INTERNACIONAL
A dos años del ataque de Hamas a Israel: cómo la guerra en Gaza redefinió el mapa político de Medio Oriente

En el segundo aniversario del brutal atentado de Hamas del 7 de octubre de 2023, los ojos del mundo entero se posan hoy sobre Gaza y Medio Oriente. El drama y la incertidumbre se mezclan con la esperanza de un cese el fuego definitivo bajo presión de Donald Trump y su plan de 20 puntos para terminar con dos años de conflicto.
El grupo islámico dijo estar dispuesto a liberar a los 48 rehenes que siguen en cautiverio en el enclave palestino -vivos y muertos-, al tiempo que Israel frenó el avance terrestre sobre la Ciudad de Gaza y Estados Unidos se esperanza con encontrar un entendimiento concreto en los próximos días para avanzar con la iniciativa de Trump.
El diccionario no tiene la profundidad suficiente para describir los horrores de esta guerra. Las palabras que la caracterizaron, de un lado y del otro, definen uno de los momentos más oscuros de este siglo XXI: terrorismo, devastación, antisemitismo, poderío nuclear, bloqueo, crisis humanitaria, rehenes, hambruna, supervivencia y hasta genocidio. Son vocablos fuertes enquistados bajo decenas de miles de víctimas en distintos puntos de una frontera frágil y violenta.
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Más allá del rechazo o la aceptación y el eventual cumplimiento de una iniciativa diplomática que viene sucumbiendo ante el poder de las bombas, la guerra marcó con un fierro ardiente a toda una región. Las cicatrices perdurarán durante décadas y traspasarán generaciones.
Dos años después del ataque terrorista que conmocionó a Israel y al pueblo judío, el mapa geopolítico de Medio Oriente sufrió cambios profundos. Fueron 24 meses en que el mundo observó, casi sin pestañear, un cambio radical en el equilibrio de poder militar y político con un precio humanitario pocas veces visto en las últimas décadas. El saldo humanitario del conflicto desde el ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre de 2023. Fuente: Humanitarian Situation Update (Ocha) – Naciones Unidas. Infografía: Sebastián Neduchal (Videolab / TN)
La guerra cambió muchos escenarios. Hamas primero, con el fuerte involucramiento de su aliado Irán y sus grupos armados afines, e Israel después, movieron las piezas de un violento tablero regional que ya no será el mismo.
Las consecuencias son visibles; las heridas, indelebles:
- Irán perdió gran parte de su influencia en la región con una durísima derrota militar en el terreno de sus grupos proxy (Hamas en la Franja de Gaza y Hezbollah en el Líbano) y su guerra aérea de 12 días contra Israel y Estados Unidos. Sus ambiciones nucleares quedaron cuanto menos en suspenso.
- Siria terminó con la dinastía de la familia Assad, dominada por Teherán. Ahora lo gobierna Ahmed al Sharaa, un antiguo líder terrorista devenido en demócrata. Irán perdió a su gran aliado regional, hoy controlado por Turquía y bajo presión de EE.UU. El país sigue inmerso en una gran inestabilidad.
- La Franja de Gaza ya no existe. Con decenas de miles de víctimas, es solo un enorme basural de escombros donde la muerte, el hambre y el sufrimiento deambulan en cada rincón de un enclave arrasado por las bombas. Hamas quedó muy debilitado, pero no fue destruido.
- Israel afianzó su seguridad, pero a costa de un aislamiento internacional cada vez más palpable y bajo una creciente presión interna. Hoy las denuncias de genocidio no solo llegan desde el mundo árabe y por izquierda. También desde la aliada Europa. Una comisión independiente de la ONU certificó en un informe la existencia de un plan de este tipo con el objetivo de “destruir a los palestinos”. Israel lo niega en forma enfática.
- Donald Trump aumentó el poder de EE.UU. en la región y le ganó una batalla estratégica a Rusia, que también perdió a su gran aliada natural, Siria, aunque sigue muy vinculado a Irán. El presidente estadounidense puede ser el gran ganador de este conflicto si logra finalmente frenar la guerra con su plan de paz. Pero su papel en la crisis lo alejó de sus aliados árabes, en especial de Qatar y Arabia Saudita, golpeados por las esquirlas diplomáticas y militares del conflicto y su difícil relacionamiento con Israel.

A dos años del ataque de Hamas a Israel: las claves del conflicto que tiene en vilo al mundo. (Video: VideoLab)
El drama de los rehenes
La crisis no comenzó hace dos años. Desde la creación del Estado de Israel, en 1948, la región ha enfrentado varias guerras y ha estado en tensión permanente. Israelíes y palestinos tienen visiones diferentes sobre el inicio de un conflicto que se hereda de padre a hijo y ensangrienta a dos pueblos condenados a convivir uno al lado del otro, más allá de odios y diferencias.
La actual guerra de Gaza empezó el 7 de octubre de 2023. El ataque terrorista dejó una herida profunda en el sur de Israel. Cientos de milicianos de Hamas y de otras facciones armadas palestinas, financiadas y armadas por Irán, asesinaron y secuestraron a cientos de personas bajo la mirada atónita del pueblo judío y el mundo entero. Fue un ataque sanguinario que tuvo como único objetivo sembrar el terror en la población civil.

