Connect with us

INTERNACIONAL

El reciclaje de plomo para baterías de automóviles en EE. UU. está envenenando a la gente

Published

on


La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (The New York Times)

Se estima que la intoxicación por plomo causa muchas más muertes al año en todo el mundo que la malaria y el VIH/SIDA juntas.

Provoca convulsiones, derrames cerebrales, ceguera y discapacidades intelectuales permanentes.

Advertisement
Fumilayo Ajibayo, quien relató que partículas negras salen de la boca de su hija Iremide, de 3 años (a la derecha), cuando tose, en su casa en Ogijo, Nigeria, el 7 de noviembre de 2025.  (Carmen Abd Ali/The New York Times)Fumilayo Ajibayo, quien relató que partículas negras salen de la boca de su hija Iremide, de 3 años (a la derecha), cuando tose, en su casa en Ogijo, Nigeria, el 7 de noviembre de 2025. (Carmen Abd Ali/The New York Times)

La Organización Mundial de la Salud deja claro que ningún nivel de plomo en el cuerpo es seguro.

Las fábricas de Ogijo y sus alrededores reciclan más plomo que cualquier otro lugar de África.

Los fabricantes que utilizan plomo nigeriano producen baterías para importantes fabricantes de automóviles y minoristas como Amazon, Lowe’s y Walmart.

La industria automotriz promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental.

Advertisement

El plomo de las baterías usadas, cuando se recicla de forma limpia y segura, puede fundirse y reutilizarse una y otra vez con una contaminación mínima.

Pero las empresas han rechazado las propuestas de utilizar únicamente plomo certificado como producido de forma segura.

