equipos se jugaban ser el primer club brasileño en tener tres Copas Libertadores en sus vitrinas, y ahora la situación se repite en busca del cuarto galardón del máximo torneo de clubes.
En el Estadio Monumental de Lima se encontrarán los dos mejores equipos brasileños del momento. Entre los dos han ganado cuatro de las seis últimas ediciones de la Libertadores y este año han protagonizado un duelo mano a mano por quedarse con la liga de Brasil, que está cerca de caer del lado del Flamengo.
En ese pulso, el Palmeiras ha cedido terreno en las últimas semanas y las críticas han recaído sobre el técnico portugués Abel Ferreira, que prácticamente tiene en esta final de la Libertadores su última oportunidad para no cerrar el año en blanco.
Pese a las críticas, el camino del Palmeiras para llegar a esta final ha sido imperial. Solo perdió un partido en el encuentro de ida de la semifinal contra Liga Deportiva Universitaria de Quito (3-0), lo que luego revirtió en Sao Paulo de manera soberbia con un 4-0, para no perderse la final.
En cambio, Flamengo, si bien también perdió solo un partido, sufrió más para alcanzar la final, al quedarse al borde de la eliminación en la fase de grupos, eliminar a Estudiantes en los cuartos de final por penaltis y por la mínima en semifinales a Racing (1-0).
Ambos equipos han viajado a Lima con todos sus integrantes, incluidos los futbolistas impedidos de jugar. El ‘Verdao’ no podrá contar por lesión con Paulinho ni con Lucas Evangelista, mientras que el portero Wéverton será duda hasta última hora.
Al otro lado, el ‘Mengao’ tiene lesionado al delantero Pedro y tampoco podrá contar por suspensión con el delantero ecuatoriano Gonzalo Plata, que fue expulsado por roja directa en el encuentro de vuelta de las semifinales frente a Racing.
En el banquillo de Palmeiras, Ferreira busca su tercera Copa frente a Filipe Luís, el exfutbolista del Atlético de Madrid y discípulo de Diego ‘el Cholo’ Simeone que está ante la oportunidad de conseguir su primer título internacional como entrenador.
El técnico brasileño, junto al uruguayo Giorgian De Arrascaeta, son los dos únicos integrantes de Flamengo que quedan de la final de 2019, donde el equipo carioca conquistó su segunda Libertadores frente a River Plate también en el Estadio Monumental de Lima, una ciudad donde los rojinegros se sienten como en casa.
A su vez, el exjugador del Real Madrid Danilo puede convertirse en el primero en haber ganado dos Ligas de Campeones y dos Libertadores, mientras que el excolchonero Saúl Ñíguez busca ser el segundo español en levantar este título tras haberlo hecho Pablo Marí en 2019, también con Flamengo e igualmente en Lima.
Probable formación de Flamengo vs. Palmeiras, por la Copa Libertadores
Rossi; Varela, Léo Ortiz, Léo Pereira, Alex Sandro; Erick Pulgar, Jorginho, Giorgian De Arrascaeta; Jorge Carrascal; Bruno Henrique y Everton ‘Cebolinha’. DT: Filipe Luís. DT: Filipe Luís.
Probable formación de Palmeiras vs. Flamengo, por la Copa Libertadores
Carlos Miguel; Khellven, Gustavo Gómez, Murilo, Joaquín Piquerez; Allan, Andreas Pereira y Raphael Veiga; Felipe Anderson (o Sosa), José Manuel ‘Flaco’ López y Vítor Roque. Entrenador: Abel Ferreira.
Datos del partido entre Flamengo vs. Palmeiras, por la semifinal de la Copa Libertadores
- Hora: 18.00
- TV: Fox Sports
- Árbitro: Darío Herrera (ARG)
- Estadio: Monumental de Lima
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Ramón Díaz a punto de dejar Inter: D’Alessandro sería el DT para evitar el descenso

28/11/2025 23:21hs.
La derrota 5 a 1 ante Vasco da Gama fue un golpe durísimo para el Inter de Porto Alegre, con riesgo de caer en zona de descenso con dos fechas por jugar del Brasileirao. El técnico del Colorado, Ramón Díaz, dejaría el cargo, acompañado por su hijo Emiliano, ayudante de campo. Y la especulación es que el director deportivo, Andrés D’Alessandro, precisamente el impulsor de la llegada del riojano, dos meses atrás, se haría cargo del plantel.
«Desastre completo», tituló Globoesporte tras la actuación del Inter en Sao Januario. El clima con el técnico argentino, a dos meses de asumir, es muy malo. Hubo una reunión en el vestuario con el DT, mientras los jugadores se duchaban, y no hubo un acuerdo para anunciar la desvinculación. De todas maneras, por la tensión y la presión, lo más probable es que la baja se anuncie durante este sábado o domingo.
En el próximo partido, el Inter visita al San Pablo. Cerrará su participación en el Brasileirao ante Bragantino. Será la primera experiencia de Andrés como DT. El argentino fue ídolo como jugador y deberá procesar una situación de alta angustia deportiva. Un dato: Rafael Santos Borré inició de suplente ante Vasco, por su bajo nivel en los partidos anteriores.
Ramón tuvo una actitud insólita en la caída ante los cariocas: el equipo perdía 2 a 0 y, a los 14 minutos del primer tiempo, sacó al lateral derecho argentino Braian Aguirre. El ex Lanús se puso a llorar al dejar la cancha.
El balance de Ramón es negativo en el Inter: tres victorias, cinco empates y cinco derrotas. Ahora, con el equipo con 41 puntos, los mismos que el Santos, lamenta mucho el 1 a 1 de la fecha anterior, ante el Peixe.
¿Qué dijo Ramón tras la derrota?
«Hoy fue una vergüenza para todos. No competimos. Ya habíamos jugado buenos partidos antes y nunca había pasado algo así. Es preocupante. Es fácil buscar problemas ahora, porque estamos en una situación crítica. Sabíamos que estábamos luchando, pero queríamos proteger al grupo y asumir las consecuencias. Yo, al menos, no veo ningún problema dentro del grupo. Lo que no entiendo es tener esa primera parte contra el Santos y luego, días después, un partido así contra el Vasco. Hoy hemos cometido muchos errores, pero tenemos que dar un paso al frente y ganar los partidos que quedan. Estamos con los mismos puntos que Santos», afirmó el DT.

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