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El Salvador: el Congreso habilitó la reelección presidencial indefinida y allanó el camino para Nayib Bukele

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La Asamblea Legislativa de El Salvador, controlada por el partido Nuevas Ideas (NI) del presidente Nayib Bukele, ratificó este jueves una reforma constitucional que habilita la reelección presidencial indefinida y modifica artículos clave de la Carta Magna, entre ellos los que prohibían una nueva postulación consecutiva y preveían una segunda vuelta electoral.

La enmienda fue aprobada en una sesión exprés, sin debate, con el voto afirmativo de 57 de los 60 diputados. La oposición, que solo cuenta con tres bancas, rechazó la medida y denunció un retroceso institucional. «Han matado la Constitución», afirmó la diputada Marcela Villatoro, de la opositora Alianza Republicana Nacionalista (Arena).

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La reforma modifica los artículos 75, 80, 133, 152 y 154 de la Constitución. Entre otras cosas, extiende el período presidencial de cinco a seis años, elimina la segunda vuelta y suprime el impedimento que hasta ahora prohibía presentarse a quien ya hubiese ejercido la presidencia por más de seis meses en el mandato anterior.

Además, en el artículo 80, se elimina la sanción a quienes promuevan la reelección presidencial, lo que hasta ahora se consideraba una causal de pérdida de derechos ciudadanos.

Fue aprobada en una sesión exprés, sin debate, con el voto afirmativo de 57 de los 60 diputados. Foto: EFE

Con esta ratificación, el actual mandato presidencial, que comenzó el 1° de junio de 2024, será acortado para que las elecciones presidenciales, legislativas y municipales se realicen en simultáneo en 2027.

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El proceso legislativo fue llamativamente veloz: la reforma fue votada horas antes, enviada de inmediato al Diario Oficial para su publicación, y luego ratificada en una nueva sesión durante la misma noche. El decreto aprobado incluyó una «disposición transitoria» que permite la adecuación inmediata del calendario electoral.

Esta no es la primera maniobra institucional que habilita a Bukele a sortear los límites constitucionales. Ya en 2021, con la primera mayoría absoluta de NI, el oficialismo reemplazó a los jueces de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema, que luego reinterpretaron la Carta Magna para permitirle presentarse a la reelección en 2024, a pesar de la prohibición expresa de varios artículos.

En aquel momento, Bukele había dicho que no veía necesaria una reforma para permitir la reelección indefinida. Ahora, su partido no solo habilitó esa posibilidad, sino que consolidó un esquema que le abre la puerta a perpetuarse en el poder.

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En la misma sesión también se ratificó una enmienda para retirar a El Salvador del Parlamento Centroamericano (Parlacen).

Bukele, el «dictador cool»

Bukele fue reelegido en 2024 con un aplastante 85% de los votos. Foto: EFEBukele fue reelegido en 2024 con un aplastante 85% de los votos. Foto: EFE

Al presidente salvadoreño no le preocupa que lo tachen de «dictador». Con una gran popularidad por su guerra contra las pandillas y un poder casi absoluto en el país centroamericano, ahora tiene el camino libre para buscar su ansiada reelección sin límites. Era esperada por sus seguidores, pero según sus críticos consolida el sistema «autocrático» en el país.

Orgulloso de llamar «amigo» al presidente estadounidense Donald Trump, el publicista de 44 años gobierna desde 2019 y fue reelegido en 2024 con un aplastante 85% de los votos.

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Durante cuatro meses mantuvo a 252 venezolanos que deportó Trump encarcelados en su megaprisión para pandilleros, donde dijeron haber sido víctimas de torturas y abusos.

En mayo y junio su gobierno detuvo a activistas de derechos humanos y abogados que lo han cuestionado. La más destacada, Ruth López, de la oenegé Cristosal, denunciaba supuestos casos de corrupción y la política de seguridad de Bukele.

«¿Saben qué? Me tienen sin cuidado que me llamen dictador», dijo el pasado 1º de junio en el discurso del primer aniversario de su segundo mandato.

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Decenas de activistas humanitarios y periodistas han partido al exilio en los últimos meses, pero Bukele asegura haber abierto una nueva era en El Salvador.

En marzo de 2022 instauró un régimen de excepción con el que han sido detenidas unas 88.000 personas. La cifra de homicidios cayó en picada.