Trabajadores en un desguace, donde utilizan machetes para abrir baterías de vehículos y extraer el ácido, preparándolas para el reciclaje del plomo, en Lagos, Nigeria, el 23 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Afueras de la fundición de plomo True Metals en Ogijo, Nigeria, en una zona densamente poblada al noreste de Lagos, la capital, 26 de abril de 2025. Una investigación del New York Times, en colaboración con The Examination, reveló que fábricas nigerianas que suministran plomo reciclado a la industria automotriz estadounidense han estado envenenando a los residentes de la zona. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Jehosaphat Adedayo, de 10 años, cuyo análisis de sangre registró un nivel tres veces superior al considerado intoxicación por plomo, en su escuela en Ogijo, Nigeria, el 7 de noviembre de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Carmen Abd Ali/The New York Times)
Trabajadores en un desguace, donde utilizan machetes para abrir baterías de vehículos y extraer el ácido, preparándolas para el reciclaje del plomo, en Lagos, Nigeria, el 25 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Fumilayo Ajibayo, quien relató que partículas negras salen de la boca de su hija Iremide, de 3 años (a la derecha), cuando tose, en su casa en Ogijo, Nigeria, el 7 de noviembre de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Carmen Abd Ali/The New York Times)
Científicos recolectan muestras de suelo para analizar los niveles de plomo en un campo de yuca cerca de la fundición de plomo True Metals, en Ogijo, Nigeria, el 26 de abril de 2025. Una investigación del New York Times, en colaboración con The Examination, reveló que las fábricas nigerianas que suministran plomo reciclado a la industria automotriz estadounidense han estado envenenando a los residentes de la zona. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Afueras de la fundición de plomo de True Metals en Ogijo, Nigeria, en una zona densamente poblada al noreste de Lagos, la capital, 26 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Se le extrae sangre a un niño para realizarle una prueba de envenenamiento por plomo en Ogijo, Nigeria, el 16 de junio de 2025. Una investigación del New York Times, en colaboración con The Examination, reveló que fábricas nigerianas que suministran plomo reciclado a la industria automotriz estadounidense han estado envenenando a los residentes de la zona. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Una niña salta una zanja de drenaje cerca de Everest Metal, una fundición de plomo en Ogijo, Nigeria, el 22 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Niños asisten a una escuela cerca de la fundición de plomo de True Metals en Ogijo, Nigeria, el 18 de junio de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Onwusonye Chimobi, cuyo análisis de sangre registró un nivel cinco veces superior al considerado intoxicación por plomo, en su casa en Ogijo, Nigeria, el 25 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Carmen Abd Ali/The New York Times)
Peter Onyekachi, cuyo análisis de sangre registró un nivel cuatro veces superior al considerado intoxicación por plomo, en su casa en Ogijo, Nigeria, el 8 de noviembre de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Carmen Abd Ali/The New York Times)
Fotografía aérea de la fundición de plomo de True Metals en Ogijo, Nigeria, en una zona densamente poblada al noreste de Lagos, la capital, el 25 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Fotografía aérea de la actividad de reciclaje en la fundición de plomo Everest Metal en Ogijo, Nigeria, en una zona densamente poblada al noreste de Lagos, la capital, el 25 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Tope Adebayo, quien afirma que intenta evitar que su nieta de 4 años, Darasimi Mukaila (abajo), juegue en la tierra frente a su casa en Ogijo, Nigeria, el 7 de noviembre de 2025. (Carmen Abd Ali/The New York Times)Trabajadores en un desguace, donde utilizan machetes para abrir baterías de vehículos y extraer el ácido, preparándolas para el reciclaje del plomo, en Lagos, Nigeria, el 23 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)
Afueras de la fundición de plomo True Metals en Ogijo, Nigeria, en una zona densamente poblada al noreste de Lagos, la capital, 26 de abril de 2025. Una investigación del New York Times, en colaboración con The Examination, reveló que fábricas nigerianas que suministran plomo reciclado a la industria automotriz estadounidense han estado envenenando a los residentes de la zona. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)
Jehosaphat Adedayo, de 10 años, cuyo análisis de sangre registró un nivel tres veces superior al considerado intoxicación por plomo, en su escuela en Ogijo, Nigeria, el 7 de noviembre de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Carmen Abd Ali/The New York Times)
Trabajadores en un desguace, donde utilizan machetes para abrir baterías de vehículos y extraer el ácido, preparándolas para el reciclaje del plomo, en Lagos, Nigeria, el 25 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)
Fumilayo Ajibayo, quien relató que partículas negras salen de la boca de su hija Iremide, de 3 años (a la derecha), cuando tose, en su casa en Ogijo, Nigeria, el 7 de noviembre de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Carmen Abd Ali/The New York Times)
Científicos recolectan muestras de suelo para analizar los niveles de plomo en un campo de yuca cerca de la fundición de plomo True Metals, en Ogijo, Nigeria, el 26 de abril de 2025. Una investigación del New York Times, en colaboración con The Examination, reveló que las fábricas nigerianas que suministran plomo reciclado a la industria automotriz estadounidense han estado envenenando a los residentes de la zona. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)
Afueras de la fundición de plomo de True Metals en Ogijo, Nigeria, en una zona densamente poblada al noreste de Lagos, la capital, 26 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)
Se le extrae sangre a un niño para realizarle una prueba de envenenamiento por plomo en Ogijo, Nigeria, el 16 de junio de 2025. Una investigación del New York Times, en colaboración con The Examination, reveló que fábricas nigerianas que suministran plomo reciclado a la industria automotriz estadounidense han estado envenenando a los residentes de la zona. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)
Una niña salta una zanja de drenaje cerca de Everest Metal, una fundición de plomo en Ogijo, Nigeria, el 22 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)
Niños asisten a una escuela cerca de la fundición de plomo de True Metals en Ogijo, Nigeria, el 18 de junio de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)
Onwusonye Chimobi, cuyo análisis de sangre registró un nivel cinco veces superior al considerado intoxicación por plomo, en su casa en Ogijo, Nigeria, el 25 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Carmen Abd Ali/The New York Times)
Peter Onyekachi, cuyo análisis de sangre registró un nivel cuatro veces superior al considerado intoxicación por plomo, en su casa en Ogijo, Nigeria, el 8 de noviembre de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Carmen Abd Ali/The New York Times)
Fotografía aérea de la fundición de plomo de True Metals en Ogijo, Nigeria, en una zona densamente poblada al noreste de Lagos, la capital, el 25 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)
Fotografía aérea de la actividad de reciclaje en la fundición de plomo Everest Metal en Ogijo, Nigeria, en una zona densamente poblada al noreste de Lagos, la capital, el 25 de abril de 2025. La industria automotriz estadounidense promociona el reciclaje de baterías como un éxito ambiental, pero el plomo de esas baterías usadas en las fundiciones de África está envenenando a las personas de las comunidades aledañas. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)
Tope Adebayo, quien afirma que intenta evitar que su nieta de 4 años, Darasimi Mukaila (abajo), juegue en la tierra frente a su casa en Ogijo, Nigeria, el 7 de noviembre de 2025. (Carmen Abd Ali/The New York Times)

Los fabricantes de baterías confían en las garantías de las empresas comercializadoras de que el plomo se recicla de forma limpia.

Estos intermediarios se basan en auditorías superficiales que hacen recomendaciones, no exigencias.

Advertisement

En efecto, la industria construyó un sistema de suministro global en el que todos los involucrados pueden decir que otra persona es responsable de la supervisión.

Nigeria se encuentra entre las fuentes de plomo reciclado de más rápido crecimiento para las empresas estadounidenses.

Ogijo y las comunidades aledañas constituyen el núcleo de la industria, con al menos siete plantas de reciclaje de plomo.

Advertisement

Dos fábricas se ubican cerca de internados.

Otra está frente a un seminario.

Otras se encuentran rodeadas de viviendas, hoteles y restaurantes.

Advertisement

Entre las mayores y más contaminantes recicladoras de plomo de Ogijo se encuentra True Metals.

Según consta en los registros, ha suministrado plomo a fábricas que producen baterías para Ford, General Motors, Tesla y otros fabricantes de automóviles.

True Metals no respondió a las preguntas sobre sus prácticas ni sobre los resultados de las pruebas de plomo.

Advertisement
Fotografía aérea de la actividad de reciclaje en la fundición de plomo Everest Metal en Ogijo, Nigeria, en una zona densamente poblada al noreste de Lagos, la capital, el 25 de abril de 2025. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)Fotografía aérea de la actividad de reciclaje en la fundición de plomo Everest Metal en Ogijo, Nigeria, en una zona densamente poblada al noreste de Lagos, la capital, el 25 de abril de 2025. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)

La mayoría de las grandes compañías automovilísticas no se pronunciaron sobre las conclusiones del Times and Examination acerca del plomo contaminado procedente de Nigeria.

