DEPORTE
En África, el fútbol te ayuda a todo

Es un placer conversar a solas con Miguel Gamondi. “Peladito”, le decía Maradona. Uno de los tantos argentinos por el mundo, que a los 62 años es famoso en África y dirige a la selección de Tanzania (llegó a octavos de final, y recibido con honores en el país). La historia de un tipo que no sigue el día a día argento, que vive en este continente, que tiene casa en Marruecos y también en Málaga. Un entrenador ofensivo, que tiene a Menotti en lo más alto, que salió de Olavarría y que en Marruecos contó parte de su historia en una charla con Olé. Desde un país africano de punta, que hoy es sede de alta gama de la Copa África (hasta Salah, semifinalista, ponderó el nivel organizativo de la competencia), pasó por historias con Maradona y experiencias increíbles en varios países. Hoy está en Dar Essalam (capital de Tanzania)
-Contame un poco tu historia. El principio fue casual.
-Yo soy de Olavarría, jugué al fútbol en Ferrocarril Sud. Estudié y me recibí de profe de educación física mientras jugaba. Y en los años 70 había jugado Julio Santella ahí. Un día mi padre le escribió una carta, porque en esos tiempos no había mail y era carta, a ver si podía visitarlo yo en Buenos Aires. Y él me recibió con los brazos abiertos y lo tengo en mi corazón. Me brindó todo, me abrió las puertas. Luego comencé a trabajar en Olavarría con Fatiga Russo ( NdR: Francisco, el 5 del Huracán de Menotti), trabajé con él cuatro, cinco años, aprendí muchísimo con él. Y cuando vino Cappa a Racing, Fatiga era su ayudante y me trajo como PF a la Tercera. Ahí empecé y me hice muchas amistades. En aquel equipo de Lalín, con Morales, Mago Capria, una época brillante, hermosa. Especialmente para mí que venía del Interior. Me hice amigo de Teté (Quiroz), fuimos a trabajar con Teté a San Martin de Tucumán, en un período corto; volvimos, Teté volvió a jugar… Yo iba a Boca a mirar los entrenamientos de Santella, que era el PF de Bianchi. Iba casi todos los días para aprender y matar el tiempo, yo siempre fui autodidacta, de aprender, robar ideas. Hasta que un día vino Sergio Mandrini, de Olavarría como yo, que trajo un jugador de Boca al kinesiólogo. Pasó un tiempo, me llama y me dice que un argentino, que es amigo de alguien de la oficina, busca un ayudante. Y yo yo dije me voy nadando. Fue en la época de De la Rúa, un desastre. Ese fue mi principio, fui con Oscar Fullone, que me abrió las puertas y me pasó esa pasión por el África, esa cosa tan linda. Ahí fui a Libia, con el hijo de Khadafi.
-Raro, complicado trabajar con el régimen de una dictadura tan fuerte.
-Ahí se hacía lo que decía él, muy difícil…
-No me acuerdo, yo, la verdad, he tenido una gran capacidad de adaptación, sin duda. Deje mis padres, mi hermano, no estaba casado y uno se lanza a la aventura.
-¿Y estuviste en muchos otros países?
-Después fuimos a Burkina Faso, gente maravillosa, uno de los países más pobres. Luego Costa de Marfil, donde salió Yaya Toure, lo conocí a Drogba, en ese equipo salieron muchos jugadores. Luego Marruecos, siempre como ayudante de Fullone, en un gigante de Casablanca como Al Hada. Luego Túnez, con un gran equipo, el Esperance. Y en uno de esos momentos, Fullone quería conocer a Cappa, con quien yo tenía muy buena relación, aprendí muchísimo de lo táctico. Porque Fatiga Russo me había llevado a comer con él, con Menotti, con Basile, tuve el privilegio de estar con Menotti y Valdano.
-Luego fuiste a Sudáfrica y Argelia.