Pero organismos de derechos humanos denuncian miles de arrestos arbitrarios, torturas o muertes en prisión. Como respuesta, él los acusa de defender pandilleros y ser militantes de izquierda.

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A pesar de las acusaciones y las polémicas, su fama ha sobrepasado fronteras y en otros países del continente saltan voces que piden «un Bukele» para frenar la delincuencia.

En Argentina, su plan contra la inseguridad recibió elogios tanto de su par Javier Milei como de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien viajó a El Salvador para visitar el penal de máxima seguridad más grande del país, con la intención de replicar el sistema para hacerle frente al narcotráfico en Rosario.

En octubre pasado, Milei recibió a Bukele en Casa Rosada. Foto: EFE En octubre pasado, Milei recibió a Bukele en Casa Rosada. Foto: EFE

De pelo engominado y barba cuidadosamente recortada, Bukele suele vestir jersey ajustados. Nunca corbata. En sus apariciones públicas, cuida la escena para imágenes estilo postal.

Desde antes de ser presidente catapultó su imagen a través de las redes sociales, en las que suele escribir en inglés.

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Hace importantes anuncios vía X, donde se autodenominó «dictador cool» y «Philosopher king» (rey filósofo), y se burla de sus críticos.

Popularizó la frase «el dinero alcanza cuando nadie roba», pero sus adversarios le reprochan que no rinde cuentas a nadie y lo acusan de corrupción.

«Un fenómeno de culto que se instaló en el país», gracias a su maquinaria mediática en redes sociales, resume el director de Investigaciones de la Universidad Francisco Gavidia, Óscar Picardo.

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Entre sus seguidores es común escucharles que habrá «Bukele para rato».

Con información de EFE y AFP

El Salvador,Nayib Bukele,Últimas Noticias

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INTERNACIONAL

Los israelíes, entre la desconfianza y la resiliencia: así se vive el último capítulo de la guerra en Oriente Medio

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Desconfianza. Agotamiento. Resiliencia. Resignación. En toda guerra anida una trama emocional que circula, subterránea, debajo de los escenarios en los que, en la superficie, se libran las batallas.

En los diecisiete días que lleva el actual conflicto en Oriente Medio de Israel y Estados Unidos contra Irán, los israelíes conviven con dosajes desparejos de estas emociones.

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Algunos creen que, frente a la aparente minoría armamentística de Teherán, el régimen de los ayatollahs está apostando a una “guerra de desgaste”: bombardeos nocturnos y de madrugada que sacan de la cama, cada dos horas, a ciudades enteras de vecinos que, maldormidos, llegaron a pasar siete horas del día -con intervalos- en los refugios antimisiles.

Por otra parte, cuando los ataques provocan daños que el sistema de defensa israelí no puede atajar -la Cúpula de Hierro intercepta misiles pero no siempre logra evitar que caigan desprendimientos de bombas de racimo o esquirlas-, de inmediato se activa un operativo de reparación que tiende a minimizar los destrozos materiales. Para evitar que la gente quede anclada en el dolor de la pérdida.

Cuadrillas de jóvenes voluntarios entran en las casas para ayudar a las familias a juntar los vidrios de los ventanales estallados, a cargar escombros, a remover electrodomésticos irrecuperables. O lo que haga falta.

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“Somos chicos y chicas de 16, 17 y 18 años. Estamos siempre en las emergencias. Venimos a colaborar”, señala a Clarín Nadav Daniel, un estudiante del último año de secundaria.

“Esta guerra es así”

La resiliencia no se detiene. No hay margen para lamentarse.

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“Esta guerra es así. Debíamos librarla”, dice una vecina de Rishon Leziyyon, una ciudad ocho kilómetros al sur de Tel Aviv, mientras pasa la aspiradora sobre el sofá. El estallido de los vidrios que provocó la bomba de racimo que cayó debajo de su ventana desplegó un manto de astillas sobre el líving de su departamento de un primer piso.

“A pesar de que todo quedó destruido, los judíos nunca se irán, los judíos permanecerán aquí. Se lo hemos prometido a Dios”, aseguraba a Clarín Joseph Cohen, un rabino de 29 años que perdió su casa en un ataque iraní. Ocurrió cuando el edificio de departamentos de la calle Rehov Yehuda Halevi de Tel Aviv, donde Cohen vivía con su esposa y sus tres hijos chiquitos, fue blanco del primer misil iraní que logró esquivar el escudo protector de Israel.

