Connect with us

INTERNACIONAL

El asesino de la baraja: seis crímenes, una carta española convertida en firma y 142 años de cárcel

Published

on


El comienzo

Era el 24 de enero de 2003 y en la calle Alonso Cano, número 89, Madrid, un edificio de departamentos guardaba la calma de la mañana. El portero, Juan Francisco Ledesma, hacía sus tareas, acompañado por su hijo pequeño. Un hombre entró sin levantar sospechas, sin apuro, con un andar corriente. No gritó ni amenazó. Apenas ordenó. Obligó a Ledesma a arrodillarse en un rincón del hall de entrada, entre los buzones de metal y las paredes frías. Con un movimiento firme, apoyó la pistola en su cabeza y disparó. El sonido seco del tiro retumbó en el edificio. El asesino se fue como había llegado: sin correr, sin mirar atrás, sin explicación. El nene quedó paralizado. Para la Policía, era un crimen más en una ciudad grande. Nadie pensó que esa escena sería la primera de una serie.

Doce días después, el 5 de febrero, un trabajador salió temprano de su casa rumbo a su trabajo. Se llamaba Juan Carlos Martín Estacio, empleado de limpieza. Esperaba el colectivo en la Alameda de Osuna, apoyado en un árbol. Se trata de un barrio residencial a 10 kilómetros de la Puerta del Sol. El mismo hombre que había matado al portero en la calle Alonso Cano se acercó, lo obligó a arrodillarse y le disparó a la nuca. En el suelo dejó un as de copas. Esa misma tarde, en Alcalá de Henares, el mismo hombre empujó la puerta del Bar Rojas, un local de barrio con mesas de fórmica, olor a frituras y un televisor en la pared. Sacó una pistola y disparó sin decir palabra. Mikel Jiménez, de 18 años, cayó sobre el suelo enlosado. Juana Dolores Uclés, de 57, también fue asesinada. La dueña quedó malherida. El asesino salió como había entrado: sin prisa. Allí no dejó naipes, pero la prensa ya hablaba de un “asesino de la baraja”.

Advertisement

Leé también: El Robin Hood siciliano que pasó de ser un bandido romántico a un asesino despiadado de mujeres y niños

El 7 de marzo, en Tres Cantos, municipio de la Comunidad de Madrid, una pareja de jóvenes charlaba en la vereda. El asesino se acercó de frente. Disparó en la cara del muchacho, Santiago Salas, que sobrevivió de milagro. Intentó disparar a la chica, pero el arma se trabó. En el suelo, quedó una baraja, el dos de copas. Ese naipe tenía algo más: un pequeño punto azul en el reverso, realizado con bolígrafo. Nadie fuera de la policía sabía de ese detalle. Era una contraseña silenciosa, una marca de autor.

El 18 de marzo, en Arganda del Rey, localidad a 28 kilómetros de Madrid, un matrimonio rumano regresaba a su casa por un camino de tierra. George y Doina Magda no llegaron. El asesino apareció de la penumbra, disparó a la cabeza de ambos y dejó en el suelo dos cartas: un tres y un cuatro de copas. Doina murió en el hospital dos días después.

Advertisement

En apenas dos meses, Madrid y su periferia habían visto seis asesinatos y varios heridos

Siempre el mismo método: acercamiento breve, disparo certero a la cabeza, huida tranquila. Y, cada vez más, una carta española convertida en firma.

No eran cartas de un mazo internacional ni un comodín de póker. Eran naipes de la baraja española, un objeto familiar en cualquier casa. Esa baraja tiene cuarenta cartas, a veces cuarenta y ocho, con cuatro palos: oros, copas, espadas y bastos. Las cartas van del uno al siete, y las figuras son sota, caballo y rey. No hay reina. Las ilustraciones son medievales, con trazos simples y colores planos. Se la asocia a juegos de sobremesa: el mus, la brisca, el chinchón. Es parte de la vida cotidiana.

En la parada de micros de Alameda de Osuna, mató a Juan Carlos Martín Eastacio, de 28 años. Fue ahí donde dejó la primera baraja.

Advertisement

La baraja inglesa o francesa, en cambio, tiene cincuenta y dos cartas, con cuatro palos: corazones, diamantes, tréboles y picas. Sus figuras son el rey, la reina y la jota. Es la que domina en casinos, póker, blackjack. Es internacional.