-Conocimos a Cappa y fuimos al Sundwon, el dueño es el actual presidente de la Confederación Africana. Fui como ayudante, ahí empecé mi carrera. Cappa estuvo seis meses, se quiso ir. Yo le dije a Ángel que no tenia donde ir, porque él se volvió a Madrid y trabajaba tranquilo. Yo le dije «me voy a quedar a ver si me indemnizan», no tenía nada. Y el presidente me dice que me quede, yo tenía a mi mujer embarazada. Faltaban dos partidos y me dijo que dirigiera con uno que me iba a ayudar con el idioma, y me pidió que contactara a Bielsa. Yo abro los ojos, ¿qué tengo que ver con Bielsa? Hice unas llamadas a Buenos Aires… Jugamos dos partidos, ganamos 4-1 y 5-0. Me dice «te vas a quedar con el equipo hasta el final del campeonato» y salimos campeones en mi primera experiencia como entrenador, gracias al gran trabajo previo de Cappa. Seguí la línea y apliqué los años que tenía en África, con la idiosincrasia. Especialmente Sudáfrica, con el tema racial que era complicado. Trabaje en Argelia, en Dubai, en Tanzania hice dos etapas. Y siete años en Marruecos.
-¿Hiciste plata con una carrera en África, como DT?
-Yo lo puedo decir, inimaginable. De ser profe de educación física, luego PF, lo más alto era Racing, que era la gloria. Cuando se fue Ángel, quedé con Costas y Maschio, era ayudante de Primera hasta que me fui. Acordate de lo que era el 2000… Pensé que una casa nunca me iba a poder comprar.
-Conseguiste mucho por África.
-Muchas veces, especialmente estando tantos años, llega el momento de bajón. Muchas veces. Porque yo digo que hay dos cosas que no se pueden comprar con plata: salud y tiempo, yo perdí mucho tiempo de ver a mis padres, hermanos, cumpleaños. He pasado Navidad solo en Burkina Faso frente a la TV, llorando, ¿eh? Uno se acuerda de todo eso. Cuando a veces estás mal, mirá de dónde venís y a lo que llegaste. De qué te vas a quejar o deprimir. Tengo un buen pasar. Soy una persona bastante reconocida en el África y tengo una riqueza cultural inmensa, más que el dinero. De Tanzania ahora, después de la Copa África, me quería ir pero el Primer Ministro me dijo que lo mataba políticamente. El fútbol va de la mano de la política. Una vez más llamaron para dar una charla por Zoom para Olavarría, y digo «piensen que yo iba en bici como ustedes». Sabía que como jugador no podía llegar y quería vivir del fútbol. Mi padre era dirigente, entrenador, y desde los cinco años yo andaba atrás de él, íbamos a las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Mi padre vivía en la cancha de Ferro, aprendí a caminar en una cancha de fútbol. ¿Te acordás de que en esa época iban todos a la cantina?, aprendí a caminar con los que tomaban el Gancia, el vermú. Llevo el fútbol en la sangre.
-Me contabas que tuviste paludismo. Bravo…
-Trabajé en Costa de Marfil y tuve dos veces paludismo, sí, bravo. Mi señora, que es búlgara, tuvo 42 y medio de fiebre, al límite, yo creo que 41. Son anécdotas, solos… tuvimos dos hijos, uno nació en Sudáfrica y otro en Agadir (ciudad del sur), Marruecos. Miedo no sufro, no sé si fui un poco inconsciente. Miedo no. El trabajo en Libia te daba que pensar, nos reíamos. Acá si nos pasa algo, quién te va a reclamar, no hay derechos humanos ni nada. Y uno menos…
– ¿Sentiste que tuviste complicidad como parte de Kadhafi, del régimen, trabajando ahí?
-Ahí ninguna, porque es un dictador, con los excesos que había. Nos daban un coche, un BMW, un Mercedes negro, podías andar en contramano y hacer lo que quisieras porque eras oficial. Raro, pero es trabajo. No se puede negar, no me avergüenzo tampoco. Era mi manera de trabajar. Hay una anécdota con Kadhafi: hubo un partido en Bengasi, las dos hinchadas, que eran de otra etnia, lo insultaban. Los presidentes lo llamaron después de terminado el partido para disculparse, que no iba a volver a pasar nunca. No hay problema: al otro día dinamitó el estadio. Y en el futuro le construyó un nuevo estadio.