Y cuando las bombas caen en la vía pública, en menos de una hora, casi no quedan rastros de lo que sucedió. Grúas con palas retiran los escombros, máquinas limpiadoras emprolijan la zona y operarios súper expeditivos colocan vallas o rellenan con material los cráteres de los proyectiles.

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Desconfianza

Otra variante de los sentimientos que atraviesan a una sociedad acorralada por la guerra es la desconfianza. Como ocurrió cuando una bomba iraní cayó en una obra en construcción en Yehud-Monosson, cerca del aeropuerto de Ben Gurion, y provocó la muerte a dos obreros.

Sus compañeros, enfurecidos con la prensa nacional e internacional que cubrían la noticia, se interponían delante de las cámaras y grababan con sus celulares a los periodistas, amenazado con que iban a llamar a la policía.

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Varias personas se refugian en un aparcamiento subterráneo mientras suenan las sirenas que alertan de la llegada de misiles balísticos en toda la ciudad, cerca de la playa de Tel Aviv. Foto EFE

“Si ustedes muestran imágenes de lo que pasó, los iraníes van a saber dónde atacaron y seguirán haciéndolo”, gritaba, hecho un manojo de nervios, un obrero con un casco de moto que nunca se quitó para no ser reconocido.

“La gente está muy estresada”, admite a Clarín Miguel Glastein, un médico argentino del Hospital Ichilov del centro de Tel Aviv.

“Llevamos tres años con esta guerra y hay un trauma muy importante -subraya-. Como toxicólogo, veo un aumento de intentos de suicidio por fármacos, por drogas.”

Temor de ir a clase

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Este lunes reabrieron las escuelas, después de dos semanas cerradas por el fuego cruzado. Pero menos de la mitad de los alumnos asistió a clase, lamentan desde el Ministerio de Educación israelí.

De los 365.000 estudiantes que viven en zonas en las que las escuelas tienen refugios para protegerlos de los ataques de Irán y de Hezbollah, sólo el 47 por ciento regresó a las aulas.

Este lunes, diez localidades de todo el país sufrieron daños causados por restos de misiles interceptados o por municiones en racimo, siete de los cuales cayeron en Rishon Lezion. También impactaron en la ruta 431, en Lod y en Shoham. Además, cinco misiles iraníes provocaron destrozos en el norte, el centro y el sur de Jerusalén.

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Desde Israel, las Fuerzas de Defensa aseguraron que lanzaron ataques masivos contra Irán. Según fuentes oficiales, destruyeron el jet privado de Ali Khamenei, el líder religioso supremo -asesinado el primer día de enfrentamientos, el 28 de febrero- y un centro de investigación espacial.

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INTERNACIONAL

Insólito: un esquiador británico terminó la Copa del Mundo de Oslo bajo los efectos del alcohol

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Mientras participaba en la Copa del Mundo de Oslo, un deportista británico aceptó bebidas durante la carrera y provocó críticas sobre los límites del espectáculo y la profesionalidad en el esquí de fondo internacional. (Captura de video)

Gabriel Gledhill, esquiador británico de 23 años, cruzó la meta en la Copa del Mundo de Oslo tras aceptar bebidas alcohólicas del público durante toda la prueba. En los cincuenta kilómetros estilo libre de esquí de fondo, terminó en el puesto 67 y el deportista reconoció que bebió entre diez y doce cervezas antes de llegar a la meta. El incidente cobró notoriedad viral y desató un debate sobre los límites del espectáculo en el ámbito profesional.

El atleta, nacido en Inglaterra y residente en Noruega desde hace cinco años, explicó el contexto de su accionar a la agencia noruega de noticias NTB. Durante la competencia, aceptó todas las bebidas que recibió, consciente de que podría tratarse de la última vez que participaba en el circuito noruego de esquí de fondo por razones vinculadas a su situación migratoria. El atleta admitió: “Me ofrecieron mucha cerveza y alcohol durante el recorrido, por lo que terminé bastante borracho, pero fue muy divertido”. Además, reveló que también aceptó snus —un tipo de tabaco húmedo sueco— y hasta enjuague bucal, lo que le provocó vómitos durante buena parte del recorrido.