El asesino eligió la española porque cualquier persona en el país la reconoce al instante. Un as de copas en el suelo no pide traducción. No es enigmático ni críptico. Es un objeto cotidiano arrancado de su contexto y puesto como rúbrica de un crimen. Esa claridad lo volvía brutal: el mensaje era “yo estuve aquí y lo hice”.

El hombre que dejó esas cartas se llamaba Alfredo Galán Sotillo

Había nacido en 1978 en Puertollano, provincia de Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Era un tipo que tenía la habilidad de no destacar en nada. Fue soldado profesional y participó en misiones en Bosnia, donde obtuvo una pistola Tokarev TT-33, calibre 7,62 milímetros, un arma dura, simple, pensada para resistir barro y frío. Esa pistola soviética, con balas soviéticas, sería el instrumento de sus crímenes.

Advertisement

Al volver a España, consiguió trabajo como vigilante en el aeropuerto de Barajas. Era reservado, bebía en exceso, tenía arrebatos de furia. No tenía pareja estable ni amigos íntimos. Su vida era gris y su necesidad de notoriedad lo empujó a matar. Los psicólogos que lo estudiaron después lo definieron como un hombre frío, con rasgos narcisistas, consciente de sus actos. No era un enfermo inimputable. Sabía lo que hacía. Su lógica era el azar: elegir una víctima cualquiera, disparar y dejar una carta como firma.

El 3 de julio de 2003, en Puertollano, Galán cruzó la puerta de la comisaría local. Pidió hablar con un agente y dijo: “Soy yo, el asesino de la baraja”. Los policías lo miraron incrédulos. No era un operativo espectacular ni un arresto con sirenas. Era el propio asesino que se entregaba.

Sus primeras confesiones

En ellas, dio detalles que solo podía saber quien había estado en la escena. Habló de las fechas, de la pistola Tokarev, de las víctimas. Y reveló el secreto del punto azul en el reverso de algunos naipes. Ese dato nunca se había publicado. Era la clave que lo confirmaba.

Advertisement

Más tarde intentó retractarse, inventó excusas, habló de presiones. Pero las pruebas lo cercaban: las balas, los testimonios, la coincidencia de todo lo narrado. La confesión inicial ya lo había marcado.

En febrero de 2005, en la Audiencia Provincial de Madrid se inició uno de los procesos más esperados de los últimos años. Los pasillos estaban colmados desde temprano. Periodistas con grabadores, fotógrafos que se disputaban un lugar, familiares de las víctimas con carpetas de papeles, y curiosos que querían ver de cerca al hombre del que hablaban desde hacía dos años. No se trataba solo de un juicio. Era la puesta en escena de una historia que ya tenía nombre propio en los diarios: “El asesino de la baraja”.

La firma del asesino era una carta española.

La firma del asesino era una carta española.

Cuando lo trajeron a la sala, Alfredo Galán Sotillo apareció con un paso neutro, ni altivo ni abatido. Vestía prolijo, casi con modestia, pero en sus ojos había una frialdad que incomodaba a los presentes. No buscaba ni escondía nada. Se sentó en el banquillo y miró al frente, a veces con gesto ausente, a veces con una sonrisa mínima que muchos interpretaron como burla.

Advertisement

El tribunal repasó uno a uno los crímenes

La voz del secretario leyó las fechas como si fueran estaciones de un viaje macabro: 24 de enero en Chamberí, 5 de febrero en Alameda de Osuna y luego en el Bar Rojas, 7 de marzo en Tres Cantos, 18 de marzo en Arganda del Rey. Cada nombre de víctima se pronunció con la solemnidad de una campana. Los familiares escuchaban con los labios apretados. Algunos lloraban. Otros clavaban la vista en el acusado, como si quisieran atravesarlo con la mirada.

Pasaron los testigos sobrevivientes. El joven de Tres Cantos, Santiago Salas, relató cómo un disparo le destrozó el rostro y cómo, mientras caía, vio la baraja que se deslizaba al suelo. La dueña del Bar Rojas contó entre lágrimas el momento en que sintió el fuego del balazo y vio desplomarse a sus clientes. Los peritos balísticos mostraron fotografías de proyectiles y explicaron con precisión que todas las balas correspondían a una misma arma: una Tokarev de calibre 7,62. El arma nunca apareció, pero las balas hablaban por ella.

