DEPORTE
Miguel Gutiérrez causa sensación en Italia

«Después de 5 meses vuelvo a disfrutar en un campo de fútbol. Feliz de poder debutar con esta camiseta. Seguiremos trabajando para los próximos partidos. Gracias a todos», escribió un pletórico Miguel Gutiérrez que sumó sus primeros minutos con la camiseta del Nápoles desde su llegada a mediados de agosto. El lateral izquierdo, que no pisaba un terreno de juego desde el pasado 24 de abril en Butarque por una lesión de tobillo, cuajó un gran debut – pese a la derrota – a las órdenes de Antonio Conte.
En julio tuvo que ser intervenido de su tobillo derecho para poner punto final a las molestias que arrastraba desde abril y, cinco meses más tarde, volvió a sentirse futbolista. Las ausencias de Leandro Spinazzola y Mathías Olivera le abrieron las puertas a la titularidad ante el Milan de Luka Modricen San Siro. El cuadro ‘rossonero’ amarró el triunfo, pero el madrileño, que completó los noventa minutos, causó sensación en su estreno con el vigente campeón.
Napoli’s Kevin De Bruyne , Napoli’s Miguel Gutierrez during the Serie A soccer match between Milan and Napoli at the San Siro Stadium in Milan , north Italy – Sunday , September 28 , 2025. Sport – Soccer . (Photo by Spada/LaPresse) / Spada/LaPresse / LAP
Demostró sus grandes dotes técnicos en el carril izquierdo y dio rienda suelta a ese toque de balón que tanto enamoró bajo las órdenes de Michel en Girona. Poco pudo hacer en los dos goles encajados y, de hecho, el propio Conte destacó su crecimiento durante el encuentro. Del equipo titular, fue el segundo jugador con mejor porcentaje de pase (95%), pues logró completar 53 de los 56 pases intentados. Realizó, asimismo, cuatro pases clave, cinco en el último tercio y nueve en progresión.
Superada esa lesión de tobillo, el debut en la Champions League con el conjunto partenopeo está a la vuelta de la esquina. Este miércoles 1 de octubre recibe en el Diego Armando Maradona al Sporting CP de Luis Suárez y Trincao, dos ex de LaLiga que retarán al madrileño frente a su nueva afición.
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A 40 años de la tarde inolvidable del Beto Alonso en la Bombonera: quién se llevó la pelota naranja y la promesa de la vuelta olímpica

El profesor Menghi era extraordinario. Tenía a su cargo la cátedra de Literatura en 4° y 5° año. Siempre con un impecable traje oscuro y su pelo afirmado al cráneo por la gomina, destilaba una imagen de severidad, que se deshacía tan pronto como comenzaba su clase. Gracias a su conocimiento, viajamos hacia los escritores clásicos de nuestro idioma, germinando en mí, y en algunos compañeros más de aquella inolvidable camada del colegio Don Bosco de Congreso, una necesidad de querer conocer un poco más. También nos deleitaba con el origen de los dichos populares y las palabras. Recuerdo que en una ocasión, nos habló específicamente de predestinado. Para motivarnos, nos dijo que todos podíamos estarlo, solo había que tener fe. “Confíen siempre en un predestinado”. Y creo que eso fue el Beto Alonso. Desde sus inicios hasta el majestuoso epílogo de su carrera, plagada de éxitos y jornadas rutilantes, como aquella del 6 de abril de 1986 en la Bombonera.
La tarde de la pelota naranja. Ese Superclásico lleno de condimentos. El de la vuelta olímpica de River y los goles del Beto. Aquel festejo memorable, de cara a sus hinchas, con la camiseta de la banda estrujada entre sus manos, mientras su mirada pletórica se perdía en la de los miles de hinchas millonarios que deliraban en la popular visitante. En ese territorio enemigo, donde los triunfos se disfrutan un poco más, en tiempos donde a nadie se le pasaba por la cabeza que los visitantes no podían concurrir a los estadios.
La predestinación de Alonso. La que llegó con él, desde el debut en primera, en la lejanía de agosto del ‘71 en la cancha de Atlanta. Prontamente, el refinado paladar del hincha de River lo adoptó como símbolo, aunque su documento denunciaba que apenas había alcanzado la mayoría de edad. El gol a Santoro en el ‘72, el mismo que no había podido convertir Pelé en México ‘70. La tarde de los dos tantos salvadores frente a San Lorenzo en el ‘75, cuando el que parecía un fácil tránsito rumbo al título se había complicado, pero que su magia despejó para que el pueblo riverplatense ahuyentara los 18 años malditos sin títulos.

