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Balotaje en Chile: «Pequeña Caracas», el barrio de Santiago donde los inmigrantes temen expulsiones si la derecha gana la presidencia

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Huele a cebolla y a frituras bajo el sol del mediodía en la calle Toro Mazote, justo a la salida de la estación San Alberto Hurtado del Metro de Santiago. En una fila de puestos en la vereda se venden frutas, accesorios para teléfonos celulares, adornos navideños, medias o jugos naturales. David ofrece plátanos llegados de Ecuador y explica la diferencia entre los verdes y los más maduros, que vende a mil pesos chilenos (unos 1.500 pesos argentinos) por kilo.

“Estos tú los cortas y los fríes y tienes el chifle, como ese que está ahí”, dice, señalando la bolsita con el plátano ya cortado y frito que venden en el minimarket justo enfrente, a pocos metros de la Alameda.

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David vino de Venezuela hace cuatro años y dice que tiene los papeles de residencia “en trámite”. Sobrevive con la venta de plátanos desde hace meses, dice, pero antes, desde que llegó a Chile, trabajó “de todo”. En comercios, en construcción, en venta ambulante.

Ahora tiene una mesa bajo una sombrilla de colores donde extiende los plátanos. En toda esta cuadra, y en la calle Conde del Maule, a pocos metros, los puestos callejeros y los pequeños almacenes y fiambrerías (charcuterías, dicen aquí) son atendidos en su mayoría por venezolanos o colombianos. Por eso esta zona del centro de Santiago, cerca de la Estación Central de ómnibus es conocida como “Pequeña Caracas”. Y en las últimas semanas fue noticia en algunos medios locales por operativos policiales en comercios no habilitados o por incidentes en las calles, como peleas entre vecinos o intentos de robos.

Simpatizantes de José Antonio Kast, en el cierre de campaña este jueves, en Temuco, Chile. Foto: EFE

Cuenta regresiva

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David dice ahora que no sabe qué hará si el líder de derecha José Antonio Kast llega a la presidencia y cumple su promesa de expulsar a todos los inmigrantes que no tienen los documentos en regla.

“Les quedan 90 días para dejar el país”, reiteró Kast el jueves en su último acto de campaña de cara al balotaje de este domingo, en el que enfrentará a la oficialista Jeannette Jara y, si las encuestas no se equivocan, tiene prácticamente allanado el camino al palacio de La Moneda.

La cuenta regresiva comenzó antes de la primera vuelta de las elecciones. Cada día el candidato del Partido Republicano, un ultraconservador con posturas cercanas a las de Donald Trump, Javier Milei o Jair Bolsonaro, recordó a los extranjeros sin papeles cuántos días quedaban hasta el 11 de marzo, cuando asume el nuevo gobierno. Los “invita” a irse antes o deberán enfrentarse a la cárcel o la expulsión.

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En un país de cerca de 18,5 millones de habitantes, los extranjeros representan casi el 9% de la población. Y se calcula que unos 330.000 están en condición migratoria irregular.

Entre varios clientes que compran frutas o preguntan precios en los puestos de la calle Toro Mazote, otro hombre con acento venezolano, alto, robusto, de pantalón y remera blanca, se acerca apurado al puesto de David. Saluda, toma cinco o seis plátanos, de los amarillos, y los coloca sobre la balanza. David le cobra 3.000 pesos. El hombre paga en efectivo y escucha parte de la conversación con esta enviada. “Te los pago porque si nos echan te voy a quedar debiendo los plátanos”, bromea. José –no es su verdadaro nombre- cuenta que trabaja en la construcción desde hace años. Parece conocer a los vendedores de la cuadra, que lo saludan y bromean como viejos amigos.

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Algunos viven aquí hace muchos años, otros llegaron en los últimos meses. Y son parte de la oleada de inmigrantes que entraron de manera irregular a Chile y que ahora tanto Kast como Jara –con medidas menos drásticas- prometen controlar como una de las medidas para reducir la criminalidad, asociada muchas veces con la inmigración ilegal y con la llegada de grupos ligados al narcotráfico, especialmente el venezolano Tren de Aragua.