Luego llegaron los psiquiatras. Con un lenguaje seco, descartaron que Galán sufriera una enfermedad mental que lo hiciera inimputable. Explicaron que matar y dejar cartas no era producto de un delirio, sino de una elección lúcida. Esa conclusión dejó claro que el tribunal no podía suavizar la condena.

Advertisement

Leé también: El marionetista endemoniado que movía hilos de fe, soledad y vejez para asesinar y enriquecerse

Durante las sesiones, Galán se mostró contradictorio. A veces, aceptaba los hechos y describía los disparos como quien repasa un trabajo terminado. Otras veces, negaba, decía que lo habían presionado, que no recordaba bien. La confesión inicial en Puertollano, con el detalle del punto azul en las cartas, pesaba como una roca.

El 9 de marzo de 2005 llegó la sentencia

El presidente del tribunal leyó con voz firme: culpable de seis asesinatos consumados y tres en grado de tentativa, además de tenencia ilícita de armas. La condena: 142 años y tres meses de prisión. En la práctica cumpliría un máximo de cuarenta, según la ley.

Advertisement

Al escuchar el veredicto, los familiares de las víctimas no aplaudieron ni gritaron. La reacción fue más profunda: lágrimas contenidas, abrazos apretados, un alivio que nunca puede ser completo. El acusado apenas se movió. Se quedó sentado, como si escuchara una sentencia de otro. En marzo de 2006, el Tribunal Supremo confirmó la condena y rechazó cualquier intento de revisar su responsabilidad.

El asesino cuando estuvo en Bosnia.

El asesino cuando estuvo en Bosnia.

Alfredo Galán no se levantaba cada mañana con un plan calculado como en las películas de asesinos en serie. No había un cuaderno con mapas, ni listas de objetivos, ni un calendario macabro. Había, en cambio, un malestar creciente que lo atravesaba como un zumbido constante. Un vacío que venía de años de sentirse un cero a la izquierda.

En Bosnia, había aprendido a manejar armas, a convivir con la violencia, a ver a la muerte como una presencia cotidiana. Pero al volver no trajo condecoraciones ni prestigio. Trajo una pistola soviética, la Tokarev, guardada como un trofeo secreto. Y sobre todo volvió a una vida que lo ahogaba: turnos de vigilancia en el aeropuerto de Barajas, revisar valijas, mirar pasar a miles de pasajeros anónimos que no lo miraban a él. El soldado se había convertido en un vigilante gris.

Advertisement

La invisibilidad era su mayor condena

Pasaba desapercibido en bares y en la calle. Nadie lo recordaba. Nadie lo señalaba. Era un rostro más en un vagón lleno. Y entonces apareció la idea de hacerse visible por la vía más brutal. No con palabras, no con gestos amables, sino con un signo que cualquiera pudiera reconocer. Matar y dejar una carta.

Las víctimas eran irrelevantes para él. Podía ser un portero en Chamberí, un joven en una parada, una pareja inmigrante en un descampado. No había relación. No había selección por odio, ni por venganza, ni por codicia. Era la banalidad del azar.

Cuando la prensa empezó a hablar del asesino de la baraja, su nombre creció en el aire. Pero lo que circulaba no era “Alfredo Galán”, era el apodo, el mito, la marca. Y eso empezó a irritarlo. La historia ya no le pertenecía. El público hablaba de las cartas, de los naipes manchados, de las copas con sangre. Él estaba detrás, pero no figuraba. Esa frustración fue el otro motor.

Advertisement

Por eso se entregó. Porque necesitaba recuperar la autoría del relato. La confesión fue un acto de control: devolverle un rostro al mito. Y para que no quedaran dudas, regaló el detalle que nadie sabía: el punto azul en el reverso de algunos naipes. Esa era su firma íntima, su contraseña secreta. Al decirlo, recuperó el lugar central en la historia.

El porqué, entonces, se entiende en tres planos.

  • Uno: matar lo hacía sentir poderoso, visible, dueño de vidas.
  • Dos: dejar cartas lo convertía en un personaje con marca propia.
  • Tres: entregarse fue su modo de recuperar el control de la historia, antes de que el personaje lo devorara del todo.