Infografía: Sebastián Neduchal (Videolab / TN)
Israel aplicó su derecho a la defensa. La reacción fue implacable. Bombardeó e invadió Gaza para acabar con Hamas y rescatar a los más de 240 rehenes secuestrados en algún lugar del enclave, muchos de ellos argentinos, como el devastado matrimonio Silberman Bibas, cuyos pequeños hijos Kfir y Ariel se convirtieron en el mayor símbolo de la lucha por la liberación de los cautivos.
Hoy, después de algunas rondas de liberaciones tras efímeros acuerdos de alto el fuego, quedarían solo una veintena con vida. Kfir y Ariel, así como su madre Shiri, están enterrados en el cementerio de Tsoher, cerca de su casa en el kibutz Nir Oz. Israel sostiene que fueron brutalmente asesinados. Shiri y sus hijos Ariel y Kfir, tras ser secuestrada por Hamas. (Foto: gentileza All Israel News).
En Gaza aún quedan otros tres argentinos: Eitan Horn y los hermanos Ariel y David Cunio. Además, el cuerpo del también argentino Lior Rudaeff sigue en el enclave.
“Nunca pensé que íbamos a llegar a los dos años. Es inexplicable por lo que están pasando mis hijos. Eitan ahí abajo en los túneles, sin saber como está, aunque yo se que a pesar de todo él es fuerte y hace todo lo que puede por sobrevivir. Amos y Iair acá conmigo, pero destrozados por no tener a Eitan con nosotros. Yo, como madre, desesperada por no poder ayudar a mis hijos. Necesitamos a Eitan acá para poder, juntos, salir de este pozo en el que caímos sin buscarlo”, dijo a TN Ruth Chmiel, madre de Eitan Horn. Su hermano Iair fue liberado en febrero.
Quiénes son los secuestrados por Hamas que siguen en cautiverio
Hoy las familias de los secuestrados esperan el fin de la guerra para reencontrarse con sus seres queridos después de dos años de convivir con el drama diario de la ausencia.
Arde Medio Oriente
Tras el ataque de Hamas, el conflicto escaló. Las milicias de Hezbollah libanesas atacaron con misiles el norte de Israel, que debió ser evacuado. El país tuvo entonces varios frentes de guerra. Era atacado desde el Líbano, desde Gaza, desde Yemen por los rebeles hutíes respaldados por Irán, desde Siria y hasta Irak, con las milicias chiítas pro-iraníes. Hubo al menos cinco frentes de guerra abiertos al mismo tiempo.
“La guerra en Gaza atrajo rápidamente al Líbano, después de que Hezbollah disparara cohetes contra Israel el 8 de octubre de 2023 en solidaridad con su aliado Hamas y el pueblo palestino”, dijo a TN desde Beirut el analista David Wood, especialista en temas libaneses del Crisis Group, una ONG internacional especializada en la resolución de conflictos.
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El premier Benjamin Netanyahu lanzó entonces una ofensiva total. Atacó posiciones del Hezbollah, el llamado Partido de Dios, que tiene un enorme poderío militar y es considerado el responsable del atentado terrorista a la AMIA de 1994. Sus unidades paramilitares controlan amplios espacios de poder en el país.
El grupo chiíta libanés fue diezmado. Israel no solo bombardeó sus posiciones estratégicas cerca de la frontera. También atacó infraestructura financiera y a sus principales jefes escondidos en distintos puntos del territorio. Beirut, la capital, convivió con bombardeos diarios, en especial en el bastión del grupo, en el suburbio sur. Su máximo líder, Hassan Nasrralláh, murió en un ataque aéreo lanzado a fines de septiembre de 2024. Otros cabecillas también sucumbieron a las bombas. Seguidores de Hezbollah se manifiestan en Beirut (Foto: REUTERS/Mohamed Azakir)
Ese mismo mes, cientos de milicianos sufrieron heridas y mutilaciones al explotar en forma conjunta dispositivos “buscapersonas” (llamados beepers) en distintos puntos del país. Hubo al menos nueve muertos y 2800 heridos, en una de las operaciones de inteligencia militar más imponentes en la historia israelí.
“Israel asestó cada vez más golpes desastrosos a Hezbollah, que se había comprometido a seguir combatiendo hasta alcanzar un alto del fuego en Gaza. Finalmente, no pudo continuar: aprobó una tregua en noviembre de 2024, cortando así su frente de apoyo a Gaza”, dijo Wood.
Para el analista, hoy “Hezbollah sigue gravemente debilitado por la brutal campaña militar israelí en su contra, y muchos de sus partidarios aún esperan ayuda para la reconstrucción posbélica, que ni Hezbollah ni el gobierno libanés pueden proporcionar. La presión sobre el grupo sigue aumentando, en medio de continuos ataques israelíes casi diarios contra supuestos activos del grupo en el Líbano, así como de las exigencias nacionales e internacionales para que entregue sus armas de una vez por todas”.
Israel tiene hoy el frente norte bajo control.
El infierno de Gaza
Pero al mismo tiempo la ofensiva israelí en Gaza desató un infierno en la población civil palestina.
El ejército israelí borró del mapa ciudades enteras. Las víctimas fatales superan las 65.000 en dos años de guerra, miles de ellas niños, según un reporte del ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamas. La cifra fue avalada por la ONU. Israel minimiza ese número. Se estima que alrededor de 1500 israelíes murieron desde el 7 de octubre.
Un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó que la guerra causó lesiones graves (permanentes o que requieren largos periodos de rehabilitación) a 42.000 gazatíes, incluidas 5000 amputaciones. Una cuarta parte de los más de 167.000 heridos sufre lesiones que alteraron de manera significativa su vida, según el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Las imágenes que llegan desde el enclave son muy fuertes, como lo fueron las que se conocieron tras el ataque de Hamas a Israel, aunque ahora multiplicadas por dos años de ataques, muerte y destrucción. La población local fue desplazada varias veces. La ayuda humanitaria llegó a cuentagotas. La ONU declaró en agosto una hambruna en el enclave.

