DEPORTE
Histórico triunfo de la Selección Sub 20 femenina frente a Brasil en el Sudamericano

La selección argentina Sub 20 derrotó 2-1 a Brasil en su cuarto partido por el Sudamericano femenino y cierra la fase inicial en el estadio Luis Alfonso Giagni de Asunción, Paraguay. Los tantos fueron convertidos por Denise García Rojo y Kishi Núñez, para dar vuelta la historia luego de que las brasileñas se pusieran arriba a través de Brendha. Es un resultado histórico: nunca la Albiceleste se había impuesto a la Canarinha en esta categoría y competencia (las argentinas registraban cinco derrotas en cinco partidos).
El encuentro alcanzó su momento decisivo en la segunda mitad, cuando Kishi Núñez marcó el gol que dio la ventaja a la Albiceleste, tras una serie de jugadas intensas y cambios de dominio. Previamente, el primer tiempo terminó igualado. Brendha había adelantado al conjunto brasileño al inicio del partido, pero Denise García Rojo igualó diez minutos más tarde. Ambos equipos sostuvieron la paridad con intensidad en el juego. En la etapa final, Argentina presionó en ataque y no cedió terreno, asegurando un triunfo que la consolida como principal candidata del grupo.
Bajo la dirección de Christian Meloni, el equipo mostró una identidad de juego en la que predominó el equilibrio colectivo y un ataque eficaz. En el debut, Argentina superó a Ecuador por 2-1. Posteriormente, logró una doble goleada consecutiva por 4-0 frente a Perú y Bolivia, lo que le permitió asegurar su pase al hexagonal final antes de enfrentarse a Brasil.
El clásico ante el conjunto brasileño, que también llegó invicto a este compromiso, fue el cierre de una primera fase marcada por la supremacía de ambos equipos sobre sus rivales. El seleccionado argentino impuso su ritmo, generó protagonismo y aprovechó la precisión de sus figuras en la zona ofensiva, para alcanzar la continuidad del equipo en el torneo juvenil. El trabajo grupal y la contundencia ante el arco resultaron determinantes en el rendimiento del seleccionado durante esta etapa inicial.
Por su parte, Brasil, dirigido por Camilla Orlando, reafirmó su condición de potencia regional en la categoría. El equipo inició el torneo con un triunfo 3-2 sobre Ecuador, para luego golear 5-0 a Bolivia y 6-0 a Perú. La trayectoria del conjunto brasileño en el Sudamericano sub 20 femenino es inigualable: obtuvo todos los títulos desde la inauguración del certamen en 2004, de esa manera dejó en evidencia una hegemonía que se sostiene en la calidad de sus jugadoras, tanto juveniles como en la selección mayor.

La fase final se presenta como un desafío de máxima exigencia para Argentina, que buscará sostener el nivel alcanzado y obtener uno de los cupos directos para la Copa Mundial femenina sub 20 de Polonia 2026. La edición anterior marcó un hito para el fútbol femenino argentino: el seleccionado no solo logró la clasificación tras 12 años de ausencia, sino que además avanzó por primera vez a los octavos de final en el torneo internacional.
Con los grupos ya definidos, la competencia se intensifica y el margen de error se reduce. Las cuatro naciones que terminen en las posiciones más altas accederán al Mundial, mientras que el desempeño en esta fase final servirá de termómetro para medir el crecimiento del fútbol femenino juvenil. La campaña de Argentina y Brasil hasta el momento refleja una tendencia de dominio, aunque el desenlace del torneo dependerá de su capacidad para mantener la regularidad en la próxima instancia.
La fase final comenzará este lunes en el estadio Luis Alfonso Giagni, Colombia se enfrentará al 3° del Grupo B, el líder de esa zona se medirá ante Venezuela, y Paraguay jugará frente al 2° B, todos los partidos son a las 18:00.
FORMACIONES

