INTERNACIONAL
Escribió en papelitos la muerte de su madre y, 15 años después, Andrés Neuman los publica: “En el poema podés ejercer la impudicia”

No sé si es buena hacer una entrevista con alguien a quien se ha visto un par de veces para hablar de la muerte de su madre, cuando él era incluso mucho más joven que ahora. De los papelitos que fue escribiendo cuando ella se enfermó, cuando la cuidaba, cuando la tuvo que llevar al baño. De cómo esos papelitos quedaron en una bolsa muchos años, más de diez. Pero como esos temas vuelven, como esas muerte no se curan nunca, las palabras siguieron dando vueltas y un día él abrió la bolsa y vio que eran poemas y acá estamos: un bar de Buenos Aires, una mañana, Andrés Neuman y su libro Isla con madre, que publicó la editorial La bella Varsovia.
“Gracias a vos sospecho/ que voy a hablarte siempre/ incluso cuando olvide”, dice en en lo que tal vez sea el último verso del libro. O tal vez el último sea este otro, que parece una nota y dice: “Granada 2006-2007. Revisado en 2022, en el XV aniversario de tu muerte”.
Neuman nació en Buenos Aires en 1977 pero creció en Andalucía y allí sigue viviendo. Y aunque ahora hable con un acento que no lo distinguiría de cualquier porteño, cuenta que puede cambiar de registro y ser españolísimo en un segundo. No se sabe bien en qué estante -¿litertura española? ¿argentina?- poner sus libros. Que son, muchos, novelas, como El viajero del siglo, con la que ganó el Premio Alfaguara, o Hasta que empieza a brillar, sobre María Moliner y su famoso diccionario.
De esto hablamos, para arrancar, porque hablar de si el vos o el tú es más fácil que hablar del cáncer de pulmón, del dolor, de la fragilidad, del hijo que cambia de rol y se vuelve, antes de cumplir 30, el que cuida.
-En un verso hablás de decir las cosas “por si se desentrena la impudicia”. ¿La poesía es un género que permite ir a la impudicia? ¿Más que la narrativa?
-Claro, en el territorio del poema podés ejercer la impudicia en el sentido, digamos, etimológico. Es decir: trabajar con el desnudo en un sentido radical.
-¿Lo impúdico son los sentimientos?
-Sin duda, lo otro ni siquiera me interesa desnudarlo. Estoy hablando de lo que cuesta decir o los sentimientos que son incómodos de nombrar. Y al mismo tiempo son incómodos porque no hay un léxico comunitario o una costumbre de ejercer ese léxico emocional de manera comunitaria. Hay una paradoja interesante, que es que la poesía tiene, entre otras muchas posibilidades, dos direcciones anímicas muy clásicas: la himnica y la elegía. A la himnica se la suele vincular a los rituales comunitarios. No hay himno sin un grupo que, de algún modo. En cambio, a la elegía se la suele asociar con el dolor privado. Y eso, en realidad, es un malentendido. ¿Por qué? Porque las emociones más trascendentes de nuestra especie, incluyendo las dolorosas, son profundamente colectivas, están interrelacionadas, se comparten, se comprenden mejor en comunidad.Pero nos educan para dificultar los circuitos entre los dolores y la conversación colectiva. Entonces, uno tiende a asociar el himno a un canto en voz alta de manera coral y a la elegía a un susurro casi secreto.
-Es que el himno es triunfal.
-Sin embargo, no hay nadie que desconozca los dolores que la elegía canta y hay un extraño bálsamo en poder identificarlos, nombrarlos y compartirlos.