Infografía: Sebastián Neduchal (Videolab / TN)
La muerte se convirtió en rutina. En las últimas semanas, en medio de una ofensiva militar israelí en la Ciudad de Gaza, las víctimas diarias se contabilizaron por decenas. Pero ya no son noticia, como tampoco lo fueron los palestinos que caían baleados a diario mientras trataban de conseguir ayuda humanitaria en el sur del territorio. Fueron cientos de personas desesperadas que murieron por buscar comida para sus familias. Israel responsabilizó a Hamas por estas muertes. Los palestinos acusaron al ejército israelí. Un niño herido es consolado por su padre en una cama de un hospital de Gaza (Foto: AFP)
La verdad también sucumbió como en toda guerra.
Los periodistas extranjeros no pudieron documentar la brutalidad de estos dos años en Gaza. Israel les prohibió la entrada. La información llegó a través de reporteros, fotógrafos y camarógrafos gazatíes que trabajan para agencias de noticias internacionales y cadenas árabes. Decenas de ellos murieron bajo las bombas, algunos en ataques selectivos, como sucedió en agosto con un equipo de cinco periodistas de Al Jazeera acusados de formar parte de Hamas.
La prensa occidental tuvo que conformarse con informar desde Israel, primero desde los kibbutz devastados por el ataque terrorista del 7 de octubre y más tarde filmando la reacción ante las sirenas que alertaban sobre la caída de misiles lanzados desde Gaza, Líbano, Yemen o Irán. Las imágenes mostraban cómo los israelíes, o los mismos periodistas subidos al escenario de la noticia, corrían a los refugios. Hubo daños y víctimas. A pocos kilómetros, fuera del alcance de las cámaras occidentales, las bombas seguían cayendo sobre una devastada Gaza.
También hubo víctimas fatales en Cisjordania, el otro enclave palestino en parte ocupado por Israel. Poco se publicó sobre este territorio palestino a lo largo de la guerra. Se estima que 1000 personas murieron allí en los últimos dos años a manos del ejército israelí y de colonos, según un informe citado por la televisión alemana Deutsche Welle (DW). Israel denuncia periódicamente ataques terroristas perpetrados por palestinos de Cisjordania, donde se asienta un gobierno moderado liderado por Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), enfrentado con Hamas y muy impopular.
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En Cisjordania (llamada Judea y Samaria por Israel) son comunes los ataques contra la población local por parte de colonos israelíes que viven en asentamientos considerados ilegales por la ONU y cuyo territorio quiere anexar el ala radical del gobierno de Netanyahu. .
Pero el verdadero drama se vivió en Gaza.
Michail Fotiadis, coordinador de proyectos de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el norte de la Franja, dijo a TN vía zoom desde la devastada ciudad gazatí de Jan Yunis que en Gaza se vivió “una estrategia de destrucción del pueblo palestino” a través de una “hambruna declarada, falta de suministros para la supervivencia y el ataque al personal médico, centros de salud, hospitales y escuelas”.
“Más de 65.000 personas han muerto y de ellas 20.000 son niños. La gente está desesperada. Cada día es peor”, afirmó Fotiadis, de nacionalidad griega y de 57 años, pocos días antes de que Trump lanzara su plan de paz de 20 puntos.
La población no sabe a dónde ir. Malvive en autopistas de carpas blancas amontonadas hasta la orilla de la playa para escapar a las bombas. No hay comida suficiente. Los hospitales que aun quedan en pie carecen de medicinas y de tecnología necesaria para atender a los heridos y los enfermos. No hay escuelas ni campañas de vacunación. No hay nada.
Israel acusó a Hamas de usar los centros de salud, así como otras instalaciones asistenciales y bajo el camuflaje de la ONU, como sede de sus búnkeres bajo tierra, donde se esconderían sus líderes y estarían los rehenes aún con vida.
Pero Gaza está destruida. Devastada. No queda nada desde donde recomenzar. De efectivizarse un alto el fuego definitivo, a la población palestina le aguardan años de sufrimiento para reconstruir un hogar y, en definitiva, un Estado.
¿Qué pasará con Hamas?
Sin embargo, dos años de guerra y horror no pudieron acabar con Hamas. Distintas fuentes palestinas han venido advirtiendo que cada miliciano que cae es reemplazado por otro dispuesto a tomar las armas. Muchos son jóvenes que vieron morir a sus padres, hijos, hermanos, amigos y vecinos en estos últimos 24 meses y no necesariamente en combate.
Eyal Ofer, un analista israelí experto en el grupo palestino, dijo a una radio local que Hamas reunió a más de 10.000 combatientes y “algunos informes hablan de 20.000″.
“Hamas lo ha dicho claramente. Entiende que, formalmente, no permanecerá en el poder. A corto plazo, Hamas aceptará un gobierno de expertos. Dirán: ‘No actuaremos contra las fuerzas árabes que entren’, pero Hamas siempre piensa a largo plazo. De hecho, planean tomar (nuevamente) el poder en un plazo de cinco a diez años. Todo lo que se dice sobre la desaparición de Hamas está desconectado de la realidad”, dijo Ofer, citado por The Jerusalen Post.
De hecho, las Brigadas Al Qasam, brazo armado del grupo islamista, reivindicaron el jueves pasado el ataque lanzado en la noche del miércoles desde el norte de Gaza contra la ciudad israelí de Ashdod, a unos 30 kilómetros del enclave palestino. Las fuerzas armadas israelíes interceptaron cuatro proyectiles y un quinto cayó en una zona abierta, informó el Ejército en un comunicado.
Hamas perdió a la mayoría de sus jefes militares en la guerra. Pero detrás de cada uno de ellos que cae hay otro dispuesto a reemplazarlo, según advierten analistas.
Bajo la premisa de destruir al enemigo, Israel intentó apoyar a clanes rivales de Hamas para romper la hegemonía militar del grupo islámico, que mantiene el control de la Franja desde 2006. Milicianos de Hamas se muestran en la devastada Ciudad de Gaza en uno de los efímeros altos el fuego de los últimos dos años en el enclave (Foto: REUTERS/Ramadan Abed)
“Movilizamos clanes en Gaza rivales de Hamas. ¿Qué tiene de malo?” afirmó Netanyahu en junio en un video publicado en su cuenta de X. “Es bueno. Salva vidas de los soldados”, añadió.
Fuentes citadas por The Israel Times dijeron entonces que el gobierno entregó fusiles Kalashnikov a una banda autodenominada “Fuerzas Populares”, creada tras la invasión israelí en mayo de 2024. Las armas en su mayoría fueron incautados a Hamas durante la guerra.
El líder del grupo, Yasser Abu Shabab, fue acusado por Hamas, ONG y medios de comunicación internacionales de saquear camiones con ayuda humanitaria en la zona cercana al cruce fronterizo de Kerem Shalon, mientras supuestamente las fuerzas israelíes observaban sin intervenir. La milicia tendría unos 300 miembros.
¿Israel ha cometido genocidio en Gaza?
Es difícil describir con palabras lo que pasa en Gaza. La grave crisis humanitaria ha llevado a la ONU a denunciar que Israel cometió genocidio, algo que el gobierno de Netanyahu niega con vehemencia.
“Al matar, causar lesiones físicas o mentales graves, someter deliberadamente a condiciones de vida para destruir a los palestinos, e impedir la natalidad en Gaza, las autoridades y fuerzas israelíes perpetraron cuatro de los cinco actos genocidas definidos en la Convención para evitar ese crimen”, concluyó un informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los Territorios Ocupados de la ONU.
El historiador israelí Omer Bartov, uno de los mayores expertos sobre el Holocausto y profesor de estudios sobre el genocidio en la Brown University de Estados Unidos, dijo a TN: “Israel ciertamente ha estado cometiendo genocidio en Gaza“.
“Durante los últimos dos años, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se han centrado no en intentar destruir a Hamas y liberar a los rehenes -los objetivos oficiales de la guerra-, sino en hacer que Gaza sea inhabitable para su población, mediante la destrucción sistemática y deliberada de viviendas, edificios públicos, universidades, escuelas, hospitales, mezquitas, centrales hidroeléctricas y eléctricas, y en intentar desplazar a la población hacia el sur con el objetivo de una limpieza étnica”, afirmó.
Bartov, autor de siete libros sobre el Holocausto, prosiguió: “Dado que los habitantes de Gaza no tienen adónde ir, esto se ha convertido en una operación genocida».
El experto recordó: “La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, aprobada en 1948, define el genocidio como actos cometidos con la intención de destruir a un grupo, total o parcialmente, como tal, matando a sus miembros, causándoles daño mental y físico, creando condiciones que conduzcan a su destrucción e impidiendo los nacimientos en el grupo”.
“Esto es lo que Israel ha hecho en Gaza, como lo demuestran múltiples informes, el más reciente de las ONG israelíes B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos, así como de la Comisión de las Naciones Unidas para los Territorios Ocupados”, alertó.
Pero el gobierno israelí niega en forma enfática las acusaciones. Para remarcar su afirmación, destaca que ha llevado adelante una campaña de lanzamiento de folletos y envío de mensajes de texto y por redes sociales para desalojar todas las áreas que serían atacadas. Además, acusó a Hamas de meterse “en las escuelas, en las mezquitas y en los hospitales” y de usar a la población local como “escudos humanos”.
“Es lo contrario (a un genocidio). Israel está adoptando más medidas para minimizar las bajas civiles que cualquier ejército en la historia. Para Israel cada baja civil es una tragedia, para Hamas es una estrategia. ¿Un país que quiere cometer un genocidio le diría a la gente que se vaya para que estén a salvo?”, preguntó el premier Netanyahu ante la reciente asamblea general de la ONU.
Roni Kaplan, vocero del ejército israelí, dijo a TN que la acusación de genocidio es “totalmente infundada” y “moralmente repugnante”.
“Alegar ´genocidio´ en un momento en que Israel se defiende legítimamente contra una organización terrorista declaradamente genocida, y busca constantemente minimizar el daño a la población civil palestina, incluso mientras Hamas intenta maximizarlo, es una difamación que vacía de significado el término. Esta acusación contra Israel no solo es totalmente infundada de hecho y de derecho, sino que es moralmente repugnante».
“No ha habido un ejército en la historia de la guerras que le haya solicitado a la población civil del enemigo tantas veces que se retire de las zonas de peligro, perdiendo así el efecto sorpresa en la ofensiva, como lo ha hecho las Fuerzas de Defensa de Israel en esta guerra”, señaló.
Además, afirmó: “Mientras Israel lucha de acuerdo al derecho internacional, Hamas lo vapulea utilizando civiles como escudos humanos. Israel busca minimizar cualquier daño que pueda causarse a la población civil en Gaza como resultado de las hostilidades instigadas por Hamas, al mismo tiempo que Hamas busca maximizar dicho daño y aplica la aberrante estrategia de utilizar sistemáticamente a civiles como escudos humanos y utilizar lugares protegidos y sensibles, como infraestructuras civiles, escuelas, mezquitas, ambulancias y hospitales, con fines militares”.
“Las operaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel deben entenderse como medidas defensivas, que incluyen la prevención de ataques terroristas, la protección de civiles y la liberación de rehenes, incluso si, lamentablemente, los civiles se ven afectados como resultado inevitable de los combates en zonas densamente pobladas, donde son utilizados como escudos humanos (…). Si acuñas el termino genocidio para describir la acción de las FDI en esta guerra sos una de tres, ignorante, antisemita o ambas. El verdadero genocidio es el que ha intentado cometer Hamas”, indicó.
¿Cuál ha sido el mayor éxito de Israel en la guerra?
Sin dudas, Israel ha alcanzado un éxito rotundo frente a Irán.
No solo diezmó a Hezbolláh y redujo el poderío militar de Hamas, los otrora poderosos grupos proxy iraníes en la región. También logró destruir parte de la estructura nuclear de Teherán en una breve guerra de 12 días en junio pasado con la ayuda clave de Trump.
Sin embargo, tres meses después del enfrentamiento directo entre ambos países, no está claro cuál fue el daño hecho al poderío atómico iraní.
Trump, acostumbrado a las declaraciones altisonantes sin pruebas, llegó a afirmar que los ataques destruyeron “total y completamente” las principales instalaciones de enriquecimiento nuclear de Irán. Los funcionarios iraníes lo negaron y minimizaron los daños. Las dudas se mantienen hasta hoy.
El régimen teocrático iraní logró sobrevivir al conflicto. El objetivo de máxima israelí era acabar con el gobierno de los ayatolás. Pero no lo logró por presión del presidente estadounidense, temeroso de que un cambio de este tipo podría traer un mal mayor, como sucedió en Libia e Irak. El líder supremo iraní, Ali Jamenei (Foto: EFE)
Teherán perdió además a su aliado más preciado en la región, Siria, después de que el presidente Bashar al Assad huyó a Rusia a fines de 2024 tras una ofensiva relámpago de una coalición islámica respaldada por Turquía y liderada por Ahmed al Sharaa, un líder islámico con profundos vínculos con los grupos terroristas Al Qaeda y Estado Islámico hasta hace un puñado de años.
“En los últimos 400 días, cuatro décadas de doctrina de seguridad nacional iraní han visto desmoronarse en sus cimientos. Los reveses del Eje de la Resistencia, la grave degradación de la defensa aérea nacional en el enfrentamiento de octubre de 2024 con Israel y la pérdida de Assad ya habían puesto a Irán en un dilema creciente, incluso antes de la guerra de junio”, dijo a TN el analista Ali Vaez, experto en temas iraníes del Crisis Group.
Para el especialista, “la guerra de los 12 días ha alimentado el debate dentro del sistema sobre qué hacer a partir de ahora, sin una respuesta aún concluyente».
“El debate se concentró en los medios iraníes la semana pasada, con la prensa y los expertos reformistas pidiendo que (el presidente Masoud) Pezeshkian se reúna con Trump en Nueva York, mientras que en el Parlamento, más de 70 legisladores enviaron una carta pidiendo el desarrollo de armas nucleares”, señaló.
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Según afirmó, “este último grupo ha pasado de ser marginal a una minoría cada vez más activa. En su opinión, no se puede confiar en Estados Unidos, la UE es, en el mejor de los casos, un actor secundario, y una disuasión nuclear es necesaria donde la disuasión convencional de Irán ha fracasado”.
A juicio de Vaez, Irán debe enfrentar ahora «cuatro desafíos» en caso de avanzar en sus planes atómicos a pesar de las sanciones internacionales.
- No está claro si Irán conserva la capacidad de reconstituirse tras la guerra tras los daños sufridos.
- Se desconoce si cuenta con el equipo de expertos (blanco recurrente de los ataques israelíes) para lograr ese objetivo.
- Hay dudas de si podría hacerlo de forma encubierta y así evitar nuevos ataques.
- Si cumple todos estos ítems, habría que ver si logra finalmente la disuasión que busca.
“Además, conllevaría un mayor aislamiento diplomático y económico, incluso si se cumplieran las cuatro condiciones. Esto nos lleva a un segundo enfoque, basado en el compromiso, que impulsó los contactos de Irán con el gobierno de Trump antes de la guerra. Este enfoque reconoce los límites de la economía de resistencia, los límites de la estrategia de “mirar hacia el este” y la importancia de la diplomacia como imperativo tanto en materia de seguridad y financiera», concluyó.
¿Qué puede pasar ahora en Israel?
El mundo espera ahora un cese del fuego efectivo: las conversaciones están en marcha y el optimismo va en aumento. Desde Washington, Trump quiere frenar la guerra y coronar su gestión con el Premio Nobel de la Paz que se entrega el viernes próximo. Pero el presidente estadounidense, que lleva menos de diez meses en el poder, no saldrá indemne de este conflicto más allá de que, si logra imponer finalmente su plan de paz, se convertiría en el gran ganador de esta crisis global.
“La administración Trump asumió el cargo con otras prioridades, tanto nacionales como internacionales. Sin embargo, hizo poco por mantener el alto el fuego vigente al asumir el cargo (el 20 de enero pasado), un alto el fuego que ayudaron a negociar durante la transición”, dijo a TN el analista Michael Hanna, director del Programa de los Estados Unidos del Crisis Group.
El especialista dijo creer que los países árabes le terminarán pasando factura. “A pesar de su despreocupación por la reanudación de los combates en Gaza, no ha podido evitar el conflicto, que ha seguido dominando la agenda internacional. Además, ha aislado a Estados Unidos de sus aliados y socios, creando tensiones reales para el país, especialmente tras el ataque israelí contra los líderes de Hamas en Doha (contra la cúpula negociadora de Hamas). Por lo tanto, se han visto obligados tardíamente a abordar el asunto, lo que podría reflejar la comprensión de que un conflicto indefinido no les conviene, a pesar de su inquebrantable apoyo previo a la campaña israelí en Gaza», afirmó.
Israel deberá afrontar otros problemas. En especial le será difícil revertir su aislamiento internacional en el corto plazo y recomponer su relacionamiento con sus tradicionales aliados europeos, algunos de los cuales han llegado al punto de la ruptura, como el caso de Francia o, más aún, de la España de Pedro Sánchez que denunció la existencia de un “genocidio” de Gaza.
También deberá recomponer sus vínculos con los países árabes de la región, después de años de acercamiento que desembocaron en los Acuerdos de Abraham, que abrió paso al establecimiento de relaciones con varias naciones del área, como los Emiratos Árabes, Bahrein, Sudán o Marruecos. Ahora, su difícil vínculo con Qatar está en su peor momento, al igual que con Arabia Saudita, con el que estuvo a un paso de firmar un acuerdo antes del 7 de octubre.
En el orden interno, una eventual paz en la región podría desembocar en un reordenamiento político. Desde su oficina en Jerusalén, Netanyahu ha llevado adelante la guerra bajo una enorme presión interna que comenzó con los duros cuestionamientos a los errores de inteligencia y de defensa que permitieron el ataque del 7 de octubre.
Pero más allá de estas críticas, los israelíes se encolumnaron detrás del gobierno en su objetivo de acabar con Hamas y liberar a los rehenes. Sin embargo, ese apoyo monolítico ha venido perdiendo terreno en los últimos tiempos.
Las protestas se sucedieron en los últimos meses, en especial de parte de familiares de los secuestrados que exigieron, incluso frente a la residencia del premier, un acuerdo de alto el fuego definitivo que lleve a la liberación de sus seres queridos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu (Foto: REUTERS/Kevin Lamarque)
En su diálogo con TN, Bartov dijo que si el acuerdo de paz llega a concretarse, “esto podría ser el comienzo de una importante transformación y la plataforma para un cambio de paradigma político”.
“Preveo que también conducirá a nuevas elecciones en Israel. Hay muchos obstáculos en el camino. Hay esperanza, pero un mayor progreso dependería de una mayor presión estadounidense», indicó.
Sin embargo, el mayor desafío interno será aceptar la existencia de un Estado Palestino, libre del control de Hamas. El punto 19 del plan de paz de Trump lo puso sobre la mesa de acuerdos. “Conforme avance la reconstrucción y se cumplan reformas en la Autoridad Palestina, se abrirá la posibilidad de la autodeterminación y la creación del Estado Palestino», detalló.
La pregunta es hoy hasta cuándo podrá demorarse ese reconocimiento que lleve a una coexistencia pacífica de dos Estados, Israel y Palestina, uno al lado del otro, con las garantías de seguridad y el respeto a la existencia mutua.
“La violencia solo terminará cuando se alcance un acuerdo que permita a judíos y palestinos compartir la tierra con paz, seguridad, igualdad y dignidad para todos”, resumió Bartov.
En los últimos tiempos, no solo los gobiernos “progresistas” de América Latina (como Brasil, Chile o Colombia) o países africanos o árabes que tienen en la causa palestina un motivo de unión, presionaron a Israel en este punto.
En las últimas semanas al menos diez países de peso diplomático internacional, entre ellos Gran Bretaña, Francia, Canadá y Bélgica, reconocieron al Estado Palestino, en un cachetazo a la diplomacia israelí. Un total de 157 países, sobre un total de 193 miembros de la ONU, incluso la Argentina más allá del claro posicionamiento proisraelí de Javier Milei, ya han reconocido su existencia.
Tarde o temprano, la guerra deberá dar paso a un acuerdo común que permita cicatrizar heridas abiertas y que, bajo la sombra de cualquier avance diplomático, traspasarán varias generaciones y perdurarán en la historia y memoria de cada pueblo.
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Vivieron 23 años como vecinos ejemplares, pero eran espías rusos: la historia que sacudió EE.UU.