Volkswagen y BMW afirmaron que investigarían el asunto.

Subaru declaró que no utiliza plomo reciclado de ningún país de África.

Debido a la opacidad y la dispersión de la cadena de suministro, es improbable que las empresas automovilísticas y los fabricantes de baterías conozcan el origen exacto del plomo que utilizan.

Advertisement

Dependen de empresas comerciales internacionales para su suministro.

Una de estas empresas, Trafigura, ha enviado plomo reciclado a compañías estadounidenses procedente de True Metals y otras seis fundiciones nigerianas en los últimos cuatro años, según consta en los registros.

El año pasado, Trafigura registró ingresos por valor de 243.000 millones de dólares por la comercialización de petróleo, gas y metales a nivel mundial.

Advertisement

Hasta hace poco, entre los proveedores nigerianos de Trafigura se encontraba una fábrica, Green Recycling Industries, que intentaba hacer honor a su nombre.

Expertos internacionales de organizaciones de investigación sin fines de lucro y de la industria metalúrgica visitaron Green Recycling el año pasado como parte de una iniciativa para fortalecer el deficiente sistema de inspección de recicladores de baterías en Nigeria.

Se le extrae sangre a un niño para realizarle una prueba de envenenamiento por plomo en Ogijo, Nigeria, el 16 de junio de 2025.  (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Se le extrae sangre a un niño para realizarle una prueba de envenenamiento por plomo en Ogijo, Nigeria, el 16 de junio de 2025. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)

El país cuenta con leyes para proteger el medio ambiente, pero tiene dificultades para hacerlas cumplir.

Los expertos quedaron maravillados con la tecnología anticontaminación de Green Recycling y la maquinaria que desmontaba las baterías de forma segura.

Advertisement

“Los equipos y los procesos de reciclaje son significativamente diferentes y de un nivel notablemente superior al observado en cualquier otra planta de Nigeria”, escribieron los expertos.

Pero operar de forma limpia puso a Green Recycling en desventaja.

Tuvo que compensar sus altos costos de maquinaria ofreciendo menos dinero por las baterías desechadas.

Advertisement
Trabajadores en un desguace, donde utilizan machetes para abrir baterías de vehículos y extraer el ácido, preparándolas para el reciclaje del plomo, en Lagos, Nigeria, el 23 de abril de 2025. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)Trabajadores en un desguace, donde utilizan machetes para abrir baterías de vehículos y extraer el ácido, preparándolas para el reciclaje del plomo, en Lagos, Nigeria, el 23 de abril de 2025. (Finbarr O’Reilly/The New York Times)

Superada en ofertas por competidores con operaciones rudimentarias, Green Recycling se quedó sin nada que reciclar.

Ali Fawaz, gerente general de la empresa, afirmó que sus competidores básicamente ganaban dinero perjudicando a los lugareños.

«Si matar gente está bien, ¿por qué no iba a matar yo a más y más?», preguntó.

La empresa cerró este año.

Advertisement

Los mismos expertos que elogiaron las condiciones de Green Recycling también visitaron a sus competidores.

Lo que encontraron, según escribieron, probablemente constituía «graves violaciones de los derechos humanos».

Concluyeron que siete plantas en Ogijo y sus alrededores estaban «en clara violación de las prácticas internacionales comunes».

Advertisement

True Metals destacó por ser especialmente peligroso.

Riesgos

Los trabajadores manipularon incorrectamente los materiales y expusieron innecesariamente la zona circundante a humo tóxico, según escribieron los inspectores.

Advertisement

Una gruesa capa de lodo y polvo de plomo cubría el suelo.

Los gerentes de True Metals declararon a los inspectores que realizaban análisis de sangre a sus trabajadores.

Sin embargo, los registros de la empresa solo mostraban peso, pulso y presión arterial, según el informe.

Advertisement

Trafigura contrata empresas externas para auditar a sus proveedores y garantizar que cumplan con las normas gubernamentales e industriales.

Sin embargo, quienes participan en el reciclaje de plomo afirman que dichas auditorías tienen escaso efecto.

Un trabajador de True Metals, que habló bajo condición de anonimato para proteger su empleo, dijo que las visitas se anunciaban con antelación y que a la mayoría de los trabajadores se les enviaba a casa.

Advertisement

A los que se quedaron se les dieron overoles y gafas nuevas y se les instruyó sobre cómo responder a las preguntas, añadió.

Tras estas auditorías, los consultores emiten recomendaciones que incluyen soluciones sencillas, como la distribución de equipos de seguridad, y otras más costosas, como la instalación de nuevos equipos.

Según entrevistas con un consultor de Lagos que realiza auditorías, el propietario de una fundición nigeriana y un antiguo operador de Trafigura que ha visitado plantas en toda África, las fundiciones suelen hacer lo que les resulta asequible y omiten el resto.

Advertisement

Todos hablaron bajo condición de anonimato por pertenecer al sector metalúrgico y temer represalias.