-Y tuviste encuentros con Maradona, en África y Asia.
-En la previa del Mundial de Sudáfrica, yo estaba allá y el embajador me llamó para colaborar con la Selección. Un chico muy amigo que trabaja en FIFA me contó que venía Maradona a Durban a hacer una inspección. Yo estaba en el hotel y llega la combi con Maradona, estaba en una puerta auxiliar. Me quedé esperando, Diego se baja y en vez de ir para la principal, enfila para donde estoy yo, yo dije qué le pasa a este. Y me dice “peladito”, porque había hecho un par de programas en TyC y le habían gustado. Lloré, me dijo qué lindo programa, no lo podía creer. Y me invitó a la recepción en la Embajada. Y le conté que mi hijo había nacido y que le había dado una camiseta con la 10 y una de Boca, me dijo que se las trajera y las firmó, con unas gorras. Fue una cosa increíble, su humildad… yo lo amo a Diego.
-También lo viste en Dubai.
-Lo encontramos otra vez en Dubai, yo estaba en un equipo del ascenso (Itihad Kalba). Le dijeron que había un entrenador argentino y armamos un amistoso, el primero. Entonces llegamos, yo contentísimo, Trotta y el Negro Enrique estaban. Yo estaba todo excitado, vamos al Al Wall, Diego llegó tarde con la reguera, me ve y me llama: “Peladito, che, escuchame, los pibes tranquilos, yo les dije quiero que ganes vos», yo estaba en Segunda. Empieza el partido, estaba mi mujer con Vero Ojeda (ex pareja de Diego), mucha camaradería. En una, un defensor mío pegó una patada que era para meterlo preso. Y Diego empezó a putear, y le digo «Diego, ¿qué querés que haga?», y estaba 0-0. Diego terminó ganando, yo estaba muy caliente por la patada y me dijo “Te voy a matar, tengo la foto». Y yo lo puteé. Termina el partido y Enrique me dice «tranquilo», yo le quería explicar. Y por ahí alguien me agarra de atrás, me dice «Peladito, perdoname». Son cosas y riquezas que te quedás en la vida. La satisfacción es increíble.
-En tu experiencia africana habrás pasado mil historias de caminos, rutas, canchas, aviones…
-Hay problemáticas grandes… En un momento dije no vuelvo más a África, porque uno es sensible, ve la pobreza, la injusticia y te hace mal, no te puede pasar desapercibido. En Marruecos es una cosa; África del norte, volver al África, las enfermedades, la pobreza. Yo fui a Níger y los chicos, cuando vas a entrenar los días previos, no te piden camisetas: te piden agua. Porque no tienen agua. Entonces esas cosas te chocan y te hacen muy bien como persona. Siempre se lo digo a mis hijos, te quejás de algo y te llevo a África. Acá viven en chozas, pero son felices. No tienen Internet y son felices, son baños de realidad que hacen bien en esta sociedad de consumo. Vos estás amargado porque no te podés comprar el último teléfono y hay gente que, con menos, vive más feliz que vos. Por suerte mis hijos salieron muy distintos, no te piden nada, son conscientes de la realidad, vivieron en muchos países. Y vieron… Yo estuve en hoteles seis estrellas en Sudáfrica, en Dubai, salí campeón en un hotel con pescados, tiburones, y he estado en lugares… en Burkina Faso dormía en una habitación con un espacio entre pared y techo… durmiendo, mirando que no entrara una serpiente.
-Y además convivir con problemática de los jugadores…
-Hay cosas que te golpean, aunque estoy muy acostumbrado. El poco valor que se le da a la vida en África, la expectativa de vida son muy pocos años y te dicen que es Alá. En Marfil, un jugador no vino varios días, cuando volvió le dije «qué te pasó», enojado. Y me dijo «se murió me hijo», me dijo «got» (Dios). Y yo me quedé amargado por haberle gritado. Es como el mundo musulmán, es Alá.