27 de junio de 2010. La familia Hetfield- Foley festeja el cumpleaños de su hijo mayor Tim. Cumple 20 años. Almuerzan en uno de los mejores restaurantes de Cambridge, brindan con un champagne caro, comen rico, se ríen. Vuelven a su casa para terminar de preparar todo para la fiesta de la noche. De pronto escuchan fuerte golpes en la puerta, algún grito ininteligible. Alex, el hijo menor de 16, cree que son los amigos del hermano que lo vienen a felicitar, una de esas bromas ruidosas de jóvenes. Hasta que la puerta se abre de manera abrupta. Alguien la rompió de una patada. En un segundo todo se vuelve confuso, impreciso. Hay corridas, gritos, órdenes, golpes, muebles volcados.
Ingresan casi veinte hombres con uniformes y chalecos antibalas. Están armados. Son agentes del FBI. Cuando Alex se repone de la sorpresa y entiende que el FBI ha invadido su casa, piensa que se equivocaron de dirección. Uno de los agentes lo aparta con amabilidad. Le pide que se quede sentado en una silla. Él no opone resistencia. No parece tener miedo, lo domina la perplejidad. Del otro lado de la mesa, ve a su hermano mayor también sentado. Busca con la mirada a sus padres.
Ann Foley, su madre, está tirada en el piso, boca abajo, esposada. Cuando quiere decir algo le gritan que debe permanecer callada. Ella de todas maneras le habla a sus hijos, se esfuerza para que la voz le salga serena: “Tranquilos chicos, vamos a estar bien”. Al padre, Donald Heathfield, lo descubre en la cocina. También está en el piso esposado; uno de los agentes tiene puesta una rodilla en su espalda. Primero se llevan a la mujer; luego, al hombre. Consiguieron que no hablen entre ellos. En la casa quedan sólo los dos chicos y una decena de agentes que revisa cada rincón y va llenando cajas con papeles, carpetas, computadoras y algunos otros implementos tecnológicos que requisan.
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Se habla poco. Alguna orden de un superior o la pregunta de ¿Esto también lo llevamos? de algún agente. Hasta que Alex se pone de pie y se acerca al hombre que comanda el operativo. Trata de disuadirlo de que están cometiendo un error, de que se equivocaron de casa. El hombre lo mira y de a poco la dureza se va de sus gestos. Con cierta compasión le dice: “Estamos investigando una red de espías rusos en Estados Unidos. Seguro, en un rato, alguien te va a informar mejor”.
Ann Foley y Donald Hetfield no se llamaban así. Sus verdaderos nombres eran Elena Stanislavovna Vavilova y Andrey Bezrukov. Tampoco eran canadienses nacidos en Montreal tal como decían sus documentos y como creían sus dos hijos. Eran espías rusos infiltrados en Estados Unidos desde hacía más de dos décadas. Ese día de junio de 2010 se realizaron otros operativos y detenciones simultáneas en distintas ciudades norteamericanas. Elena Vavilova y Andrey Bezrukov se conocieron en 1982 mientras estudiaban en la Universidad Estatal de Tomsk en Siberia, Rusia. (Foto: AFP)
La noticia provocó una gran conmoción. Una red de espionaje desbaratada de rusos que habían logrado mimetizarse de manera casi perfecta con el American Way of Life. Más que una noticia, más que una historia real, parecía un capítulo de una novela de John Le Carré, el maestro de las novelas de espionaje. Tanto es así que cuando los creadores de The Americans, la serie que se inspiró en Foley y Heathfield, no situó a sus personajes en el Siglo XXI sino en medio de la Guerra Fría y su tensión siempre a punto de explotar.
El plan
Elena y Andrey se habían conocido a principios de la década del 80 en Tomsk, una ciudad de la región de Siberia. Estudiaban historia en la universidad. Se enamoraron y se pusieron de novios. Una tarde, al salir de clases, un hombre se acercó a ellos. Tenía anteojos negros, un sobretodo oscuro con las solapas levantadas, el gesto hosco. Parecía una caricatura de un agente de la KGB, pero era un agente real. Les pidió que lo acompañaran. La pareja aceptó de inmediato porque entendió la situación de manera muy veloz. No se trataba de una invitación, el hombre había emitido una orden que no admitía una negativa. Llegaron a un edificio macizo, sin gracia, una mole rústica y desnuda, soviética.
Les ofrecieron sumarse a la KGB como agentes encubiertos. Los tentaron con un buen sueldo y les aseguraron que el entrenamiento les daría herramientas para realizar con probidad su tarea. Les recordaron que la traición se pagaba con la vida; y hasta dieron a entender que también, en caso de defeccionar, peligraban sus seres queridos. A partir de ese momento recibieron adiestramiento durante varios años. Más allá del uso de armas, de tácticas de ocultamiento, de elementos para codificar mensajes, una de las enseñanzas más importantes era la del idioma. Debían aprender a hablar inglés como un nativo, eliminar de su acento la dureza metálica del ruso. Debían convertirse en norteamericanos en su aspecto, en su cultura, en su habla. En medio del entrenamiento se casaron.
En 1987 viajaron a Canadá de manera separada. Se radicaron en Montreal. Adoptaron la identidad de dos personas que habían muerto hacía muchos años al poco tiempo de nacer, gente que tendría la edad de ellos en ese momento. Se anotaron en la universidad y buscaron trabajo. Simularon conocerse allí mientras cursaban y enamorarse. Se volvieron a casar ahora ante la ley norteamericana. De a poco se introdujeron en sus nuevas vidas. Tuvieron hijos, hicieron amigos, progresaron en sus trabajos, día a día espiaron para la Unión Soviética. Hasta que el imperio colapsó y el gigante implosionó en decena de naciones. La Guerra Fría parecía haber terminado con la caída de la Unión Soviética y la pareja de espías parecía haberse quedado sin trabajo. Nadie les daba órdenes, nadie requería sus informes, nadie los protegía y ni los abastecía. Habían quedado aislados, desguarnecidos, olvidados.