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La permanencia del esquiador en Noruega se encuentra en riesgo, ya que las autoridades locales rechazaron su solicitud de residencia permanente por motivos económicos. El deportista enfrenta la posibilidad de abandonar el país antes del 28 de marzo, fecha en la que vencerá su permiso actual. Según sus propias palabras: “Significaría el fin de mi carrera. Mi entorno de entrenamiento se encuentra íntegramente en Lillehammer. Si tengo que irme del país ahora, tendría que abandonar el esquí de fondo y retirarme de este deporte”, declaró a NTB.

Luego de finalizar en el
Luego de finalizar en el puesto 67 tras ingerir diversas bebidas en plena competencia, un participante generó un intenso debate sobre conducta deportiva y la posible aplicación de sanciones dentro del circuito del esquí de fondo. (Captura video)

El comportamiento del atleta provocó duras críticas entre colegas y seguidores del deporte. Durante la carrera, el esquiador fue adelantado por competidoras de la rama femenina, algo poco frecuente en la competencia masculina debido a las diferencias de desarrollo y ritmo entre los circuitos masculinos y femeninos, lo que intensificó las dudas sobre su desempeño y actitud.

El portal deportivo español MARCA recogió la opinión de Petter Soleng Skinstad, exesquiador y comentarista de televisión: “A Gledhill le encanta ser el centro de atención en las redes sociales y la televisión. Pero hay un límite para lo que resulta entretenido. Creo que ese límite se ha alcanzado”.

Por su parte, el británico defendió que su comportamiento no perjudicó a los demás ni alteró el desarrollo de la jornada. Destacó que para él la carrera representó un momento especial vinculado a una posible despedida y “podría ser mi última carrera aquí, así que tuve que aceptar todas las ofertas de cerveza y alcohol que hicieron”, sentenció ante NTB.

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La jornada no estuvo exenta de polémica entre seguidores y responsables del circuito internacional: la controversia alcanzó a entrenadores y dirigentes deportivos, quienes insistieron en la necesidad de preservar la integridad y el respeto en el esquí de fondo profesional.

Mientras un acto viral durante
Mientras un acto viral durante una prueba en Oslo lo posiciona como figura mediática, diversas voces del ámbito deportivo discuten la necesidad de reglas claras respecto al consumo de bebidas y el comportamiento en competencia. (Foto de archivo)

La red social Instagram, a través de la cuenta oficial de la Copa del Mundo de Esquí de Fondo, publicó un video del atleta británico con una cerveza en la mano. En el mensaje, se optó por destacar su humor y la visibilidad que aportó al circuito internacional: “Hoy también fueron los últimos 50 km para un chico que se ha convertido en alguien reconocido en el esquí de fondo. Gracias por destacar esta actitud, Gabriel, y por traer tu humor, aura y visibilidad al esquí de fondo”.

Según MARCA, el incidente llevó al británico a convertirse en un personaje mediático dentro de la disciplina, tanto por su desempeño como por el episodio protagonizado en Oslo, lo que reavivó el debate sobre la profesionalidad y los límites del espectáculo en la alta competencia.

La conducta de Gledhill abrió interrogantes sobre posibles sanciones o futuras regulaciones relativas al consumo de alcohol en las pruebas de esquí de fondo. Hasta ahora, no se han anunciado medidas específicas.

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El deportista, mientras tanto, enfrenta un futuro incierto ante la posibilidad de dejar Noruega en los próximos días. Agradeció el apoyo recibido y manifestó su intención de continuar en el esquí de fondo, ya sea en Noruega o en otro país, si no logra revertir su situación migratoria.



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INTERNACIONAL

Google Gemini declares only GOP senators violate hate speech policy, zero Democrats, author claims

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

EXCLUSIVE: Google’s AI chatbot Gemini flagged several Republicans — but no Democrats — when asked to identify senators who have made statements that violate its hate speech policies, author Wynton Hall told Fox News Digital. It’s just one example of what the author believes is a deeply ingrained bias against conservatives found in artificial intelligence tools. 

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Hall used the «deep research» function on Google’s Gemini Pro. Fox News Digital reviewed a screen recording of Hall’s prompt and findings. Google did not immediately respond to Fox News Digital’s request for comment.

One of the Republicans flagged by Gemini in Hall’s research, Sen. Marsha Blackburn, of Tennessee, was listed for characterizing «transgender identity as a harmful cultural ‘influence’ and has used ‘woke’ as a derogatory slur against protected groups.» Another, Arkansas’ Sen. Tom Cotton, was cited for cosponsoring legislation «to exclude transgender students from sports.»

