INTERNACIONAL
Claudia Piñeiro y una escort en el corazón del poder: hipocresía y doble moral en “La muerte ajena”

Narradora, dramaturga, guionista, colaboradora en diferentes medios gráficos y figura clave de los grandes debates argentinos, Claudia Piñeiro nació en el Gran Buenos Aires en el año 1960. Su obra es reconocida y ha sido premiada en la Argentina y en el mundo y fue traducida a varias lenguas. Las tramas de sus ficciones combinan la narrativa policial con una mirada crítica de la sociedad y la política y su participación activa en la discusión pública fue progresivamente teniendo más lugar en sus ficciones. Varias de sus novelas fueron llevadas al cine. Algunos de los títulos de sus libros son Las viudas de los jueves, Tuya, Elena sabe, Las grietas de Jara, Betibú, Un comunista en calzoncillos, Una suerte pequeña, Las maldiciones, Catedrales, El tiempo de las moscas.
Su nueva novela se llama La muerte ajena (Alfaguara) y ya desde la imagen de tapa nos avisa algo central de lo que será el desarrollo de la historia. Una mujer cae desde un balcón. ¿Se tiró? ¿La empujaron? ¿La obligaron a arrojarse al vacío? Esa mujer que cae desde un quinto piso en Recoleta en el comienzo de la novela es escort y está relacionada con la política. Pronto sabremos también que tiene un vínculo familiar con una periodista de radio e investigadora muy conocida.
Como en otras novelas de Claudia, diferentes voces darán sus versiones de los hechos a través de testimonios orales pero también escritos y en forma de novela. El trabajo sexual y la llamada prostitución VIP, su relación con el poder, los servicios de inteligencia, la hipocresía social, el tratamiento de los medios y las tensiones entre lo público y lo privado son algunos de los temas principales. Otro de los ejes de La muerte ajena tiene que ver con el resentimiento y los vínculos familiares dañados y, también, con el modo en que ese daño original puede perseguirnos toda la vida.
— Uno de los grandes temas de la novela es el de los vínculos dañados, algo que todo adulto conoce y a veces hasta ha vivido, con adultos que no tienen idea de hasta qué punto sus decisiones terminan marcando la vida de los más chicos.
— Sí, tenés razón, porque la historia precisamente es la de dos hermanas que no se conocen y eso es, de alguna manera, por cómo actuaron los adultos. O sea, el padre abandona a la primera mujer y forma una nueva familia: la primera hija es una periodista y la segunda es una escort. Pero, justamente, no se conocen un poco por los fracasos de los adultos, porque podrían haber tenido una relación igual. Y, sin embargo, ahí hay una ruptura que tiene que ver con las acciones de los adultos.

— Me gusta esa palabra que usás, fracaso. Porque la palabra fracaso también es otro de los temas de esta novela. Hay mucha gente fracasada en su deseo.
— O que se siente fracasada y no lo puede reconocer. Porque hay ahí como un rencor de “por qué a mí no me va tan bien como yo merecería”. Un poco me parece que tiene que ver con eso de tener una expectativa que no se concreta y de no poder conformarte con aquello a lo que sí accediste.
— Pensaba en el resentimiento y también en el periodismo y la literatura, que son dos esferas que conocés muy bien. Y recordaba ese cuento de Henry James, “La próxima vez”, un cuento sobre dos escritores -que son cuñados, a la vez- y que mientras ella tiene éxito y popularidad, él no consigue salir de un pequeño círculo de admiradores ni triunfar comercialmente. Y resulta que ambos preferirían estar en la piel y el talento del otro. Como si, efectivamente, no hubiera manera de conformarse.
— Me hace pensar lo que estás diciendo porque, qué interesante, vos estás hablando de deseos no conformados y la novela también habla de la falta de deseo. Entonces, hay una falta de deseo y, a su vez, esos pequeños deseos son un poco miserables, en un punto. Desear ser más que el otro y no lograrlo te deja una frustración. Pero, a su vez, el deseo que tiene que ver con lo más vital que es el deseo sexual, el deseo del amor, de los afectos, está bastante apagado en los personajes de la novela.
— Y eso es central también para el razonamiento que hace uno de los personajes y que es la justificación de por qué recurre a una escort. Como su mujer ya es grande y pasó por la menopausia, ya no desea como antes, dice. Porque se puede amar mucho, pero aparentemente hay un momento en que, viste, las mujeres se apagan (risas).
— Sí, sí. Y eso habilita a los señores –que no se apagaron– a buscar mujeres no apagadas, sería la excusa.
— Ahora que hablamos de este personaje, que también da su versión de los hechos ya que es el dueño del departamento de Recoleta de donde cae la chica, quería preguntarte cómo es poner palabras en boca de los personajes que hablan en primera persona y que dicen cosas con las que vos estás completamente en desacuerdo. ¿Cómo se lleva una Claudia con la otra?
— Yo creo que tenemos la obligación de poder ponernos en los zapatos de cualquier personaje y hablar desde ese lugar. Hay algunos que cuestan mucho más. Rosa Montero me había dicho: “Tendrías que escribir otra parte más con la voz del hombre que consume trabajo sexual de mujeres”. Pero era imposible para mí hacer una parte entera. Sí podía traer su voz a través de un recurso que es la novela que escribe un escritor y que lo tiene de protagonista. Y que contara ahí por qué a pesar de tener una familia, una mujer, etcétera, igual necesitaba estar con una trabajadora sexual. Y qué significaba para él eso en su vida. Todo eso sí lo podía poner en pequeños párrafos, pero pensar en sostener esa voz en toda una sección como hice con las otras voces me costaba muchísimo. Hay voces que son mucho más incómodas.
— Pensaba en este señor Sánchez Pardo, que también define la vida de sus hijos. Porque no son solo el padre y las madres de las chicas quienes hacen daño: Sánchez Pardo también ha tenido una influencia bastante negativa en los suyos.
— Muy manipulador, ¿no? Y, además, con vínculos con lo peor de la Argentina. Con algunos resabios de lo que fue la dictadura, que permean también hasta ahora. O sea, relaciones con los servicios de inteligencia, con determinados espionajes y cosas que vienen de otras épocas y que encuentran otras formas de manifestarse ahora.
— Vos decís que la mayoría de nosotros desconocemos todo eso, ¿no? No se sabe tanto o recién lo empezamos a ver a partir de noticias que se convierten en escándalos.
— Yo creo que sospechamos, no tenemos la confirmación. Si vos le preguntás a cualquier persona qué piensa de los últimos escándalos en los cuales estuvieron involucradas mujeres de trabajo sexual y algún político, todo el mundo se imagina que ahí atrás hay una red, que en esa red muchas veces están metidos los servicios de inteligencia y que, a lo mejor, esa mujer estuvo hasta plantada por un servicio de inteligencia para tomar información, para espiar, para lo que sea. Hay como un imaginario común de que eso puede suceder pero no hay nadie que después nos lo confirme. Yo misma, cuando quise hacer la investigación de esto, no encontré confirmaciones totales. Encontrás, no sé, alguna causa que tiene que ver con una agencia de modelos que avanzó hasta tal punto. Si hay dinero involucrado es más fácil que avancen, si no, es más difícil. Entonces, atrás de muchos de los escándalos que hemos escuchado en los últimos tiempos está esta sospecha pero la Justicia se da un poco contra la pared. Fijate Natacha Jaitt, que denunció tantas cosas de agencias de modelos, de servicios de inteligencia, y eso no avanzó. No sabemos mucho más de lo que pasó. La nombro a ella como podría nombrar tantos otros casos en Argentina.