Elena Vavilova y Andrey Bezrukov no eran canadienses nacidos en Montreal tal como decían sus documentos y como creían sus dos hijos. (Foto: AP)
Había dos tipos de espías soviéticos (y luego rusos). Los Legales eran los que tenían trabajos oficiales en embajadas, consulados, empresas rusas; no ocultaban su origen, utilizaban su verdadero nombre y hablaban sin camuflar su acento. Los Ilegales eran, como el matrimonio Foley-Heathfield, rusos camuflados en Estados Unidos o Canadá que se apropiaban de una identidad que no era la de ellos, que actuaban todo el tiempo clandestinamente y que si sucedía algo quedaban librados a su suerte. Los Legales siempre tenían la posibilidad de guarecerse tras la inmunidad diplomática.
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Este mes se publicó en el país Los Ilegales (Salamandra) de Shaun Walker, una monumental investigación sobre el espionaje soviético-ruso en Estados Unidos. Un tratado de historias reales de espionaje que cubre más de un siglo. Walker es uno de los pocos que pudo entrevistarse con Ann Foley/Elena Stanislavovna Vavilova y toda su familia.
Volvamos a la historia de la pareja Foley. Heathfield o Vavilova-Bezrukov. Después de Montreal, la familia se radicó en Boston, donde Heathfield comenzó a dar clases en Harvard. Mientras tanto abrió por su cuenta una consultora de negocios a la que le fue muy bien. Ann era, según se definió ella misma tiempo después, una Soccer Mom, una madre que se encargaba de la crianza de sus hijos, que los llevaba a las actividades extra escolares, que se encargaba de poner la casa en funcionamiento mientras el marido trabajaba afuera. Lo que nadie sabía era que por las noches, Ann bajaba al sótano de su casa y se pasaba horas encriptando mensajes para mandar a Moscú y decodificando los que les enviaban a ellos. A la izquierda, Matthew Rhys, de la serie The Americans, donde encarnó a Andrey Bezrukov. (Foto: AP y FX)
Nadie conocía su doble condición. Ni sus padres y tíos que habían quedado en Siberia ni sus hijos que vivían convencidos de que eran una familia canadiense como tantas otras. En su casa nunca se hablaba de Rusia y jamás hablaron en ruso delante de sus hijos; los chicos desconocían que sus padres hablaban ese idioma.
A principios del nuevo siglo, el SVR (Servicio de Inteligencia Exterior ruso) los volvió a contactar y su condición de espías renació, fueron reactivados. Donald Heathfield seguía creciendo en su trabajo. Se compraron una casa de tres pisos y vivían totalmente integrados a la sociedad.
Vladimir Putin, con pasado como agente de la KGB, tenía mucho interés en el programa de espionaje, lo fomentaba y pedía a sus funcionarios que lo tuvieran al tanto de todo lo que ocurría. Más allá de la información por conseguir, lo subyugaba la humillación que significaba para su rival que les implantaran agentes en sus entrañas.
Mientras tanto el FBI, que durante años sintió que perseguía fantasmas, (sabían que eran altas las chances de que tuvieran agentes rusos en su país pero no podían dar con ninguno de ellos) dio un paso fundamental. Consiguió que Aleksandr Poteyev pasara a sus filas y se convirtiera en un doble agente. Poteyev era un funcionario de alto rango en el SVR y develó la identidad y ubicación de 11 agentes rusos infiltrados en Estados Unidos bajo la apariencia de ser ciudadanos norteamericanos. Tanto el FBI como la CIA al principio del seguimiento no creían que esas familias fueran rusas. La investigación fue profusa. Pusieron micrófonos en sus trabajos y casas, revisaron sus cajas fuertes mientras ellos no estaban, revolvieron su basura, intervinieron los teléfonos, escucharon conversaciones de sus hijos con los amigos, rastrearon todos sus contactos y actividades financieras. A la izquierda, Keri Russell, de la serie The Americans, en la piel de Elena Vavilova. (Foto: AP y FX)
Los atentados del 11 de septiembre hicieron que la persecución de los espías rusos dejara de ser prioridad, se reasignaron recursos y agentes. Un par de años después volvieron a ser puestos en la mira. Poteyev seguía ascendiendo en el servicio secreto ruso y actualizaba la información mes a mes. Con esos datos cada paso de los espías era seguido y hasta anticipado. En 2008, las más altas autoridades del FBI y la CIA tuvieron una reunión con Barack Obama. Le informaron al presidente, por primera vez, lo que habían descubierto y le dijeron que estaban en condiciones de detenerlos a todos en simultáneo. En pocos meses el presidente ruso Dimitry Medvedev visitaría Estados Unidos en gira oficial en un tiempo en el que las relaciones entre ambos países mostraban un acercamiento. Obama pidió que para no complicar esos avances diplomáticos la operación de desguace de la red se postergara.
Si bien Foley y Hetfield estaban totalmente integrados y era muy difícil descubrir su origen ruso, otros de los integrantes del programa, en cambio, eran menos hábiles, se movían con más torpeza y dejaban sus huellas marcadas en varias de las operaciones.
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Recién en junio de 2010 se decidió detener a los espías rusos. Operativos simultáneos que provocaron un cimbronazo. Todos fueron puestos en prisión y permanecieron mucho tiempo incomunicados.