Argentina: Priscila Siben, Pilar Sabransky, Valentina Tesio, Francisca Altgelt, Mercedes Diz, Luzmila Ramírez, Luisana Araya, Julia Vinhas Robledo, Denise García Rojo, Brisa Jara, Violeta Álvarez. DT: Christian Meloni.
Suplentes: Paulina Aprile, Juana Schipper, Carolina Ceniza, Juana Cangaro, Julieta Aguilar, Agustina Maldonado, Kishi Núñez, Julieta Martínez, Annika Paz, Delfina Lombardi.
Brasil: Eluiza Kavalek, Sofia Chaves, Ana Beatriz Souza, Gisele Silva, Maria Luisa Da Silva, Vitoria Rodrigues, Bianca Martins, Ana Campos, Evelin Bonifacio, Brendha Da Silva, Emily Do Nascimento. DT: Camilla Orlando.
Suplentes: Isadora, Samara Venceslau, Nayara Santos, Isabela Nunes Melo, Maria Nogueira, Maria Freitas, Kaylane Vieira, Taiana Ribeiro, Adrielly De Souza, Thaynara Vieira.
Goles: Brendha Da Silva (6′ PT); Denise García Rojo (14’ PT) y Kishi Núñez (32′ ST)
Estadio: Luis Alfonso Giagni
Árbitro: Brenda Cisternas (Chile)
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DEPORTE
El adiós de Vagner Love, el goleador del amor

El nombre de Vagner Silva de Souza sonará poco a los aficionados al fútbol. Sin embargo, sus trenzas de colores y el apodo de ‘Vagner Love’ sí son mucho más conocidos. El insigne delantero brasileño colgó las zapatillas el pasado fin de semana con 41 años y con una larga lista de éxitos y de situaciones curiosas.
21 veces internacional con la ‘verdeamarelha’ y dos veces campeón de la Copa América (2004 y 2007), el brasileño se retira con 404 goles en 15 equipos, más los cuatro que logró con la selección sub’20 y otros cuatro con la absoluta. Su mejor época la vivió en el CSKA Moscú, club que le dedicó un sincero homenaje el día de su adiós.
Pero… vayamos por partes. ¿De dónde viene su apodo? En 2003, el ariete estaba con el equipo juvenil del Palmeiras en un día de descanso en una concentración cuando el técnico Carmino Colombini le vio salir de la habitación de su novia. Lo apartó del equipo en primera instancia, pero le permitió disputar las semifinales y marcó dos goles. Desde ese día, sus compañeros y la prensa empezaron a llamarle «Vagner Love».
El jugador nacido en Río de Janeiro se tomó bien ese mote. De hecho, siempre destacó por dar la misma importancia al fútbol y a sus relaciones personales, con un talento fuera de lo común sobre el césped y una capacidad goleadora extraordinaria si estaba motivado. Si no lo estaba, su rendimiento bajaba muchos enteros.
Evgeni Giner, el histórico presidente del CSKA Moscú, apostó por su fichaje en 2004 con 20 años recién cumplidos. En Moscú, Vagner Love descubrió la magia de una urbe semidesconocida y a la que se adaptó con rapidez. Su técnico era un auténtico hueso, Valeri Gazzaev, quien había sido campeón en la cuarta liga de Rusia tras la extinción de la URSS con el Alania Vladikavkaz en 1995.
El CSKA había ganado su primera liga rusa en 2003 y fue subcampeón en la primera temporada de Vagner Love. Gazzaev y Vagner Love se entendían cada vez mejor y las feroces exigencias del técnico sobre el verde se relajaban fuera del estadio, mientras que el jugador respondía con mayúsculas con la elástica azulgrana.
Vagner Love, con todos sus títulos en una recreación / INSTAGRAM
El punta ganó dos ligas seguidas (2005 y 2006) y fue clave en la conquista de la Copa de la UEFA en 2005 (1-3 en la final ante el Sporting en su feudo de Alvalade). Junto a él, su compatriota Dani Carvalho (el jugador con más talento de laque ha militado en la liga rusa), el serbio Olic o los rusos Akinfeev, Ignashevich, Zhirkov y los gemelos Berezutski.
Marcó 124 goles con el CSKA y se le recuerda por ponerse un sombrero militar tras cada gol, como el nigeriano Finidi en el Betis con uno cordobés. Tras volver cedido al Palmeiras en 2009 y jugar en el Flamengo en 2010, Vagner Love regresó a Río en 2012 y, meses después, otra vez a Moscú por tercera vez. En 2013 inició un periplo increíble.
Jugó en el Shandong Luneng chino, en el Corinthians, en el Monaco, en Turquía en el Alanyaspor y en el Besiktas, de vuelta al Timão, en el Kairat kazajo y en el Midtjylland danés antes de volver a casa para militar en el Recife, en el Goianense, en el Avaí y en el Retro, con el que bajó a cuarta categoría y en el que hizo tres goles en este curso.
Vagner Love ha dado las gracias a todos sus equipos, con mención especial para el CSKA. Asegura haberse divertido mucho en estos cinco lustros en los que ha hecho las delicias de muchas aficiones… aunque también se las ha tenido tiesas. Con la mentalidad de Cristiano Ronaldo o de Lewandowski, habría sido uno de los más grandes.
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DEPORTE
Del día que Maradona fue técnico de Boca al último consejo a Riquelme: “Una bendición”