“Si me sacan, me voy”, dice María –tampoco es su nombre verdadero- mientras atiende en la caja de un minimarket sobre la calle Conde del Maule. Gorra con visera, el pelo largo y lacio, cuenta que tiene 27 años y vive en Santiago desde hace casi tres. Vino «con un novio» y dejó a su madre y sus hermanos en Venezuela.

Allí estudiaba Administración, cuenta a Clarín. “Pero tuve que dejar los estudios y me vine a buscar una vida mejor”. Aquí no le costó conseguir empleo. Se turna con otra empleada, también venezolana, y cada una trabaja ocho horas en este local que vende alimentos y bebidas desde las 7 de la mañana hasta las once de la noche.

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Pero confiesa que prefiere no andar mucho por la calle a esa hora de la noche. “Hay mucha locura, hay algunos locos venezolanos a la noche…”, dice, sin más detalles.

-No, no roban, acá nos conocemos todos. Los que roban no son sólo venezolanos. Acá roban también colombianos, los chilenos, los peruanos. Hay gente buena y hay ladrones como en todas partes. Pero a veces toman, hay mucha bebida…

Además de venezolanos, explica María, “acá también hay colombianos, haitianos y ecuatorianos”. A pocos metros de allí está el almacén Los Colombianos, y también un restaurant peruano.

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“Todos viven por aquí, ya nos conocemos”, asegura María, mientras saluda a una nena de unos 10 años que entra con su mamá a comprar leche y huevos. Algunos lograron regularizar su situación, otros no. María no tiene los documentos en regla. Por eso repite: “Si me sacan, me tendré que ir. Este no es mi país. Tendré que volver a Venezuela”.

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Anti-ICE chaos erupts at blue state county board meeting after panel endorses detention center

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

A suburban Maryland board meeting was taken off the air after whistling and protests erupted moments after officials approved a resolution endorsing cooperation with the U.S. Department of Homeland Security, including the purchase of a warehouse in Williamsport that sparked Democratic outrage.

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A few miles south of the Hagerstown meeting, DHS had completed the purchase of the $102 million property in Williamsport, just across the Potomac River from Falling Waters, West Virginia, and about 75 miles from Washington, D.C.

The property soon became the site of protests, including a video posted by Total Wine billionaire David Trone, who is running for his former U.S. House seat, in which he stood by a snowbank behind the center and declared ICE was «executing people» and did not belong in Maryland.

PHILLY DA’S ‘HUNT YOU DOWN’ WARNING TO ICE DRAWS CALLS FOR DOJ CRIMINAL PROBE

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Anti-ICE protesters converge on a Washington County Board meeting in Hagerstown, Maryland this week. (Katharine Wilson/Getty Images)

Washington County Board President John Barr slammed his gavel Tuesday as outrage erupted over the resolution, declaring the «safety and security of our community is of utmost importance» and that «DHS [and] ICE play a crucial role in safeguarding our nation’s borders and is responsible for enforcing immigration laws, protecting the country from potential threats and maintaining the rule of law for public safety.»

Barr’s voice vote appeared to reflect most if not all board members saying «aye» but elicited «nay!» and «no» from the audience, and people began loudly whistling, clapping and pointing at Barr.

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Barr calmly announced, «Clear the room,» and a broadcast producer could be heard saying, «Off air! Off air» before the TV feed was cut.

DHS FIRES BACK AFTER DEM BILLIONAIRE DAVID TRONE CLAIMS ICE IS ‘EXECUTING PEOPLE’

Outside the building on Washington Street, a throng of anti-ICE protesters similarly whistled and waved signs that said «no concentration camps» and «No ICE Jail.»

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«These ICE facilities; they’re inhumane; I don’t want them here,» protester Richard Hartman told Baltimore’s NBC affiliate.

Two counter-protesters waved signs saying «Trump is Your President» and «We Love ICE.»