-Contame las circunstancias, cómo escribiste este libro.
-En mi familia hubo una inversión de roles, que fue tan reveladora como dolorosa: mi papá enfermó de joven y mi mamá y yo lo cuidamos. Y poco tiempo después, mi padre, ya recuperado, pasó a cuidar a mi madre, respectivamente enferma, que murió muy joven, a los 54 años, de un cáncer de pulmón. En el libro no se nombran las circunstancias médicas específicas, pero me interesaba la forma de la experiencia, el arquetipo universal de cuidar, despedir y duelar.
-Es un libro conmovedor, en lo último que pensé fue en el arquetipo de la experiencia.
-Eso es en un momento muy posterior. Vuelvo a la génesis: en poco tiempo vi como en mi familia el cuidado pasaba a ser cuidador y la cuidadora pasaba a ser cuidada. Y que había entonces una incertidumbre, una fragilidad de todos los personajes familiares, la vulnerabilidad que en cualquier momento puede alterar el precario equilibrio de nuestros afectos. Eso me dejó pensando sobre, sobre la necesidad de escribir acerca de los cuidados desde un punto de vista literario.
-Pero lo escribías mientras estaba pasando… 2006 y 2007.
-Durante todo ese par de años en que hicimos el acompañamiento y el cuidado de la despedida de mi madre, que tenía una enfermedad, en principio, incurable, fui tomando nota con papelitos, sin ninguna intención no ya de publicarlos, que por supuesto que no, sino que ni siquiera pensé que pudieran conformar un libro, aunque fuese un libro íntimo, doméstico. Eran trozos de papel que me sucedían en un hospital, al lado de una cama o en un pasillo, o caminando por la calle, yendo al hospital o saliendo. Y era una especie de prolongación de las conversaciones que no siempre se pueden tener con los seres queridos a los que cuidamos por distintas razones. Esto que dice el libro en un momento dado… que las cartas verdaderas se escriben para quienes no podrán recibirlas.
¿Qué son estas palabras
dictándome las cosas
que no dije?
Las cartas verdaderas
se escriben para quienes
no pueden recibirlas.
–Hermoso.
-Era una forma, por un lado, de conversar con mi madre y, por otro, de generar una acción de gracias y un ritual de despedida. Una especie de conversación fantasmagórica.
-¿Como poema los escribiste después?
-Tenían la forma de versos. Yo muy habitualmente tomo notas en verso, pero no porque pretenda publicarlas. El ritmo me ayuda a pensar y me clarifica el sentimiento. Hay algo en la forma versal que vuelve nítida la posibilidad de sentir, ¿no?
-¿Ella oyó algo, leyó alguno?
-No, nada.
-¿Dónde los juntabas?
-Papelitos sueltos. En una bolsita que, a su vez, guardaba en un cajón. Era una especie de secreto casi ante mí mismo. Y eso fue el antes, el durante y el después de la pérdida. Más o menos un par de años de escritura. Que ahí quedaron, en un cajón, durante, por lo menos quince años. Siempre miraba ese cajón y pensaba: “¿Lo abro o no lo abro?” Y al principio era demasiado delicado como para abrirlo y después me pareció que ya era demasiado tarde. “¿Y ahora para qué?” Entonces, quedó en una especie de limbo ese cajón. Y jamás los releí. No los pasé en limpio. Hasta que hice mi duelo. Por supuesto que esto lo abordé de otras maneras, más indirectas, en la ficción, sobre todo una novela que se llama Hablar solos, que no habla en lo absoluto de mi madre y, sin embargo, habla de las personas que cuidan y de la dificultad de hablar de los derechos emocionales y familiares de las personas que cuidan.
-¿Y cuando terminó el duelo?
-Bueno, había decretado ingenuamente que el duelo se había cerrado, al menos hasta donde el duelo se cierra. Y seguí con mi vida hasta que nació mi hijo. Pero cuando nace mi hijo me doy cuenta de que el duelo estaba cerrado en tanto hijo, pero no en tanto padre. Yo no podía presentarle a mi hijo a su abuela. Entonces, eso me devolvía una pérdida inicial.
-No querías que tu hijo no tuviera abuela…
-Claro. Y eso me generó una perplejidad casi tan fresca como la inicial. Entonces, me acordé de la bolsa de los papelitos. Y se lo conté a una amiga, una amiga poeta y que por entonces era editora de La bella Varsovia, Elena Medel. Le conté esta historia y le dije que venía pensando últimamente en esa bolsa y que me parecía que había algo del duelo que se había reabierto con la paternidad y que pedía, por lo tanto, ser cerrado desde otro lugar. Y ella prácticamente me exigió que abriera de una vez ese cajón. Le hice caso y empecé a-releerlos, ya con una distancia temporal enorme, y me encontré con varias sorpresas. Que casi todos tenían la forma de poema, que estaban voceados, que estaban balbuceados. Y también el desamparo que transmiten esos textos. Y un poco una sensación como de orfandad, que vuelve a ser casi infantil, no en el contenido sino en la dificultad para decir cada sílaba del poema. Entonces, tengo la sensación de que es un libro como muy balbuceante.
Al sol, tu cráneo liso,
todo se vuelve un poco
menos urgentemente
verbal. Los pies nos cuelgan
del puente, y escribir
se parece a un empujón
muy suave.
-¿Balbuceante?
-Ese balbuceo tenía que ver con la iniciación lingüística también. Mi madre nació de “vos” y murió de “tú”. Nació en Argentina y se murió en España, y mi propia infancia hizo ese recorrido. Y que entonces ese voceo tenía algo de invocación a la madre primera. Y un regreso a la lengua materna o al dialecto materno.
-Tu hijo ya tiene cinco años. ¿Tiene relato de su abuela?
-Claro, porque su abuela es un relato. No solo tiene, sino que siento que debe tenerlo, porque mi madre existirá en la medida en que se la narre. Entonces, una de mis misiones en la vida de mi hijo es narrarle a su abuela.
-Darle una abuela.
-Tal cual. Entonces, lo que hice fue empezar a pasarlos a limpio. Y como eran papelitos. Sentí que hacía falta algún tipo de ritual físico con los papelitos también, que tuviera algo como de ritual primitivo. Entonces, hice algo que ni siquiera en mi más tierna infancia había hecho: quemé los papelitos de los poemas que iba descartando. Los poemas que más me apelaban los iba pasando a limpio y los que no, los iba quemando como en un ritual funerario
-¿Qué hiciste con los que no quemaste?
-Supongo que están en un cajón.