Diego Maradona y Boca Juniors han marcado una relación eterna en los corazones de los hinchas. Un vínculo que comenzó con los vaivenes para concretar su traspaso desde Argentinos Juniors, pero sus tres ciclos en el club forjaron uno de los amores más significativos del fútbol moderno. Un cariño que estaba desligado del dinero y repleto de pasión. Su única conquista en el Torneo Metropolitano 1981 con el Xeneize parece poco al lado del legado que dejó hasta su último partido con esta camiseta, que el destino quiso que fuera contra River Plate, un club que lo buscó, pero nunca lo pudo seducir. Este es el corazón del libro Diego y Boca, una historia de amor, escrito por el periodista Luciano Fontenla.
Una de las deudas pendientes que permanece en el entorno del club emplazado en Brandsen 805 fue que nunca se lo pudo ver a Maradona con el buzo de técnico. ¿O sí? Bueno, a su manera, se dio ese lujo único. Corría el Torneo Apertura 1995 y ya había tenido su estreno oficial en su segundo ciclo en el elenco de la Ribera con un recordado cruce ante Julio César Toresani en el duelo contra Colón de octubre de ese año. A mediados de ese mes, Diego viajó a Jujuy para enfrentarse a Gimnasia y Esgrima por el encuentro postergado de la primera fecha, fue titular y parte importante de los dos goles en el triunfo 2-1 y, cuando le tocó salir reemplazado, dio las indicaciones finales por la expulsión del entrenador Silvio Marzolini. Fiel a su estilo extrovertido, el libro relata uno de los pedidos al camerunés Tchami. “¡Alphonse, la puta madre, pasá la línea de la pelota!“, ”¡Hacele foul, Alphonse, hacele foul», se le escuchó decir, como así también otra orden para el histórico Alberto Márcico: “Beto, ¡Tenela! ¡Tenela como en el papi fútbol».
Esta reconstrucción publicada por Editorial Planeta y compuesta por 295 páginas se sumerge en las entrañas de un personaje querido y polémico en partes iguales, que gambeteó a la muerte más de una vez hasta su partida en 2020. “De la autodestrucción al renacimiento”, lo abrevió Fontenla. Y, más allá de sus problemas con las adicciones, nunca dejó tirados a los suyos, siempre les tendió una mano. En el último día de 1996, cuando faltaban algunos meses más para su retorno a Boca Juniors, su principal preocupación pasaba por darle la bienvenida a 1997 con la compañía de Guillermo Coppola, su histórico representante. Pero había un problema: el agente estaba preso en la cárcel de Caseros.