En el fondo, lo que buscaba era no ser olvidado. No ser un vigilante más, no ser un soldado más, no ser nadie. Y eligió un camino bestial para lograrlo.

criminales históricos, España

Advertisement

INTERNACIONAL

Cómo es el Metropolitan Detention Center, la cárcel en la que Nicolás Maduro quedó detenido en Nueva York

Published

on


Nicolás Maduro ya está en Nueva York, entre manifestaciones de venezolanos que celebran la captura del líder chavista y un fuerte operativo de seguridad. Junto a su esposa, llegó allí tras un viaje en barco, avión, helicóptero y camión carcelario. Con los ojos vendados y las manos esposadas. El estado tiene una sola cárcel federal activa. Es el Metropolitan Detention Center (MDC), en pleno barrio de Brooklyn. Es «el infierno en la tierra».

Maduro aterrizó por la tarde a la Base de la Guardia Nacional Aérea de Stewart, un aeropuerto militar en el norte de Nueva York, con 2 grados de temperatura. Había abordado el Boeing 757 en algún punto del Caribe, probablemente Guantánamo, después de dejar Venezuela en el buque USS Iwo Jima. Tras la lectura de cargos, lo bajaron escoltado. Y comenzó su corto recorrido neoyorquino.

Advertisement

El destino fue el Metropolitan Detention Center, donde quedará alojado -en principio- hasta el lunes, cuando asistiría a una audiencia judicial.

El MDC es un recinto en el cordón industrial de Nueva York, junto al paseo marítimo del barrio de Brooklyn. Se abrió en los años noventa después de que en 1988 se propusiera un nuevo penal debido a la sobrepoblación que aquejaba, ya entonces, al Metropolitan Correctional Center (MCC). Se buscaba que esa nueva unidad federal, el MDC, pudiera albergar a mil detenidos.

La idea inicial era que allí transitaran la detención posterior al arresto aquellas personas que se enfrentarían luego a un juicio en tribunales federales de Manhattan o Brooklyn, o bien algunos pocos que cumplieran condenas cortas luego de ser juzgados. Pero con los años, en cambio, el MDC pasó más bien a ser noticia por los presos ilustres -uno de ellos aparecido muerto en su interior- y también por las denuncias sobre malas condiciones, según denunciaron reclusos, familiares y ONG.

Advertisement

En los últimos años, la población oscila entre los 1.200 y los 1.600 detenidos. Cuenta con instalaciones al aire libre para la realización de actividades recreativas, una unidad médica propia con consultorios y una sala dental. Además, una biblioteca y programas educativos.

Pero lo que trascendió, casi desde los inicios, fue la violencia sin freno, el tráfico interno de drogas y otros contrabandos, y la escasez de personal (que hoy se cifra en, aproximadamente, 500 empleados).

Un patrullero del Departamento de Policía de Nueva York en las afueras del MDC, en Brooklyn. Foto Reuters/Eduardo Munoz

Los presos, por ejemplo, denuncian violaciones como confinamientos prolongados, la prohibición de salir visitas o de salir de sus celdas, de recibir llamados, ducharse o hacer ejercicios. Desde 2021, al menos cuatro reclusos se suicidaron allí. En junio de 2024, un preso de 37 años murió apuñalado; un mes después fue el turno de otro recluso, también herido en una pelea.

Advertisement

El penal también fue criticado por la respuesta de su dirección a los distintos problemas de infraestructura que enfrenta desde hace años y también a la pandemia de Covid.

En 2019, un corte de electricidad en las instalaciones duró una semana y provocó malestar entre los reclusos, que aducían sufrir frío extremo, y generó preocupación en los organismos federales de control. En marzo de 2020, la cárcel tuvo al primer preso del sistema federal norteamericano que dio positivo por Covid.

No fueron pocos los jueces federales de los tribunales neoyorquinos que rechazaron enviar a sus condenados al MDC. En agosto de 2024, por ejemplo, el juez Gary Brown sostuvo que anularía su sentencia sobre un hombre al que condenó a nueve meses de prisión si éste era enviado al MDC. La respuesta de la BOP a ese caso fue suspender el envío de condenados por delitos a ese penal.