-¿Cómo fue volver a leerlos?
-Por un lado, fue muy conmovedor. Y, por otra parte, un enorme alivio. Pero ¿por qué publicarlo? Para empezar se los mostré con intenciones puramente familiares a mi entorno próximo y la reacción emocional fue muy poderosa. Yo lo atribuía a que, bueno, conocían a mi mamá o me querían a mí. Entonces, por curiosidad, los compartí con otros compañeros y compañeras, poetas y de otras disciplinas, que no tuvieron un trato con mi madre y, en algunos casos, ni siquiera tenían un trato íntimo conmigo. Y las reacciones emocionales siguieron siendo exactamente iguales: la gente me mandaba largos mensajes o me decía que había llorado, que se los había mostrado a otras personas y habían llorado juntos, que habían conversado mucho sobre sus duelos con otras personas después de leerlos. Entonces, empecé a ver que esos pequeños textos podían formar parte de una conversación que siempre se está armando, que siempre está pendiente y que nunca está del todo nombrada, que parece difícil que se dé y que, cuando se da, genera el bienestar de nombrar algo más o menos innombrable.
-¿Quién no tiene un dolor de muerte?
-Claro, exactamente. O una experiencia de cuidado. La gente lo leía a veces desde el lado de los seres queridos perdidos, otras veces desde las experiencias de cuidado, de la figura del cuidador. No solamente me parece importante y necesario y saludable y justo hablar de los cuidados, sino también darles una dignidad estética, trabajar el tema lo artísticamente. Es una manera de tomárselos en serio. No tiene por qué ser siempre no ficción o un testimonio autobiográfico. Está bueno metaforizarlo, ficcionalizarlo, abordarlo desde todos los ángulos y todos los lenguajes.
-Hacés mucho énfasis en los cuidados.
-Es algp qie nos cuesta. Y ni qué hablar en el caso de un hijo varón o de un hombre educado, como la mayoría de nosotros, en una especie de, una mezcla de negligencia y temor hacia el cuidado, <s la dificultad del cuidado se agrega una especie de obstáculo cultural de la mala educación que solemos recibir los varones al respecto. La mayoría de nosotros terminamos aprendiendo a los tropiezos, pero partimos de un lugar donde en nuestro horizonte no se dibuja el cuidado cotidiano. Y así nos va en nuestros vínculos y en nuestra manera de estar en el mundo. No hay una larga tradición de artistas hombres reflexionando sobre los cuidados en su vida.
Te cepillé los dientes,
te ayudé a orinar,
te ofrecí con cuchara mi temor.
-Eso también es pasar la impudicia, la impudicia de “te llevé al baño”.
-Escribir sobre esto es parte también de hacernos cargo de nuestra parte del cuidado. Escribimos sobre lo que nos importa. Y si los cuidados nos importan, como creo que sin duda nos importan, merecen y hasta demandan una escritura y el estar siempre más preparados para, yo qué sé, una crítica del capitalismo, un análisis del imperativo categórico kantiano, el gol de turno o cualquier tema, pero no esta zona del cuidado, forma parte de los mil y un tabúes de nuestra educación.
-El título alude a una isla, pero vos hablás de hacer colectivas estas experiencias…
-Las experiencias dolientes, como la del duelo, solemos vivirlas en forma de isla, es como una ilusión óptica con respecto a nuestras propias emociones. Creemos y sentimos que es imposible que alguien te entienda, que son muy tuyas, muy excepcionales. Entonces mirás a tu alrededor y lo que hay es la inmensidad, te sentís aislada en tu dolor. Pero si proyectás una mirada un poco más panorámica, descubrís un archipiélago. Hay un montón de gente que se siente aislada, sintiendo o pasando algo muy parecido a lo tuyo. Las experiencias trascendentalesl del ser humano tienen esta cualidad como anfibia, que se viven como difícilmente transmisibles, excepcionales y muy difíciles de comprender por otra persona. Y el mundo está lleno de gente sintiendo exactamente eso con respecto a las mismas cosas.
-Y por ahí todos tienen razón. Nadie puede entender la muerte de mi madre. Vos podés entender la de la tuya…
-Claro, claro. Entonces, es la transformación o la mutación de la isla en archipiélago: una isla que se comunica con otras islas mediante un líquido, que en este caso es la palabra. Y ahí se forma un archipiélago dolores inicialmente aislados que ahora se interconectan. Esa función cumplen muchas veces los libros, por supuesto.
-En el caso de tu mamá había otras personas cercanas cuidándola con vos.
-Aaparte de mi papá, estaba mi hermano. Cuando mi mamá murió, mi hermano era bastante joven, tenía un poco más de veinte años. Entonces mi hermano, que vivió muy poquitos años en Buenos Aires y que tiene unos recuerdos de infancia tenues en Buenos Aires, quería plantar un árbol con las cenizas de nuestra madre. Y a mí eso me generaba un dilema irresoluble, porque ¿dónde plantábamos el árbol? ¿Acá o allá? ¿En qué orilla del mar plantábaamos el árbol? Él necesitaba un lugar al que peregrinar, que es una necesidad antropológica de toda la vida, peregrinar al lugar de tus muertos. Y yo, y yo tenía la necesidad, otra necesidad también atávica que era tirarla al mar, ¿no? Esparcirla, sería la palabra. Esparcirla en el mar, que es precisamente un modo de que estés en más de un lugar o que estés circulando. Él quería un lugar y yo un movimiento, él quería una raíz y yo, al no poder elegirla, prefería el mar, que es lo que atravesamos cuando vamos de un lugar al otro. Entonces, nos dividimos, nos repartimos salomónicamente la metáfora que quedaba de nuestra madre, plantamos un árbol y la esparcimos en el mar junto con nuestro padre. Pero entonces, muchos años después, cuando exhumo estos papelitos, me doy cuenta de que la metáfora de la isla recoge exactamente esos dos movimientos, o sea, la raíz del árbol y el fluido del mar, porque una isla es tierra y mar al mismo tiempo.
Las ojeras en surcos. La cabeza preciosa.
Con los brazos marcados. Sin pestañas.
La piel fina, sin músculo.
Las muñecas dobladas y las uñas robustas.
Con las manos muy ásperas y los pies impecables.
Así morías, madre, vos, tan viva.
(Fotos Adrián Escandar)
INTERNACIONAL
El turismo internacional se derrumba en Cuba, pero crece el número de visitantes argentinos: ¿qué buscan?