A falta de tres horas para festejar Año Nuevo, Pelusa se acercó al complejo penitenciario y pudo ingresar a sus instalaciones bajo la aceptación del director del penal, quien le advirtió que se trataría de una breve visita sin poder quedarse hasta la medianoche. Así cuenta Luciano Fontenla cuál fue la respuesta de Diego y dónde pasó las horas previas al inicio del año.
– Y, dígame -lo atajó Diego con bronca y tristeza-, si yo le pego una trompada a usted, ¿no me puede meter preso con Guillermo?
– A Coppola le cuesta rememorar esa pregunta de Maradona sin que su voz se quiebre. Más aún, contar que su amigo, resignado, se retiró del penal pero se quedó enfrente, sentado en la vereda, llorando con sus manos cubriéndole el rostro.
La liberación de Guillote por falta de mérito en una causa por tráfico de estupefacientes le trajo calma al entorno del campeón del mundo en 1986 con la selección argentina y encaminó su posterior vuelta al cuadro Azul y Oro por última vez. Antes de eso, hubo un viaje a Canadá para ponerse a punto desde lo físico y el periodista buceó sobre la coincidencia que unió en la Universidad de York al futbolista con el atleta Ben Johnson, que había obtenido la medalla dorada en Seúl 1988 y fue descalificado por dóping a causa de consumo de esteroides.
Ya de regreso a Buenos Aires, Diego Maradona asumió su perfil de líder desde el inicio y, sin saberlo, se convirtió en el padrino del equipo que ganaría todo de la mano de Carlos Bianchi. Llamó personalmente a Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto para frenar sus negociaciones con River Plate e Independiente y los hizo irse en dirección a La Boca. En ese mismo mercado de pases se concretaron las llegadas de Óscar Córdoba, Jorge Bermúdez y Walter Samuel. Si sumamos a Juan Román Riquelme, quien ya estaba en el club, se trata en gran parte de las principales figuras que ganaron Copas Libertadores y se impusieron a Real Madrid en la Intercontinental. También se cerró la contratación de Claudio Paul Caniggia en aquella ventana de transferencias.

A pesar de todas estas caras nuevas, la historia de Diego y Boca volvería a tener un vuelco de 180 grados el 24 de agosto de 1997, cuando se confirmó que se había detectado un nuevo dóping. “¡Es imposible! ¡Si el domingo a la mañana le hicimos el control casero y dio negativo!“, reaccionó Coppola, quien fue el encargado de exponer esta situación ante los ojos del Pelusa.
– Dieguito, parece que el antidóping te dio positivo
– ¡No, no, no, no y no! ¡No puede ser! ¡Otra vez no puede ser!
Una medida cautelar en la Justicia ayudó a que pudiera seguir jugando con la camiseta de Boca Juniors y su tercer paso culminó en la décima fecha del Torneo Apertura 1997 con su visita al Monumental para medirse a River Plate. En el entretiempo de la derrota parcial 1-0, Maradona soltó un mensaje que fijó el rumbo de su último partido como futbolista profesional. “Muchachos, no doy más. Salgo yo, sale Vivas y entran Riquelme y Cani”. Mientras el Bambino Veira les pedía una mayor entrega a sus dirigidos, uno de ellos, César La Paglia, cuenta el último consejo que le dio Maradona a Riquelme antes de reemplazarlo: “Le habló a Román, fue como que le dio una bendición. Le dijo que jugara tranquilo. Como para motivarlo y sacarle presión porque estaba reemplazando a Maradona y en un clásico, ni más ni menos”.

Los cambios surtieron efecto porque el Xeneize pasó a ganar 2-1 con los festejos de Julio César Toresani y Martín Palermo. A la par, Diego vivía su propio partido en el vestuario y uno de los testigos privilegiados fue La Paglia porque se había quedado afuera del banco de suplentes: “Estaba como loco, lo vivió como si lo estuviera jugando, saltaba a cabecear, puteaba, se agarraba los pelos, hacía de todo”.
Días antes del Superclásico, los rumores de un dóping le causaron un pico de presión a su padre y Maradona había prometido que se retiraría si la salud de Don Diego volvía a correr riesgo por la prensa. Dicho y hecho, los trascendidos volvieron a recrudecer tras el compromiso con el Millonario, y hasta se llegó a especular con la muerte del esposo de Doña Tota. Basta para mí, dijo Pelusa. “Mi viejo me ordenó que largara. Hoy charlamos y al final terminamos abrazados y llorando”.
Fue el final de su idilio como futbolista. Ni siquiera los llamados de varios jugadores a Guillermo Coppola pidiendo por su regreso lograron torcer su decisión, según contó Néstor La Tota Fabbri. Pero allí nació otra versión del ídolo que llegó a ganar todo como vicepresidente de fútbol y Alfio Basile como director técnico de Boca Juniors; que en cada ocasión que tuvo visitó la Bombonera para rodearse de esa pasión; y que exportó el ADN del hincha Xeneize al mundo.