Elena Vavilova Andrey Bezrukov con identidades falsas. (Foto: AP)
Los hijos de la pareja Foley- Heathfield fueron informados en ese momento de la verdadera identidad de sus padres. A las pocas semanas viajaron a París desde donde agentes rusos los llevaron a Moscú mientras los chicos trataban de salir del estado de azoramiento. Allí les presentaron a una mujer anciana. Les dijeron que era su abuela. No pudieron comunicarse porque ella no hablaba inglés y los jóvenes no entendían ni una palabra en ruso.
Unos meses después hubo intercambio de detenidos. Estados Unidos liberó a los once espías a cambio de cuatro disidentes rusos detenidos en Moscú.
Al volver a Rusia, los espías recuperaron su verdadera identidad. Fueron recibidos como héroes, condecorados y la mayoría fue nombrada en puestos ejecutivos en empresas estatales rusas. Un reconocimiento a su labor en el extranjero, una acomodada jubilación anticipada.
Los hijos de Ann y Donald (o de Andrey y Elena) fueron despojados de la ciudadanía canadiense. Pero accionaron ante los tribunales de Montreal para recuperarla. Alegaron que ellos no eran responsables de las acciones de sus padres, que ellos habían nacido en tierra canadiense y vivido allí varios años. El juez les dio la razón y restituyó la ciudadanía.
Aleksandr Poteyev escapó a Ucrania días antes de las detenciones. Allí fue rescatado por miembros de la CIA y trasladado a Estados Unidos donde residió hasta su muerte. Fue protegido por el estado, tuvo un buen pasar económico y votaba por los republicanos en cada una de las elecciones. De todas maneras, su vida posterior no fue tranquila. Tenía custodia permanente y se movía con muchísima cautela. Putin había puesto precio a su cabeza y, hace poco, se supo que pagó varias expediciones a Estados Unidos para que sicarios rusos mataran a Poteyev, el traidor.
Una historia real que inspiró una gran serie. Una gran historia de espías.
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INTERNACIONAL
Taiwan ‘will not escalate, but will not yield’ to Chinese intimidation, foreign minister warns