En un comunicado escrito, Neil Hume, portavoz de Trafigura, afirmó que la empresa cumplió con todas las normativas y colaboró ​​con el gobierno nigeriano y expertos externos para evaluar a sus principales proveedores.

Añadió que es práctica habitual notificar a las plantas antes de las visitas.

Advertisement

“Nuestro enfoque de abastecimiento responsable busca mejorar los estándares mediante expectativas claras, capacitación y desarrollo de capacidades, junto con un seguimiento exhaustivo”, escribió Hume.

Añadió que Trafigura dejó de trabajar con proveedores que “constantemente” no mejoraron.

La empresa declinó hacer comentarios sobre lo que sabía acerca de las condiciones en proveedores como True Metals.

Advertisement

Un puñado de empresas dominan la fabricación de baterías para automóviles en Estados Unidos.

El mayor fabricante, Clarios, afirmó que no compra plomo de África Occidental.

El segundo mayor, East Penn Manufacturing, sí lo hace.

Advertisement

East Penn, una empresa familiar, opera la planta de baterías más grande del mundo, en la pequeña localidad de Lyon Station, Pensilvania.

La empresa se ha autodenominado “el fabricante más progresista en materia de protección ambiental de toda la industria”.

En su sitio web afirma: “Lo ecológico es bueno”.

Advertisement

En una entrevista, los directivos de East Penn afirmaron que la escasez de plomo los obligó a depender de intermediarios.

«Menos del 5%» provenía de Nigeria, declaró Chris Pruitt, presidente ejecutivo del consejo de administración de East Penn.

Pruitt afirmó que la empresa no le había dado mucha importancia a la procedencia de su plomo hasta que el Times y The Examination hicieron preguntas.

Advertisement

East Penn confió en las garantías de sus agentes de que todo estaba en orden.

“¿Será que confié demasiado?”, dijo Pruitt.

Advertisement
Advertisement

INTERNACIONAL

La Asamblea Legislativa aprueba nueva prórroga del Régimen de Excepción en El Salvador

Published

on


Los diputados fundamentaron en el artículo 30 de la Constitución salvadoreña, que permite extensiones periódicas de 30 días, el Régimen de Excepción./ (Asamblea Legislativa)

La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó hoy con 57 votos a favor y uno en contra una nueva prórroga de treinta días para la suspensión de garantías constitucionales bajo el Régimen de Excepción. Esta medida, en vigor desde marzo de 2022, fue presentada a consideración del pleno legislativo a fin de garantizar la seguridad, la integridad física y moral, así como la salud de la población salvadoreña, según la correspondencia oficial remitida al órgano legislativo.

La propuesta, que previamente ha sido avalada de forma unánime por el Consejo de Ministros y expuesta por el Ministro de Seguridad Pública y Justicia, Héctor Gustavo Villatoro, tiene como objetivo mantener las condiciones de seguridad que han permitido la disminución de homicidios en el país. Desde su instauración, El Salvador ha prorrogado de forma continua las restricciones, actualmente limitadas a los derechos recogidos en los artículos 12 inciso 2º (derecho de defensa), 13 inciso 2º (plazo de detención administrativa) y 24 (inviolabilidad de la correspondencia) de la Constitución.

Advertisement

El fundamento jurídico de la medida reside en el artículo 30 de la Constitución de la República. Este artículo establece: “El plazo de suspensión de las garantías constitucionales no excederá de 30 días. Transcurrido este plazo podrá prolongarse la suspensión, por igual período y mediante nuevo decreto, si continúan las circunstancias que la motivaron”. La notificación agrega: “Si no se emite tal decreto, quedarán establecidas de pleno derecho las garantías suspendidas”.

La jurisprudencia de la Sala de lo Constitucional respalda la posición gubernamental. De acuerdo con la sentencia 21-2020AC, “es posible prolongar con la debida razonabilidad la suspensión de derechos fundamentales mediante un nuevo decreto de una duración que no exceda de esos mismos 30 días”. El fallo de la Sala también aclara que “del texto de esa frase del art. 30 Cn. no se infiere que la prolongación deba limitarse por una sola vez… la prórroga debe respetar el límite temporal máximo de vigencia del decreto de adopción del régimen de excepción, pero en modo alguno debe entenderse que las prórrogas sucesivas están prohibidas”.

Por mayoría calificada se aprobó
Por mayoría calificada se aprobó hoy una nueva prórroga del Régimen de Excepción./ (Asamblea Legislativa)

En el plano internacional, el documento apunta que varios instrumentos de derechos humanos permiten a los estados, en caso de peligro público o emergencia que amenace la independencia o seguridad del Estado parte, adoptar disposiciones que, en la medida y por el tiempo estrictamente necesario, suspendan algunos derechos o garantías. Las autoridades salvadoreñas afirman que la medida no está dirigida a enfrentar la criminalidad común sino que se justifica, tal como se ha hecho en el país, para combatir un fenómeno criminal sin precedentes a nivel mundial.

Los resultados oficiales han sido calificados como un “logro sin precedentes en la disminución de la delincuencia, crimen organizado y terrorismo”. Según el informe presentado por el Ministro de Seguridad, “las medidas extraordinarias decretadas han tenido un exitoso resultado que ha supuesto la reducción histórica en los índices de homicidios y la captura de más de 91,300 terroristas”.