— Recién pensaba en historias y en libros que hablan del tema de la trata, pero acá es otra cosa porque estamos hablando, entre comillas, de una elección por parte de la mujer.
— Claro, acá no hay trata por más que no sea una elección. No hay trata en el sentido de que no son mujeres secuestradas y traficadas, como sería en el caso de la trata de personas. Justamente lo que se discute entre abolicionistas y no abolicionistas con respecto al trabajo sexual es cuánto hay de elección genuina. Vos escuchás a las abolicionistas y te dicen bueno, pero nadie elegiría ser prostituta o escort si pudiera elegir otra cosa. Y después escuchás a las trabajadoras sexuales y te dicen: no, yo lo elijo porque recibo un dinero que no podría de ninguna otra manera recibir. Y, finalmente, la dignidad parece que solamente se juega en el trabajo sexual pero, por ejemplo, si una mujer tiene que ir a limpiar baños, no sé, a la Estación Retiro, no te parece que ahí hay indignidad en hacerlo. O si te pagan 2 pesos por un trabajo de 14 horas tampoco hay indignidad. En cambio, si tenés relaciones sexuales con un tipo y te paga, ahí hay indignidad. Hay ahí algo un poco…
— Injusto.
— Injusto. Hipócrita, también, ¿no?
— Moralista.
— Moralista. Entonces, a mí me gusta escuchar las dos campanas y, un poco como la protagonista, no sé bien dónde pararme. Sí sé que es una situación incómoda y que, mientras no tomo una resolución, hablo de trabajo sexual y no de prostitución, porque me parece que mientras no tenga una certeza de que esto no debería existir –que no la tengo– para mí son trabajadoras sexuales que han elegido de alguna manera eso. Porque algunas te dicen: bueno, tampoco una mujer elige libremente ir a limpiar casas. O un minero ir a trabajar en una mina, a lo mejor. No le queda más remedio que hacer ese trabajo y bueno, tiene un ingreso por ese trabajo. ¿Cuán libres somos cuando elegimos los trabajos? Sin embargo, los trabajos que se juzgan son solo los que tienen que ver con la sexualidad.
— ¿Cuándo nació La muerte ajena y cómo?
— A mí se me empiezan a instalar imágenes en la cabeza y esas imágenes me quedan por un tiempo y si se quedan y los personajes empiezan a moverse digo: acá puede haber una novela. Y la verdad es que esta imagen se me había instalado bastante desde un caso reciente, el de una chica brasileña que era escort y que había venido supuestamente a estudiar a la Argentina y que cayó por la ventana después de una noche donde hubo drogas en un departamento en Recoleta. La novela no tiene nada que ver con eso pero sí hay relación con esa imagen de pensar en esta chica cayendo. Después, me acuerdo que vi varias veces en los noticieros a su padre, que vino desde Brasil, y esa confusión de decir: yo no entiendo qué pasó porque, para mí, mi hija había venido a estudiar. Me interesaba mucho esta situación de las mujeres que caen por ventanas en Argentina, que no es ni la primera ni será la última, lamentablemente, y esta nueva situación de chicas jóvenes que están muy relacionadas con el trabajo sexual también por una falta de futuro. Por una falta de futuro en cuanto a no poder pensar que, cuando te independices, vas a poder tener una vida parecida a la que tenías con tus padres. O sea, comprarte un departamento es prácticamente imposible. A veces estudiar es muy difícil si tenés que pagar una universidad. Hay un montón de cuestiones que para nuestra generación era más fácil acceder y, después de la pandemia, quedó más aún esta sensación de cómo me puedo forjarme un futuro si no puedo tener dinero rápidamente para conseguir determinadas cosas. Me parece que los varones se inclinaron más hacia el juego online y las criptomonedas y las chicas hacia este tipo de trabajos relacionados con lo sexual, que puede ser trabajar como escort pero también poner fotos en Onlyfans o darles la voz a las personas que ponen fotos o escribir los textos de lo que aparece en Onlyfans. Trabajos que tienen que ver con estas situaciones, que generan un dinero bastante rápido y fácil y que también tiene esa cosa del engaño, de decir un poco como el que apuesta: gano y me retiro. Y después sentís que de esa forma el ingreso es más rápido, es más fácil, es más…
— Y entonces te cuesta salir del casino.
— Y.. te cuesta salir. Por eso el personaje es el de una chica que quiere ir de viaje de egresados y el padre le dice que no se lo puede pagar y entonces ella empieza con el tema de ser escort porque se propone pagarse el viaje. Viene justo una compañera, le dice: “che, por qué no hacés esto” y ella dice: bueno, me pago el viaje de egresados y ya está.
— Esto no ocurre solo acá, por otra parte.
— No, no, por eso te digo, lo tomé de algunos testimonios. De algunas conversaciones, por ejemplo, con una chica en España, que también se enojó con el padre por algo y dijo: yo voy a conseguir plata así y pensó que era por poco tiempo y después se fue quedando y en cualquier trabajo que le ofrecían, incluso de lo que estaba estudiando en la universidad, le pagaban menos que lo que ella conseguía con el trabajo sexual.