Advertisement
La Agencia Federal de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés) es la que administra los penales federales de los EE. UU. Foto AP/Yuki Iwamura La Agencia Federal de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés) es la que administra los penales federales de los EE. UU. Foto AP/Yuki Iwamura

El muerto del escándalo y los presos ilustres

Pero había un problema a considerar en las cortes neoyorquinas: el MCC, el anterior penal federal de la ciudad, había cerrado sus puertas en agosto de 2021, debido a las condiciones de esa cárcel que se conocieran luego de que allí apareciera muerto Jeffrey Epstein, el magnate estadounidense condenado por pedofilia y otros delitos, cuyo escándalo continúa resonando en la sociedad y la política norteamericana.

La esposa de Epstein, Ghislaine Maxwell, cumple condena en el MDC, como también otras figuras mediáticas que han sido condenadas por distintos delitos federales.

En la lista de internos reconocidos se encuentran los raperos R. Kelly y Sean «Diddy» Combs, el estafador de criptomonedas Sam Bankman-Fried (con fraudes comprobados por al menos tres billones de dólares), el fundador de la secta sexual NXIVM Keith Raniere y el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández Alvarado, que el 1° de diciembre pasado dejó la cárcel indultado por Trump.

Advertisement

Todos ellos son considerados, tal como desde este sábado Maduro y su mujer Cilia Flores, presos de alto perfil.

Luigi Mangione, acusado del asesinato del CEO de UnitedHealthcare. Foto EFELuigi Mangione, acusado del asesinato del CEO de UnitedHealthcare. Foto EFE

Otro interno reconocido es Luigi Mangione, el joven que asesinó a Brian Thompson, CEO de UnitedHealthcare. Y Rafael Caro Quintero, del cártel de Guadalajara, espera allí el inicio de su juicio.

El Chapo Guzmán, en cambio, estuvo encerrado en el Metropolitan Correctional Center (ya fuera de servicio), en Manhattan, entre su extradición y su traslado a la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado.

Un exasesor de Trump, Michael Cohen, que también pasó por el sistema federal de prisiones norteamericanas, se refirió a las condiciones en que Diddy Combs pasaba sus días en la MDC. «Se despierta en una cama de acero con un colchón de 3,8 cm, sin almohada, en una celda de 0,9 por 1,5 metros que, les aseguro, es repugnante». Otros testimonios hablaban de falta de calefacción. Un frío del infierno.

Advertisement
Continue Reading

INTERNACIONAL

House Democrat calls Trump’s Maduro capture ‘welcome news’ as left labels it ‘illegal’

Published

on


NEWYou can now listen to Fox News articles!

At least one House Democrat is praising President Donald Trump’s capture of Nicolás Maduro after the U.S. conducted surprise strikes in Venezuela overnight Saturday night.

Advertisement

«The capture of the brutal, illegitimate ruler of Venezuela, Nicolás Maduro, who oppressed Venezuela’s people is welcome news for my friends and neighbors who fled his violent, lawless, and disastrous rule. However, cutting off the head of a snake is fruitless if it just regrows,» Rep. Debbie Wasserman Schultz, D-Fla., wrote on X.

«Venezuelans deserve the promise of democracy and the rule of law, not a state of endless violence and spiraling disorder. My hope is it offers a passage to true democracy and liberation. This action offers beleaguered Venezuelans a chance to seat their true, democratically elected president, Edmundo González.»

She criticized the GOP administration for apparently failing to notify Congress beforehand, however.

Advertisement

Rep. Debbie Wasserman Schultz speaks during a press conference on new legislation to support Holocaust education nationwide at the U.S. Capitol Building on January 27, 2023, in Washington, D.C. (Anna Moneymaker/Getty Images)

«I’ll demand answers as to why Congress and the American people were bypassed in this effort. The absence of congressional involvement prior to this action risks the continuation of the illegitimate Venezuelan regime. Congress must be properly informed and hold hearings on this invasion. As always, I will work to bring about the promise of a liberated Venezuela,» she wrote.

Wasserman Schultz’s home state of Florida is notably home to a significant number of Venezuelan refugees, as well as refugees from other communist Latin American dictatorships like Cuba.

Advertisement

Her response to the U.S. operation is far different from the majority of her colleagues on the left, however.

Congressional Democrats are largely accusing Trump of green-lighting illegal actions in Venezuela after the U.S. carried out multiple strikes and captured Maduro and his wife.

While some responses were more muted than others, the majority of Democratic lawmakers argued that the Trump administration undermined U.S. law with the operation.