Advertisement

Durante la aprobación del Régimen, la diputada Elisa Rosales, de Nuevas Ideas, afirmó que gracias esto El Salvador ahora cuenta con 1,140 días sin homicidios e hizo el recuento de las estadísticas más recientes.

Según la parlamentaria, diciembre de 2025 finalizó con 26 días sin homicidios; mientras que enero de 2026 cerró con 27 días sin homicidios y en lo que va de febrero ya se registran 20 días sin vidas que lamentar debido a la violencia.

En el marco del Régimen
En el marco del Régimen de Excepción, las autoridades han capturado 91,300 pandilleros/. (crédito BBC)

Esto no sería posible sin la seguridad. Según datos más recientes somos líderes regionales en turismo”, agregó la diputada. “Esto habla que ahora en El Salvador los criminales ya no tienen cabida”, sentenció.

El principal argumento para extender el régimen es el riesgo de reorganización de las estructuras criminales: “Se han identificado y capturado sujetos con intención de reorganización de las pandillas, quienes replican sus modos delictivos, y a quienes se les ha decomisado armas de fuego, drogas y otro tipo de objetos vinculados al tráfico ilícito”. Además, se resalta que “en viviendas se están realizando procedimientos para la eliminación de marcas o distintivos corporales alusivos a pandillas”, lo que demuestra intentos de ocultamiento y evasión que requieren vigilancia constante.

Advertisement

El documento aprobado reitera que la prórroga se decreta “en beneficio del derecho a la vida, la seguridad física y la propiedad de los salvadoreños”.



corresponsal:Desde San Salvador, El Salvador

Advertisement
Continue Reading

INTERNACIONAL

To go or not to go? Supreme Court at the State of the Union

Published

on


NEWYou can now listen to Fox News articles!

It goes against the very instincts of some of the most powerful officials in the U.S.: get all dressed up, appear before a national TV audience, but sit there like statues without betraying any words or emotion.

Advertisement

For members of the Supreme Court, enduring the annual State of the Union address is a civic exercise in poker-faced discretion. As recent history has shown, that has not always been easy.

Tuesday’s speech by President Donald Trump will be watched closely not only for what is said, but also for who will be there in person to hear it — especially an undetermined number of justices with front-row seats.

This year’s appearances are especially of interest, coming four days after a 6-3 majority of the court struck down the president’s sweeping tariffs, in a sweeping setback to his economic agenda.

Advertisement

Chief Justice John Roberts, Justices Elena Kagan, Brett Kavanaugh and Amy Coney Barrett and retired Justice Anthony Kennedy attend President Donald Trump’s address to a joint session of Congress at the U.S. Capitol on March 4, 2025. (Win McNamee/Pool via Reuters)

Trump lashed out sharply at the court, especially the six members who voted against him, including two he appointed to the bench — Justices Neil Gorsuch and Amy Coney Barrett.

The president said he was «ashamed of certain members of the court, absolutely ashamed for not having the courage to do what’s right for the country.»

Advertisement

At least one member of the bench, Justice Samuel Alito, has previously stated he will likely no longer go — after lingering, dramatic criticism leveled at a court ruling by Obama in his 2010 address.

But one or more justices have almost always attended the annual speech to Congress and the nation in recent decades. Court members are not required by law to be there, but custom has dictated their appearance, mostly for show. They are a key, if low-key, part of the pageantry, and are compelled to sit politely and stoically, amid the often high-spirited partisan rhetoric and response of the event.

There is no word yet from the high court on who will appear. Invitations are sent to each chamber, and the justices have individual discretion over whether to go.

Advertisement

Those who do traditionally wear their judicial robes, are escorted into the House as a group, and take prominent seats up front.

Retired justices usually get asked as well, minus the robes. They are joined by other officers of the court, such as the marshal and clerk.

WATCH: TOP 5 MOST MEMORABLE MOMENTS IN AMERICAN STATE OF THE UNION HISTORY

Advertisement

Chief Justice John Roberts and Justice Elana Kagan, along with former Justices Stephen Breyer and Anthony Kennedy, have been regular attendees over the years.

Supreme Court justices at 2025 Trump address to Congress

Chief Justice John Roberts, Justices Elena Kagan, Brett Kavanaugh and Amy Coney Barrett and retired Justice Anthony Kennedy attend President Donald Trump’s speech to a joint session of Congress, March 4, 2025. (Reuters/Evelyn Hockstein)

But the ceremony put the justices in a highly uncomfortable position in 2010.

Democrats cheered President Barack Obama when he dressed down high court conservatives for its ruling in Citizens United v. Federal Election Commission, issued a week earlier, which removed legal barriers preventing corporations and unions from spending unlimited sums on federal elections.

Advertisement

«With all due deference to the separation of powers,» Obama said, «the Supreme Court reversed a century of law to open the floodgates for special interests — including foreign corporations — to spend without limit in our elections.»

Alito, sitting just feet away in the audience, shook his head and mouthed words interpreted as «not true,» referring to the line about «foreign corporations,» court sources later confirmed.

Alito’s five fellow justices in attendance showed no emotion.