— ¿Qué cambió en vos luego de de mirar detenidamente este oficio, este modo de ganarse la vida, de antes a después de haber escrito sobre el asunto y de haberte puesto en los zapatos de los otros, como decías?
— Y, un poco entender esta nueva modalidad, esta cosa de que hay muchas chicas cercanas, digamos… Porque algunos te dicen: bueno, a la prostitución llegás por una situación en la que no tenés para comer.
— Por desesperación, claro.
— Y no, la verdad es que hoy en día no es tan así; cada vez veo más situaciones de personas que lo que no tienen es una imagen de futuro. O sea, como no hay una imagen de futuro, no hay una proyección de qué puedo ser o cómo puedo conseguir determinadas cosas que quiero y entonces éste es un recurs,. También tenemos menos pruritos con respecto a algunas cosas. Entonces, no sé, una chica me decía: ¿por qué si yo voy a una fiesta, bailo con un tipo, y me termino acostando aunque no me guste tanto pero eso me puede dar plata no lo voy a hacer? Bueno, eso también tiene que ver con que nos hemos liberado bastante con respecto a poder tener relaciones si tenés ganas, si no tenés ganas, con quien sea.
— Digamos que esta novela trata sobre una mujer que es escort pero también esta forma de ganarse la vida no está restringida a las mujeres.
— Claro. Pero esta novela tiene que ver con el poder y el poder sigue siendo de los hombres. Entonces, los hombres de esta novela manipulan mujeres. También podrían tener relaciones con hombres, también podría ser una mujer que tiene relación con un chico escort. Pero como tiene que ver con el poder y la manipulación de personas que están en una situación de vulnerabilidad, de algún modo entonces ahí la relación es más de los hombres poderosos con mujeres que prestan estos servicios y después las necesitan para otra cosa, por ejemplo, para ponerlas en una lista política o para que ayuden con determinados trabajos dentro del lugar de poder que vos manejás.
— Hay algo del orden de la hipocresía que es muy fuerte en la novela. Personajes que dicen una cosa públicamente y que hacen otra cosa de manera privada. Algo que existió siempre pero que la novela lo hace muy evidente es esto mismo, figuras públicas vinculadas con la política que aparecen dictando cátedra de moral y diciendo cosas en las que ni siquiera creen y, finalmente, viviendo una doble vida, porque se trata de una doble vida.
— Sí, vos sabés que, de entre mis novelas, ésta es la que tiene más referencias a la realidad. Aunque, por supuesto, vuelvo a decir: nada es real. Como te dije antes, me apareció la imagen a partir de un hecho real, aunque después yo inventé toda la historia. También hay otras cosas de la novela que tienen que ver con la realidad y yo las tomo y hago lo que Mauricio Kartun llama el ready-made, como el famoso mingitorio de Duchamp. Agarro el mingitorio, lo pongo acá y con ese artefacto hago otra cosa. Bueno, agarro un hecho, lo pongo acá y hago otra cosa. Y la realidad es que la periodista de mi novela, cuando todavía era periodista gráfica hace una investigación con su jefa y ganan un premio muy importante y la investigación que hacen es sobre una chica que iba a los canales de televisión de esa época, como podían ser el programa de Neustadt o de Grondona, iba vestida de traje sastre, toda arregladita, y hablaba de un partido político que había fundado y que tenía como objetivo defender a los militares, defender las cosas más conservadoras, hablaba mucho de cómo tenía que ser la familia..
— Los valores.
— La moral y los valores, etcétera. Y un día le hacen una cámara oculta y se revela que esta chica manejaba un prostíbulo. Eso también pasó en la realidad. Hace varios años, no sé si vos te acordás que Rolando Graña hizo una cámara oculta con una chica que había fundado un partido político junto con Cecilia Pando y había aparecido como novia de Astiz en uno de los juicios. A partir del escándalo por el prostíbulo, esa chica se fue de ese partido político. Todo esto también sirve para pensar cosas del periodismo. Porque, en ese momento, también se habló mucho de si estaba bien o no estaba bien hacer esa…
— Lo de las cámaras ocultas.
— Sí, si estaba bien revelar que esta mujer ejercía la prostitución y por qué hacerlo. Bueno, quizás porque esta mujer estaba dándonos cátedra a todos de cómo tenemos que vivir, etcétera, etcétera. Pero son discusiones que se abren dentro del periodismo. Y, vuelvo a decir, por supuesto que una persona que se dedica al trabajo sexual puede ser diputada, senadora, tener un partido político, lo que quiera, si le interesa la política, si se ocupa de aprender para hacerlo, si estudia o hace trabajo de campo. Porque no todos los diputados o senadores han ido a la universidad, pero por lo menos tienen una trayectoria. Distinto es el caso de estas chicas, con un señor que necesita a una mujer para un determinado lugar y pone a una chica que conoce de este trabajo y que, además, es una persona muy manipulable.

— En tu novela también aparece algo vinculado con una relación de pareja, la de Verónica, la periodista, con Pablo, que es escritor. A veces uno puede vivir con alguien durante muchísimo tiempo y un día advertir que el otro de pronto no es esa persona que uno creyó que era. Que muchas veces los gestos de generosidad hacia uno también pueden esconder tremendo resentimiento.
— Bueno, vos sabés que a mí siempre me gustó muchísimo una escena que hay en una película que se llama Gente como uno, ¿te acordás? con Mary Tyler Moore.
— Sí, la primera película de Robert Redford, donde también trabajaba Donald Sutherland.
— Buenísima esa película. Era la historia de una pareja que tenía dos hijos y hay un accidente con un bote y en el accidente muere uno de sus hijos. Y a partir de ahí la madre se pone muy agresiva con el hijo sobreviviente y el padre, de alguna manera, no estaba tan involucrado en la familia pero empieza como a tomar el rol de sostener a ese otro chico, eso es lo que yo recuerdo. Y hay una escena en la cual él le dice a la mujer, que es realmente cruel, le dice algo así como: nosotros somos ese tipo de parejas que, si no nos hubiera pasado lo que nos pasó, nunca nos habríamos conocido. Y era un matrimonio estable, de muchos años; esos hijos tenían cerca de 20 años y estaba todo perfecto. Y me parece que eso pasa a veces con las parejas de años, que si no hay una determinada circunstancia que pone cosas en juego todo podría seguir como hasta entonces sin que te termines de conocer del todo.
— En la novela aparece también la decepción del engaño, ya no con otra persona, que es otro tema. Digamos, hacer algo que tiene tanto que ver con el otro sin mencionarlo, sin decirlo, y que finalmente lo estés haciendo para satisfacción personal y por tu propio narcisismo, ¿no?
— Sí, sí.
— Es durísimo.
— A mí esa parte de la novela me interesó mucho. Esa competencia que hay entre ellos, de alguna manera encubierta.