Maryland federal lawmakers urged the county not to pass the resolution. Rep. April McClain Delaney, who Trone is facing in the primary, called the plan «sweeping and dangerous» and forged in «darkness.»

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«[It] is yet another example of the Trump administration acting without transparency, accountability or regard for human life,» she said.

Washington County sits in a transitional area. To the east, deep blue Washington suburbs reliably vote Democrat. To the west, «Mountain Maryland» and the Maryland panhandle form a Republican-friendly bastion, though they are grouped with some of the aforementioned suburbs in a congressional district that trends blue.

ANTI-ICE LEGISLATION HEADS TO DESK OF RISING STAR DEMOCRAT GOVERNOR, TESTING HIS PRESIDENTIAL AMBITIONS

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Closer to the nation’s capital, officials in once-moderate Howard County blocked another ICE center in Elkridge, according to the Baltimore station.

To the north in Pennsylvania, Democrats have opposed similar transactions, including a center just off US-22 in Shartlesville, a rural community recently home to the now-defunct Roadside America attraction.

In a statement to Fox News Digital about the Williamsport center, Trone said ICE has «detained children as young as 5 years old, American citizens and military veterans.»

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«ICE only needs to expand its detention space because reprehensible legislation was passed by Congress — with the support of Rep. April McClain Delaney — that strips due process rights and expands this administration’s ability to carry out this cruel agenda.»

Republicans running for the seat, including Robin Ficker and Chris Burnett, have signaled support for immigration enforcement, and state Del. Neil Parrott of Hagerstown, who has formed an exploratory committee but not formally declared, said as much in prior comments to Fox News Digital.

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Marco Rubio dijo que no sabe si Rusia quiere poner fin a la guerra en Ucrania

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El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en Múnich (REUTERS/Thilo Schmuelgen)

El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, afirmó este sábado no saber si Rusia va realmente en serio a la hora de poner fin a la guerra de Ucrania, mientras Washington sigue presionando en pos de un acuerdo de paz.

No sabemos si los rusos van en serio con la idea de acabar con la guerra”, dijo el alto funcionario estadounidense en la Conferencia de Seguridad de Múnich, con el conflicto a punto de entrar en su quinto año.

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El funcionario también trató de serenar a sus socios europeos afirmando que Washington quiere “vigorizar” la relación transatlántica, para que una Europa fuerte ayude a Estados Unidos en su misión de renovar el orden mundial.

El jefe de de la diplomacia estadounidense adoptó un tono conciliador al tomar la palabra en la Conferencia de Seguridad de Múnich ante una audiencia de líderes europeos, traumatizados por el reciente afán del presidente Donald Trump de apoderarse de Groenlandia.

No buscamos separarnos, sino vigorizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización de la historia humana”, dijo. “Queremos una alianza revitalizada”, insistió.

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Marco Rubio afirmó este sábado
Marco Rubio afirmó este sábado no saber si Rusia va realmente en serio a la hora de poner fin a la guerra de Ucrania (Alex Brandon/Pool via REUTERS)

En un denso discurso, Rubio arremetió contra “la inmigración masiva”, las políticas climáticas que “empobrecen a nuestros pueblos” y la “locura” de un libre comercio que desindustralizó Europa y Estados Unidos “en beneficio de rivales y adversarios”.

Igualmente ensalzó la conexión “espiritual y cultural” a ambos lados del Atlántico, fundamentada según expuso en la lengua, el cristianismo y el origen europeo de millones de estadounidenses.

Estados Unidos estará “impulsado por una visión de un futuro tan orgulloso, tan soberano y tan vital como el pasado de nuestra civilización”, dijo en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en Alemania.

“Y aunque estamos dispuestos, si es necesario, a hacerlo solos, preferimos y esperamos hacerlo junto a ustedes, nuestros amigos de Europa”, agregó. “No queremos que nuestros aliados sean débiles, porque eso nos hace débiles a nosotros”, dijo también.