Advertisement

He had been a regular at previous addresses, but months after the incident, Alito told an audience in New York that he felt «like the proverbial potted plant» and would not be attending in the near future. In fact, the year after the presidential dress-down, Alito was in Hawaii at a law school symposium.

Supreme Court justices

Justices pose for an official group portrait at the Supreme Court building on Capitol Hill on Oct. 7, 2022, following the addition of Justice Ketanji Brown Jackson. (Jabin Botsford/The Washington Post via Getty Images)

REPORTER’S NOTEBOOK: TRUMP’S STATE OF THE UNION BECOMES POLITICAL BOXING MATCH AS DEMOCRATS BOYCOTT

The now 75-year-old justice also, with a smile, noted that his colleagues «who are more disciplined, refrain from manifesting any emotion or opinion whatsoever.»

Advertisement

Roberts labeled the political atmosphere at the 2010 address «very troubling.»

The head of the federal judiciary has said partisan rhetoric and gestures aimed at the court left him questioning whether his colleagues should continue to attend.

During that 2010 address, members of Congress sat just behind the justices, many applauding loudly when Obama made his remarks about the court’s election spending case, especially Sen. Charles Schumer, D-N.Y.

Advertisement

«It does cause me to think whether or not it makes sense for us to be there» Roberts said weeks after the controversy. «To the extent the State of the Union has degenerated into a political pep rally, I’m not sure why we’re there.»

Then-White House press secretary Robert Gibbs responded quickly at the time with an indirect attack on Roberts, saying «the only thing troubling» was the Citizens United ruling itself.

Regardless, Roberts has never missed a State of the Union as chief justice.

Advertisement

THOMAS RIPS SUPREME COURT TARIFFS RULING, SAYS MAJORITY ‘ERRS’ ON CONSTITUTION

That included 2021 with President Joe Biden’s address to a joint session of Congress that was limited in attendance because of the pandemic. The sparse, widely-separated crowd included Roberts, a few Cabinet officers and a smattering of congressional members, all wearing masks.

Some justices were regular no-shows at the State of the Union, including John Paul Stevens, who stepped down from the court months after the 2010 State of the Union.

Advertisement

Roberts’ predecessor, Chief Justice William Rehnquist, also rarely appeared in person, once because he considered a painting class more preferable.

Justice Clarence Thomas called it «very uncomfortable for a judge to sit there.» He went to Obama’s first annual address in 2009, but has not been back since.

«There’s a lot that you don’t hear on TV,» he once said, «the catcalls, the whooping, hollering and under-the breath comments.»

Advertisement

Another more vocal no-go was the late Justice Antonin Scalia, who compared the televised State of the Union to «cheerleading sessions.»

Supreme Court Chief Justice John Roberts shakes President Trump's hand

President Donald Trump talks to Chief Justice John Roberts on the day of his speech to a joint session of Congress, at the U.S. Capitol, March 4, 2025. (Reuters/Kevin Lamarque)

«I don’t know at what point that happened, but it has happened, and now you go and sit there like bumps on a log while applause lines cause one half of the Congress to leap up while [another line] causes the other half to leap up,» he once said. «It is a juvenile spectacle. And I resent being called upon to give it dignity.»

TRUMP REVEALS HIS ‘NEW HERO’ SUPREME COURT JUSTICE AFTER TARIFFS RULING

Advertisement

He last attended the event in 1997, but did attend a special joint session of Congress after the 9/11 terror attacks in 2001, with four other justices.

Scalia, a generally verbose and animated jurist, said bluntly: «You just sit there, looking stupid.»

Even remarks touching on supposedly nonpartisan topics like patriotism, war veterans and puppy dogs leave the justices in a quandary: should they applaud, should they stand and applaud or do neither? The protocols are never clear, and the public might view the court members as aloof or uncaring if they offer no reaction during, say, a salute to Martin Luther King Jr.’s memory, when everyone else is shown engaging in bipartisan applause in the chamber.   

Advertisement

One «extra-court-ricular» event that is a must-attend for the Supreme Court is the presidential inauguration. All nine members were at last year’s public swearing-in for Trump to a second four-year term. Roberts and Kavanaugh had official duties to administer the oaths of office to the president and vice president, respectively, but the other seven justices only had to sit there, again quietly, in the Capitol Rotunda.

Breyer is the one justice who might be called a «regular» at the State of the Union, going to nearly all of them since joining the court in 1994, including one in his retirement.

He missed President Bill Clinton’s last annual address in 2000 because of the flu. That year, no justices were in attendance.

Advertisement

Many believe the justices have to go to such events, that it is just another unwanted chore of office. Not so, Breyer told us in 2005. «People attend if they wish to attend. I do wish to attend, so I go.»