-La seguridad no es un problema, pero ¿en temas de salud te sentís contenido?
-Si te ponés a pensar, no te subís a un avión… Air Burkina Faso, ves un cinturón de seguridad… ¡hagan mantenimiento! La mayoría no puede viajar a Europa, no es que uno es inconsciente, mi objetivo era este, yo no quería volver a ser profe de educación física estando ya en otras cosas.
-Ahora sos un africano más.
-Ya estoy en la parte final de mi carrera, te ponés más selectivo, me encanta el lujo pero puedo dormir en cualquier lado. En Tanzania dormíamos en cada lugar… comía un arroz blanco y nada más, no como otra cosa. Si pensás en malaria, en paludismo, es una decisión de vida. Lo tomo con naturalidad, no como «valiente».
-Definí al africano: por lo físico, por la alegría…
-África son 52 países, con etnias, en Marfil hay dialectos, es una diversidad increíble. Es gente que se conforma con muy poco, son felices con muy poco. Mucha quiere mejorar, por eso pasa lo de la inmigración, como europeos que vinieron a colonizar y tratar mal a la gente. Hay mucha gente que se robó el África.
-Marruecos hoy es punta de lanza de África, se nota con la organización de esta Copa.
-Impresionante. ¡Champions League!, no parece una Copa de África, sino una Europa League, no es la realidad de todo el África. El norte y Sudáfrica son lo más desarrollado. Marruecos es una potencia, yo vine la primera vez en 2000, me encantó tanto que compré en 2007 en Agadir, también en Casablanca, me siento como en mi casa. En África el fútbol te ayuda a todo, el fútbol es un pasaporte impresionante. En Burkina Faso tenía que pasar en el primer viaje por Dakar y me dijeron que me iban a esperar, en el avión había dos blancos y uno era yo. Llego, me piden la visa y no tenía, y no había nadie que me esperara. Me dijeron «acompáñeme», me sentaron en una habitación, no tenía teléfono… ya me estaba desesperando, dos, tres horas ahí. Había ido con la ropa de Burkina Faso, me saqué el buzo, me dicen Burkina, fútbol, Argentina, Maradona… ahí, no sé cómo, apareció alguien, me llevaron al hotel, me trajeron al otro día para el segundo vuelo, no pagué nada. Le debo todo al fútbol y África. Por eso, uno a esta edad quiere dar algo, más allá de lo económico. Y con el fútbol le das felicidad a la gente. Yo siempre les digo a los jugadores una idea robada: el fútbol le da a mucha gente, es un motivo de orgullo para mucha gente no puede llevar nada a la casa. Entonces llega y dice «ganamos hoy», esa es la felicidad. Entonces, les digo que tienen que pensar en esa gente, hay que dejar la piel por esa gente. Hay millones de personas, especialmente en el África. Eso es lo que le da alegría a la gente.
(ENVIADO ESPECIAL A MARRUECOS)

Mirá también
El mensaje de despedida de Mbappé para Xabi Alonso

Mirá también
Video: el polémico gesto de Cristiano Ronaldo por un arreglo
Copa Africana de Naciones,Tanzania,Diego Maradona,marruecos,Angel Cappa,Gustavo Costas
DEPORTE
El Inter de Porto Alegre ganó en modo Granate

El Inter de Porto Alegre le ganó 3 a 1 a Sao Luiz y pasó a la semifinal del torneo Gaúcho con un determinante aporte argentino. Se trata de sus dos laterales, Braian Aguirre y Alexandro Bernabei, ambos con pasado en Lanús. El derecho clavó el 1 a 0 con un remate de afuera del área que en el que falló el arquero Oliveira. Con el partido 1 a 1 en el Beira Río, el de la izquierda metió un zurdazo brillante, de volea y desde afuera del área, al ángulo izquierdo. Golazo.
Para Cafe Aguirre fue el cuarto tanto en 62 partidos con el Colorado. Para Bernabei: el octavo tanto en 83 presencias.