Advertisement

«The Trump administration launched a large-scale military attack on a sovereign nation and kidnapped its sitting president, without congressional approval and without consideration of any of the consequences their illegal actions may bring,» Rep. Yvette Clarke, D-N.Y., wrote on X. «This act of aggression is unconstitutional, un-American, and a direct threat to our democracy.»

Sen. Ruben Gallego, D-Ariz., who served with the U.S. Marine Corps during the Iraq War, echoed a similar line.

LIVE UPDATES: TRUMP CONFIRMS OVERNIGHT STRIKES IN VENEZUELA, SAYS US HAS ‘CAPTURED’ MADURO

Advertisement
Ruben Gallego, Donald Trump, Eric Swalwell

Democrats, like Sen. Ruben Gallego and Rep. Eric Swalwell, are accusing President Donald Trump of waging an illegal war with Venezuela. (Andrew Harnik via Getty Images; Joe Raedle via Getty Images; John Lamparski via Getty Images)

«There is no justification for the United States to be at war with Venezuela. I lived through the consequences of an illegal war sold to the American people with lies. We swore we would never repeat those mistakes. Yet here we are again,» Gallego said in his own statement.

Rep. Eugene Vindman, D-Va., another military veteran, accused Trump of running afoul of the Constitution.

«Let there be no mistake, President Trump has started a war in Venezuela, without any congressional approval, and in violation of the Constitution. Over the past 2 decades, we have learned the hard way that wars are easy to start and hard to finish,» Vindman wrote on X.

Advertisement

«A plan rarely survives first contact. Having served in Iraq, I’ve seen this firsthand. Trump is wrong to start a war in Venezuela. It is not what the American people want, it is not putting America first, and it is not worth American blood and treasure.»

Rep. Eric Swalwell, D-Calif., was more blunt in his assessment.

«When I talk to Californians, you know what ranks lowest on their priorities? Illegally going to war with Venezuela. Just lower the damn prices,» Swalwell wrote on X.

Advertisement

Rep. Rashida Tlaib, D-Mich., wrote, «Trump’s illegal and unprovoked bombing of Venezuela and kidnapping of its president are grave violations of international law and the U.S. Constitution. These are the actions of a rogue state.»

Other Democrats were more muted in their criticism, instead focusing on calling for more information from the White House.

VENEZUELA ARRESTS MORE AMERICANS AS TRUMP RAMPS UP PRESSURE ON MADURO: REPORT

Advertisement
Venezuela President Nicolás Maduro raises hand during rally in Caracas

Venezuelan President Nicolás Maduro addresses supporters during a rally marking the anniversary of the 19th-century Battle of Santa Ines in Caracas, Dec. 10, 2025.  (Pedro Rances Mattey/Anadolu via Getty Images)

«While I strongly oppose the illegitimate regime of Nicolás Maduro, President Trump’s military action was a serious constitutional violation,» said Rep. Adriano Espaillat, D-N.Y. «The Trump administration does not have sole authority to commit such acts, and I reaffirm my position that Congress must be fully informed before the U.S. engages in hostilities towards another nation. I urge for an immediate and full briefing for Members of Congress following ongoing developments in Venezuela and the subsequent long-term consequences in the region.»

The top two Democrats in Congress were similarly critical but cautious.

«Far too many questions remain unanswered, including with respect to whether further military actions are planned. First, how many American troops remain on the ground in Venezuela? Second, what does America is going to run Venezuela until a judicious transition takes place mean?» House Minority Leader Hakeem Jeffries, D-N.Y., wrote in a statement. 

Advertisement

«Third, were these military strikes about seizing foreign oil to benefit friends of the Trump administration? Fourth, why did Donald Trump pardon the former Honduran President, a narco-trafficker convicted in an American court of law, but is willing to take us to war in Venezuela in connection with similar allegations.»

Senate Majority Leader Chuck Schumer, D-N.Y., called Maduro an «illegitimate leader» but added, «The idea that Trump plans to now run Venezuela should strike fear in the hearts of all Americans. The American people have seen this before and paid the devastating price.»

«To distract from skyrocketing costs Americans face and the historic cover-up of the Epstein files, Donald Trump is attempting to throw Americans into more international chaos and uncertainty,» Schumer said.

Advertisement

CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP

It comes after Trump announced on Truth Social that the U.S. had «successfully carried out a large-scale strike against Venezuela» and its leader.

He said Maduro and his wife were captured and flown out of the country.