KAVANAUGH RIPS SUPREME COURT MAJORITY’S ‘ILLOGICAL’ LINE ON TARIFFS

President Trump, Vice President Vance and Speaker Johnson in the Capitol

President Donald Trump is set to deliver his fourth State of the Union address of his presidency on Feb. 24, 2026. (Win McNamee/Getty Images)

Here’s a list of Supreme Court members attending recent State of the Union or equivalent Joint Session of Congress addresses in recent years, based on Fox News research and congressional records. Names are listed by seniority:

Advertisement

– 2025: John Roberts, Elena Kagan, Brett Kavanaugh, Amy Coney Barrett, Anthony Kennedy (retired)

– 2024: Roberts, Sonia Sotomayor, Kagan, Neil Gorsuch, Kavanaugh, Ketanji Brown Jackson, Kennedy (retired)

– 2023: Roberts, Kagan, Kavanaugh, Barrett, Jackson, Kennedy, Stephen Breyer (retired)

Advertisement

– 2022: Roberts, Breyer, Kagan, Kavanaugh, Barrett

– 2021: Roberts (limited speech attendance because of pandemic)

– 2020: Roberts, Kagan, Gorsuch, Kavanaugh

Advertisement

– 2019: Roberts, Kagan, Gorsuch, Kavanaugh

– 2018: Roberts, Breyer, Kagan, Gorsuch

– 2017: Roberts, Kennedy, Breyer, Sotomayor, Kagan

Advertisement

– 2016: Roberts, Kennedy, Ruth Bader Ginsburg, Breyer, Sotomayor, Kagan

– 2015: Roberts, Kennedy, Ginsburg, Breyer, Sotomayor, Kagan

– 2014: Roberts, Kennedy, Ginsburg, Breyer, Kagan

Advertisement

– 2013: Roberts, Kennedy, Ginsburg, Breyer, Sotomayor, Kagan 

– 2012: Roberts, Kennedy, Ginsburg, Breyer, Kagan

– 2011: Roberts, Kennedy, Ginsburg, Breyer, Sotomayor, Kagan

Advertisement

– 2010: Roberts, Kennedy, Ginsburg, Breyer, Samuel Alito, Sotomayor

– 2009: Roberts, Kennedy, Clarence Thomas, Ginsburg, Breyer, Alito

– 2008: Roberts, Kennedy, Breyer, Alito

Advertisement

– 2007: Roberts, Kennedy, Breyer, Alito

– 2006: Roberts, Thomas, Breyer, Alito

– 2005: Breyer

Advertisement

– 2004: Breyer

– 2003: Breyer

– 2002: Kennedy, Breyer

Advertisement

– 2001: Breyer

– 2000: None

– 1999: Sandra Day O’Connor, Kennedy, David Souter, Thomas, Ginsburg, Breyer

Advertisement

– 1998: William Rehnquist, O’Connor, Souter, Thomas, Breyer

– 1997: Antonin Scalia, Kennedy, Souter, Thomas, Ginsburg, Breyer, Byron White (retired)

CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP

Advertisement

– 1996: Rehnquist, O’Connor, Kennedy, Thomas, Ginsburg, Breyer

– 1995: Rehnquist, O’Connor, Scalia, Ginsburg, Breyer, Harry Blackmun (retired)

Advertisement

Related Article

EXCLUSIVE: Trump to center SOTU on working families with sweeping economic case

supreme court,state of the union,donald trump

Advertisement
Continue Reading

INTERNACIONAL

España: ¿Cuál es el verdadero alcance de los documentos que el gobierno de Pedro Sánchez va a desclasificar sobre el intento de golpe del 23F?

Published

on


Según el gobierno de Pedro Sánchez, toda la documentación con la que cuenta sobre el intento de golpe de Estado de 1981 y que los españoles podrán consultar a partir de este miércoles 25 de febrero, son 153 documentos.

El 23 de febrero de 1981, a las 18.23, un grupo de guardias civiles nostálgicos del franquismo -del que España había comenzado a despedirse con la muerte del dictador Francisco Franco en noviembre del ’75- irrumpió en el Congreso de los Diputados donde se estaba por nombrar presidente a Leopoldo Calvo Sotelo.

Advertisement

Los comandaba el teniente coronel Antonio Tejero quien, luego de 18 horas de amenazas y unos cuanto tiros al aire, se rindió.

La desclasificación de esa información, que permaneció archivada desde hace 45 años, fue anunciada por el presidente Sánchez el lunes en sus redes sociales y confirmada por la ministra y vocera Elma Saiz este martes: “Esta medida permitirá que se desclasifique toda la documentación que se ha encontrado hasta el momento”, dijo Saiz en la rueda de prensa semanal que el gobierno concede luego de su reunión de gabinete.

“Son 153 unidades documentales que durante décadas han permanecido clasificadas bajo una normativa franquista, pero que ahora pueden ser consultadas por historiadores, por investigadores y por la propia ciudadanía a través de los canales oficiales”, detalló la ministra.

Advertisement

“Me estoy refiriendo a informes, a transcripción de conversaciones. No sé si habrá alguna imagen”, agregó Saiz.

En España existe un proyecto de ley de información clasificada que fue enviado al Congreso en julio del año pasado con la intención de poner fin a la legislación actual, la ley de secretos oficiales, que fue aprobada en 1968 durante los años de la dictadura de Franco.

“Para el franquismo, todo por defecto era secreto y para siempre si no se dice lo contrario”, recordó la ministra.

Advertisement

El proyecto de ley apunta a desclasificar, según la clase de información, documentos considerados de alto secreto, que podrán ver la luz pasados 45 años, con posibilidad de prorrogar otros 15, a los informes restringidos, cuyo acceso deberá liberarse entre los 4 y 5 años posteriores.