Mirá los goles de Aguirre y Bernabei
Los laterales argentinos marcaron por el Estadual, ante Sao Luiz. Fuente: Globoesporte.
El 3 a 1, cerca del final, fue de Vitinho, para el equipo del uruguayo Paulo Pezzolano. Rodrigo Villagra, ex River, ingresó en el segundo tiempo para el Inter. Mientras, Rafael Santos Borré se quedó en el banco de suplentes, como el arquero uruguayo Rochet.
El rival del Inter en la semifinal será Ypiranga.

Mirá también
Con un rato de Mastantuono, el Real Madrid ganó y no le pierde pisada al Barcelona en la Liga de España

Mirá también
Dura derrota sobre la hora: con Alexis Mac Allister en cancha, Liverpool perdió ante el Manchester City
Inter de Porto Alegre,Internacional de Porto Alegre,Alexandro Bernabeí,Braian Aguirre
DEPORTE
Lautaro hace volar al Inter

El Inter de Milán exhibió este domingo todo su potencial, toda su pegada y todo su hambre ante el Sassuolo (0-5), al que vapuleó con la actuación destacada de Federico Dimarco, asistente en tres de los cuatro goles, y Lautaro Martínez, cada vez más cerca de acabar como máximo goleador de la Serie A la temporada.
No falla el Inter de Cristian Chivu. No da señales de flaqueza. Y eso que le faltan jugadores de la talla de Dumfries, Calhanoglu o Barella, todos lesionados. Su largo fondo de armario le permite suplir esas bajas con jugadores que podrían ser titulares en el resto de equipos de la Serie A.
Ante el Sassuolo, la enésima muestra de dominio y de que son los máximos favoritos a ganar el ‘Scudetto’. A falta de que juegue su único perseguidor, tiene un colchón de 8 puntos. Lautaro Martínez, el máximo exponente de este combinado ‘nerazzurro’, volvió a marcar. Son ya 14 en su cuenta personal, 6 más que Nico Paz, el segundo en la tabla.
Con este tanto, el tercero del duelo, igualó el de Bahía Blanca a una leyenda interista como Roberto Boninsegna con 171 tantos en el club. Es el tercer máximo goleador de la historia del Inter. Su siguiente víctima, Alessandro Altobelli y sus 209 dianas.
Antes de ese tanto, Dimarco protagonizó el duelo. Dos asistencias, una desde cada perfil. La primera desde el banderín de esquina. Centro perfecto y gol de Bisseck de cabeza en el minuto 11 para inaugurar la goleada. La segunda desde su perfil natural, la banda izquierda, por la que se prodigó en ataque para sacar un centro medido a la carrera de Marcus Thuram, que llegó perfecto para definir de primeras con su zurda y superar a Muric.
Intentó reaccionar el Sassuolo, entrenado por el campeón del mundo Fabio Grosso. Lo consiguió con el tanto de Thorstvedt. Pero apareció el VAR para anularlo por fuera de juego.
Marcó Lautaro nada más comenzar la segunda mitad. Depredador de área, el ‘Toro’ controló un balón suelto con el pecho y fusiló con su zurda de primeras, antes de que cayera. Golazo para seguir aumentando su leyenda.
Aumentó la goleada otro central. Y en otro saque de esquina. Akanji, en el 54, acabó con el maltrato a un Sassuolo que pudo ser muchísimo mayor. Dos veces se topó con la madera el Inter a lo largo de un duelo dominado de inicio a fin, marcado también por la expulsión de Matic que dejó al Sassuolo con un hombre menos por protestar en el cuarto tanto interista.
Murió el partido en ese preciso instante. Descanso para Zielinski, Bastoni, Mkhitarya, Thuram y Lautaro, pensando también en los dieciseiavos de final de Liga de Campeones que el Inter enfrenta ante el Bodo/Glimt en poco más de una semana. Con los tres puntos en el bolsillo, arriesgar de más era contraproducente.