— Él usa la historia personal de ella para una ficción.
— Es casi como violentarte, ¿no? Porque es que se metan en tu vida privada. Vamos a contar un poquito: hay una pareja en la que él es escritor y ella es la periodista protagonista de esta novela y un día se entera de que él está escribiendo sobre ella. Pero también es inquietante esa competencia que no se notaba. Él estaba frustrado, le tenía envidia. Viste que nosotros tenemos influencias de lo que leemos, de lo que vemos, de lo que escuchamos, o sea, permanentemente para escribir escribís influenciado por un montón de cosas. Y a mí me influenció mucho cuando estaba escribiendo esta novela la película Anatomía de una caída. Ahí eran dos escritores.
— Que también cuando pasa algo trágico, se conocen.
— También cuando pasa algo se conocen, sí. Y, además, él tenía adentro una bronca que no la podía sacar hasta que la sacó y ella se sorprendió.
— Sí, qué impresionante eso. Vos ves mucho cine y muchas series.
— Sí, me parece que el cine y las series son formas interesantes de contarnos historias. Y sobre todo si son de la belleza y la magnitud de esa película, por ejemplo.
— Además sos guionista y muchas de tus obras terminan finalmente siendo filmadas como películas o series. ¿Esto quiere decir que cuando escribís ya te estás imaginando una posible adaptación de las novelas?
— No, no. Yo soy visual, entonces sí es cierto que cuando escribo veo las imágenes. Martín Kohan, por ejemplo, dice que él cuando escribe arranca una novela por el sonido de la primera oración. O por lo menos yo le escuché decir eso. Hay otros que tienen otros sentidos más desarrollados. Pero en mi caso son imágenes. Como te digo, esta novela era una imagen de esta mujer cayendo y yo después busco las palabras para contar esa imagen que tengo en la cabeza. Pero no es que yo pienso: esto va a ser una película o una serie. Nunca lo pensé en esos términos. Siempre pienso: esto es una novela. Imaginate que al principio ni siquiera sabés si la novela que escribís te la van a publicar o no. Así que pensar “esto va a ser una película” es imposible. Pero hoy que ya tengo muchas novelas que fueron películas o series tampoco lo tengo como el objetivo de eso que estoy haciendo. El objetivo es que sea la mejor novela que yo pueda escribir. Y lo demás viene o no viene. Pero no está en el acto de la escritura.