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EXCLUSIVE: Taiwan’s foreign minister says China has «clearly become a troublemaker that is maliciously attempting to disrupt the cross-strait status quo and intimidate peaceful countries.»
In exclusive comments to Fox News Digital, Foreign Minister Lin Chia-lung said China’s intensifying «authoritarian expansionism not only directly threatens Taiwan’s security and democratic system but also poses significant challenges to peace and stability in the Indo-Pacific region and around the world.»
«Last June,» Lin said, «[Chinese] aircraft carriers Liaoning and Shandong maneuvered beyond the second island chain, marking China’s first simultaneous, dual-carrier deployment into the Western Pacific. These developments demonstrate that Beijing’s expansionist ambitions extend far beyond Taiwan and pose an increasingly serious threat to the security and stability of the Indo-Pacific region and the world.»
TAIWAN GENERAL WARNS CHINA’S MILITARY DRILLS COULD BE PREPARATION FOR BLOCKADE OR WAR, VOWS TO RESIST
Taiwan’s Foreign Minister Lin Chia-lung answers questions from media during an international press briefing in Taipei on July 19, 2024. (Photo by I-Hwa Cheng/Afp via Getty Images)
Communist China was founded in 1949 and has not ruled Taiwan for a single day. Officially known as the Republic of China (ROC), Taiwan is currently recognized by eleven small countries, plus the Holy See. Beijing nonetheless rejects the reality of nearly 80 years of separate rule, describing Taiwan as a «sacred and inseparable part of China’s territory.»
China’s posture toward independently ruled Taiwan has hardened in recent years as President Xi Jinping removed term limits and consolidated near-total power. While earlier Chinese statements included talk of «peaceful unification,» Beijing now openly threatens to use force.
In 2024, Xi directed the Chinese military to complete preparations for a Taiwan operation by 2027. Most defense analysts agree that an invasion would be costly, bloody and highly risky for China, Taiwan and any countries that come to Taiwan’s aid, such as the United States or Japan.

The military exercises mobilizing the Chinese PLA Navy, Army, Air Force and the Chinese Coast Guards, which are deemed as punishment for Taiwan’s refusal to submit to rule by Beijing. (Daniel Ceng/Anadolu via Getty Images)
Lin echoed those warnings that a conflict in the Taiwan Strait would reverberate worldwide. «Peace and stability across the Taiwan Strait are vital to global security and prosperity,» Lin said, noting that approximately 90% of the world’s most advanced semiconductors are produced in Taiwan and that roughly 50% of global commercial shipping passes through the strait. He added that Taiwan is grateful to the United States and other partners for resisting China’s efforts to unilaterally alter the status quo.
The foreign minister said Taiwan’s central role in geopolitics, technology and supply chains ensures that Washington places a high priority on cross-strait stability. He said U.S. policymakers understand that Taiwan’s semiconductor industry and related supply chains are critical to American economic security.
CHINA SURROUNDS TAIWAN WITH WARSHIPS, FIGHTER JETS IN LARGEST MILITARY DRILLS ON RECORD

A nuclear-powered Type 094A Jin-class ballistic missile submarine of the Chinese People’s Liberation Army (PLA) Navy is seen during a military display in the South China Sea April 12, 2018. (Reuters/Stringer)
«There is clear strategic continuity between the policies of President Trump’s first and second terms,» said Lin, adding that Taiwan’s government will seek ways to coordinate with the United States «through values-based, alliance and economic diplomacy.»
Commenting on Washington’s Indo-Pacific strategy, Lin said, «The Trump administration and U.S. Congress continue to demonstrate a steadfast commitment to safeguarding peace and security across the Indo-Pacific region,» Lin said, «which was emphasized in the 2025 National Security Strategy (NSS).» The foreign minister also noted that «the recent NSS released by the Trump administration underscored Taiwan’s geopolitical importance as a link between the Northeast and Southeast Asian theaters.»