El autor
Luciano Fontenla (Buenos Aires, 1978 – 2026) se recibió de periodista en TEA en 2001. Trabajó como productor y redactor en diversos programas de televisión y radio, como Troesma, Historias verdaderas, La cornisa, Rayos X, Data, eSe, H/M/S, El disparador, Tormenta de ideas, Terapia (Única Sesión), 4G, en la radio Delta 90.3 y en el portal Haceinstantes. Fue gerente periodístico de DK Group. Hincha de Boca al igual que el 75 por ciento de los habitantes de la Argentina, según datos estadísticos aportados por Diego Maradona en 2015. Luciano murió pocos días antes de la publicación en librerías de “Diego y Boca”.
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Partidazo: Vélez Sarsfield lo ganaba 2-0, pero Gimnasia de Mendoza lo dio vuelta y venció 3-2 al Fortín por el Torneo Apertura

El Lobo venció al Fortín en Mendoza. Foto: Instagram @gimnasiamzoficial
En un partidazo, el Lobo se lo dio vuelta al Fortín y se quedó con la victoria. Este viernes 3 de abril, en el Estadio Víctor Legrotaglie, por la fecha 13 del Torneo Apertura de la Liga Profesional, Gimnasia de Mendoza de Darío Franco derrotó 3-2 a Vélez Sarsfield de Guillermo Barros Schelotto.
El encuentro comenzó desfavorable para el equipo mendocino. El líder del torneo evidenció su calidad desde el primer minuto y se adelantó rápidamente: apenas a los dos minutos del primer tiempo, Florián Monzón finalizó una buena jugada en equipo y anotó el 0-1.
Vélez continuó dominando y volvió a anotar a los 11 minutos, cuando Manuel Lanzini amplió la ventaja tras una acción revisada por el VAR y aprobada por el árbitro, estableciendo el 0-2.
El Fortín parecía tener el control del juego, pero justo antes del descanso, el equipo local reaccionó. En el minuto 45+1, Ezequiel Muñoz se elevó en el área y anotó para reducir la diferencia a 1-2, reviviendo las esperanzas de Gimnasia antes del intermedio.
En la segunda mitad, el partido se tornó más equilibrado. Vélez Sarsfield intentó mantener la ventaja mediante la posesión del balón, pero el equipo mendocino, alentado por sus aficionados, comenzó a intensificar su juego y generar oportunidades de ataque.
El empate se produjo a los 36 minutos del segundo tiempo (81’), cuando Agustín Módica se alzó en el área y realizó un cabezazo preciso que marcó el 2-2, despertando la ilusión en Mendoza.
Cuando parecía que el juego terminaría en un empate, llegó el golpe decisivo. En el tiempo añadido, a los 46 minutos del segundo tiempo (91’), un error desafortunado de Emanuel Mammana, que falló en la despeje, resultó en un autogol que definió el 3-2 final a favor de Gimnasia.
El pitazo final desató la eufonía en el Legrotaglie. Gimnasia de Mendoza logró una victoria histórica frente al líder del torneo, terminó con su racha negativa y celebró junto a su afición una remontada que perdurará en la memoria.
Por su lado, Vélez Sarsfield dejó escapar un partido que parecía tener bajo control y sufrió un duro revés en su intento por permanecer en la cima.
Una jornada que reafirmó la esencia del fútbol: nada está decidido hasta el último momento, y en Mendoza, el milagro tuvo un protagonista.
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