El turismo internacional en Cuba, una de las principales fuentes de divisas de la Revolución, se derrumba a causa del colapso energético que vive el país bajo un bloqueo de combustible dispuesto por Donald Trump. Pero paradójicamente, mientras el flujo de visitantes se desploma, cada vez más argentinos vuelan a La Habana a pesar de la recomendación de la Cancillería de no visitar la isla.
Es un fenómeno extraño que se mantiene constante en los últimos años. Si bien México es el país de la región con más viajeros a Cuba, el número de turistas mexicanos viene cayendo año a año.
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“En la última década, solo un país latinoamericano ha estado sistemáticamente por delante de Argentina y lo sigue estando: México. El país norteamericano cerró el pasado año con 56.438 turistas, más que los 49.428 argentinos. La diferencia está en la evolución: mientras los mexicanos cayeron un 21%, los argentinos subieron un 13,6%”, escribió el portal cubano 14ymedio, dirigido por la periodista disidente Yoani Sánchez.
A qué van los argentinos a Cuba
La actual crisis no cambió la tendencia. Cuba atraviesa hoy la peor emergencia social, económica y humanitaria en los 67 años de Revolución.
Sin combustible, con apagones eternos y una escasez generalizada de servicios y productos de primera necesidad, los cubanos sobreviven con lo poco que tienen y dependen en gran parte de la ayuda que llega desde el exilio a través de remesas familiares. Una imagen de archivo de Cuba (Foto: EFE)
En ese panorama desolador, los argentinos siguen viajando a la isla. A diferencia de otros turistas, como los canadienses, que viajaban a Cuba solo para disfrutar de las playas con vuelos directos a paradisíacos cayos del archipiélago, los argentinos mezclan sus intereses.
Los viajeros argentinos suelen visitar La Habana, alguna playa como Varadero, Cayo Largo o Cayo Coco y viajar a Santiago de Cuba o a la histórica ciudad de Trinidad. Desde ahí, muchos visitan la cercana Santa Clara para conocer el Mausoleo del Che. Se trata, en síntesis, de un turismo que mixtura ocio, sol, visitas urbanas y un acercamiento “político” y social a la realidad cubana.
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El flujo de visitantes argentinos se mantuvo incluso en enero pasado, tras la captura de Nicolás Maduro que inauguró una etapa crítica para la Revolución, que dependía del suministro de crudo venezolano para mantener activa su vetusta infraestructura energética.
En ese mes, México aportó 3384 turistas (casi un 8% menos que el mismo mes de 2025), la mitad que Argentina que llegó a los 7336 contra los 4057 de enero de 2025. Pero hay un dato adicional: un vuelo desde Ciudad de México a La Habana dura solo dos horas y media. Desde Buenos Aires un viaje puede superar las 16 horas porque no hay conexiones directas. Solo Copa mantiene sus vuelos vía Panamá. Latam, Andes y Aerolíneas suspendieron sus operaciones a la isla.
La caída turística es general: en enero llegaron apenas 184.833 viajeros internacionales. Pero esta cifra representa apenas una caída de 5,9% comparado con igual mes del año pasado cuando arribaron 196.004, según las estadísticas obtenidas por 14ymedio. En 2019 habían rozado el medio millón.
En 2025 la caída del turismo fue brutal. El desplome llegó al 25%. Solo llegaron 1,8 millones de turistas.
Qué está pasando con el turismo argentino a Cuba
En las oficinas de Buenos Aires de Havanatur, considerada la empresa estatal cubana líder del sector turístico, las cotizaciones de paquetes de viajes y vuelos son constantes, según dijo a TN una fuente de la empresa.
“No está bajando, aunque el año pasado había más llamados”, indicó. Imagen cotidiana en una calle de La Habana (Foto: EFE)
Pero otros operadores no son tan optimistas.
El cubano Hector Danilo Pompa, de Guajira Viajes, dijo que el turismo argentino a Cuba se mantuvo porque se habían programado vuelos directos a Cayo Largo. “Ahora se hace difícil vender un paquete porque solo llega Copa y se encarecen los tramos aéreos”, indicó.
Copa viaja desde Buenos Aires a Ciudad de Panamá y, desde allí, previa espera, se debe abordar un vuelo a La Habana.
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Guajira ofrece paquetes de nueve días a La Habana/Varadero por 3170 dólares por persona y una estancia similar en Cayo Largo por 1985 dólares. Ambas opciones incluyen vuelos y traslados en la isla, pero no el seguro médico obligatorio.
Havanatur ofrece viajes de 9 días a Cayo Largo por 1559 dólares. A Varadero el mismo viaje cuesta alrededor de 1600 dólares. El precio varía según el hotel.
“Cuba está en un momento difcil de su historia, con un cambio social y politico que se avizora. Ahora viajan menos aerolíneas por falta de combustible. Hay menos hoteles. No veo que haya aumentado el flujo turístico desde la Argentina. Se mantiene porque se habían programado vuelos directos a los cayos. Hoy solo viaja a Copa. Se hace muy difícil vender un paquete a la isla”, resumió.
La situación es tan compleja que Pompa les hace firmar a los turistas que viajan a Cuba una carta de compromiso en la que la agencia de viajes no se responsabiliza por la suspensión de vuelos que puedan sufrir los viajeros. “Yo no me hago responsable”, concluyó.
En ese panorama, el flujo turístico desde la Argentina podría mermar en los próximos meses a medida que se agrava la situación en la isla.
cuba, Turismo
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Bipartisan revolt targets Trump’s war powers after massive Iran strikes