MUSK, XAI TOUT NEWEST GROK UPDATE AS ONLY ‘NON-WOKE’ PLATFORM: ‘DOESN’T EQUIVOCATE’

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Hall argues that artificial intelligence is biased in his new book «Code Red: The Left, The Right, China and the Race to Control AI.» (Wei Leng Tay/Bloomberg/Getty Images)

The finding stood out against a backdrop of inflammatory rhetoric from some Democrats in recent years.

In 2023, Rep. Dan Goldman, D-N.Y., warned that then-candidate Donald Trump was «destructive to our democracy» and needed to be «eliminated.» However, he quickly apologized for his comments, claiming that it was a «poor choice of words.» 

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Last year, Texas Democratic House candidate Rep. Jolanda Jones made a throat-slashing gesture while rejecting former first lady Michelle Obama’s famous mantra, «when they go low, we go high,» on CNN’s «Outfront.»

«If you hit me in my face, I’m not going to punch you back in your face. I’m going to go across your neck,» Jones said while making a slashing motion across her neck. «We can go back-and-forth, fighting each other’s faces. You’ve got to hit hard enough where they won’t come back,» she added. 

But for Hall, Gemini’s seemingly partisan answer underscored the central argument of his new book, «Code Red: The Left, The Right, China and the Race to Control AI.» In it, he argues that AI systems marketed as neutral are increasingly shaped by the ideological assumptions of the people and institutions who create them, which are far from neutral. 

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His book starts out with a clear example. 

Less than 10 weeks before the 2024 election, a series of viral videos appeared to expose a strange double standard in American homes. When users asked Amazon’s Alexa why they should vote for Kamala Harris, the device delivered a polished endorsement. When asked why they should vote for Donald Trump, Alexa declined, citing a policy of neutrality.

«I cannot provide content that promotes a specific political party or a specific candidate,» Alexa said.

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Hall says the concern extends beyond a single Gemini output.

«AI’s Silicon Valley architects lean left politically, and their lopsided political donations to Democrats underscore their ideological aims,» Hall told Fox News Digital.

To Hall, episodes like this show how AI can shape political perceptions while maintaining the appearance of objectivity. «Through algorithm throttling and shadow bans, Big Tech centralized control over which voices soar and sink across social networks. Now AI has put Big Tech’s consolidating control on steroids,» he writes.

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WHAT IS ARTIFICIAL INTELLIGENCE?

A view of a computer screen showing Gemini.

Hall alleges Google Gemini flagged Republican senators’ rhetoric as hate speech while identifying no Democratic violations, raising questions about AI bias. (Andrey Rudakov/Bloomberg via Getty Images)

He argues that this imbalance reflects the politics of the people building the systems. The billionaires driving the AI revolution, he says, invest their money and political energy where their values lie. As PayPal co-founder Peter Thiel once put it, «Silicon Valley is a one-party state.»

The money appears to bear that out. According to Hall, 85% of political donations from employees at Apple, Meta, Amazon and Google go to Democrats. 

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After Trump’s 2024 victory, major tech companies made the customary $1 million inauguration donations. But Hall argues those gestures did little to hide where Silicon Valley’s loyalties had long been. Aside from Elon Musk, he says, most of Big Tech’s leading figures remained firmly on the left.

Hall points to Democratic fundraising in 2024 as evidence of Silicon Valley’s political influence, citing major support from figures including Bill Gates, Melinda French Gates, Reid Hoffman and Laurene Powell Jobs.

But Hall argues the bigger issue is not campaign money. 

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It is the growing influence of AI systems that many people assume are neutral and objective. He warns that users often trust those answers too much, even when they may be biased.

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To Hall, this bias is reinforced by the relationship between tech companies and legacy media. He argues AI systems are trained on enormous amounts of content from outlets such as The New York Times, The Atlantic and Reuters, while conservative outlets are largely excluded.

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The result, he says, is a closed loop: AI absorbs the assumptions of legacy media and repackages them as objective truth. Hall argues conservatives must respond by demanding transparency in training data and ending taxpayer-funded contracts for vendors whose systems show political bias.

«Whoever wins the AI fairness battle,» Hall concludes, «will shape the minds and political attitudes of future generations. The time to act is now.»

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