Solo Luis Henrique, carrilero derecho, avivó el enfrentamiento en los minutos finales con el gol de la noche, una volea con el exterior de su pierna derecha que puso e la escuadra para cerrar una goleada que mantiene al Inter en lo más alto de la tabla otra jornada más, cada vez más cerca del título.
lautaro,volar,inter,serie a
DEPORTE
Es argentino, a los 11 años probó un auto de Rally y es candidato a correr en el Mundial: por qué comparan su historia con la de Messi

El bonaerense Laureano Grigera es un ex navegante de Rally y su hijo Juan Manuel se crió en parques de asistencias, que son los boxes en el mundo de los derrapes. Su futuro estaba cantado y a los 11 años se subió a un auto de la especialidad y empezó a romper récords de precocidad. El talento del chico, nacido el 20 de enero de 2009, en Lomas de Zamora, fue tal, que a sus 13 años su familia decidió mudarse a Europa para que pueda desarrollarse y cumplir su sueño de correr en el Campeonato del Mundo. Se encamina a poder conseguirlo el año próximo de la mano del M-Sport, una histórica escudería con 47 años de experiencia y que atiende a Ford en el certamen ecuménico desde 1996 y también en el Rally Dakar el Campeonato Mundial de Rally Raid desde el año pasado.
Argentina tiene una fuerte tradición en el Rally con un campeonato nacional que cumple 46 años. Además, fue sede en 38 ocasiones del Campeonato Mundial. En Córdoba, la meca de la especialidad en nuestro país, surgieron los mejores exponentes históricos como Jorge Raúl Recalde, el único americano en ganar una clasificación general en la edición 1988 de la fecha mundialista. Grigera quiere tomar el legado del recordado Cóndor de Traslasierra y de otros próceres argentinos de la disciplina.
Infobae habló con Juan Manuel, que también se lució en otro deporte, el rugby, que lo jugó hasta 2023: “Era segunda línea. Salí campeón de España en la Sub 14”. Aunque lo suyo siempre fue el Rally y recuerda que “mi papá corrió muchos años como copiloto profesional y básicamente nací y crecí en un parque de asistencia. Siempre en el mundo de los Rally, casi nada de pista y fue por donde dirigí mis gustos”. A sus 3 años su familia se mudó a Pinamar y con seis años corrió la competencia más importante sobre arena en nuestro país, que es la versión sudamericana del mítico Le Touquet nacido en Francia: “Empecé a andar en cuatriciclos y corrí cinco ediciones del Enduro del Verano en Villa Gesell. La primera vez fue con seis años en la categoría Junior y fui el más chico en participar”.
A los 11 años condujo por primera vez un auto de Rally y fue sobre un Renault Clio N3. A los 12 años probó un Mitsubishi Lancer EVO 9 y un Maxi Rally, un auto de la categoría que supo ser la mayor del campeonato nacional en la década pasada. La pandemia de COVID-19 adelantó una decisión que los Grigera ya habían tomado: irse a Europa para que el pequeño Juanma, de 13 años, pueda plasmar su desarrollo para poder llegar al Mundial de Rally. Su padre cerró la empresa de construcción en Pinamar y abrió otra similar en España. Primero se mudaron a Málaga. Más tarde se afincaron en Barcelona, donde siguen viviendo. Grigera se fue a la misma edad que Lionel Messi, aunque es cierto que el astro del fútbol y su familia se fueron a Barcelona ya que dicho club se hizo cargo del tratamiento con hormonas de crecimiento que necesitaba el crack nacido en Rosario. Pero sus historias confluyen en el crecimiento profesional en España. “Nos fuimos porque en Europa, la FIA (Federación Internacional del Automóvil) empezó a potenciar mucho la categoría Kartcross (o Autocross) en la pirámide de la FIA sería el karting de la tierra. Antes habíamos llevado un Kartcross a Argentina y empezamos a girar”. Con el Kartcross corrió los campeonatos español y europeo.