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El secretario de Estado, que es de origen cubano y rememoró a sus ancestros españoles, arremetió duramente contra la inmigración, dos meses después de que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump esgrimiera ese argumento para decir que Europa se asoma a un “borrado civilizacional”.

La “inmigración masiva” es “una crisis que está transformando y desestabilizando sociedades en todo Occidente”, dijo. Debemos “recuperar el control de nuestras fronteras”, lo cual “no es xenofobia, no es odio, es un ejercicio fundamental de soberanía”.

El saludo de Marco Rubio
El saludo de Marco Rubio a los asistentes de la Conferencia de Seguridad en Múnich (Alex Brandon/Pool via REUTERS)

Rubio arremetió por otro lado contra la ONU, al tiempo que Washington promueve su Junta de Paz, un organismo apadrinado por Trump, que invitó discrecionalmente a decenas de países y se arroga funciones de resolución de conflictos.

No podemos ignorar, hoy día, que en la mayoría de los asuntos más urgentes no tiene respuestas y prácticamente no ha tenido ningún rol”, dijo Rubio.

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El secretario de Estado puso a modo de ejemplo que la ONU no supo parar los conflictos de Gaza y Ucrania, ni “limitar el programa nuclear de los clérigos chiitas radicales de Teherán”.

Y sostuvo que la institución dirigida por António Guterres no hizo nada frente a la “amenaza a nuestra seguridad” planteada según él por el “dictador narcoterrorista” venezolano Nicolás Maduro, capturado por Washington el 3 de enero bajo acusaciones de narcotráfico.

El discurso de Rubio marcó un giro respecto al pronunciado un año antes, en el mismo foro, por el vicepresidente JD Vance, quien acusó a los líderes europeos de poner en peligro la seguridad del continente por su política migratoria y sus medidas regulatorias contra los discursos extremistas y de odio en las plataformas y redes sociales norteamericanas.

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Los miembros europeos de la OTAN, salvo España, acordaron en la cumbre de junio subir a un 5% su gasto militar en Defensa, obedeciendo a la exigencia de Trump de que el Viejo Continente haga más para protegerse.

La víspera, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió que “una Europa fuerte en una OTAN fuerte significa que el vínculo transatlántico será más fuerte que nunca”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, consideró este sábado que el bloque de los 27 debe “pasar a la velocidad superior” y “asumir sus responsabilidades” en Defensa.

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Cocinan de madrugada y a leña: así sobrevive una familia de Cuba en medio del apagón interminable

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Ileana empezó a cocinar a las 01:40 de la madrugada. A esa hora volvió la luz en La Habana después de un apagón interminable y dio un brinco en la cama para preparar la comida del día siguiente.

La luz se volvió a ir a las 06:00 y no sabe cuándo volverá. “Antes los cortes eran programados. Ahora es a lo loco”, afirmó, en una extensa entrevista con TN.

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Esa es una realidad que viven millones de cubanos. El país atraviesa un virtual colapso energético por una falta casi total de combustible. Fue después de que Donald Trump obligó al nuevo gobierno de Venezuela a cortar el suministro de petróleo a la isla tras el ataque estadounidense y la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero.

Cocinar es un problema para ella. Tiene una pequeña cocina eléctrica para “resolver” porque su casa no tiene gas de la calle y la “balita” (garrafa) “está perdida” desde octubre. No se consigue en ningún lado.

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“La balita la uso para una emergencia. Para hacer un huevo frito o un café. Tengo que economizarla hasta la última gota”, contó.

Cocinar con carbón

Ileana, que pidió mantener su apellido en reserva, vive con su esposo y su hija de 11 años en un barrio conocido como Querejeta, enclavado entre el señorial Miramar y el castigado Romerillo, en la capital cubana.

Acaba de comprar una pequeña cocinita a carbón de dos hornallas para no depender de la luz. Le costó 9000 pesos cubanos (18 dólares en el mercado negro), dos sueldos de la maestra de su hija.