— Se estaba filmando El tiempo de las moscas. ¿Para cuándo se la espera?
— Se terminó de filmar y está en post producción. Va a ser una serie creo que de seis capítulos de Netflix.
— ¿Y va a incluir Tuya?
— Incluye Tuya como un capítulo. Es decir que dentro de El tiempo de las moscas hay un capítulo que va hacia el pasado y te cuenta la historia de Tuya.
— Son dos novelas que escribiste con mucha diferencia de tiempo entre una y otra. Tuya fue tu primera novela.
— Mi primera novela, de 2005. Es la primera que se publicó, pero en Colihue. Después se publicó en Alfaguara entonces mucha gente la conoció recién cuando se publicó en ese sello. Pero era del mismo año que Las viudas de los jueves. Salió a principio del 2005, Las viudas de los jueves a fines del 2005.
— Ah, esa parte de la historia no me acordaba.
— Sí, la había escrito antes. A mí publicar esa primera novela me llevó mucho tiempo. Había sido finalista del Premio Planeta, cuando ganó Guillermo Martínez con Crímenes imperceptibles.
— ¿Ah, sí?
— Entonces, bueno, esperé porque como hay diez finalistas, a veces publican alguna novela más, además del ganador. Hasta que la publicó Colihue pasó bastante tiempo. Entonces, cuando salió publicada yo ya estaba presentando Las viudas de los jueves en el concurso de Clarín y salió a fin de año. Las dos novelas salieron en el 2005.
— ¿Y alguna vez te imaginás cómo habría sido la Claudia Piñeiro escritora que conocemos si no hubieras ganado ese premio?
— Y, la verdad que ese premio a mí me abrió muchísimas puertas. O sea, también reconozco que no todos los que ganaron el Premio Clarín escribieron tantas novelas después o les pasaron tantas cosas. Hay una novela, hay una persona y hay un premio. Pero, sin dudas, ese premio a mí me abrió un montón de puertas y el hecho de salir en la tapa de los diarios y que todo el mundo sabe que está esa novela no le pasa a un escritor a quien nadie conoce, como me pasó a mí. Quiero decir, a mí no me conocía nadie, saqué una novela y todo el mundo se enteró de que esa novela existía. Después, cuando la fueron a leer habrá habido un boca a boca, habrán pasado otras cosas, alguien quiso hacer una película, qué sé yo. Pero esa primera puerta, que es una gran puerta, eso me lo dio el premio.
— Solés recomendar a los autores que manden sus novelas a los premios.
— Soy de recomendarle mucho a los que te escriben y te dicen: no sé cómo hacer para publicar. Entonces es muy difícil decirle: llevalo a tal editorial porque la verdad que las editoriales publican poco. De lo que publican, muchos ya son los autores que tienen. Con los que no son autores que ya son de la casa a veces asumen pocos riesgos también. Porque ahí hay un negocio. Publicar una novela que no sabés si alguien la va a leer, si la van a vender, etcétera, no es tan fácil. Entonces hay mucha frustración porque a lo mejor son textos que están muy bien pero no encuentran su camino. Y como yo el camino lo encontré a través de los premios, recomiendo mucho porque incluso, por ejemplo, cuando Tuya no ganó el Premio Planeta, cuando yo después la presentaba en las editoriales y decía que fue finalista del Premio Planeta ya tenés…
— Lo observaban de otro modo.
— Claro. Ya tenés ahí un curriculum gracias a que fuiste finalista de un premio. El primer libro que me publicaron fue un libro para chicos que mandé a un concurso en España, de la editorial EDB de Barcelona y no ganó pero fue finalista y me lo publicaron igual. Entonces yo por eso le tengo mucha fe a esto porque no hay muchos otros caminos. O, suponete, cuando Tuya fue finalista del Planeta una vez me escribe alguien y me dice: mirá, yo fui lector de ese premio y tengo un amigo que es director y le conté de tu novela y le gustaría filmarla. Después no se concretó pero quiero decir, hubo un lector, hubo alguien a quie le interesaba y que se la recomendó a otro.
— Es un circuito. Pero es un circuito que requiere también que los autores se muevan, ¿no? Es decir, hay algo que son como trabajos adicionales. Así como es un trabajo adicional hacer la prensa de un libro que ya se publicó, es un trabajo, por supuesto, escribir el texto, pero también buscar el recorrido.
— Sí, hay que buscar el recorrido. También ahí a veces lo que me da pena es que no todo el mundo tiene que saberlo, pero hay premios que no vas a ganar nunca y entonces eso también genera mucha frustración. Hay premios que ya sabemos que están arreglados. Por eso, cuando le recomiendo a alguien que mande a un premio le digo: mandá a éste, éste y éste. Contame de qué se trata tu novela y entonces también hay una cuestión que tiene que ver con quiénes son los jurados. Qué tipo de editorial es. Hay determinados libros que vos sabés que en tal lado no van a encajar pero pueden encajar en este otro lugar. Pero, sobre todo, me da pena a veces gente que está esperando una respuesta de un premio que vos sabés que está amañado, como dicen los españoles, y decís: qué pena porque esto también hace que la gente se frustre. Que se gaste energía y mucho dinero. Bueno, ahora lo mandás online pero antes era hacer copias y mandarlas por correo y todo lo demás.
— Estás hablando de cómo le contestás a la gente, a los lectores que te escriben, y uno ve cómo respondés en tus redes sociales y ve en las ferias el tiempo que te tomás con cada lector. ¿Cuántas horas tienen tus días Claudia?
— Tremendo. Yo soy muy activa en todas las cosas. Demasiado. Estoy como muy pendiente, como tipo workaholic en todos los aspectos de mi vida…
— ¿Pero pensás que eso finalmente ayuda al vínculo con los lectores? Mencionabas antes a Rosa Montero, que también es una persona muy activa con lo que viene después de la publicación de sus libros. Hay algo, me parece, que es que vos tenés muy presente que hay un lector del otro lado.
— Sí, no quiero que quede mal lo que digo, pero yo tengo en cuenta al otro. Yo sé que hay otra persona ahí. Para mí no es un número de un libro que se vendió, es una persona. Entonces, a mí me pasa que en las redes hay determinados mensajes que no puedo dejar de contestar. En general trato de a todo el mundo ponerle una carita, un corazoncito, lo que sea, un gracias, pero hay algunos, suponete, si te escribe una chica y te dice: sabés que yo nunca leía y a partir de tus novelas ahora soy re lectora. Y a mí me da que le tengo que contestar a esa chica.
— Por supuesto.
— Es una chica jovencita que a lo mejor te dice eso y que gracias a que pasó eso va a leer a otros autores. Va a leer a muchos autores. Pero entonces vos le contestás y la alegría del otro es tan grande que a mí me reconforta mucho. Pero me parece casi como que es, no te digo una obligación, pero sí una responsabilidad. Hay gente que te dice: mi abuela está enferma pero yo voy y le leo tu libro. O mi mamá compra los libros, se los pasa a mi abuela, me los pasa a mí. O sea, ese tipo de anécdotas que te cuentan que son muy personales y que tienen que ver con una cofradía de lectores, o sentirse bien. En estos días me escribió una persona que no conozco y me dice: sabés que me fui de viaje sola por primera vez en mi vida, sin mi familia, y estaba sola y muy mal y me llevé tu libro y me hiciste compañía todo el viaje. Entonces, ¿cómo no le voy a contestar? Esos mensajes son para agradecer. Es para agradecer esa cofradía que se arma con los lectores.
— Tenés lectores, lectoras, que también te llaman o que te cuentan cosas con las que puntualmente se han sentido identificados también con algunos temas. Eso también es como muy potente. Cuando te llaman y te dicen: a mí me pasó algo así.
— Sí. Y también hay que tener mucha responsabilidad en qué contestás en algunos casos. Porque pueden ser cosas muy personales. A veces tenés algo para decir y otras veces, no. Hay que ser muy responsable. No sabés en qué condiciones psicológicas está la persona del otro lado. Si vos sos mi amiga y venís y me contás que tenés un problema, yo sé qué te puedo decir y qué no, pero a través de un mensaje de Instagram vos no sabés exactamente en qué condiciones está la persona y tenés que ser muy cuidadosa, ¿no?
— ¿Y cómo te cuidás, cómo te preservás? Porque es mucha la gente que te busca.
— Sí. Bueno, por ejemplo, con El reino fue muy impactante porque mucha gente tenía problemas importantes.
— Estamos hablando de la serie que escribiste con Marcelo Piñeyro.
— Con la serie, si. Entonces, muchos chicos me escribieron para contarme que habían sido sometidos a esas terapias de conversión. Cuando sos gay y te quieren hacer creer que no lo sos y que tenés algo malo y bueno, esas cosas.
— Que te van a sacar el demonio del cuerpo.
— Claro. Entonces, ahí más que nada lo que trato es de abrazar a esa persona porque yo tampoco sé de ese tema. Yo no sé qué tenés que hacer. Si te dicen: me tuve que pelear con mi familia por esto, yo en mi fuero íntimo digo “bueno, qué suerte que se peleó con la familia por una cosa así”, pero a su vez pensás que a lo mejor esta persona está sola, a lo mejor no tiene para comer. Son situaciones muy complicadas. Entonces, me parece que lo mejor que podemos hacer es abrazar a esa persona para que no se sienta sola, ¿no?
— Quiero volver un segundo a La muerte ajena y preguntarte si hubo algún momento en particular que te haya conmovido mucho. Si te pasa que hay momentos, mientras estás escribiendo, que te conmovés mucho. No solo a partir de la indignación, estoy hablando de la emoción.
— Sí. Me pasó mucho con Una suerte pequeña. Sabés que no tanto cuando la escribí, pero cuando la corregía lloraba. Yo decía: pero cómo puedo estar llorando si esto ya lo escribí yo. Pero bueno, era una novela sobre el dolor. Y acá también hay varias cosas que a mí me llegan mucho. Yo no tengo hermanas pero me interesa mucho el vínculo de las hermanas y esta cosa de una que quiere y la otra que no, y ese rechazo. Y, después, la culpa que le queda a la que no quiso. Todo eso me pega bastante, sí. Te diría que, de esta novela, ese vínculo es lo que más me afecta.
— También tuviste un padre.
— Eso también, por eso se la dedico a él. En la novela hay un padre que parecía ausente y que no era ausente. Bueno, mi papá siempre vivió en mi casa, no es que nos abandonó. Pero por momentos a veces parecía ausente y después te enterabas de que estaba muy presente. Y un poco así es el padre de esta chica que pensaba que él la había abandonado totalmente y, mientras tanto, el padre estaba pendiente de ella. Y, de algún modo, por eso me pareció que era una novela que tenía que dedicársela a mi papá.
— El padre estaba muy pendiente todo el tiempo mientras ella no lo sabía y mientras ella creía que no.
— Sí, sí. Incluso, bueno, estaba pendiente de sus logros profesionales, ¿no? Que es una cosa que yo viví mucho con mi papá. Yo me enteré tarde por los vecinos que él hablaba de mí. Los vecinos me decían: tu papá venía y me decía cómo te iba en el colegio, o no sé qué, o no sé cuánto. Y uno me dijo, creo que ya te conté esto, que mi papá decía que si yo no fuera mujer podría llegar a ser presidenta de la Argentina. ¿Te acordás?
— (Risas) Sí, me lo dijiste. Y yo te dije: te esperamos.
— Era la época en la que no había presidentas mujeres. A mí no me lo decía, pero se ve que a otros sí se los decía. De todos modos, una cosa que yo le valoro muchísimo a mi papá es que siempre me alentó para hacer lo que yo quisiera a pesar, a pesar lo digo entre comillas, de ser mujer, en el sentido de que no por ser mujer eligiera solamente las cosas típicas para las mujeres. Por ejemplo, mis amigas iban a Corte y confección y él me decía: ¿por qué tenés que ir? Vos tenés que estudiar algo que te permita tener dinero y con ese dinero comprarte la ropa. Pero a vos no te interesa cortar ropa y hacerte vestiditos. Entonces, ¿por qué vas a ir a Corte y confección?
— Por eso estudiaste Ciencias Económicas.
— Será por eso que estudié Económicas.