Luego corrió en los Side by Side (vehículos tipo areneros) y con 14 años (otro récord) fue campeón en la G-Series SBS. Ya estaba en boca de todos en el ambiente, pero por su corta edad debió hacer un programa especial para conseguir la licencia para correr en Rally. “La federación española me propuso correr una copa promocional, la Kobe Toyota. La corrimos, fuimos bien (dos terceros puestos y dos cuartos puestos)”. A principios del año pasado fue cuarto en la Clio Ice Trophy sobre nieve: terminó tercero y fue elegido como la revelación del certamen. Más tarde se dio el salto al campeonato español de Rally. “A finales de febrero (2025) me llamaron de parte del equipo Past Racing para hacer unas pruebas en Madrid. Allí estuvieron Carlos Sainz, Laia Sanz y Nani Roma (los tres figuras del Rally Raid y del Rally Dakar). Probé tanto el Rally 3 como el Rally 2. Me fue muy bien en la prueba, pude ser rápido y empezamos ahí a trabajar para poder correr”. De su encuentro con Sainz padre (bicampeón mundial de Rally en 1990 y 1992), recuerda que “Pudimos hablar un poco y me presentó Daniel Alonso, el dueño del equipo. Con Carlos hablamos de la Argentina, de la época donde él venía a correr a Córdoba. La verdad que fue muy lindo ese encuentro con Carlos y obviamente ver a un ídolo”.
En el Rally se corre por caminos abiertos de tierra y asfalto en Europa, una superficie que no suele usarse en las carreras de Argentina. Las competencias se llevan a cabo durante todo el fin de semana y se dividen por tramos cronometrados que conforman una etapa, de las que se llevan a cabo una por día. Los navegantes cumplen con un rol clave, ya que leen la hoja de ruta. El margen de error es mínimo ya que no hay vías de escapes o defensas para contener un impacto como pasa en un autódromo.

El año pasado, Juan Manuel peleó hasta la última jornada el título en el Campeonato Rally3 Trophy Iberia y para conducir su Ford Fiesta debió correr con un permiso especial. “Al ser menor no tengo carnet de conducir, entonces fue muy difícil. Tuve que certificar kilómetros de tests y de carrera. Ahora soy el único que puede correr así. Cuando hago los reconocimientos con la hoja de ruta tiene que manejar mi coach. Yo voy atrás y voy diciendo lo que percibo visualmente”, explica. “La federación nos impuso en las primeras carreras algunas restricciones y no me permitiría acelerar todo lo que me gustaba. Una vez que se nos retiró eso, empezamos a acelerar, a estar adelante y fuimos ganando tramos, estando en la pelea constantemente por la victoria. Gané en Asturias y me puse como líder. Pero en la última carrera, a falta de unos kilómetros, se nos rompió un brazo de dirección y nos quedamos tirados”.
Su experiencia sobre nieve le permitió a Grigera ganar en Andorra otra vez y fue el mes pasado al ganar sobre un Ford Fiesta Rally3 de Puzzle Motor, un auto similar al que probó Franco Colapinto hace unos días, también en Andorra. De esta temporada anticipa que “este año competiré en el Súper Campeonato de España en la clase Rally 3, que son nueve fechas, tanto de tierra como de asfalto. También haré el Campeonato Asturiano, todo de la mano de Past Racing y M-Sport. Apunto a terminar de pulir el manejo, conocer el asfalto, que para mí era algo bastante nuevo, y ya en 2027 dar el salto al Mundial donde apunto primero categoría Junior”. Si llega a salir campeón, M-Sport le cubrirá la temporada en el Campeonato Mundial o en el Europeo. En su defecto, el salto al certamen ecuménico podría ser también en 2028.
Sobre la decisión de irse al Viejo Mundo asegura que “como suele pasar en pista, en Europa se abren más puertas, hay más posibilidades. Estar acá te permite un montón de cosas, como fue la oportunidad de estar siempre disponible y obviamente también te permite medirte con pilotos que están un paso totalmente por encima. Por ejemplo, este año en Portugal vinieron pilotos de punta de la Junior World Rally Car y nos pudimos medir. Acá tenés el tema asfalto, por ejemplo, que en Argentina es nulo. Y se trabaja totalmente de una forma más profesional o más de Mundial”.