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President Donald Trump’s joint strikes with Israel against Iran have intensified a growing bipartisan push in Congress to rein in his war powers, with lawmakers in both parties demanding votes on resolutions aimed at limiting his authority to use military force in the region.
Members in both chambers had already planned to force votes before the first bombs fell Saturday. Now, they are doubling down on calls to restrict the president’s military authority.
Sen. Tim Kaine, D-Va., has repeatedly forced votes to curb Trump’s war powers abroad, and he was nearly successful in halting further military action in Venezuela until Republicans blocked the effort earlier this year.
President Donald Trump speaks during a breakfast with governors at the White House in Washington Feb. 20, 2026. (Mandel Ngan/AFP via Getty Images)
Kaine had already prepped his latest resolution, co-sponsored by Sen. Rand Paul, R-Ky., for a vote in the Senate next week. He argued Saturday that the strikes, carried out without congressional approval, further underscore why a vote should be held immediately.
«These strikes are a colossal mistake, and I pray they do not cost our sons and daughters in uniform and at embassies throughout the region their lives,» Kaine said in a statement. «The Senate should immediately return to session and vote on my War Powers Resolution to block the use of U.S. forces in hostilities against Iran.»
In the House, Reps. Thomas Massie, R-Ky., and Ro Khanna, D-Calif., are preparing their own war powers resolution for a vote.
KENNEDY WARNS AYATOLLAH WANTS TO ‘DRINK OUR BLOOD OUT OF A BOOT’ AS IRAN TENSIONS ESCALATE