El pase al Olympique de Marsella, luego de una más de sus eternas polémicas con los dirigentes. El pronto regreso, apenas un año después, para romperla y ser convocados para el Mundial ‘78. El tricampeonato entre el ‘79 y el ‘80. La despedida a fines del ‘81, luego de la pelea con Di Stéfano. El paso por Vélez, hasta la vuelta, cual hijo pródigo, en el ‘84. Y de pronto, llegó esa tarde de abril, como antesala de todo lo que se viviría en el inolvidable ‘86 cruzado por la banda roja.
En la semana, el tema dominante era saber si River daría la vuelta olímpica en la cancha de Boca, como había trascendido desde Núñez, para festejar el título obtenido un mes antes y con varias fechas de anticipación. El tema tomó mucha trascendencia y llegó hasta los despachos oficiales, al punto que el Ministerio del Interior sugirió que no se realizara por una cuestión de seguridad. El propio Norberto Alonso contó que la noche anterior al partido se juntaron en una habitación de la concentración del estadio Monumental y él dijo: “Me van a sacar muerto, pero voy a dar la vuelta olímpica. Y eso hicimos, porque éramos los campeones y nunca me voy a arrepentir”.

Boca lo esperaba con una muy buena racha de 12 fechas sin perder. Luego de un interesante inicio de ese torneo de la temporada 1985/86, varias derrotas sucesivas terminaron con el ciclo de Alfredo Di Stéfano, quedando en su lugar, primero de manera interina y luego oficial, Mario Zanabria, quien dirigía la reserva. Marito le dio otra fisonomía al equipo, que se enriqueció con la llegada de varios refuerzos en el receso de fin de año, como lo fueron Jorge Higuaín, Milton Melgar y Jorge Rinaldi.
El partido de ida, disputado en el Monumental el 27 de octubre quedó en el recuerdo por varios motivos. El golazo de Alejandro Montenegro, ese lateral izquierdo, esforzado y potente, pero de poco contacto con la red adversaria, que la clavó para la posteridad en el ángulo del Loco Gatti. La artera y descalificadora patada de Roberto Passucci sobre Oscar Ruggeri, queriendo dirimir viejos rencores de un pasado cercano (habían sido compañeros en Boca hasta el año anterior) y la inmensa cantidad de papelitos que alfombraron el césped.

Esta situación hizo que se tomara una medida innovadora: Adidas preparó una pelota de color naranja, para que puedan distinguirse las líneas, si volvía a suceder lo que había acontecido unos meses atrás. ¿Se utilizó todo el partido? La respuesta es no. En las imágenes que han sobrevivido, de bastante buena calidad, porque Fútbol de Primera ya llevaba 8 meses al aire, se puede observar que los jugadores la patean en el calentamiento previo (Gatti uno de ellos), e incluso River posó para los fotógrafos con ella. Sin embargo, cuando Francisco Lamolina dio el pitazo inicial, la que rodó fue la tradicional Tango blanca y negra.
Al promediar el primer tiempo, hubo un córner para River. Roque Alfaro fue a tomarlo, tratando de esquivar los proyectiles que le caían desde la popular local. Acomodó el balón y justo le acercaron el otro modelo, el famoso naranja. Entonces lo cambió y con ese remató el tiro de esquina. Un rato más tarde, sería protagonista de la emblemática jugada de esa tarde, como lo recordó en diálogo con Infobae: “Yo era el encargado de la pelota parada y cada vez que iba a patear cerca de los palcos era una locura. Hasta una gallina me arrojaron (risas). Tuve la suerte de participar en el legendario gol de la pelota naranja, porque tiré el centro pasado, no llegó el Loco Gatti y por atrás apareció, para meter un cabezazo, el Beto Alonso, que es el ídolo futbolístico máximo que tiene River Plate hasta el día de hoy”.