— Recién mencionabas lo de ser presidenta y estamos viviendo momentos muy difíciles en términos políticos pero no solo en la Argentina, en general, como si todo aquello con lo que nos formamos estuviera cambiando de manera muy vertiginosa y, más allá de la tecnología, también se dieran tremendos cambios en el mundo de las ideas, por lo que se hace muy difícil seguir ese tren. ¿Sos optimista o te gana el pesimismo?
— No me gana el pesimismo. Tampoco te podría decir que soy re optimista. Pero no me gusta regodearme en la angustia, por decirlo de alguna manera. La sensación que tengo es: bueno, este es el momento en el que pasan estas cosas y vamos a resistir. Vamos a estar en contra de un montón de cosas. Yo, por lo menos, voy a estar en contra de muchas cosas con las que no estoy de acuerdo. Voy a hacer toda la resistencia posible. Pero no me voy a quedar en eso solamente porque últimamente me pasa también que converso con mucha gente que me habla de cosas buenas de la Argentina que no tienen que ver con el gobierno de turno, ni con éste ni con otros. Y que tiene que ver con los teatros que tenemos, por ejemplo. Bueno, con este gobierno cada vez tenemos menos de eso. Pero, quiero decir, tenemos una gran cultura que se viene sosteniendo en teatros, en libros, en cine y en una forma de ser de los argentinos que es también muy valorada desde afuera. Que tenemos las cabezas abiertas y un montón de cosas que, a lo largo de muchos gobiernos de ultraderecha, puede ser que decaigan pero en este momento están intactas. Entonces eso es donde me gusta apoyarme.
— Te aferrás a eso, claro.
— Habrá una cantidad de gente que elige un gobierno más conservador, de ultraderecha, etcétera, y hay un montón de gente que no y me aferro de esa otra gente que no. Y espero que pase la ola. Porque también esto es una cuestión histórica, ¿no? Nosotros hemos vivido distintos momentos históricos y ahora, si vos mirás el mundo, no es que somos los únicos a los que nos pasa esto sino que es una cuestión histórica que va a pasar, como tantas otras, y, mientras tanto, lo que hay que hacer es resistir de la mejor manera posible.
INTERNACIONAL
Schumer accuses Trump of pushing US toward ‘foreign war’ with Venezuela

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Senate Minority Leader Chuck Schumer, D-N.Y., issued a sharp warning Saturday about President Donald Trump’s posture toward Venezuela, accusing him of edging the U.S. «closer and closer to another costly foreign war» without congressional approval.
In a blistering statement, Schumer criticized Trump’s recent escalation towards Venezuela and argued that the president had upended the Constitution.
«President Trump’s reckless actions towards Venezuela are pushing America closer and closer to another costly foreign war,» Schumer stated. «Under our Constitution, Congress has the sole power to declare war — not the President — and Congress has not authorized the use of military force against Venezuela.»
The minority leader cautioned the president to avoid entering into another overseas conflict, writing that «Americans are tired of endless foreign wars that cost the lives of countless American service members and drain precious resources.»
SENATE REPUBLICANS BLOCK BIPARTISAN EFFORT TO HALT MILITARY ACTION, DRUG BOAT STRIKES IN THE CARIBBEAN
«This is not an America First policy,» he added.
Schumer called for bipartisan pushback, urging his colleagues in Congress to «come together to return the power to declare war back to the people.»
The New York Democrat’s comments came after Trump wrote on Truth Social that Venezuela’s airspace should be considered «closed in its entirety.»
SENATORS LOOK TO BLOCK TRUMP FROM ENGAGING IN ‘HOSTILITIES’ IN VENEZUELA
Senate Minority Leader Chuck Schumer, D-N.Y., issued a sharp warning on Nov. 29 regarding President Donald Trump’s posture toward Venezuela, accusing him of edging the U.S. «closer and closer to another costly foreign war.» (Reuters)
«To all Airlines, Pilots, Drug Dealers, and Human Traffickers, please consider THE AIRSPACE ABOVE AND SURROUNDING VENEZUELA TO BE CLOSED IN ITS ENTIRETY,» he wrote.
That post came a week after the Federal Aviation Administration warned airlines of a «worsening security situation» in the area.
While speaking to U.S. service members on Thanksgiving, Trump said the U.S. will «very soon» begin stopping suspected Venezuelan drug traffickers «by land.»
DEM PRESSURE BUILDS FOR ANSWERS ON TRUMP’S CARIBBEAN STRIKES, COMMANDER’S SUDDEN EXIT

Secretary of War Pete Hegseth defended the Trump administration’s strikes on alleged drug vessels in the Caribbean Sea on Friday. (Omar Havana/Getty Images)
«In recent weeks, you’ve been working to deter Venezuelan drug traffickers, of which there are many,» Trump said. «Of course, there aren’t too many coming in by sea anymore. Have you probably noticed that?»
The president added that drug traffickers kill «hundreds of thousands of people a year» in the U.S. from the «poisons» they bring in.
Trump has not dismissed the idea of out sending American troops into Venezuela, stating on Nov. 17 that he hasn’t eliminated the possibility.
TRUMP UNLEASHES US MILITARY POWER ON CARTELS. IS A WIDER WAR LOOMING?

President Donald Trump was criticized by Senator Chuck Schumer on Saturday for his recent approach towards Venezuela. (AP Photo/Evan Vucci)
Asked whether he ruled out troop deployments, Trump responded, «No, I don’t rule out that, I don’t rule out anything.»
On Friday, Secretary of War Pete Hegseth defended the Trump administration’s strikes on alleged drug vessels in the Caribbean Sea.
«As we’ve said from the beginning, and in every statement, these highly effective strikes are specifically intended to be ‘lethal, kinetic strikes,» Hegseth wrote on X. «The declared intent is to stop lethal drugs, destroy narco-boats, and kill the narco-terrorists who are poisoning the American people. Every trafficker we kill is affiliated with a Designated Terrorist Organization.»
Hegseth’s statement followed reports from multiple news outlets, including The Washington Post and CNN, that claimed the U.S. military ordered a second strike on a suspected drug vessel in the Caribbean on Sept. 2 after the initial attack left two survivors.
«As usual, the fake news is delivering more fabricated, inflammatory, and derogatory reporting to discredit our incredible warriors fighting to protect the homeland,» Hegseth added in his post.
House Armed Services Committee Chair Mike Rogers, R-Ala., and Ranking Member Adam Smith, D-Wash., issued a joint statement Saturday reiterating that the committee is «committed to providing rigorous oversight of the Department of Defense’s military operations in the Caribbean.»
«We take seriously the reports of follow-on strikes on boats alleged to be ferrying narcotics in the SOUTHCOM region and are taking bipartisan action to gather a full accounting of the operation in question,» the lawmakers wrote.
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Senate Minority Leader Chuck Schumer, D-N.Y., criticized President Trump for his handling of Venezuela. (Rod Lamkey, Jr./AP Photo)
Fox News Digital has reached out to the White House for comment.
Fox News Digital’s Sophia Compton, Brie Stimson, Greg Norman and Alexandra Koch contributed to this report.
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INTERNACIONAL
Elecciones en Honduras: la izquierda busca retener el poder y frenar el avance de la derecha en la región