Sen. Tim Kaine, D-Va., plans to force a vote on his war powers resolution to rein in President Donald Trump’s military action in Iran. (Graeme Sloan/Bloomberg via Getty Images)
Massie said in a post on X that he opposed «this war. This is not ‘America First.’»
«When Congress reconvenes, I will work with [Khanna] to force a congressional vote on war with Iran,» Massie said. «The Constitution requires Congress to vote, and your representative needs to be on record as opposing or supporting this war.»
The effort has the backing of House Minority Leader Hakeem Jeffries, D-N.Y., who earlier in the week noted that the resolution would require «the president to come to Congress to make the case for using military force against Iran.»
RUBIO, RATCLIFFE TO DELIVER CLASSIFIED IRAN BRIEFING TO ‘GANG OF EIGHT’ AHEAD OF TRUMP’S STATE OF THE UNION

Reps. Thomas Massie, R-Ky., left, and Ro Khanna, D-Calif., conduct a news conference after reviewing unredacted portions of the Jeffrey Epstein files outside a Department of Justice office Feb. 9, 2026. (Tom Williams/CQ Roll Call, Inc. via Getty Images)
The resolution’s fate in the House remains uncertain, given that a handful of House Democrats have broken with their party and backed the administration’s strikes in Iran.
Massie and Khanna’s push may also have the support of at least one more Republican in the lower chamber.
Rep. Warren Davidson, R-Ohio, appeared ready to back their war powers resolution after news of the strikes Saturday. He reiterated a position he made earlier in the week in a post on X.
«I have asked for a classified briefing defining the mission in Iran,» Davidson said. «In the absence of new information, I will support the War Powers Resolution in the House next week.
«War requires congressional authorization,» he continued. «There are actions short of war, but no case has been made.»
Back in the Senate, the success of Kaine and Paul’s push will require Senate Republicans to cross the aisle.
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They found a short-lived bipartisan coalition earlier this year, when their resolution targeting military action in Venezuela survived a key procedural vote. The group included senators Josh Hawley, R-Mo.; Lisa Murkowski, R-Alaska; Susan Collins, R-Maine; and Todd Young, R-Ind.
Both Hawley and Young later flipped their positions after assurances from the administration that there would be no boots on the ground in Venezuela and that Trump would seek congressional approval for any future military action in the region.
Whether that same standard will apply to operations in Iran remained unclear Saturday. Murkowski and Young both said they hope to receive thorough briefings in the days ahead.
«Last summer, following Operation Midnight Hammer, I supported the administration’s targeted actions in Iran after receiving a comprehensive briefing from senior officials,» Murkowski said on X.
«Events are rapidly unfolding, and I expect Congress to receive the same level of engagement so we fully understand the scope, objectives and risks of any further military action.»
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La extensa red de bases de inteligencia y operaciones espaciales del régimen chino en América Latina