Allí estaba el predestinado. El intocable. El mismo que, al promediar la primera rueda de ese torneo, se lesionó y cuando estuvo en condiciones de regresar, tuvo que aguardar en el banco de suplentes, porque Claudio Morresi, su reemplazante, la estaba rompiendo. Esperó pacientemente. Y ahora era su momento. Los relojes marcaban 31 minutos del primer tiempo y el centro pasado de Roque Alfaro describió una parábola perfecta en el aire. El Loco Gatti salió sin mucha convicción, en esa maniobra que para los arqueros es fatal, porque ya no se puede volver atrás. Y esa camiseta número 10 que se elevó entre él e Higuaín, para cabecear, con los ojos bien abiertos, rumbo a la red y a la leyenda, la pelota naranja.
Y entonces la carrera alborozada, imparable, besándose la camiseta, con la pureza del hincha, con esa esencia riverplatense que le brotaba por los poros a cada instante. Luego la sonrisa, los puños apretados, el abrazo de sus compañeros y el canto. La más maravillosa música que caía como bálsamo para sus oídos, desde la tribuna de River, en esa sana costumbre que iba a camino a cumplir 15 años: “Aloooooonso, Alooooonso”.
Matías Patanián es un hombre muy identificado con River. Fue su vicepresidente, pero sobre todo, uno de los más fanáticos seguidores del Beto Alonso. Es palabra autorizada para evocar los hechos de aquella tarde: “Es un recuerdo único y que está entre los cinco más importantes de la historia del club en los últimos 50 años. Tengo muy presente lo que pasó en la semana en la previa, con el Ministro del Interior, Antonio Tróccoli, pidiéndole a River que no de la vuelta olímpica. No fui a la cancha y lo escuché por radio, con un inolvidable relato de Víctor Hugo: ‘Dígame usted, hincha de River, si en el año 2000 le preguntan qué pasó el 6 de abril del ‘86 y usted va a contestar de corrido que River campeón dio la vuelta olímpica en la cancha de Boca y el Beto Alonso hizo el primer gol con la pelota naranja’”.
Todo el resto de ese primer tiempo se disputó con la ya famosa pelota. Pero cuando Francisco Lamolina hizo sonar su silbato para comenzar el complemento, ella ya no estaba, siendo reemplazada por la tradicional. El árbitro la guardó en su vestuario y la tuvo en su poder durante varios años, hasta que la donó al Museo River Plate, donde ahora descansa en una merecida vitrina para ser adorada como un objeto único. Boca se fue al ataque, teniendo mayor posesión y acorralando a su rival, que se sostenía en las atajadas de Pumpido y la solvencia de Oscar Ruggeri, que también tuvo un partido aparte, porque era la primera vez que se enfrentaba a su ex equipo en la Bombonera.

Morresi se perdió el segundo en una contra, cuando definió cruzado, pero la capacidad de Gatti le dijo no. El cuadro local manejó la pelota y tuvo varias situaciones a través de tridente Melgar – Rinaldi – Tapia, para abastecer a Graciani, en un anticipo de los tiempos por venir en la era Menotti. Un tremendo remate del Vasco Olarticoechea fue devuelto por el travesaño al tiempo que el Bambino Veira recibió un proyectil desde los palcos, que le abrió una herida arriba de su ojo izquierdo.
A falta de cinco minutos, River sacó una contra que terminó en una infracción contra Claudio Morresi al borde del área. El predestinado la colocó con parsimonia, degustando el momento, como si supiese lo que estaba por suceder. Su remate se desvió en las manos de Roberto Passucci, que formaba parte de la barrera, y se metió suavemente en el arco, para decretar el 2-0 y ese festejo, de cara a su gente, que ya es un póster eterno.
“Si hacía falta algo para que el Beto esté en el podio de las tres leyendas más grandes de la historia de River -explica Patanián- era lo de aquella tarde en la cancha de Boca. Él participó en romper la racha de los 18 años sin títulos en el ‘75, fue campeón del mundo con la selección en el ‘78, siendo preponderante en el partido debut frente a Hungría. Debió tener más minutos en ese Mundial, donde él mismo declaró que se sentía el mejor de todos. Fue protagonista de ese día, de la primera Libertadores y de ser campeón del mundo. Por eso la historia le tendrá siempre guardado al Beto Alonso un lugar de leyenda máxima”
Alonso dio una de sus más recordadas cátedras. Como las que nos regalaba el profesor Menghi. En ninguna de sus clases se habló del Beto, pero por la poesía de su juego, bien lo merecía. Como un verdadero predestinado.
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Con un clásico: así serían los cruces de los Playoff del Torneo Apertura si hoy terminara la fase regular