Chinese President Xi Jinping, also general secretary of the Communist Party of China Central Committee and chairman of the Central Military Commission, reviews the troops during his inspection of the Chinese People’s Liberation Army PLA garrison stationed in the Macao Special Administrative Region, south China, Dec. 20, 2024. (Li Gang/Xinhua via Getty Images)
Lin said Taiwan is working to rebalance trade with the United States while strengthening strategic cooperation on AI. «The Trump administration’s AI Action Plan,» he said, «underscores the importance of innovation, infrastructure and international cooperation for AI development.»
He also touted Taiwan’s growing investments in the U.S., including a $165 billion commitment by Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) in Arizona, and said Taipei is working to make it easier for Taiwanese companies trying to invest in the U.S.. «Against the backdrop of U.S.-China strategic competition and the restructuring of global supply chains,» said Lin, «Taiwan’s enterprises understand the remarkable potential of investing in the United States.»
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Lin Chia-lung, now Taiwan’s foreign minister, speaks to reporters as then cabinet spokesman on Wednesday, March 24, 2004. (David Hartung/Bloomberg via Getty Images)
The foreign minister said Taiwan appreciates increasing American military support, highlighting that «Last December, the United States approved an arms sales package to Taiwan totaling $11 billion as well as signing the Taiwan Assurance Implementation Act and the National Defense Authorization Act for Fiscal Year 2026. These measures underscore the firm bipartisan support for Taiwan in the U.S. government.»
But he stressed that Taiwan is accelerating its own defense investments. «Last year, [Taiwan] President Lai Ching-te announced that Taiwan’s defense budget would increase to over 3% of GDP by 2026 and rise to 5% by 2030,» he said. While parts of that plan have faced resistance in the opposition-led legislature, both major parties have publicly backed closer security cooperation with the United States and a stronger deterrence posture.
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INTERNACIONAL
¿El ayuno intermitente ayuda a perder más peso que otras dietas tradicionales?

El ayuno intermitente consiste en alternar períodos en los que se consume muy poca o ninguna energía con otros de alimentación normal.
Es una estrategia que se hizo popular en redes sociales por la promesa de que permite bajar el sobrepeso de manera rápida.
Sin embargo, una revisión de estudios de la organización Cochrane, que está formada por 11.000 miembros, puso en duda ese entusiasmo.
“El ayuno intermitente simplemente no parece funcionar para adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso”, afirmó Luis Garegnani, autor principal de la investigación y director del Centro Cochrane Asociado del Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires, en Argentina.

El equipo de investigadores analizó los resultados de 22 ensayos clínicos aleatorizados en los que participaron 1.995 adultos de Norteamérica, Europa, China, Australia y Sudamérica.
En esos estudios, se probaron diferentes modalidades de ayuno, como dejar de comer en días alternos o restringir las comidas a ciertas horas del día.
La mayoría de los ensayos realizó un seguimiento de los participantes durante hasta 12 meses.

El hallazgo central fue claro: el ayuno intermitente no mostró un efecto clínicamente significativo sobre la pérdida de peso en comparación con los consejos alimentarios habituales o con no hacer nada.
Esta conclusión desafía la creencia popular reforzada por el contenido viral en plataformas digitales.

La revisión también examinó los límites y alcances de la evidencia. Los efectos secundarios observados no permitieron a los autores extraer conclusiones definitivas.
“La evidencia científica sigue siendo limitada, con solo 22 ensayos, muchos con muestras pequeñas e informes inconsistentes”, detalló Garegnani.
Otro factor importante es el perfil de los participantes: la mayoría eran personas blancas de países de ingresos altos, por lo que no se sabe si los resultados serían iguales en otros grupos.
“La obesidad es una enfermedad crónica. Los ensayos a corto plazo dificultan guiar la toma de decisiones a largo plazo para médicos y pacientes”, remarcó Garegnani.
La revisión destacó que pocos estudios han considerado los efectos a largo plazo, lo que restringe la posibilidad de hacer recomendaciones universales.
Frente a la popularidad del ayuno intermitente en internet, Garegnani alertó sobre la diferencia entre la percepción pública y la evidencia científica.

“El ayuno intermitente podría ser una opción razonable para algunas personas, pero la evidencia actual no justifica el entusiasmo que vemos en las redes sociales”.
Por eso, los investigadores aconsejaron no generalizar los resultados. “Estos resultados podrían dar pistas, pero no se pueden extrapolar a toda la población, ya que podrían variar según el sexo, la edad, el origen étnico, el estado de la enfermedad o los trastornos o conductas alimentarios subyacentes”, indicó Garegnani.
La cautela ante recomendaciones generales es compartida por Eva Madrid, investigadora de la Unidad de Síntesis de Evidencia Cochrane de Iberoamérica.
“Con la evidencia actual disponible, es difícil hacer una recomendación general. Los médicos deberán adoptar un enfoque individualizado para cada caso a la hora de asesorar a adultos con sobrepeso para adelgazar”, señaló Madrid.

Desde España, Ana Belén Crujeiras, miembro de la Sociedad Española de Obesidad y jefa de Epigenómica en el grupo de Endocrinología y Nutrición del Instituto de Investigación en Salud de Santiago (IDIS), opinó: “Es una revisión rigurosa que cumple con los estándares científicos para las revisiones sistemáticas. Sugiere que el ayuno intermitente no adelgaza más que las dietas tradicionales”.
No obstante, “la calidad de muchos estudios es limitada y el seguimiento, breve, por lo que no puede considerarse la última palabra”, sostuvo Crujeiras al ser consultado por SMC España.
Además, añadió: “El ayuno intermitente puede ser útil en muchos casos; existen evidencias científicas que lo respaldan. Si se realiza correctamente, genera una situación de cetosis nutricional, que puede aportar beneficios para la salud, ya que los cuerpos cetónicos presentan propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, además de actuar como moléculas señalizadoras capaces de modular mecanismos epigenéticos”.

Se ha observado que “este estado de cetosis nutricional se relaciona con mejor bienestar y calidad de vida”, afirmó.
La obesidad es una enfermedad crónica que requiere un abordaje integral y personalizado.
Los tratamientos deben adaptarse a cada persona, porque ciertas estrategias funcionan en unos individuos y otras, en diferentes casos, según el estilo de vida, las preferencias y el perfil fisiológico.
La supervisión de un profesional en nutrición o endocrinología resulta imprescindible para encontrar la mejor opción.
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