La cooperación espacial de China en América Latina ha pasado de ser una cuestión científica a una iniciativa con implicaciones estratégicas globales. A través de acuerdos bilaterales y multilaterales, el régimen de Xi Jinping ha implantado una red de infraestructura espacial que, aunque se presenta como civil, cumple una función vital en la vigilancia satelital y la recopilación de inteligencia para el Ejército Popular de Liberación. Este entramado abarca estaciones terrestres, radiotelescopios y centros de procesamiento de datos, integrados bajo la doctrina china de “guerra informatizada” para lograr superioridad en el espacio y elevar la capacidad militar global.
China ha situado el desarrollo espacial como eje prioritario de su estrategia nacional. La expansión de su “Corredor Espacial de la Franja y la Ruta” responde a directrices estatales orientadas a la autosuficiencia tecnológica y el control absoluto del dominio espacial, apoyadas por leyes internas y una fusión entre intereses civiles y militares. En este contexto, la Conciencia Situacional Espacial —la capacidad de identificar, clasificar y rastrear objetos en el espacio— se sostiene en la función estratégica de las infraestructuras terrestres. Así, el dominio del espacio ha dejado de ser un objetivo limitado a la exploración, para convertirse en factor clave para planificar operaciones militares y proteger intereses globales.
El Comité Selecto sobre China del Congreso de Estados Unidos publicó esta semana una nueva investigación que revela cómo el régimen de Beijing utiliza infraestructura en América Latina para avanzar sus capacidades espaciales y la recolección de inteligencia. El informe, titulado “Pulling Latin America into China’s Orbit” (Atrayendo a América Latina hacia la órbita de China), corresponde a la segunda entrega de los análisis del comité sobre la actividad de Beijing en el hemisferio.
“Gran parte de la vida cotidiana estadounidense depende de los satélites sobre nosotros. Por eso, las operaciones espaciales de China son motivo de seria preocupación. China solo invierte en operaciones espaciales en América Latina para avanzar su agenda y socavar a Estados Unidos en el espacio”, señaló John Moolenaar, presidente del Comité Selecto.

“El presidente Trump ha actuado de manera decisiva para enfrentar la influencia nociva de China en el hemisferio occidental, y nuestros aliados deben actuar con prontitud sobre las recomendaciones de este informe y frenar la expansión de la infraestructura espacial china”, agregó.
De hecho, el mandatario republicano convocó a una cumbre presidencial en el hotel Doral de Miami para articular un bloque regional que pueda desarmar la ofensiva de Beijing en América Latina. La cita será el 7 de marzo, y ya fueron invitados los presidentes Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador) y Tito Asfura (Honduras).
La investigación del comité reveló que China ha desarrollado una extensa red de estaciones terrestres espaciales y telescopios de uso dual en varios países latinoamericanos. Esta red se utiliza para recopilar inteligencia y reforzar la capacidad de combate del Ejército Popular de Liberación.
La posición de América Latina es esencial en la expansión espacial de China. A diferencia de los modelos occidentales sustentados en redes de socios globales, China carecía de infraestructuras espaciales fuera de sus fronteras, lo cual restringía su capacidad para vigilancia continua y recopilar inteligencia sobre satélites rivales, especialmente los estadounidenses. Para salvar esta desventaja, ha priorizado acuerdos con gobiernos regionales que permiten ampliar su presencia y asegurar el seguimiento en tiempo real de activos espaciales estratégicos. De este modo, la región se ha integrado en la cobertura global china y en la obtención de datos críticos durante la totalidad de la órbita de los satélites por el hemisferio occidental.

El compromiso chino con América Latina figura en sucesivos libros blancos y planes de acción conjunta. El informe del Comité recuerda que desde 2008, los convenios han avanzado de transferencias tecnológicas simples a una integración profunda orientada por plataformas multilaterales como CELAC y declaraciones conjuntas, incluyendo la Declaración de Wuhan 2024. Estos instrumentos proveen respaldo legal y diplomático y avalan la permanencia a largo plazo de infraestructura y personal chino en la región.
Las iniciativas se presentan formalmente como proyectos de cooperación civil: monitoreo ambiental, comunicaciones, navegación o educación científica. Sin embargo, la infraestructura resultante es de doble uso. La integración de científicos y técnicos locales, junto a la formación y la gestión compartida, justifica públicamente los “desarrollos conjuntos”, mientras que los acuerdos contemplan cláusulas que permiten a entidades como la China National Space Administration y la China Satellite Launch and Tracking Control General operar sistemas tecnológicamente avanzados supervisados, de manera directa o indirecta, por el Ejército Popular de Liberación.
Así, laboratorios universitarios y radiotelescopios con fines astronómicos refuerzan la red de recopilación de inteligencia militar. El multilateralismo proclamado en foros y la aceleración digital regional favorecen la dependencia tecnológica, difuminando la frontera entre la actividad científica y los intereses militares.


En este contexto, el régimen de Xi Jinping ha implantado al menos 11 infraestructuras vinculadas al Ejército chino repartidas entre Argentina, Venezuela, Bolivia, Chile y Brasil. En Argentina, la Estación Espacio Lejano (Neuquén), construida bajo un acuerdo de 50 años de exclusividad y financiada con más de 54.000.000 de dólares, cuenta con una antena de alta ganancia de 35 metros, capaz de interceptar señales de satélites extranjeros y garantizar una sincronización precisa para aplicaciones espaciales y militares. El Observatorio Felix Aguilar (San Juan) y la estación en desarrollo de Río Gallegos amplían el papel en la vigilancia y el análisis de datos. El proyecto CART, también en Argentina, fue cancelado en 2025 por presiones internacionales ante sospechas de uso militar.