Así serían los cruces de los Playoff. Foto: Twitter @LigaAFA
El Torneo Apertura de la Liga Profesional 2026 se pone cada vez más emocionante y, con tan solo cuatro fechas por jugarse (incluida la jornada suspendida por el paro), hay equipos que ya tienen un pie en lo que serán los Playoff, por lo que acá te contamos cómo serían los cruces en los octavos de final si es que hoy terminase la primera ronda.
Como ya se recuerda, al igual que el año pasado, en esta temporada el campeonato argentino está dividido por Apertura y Clausura, con un formato de dos grupos de 15 equipos cada uno, en el que los primeros ocho clasifican a octavos de final, los cuales se juegan a partido único en el estadio del mejor ubicado hasta al semifinal, y la final en estadio neutral.
Y en lo que va de este 2026, se han jugado 12 fechas del Torneo Apertura, en las que ya hay equipos que pintan como favoritos, pero por ahora ninguno se ha asegurado un lugar en los octavos de final.
En la Zona A, quien lidera en soledad es Vélez Sarsfield. El Fortín, si bien ha perdido sus dos últimos encuentros, se mantiene en la punta con 22 puntos, mientras que en la Zona B el que está en lo más alto y cómodamente es Independiente Rivadavia. El Malevo suma 26 puntos y está muy cerca de asegurarse un lugar en los cuartos de final.
Así serían los cruces de los Playoff del Torneo Apertura
- Vélez (1º Zona A) vs. Huracán (8º Zona B)
- Estudiantes (2° Zona A) vs. Tigre (7° Zona B)
- Boca (3º Zona A) vs. Racing (6° Zona B)
- Defensa y Justicia (4º Zona A) vs. Belgrano (5º Zona A)
- Independiente Rivadavia (1º Zona B) vs. Independiente (8° Zona A)
- River (2º Zona B) vs. Talleres (7º Zona A)
- Rosario Central (3º Zona B) vs. Lanús (6º Zona A)
- Argentinos Juniors (4º Zona B) vs. Unión (5º Zona A)
Cuándo se juegan los Playoff del Torneo Apertura
Si bien aún no hay fechas confirmadas, desde la Liga Profesional informaron que los octavos de final se jugarán la semana del domingo 10 de mayo, mientras que los cuartos serían entre semana (miércoles 13 de mayo). Las semifinales se jugarían la semana del domingo 17 de mayo y la final sería el domingo 24 en
Torneo Apertura
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Golazo de Bernabei y afuera Doríval de Corinthians

Hace un año y una semana, el 28 de marzo de 2025, Doríval Junior fue despedido de la selección de Brasil, como consecuencia de la derrota 4 a 1 ante el equipo de Lionel Scaloni en el Monumental, por las Eliminatorias. Este domingo, volvió a quedarse sin trabajo y como consecuencia de otro argentino, Alexandro Bernabei: el lateral argentino clavó un golazo desde afuera del área y el Inter de Porto Alegre le ganó 1 a 1 a Corinthians en el Neo Quimica de San Pablo. Pocos minutos después del partido, se anunció el cese del DT.
Esto, con la necesidad de actuar de urgencia: el próximo jueves, Corinthians enfrenta a Platense en Vicente López, en el debut por la fase de grupos de la Copa Libertadores. Y eso que Dorival había conseguido dos títulos con los paulistas: la Copa Brasil 2025 y la Supercopa de Brasil, en febrero de este año.
Pero la derrota ante el Colorado dejó al Timao a un punto de la zona de descenso, luego de nueve partidos sin victorias. Esto, en un torneo con 20 equipos, cuatro pérdidas de categoría y en el cual la dirigencia, seria y responsable, jamás se plantea cambiar las reglas de juego en plena competencia.
El club anunció que William Batista, técnico de la Sub 20, se hará cargo del equipo en forma interina. ¿Estará al frente en el match ante el Calamar o ya habrá un entrenador confirmado?
Triunfo clave
Para el Inter fue determinante el gol de Bernabei: el equipo no solo se alejó de la zona roja al ganarle a un rival directo sino que quedó al filo de ingresar en el grupo de los que clasifican a Copa Sudamericana. El equipo de Porto Alegre, que este año no juega torneos continentales, sumó 10 puntos en cuatro partidos y con el uruguayo Paulo Pezzolano de entrenador logró un revulsivo tras un arranque errático.
El ex Lanús jugó nueve de los diez partidos del Brasileirao (uno de suplente). Ante Corinthians, el DT charrúa lo ubicó de volante por izquierda. En su gol a Corinthians, eludió a Angileri.
Hubo otros argentinos en Inter: muy buena actuación de Rodrigo Villagra, el volante que tuvo un paso poco feliz por River. Según opinó Globoesporte, el equipo es otro desde que es titular. También se destacó Gabriel Mercado, que paró a Yuri Alberto. En el segundo tiempo ingresaron Braian Aguirre y los colombianos Rafael Santos Borré y Jonathan Carbonero.
Mirá el golazo de Bernabei
El lateral argentino marcó el 1 a 0 ante Corinthians, por el Brasileirao.
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