¿Dudas sobre el alcance de la desclasificación?

“Los autores (del intento fallido de golpe) fueron condenados por un delito de rebelión militar”, dijo Saiz.

Advertisement

Hasta ahora, los españoles sabían que el juicio militar que condenó a los autores del intento fallido de golpe cuenta con 13.000 folios sumariados en 89 legajos que custodia el Tribunal Supremo. Allí figurarían declaraciones de los involucrados, grabaciones y conversaciones telefónicas producidas aquel 23 de febrero: las que hicieron entre sí los capitanes militares de toda España para coordinar el levantamiento, las que los golpistas realizaron desde el Congreso, las que salieron de La Moncloa y del Palacio de la Zarzuela, desde donde reinaba Juan Carlos I, coronado rey de España en noviembre de 1975, apenas dos días después de la muerte del dictador Franco.

Consultado por Clarín, Gutmaro Gómez Bravo, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense, considera que la desclasificación de los archivos debería ir más allá de lo sucedido el 23 de febrero de 1981.

“Entre el ’77 y el ’80 debe haber mucha trama civil del golpe, o distintos golpes, que no somos capaces de hilar con la documentación. Nos faltan esos años, que son claves de la Transición”, postula el catedrático.

Advertisement
El intento del golpe de Estado del 23-F en España, y el asalto del teniente coronel Antonio Tejero al Congreso. Foto EFE

“Todo lo que sea desclasificar la documentación es positivo porque, en España, hay cierto déficit con la desclasificación de la documentación histórica en relación con otros países como Francia o Alemania -opina el historiador-. Por encima de la oportunidad política, es importante para la investigación”.

Gómez Bravo aguarda, expectante: “Una cosa es lo que nos gustaría, que es comprender todo el proceso, y otra cosa es lo que cuelguen en la web, lo que desclasifiquen”.

“Más que poner en internet, deberían dejar acceder a todo y localizarlo, que sería interesante, pero, sobre todo, creo que nos falta comprender el proceso sumarial, el juicio en su conjunto, porque sólo se tuvo acceso a extractos”, señala.

Y admite ciertos reparos: “Por otro lado, es un material que puede vulnerar el derecho al honor, si hay gente que participó y está todavía viva o lo están sus familiares. Supongo que eso lo habrán visto jurídicamente. Habrá que ver cómo se presenta la documentación final porque, si aparece mutilada, podrían tener un problema.”

Advertisement

“Supongo que no podrán revelar las fuentes de la información de Defensa, lógicamente -dice Gómez Bravo-. Ahí habría unos límites, que tal vez se defenderán con el argumento de la seguridad del Estado, pero claro, no dejan de generar todo lo que quieren evitar, que es que siga habiendo bulos (mentiras), expectativas, conspiranoia.”

El rol del rey Juan Carlos

Mucho se escribió y especuló sobre el verdadero rol que el rey Juan Carlos desempeñó en el levantamiento frustrado del ’81, dónde estuvo y qué hizo en las horas que separaron la irrupción de Tejero en el Congreso y el mensaje del monarca por cadena nacional, ya en la madrugada del 24 del febrero.

Advertisement

Porque la noche del 23, antes de dar por frustrada la rebelión, el teniente coronel Tejero había estado reunido en el Congreso con Alfonso Armada, quien había sido jefe de la Casa Real y se desempeñaba como segundo jefe de Estado mayor del Ejército.

El por entonces rey Juan Carlos, de madrugada, habló en cadena nacional a los españoles: “La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna, acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum”, leyó Juan Carlos ante las cámaras.

En las memorias que publicó a fines del año pasado, el Borbón -que es rey emérito desde que abdicó en favor de su hijo, Felipe, en 2014- dio su versión del golpe del 23F.

Advertisement

“¿Cómo puedes creer que yo estuve involucrado?”, se cita a sí mismo Juan Carlos, que vive fuera de España desde 2020, cuando la Casa Real y el gobierno de Pedro Sánchez resolvieron alejarlo por los escándalos sentimentales y financieros que lo tenían en la mira.

“Alfonso Armada estuvo a mi lado durante 17 años. Lo quería mucho, y él me traicionó (…) Convenció a los generales de que hablaba en mi nombre”, asegura Juan Carlos en sus memorias.

“La democracia no cayó del cielo”, insiste en su libro Reconciliación.

Advertisement

El pedido de Javier Cercas

“La memoria no puede estar bajo llave”, señaló Pedro Sánchez en su cuenta de X el lunes, anunciando la medida, aunque sin dar detalles, que se efectivizará apenas se publique en el Boletín Oficial del Estado este miércoles.

“Desclasificaremos los documentos del 23F para saldar una deuda histórica con la ciudadanía -subrayó el presidente-. Las democracias deben conocer su pasado para construir un futuro más libre.”

Advertisement

Sánchez acompañó su posteo con un video en el que él mismo escucha un pedido que le hace el escritor Javier Cercas: “Hasta dónde usted pueda, desclasifique todo lo que haya”, le solicita el autor de Anatomía de un instante, la obra que hace foco en el momento de la irrupción de los militares en el Congreso y que se convirtió en la miniserie del momento.

Continue Reading

Tendencias