Advertisement

Attorney General Pam Bondi subsequently said both were indicted in the Southern District of New York, one of the largest federal prosecutorial offices in the U.S.

democrats,democrats senate,congress,politics,venezuelan political crisis,donald trump

Advertisement
Continue Reading

INTERNACIONAL

What is Delta Force and what does it do? Inside the elite US Army unit that captured Maduro

Published

on


NEWYou can now listen to Fox News articles!

President Donald Trump confirmed that Delta Force — the U.S. Army’s most elite counterterrorism and direct-action unit — carried out the daring overnight operation in Venezuela that led to the capture of dictator Nicolás Maduro and his wife.

Advertisement

Delta Force, officially known as 1st Special Forces Operational Detachment–Delta, specializes in high-risk missions involving the capture or killing of high-value targets, as well as other sensitive operations that require speed, secrecy and precision.

The unit operates under U.S. Special Operations Command and is typically deployed when missions carry significant political or strategic stakes.

According to Military.com, Delta Force is based at Fort Bragg, North Carolina, the hub of U.S. Army special operations training. The unit has previously been involved in some of the most consequential U.S. military operations, including the 2003 capture of Saddam Hussein. The secretive unit also conducted numerous counterterrorism missions in Afghanistan and elsewhere in the Middle East, targeting senior al-Qaeda figures.

Advertisement

FROM BUS DRIVER TO DICTATOR: NICOLÁS MADURO’S RISE AND FALL IN VENEZUELA

U.S. military personnel stand aboard the Wasp-class amphibious assault ship USS Iwo Jima while docked at Rafael Cordero Santiago Port of the Americas in Ponce, Puerto Rico, on Dec. 16, 2025.  (Miguel J. Rodriguez Carrillo / AFP via Getty Images)

Delta Force is commanded by a senior Army officer, but the identity of the unit’s leader is also kept classified, as is the exact size of the unit. 

Advertisement

It is unclear how many members took part in the Venezuela operation.

During the raid, U.S. Army helicopters from the 160th Special Operations Aviation Regiment, known as the «Night Stalkers,» flew the special operations forces into Venezuela, officials said.

At least seven explosions were heard in Venezuela’s capital, Caracas, and low-flying aircraft were seen over the city at about 2 a.m. local time, according to reports.

Advertisement

The CIA provided intelligence to the Department of War that helped guide Delta Force to Maduro and his wife, whom President Donald Trump said were apprehended during the U.S. military operation.

Officials emphasized that while the CIA played a critical role in tracking and locating Maduro, U.S. military special operations forces carried out the physical capture.

MARIA CORINA MACHADO EMERGES AS TOP POTENTIAL SUCCESSOR AFTER MADURO’S FALL

Advertisement
Smoke rising from a building

Smoke rises from Fort Tiuna, the main military garrison in Caracas, Venezuela, after multiple explosions were heard and aircraft swept through the area, Saturday, Jan. 3, 2026. (AP Photo/Matias Delacroix)

Trump told «FOX & Friends Weekend» early Saturday that U.S. military personnel involved in the operation «did an incredible job.»

«They rehearsed and practiced like nobody’s ever seen,» Trump said. «And I was told by real military people that there’s no other country on earth that could do such a maneuver.»

Trump said he watched the operation unfold in real time.

Advertisement

«The whole maneuver of the landings, the number of aircraft — which were massive — the number of helicopters, different types of helicopters, different types of fighter jets,» Trump said. «We had a fighter jet for every possible situation.»

«They just broke in and they broke into places that were not really able to be broken into,» he added. «I’ve never seen anything like it.»

Trump said Maduro was inside a fortified residence but was captured before he could reach a secure area.

Advertisement

CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP

USS Iwo Jima

Maduro and his wife were taken aboard the USS Iwo Jima and are expected to be transported to the United States. (Getty Images)

Trump also said there were injuries during the operation but no U.S. fatalities and no aircraft losses.

Maduro and his wife were taken aboard the USS Iwo Jima and are expected to be transported to the United States, where they could appear in federal court in New York City as soon as Monday, Fox News has learned.

Advertisement

Fox News’ Rachel Wolf, David Spunt, Jennifer Griffin and Lucas Tomlinson contributed to this report.



world,military,south america,donald trump,wars,politics,world politics

Advertisement
Continue Reading

Tendencias