Aunque debajo del auto también realiza una formación en Monlau, que es un centro universitario especializado en deporte motor. Está en Barcelona y allí se forman profesionales que luego son contratados por los equipos. “Estoy estudiando Mecánico de Competición. Me están enseñando un montón de cosas que me sirven para también arriba del auto de carrera, entender un poco más la parte mecánica del auto, más central. Aprendo un montón también para el día de mañana cuando estemos en el mundial, que son rallies largos, duros, y tener ese plus te ayuda un montón”.
En su tiempo libre sigue vinculado al automovilismo y la velocidad: “Estudio en un ámbito de carreras, disfruto mucho del simulador, tanto con entrenamiento como para despejar un poco la cabeza con amigos de carreras también. Me gusta mucho la bici en la carretera y la montaña”.
Sobre sus referentes, cuenta que “hasta hace poco podría decir Kale Rovanpera (NdR: el campeón mundial más joven de la historia con 23 años), pero bueno, ahora se pasó al lado de los circuitos (Súper Fórmula). También por lo que fue su trayectoria, haber empezado tan joven e hizo todo rápido. Si me fijo en otros pilotos, puede ser un Oliver Solberg (hijo del campeón mundial 2003), que viene haciendo un trabajo yo creo que increíble. Creo que también tuvimos un poco la misma escuela. Él empezó también en el Kartcross. De pilotos los más viejos, me gusta mucho Thierry Neuville (campeón mundial en 2024), pude compartir con él. Corrí para su equipo (Life Live) en Kartcross y también me ayudó un montón él”.

En tanto que explica por qué no tiene un estilo definido y eso se debe al trabajo con su psicólogo, Gustavo Ruiz, el mismo de Colapinto. “Si me defino, me limito. O sea, porque un rally puede ser más rápido en lo rápido, otro día un poco más rápido en lo lento y así. Con Gustavo empezamos después de la segunda carrera del año pasado y me ayudó un montón. Intentamos tener frecuencia cada dos semanas. Me ayudó mucho porque laburás también un montón de otras cosas que sirven para estar siempre presente en el tramo, donde capaz hay más margen de error y si lo cometés podés corregirlo. Es un método de concentración para dejar el error de lado y seguir haciendo el mismo trabajo que venimos antes sin tener presente aquel error en cada kilómetro”.
Se ilusiona con una posible fecha en Argentina, cuya última visita del Mundial fue en 2019. “Yo creo que muchos pilotos lo sueñan. Al fin y al cabo, le preguntás a cualquiera del Mundial y te dicen: ‘Qué lindo es Argentina, cómo me gustaría volver a correr ahí’. Para mí, siendo argentino también sería algo muy lindo, porque también crecí viendo el Mundial en Córdoba, con sus caminos hermosos, la gente con las banderas argentinas, esa sensación que tengo del país que es el tuyo y cuando estás afuera lo extrañás. Cuando veo los videos me genera algo muy lindo”. Y sobre lo que más extraña de Argentina revela que “si bien me mudé con mi familia, lo que más extraño es al resto de mis familiares y los amigos. Y obvio, el asado, pero acá ayuda que está lleno de carnicerías argentinas”
No es cordobés, tampoco siguió el mismo camino de los próceres como el propio Recalde, Ernesto Soto, Jorge Bescham, Gabriel Raies o Federico Villagra, formados a nivel nacional. Pero Juan Manuel Grigera tiene su propia hoja de ruta para llegar al Campeonato Mundial de Rally y está encaminado para conseguirlo.
ECONOMIA3 días ago¿La revancha de Don Chatarrín?: acuerdo Trump-Milei puede favorecer a Rocca ante el avance asiático
CHIMENTOS2 días agoNatalie Weber contó toda la verdad del coqueteo de Sabrina Rojas a Mauro Icardi en un boliche: “Yo sé lo que pasó esa noche y te puedo decir que Sabrina no fue”
INTERNACIONAL3 días agoTop fiery moments as Democrats clash with Treasury Secretary Bessent in chaotic Hill hearings




