La izquierda democrática latinoamericana no quiere perder a su bastión centroamericano.
Rixi Moncada, heredera de la presidenta saliente Xiomara Castro, buscará este domingo mantener la hegemonía progresista en Honduras en unas elecciones presidenciales marcadas por denuncias cruzadas de intentos de fraude, la violencia de las pandillas y la sombra del narcotráfico.
Leé también: Nayib Bukele ahora se adueña del fútbol: su hermano asume en la federación local y sueñan con el Mundial 2030
Pero no le será fácil. A pesar de un leve favoritismo para la candidata del oficialista Partido Libre, debe enfrentar a dos duros oponentes de derecha: Salvador Nasralla (Partido Liberal, PL) y Nasry Asfura (Partido Nacional, PN), el favorito de Donald Trump. Los últimos sondeos muestran un triple empate técnico.
Xiomara Castro, esposa del derrocado expresidente Manuel Zelaya (2006/09), no puede aspirar a la reelección y termina su mandato el 27 de febrero próximo. Su delfina, Rixi Moncada, fue su ministra de Finanzas y de Defensa antes de lanzarse como candidata.
La elección se define con mayoría simple. Ganará quien saque el mayor número de votos sin necesidad de una segunda vuelta. En total, unos 6,5 millones de hondureños están habilitados para elegir presidente, vice, 128 diputados al Congreso Nacional, 20 representantes al Parlamento Centroamericano y 298 concejos municipales.
¿Qué puede pasar en Honduras?
Rolando Sierra, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en Honduras, dijo a TN que las elecciones de este domingo se realizan en un marco de elevada polarización.
“Honduras llega a este proceso electoral inmerso en una crisis crónica que se acentuó tras el golpe de Estado de 2009 (que derrocó a Manuel Zelaya). Ahora está en juego la continuidad o no de un proyecto político (de izquierda) encabezado por el Partido Libre. Las distintas vertientes de la oposición tienen el respaldo de empresarios y otros sectores”, afirmó.
La presidenta hondureña Xiomara Castro (Foto: REUTERS/Fredy Rodriguez)
La coyuntura no es la mejor. Se calcula que un 60% de los 11 millones de hondureños vive en la pobreza y hay una palpable sensación de elevada corrupción en todos los niveles de la vida pública y empresarial.
Con una inflación interanual del 4,55% y un desempleo del 5,2%, el Banco Central de Honduras prevé un crecimiento de la economía entre el 3,5 % y el 4 % para este año.
En este marco, la migración está detenida. El gobierno de Donald Trump deportó este año a unos 27.000 hondureños y revocó el Estatus de Protección Temporal (TPS) a otros 51.000. Fue un golpe durísimo para un país que en 2024 recibió 10.000 millones de dólares en remesas, lo que representa un 27% del PIB.
Leé también: La derecha avanza en la región: ¿puede haber un brusco giro ideológico en Chile, Colombia y Brasil?
Además, los tres partidos mayoritarios están salpicados por denuncias de vínculos con el narcotráfico. Incluso, el expresidente Juan Orlando Hernández (Partido Nacional, el mismo de Asfura) fue extraditado y condenado en Estados Unidos a 45 años de prisión por convertir al país en un “narcoestado”. Según denuncias, los carteles locales Los Cachiros y los Valle influyen en la política hondureña.
Pero la mayor preocupación es la violencia de las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, que han convertido al país en uno de los más violentos de la región. Datos oficiales registran 26 asesinatos por cada 100.000 habitantes (contra 3,8 de la Argentina).
A mediados de 2023, la presidenta Castro “bukelizó” el combate a las pandillas bajo el modelo de “mano dura” impuesto por el controvertido mandatario de El Salvador Nayib Bukele. Así, impulsó la mlitarización de las cárceles, allanamientos masivos, toques de queda y un estado de excepción. El resultado, según el gobierno, fue exitoso: el país alcanzó el índice de homicidios más bajo de su historia, afirmó el ministro de Seguridad, Gustavo Sánchez. La tasa de crímenes cayó 25% en 2024 en relación con el año anterior, según datos oficiales.
Pero los pandilleros siguen con sus extorsiones a transportistas y comerciantes. Además, la ONG defensora de derechos humanos Cristosal denunció que el estado de excepción creó un caldo propicio para torturas y abusos de poder.
Acusaciones cruzadas y el fantasma de un fraude
Estas elecciones están marcadas por denuncias cruzadas de fraude. Los tres principales candidatos se acusan entre sí y buscan desacreditarse mutuamente. Así, Moncada tilda a sus rivales de derecha como “títeres de la oligarquía golpista”. Nasralla y Asfura tachan a la postulante de Libre de “comunista” por la cercanía ideológica del gobierno con Cuba y Venezuela.
Las acusaciones de fraude están en el aire. La OEA y la Unión Europea enviaron observadores y llamaron a respetar el voto.
Incluso, las Fuerzas Armadas, las mismas que derrocaron a Zelaya y hoy son cercanas al gobierno de izquierda, pidieron tener acceso a las actas electorales para verificar el recuento de votos. Pero esta inesperada petición fue rechazada por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Un simpatizante del partido oficialista Libre ondea una bandera partidaria en Tegucigalpa (Fopto: REUTERS/Fredy Rodriguez)
Quién son los tres candidatos favoritos
Si bien son cinco los candidatos presidenciales, solo tres tienen posibilidades de ganar, según vaticinan distintos sondeos. Fuera de carrera estarían Jorge Ávila Gutiérrez, del Partido Innovación y Unidad Socialdemócrata, y Mario Rivera Callejas, del Partido Demócrata Cristiano.
Los tres favoritos para suceder a Xiomara Castro son:
- Rixi Ramona Moncada Godoy. Candidata del oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre). Abogada y exjueza, buscará llegar a la presidencia a los 60 años. Fue ministra de Finanzas y de Defensa del actual gobierno. Muy cercana al expresidente Manuel Zelaya, se desempeñó como su secretaria de Trabajo y Seguridad Social. Ahora, promete aumentar impuestos a los ricos. Se la señala por formar parte del “familión”, como se llama al clan de los Castro.

La candidata presidencial del partido gobernante, Rixi Moncada, asiste a su mitin de cierre de campaña en San Pedro Sula, Honduras, el sábado 22 de noviembre de 2025. (Foto AP/Delmer Martínez)
- Nasry Asfura. Postulante del Partido Nacional. El empresario de la construcción, de 67 años, fue diputado y alcalde de la capital, Tegucigalpa, entre 2014 y 2022. Representa a la corriente conservadora hondureña. Se lo conoce como Tito y también por el curioso apodo de “Papi a la orden”. Será su segundo intento de alcanzar el poder. En 2021 fue derrotado por Xiomara Castro. De llegar al gobierno, prometió atraer inversiones. Trump pidió votar por él: “Es el único verdadero amigo de la libertad”.