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Una pequeña cocina a carbón de dos hornallas, la salvación para muchos cubanos (Foto: Cortesía/Ileana Rodríguez)

“Yo soy una privilegiada y puedo comprarla. Pero la mayoría de los cubanos no. Tengo mejores condiciones que el 90% de la población. Cuando no hay luz, los pobres están cocinando a leña. Por ahora hay carbón y espero que siga habiendo”, dijo.

Ileana es docente y su esposo artista. La familia tiene acceso a divisas, lo que le permite comprar productos que muchos cubanos carecen.

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Pero no hay gasolina. “El auto lo tengo aparcado en la puerta desde hace casi un mes. Hasta hace poco se podía cargar el tanque por una APP oficial llamada Ticket en pesos, pero a mí nunca me funcionó. Ahora solo es en dólares”, señaló. La fila digital es interminable.

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Ileana va a su trabajo con una “botella” (como se llama en Cuba a viajar gratis en un auto particular o estatal, con un conocido o en autostop). La lleva y la trae un diplomático amigo cuyo vehículo tiene acceso, por ahora, al combustible.

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El transporte no existe. Estoy cruzando Quinta Avenida, una tradicional arteria del barrio de Miramar, y no hay tráfico. Los taxis no responden porque no hay señal y están carísimos“, señaló.

Las escuelas funcionan con horario reducido

Su marido lleva a su hija a la escuela en una moto eléctrica. Pero el colegio de la niña acortó el horario de clases a la mitad. Es una escuela especial de música, abierta de 08:00 a 17:00 hasta hace unos días. Ahora funciona solo de 09:00 a 13:00.

“Solo tiene que ir lunes, miércoles y viernes a una o dos clases de especialidad (música). Los martes y jueves tiene matemática, español e historia. Las demás materias se las quitaron. No tiene ciencia, ni geografía, ni inglés, ni educación física. Esto es grave. Y es una generación que ya se perdió de ir presencial a la escuela por la pandemia”, contó.

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Además, ya no dan almuerzo. “Muchas familias dependían de esa comida” para sus hijos, comentó.

Otras escuelas de turno simple también acortaron el horario.

Hay comida, pero demasiado cara

La situación en Cuba es distinta a la que se vivió en el Período Especial, el eufemismo con el que Fidel Castro bautizó a la crisis derivada del colapso de la antigua Unión Soviética y el campo socialista a principios de los años 90.

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“La diferencia es que antes no había comida. Ahora hay, pero no hay dinero. Es el mismo hambre, pero están invertidos los motivos”, afirmó Ileana.

Un hombre pasa frente a una estación de servicio que se quedó sin combustible cerca de la embajada de Estados Unidos, el sábado 7 de febrero de 2026. (Foto AP/Ramón Espinosa)

Un hombre pasa frente a una estación de servicio que se quedó sin combustible cerca de la embajada de Estados Unidos, el sábado 7 de febrero de 2026. (Foto AP/Ramón Espinosa)

Según comentó, “ahora hay muchos negocios privados que venden comida, pero los precios son muy altos. Hoy los gastos de comida superan los 200 dólares mensuales en cualquier familia, pero los salarios son de 10 dólares promedio”.

“No todo el mundo tiene familia en el extranjero que le envía remesas”, afirmó.

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Ileana quiere ahora conseguir una estación de energía portátil para poder cargar su teléfono celular, algunas lámparas y hasta la moto eléctrica de su esposo. Pero sabe que esa es una realidad a la que no puede acceder la mayoría de los cubanos.

La gente está muy triste, muy amargada. Es la misma mierda otra vez. Por la noche la gente va caminando como si estuvieran en una marcha hacia ningún lugar. El lunes tuve que llevar a mi hija a una clase a Marianao, un barrio vecino, y esperamos dos horas por un taxi. Al final me llevó un vecino en una ‘botella’. Esto va a ir empeorando. Yo no tengo expectativas. Hoy los cubanos piensan en irse”, concluyó.

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cuba, Miguel Díaz-Canel, Sumario

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