En Venezuela, las estaciones de El Sombrero (Guárico) y Luepa (Bolívar) son gestionadas formalmente por agencias civiles, pero fueron construidas y operan con tecnología asociada a la defensa china, permitiendo el seguimiento de satélites nacionales y facilitando el acceso de Beijing a infraestructura crítica tras la incorporación venezolana al programa lunar chino.


En Bolivia, las estaciones de La Guardia (Santa Cruz) y Amachuma (La Paz) están dotadas de antenas parabólicas de hasta 13 metros y laboratorios de análisis de imágenes, gestionados por ingenieros bolivianos formados en China y técnicos chinos residentes. Los contratos vigentes hasta 2028 garantizan el aprovechamiento dual de los datos recabados, incluyendo funciones militares.


En Chile, la presencia china se refleja en el Centro de Datos Astronómicos de Santiago, donde se emplean supercomputadoras de Huawei y colaboran científicos con vínculos en la defensa china en sistemas de rastreo espacial. En 2025 se cancelaron proyectos en el Atacama por motivos de seguridad, pero la utilización de algoritmos empleados en laboratorios de procesamiento mantiene la exposición tecnológica. La estación satelital de Santiago utiliza tecnología de rastreo avanzado capaz de detallar la localización precisa de objetos espaciales y abre la puerta a futuros usos militares.


Brasil alberga la estación de Tucano y el Laboratorio conjunto en Serra do Urubu, iniciativa que asocia empresas nacionales, tecnológicas chinas y universidades locales. Protocolos de intercambio de datos permiten el seguimiento de satélites en órbita baja y geoestacionaria, reforzando tareas civiles y permitiendo usos militares directos. La cooperación con la Fuerza Aérea Brasileña para entrenamiento y simulación orbital solidifica el vínculo estratégico, mientras que el proyecto BINGO en Serra do Urubu introduce algoritmos capaces de interceptar y categorizar señales de interés militar.

China ha consolidado la capacidad de recolectar inteligencia, efectuar seguimiento satelital y apoyar operaciones de misiles de largo alcance desde bases en América Latina, alterando el equilibrio estratégico mundial. Estaciones terrestres, radiotelescopios y tecnologías de rango láser satelital dotan al Ejército Popular de Liberación de herramientas para localizar, identificar y, potencialmente, interferir o neutralizar activos espaciales rivales. Estas infraestructuras permiten alimentar los sistemas de comando militar chino con datos precisos para direccionar operaciones y actualizar objetivos en tiempo real.
Al operar en las mismas bandas de frecuencia que los sistemas militares estadounidenses y triangular posiciones de aviones y buques mediante análisis de señal, se eleva el riesgo de vigilancia indetectable y posible sabotaje a infraestructuras esenciales. La integración de operaciones científicas y militares fomenta la transmisión avanzada de datos para armamento como misiles balísticos intercontinentales y vehículos hipersónicos, completando el ciclo de comando y control desde el hemisferio sur. Plataformas móviles como la flota Yuanwang amplían la cobertura incluso fuera del alcance de las estaciones fijas.
La proliferación de infraestructura de doble uso genera inquietudes sobre soberanía, transparencia y dependencia tecnológica en los países anfitriones. Suspensiones de proyectos en Chile y Argentina han respondido a presiones internacionales y advertencias sobre el empleo de centros científicos como nodos de inteligencia militar. El debate se centra en la falta de mecanismos de control local y la opacidad de los acuerdos, aspectos que imposibilitan la supervisión independiente y el control sobre el destino final de los datos.
Actores estatales e internacionales recomiendan aumentar las garantías legales, realizar auditorías técnicas y fomentar iniciativas alternativas en cooperación espacial. Estados Unidos ha propuesto supeditar su propia cooperación científico-defensiva a que los países latinoamericanos restrinjan el acceso chino a instalaciones sensibles y apliquen controles estrictos para asegurar que la infraestructura controlada por China no ponga en riesgo intereses estratégicos regionales.
La expansión de la red espacial china en América Latina confirma que alianzas civiles pueden cimentar plataformas decisivas para acciones militares, permitiendo a Beijing vigilar y potencialmente neutralizar sistemas estratégicos de cualquier potencia sin limitaciones geográficas.
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