Nasry Asfura habla en el cierre de campaña en Tegucigalpa (Foto: REUTERS/Leonel Estrada)
- Salvador Nasralla. El líder del Partido Liberal, de 72 años, tiene una gran popularidad en el país y admira a Javier Milei. Como relator de fútbol y presentador de concursos de belleza, es una estrella de la televisión local. Fue vicepresidente del gobierno actual, pero se distanció. “La gente no quiere comunismo”, dijo en campaña. Representa una derecha moderada y prometió impulsar la producción y romper vínculos con Venezuela. “Tiene muchas posibilidades de ganar por su gran popularidad”, dijo Sierra.

Salvador Nasralla, candidato presidencial del Partido Liberal, celebra el cierre de su campaña en San Pedro Sula, Honduras, el domingo 23 de noviembre de 2025. (Foto AP/Delmer Martínez)
El ganador de estas elecciones asumirá el poder el 27 de febrero.
Honduras, Xiomara Castro
INTERNACIONAL
Elecciones en Honduras: los ciudadanos acudirán a votar en medio de la polarización y las acusaciones de posible fraude

Este domingo, los hondureños concurren a las urnas para definir quién será su próximo presidente en una elección marcada por la polarización y denuncias de posible fraude. La contienda enfrenta a una candidata que promueve la continuidad del gobierno actual y a dos aspirantes con apoyo opositor, ambos distanciados de sus partidos tradicionales y con el objetivo de obtener el poder tras una tensa campaña.
Consejo Nacional Electoral (CNE) dispuso un despliegue especial de fuerzas de orden para garantizar un ambiente pacífico, una medida respaldada por la Organización de Estados Americanos (OEA) y observadores internacionales, quienes han destacado la importancia de la transparencia en este proceso decisivo.
Más de sesi millones de hondureños están habilitados para votar en más de 18.000 centros distribuidos en todo el territorio, en una jornada que definirá no solo la presidencia sino también la renovación del Congreso y gobiernos municipales.
De acuerdo con las últimas encuestas, tres de los cinco aspirantes presidenciales llegan prácticamente igualados: Rixi Moncada, abogada y figura cercana a la presidenta Xiomara Castro, compite por el oficialista Libertad y Refundación (Libre); el presentador Salvador Nasralla, quien busca la presidencia por cuarta vez, en esta ocasión representando al Partido Liberal; y el empresario Nasry Asfura, del Partido Nacional.
A continuación, la cobertura minuto a minuto:
CNE aprueba reglamento del TREP para dar a conocer los resultados preliminares
El Consejo Nacional Electoral (CNE) dio luz verde este sábado al reglamento del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), que se pondrá en marcha durante las elecciones generales de este domingo.
El reglamento define cómo se organizarán los equipos, las funciones asignadas y los procedimientos operativos necesarios para que las actas de cierre sean transmitidas de forma digital directamente desde los centros de votación hasta el sistema central encargado del procesamiento y publicación de los resultados preliminares.
america/america-latina/2025/11/30/nasry-asfura-rixi-moncada-y-salvador-nasralla-los-tres-candidatos-que-buscan-suceder-a-xiomara-castro-en-honduras/
El jefe de la misión de la OEA augura unas elecciones de “paz y tranquilidad” en Honduras

Eladio Loizaga, excanciller de Paraguay y titular de la misión de la OEA para la observación de los comicios, auguró una jornada de “paz y tranquilidad” en el país. A su vez, explicó que seguirá el proceso a través de la información que le remitan sus observadores.
“Auguramos que todo esto camine dentro de un marco de paz, de tranquilidad y responsabilidad por parte de la ciudadanía que va a asistir a ejercer un derecho constitucional muy importante, en la que definirán los próximos cuatro años de gobierno en la República de Honduras”, señaló Loizaga.
Los datos clave de la elección presidencial

Este año, el padrón electoral hondureño está conformado por 6.522.577 ciudadanos habilitados para sufragar, de los cuales 6.026.477 residen en el país y 496.307 en el extranjero, principalmente en Estados Unidos. Para este proceso, se habilitarán 5.744 centros de votación en todo el territorio nacional, y en Estados Unidos se abrirán centros en 12 ciudades para que los hondureños que viven allí puedan ejercer su derecho al voto.
El CNE informó que los centros de votación abrirán a las 7:00 a. m. y cerrarán a las 5:00 p. m., aunque las personas que lleguen antes del cierre y permanezcan en la fila tendrán garantizado su derecho a votar. En caso de fuerza mayor que impida el inicio a tiempo, las Juntas Receptoras de Votos podrán extender la jornada hasta las 6:00 p. m.
El único requisito para votar es presentar el Documento Nacional de Identificación (DNI). Quienes necesiten confirmar el centro de votación y la mesa correspondiente pueden hacerlo en el sitio web del CNE, ingresando los números del DNI sin guiones y la fecha de nacimiento.
La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras, Ana Paola Hall, instó a los candidatos a la presidencia a demostrar madurez política en las elecciones generales del próximo domingo, presentando propuestas sólidas y comprometiéndose a reconocer los resultados oficiales. Durante una entrevista con la agencia EFE, Hall subrayó que el CNE es la única voz autorizada para anunciar resultados y señaló la importancia de que todos los participantes respeten el proceso y sus resultados.
La sanción por incumplir la ley seca
Durante esta jornada electoral, Honduras implementará la ley seca, una medida que prohíbe temporalmente la venta, distribución y consumo de bebidas alcohólicas en todo el país. Esta restricción estará vigente desde las 6:00 a. m. del sábado 29 de noviembre hasta las 6:00 p. m. del lunes 1 de diciembre
Aquellas personas que violen esta disposición podrán ser sancionadas con multas que van desde cuatro hasta diez salarios mínimos. El objetivo de la ley seca es contribuir a un clima de tranquilidad y orden durante el proceso electoral.

(Desde Washington, Estados Unidos) El vicecanciller de Estados Unidos, Chris Landau, exigió hoy durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA que la presidenta Xiomara Castro y las Fuerzas Armadas garanticen la transparencia de las elecciones del próximo 30 de noviembre.
Las Fuerzas Armadas desplegaron el material electoral
El Ejército de Honduras inició el jueves 21 de noviembre la distribución del material necesario para llevar adelante los comicios. El despliegue comenzó en las instalaciones del Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP), en Tegucigalpa, desde donde partieron camiones cargados con urnas, papeletas, tinta indeleble y otros insumos electorales, destinados a diferentes regiones del país, incluidas zonas de complejo acceso.
El proceso se llevó a cabo en un contexto de creciente atención internacional y reiteradas advertencias sobre la importancia de proteger la independencia y la integridad de los organismos responsables de la organización electoral.
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